10 años y un solo amor...
Desde aquellas semanas de mayo de 1996 ya han pasado casi 10 años. Todavía recuerdo cuando mis primas me dijeron: "mirate Marimar, es una versión nueva de "Rosa salvaje", está a las 4 de la tarde en canal 11". Efectivamente, como buena telenovelera que soy, seguí ese consejo y me prendí al televisor cada una de esas tardes frías del otoño porteño. Justo fue en la época en la que me había peleado con unas compañeras de la escuela, así que la tele era un buen refugio para olvidar las penas de la realidad de aquel entonces. Todo era muy divertido hasta el capítulo en el que el personaje de Angélica quema el jacal de los abuelos con ellos adentro. Desde ese episodio, me fue imposible separarme ya del televisor y compadecer a la pobre Marimar. Luego se sucedieron el cambio de imagen, la venganza y los otros amores de Sergio mientras Bella Aldama -el nuevo nombre de Marimar- coqueteaba con el Gobernador. Desde que la vi, me identifiqué enormemente con aquella muchachita que vivía con sus abuelos, pobre y desarrapada y que se convirtió en toda una femme fatal.
Fue por aquellos días en los que el nombre de Thalía empezó a sonar con notoria intensidad en los medios locales y se empezó a conocer más sobre la protagonista del boom de la tardes argentinas. Tengo aún recortes de aquel momento, como uno que dice: "Marimar buscada por evasión de impuestos", y la primera nota que dio para un diario argentino. Desde esa primera vez en la que visitó oficialmente mi país quise conocer a esa mujer que me hacía olvidar los problemas y soñar con que todo era posible si uno se lo proponía. El amor por ese personaje tan bien interpretado por ella me generaba curiosidad, identificación, cariño, respeto y emoción, aunque en la vida real Thalía transmitía una imagen distinta, un look de chica sensual de mínima cintura. Así, Thalía se me presentaba como un libro abierto con mucho por descubrir y descifrar. Y así Thalía se convirtió en mi obsesión.
Aun hoy sigo buscando explicaciones a este amor inconmensurable que perduró durante 10 años a pesar de los dolores, las ausencias, los deseos, los obstáculos y las distintas metas que pudieron cambiar este camino. Un amor que el tiempo ha fortalecido y expandido en diversos niveles.
Hoy, Thalía para mi no es solamente mi artista favorita, sino una fuente inagotable de inspiración para llevar a cabo distintas actividades.
Puedo escuchar sus temas e imaginar un millón de veces el momento en el que sus ojos me miren.
Puedo hacer una página web para que los fans encuentren algo de si mismos aquí.
Puedo escribir en un foro para compartir mis sentimientos con otros a quienes siento cercanos a pesar de no conocerlos.
Puedo hacer gifs animados, escribir poesía, hacer estos editoriales y sentir que aprendo a manejar la compu, que intento a aprender a redactar mejor. Es decir, siento uncambio, un progreso en lo personal más allá de expresar mi cariño hacia Thalía.
Puedo estudiar una carrera universitaria, para que en el futuro me ayude a conocer a Thalis.
Puedo soñar, llorar, reír, cantar y dedicarle mi pequeña vida.
En estos 10 años en mi vida hubo un amor, una razón de vivir, una esperanza y un corazón dispuesto a sentir que todo esto ha valido la pena.
Amar es maravilloso
Amar a Thalía, es mejor.
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