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El ángel caído

La    serpiente  antigua   que   se  llama  diablo  y  Satanás.

 

 

Pero cierto día concurriendo los hijos de Dios  a presentarse delante del Señor, compareció también entre ellos Satanás. Al cual dijo el Señor: ¿De dónde vendrás tú? Él respondió: Vengo de dar la vuelta por la tierra, y de recorrerla toda. (Job 1: 6)

 

A diferencia de lo que la mayoría de la gente piensa acerca de dónde se encuentra Satanás, no es debajo de la tierra, sino en la atmósfera de la tierra o primeros cielos; como ser invisible que es, controlando cada vibración del aire e influyendo en las mentes humanas, aquellas que no llevan el Espíritu de Dios.

 

Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia. (Efesios 2: 1,2)

 

Vestios de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo; contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. (Efesios 6: 11,12).

 

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. (Apocalipsis 12: 3,4)

 

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaba el dragón y sus ángeles. (Apocalipsis 12: 7)

 

Los hijos de Dios, son los ángeles que en lenguaje simbólico se refiere la Biblia a las estrellas del cielo. A Satanás le llamó Dios Lucero de la mañana (Lucifer), y era él mismo uno de los ángeles o querubines más apreciado, pero después se reveló contra Dios, junto con una tercera parte de los ángeles, y fueron arrojados a la tierra.

 

Hablóme de nuevo el Señor, diciendo entona una lamentación sobre el rey de Tiro. Y le dirás: Esto dice el Señor Dios: Tú, sello o imagen de Dios, lleno de sabiduría y colmado de hermosura, vivías en medio del paraíso de Dios; en tus vestiduras brillaban toda suerte de piedras preciosas: el sardio, el topacio, el jaspe, el crisolito, el ónice, el berilio, el zafiro, el carbunclo, la esmeralda y el oro, que te daban hermosura, y los instrumentos músicos estuvieron preparados para ti el día de tu creación.

 

Tú querubín, que extiende las alas y cubre el trono de Dios; yo te coloqué en el monte santo de Dios; tú caminabas en medio de piedras brillantes como fuego.

Perfecto has sido en tus obras, desde el día de tu creación hasta que se halló en ti maldad.

 

Con la abundancia de tus contrataciones se llenó de iniquidad tu corazón, y pecaste, y yo te arrojé del monte de Dios; y a ti ¡Oh gran querubín protector! Te eché de en medio de las piedras resplandecientes como el fuego.

 

Por haberse engreído tu corazón por causa de tu hermosura, y corrompida tu sabiduría por causa de tu brillo, por eso te arrojé yo al suelo, y te expuse a la vista de los reyes, para que te contemplasen.

(Ezequiel 28: 11-17)

 

¿Cómo caíste del cielo, ¡oh lucero!, tú que tanto brillabas en la mañana? ¿Cómo fuiste precipitado por tierra, tú que has sido la ruina de las naciones? Tú que decías en tu corazón: Escalaré el cielo, sobre las estrellas de Dios levantaré mi trono, me he de sentar sobre el monte del testamento al lado del Septentrión; sobrepujaré la altura de las nubes, semejante seré al altísimo. Pero tu has sido precipitado al infierno, a la más honda mazmorra.  (Isaías 14:12)

 

Antes de la creación del hombre en la tierra, hubo una gran batalla en los cielos, el arcángel Miguel, brazo derecho de Dios, lucho con su ejército de ángeles contra el dragón (Satanás) y sus ángeles de rebelión, mas éstos no vencieron y fueron precipitados a la tierra.

 

Satanás era uno de los querubines protectores del trono de Dios, como lo dice Ezequiel, él extendía sus alas al igual que los otros dos querubines que ve Moisés cuando le manda Dios construir su Tabernáculo.

 

Harás así mismo dos querubines de oro macizo labrados a martillo y los pondrás en las dos extremidades del oráculo. Un querubín estará en un lado, y el otro en el otro; y han de cubrir ambos lados del propiciatorio, mirándose uno al otro con las caras vueltas hacia el propiciatorio, con el cual se ha de cubrir el Arca dentro de la que pondrás las tablas de la Ley que te daré. (Éxodo 25: 18-20)

 

 

El dragón contra la iglesia de Dios

 

Apareció en el cielo una gran señal: una mujer vestida de sol, con una luna debajo de sus pies, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas. (Apocalipsis 12: 1)

 

La mujer es símbolo de la iglesia de Dios, el Israel espiritual. Las doce estrellas hacen referencia a las doce tribus del pueblo de Israel, como se comprueba cuando José, hijo de Jacob (Israel), tiene un sueño profético:

 

Vio también otro sueño, que refirió a sus hermanos, diciendo: He visto entre sueños, como que el sol y la luna, y once estrellas me adoraban.

 

Y habiéndolo contado a su padre y a sus hermanos, su padre le respondió, diciendo: ¿Qué quiere decir ese sueño que has visto?; ¿Por ventura yo y tu madre y tus hermanos postrados por tierra te habremos de adorar? (Génesis 37: 9,10).

 

Y estando encinta clamaba con dolores de parto, en la angustia del alumbramiento.

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. (Apocalipsis 12: 2-4).

 

Y el dragón se paró frente a la mujer que estaba para dar a luz, a fin de devorar a su hijo tan pronto naciese.

Y ella dio a luz un hijo varón, que regirá con vara de hierro a todas las naciones; y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono. (Apocalipsis 12: 4,5)

 

El hijo varón es claramente Jesucristo, el cual nació de la mujer con la corona de doce estrellas, a su nacimiento trató de ser muerto.  Pues bien, Jesucristo descendió de una de las tribus de Israel, Judá; y fue muerto y arrebatado al cielo a su resurrección.

 

Y la mujer huyó al desierto donde tiene lugar preparado por Dios, para que allí la sustentasen por mil doscientos sesenta días.

 

La verdadera Iglesia de Dios será protegida lejos, “en el desierto”, por 1260 días, que es lo equivalente a 42 meses, que a su vez son 3.5 años. Este tiempo corresponde al tiempo de la Gran Tribulación, donde habrá gran persecución a los seguidores de Dios.

 

Después hubo una gran batalla en el cielo: Miguel y sus ángeles luchaban contra el dragón; y luchaba el dragón y sus ángeles.

 

Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y Satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él. (Apocalipsis 12: 7-9)

 

Antes de la creación del hombre esta batalla se llevo a cabo, pero volverá a suceder en un futuro.  ¡Ay de los moradores de la tierra y del mar! porque el diablo ha descendido a vosotros con gran ira, sabiendo que le queda poco tiempo. (Apocalipsis 12: 12). Y este tiempo son los tres años y medio.

 

Y cuando vio el dragón que había sido arrojado a la tierra, persiguió a la mujer que había dado a luz al hijo varón.

Y se le dieron a la mujer las dos alas de la gran águila, para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y dos tiempos y la mitad de un tiempo.

 

Cada tiempo es equivalente a un año, entonces son tres años y medio que corresponden al mismo tiempo que antes se hace mención, 1260 días.

 

Y la serpiente arrojó de su boca, tras la mujer, agua como un río, para que fuese arrastrada por el río.

Pero la tierra ayudó a la mujer, pues la tierra abrió su boca y tragó el río que el dragón había echado de su boca. (Apocalipsis 12: 15,16).

 

Es muy probable que este acontecimiento sea muy similar a lo que ocurrió en el Éxodo, cuando Dios intervino de manera sobrenatural para sacar al pueblo de Israel de Egipto. Esto recuerda al ejercito que venía detrás de los israelitas cuando pasaron el mar Rojo que dividió Moisés, y el ejército egipcio fue devorado por las aguas, en esta ocasión serán la tierra quien lleve a cabo esta labor.

 

Entonces el dragón se llenó de ira contra la mujer; y se fue a hacer guerra contra el resto de la descendencia de ella, los que guardan los mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo.

(Apocalipsis 12: 17).

 

 

 

 

El dragón símbolo de la bestia, la nueva potencia mundial

 

También apareció otra señal en el cielo: he aquí un gran dragón escarlata, que tenía siete cabezas y diez cuernos, y en sus cabezas siete diademas; y su cola arrastraba la tercera parte de las estrellas del cielo, y las arrojó sobre la tierra. (Apocalipsis 12: 2-4).

 

Me paré sobre la arena del mar y vi subir del mar una bestia que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cuernos diez diademas; y sobre sus cabezas un nombre blasfemo. (Apocalipsis 13:1)

 

Para más información vea:

 

El gigante de la historia:

La bestia del Apocalipsis

 

 

 

 

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