| el mensajero | ||||||||
| 1 | ||||||||
| �l estaba sentado en una habitaci�n, ten�a sus pies fundidos entre el parqu� y la losa hasta los tobillos, mov�a sus piernas intentando librarse, pero cuanto m�s procuraba, m�s resistencia del piso consegu�a. entonces pens� que quiz�, de esa forma probara en cierto sentido, entender el l�mite de su poder e inteligencia, y probara tambi�n su capacidad para razonar, y era capaz de percibir la resistencia de esa misma raz�n porque no lo ayudaba a comprender porque sus pies estaban all�, fundidos en el suelo de madera y cemento. | ||||||||
| dispuso sobre s� mismo todas las alternativas posibles y seleccion� la m�s apropiada. inclin� levemente su cuerpo para analizar otra vez la situaci�n: no podr�a sacar los pies del parqu� fue la simple conclusi�n. abatido se relaj� un momento y su cuerpo se distendi� junto con su imaginaci�n buscando sentido, origen, pero segundos antes sus pies se mov�an y nada suced�a, entonces la transpiraci�n empez� a correr por su rostro, | ||||||||
| -dispongo de m�- dijo -no tengo la soluci�n, mi incapacidad revela mi desorientaci�n- | ||||||||
| y nadie contest� con voz clara y alta -el mensajero te dar� el legado: el cese de la ilusi�n es la �nica manera de ver la realidad. sean tus piernas- y se vio librado, la misma voz continu� -el camino se abrir� delante de ti, en tanto lo recorras buscando al Mensajero- se levant� de la silla bastante confundido, dejando sobre la mesa el libro que estaba leyendo hacia unos instantes, y sali� de la habitaci�n. | ||||||||
| su casa tiene jard�n frontal con un gran port�n de rejas negras terminadas en filos imprecisos. tras el porche con techo de tejas, �l est� parado en el vano de la puerta buscando en el infinito m�s all� de las rejas, algo impreciso y que lo absorbe por completo mientras un claro manto de lluvia cae constante y r�tmica, inundando el suelo de lajas del acceso con un barro acuoso y oscuro. | ||||||||
| su mujer llega corriendo, se para delante de las rejas y lo mira. �l no deja de observar tras las rejas, porque aunque ella este all� afuera, aunque el mundo tambi�n este afuera, aunque toda la materia que lo rodea siempre este fuera como su sistema de referencia, �l siente la presencia magn�tica de un algo herm�tico que lo deja absorto, algo que antes no exist�a o no alcanzaba a intuir, un infinito infinito de alternativas que intentan explicar inexplicables. | ||||||||
| no se mueve, contempla las rejas percibiendo detr�s de ellas el d�bil contorno de su amor tambalear, �l es extra�amente consciente ahora de las dimensiones que los separa, su mirada se despierta encendida en pensamientos -�quien es el mensajero y cual es el legado?-. movi� su cabeza lentamente hasta percibir a su mujer, pero ella nada sab�a, segu�a tomada de las rejas y fue cuando las solt� cansada, mojadas se estrellaron con sus curvas desdibujando la furia de su amor latente. �l no ten�a respuestas y fue entonces cuando pens� -�c�mo puedo explic�rselo si aun no lo comprendo?, �c�mo puedo entender?, quiero entenderlo, necesito- lentamente, como estela de humo movida por el viento, transform� su opini�n en observaci�n. | ||||||||
| un torrente de energ�a dentro de s� lo exhortaba a encontrar respuestas, a entender el porque de su situaci�n. Contemplaba, pero no pod�a ver nada en realidad, sab�a que all� estaba pero no ten�a el verbo, no pod�a nombrarlo, entonces no lograr�a conjurarlo estrell�ndolo contra esta realidad -porque no existe- pens�, y fue extra�amente consciente del espacio que se interpon�a entre ellos, su percepci�n de las dimensiones relacionadas se empap� en el d�bil contorno de su mujer, y lo inund� de voluntad, deseando saltar y abrir las puertas, pero no se movi� y ella se alej� por el mismo camino que la hab�a tra�do. | ||||||||
| el cese de la ilusi�n es la �nica manera de ver la realidad | ||||||||
| el cese de la ilusi�n es la �nica manera para dejar de estrellarse con su movimiento | ||||||||
| estoy completamente desconcertado. �c�mo puedo explicarle que me quedo petrificado por un algo magn�tico de no s� que mensajero? despu�s de todo es mi historia, mi vida, la oficina, mi profesi�n, mis costumbres, mis vicios, mi relaci�n con ella, con el mundo que tambi�n est� del otro lado de las rejas, y en cada uno de ellos no puedo evitar ver la ilusi�n proyectada, distorsionado la realidad. Pero no tengo el verbo para nombrarlo: su existir se basa en su no existir, no es algo que existe en mi vida, sino algo que no existe, que falta. | ||||||||
| entonces saca sus manos del bolsillo y percibe como en el piso inundado por barro se desdibuja un tenue sendero de placas de piedra hacia las rejas de la salida, inicia sus pasos. Detr�s queda el porche cuando la lluvia moja su piel anunciando el supremo contacto de los elementos. | ||||||||
| el mensajero espera. | ||||||||
| 2 | ||||||||
| se mezcla con la multitud, la ciudad, los ruidos de la calle, los autos, las voces de personas an�nimas, m�quinas an�nimas, baldosas animadas, camina y camina apurado, no siente cansancio en su cuerpo y aprieta m�s el paso perdiendo a cada momento m�s equilibrio, murmullos ruidos como cucarachas ratas lombrices v�boras por sus sensores hasta el sistema nervioso dej�ndose confundir por la ciudad. silencio, pide, su mirada encendida intenta en el �ltimo brillo del caos absoluto de una ciudad desgastada, caer ante sus ojos y responderse: �d�nde est� el camino?, �D�nde est�?, estoy perdido... la afirmaci�n resuena estridente mezcl�ndose con el murmullo que se intensifica. se ve jugando con los autitos en casa de su abuela junto a sus primos, se ve yendo al club de pesca con menos edad, se ve muy peque�o arriba de un colectivo junto a su madre y la gran promesa: ma�ana vas a salir solo papito, vas a venir a casa de tu abuela como estamos haciendo nosotros ahora, y cuando veas la panader�a, te baj�s como ahora. | ||||||||
| silencio, volvi� a pedir, aceler� su paso esquivando bultos esclavos de la situaci�n, choc� con una se�ora que lo pute� y las palabras se estrellaron contra sus neuronas ech�ndose debajo de la mesa de la casa de sus padres, est�n grit�ndose y tir�ndose platos, discuten porque quieren definir si lo mog�lico de su hijo pertenece a la familia del padre o la madre, citan defectos tras defectos del in�til inservible bruto animal igual al t�o paterno, no!!:� al padre de la madre. silencio, susurra entonces y se da cuenta que corre a lo larg� de una plaza verde y repleta, las personas hacen gimnasia intentando estar mejor. corriendo se saca la camisa y queda en remera, ata la camisa a su cintura y corre mec�nicamente. vuelve a susurrar apretando sus dientes: silencio. | ||||||||
| se detiene y entra en un bar, al pasar por la puerta el griter�o de los comensales lo dejaron colgado del pizarr�n viendo en el fondo del aula, una criatura peque�a e indefensa en comparaci�n a sus compa�eros, algunos de 16 y 17 y �l solo 12, minusv�lido con tratamiento de vitaminas y aceleradores hormonales, sellado en su asiento, temblando, pas� el mal�n y vol� todo, su cara tambi�n por los golpes, y las patadas, y escupitajos, insultos, animales adolescentes, desaforados sedientos de violencia sumamente enojados. | ||||||||
| ahora la tribu est� situada en el centro de una fogata en la playa, ya no tiene 12, tiene 17 y ya no se ve peque�o, su contextura cambi� gracias a los tratamientos la nataci�n y el gimnasio, ahora su voz se escucha sobre las dem�s, sus pensamientos son apreciados, su inteligencia brilla fruto de la desesperada necesidad de pertenencia e identificaci�n en las arenas exog�micas. | ||||||||
| silencio, pide tomando un jugo en el bar, sentado, los sonidos de la cocina se filtran ahora y se mezclan con el supurar de la metr�poli, el suspiro constante de personas humedecidas y reblandecidas por los palos, alza la mirada, entre el murmullo distingue la voz de otro hombre a quien lo escuchan dos mujeres y otro hombre. habla y gesticula y demuestra tras sus argumentos, las gradas de su elocuencia, se ve que se sincera y que intenta ser agudo, sus escuchas lo saben, lo aprecian por eso. silencio, pide nuestro h�roe y sigue el camino de su conflicto intern�ndose en la ciudad nuevamente. | ||||||||
| el deseo es tan grande que su necesidad no tiene l�mite, y ese deseo es �nico y unificador, el deseo de vivir. silencio vuelve a pedir y continua con paso m�s tranquilo. | ||||||||
| ahora se escucha en la universidad, se ve sugestivo y orgulloso, tr�gicamente orgulloso. sus sentidos son un poco m�s perspicaces, pero su linaje lo exhorta a nombrar a los grandes y a regodease en su ?amplia visi�n y conocimiento? de la realidad. salv� (como �l lo dec�a) de la iglesia a una compa�era de curso argumentando nihilismo, y la compa�era hab�a ido hablar con un obispo en su desesperada lucha por su humanidad desbastada por tal revelaci�n, quien la recibi� y concluy�: esos pensamientos son demon�acos, y su amigo es demoniaco; no le convendr�a seguir frecuent�ndolo. ella lo vio esa noche en la universidad y le dijo: te creo. jam�s volvi� a misa, pero continu� trabajando en un grupo de jesuitas y lo inici� a �l en el mismo grupo de pensamiento y creatividad. revelaban claves ocultas del pensamiento y el hacer, encend�an sus mentes con flamas eternas de la ilusi�n y su ausencia, practicaban el silencio durante d�as enteros buscando el conocimiento que subyace en la experiencia, todo y nada parec�an entonces aspectos distintos de una misma y �nica realidad. fue entonces cuando comprendi� que la verdad �ltima le dar�a la luz de la conciencia. | ||||||||
| a medida que se internaba en el microcentro urbano, mayor era la sensaci�n de soledad y tranquilidad que recib�a, apur� el paso nuevamente y volvi� a pedir: silencio. | ||||||||
| despu�s de graduarse vinieron las empresas y la desesperada necesidad de trabajar para lograr sobrevivir, y el planteamiento de las causas mayores de la naturaleza no dieron abasto, segu�a peg�ndose la cabeza contra la pared esperando mundos quim�ricos de mecenas del arte y la ciencia quienes lo pondr�an a pensar, solo a pensar, bas�ndose en la creatividad de sus ideas para prosperar, pero esto nunca neg� y el mundo continuaba girando y �l comprend�a como, corriendo sobre su superficie se alcanzaba la luna y luego las estrellas, sus manos se estiraron aun m�s y contempl� el infinito repleto de galaxias estrellas sistemas. pero segu�a andando y andando y la vida rodaba y rodaba, d�a tras d�a, las p�ginas daban vueltas y se com�an m�s p�ginas minutos tiempo. | ||||||||
| se detuvo y se sent� en un cantero de la costanera a intentar lograr el silencio, sus manos a la cabeza pensando buscando | ||||||||
| , las paredes de su historia estaban erguidas, el trabajo le mostr� como de apoco, la naturalaza del hombre puede ser expuesta y entendida, la interacci�n del hombre en sociedad, la relaci�n que lo hace hombre, elementos biol�gicos multicelulares con funciones cognitivas complejas interrelacionados y necesarios todos para conformar todo lo que era. animales interesantes, m�s que los felinos elefantes delfines o ballenas, pensaba. | ||||||||
| se arm� de sus pu�os y empez� a golpear las paredes y esta estallaban y ca�an a pedazos, as� inici� una caverna, por m�s que le daba y le daba y las piedras ca�an una tras otra, la caverna m�s profunda se hac�a. dej� de golpear con sus pu�os, sus brazos cayeron fl�cidos a sus costados. suspir� al advertir su sombra en el fondo de la cueva, y experimentando el reflejo de su realidad, descubri� como los muros iniciaban un proceso de desvanecimiento progresivo, record� entonces aquellos d�as en donde todo estaba a punto de estallar girando en suprema contradicci�n, sabiendo que nunca supo entender la frivolidad del pasado se hablaba grit�ndose vil, atado a miles de formas heredadas a trav�s de cad�veres volaron y se desvanecieron entre las sombras de la pared caverna, se vio ante el inicio de lo verdadero, abri�ndose delante suyo. dio un paso y se encontr� del otro lado, dio otro paso y en silencio, sigui� caminando tranquilamente perdi�ndose tras un horizonte abierto de galaxias y fotones abrig�ndolo, permiti�ndole percibir, por momentos eternos, la luz de la conciencia biol�gica para admitir con humildad, cual era su lugar. | ||||||||
| 3 | ||||||||
| una enorme luna gris se mostraba tras enormes nubarrones sobre apagados y grises edificios. atraves� la densa humedad de las fauces del subsuelo y se meti� en un subte. la senda se abr�a delante de s� como pendiente pronunciada, el advenimiento del legado era inminente, las ideas encajaban, la claridad se manifestaba. | ||||||||
| sentado frente a �l un muchacho lo observaba, �l lo contemplaba entusiasmado intentando comunicar su experiencia, le mostraba en sus ojos el poder que habitaba el mayor abismo: el dolor: no importa que tan lejos levantes la cabeza de esta realidad y nuestro m�todo, no tiene importancia ante la hipn�tica hipocres�a del bien, tapando el m�s salvaje y despiadado hedonismo en el que el homo sapiens posmoderno se regodea insatisfecho. la civilizaci�n y sus s�mbolos se derrumban con toda su furia, cayendo en pedazos su antigua cultura. la vida es incoherente, tras las mentiras de los actos humanos el tiempo se diluye: el pensamiento, el hacer, el decir: construimos mapas finitos y limitados de una realidad infinita e ilimitada y los recorremos del amor al odio, del sufrimiento a la felicidad, soberbia humildad, riqueza pobreza. la salida es que no te aferres, que cese la ilusi�n, es necesario integrar y contemplar el todo y no sus dislocadas partes- | ||||||||
| el muchacho se retorci� en su asiento aturdido, �l continu� mir�ndolo con la incre�ble desproporci�n del pensamiento y el lenguaje, incapaz de explicar con palabras continu� con su expresi�n: un d�a, sentado incoherentemente quieto con mis pies fundidos entre le parqu� y la losa, la claridad me dej� contemplar las rejas tras los cristales, que nunca vi. y el intento de comprenderlo fue in�til, la raz�n elaborada conjugada extrapolada, anulada en una avalancha de sentidos. la vida no volver�a ser la misma, mis actos se transformar�an deshilvanando miles de recuerdos n�ufragos tras mis p�rpados. desandando caminos, para siempre. existen muchos caminos, pero todos desembocan en uno- | ||||||||
| se levant� y fue hasta la puerta, el joven se acomod� buscando su mirada pero �l estaba muy concentrado en el paso del t�nel y el advenimiento de la luz, el muchacho no sab�a si levantarse o no cuando el coche se detuvo r�pidamente y �l volvi� a fijar sus ojos en los del joven mostr�ndole: no podr�s ver como gira la rueda hasta que dejes de rodar con ella. es tu decisi�n. las cosas que perdemos cuando optamos cabr�an en una biblioteca entera, o ni siquiera en una letra- las puertas se abrieron y desapareci� entre la multitud. | ||||||||
| camin� hasta llegar a una vieja casa donde un anciano desconocido le dio unas llaves decr�pitas sin omitir sonido, subi� las escaleras contemplando con detenimiento el lugar donde nadie lo esperaba, el lugar donde cada uno acced�a por propia voluntad y esfuerzo, recorriendo el camino que se abr�a delante de sus pasos. | ||||||||
| para cuando entr� en la habitaci�n iluminada, supo que estaba en el sitio: el mensajero del legado estaba sobre la mesa, dispuesto. | ||||||||
| necesitaba verlo una �ltima vez, necesitaba contemplar la magia completa, la m�s hip�crita y herm�tica tragedia humana, el ventanal me dejaba entrever la s�rdida calle del microcentro con toda clase de gentes m�quinas animales b�lidos s�lidos desplanz�dose repletos de energ�a. y me pareci� suficiente, me sent� en la silla contemplando el mensajero, hermoso y apagado, nunca antes hab�a observado algo as�. | ||||||||
| palp� con mis manos su superficie y lo abr�, pos� mi vista sobre sus s�mbolos y le�, le� sin saber como entend�a la iconograf�a, le� y le� desfilando por mis ojos incontables figuras, y mi mente percib�a las esquirlas de la realidad cayendo pesadas en una nada infinita. todo empez� a detenerse con lentitud, el pasado el presente el futuro, todo se interrelacionaba de alguna manera que antes no era capaz de percibir, me levant� con la piel aturdida por la desproporcionada malla de la naturaleza y llegu� hasta la ventana para contemplar como el movimiento se hacia l�nguido y di�fano hasta detenerse por completo dej�ndome descubrir invisibles variaciones sin tiempo, vi entonces mi cuerpo en la silla sosteniendo el mensajero aun abierto, inundando mi rostro de una luz brillante | ||||||||
| el piso desapareci�, las paredes volaron, el techo se elev� hasta perderse en una luz infinita tragando las im�genes de este mundo y sus formas, suspendido en una nada lum�nica todo se oscureci� y me estremec� volviendo a la posici�n fetal aniquilado de temor, pero luego estall� estirando cuanto pude mis extremidades, para percibir que no pose�a cuerpo alguno, ni siquiera mi ser era de mi mismo, entonces el legado del mensajero zozobr� mi mente, me permiti� contemplar la rueda, y como dentro de ella giraban infinitas ruedas infinitas. | ||||||||
| cuando retorn� a la habitaci�n, el mensajero estaba cerrado sobre la mesa, reci�n entonces advert� su incre�ble parecido con un libro. la claridad de la ma�ana ingresaba por los cristales. me arregl� y sal�, devolv� la llave al anciano y me intern� en la metr�poli que despertaba, y aunque ahora la percib�a diferente, segu�a siendo la misma. | ||||||||
| 4 | ||||||||
| la pareja estaba sentada en la costanera sur de la ciudad bajo los rayos tibios de un sol de invierno, contemplaban la laguna tomados de las manos, 2 patos se acercaron y justo debajo de ellos desaparecieron buscando alguna presa en las intoxicadas aguas, demostrando la incre�ble adaptaci�n de la especie. | ||||||||
| entonces ella me mir� y sonri� obsequi�ndome en ello, el mayor de los regalos, sin siquiera notarlo. mantuve mi mirada en sus ojos sensibles y dije -El Verbo es Yo Soy- ella sonri�, se lo expliqu� y asinti� el mensaje, tom� mis manos entre las suyas y volvi� a sonre�r bes�ndome, luego ci�� su cuerpo lo m�s que pudo al m�o y me estrech� en un largo abrazo. | ||||||||