Mujeres

 

 

      

 

 

 

          

FANTASÍAS SEXUALES

La fantasía también juega un papel muy importante en la vida sexual
de la mayoría de las personas, ya que la fantasía es una forma de
ensayo sexual que nos orienta por senderos ya familiares así como
por vías nuevas e imaginarias. Todos respondemos a las fantasías
porque el órgano más importante del placer es el cerebro. Éste, como
asiento de las emociones, puede ser responsable de encender o
apagar nuestra sexualidad.
Las mejores fantasías sexuales, las que ofrecen más placer,
se centran en situaciones ideales, las que prácticamente no se
pueden conseguir en la vida real, y que, a diferencia de ésta,
sí pueden encenderse o apagarse a nuestra voluntad, ya sea para
acelerar o para refrenar la actividad sexual. Fantasías sexuales
habituales pueden ser:

- Mantener relaciones sexuales en grupo.
- Hacer el amor con una persona que no sea su pareja en ese momento.
- Mantener relaciones con una persona del mismo sexo.
- Hacer el amor en un lugar insólito.
- Ser forzado a hacer el amor.
- Hacer el amor en público.  
 

          LA LLAVE DEL PLACER FEMENINO  

  

Por desconocimiento de la función del clítoris en la vida
sexual, muchas mujeres tienen problemas para lograr la
excitación o para llegar al orgasmo. Algunos hombres creen
que la estimulación vaginal a través de la penetración es
instancia exclusiva de goce sexual para la mujer. Cuáles son
las causas de que sigan pesando sobre el clítoris prejuicios
y tabúes

 

  Para las mujeres, hablar de clítoris es hablar de orgasmo.
Para un hombre, se llame José García o Sigmund Freud, el
clítoris todavía hoy es un misterio incomprensible. Muy
pocos saben dónde está y mucho menos para qué sirve o cómo estimularlo. Hay un chiste que ridiculiza
esa ignorancia.
Dice así: ¿cuál es la diferencia entre el clítoris y un bar?
Que cualquier hombre es capaz de encontrar un bar... Aunque no habla bien de los hombres con respecto
al goce femenino, el chiste podría hacer pensar que las mujeres sí conocen bien
 el clítoris. Sin embargo, una encuesta realizada en los Estados Unidos por Natalie Angier, ganadora del premio
Pulitzer y autora del libro Mujer, ediciones Temas de
 Debate, demuestra que la mayoría femenina de los Estados
Unidos (el 73 por ciento de las mujeres) no sabe qué tamaño tiene su clítoris o el clítoris medio, cómo es su
 configuración anatómica y si sirve para alguna otra
cosa además de ser el cerebro femenino del placer
Jimena Morales (29, soltera, empleada de banco) explica ese teorema insoluble (por qué muchas mujeres
 saben pero no saben 
 “Desde chiquitas nos dimos cuenta de que si te tocás ahí llegás al orgasmo. Después
 con el tiempo le ponés nombre a ese ahí, pero
ese ahí es el famoso anónimo...”, razona sin sombra de duda sobre el hecho de que el placer va por un lado
 y el saber por otro.
No en pocas mujeres entrevistadas por la cronista de LUNA aparece ese tipo de disociación u alguna
otra similar. Verónica Giacardi (24, estudiante de
 escenografía) invoca razones estéticas para condenar
 al clítoris a un cono de sombra, de silencio o de ceguera:
“A mí me provoca cierta cosa hablar del clítoris, y a la mayoría de las mujeres también: no es como los varones
 que hablan del pene todo el tiempo y hacen chistes y qué
 sé yo entre ellos. Las mujeres no hablamos mucho de
 ese tema. Además, a mí me parece que es feo, es feo
 estéticamente hablando... No sé... ¿No les dará
asco a los tipos?”.
  Nervio sexual Sean cuales fueren sus deseos o requerimientos (algunas mujeres prefieren que
 se les presione el clítoris, otras no aceptan de ninguna
 manera que lo toquen), lo cierto es que una
inmensa mayoría sabe que “ahí” está la fuente del placer sexual.

         Estimular el punto G

Encontrar el famoso punto G requiere un tacto que a menudo es difícil que la mujer logre sola.
Quizá podría encontrar una postura en que pueda casi llegar por su cuenta, pero será incómoda y
probablemente no podrá más que localizarlo, si es que
consigue hacerlo.
Le resultará muy difícil estimularlo o darle masajes.
Antes de empezar, la mujer debe vaciar la vejiga. El punto está cerca de la vejiga, y su estimulación podría hacer
sentir al principio necesidad de orinar.
 Puede tumbarse de espaldas, con las piernas elevadas.
También puede colocar una almohada debajo de sus nalgas para lograr mayor apoyo y comodidad. La vagina
debe estar bien lubricada.
La primera vez que experimentén con esto, el hombre debería comenzar utilizando sólo un dedo. Mete el dedo
 lentamente, y luego dóblalo para que la yema toque el techo de la vagina.
Así doblado, llévalo lentamente por el techo hacia el principio, como si estuvieras volviendo al clítoris.
Lo encontrarás a medio camino de la parte trasera del hueso púbico y el clítoris, en la zona de la pared delantera
hacia la abertura
El corazón del Punto G no está realmente sobre la pared pero se puede sentir a través de ella.
Su textura es distinta a la del tejido sedoso que lo rodea; es
más fuerte y con una superficie desigual, como la aréola del pezón se cuando excita, o como el paladar.
El tamaño varía: puede ser como un guisante o tener el tamaño de una moneda de cincuenta pesetas, y se hincha
cuando se estimula, elevándose ligeramente en el medio.
El dedo anular o corazón del amante ofrece el acceso más fácil o más cómodo al punto, con los otros dedos
 apoyados ligeramente contra los labios menores y la parte inferior de la palma en posición para ejercer una ligera
 presión contra el clítoris, estimulándolo un poco.
Las primeras veces que se toca el punto pueden despertar cierto miedo en algunas mujeres; algunas podrían incluso
 experimentar dolor. Muchas también sienten como si tuvieran que orinar, aunque acaben vaciar la vejiga.
 Esta sensación sólo dura de unos diez a cuarenta
segundos, más o menos, para luego cambiar normalmente
a un intenso placer sexual. Pero esto quizá no ocurra en seguida; pueden pasar semanas o incluso meses antes de
 que se experimente este gran placer.
al vez la mujer sentirá una sensación agradable las primeras
veces que se toca el punto G, sensación que luego desaparecerá de repente; el punto puede llegar a ser
demasiado sensible, y por tanto cualquier presión es excesiva
Se deberá aligerar el tacto o salir, si es necesario, hasta que
ella pueda tolerar más. Cuantas más veces se dedique la pareja a este contacto tan íntimo, la tolerancia de la
mujer se ampliará ,igual que sus posibilidades de placer.
El punto G normalmente puede aguantar una estimulación más intensa, durante períodos más largos, que el clítoris.
 Sin embargo, el hombre debe ser extremadamente
 suave al principio.

              

  

Rol tradicional vs mujer moderna

"Más que hablar de las diferencias entre las amas de casa y las profesionales, yo haría distinción entre la mujer todavia atada al rol tradicional (en el cual encontramos en mayor número a mujeres amas de casa) y la mujer de hoy producto de los movimientos de emancipación femenina y la revolución sexual", afirma. Para la especialista, la mujer tradicional es aquella que se ubica en rol subordinado al masculino, atrapada por miedos, tabúes y falta de conocimiento.
"Es la mujer que ve en el hombre al proveedor, protector y con respecto al cual se siente sumisa. Usualmente es una mujer inundada de mitos y tabúes que desfavorecen su expresión sexual y que no se ha permitido abrirse a su sexualidad, desconociendo hasta su propio cuerpo. Una mujer que experimenta el sexo con el marido como una obligación más del matrimonio y en muchos casos un `sacrificio` en pos de la armonía conyugal. Una mujer atromentada por culpas morales, donde ser sexual es ser una mujer barata y de la calle", explica. Según Belmonte, la mujer de hoy, la transgresora, ha roto con estos cánones tradicionales, se ha animado a enfrentar al hombre y pelear un lugar de iguales. 
"La mujer profesional, la mujer preparada, la mujer que pudo elegir qué hacer con su vida más allá de la única elección de antes (el matrimonio y los hijos), se siente en control de su vida, es más segura y no necesita estar con alguien, sino que puede elegir estar con alguien. Se da permiso a la expresion sexual, se anima a educarse sexualmente, a experimentar y ve la sexualidad como su derecho. Ya no está atada a ideas antiguas y castradoras sobre el sexo y condenada a ser dadora de placer sino que ahora exige placer, inicia y sabe como dárselo

 

                           

 

 

     Para besarte mejor

Los labios son la zona erógena número uno de la mujer.
Por eso es que todo comienza con un buen beso. Técnicas
para manejar una "guerra de lenguas". Además, cuáles son
los errores más comunes al besar.

Todo el mundo recuerda su primer beso. Para algunos fue una gran experiencia y para otros significó una guerra entre
 lenguas y por qué no un poco de asquito. Pero lo cierto es que desde ese día, hemos aprendido que besar es algo muy
 personal y muy sensual. Como los labios son la zona
erógena número uno de la mujer, es muy importante para
iel hombre dejar una impresión bastante duradera y
erótica en la mujer. Además, si la besas como nunca nadie la besó antes, es probable que termines besando otras
 partes de su cuerpo más adelante... El besar no consiste en saber maniobrar la lengua  en la boca de una mujer sin
  tocarle la campanilla. Abarca mucho más: los labios,
 la lengua, los dientes y también el resto del  cuerpo.

A darle una mano
Cuando la besamos, es importante que nuestras manos estén bien posicionadas. Mucha gente desperdicia sus
 manos cuando besa usándolas como simple herramienta de apoyo. Estén donde estén nuestras manos, hay que usarlas.
 Sosteniendo firme pero al mismo tiempo delicadamente su
cara mientras tu lengua está dentro de su boca o humedece
sus labios, seguramente va a hacer que se retuerza de placer.
 También, acomodarle el cabello hacia atrás o simplemente
 masajear zonas de su cuerpo como la que está abajo
de los pechos, puede aumentarle las ganas de seguir queriendo más. Como besar a nuestra chica es,
 probablemente, una de las cosas más importantes al
 momento del sexo, aquí hay unas maneras para que la
mujer que nos acompaña nos quiera besar de por vida.
Como en todo orden de la vida, el hombre da lo que le gustaría recibir. Por eso es muy importante prestar
atención a la manera en que nuestra compañera nos besa,
 ya que es probable que así quiera ser besada. ¿Te muerde un poquito los labios o suavemente trata de aspirarte toda
 la saliva de la boca? Bueno, ¡no hay nada en el mundo
como el principio de reciprocidad ¿Cómo le digo?
¿Ella te besa como si te quisiera atravesar la garganta? ¿O te besa muy rápido, o muy lento o directamente sin lengua?
 Primero y principal, lo que no se debe hacer es decirle qué
es lo que no nos gusta, sino más bien lo que sí nos gustaría.
 De esa manera, nos aseguramos de no herir sus sentimientos y de evitar que reaccione en forma adversa
 tirando toda la química del momento a la basura.
Control y duración La próxima vez que la beses, con su rostro  en tus manos, bésala como te gustaría que
ella te besara a vos. No hay nada en el mundo
que sea mejor que uno de esos besos largos, lentos y bien húmedos.
 Tu chica definitivamente va a sentir la pasión con uno de esos momentos interminables de intercambio de saliva.
Es todo cuestión de técnica
Ahora que hemos descubierto cómo hacer para lograr que ella nos bese como a nosotros nos gustaría, avancemos un
 poco en la técnica
Porque sí amigos, besar es todo un arte. Lámele la lengua como si lo estuvieras haciendo con su clítoris.
 A lo mejor ella va captar la velocidad en tus movimientos
de lengua y después te chupe los dedos para devolverte el favor.
Explorando el más allá
No seas tímido y te quedes sólo con los labios... hay una cara entera que espera y un cuerpo que también
 quiere ser explorado.
¿Por qué no besarle su mentón, su cuello o sus pechos? O sus ojos, sus orejas o sus manos. Te va a sorprender los
 beneficios que trae usar la creatividad al momento de besar a tu compañera. El beso es la llave que abre las puertas no
sólo del corazón sino del cuerpo
Errores más comunes
La viborita: tu lengua entra y sale de la boca de tu chica como
si fueras una anaconda
El atraviesa-gargantas: el nombre lo dice todo. Tu lengua quiere
ir tan lejos que hasta le das arcadas
El buzo táctico: no haces un break ni para tomar aire
La gran Disney: te quedas congelado en tiempo y lugar, sin cambiar
tu cabeza de lugar o de posición
La cebollita: un horrible aliento puede provocar que tu chica
te meta un tic-tac en el medio de los lengüetazos!

             

 

   ¿Cómo masturbar a una mujer?

Las necesidades sexuales de cada mujer varían ampliamente, cada mujer tiene sus propias preferencias
 y deseos.
Lo mejor es descubrir cuales son las necesidades de tu compañera, para ayudarte puedes pedirle que te guíe su
 mano y te enseñe lo que más le gusta.
No es necesario que te concentres sólo en los genitales, recuerda también los senos y el ombligo.
Acaricia el prepucio del clítoris de tu compañera, primero por un lado y después por otro, acordandote de variar
el ritmo y la presión.
Es fundamental que las presiones sobre el clítoris sean pequeñas para no reducir la estimulación.
Los labios menores o internos son muy sensibles al tacto.
Acaricia la vagina con toda la mano y si la lubricación es
adecuada introduce tus dedos en el interior de la vagina

                            

Estimulación de los senos

Si Bien es cierto que algunas mujeres no tienen sensibilidad alguna en sus senos, otras registran tal grado de excitación al ser acariciados que pueden llegar a provocarle un orgasmo.

La estimulación de los pechos de la mujer suele conllevar una sensación de voluptuosidad en la vulva lo que se traduce en la lubrificación de la vagina. Si la mujer no se muestra sensible, el hombre deber mostrarse paciente y hábil, ya que después de unos meses de estimular los senos de la mujer es posible que ésta vaya sintiendo algo, pues no hay duda de que las terminaciones nerviosas en las glándulas mamarias existen en todas las mujeres.

Comience besando suavemente todos los senos y después concéntrese en la zona de los pezones. Tomelos con los labios, métalos en la boca y succione suavemente, alternando de seno periódicamente

                        

                 LA VITAMINA SEXUAL

Por ejemplo, en los hombres, cuando se excitan, la corriente sanguínea transporta oxígeno e inunda sus órganos sexuales, causando un crecimiento de ellos, provocando la erección y haciéndolos más sensitivos.

Casi igual sucede en la mujer, cuya irrigación sanguínea en la zona genital aumenta durante la excitación. En ambos casos, la vitamina E ayuda a transportar sangre llena de energía con oxígeno hasta esos tejidos y luego impide que ese oxígeno produzca un efecto oxidante en los mismos.

Por esta propiedad, la vitamina E es mantenida como un poderoso antioxidante, además de potencial anticancerígeno, previniendo que las células del cuerpo entren en contacto directo con el oxígeno, que para nosotros es vital, pero para ellas es destructivo.

La vitamina E ayuda a las mujeres menopáusicas o mujeres que han tenido histerectomías que le hayan producido una gran pérdida de estrógeno. Ayuda también a suavizar síntomas tales como calores súbitos, resequedad, adelgazamiento de las paredes vaginales y pérdida de la libido.

Otra razón para mantener fuertes los niveles de vitamina E es su beneficio sobre la glándula pituitaria, conocida como la glándula maestra del cuerpo, en parte por su influencia en las funciones de los órganos sexuales y las características sexuales.

Algunos sanadores holísticos prescriben dosis extras de vitamina E para aliviar vaginitis general (inflamación e irritación del tejido vaginal) y prevenir la prostatitis (inflamación de la próstata).

Es difícil obtener los niveles de vitamina E que necesita únicamente de la comida, particularmente si usted esta sobre los 40, cuando sus suplementos de esta vitamina comienzan a menguar, mientras sus necesidades aumentan. El Concilio Americano para una Nutrición Responsable, sugiere dosis diarias de 1200 UI.

Según la autora del libro "Natural Sex" Elena Oumano, (a Plume Book, 1999) podemos aumentar nuestra libido al comer los alimentos que contienen la vitamina E. Esta se encuentra principalmente en la mayoría de los productos no refinados, como el trigo, el arroz, la avena, el maíz, el afrecho o el germen de trigo. También se concentra en forma abundante en las semillas de soya, el maní, la espinaca, las nueces, las semillas de girasol y en los aceites hechos de cártamo, maíz y aceitunas.

 

 

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