Acci�n Contra la Pena de Muerte.
"La pena de muerte es indignante, especialmente si se condena a un inocente. Pero sigue siendo injusta incluso cuando recae en alguien culpable". Comentario de Giuliano Amato, primer ministro de Italia, en referencia a una ejecuci�n prevista en Virginia, Estados Unidos en el 2000.
   La realidad de la pena de muerte es que, con frecuencia, lo que determina a qui�n se ejecuta y a qui�n se perdona, no es s�lo la naturaleza el delito sino tambi�n las circunstancias �tnicas y sociales, los recursos econ�micos o las opiniones pol�ticas del procesado.
   Debe reconocerse que todos los sistemas de justicia penal son vulnerables al error y a la discriminaci�n. Factores humanos como la convivencia, el ejercicio de la discreci�n y la influencia de la opini�n p�blica pueden afectar cada una de las etapas del procedimiento legal, desde la acusaci�n pasando por el juicio y la sentencia, hasta el castigo y la posible concesi�n del indulto.
Error Capital, Informe de Amnist�a Internacional sobre la pena de muerte
?La raza, incluso en las legislaciones estatales m�s garantistas sobre la aplicaci�n de la pena capital, sigue desempe�ando una funci�n determinante sobre quien habr� de vivir y quien habr� de morir?. Magistado Blackmun, Corte Suprema de los Estados Unidos, 1994
   El racismo afecta a millones de hombres y mujeres de las minor�as �tnicas en Estados Unidos. Esa actitud puede determinar la diferencia entre la vida y la muerte en un sector clave como es el sistema judicial.
   Wilburn Dobbs, joven de raza negra, fue condenado a muerte en 1974 tras ser sometido a un juicio que repugn� por su patente racismo. Lo declararon culpable de asesinar a un hombre blanco en el curso de un robo a mano armada. A Wilburn Dobbs lo defendi� en un juicio un abogado designado por el estado que en un principio solicit� el aplazamiento de la causa porque se encontraba m�s dispuesto ? dijo ? ? a actuar como fiscal que como abogado defensor?.
   En el curso del proceso, el juez y el abogado defensor se refirieron a Dobbs como ?el muchacho de color?. Posteriormente, dos de los miembros del jurado admitieron que, para referirse al acusado, hab�an utilizado el t�rmino insultante en ingl�s para designar a los negros.
   La defensa no present� en ning�n momento ninguna de las contundentes pruebas atenuantes que habr�an disuadido al jurado de decidir acabar con la vida de Dobbs. Un tribunal federal de primera instancia conden� m�s tarde las opiniones abiertamente racistas del abogado defensor pero se neg� a anular la sentencia y la pena.
   En junio de 1998, tras pasar veinticuatro a�os esperando ser ejecutado, un tribunal de apelaci�n revoc� la condena de muerte a Dobbs, pero bas�ndose, no en que hab�a sido objeto de trato racista en el juicio, sino en que el abogado defensor hab�a actuado incorrectamente al no haber solicitado al jurado clemencia para su cliente. Dobbs ser� pronto sometido a una segunda vista judicial en la que se decidir� de nuevo que sentencia imponerle, y en ella el jurado habr� de decidir si lo condena a cadena perpetua o a muerte.
   No cabe duda de que la raza es un factor determinante a la hora de aplicar la pena capital en Estados Unidos. Los negros constituyen s�lo el 12 por ciento de la poblaci�n estadounidense; sin embargo, el 42 por ciento de los condenados a muerte del pa�s son negros. La raza de la v�ctima del asesinato y del acusado de la muerte influye enormemente en la decisi�n de a quien se condena a morir.
   El porcentaje de blancos y negros que son v�ctima de asesinato en Estados Unidos es aproximadamente el mismo y, sin embargo, el 82 por ciento de los ejecutados desde 1977 lo fueron por la muerte de v�ctimas de raza blanca.
   El juez que presidi� el juicio de Dobbs hab�a presidido con anterioridad otros cuatro procesos en los que se dirim�a la pena capital. En todos ellos las v�ctimas hab�an sido de raza blanca. En los dos casos en los que los acusados eran tambi�n de raza blanca se impusieron penas de cadena perpetua, en los otros dos procesos, donde los acusados eran de raza negra, las penas que se impusieron fueron de muerte.
   El sistema judicial que se ocupa de estos casos sigue estando compuesto abrumadoramente por personas de raza blanca. En Georgia, donde se celebr� el juicio de Dobbs, son blancos 45 de los 46 fiscales de distrito. Desde 1983, de las 12 personas de raza negra ejecutadas en ese estado, seis fueron condenadas a muerte por jurados compuestos en su totalidad por blancos tras lograr los fiscales que se excluyeron de ellos a los posibles miembros negros.
   En el conjunto del pa�s, en los estados en que la pena capital est� vigente en la legislaci�n, son blancas 1,794 de las 1,838 personas capacitadas ( fiscales de distrito en su mayor�a) para decidir si debe o no pedirse la pena de muerte para un acusado.
Al concluir el a�o 2000, 75 pa�ses y territorios hab�an abolido la pena de muerte para todos los delitos. Trece pa�ses m�s hab�an abolido la pena de muerte para todos los delitos salvo los de car�cter excepcional, como los cometidos en tiempo de guerra. Al menos 20 pa�ses pod�an considerarse abolicionistas en la pr�ctica dado que no hab�an consumado ninguna ejecuci�n en los �ltimos 10 a�os; se cre�a que la normatividad establecida en esos pa�ses era no llevar a cabo ejecuciones.
PENA DE MUERTE.
Por Ricardo M.  S�mano
EL ARTICULO 22 DE LA CONSTITUCI�N POL�TICA DE LOS ESTADOS UNIDOS MEXICANOS.
...P�rrafo �ltimo
"Queda tambi�n prohibida la Pena de Muerte por delitos pol�ticos, y en cuanto a los dem�s, solo podr� imponerse al Traidor a la Patria en guerra extranjera, al parricida, al homicida con alevos�a, premeditaci�n o ventaja, al incendiario, al plagiario, al salteador de caminos, al pirata y a los reos de delitos graves del orden militar."
En M�xico nunca se ha condenado a la pena de muerte, sin embargo la Constituci�n contempla varios supuestos en los cuales se puede aplicar la misma, como el de "Traici�n a la Patria en caso de Guerra extranjera" pero esto es absurdo ya que al ir a pelear "por tu pa�s" en una guerra existen demasiadas posibilidades de morir pero si te niegas, estas condenado a muerte, sin tomar en cuenta que los motivos de las guerras son estupidos y que solo se persiguen intereses econ�micos y pol�ticos de unos cuantos en el poder.
El no querer ir a pelear a una guerra, que no iniciaste, no es solo un deseo, ni un temor a la muerte, sino es un derecho, un derecho a la vida, que la Constituci�n se supone que garantiza y se contradice en este supuesto al mandar a pelear a sus ciudadanos, sabiendo que lo m�s probable es que no regresen y lo hagan muertos, adem�s de que nuestro pa�s no esta preparado para una guerra, (y que bueno) ya que se ha caracterizado por su pol�tica de no intervenci�n, aunque materialmente, ya que se sabe que ha permitido usar su espacio a�reo y mar�timo, adem�s de su petr�leo. Bueno en la actualidad ya no se sabe, porque el temor a las condiciones y amenazas de estados Unidos de Norteam�rica es grande.
Adem�s se supone que el hombre ha evolucionado pero esta evoluci�n parece que solo se basa en tecnolog�a y no en sentimientos ni en humanidad, e incluso, si se habla de sentimientos se tiene la idea de que se es ?cursi? o m�s absurdo a�n, que se es d�bil e inferior a los dem�s, porque el hombre se cree superior tambi�n al resto de� los animales, sin embargo algunas razas y algunos estados se creen superiores a los dem�s y tratan de todas formas de demostrarlo, caiga quien caiga, matando, discriminando e intimidando a quien les haga frente para hacerlos entrar en raz�n, porque la humildad, la compasi�n, la bondad y la hermandad se han quedado en el olvido e incluso me hace pensar que solo son sue�os e ideas ut�picas.
Sin embargo yo se que existen personas que han cometido graves delitos como violaciones, secuestros y� homicidios y que merecen una pena ejemplar, pero no se consigue nada con actuar igual o peor que ellos al imponerles la pena de muerte, entonces a quien los juzga y a quien ejecuta se les debe imponer la misma pena, ya que esto es un homicidio legal (�existe eso?) porque se esta quitando la vida a otra persona.
Este art�culo constitucional, en su �ltimo p�rrafo, ha quedado obsoleto y adem�s va en contra de las garant�as que la misma establece y contra la humanidad misma, pienso que es necesario reformarlo, porque como esta sucediendo algunos empiezan a promover la aplicaci�n de dicha pena, como el Partido del Trabajo, quien solo juega y se burla del dolor y rencor de la gente y sus familias que han sufrido alguna violaci�n, secuestro u homicidio con el solo objetivo de ganar votos y obtener el poder.
�Soluci�n?
Es realmente dif�cil pensar en una pena que garantice el arrepentimiento y hacer pagar al delincuente por el delito que cometi�, es por eso que no es tanto el hecho de castigar, sino que exista un verdadero sistema de rehabilitaci�n, (ya que el nuestro es un asco), que estudie al delincuente en todos sus aspectos, f�sicos, psicol�gicos y emocionales, para as�, brindarle una recuperaci�n, de acuerdo con sus caracter�sticas, y no estoy hablando de apapacharlos y tenerlos en sus propias celdas sin una pena que realmente aporte un beneficio para la sociedad, quien es a quien se da�a,� y que adem�s mediante alg�n tratamiento personalizado rehabilite al que delinque.
Porque tambi�n sabemos que nuestro poder judicial no es una maravilla y que esta lleno de corrupci�n, y de malos servidores p�blicos entonces como podemos confiar a ciegas la vida de una persona a este sistema.
Adem�s de la necesidad de prevenir estos delitos preparando a la sociedad y concientizarla con el objeto de ser mejores personas, mejores humanos, no mejor que nadie, sino mejor que tu mismo, porque a�n aplicando la pena de muerte,     �crees que esto alivia� el dolor, el sufrimiento y� el odio creado?
Yo creo que es al contrario fomentar�a la deshumanizaci�n.
Por otro lado, se deben de satisfacer las necesidades p�blicas de trabajo y� de educaci�n ya que al no estarlo, crean las condiciones para la comisi�n de il�citos, claro, aunado a otras circunstancias.
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