![]()
El caballo
blanco Fiel y Verdadero
Después
de esto oí una gran voz de gran multitud en el cielo, que decía: !Aleluya!
Salvación y honra y gloria y poder son del Señor Dios nuestro; porque sus
juicios son verdaderos y justos; pues ha juzgado a la gran ramera que ha
corrompido a la tierra con su fornicación, y ha vengado la sangre de sus
siervos de la mano de ella.
Otra vez dijeron: !Aleluya! Y
el humo de ella sube por los siglos de los siglos. (Apocalipsis 19: 1-3)
Como
Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que
aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron
puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno. (Judas
7)
Y si
condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a
ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente, y libró
al justo Lot, abrumado por la nefanda conducta de los malvados (porque este
justo, que moraba entre ellos, afligía cada día su alma justa, viendo y oyendo
los hechos inicuos de ellos). (2 Pedro 2:6)
Y
los veinticuatro ancianos y los cuatro seres vivientes se postraron en tierra y
adoraron a Dios, que estaba sentado en el trono, y decían: !Amén! !Aleluya!
Y
salió del trono una voz que decía: Alabad a nuestro Dios todos sus siervos, y
los que le teméis, así pequeños como grandes. Y oí como la voz de una gran
multitud, como el estruendo de muchas aguas, y como la voz de grandes truenos,
que decía: !Aleluya, porque el Señor nuestro Dios Todopoderoso reina!
Gocémonos
y alegrémonos y démosle gloria; porque han llegado las bodas del Cordero, y su
esposa se ha preparado. (Apocalipsis
19: 4-7)
Al sonido de
la séptima trompeta, los muertos en Cristo resucitarán en seres espirituales y
se reunirán con él, junto con los que sean arrebatados y trasformados para ser
uno con él.
Maridos,
amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se
entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el
lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una
iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que
fuese santa y sin mancha. (Efesios 5: 25,26)
Y
a ella se le ha concedido que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente;
porque el lino fino es las acciones justas de los santos.
Y
el ángel me dijo: Escribe: Bienaventurados los que son llamados a la cena de
las bodas del Cordero. Y me dijo: Estas son palabras verdaderas de
Dios. Yo me postré a sus pies para
adorarle. Y él me dijo: Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo, y de tus
hermanos que retienen el testimonio de Jesús. Adora a Dios; porque el
testimonio de Jesús es el espíritu de la profecía.
Entonces vi el cielo abierto; y he aquí un caballo blanco, y el que lo montaba
se llamaba Fiel y Verdadero, y con justicia juzga y pelea. (Apocalipsis 19: 8-11)
Algunos
confunden este caballo blanco con el de los jinetes del Apocalipsis, sin
embargo, la identidad de éstos es revelada en Mateo.
Y
estando él sentado en el monte de los Olivos, los discípulos se le acercaron
aparte, diciendo: Dinos, ¿cuándo serán estas cosas, y qué señal habrá de tu
venida, y del fin del siglo?
Respondiendo Jesús, les dijo: Mirad que nadie os engañe. Porque vendrán
muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán. (el caballo blanco) Y oiréis de guerras y rumores de guerras; (el caballo rojo)
mirad que no os turbéis, porque es necesario que todo esto acontezca; pero aún
no es el fin. Porque se levantará
nación contra nación, y reino contra reino; y habrá pestes,(el caballo amarillo)
y hambres, (el caballo negro) y terremotos en diferentes lugares. Y todo esto será
principio de dolores. (Mateo 24: 3-8)
Vi
cuando el Cordero abrió uno de los sellos, y oí a uno de los cuatro seres
vivientes decir como con voz de trueno: Ven y mira. Y miré, y he aquí un
caballo blanco; y el que lo montaba tenía un arco; y le fue dada una corona, y
salió venciendo, y para vencer. (Apocalipsis 6: 1,2)
Este caballo
blanco , representa los falsos cristos, el falso cristianismo, el que lo monta
lleva un arco, pero Jesucristo viene montado sobre un caballo blanco, llamado
Fiel y Verdadero, y porta una espada aguda de dos filos, que es la palabra de
Dios. Este caballo es un querubín, ya que muchos de ellos tienen formas de
animales.
La
tierra fue conmovida y tembló; se conmovieron los cimientos de los montes, y se
estremecieron, porque se indignó él. Humo subió de su nariz, y de su boca fuego
consumidor; carbones fueron por él encendidos. Inclinó los cielos, y descendió;
y había densas tinieblas debajo de sus pies. Cabalgó sobre un querubín, y voló;
Voló sobre las alas del viento. (Salmos 18: 7-10)
Sus
ojos eran como llama de fuego, y había en su cabeza muchas diademas; y tenía un
nombre escrito que ninguno conocía sino él mismo. Estaba vestido de una ropa teñida en sangre; y su nombre es: EL
VERBO DE DIOS. Y los ejércitos celestiales, vestidos de lino finísimo, blanco y
limpio, le seguían en caballos blancos. (Apocalipsis 19: 12-14)
Los ejércitos celestiales son los elegidos de Dios, los que han
vencido, los fieles hasta el fin; juntamente con los ángeles. Los 144,000.
Porque
el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios,
descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego
nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados
juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así
estaremos siempre con el Señor. (Tesalonicenses 16)
Después
miré, y he aquí el Cordero estaba en pie sobre el monte de Sión, y con él
ciento cuarenta y cuatro mil, que tenían el nombre de él y el de su Padre
escrito en la frente.
Y
oí una voz del cielo como estruendo de muchas aguas, y como sonido de un gran
trueno; y la voz que oí era como de arpistas que tocaban sus arpas. Y cantaban
un cántico nuevo delante del trono, y delante de los cuatro seres vivientes, y de
los ancianos; y nadie podía aprender el cántico sino aquellos ciento cuarenta y
cuatro mil que fueron redimidos de entre los de la tierra.
Estos
son los que no se contaminaron con mujeres, pues son vírgenes. Estos son los
que siguen al Cordero por dondequiera que va. Estos fueron redimidos de entre
los hombres como primicias para Dios y para el Cordero; y en sus bocas no fue
hallada mentira, pues son sin mancha delante del trono de Dios. (Apocalipsis
14: 1-5)
De
su boca sale una espada aguda, para herir con ella a las naciones, y él las
regirá con vara de hierro; y él pisa el lagar del vino del furor y de la ira
del Dios Todopoderoso. (Apocalipsis 19: 15)
Miré,
y he aquí una nube blanca; y sobre la nube uno sentado semejante al Hijo del
Hombre, que tenía en la cabeza una corona de oro, y en la mano una
hoz aguda. Y del templo salió otro
ángel, clamando a gran voz al que estaba sentado sobre la nube: Mete tu hoz, y
siega; porque la hora de segar ha llegado, pues la mies de la tierra está
madura. Y el que estaba sentado sobre la nube metió su hoz en la tierra, y la
tierra fue segada.
Salió otro ángel del templo que está en el cielo, teniendo
también una hoz aguda. Y salió del altar otro ángel, que tenía poder sobre el
fuego, y llamó a gran voz al que tenía la hoz aguda, diciendo: Mete tu hoz
aguda, y vendimia los racimos de la tierra, porque sus uvas están maduras. Y el ángel arrojó su hoz en la tierra, y
vendimió la viña de la tierra, y echó las uvas en el gran lagar de la ira de
Dios. Y fue pisado el lagar fuera de la
ciudad, y del lagar salió sangre hasta los frenos de los caballos, por mil
seiscientos estadios (aproximadamente 280 km). (Apocalipsis
14: 14-20)
Echad
la hoz, porque la mies está ya madura. Venid, descended, porque el lagar está lleno,
rebosan las cubas; porque mucha es la maldad de ellos. Muchos pueblos en el valle de la decisión;
porque cercano está el día de Jehová en el valle de la decisión. El sol y la luna se oscurecerán, y las
estrellas retraerán su resplandor. (Joel 3: 9-15)
Y
en su vestidura y en su muslo tiene escrito este nombre: REY DE REYES Y SEÑOR
DE SEÑORES.
Y vi a un ángel que estaba en pie en el sol, y clamó a gran voz, diciendo a
todas las aves que vuelan en medio del cielo: Venid, y congregaos a la gran cena
de Dios, para que comáis carnes de reyes y de capitanes, y carnes de fuertes,
carnes de caballos y de sus jinetes, y carnes de todos, libres y esclavos,
pequeños y grandes. (Apocalipsis 19: 16,17)
Y
tú, hijo de hombre, así ha dicho Jehová el Señor: Di a las aves de toda
especie, y a toda fiera del campo: Juntaos, y venid; reunios de todas partes a
mi víctima que sacrifico para vosotros, un sacrificio grande sobre los montes
de Israel; y comeréis carne y beberéis sangre. Comeréis carne de fuertes, y beberéis
sangre de príncipes de la tierra; de carneros, de corderos, de machos cabríos,
de bueyes y de toros, engordados todos en Basán. Comeréis grosura hasta saciaros, y beberéis hasta embriagaros de
sangre de las víctimas que para vosotros sacrifiqué. Y os saciaréis sobre mi
mesa, de caballos y de jinetes fuertes y de todos los hombres de guerra, dice
Jehová el Señor. (Ezequiel 39: 17-20)
Y vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus
ejércitos, reunidos para guerrear contra el que montaba el caballo, y contra su
ejército. (Apocalipsis 19: 19)
Esta es la
batalla de Armagedón, la reunión de ejércitos, 200 millones que tienen lugar en
el río Éufrates, pero estos después van a la ciudad santa, para hacer guerra a
los ejércitos celestiales que vienen con Jesucristo, pues son dominados por
espíritus inmundos, demonios que han ido a los gobernantes de la tierra para
que reúnan sus ejércitos y se opongan al gobierno de Dios.
Y
vi salir de la boca del dragón, y de la boca de la bestia, y de la boca del
falso profeta, tres espíritus inmundos a manera de ranas; pues son espíritus de demonios, que hacen
señales, y van a los reyes de la tierra en todo el mundo, para reunirlos a la
batalla de aquel gran día del Dios Todopoderoso. He aquí, yo vengo como ladrón.
Bienaventurado el que vela, y guarda sus ropas, para que no ande desnudo, y
vean su vergüenza. Y los reunió en el
lugar que en hebreo se llama Armagedón. (Apocalipsis 16: 13-16)
Y
la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que había hecho delante de
ella las señales con las cuales había engañado a los que recibieron la marca de
la bestia, y habían adorado su imagen.
Estos
dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego que arde con azufre. Y los
demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el
caballo, y todas las aves se saciaron de las carnes de ellos. (Apocalipsis 19:
20,21)
Después
saldrá Jehová y peleará con aquellas naciones, como peleó en el día de la
batalla. Y se afirmarán sus pies en
aquel día sobre el monte de los Olivos, que está en frente de Jerusalén al
oriente; y el monte de los Olivos se partirá por en medio, hacia el oriente y
hacia el occidente, haciendo un valle muy grande; y la mitad del monte se
apartará hacia el norte, y la otra mitad hacia el sur.
Y
acontecerá que en ese día no habrá luz clara, ni oscura. Será un día, el cual
es conocido de Jehová, que no será ni día ni noche; pero sucederá que al caer
la tarde habrá luz. (Zacarías 14: 3-4)
Este será un
gran eclipse que es una de las grandes señales en el cielo que anunciarán el
regreso de Jesucristo, como en el día de la batalla, cuando Josué hizo detener
el sol y la luna y se prolongó el día.
E
inmediatamente después de la tribulación de aquellos días, el sol se
oscurecerá, y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo,
y las potencias de los cielos serán conmovidas. Entonces aparecerá la señal del
Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la
tierra, y verán al Hijo del hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con
poder y gran gloria. (Mateo 24: 29-30)
Y esta será la plaga con que herirá Jehová a todos los pueblos que pelearon
contra Jerusalén: la carne de ellos se corromperá estando ellos sobre sus pies,
y se consumirán en las cuencas sus ojos, y la lengua se les deshará en su boca.
Y acontecerá en aquel día que habrá entre ellos gran pánico enviado por Jehová;
y trabará cada uno de la mano de su compañero, y levantará su mano contra la
mano de su compañero. Y Judá también peleará en Jerusalén. Y serán reunidas las
riquezas de todas las naciones de alrededor: oro y plata, y ropas de vestir, en
gran abundancia. Así también será la plaga de los caballos, de los mulos, de
los camellos, de los asnos, y de todas las bestias que estuvieren en aquellos
campamentos.
Y
todos los que sobrevivieren de las naciones que vinieron contra Jerusalén,
subirán de año en año para adorar al Rey, a Jehová de los ejércitos, y a celebrar
la fiesta de los tabernáculos. (Zacarías 14: 12-16)