Protervo
Protervo mir� a su novia y dijo antes de partir -Andamos y andamos sin cansarnos de andar de ac� para all�, sentados acostados parados, mostr�ndonos hasta el final. Porque existi� mi origen, existe mi final. Porque he llegado hasta aqu�, he de volver a irme- ella lo contempl� bajando por las calles de h�medos adoquines grasientos.
Protervo contempl� el cuerpo viejo de un hombre ensangrentado desparramado entre el piso y el sill�n. Sosten�a en su mano el arma aun humeante cuando la dej� caer sobre la alfombra por el temblor torturante de su brazo, tras un invisible momento sinti� el disparo que termin� por destrozar el rostro del hombre esparciendo m�s carne por todo el piso. Confundido y temblequeante atisb� una puerta marr�n, dio un paso sin saber como pero luego dio otro autom�tico, convencido del destino.
Sinti� gimoteos tras la puerta, gir� la manija y la abertura cedi� dejando escapar gemidos de placer terriblemente dulces. Su celular son� record�ndole que ten�a uno, lo localiz� en el saco del sobretodo y presion� Talk sin decir nada, pero al cabo nadie contest�. Lo volvi� a guardar y abri� del todo la puerta y all� estaban 2 mujeres voluptuososamente excitadas entreveradas en un complicado juego lascivo sin percibir su presencia, al lado de la cama hab�a otra puerta indicando el sentido acertado para salir, se dirigi� lo m�s sigiloso que pudo mientras una de las mujeres se retorc�a en las manos de la otra, tr�mula de un placer incorp�reo.
La puerta de salida se abri� de golpe y entr� otra mujer, mir� fijamente la escena gritando -�C�mo pueden?- Protervo continu� su movimiento sin ser advertido favorecido por las sombras de la habitaci�n. La mujer sac� un arma, pero ellas no dejaron de acariciarse con desproporcionada excitaci�n lejana y ardiente. Estiraron sus manos abraz�ndola, necesit�ndola en su desesperado encuentro, ella parec�a resistir m�s que no desear -�D�nde est� pap�?-Grit� y dispar� a las ventanas, pero ellas no cambiaron en nada, dio un paso para atr�s alej�ndose del alcance de la pasi�n volviendo a disparar. Protervo necesitaba salir de inmediato de la habitaci�n.
La Mujer se dirigi� a la otra puerta y descubri� el cuerpo desnudo y desparramado casi sin cabeza por los disparos, se acerc� hasta �l y vio en sus manos el anillo de matrimonio y en su cuello la cadena, a su alrededor la sangre desdibujaba un gran c�rculo siniestro. Sali� enfurecida cuando Protervo alcanz� la salida, la mujer se acerc� hasta la cama y en medio del orgasmo m�s exacerbadamente hipn�tico de toda su vida, dispar� y la espalda de la joven cedi� a la energ�a y fl�cida se desplom� sobre el cuerpo de su amante, quien confundida vomitando sangre en un espasmo de extinci�n dej� de moverse. Acarici� la mano de la mujer mayor con el mismo anillo de su padre, llev� el arma a la sien, una l�grima rod� por su mejilla.
Protervo escuch� el siguiente tiro cuando bajaba las escaleras. Corri� hasta la habitaci�n y la encontr� muerta. Se acerc� hasta ella, acarici� su cabeza ensangrentada y desfigurada bes�ndola en los labios. Llor�, tom� sus manos y acarici� sus mejillas, roz� su piel, im�genes tras el velo de la nada se mov�an paranoicas en su cabeza, las sombras proyectadas por los �rboles debilitaban los contornos. La acomod� en el piso y arregl� su cabello, sus senos, sus ropas, todo estaba quieto y no se mover�an jam�s, la abraz� y la bes� y tuvo sexo, primero t�midamente, luego desaforadamente, y sigui� la otra joven y luego la mujer en un desfile de embriaguez et�rea hasta caer exhausto.
Volvi� a sonar su celular retorn�ndolo a la realidad, no atendi�, se cambi� la ropa y luego dispuso los explosivos por toda la casa como lo pens�, ya nadie vivir�a all�, tan repleta de recuerdos insensibles como una vieja pel�cula de barrio perdido y somnoliento, petrificado sitiado hipnotizado incr�dulo de tanta libertad, repleto de sentido y ausente de ambiciones, deseante de abandonar todo, de no poseer nunca nada m�s y de intentar en ning�n lado con nadie, nada.
Dispuso la hora de la explosi�n y sali� de la casa convencido del destino -No pudo pasar todo esto, no pudo pasar esta realidad, nunca debieron existir nuestras almas, nunca debieron- El celular volvi� a sonar, lo tir� al medio de la calle pensando -Porqu� he llegado hasta aqu�, he de volver a irme, con nadie a ning�n lado- La casa estall� minutos despu�s que se subi� a su auto, dejando una mansi�n de infinitos fantasmas quem�ndose para la eternidad de su recuerdo.
Ella record� amargamente cuando �l le dijo ?Porque existi� mi origen, existe mi final?, y perdida en un l�gubre amor volvi� a intentar una vez y otra vez m�s llamar al celular para saber como estaba, para saber como le hab�a ido en su reuni�n familiar
-El celular al que llama est� apagado o fuera del �rea de servicio...
������������ El celular al que llama est� apagado o fuera del �rea de servicio...
������������������������� El celular al que llama est� apagado o fuera del �rea de servicio.
La noche temblaba sobrevolada por una inmensa tormenta devastadora proveniente del mar, frente fr�o y frente muy caliente, y la explosi�n natural ser�a naturalmente devastadora.
Cerca de la medianoche, en una calle iluminada de Caballito, Protervo estacion� su auto frente a la primera casa que lo atrajo, baj� decidido y caminando apurado, dando saltos subi� la vereda y luego al porche de la casa con ladrillos vistas y peque�os �rboles reci�n plantados. Luego de tocar el timbre ubic� sus manos tras el saco de su traje esperando el momento. La puerta se abri� y la pate� entrando con violencia derribando al hombre detr�s de ella, salt� sobre el cuerpo ca�do exhibi�ndole 2 espadines, para hund�rselos en los hombros sac�ndole los brazos, el hombre grit� aterrorizado de sufrimiento hasta que le cortaron la garganta. Las puntas del espad�n se hundieron en sus ojos desorbitados y luego seg� sus orejas que cayeron al piso, la sangre tapaba por completo el rostro. Su mujer empez� a bajar las escaleras gritando hasta que Protervo separ� las piernas del tronco del marido y corri� hacia las escaleras en su b�squeda, corri� casi sin experimentar sentimientos, solo buscando. Escuch� el portazo y logr� acorralarla en la pieza antes que pueda escapar por la ventana. La tir� en la cama boca abajo y la penetr� con furia desmedida, la mujer berre� y �l seccion� el pie derecho de un solo intento, ella se retorci� de dolor y Protervo goz� cabalgando desenfrenado, al llegar al orgasmo sac� una tijera de podar y le cort� un dedo y despu�s otro, eyaculando, y otro m�s y otro, y al fin la mano. Ella se desmay� y �l seccion� la otra mano en un �ltimo espasmo de placer.
Sali� de la habitaci�n y descubri� el tel�fono descolgado, -�Qui�n habla ah�? Esto es la polic�a se�orita no es un bar- vociferaba una voz desde una seccional perdida, colg� el tel�fono y continu� rumbo a las otras piezas, hermano y hermana estaban en alg�n sitio. Buscando alcanz� a sentir la respiraci�n nerviosa, escondidos en el interior de un placard, Protervo lleg� hasta el y abri� sus puertas, estaban aterrorizados abrasados tiritando, el filo de los sables ilumin� el rostro de los peque�os.
Vientos de 120 Km por hora recorr�an la ciudad porte�a de lado a lado derribando �rboles, volteando autos, inundando barrios completos. Eran las 10 de la ma�ana cuando Juan lleg� a la morgue Federal.
-Los encontraron est� ma�ana- dijo Pedro alcanz�ndolo en la puerta.
-�C�mo y donde che?, y conseguime un caf� y una aspirina- dijo Juan sac�ndose el sobretodo y tirando el paraguas roto en un cesto.
-En su casa, llamaron a una seccional pero no alcanzaron a decir nada, todo fue muy r�pido, un vecino escuch� ruidos y denunci�... ah, la m�quina de caf� se rompi�, tom� esta aspirina. Nuestra gente lleg� 12 hs despu�s, cuando el vecino vio la sangre en las ventanas y volvi� a llamar al destacamento... es terrible, 20 a�os en esto y nunca vi algo as� tan... hay peque�os restos de fuego en el interior de la casa, todo es tan... - no pudo continuar.
-�Fuego?, �intent� quemar todo?-
-No, estas son las fotos-
-Peque�os restos en ciertos sitios de la casa sin sentido ni motivo aparente, no creo que sea casual... Estas m�quinas de mierda, vamos a laburar- caminaron hacia la sala, antes de ingresar sintieron el intenso olor a muerte conservada. Fueron directos hasta el cuerpo del padre -Lo encontraron delante de la puerta- Juan se rasc� la cabeza y suspir�, encendi� un cigarrillo sin importarle la prohibici�n -Goza, el muy hijo de puta goza- en la camilla de al lado estaba el cuerpo de la esposa.
-Eso que est� sobre la mesa parece ser la pierna derecha, est� tan golpeada y cortada que no lo sabemos aun, su brazo derecho y pierna izquierda, creen, estaban picados en grandes pedazos en bolsas separadas en la heladera, podemos verlo si quer�s- la expresi�n de la mujer denotaba un terror que empez� a asustar a Juan, levant� la vista y gesticul� No, por unos segundos.
-El hombre era polic�a de la Federal... Los hijos est�n descabezados y partidos en 2- corri� la s�bana que los tapaban -no se encontr� arma. Tuvo sexo con todos, vivos o muertos, se ve semen seco en los cuerpos- Juan sufri� una terrible descarga helada, se acerc� para intentar desmentir pero all� estaban las aureolas amarillentas, pregunt� incr�dulo -�con el chico y la nena fue despu�s de que los cort�?-
-Supongo que despu�s de descabezarlos, antes de cortarlos... supongo- contest� Pedro sin estar seguro de nada.
Dejaron la habitaci�n rumbo al auto. Por alg�n lado deb�an empezar -�Qu� tenemos?- Pregunt� Juan ofreci�ndole cigarrillos.
-El vecino vio llegar un auto cuando volvi� de la oficina, el auto estaba esta ma�ana, el due�o decidi� caminar. Tenemos sus datos... Algo es algo- Juan se presion� la cabeza con las manos, una aguda migra�a insinuaba su terrible cara, pese a eso pudo pensar con bastante claridad para decir -Este tipo se ve como un tipo completamente normal, estall� anoche,
-O antes con cr�menes menores, como ceb�ndose, preparando el terreno-
-Antes lo hubiera hecho igual, sin ning�n cuidado, dej� demasiadas huellas, no le importa... no le importa nada. Esto va ser r�pido, muy r�pido- exhal� el humo llenando el interior del coche -no tiene el menor inter�s en detenerse-
-�No estar� todo planeado desde hace mucho tiempo?- dijo Pedro en tono burl�n pero Juan sinti� que no hab�a plan alguno.
Protervo caminaba por la ciudad regresando a su casa, la vida era incre�ble, caminar, pensar, respirar, todo era incre�ble, todo le parec�a nuevo y fresco, andaba recordando y pensando que tal vez, solo tal vez se podr�a repetir, ese parec�a un pensamiento acertado, sobre todo a estas alturas de la ma�ana y con la ciudad echa una furia. Sent�a que todo era perfecto, el desastre natural, esa si era una idea osada.
-Ac� es- dijo Juan y estacion� el auto -�tenemos una foto?-
-No, vamos a entrar y ya- exclam� Pedro baj�ndose del coche.
-Se me parte la cabeza loco, cada vez peor- Baj� y lo sigui� hasta la puerta, entraron.
Protervo estaba por salir del almac�n de la esquina de su casa cuando vio tras el aguacero, a 2 hombres entrar a su casa como si nada, call� en la cuenta que quiz�s podr�a ser perseguido, y quiz�s tambi�n, pero m�s remotamente, podr�a ser atrapado. Entonces era tiempo de continuar, tom� el primer colectivo que paraba frente a su casa contemplando en todo momento a los intrusos en el interior de su hogar.
-No hay nada, est� limpio, ac� no pasa nada- dijo Juan confundido -No es �l-
Pedro llam� con su celular -�Ten�s algo?, Ac� no hay nada, la casa est� limpia- dijo Pedro.
-Vamos a tener los resultados de los an�lisis, con suerte para dentro de 7 d�as- respondieron.
-Avisame cualquier cosa... chau- cort�, guard� el celular mirando como Juan se friccionaba la sien, dijo -�Otra aspirina?- Juan no contest� porque estaba tom�ndose otra novalgina.
Protervo baj� del colectivo en alg�n lugar y empapado en el medio de la tormenta eligi� una casa de entre tantas otras, subi� el pelda�o, golpe� la puerta.
-Hay quilombo en una casa de Quilmes. Tienen que ir, acaba de denunciarlo un vecino- avisaron desde la radio, cambiaron el rumbo, pusieron la sirena y pisaron a fondo.
Juan sent�a por momentos como el dolor de cabeza generaba un atroz ruido en su cabeza.
Con cuidado levanta Protervo la primera mitad y clava una mano perpendicular a la columna vertebral, despu�s la otra. Extiende los pies en V y los inmoviliza con algunos cuchillos que encontr� en la cocina, se caen las viseras que ya no pueden sostenerse pero las vuelve a su lugar sujet�ndolas nuevamente a la pared.
Cuando termina las 2 partes de la tarea, busca la habitaci�n donde dej� la nena, al final del pasillo. Ser�a bueno intentarlo cuando aun est� viva, pens� y alent� el paso embelesado por la luz que escapaba por debajo de la �ltima puerta del corredor.
Antes de llegar apagaron las sirenas y el motor agradeciendo que la polic�a nunca llegue a tiempo. El continuo rugido en la cabeza de Juan se incrementaba furiosamente, como as� tambi�n el dolor. Entraron a la casa sin hacer ruido y no dieron cr�dito a sus ojos -No es humano, no lo es- murmur� apenas Juan,� ante sus ojos se elevaba esbelta e iluminada por la luz de los plafones, clavadas en paredes enfrentadas las partes del cuerpo de la mucama, despedazada en 2 mitades de mujer con sus viseras al aire.
Escucharon gemidos de dolor, sacaron sus armas, se movieron por el pasillo siguiendo el sonido. Juan se tom� la cabeza entre las manos, el martilleo lo arrodill� por el dolor cuando Pedro estaba por abrir la puerta, lo mir� y vio como Juan se retorc�a, el arma estaba a su lado en el piso, su boca parec�a gritar sin sonido. Se acerc� hasta �l y contempl� como sus pupilas se dilataban sin ning�n est�mulo, su rostro vibraba. Pedro se levant� convencido de su tarea y se volvi� hacia la puerta de la habitaci�n gatillando el arma.
Protervo deliraba de placer aferrado al cuerpo de la ni�a, penetr�ndola por el ano con demencia infernal mientras tomaba la tijera de podar e imaginaba cortar sus crispados dedos
, le hab�a dado adrenalina para que no muera enseguida, deb�a aguantar.
�Por qu� son tan fr�giles? Pens� Protervo y busc� la manito.
Pedro abri� la puerta sin emitir sonido y sus piernas flaquearon al ver el interior iluminado por peque�as y d�biles llamas, el cuerpo despellejado de la ni�a colgaba del techo mientras era zamarreada en una depravada desfloraci�n. Protervo busc� una de las manos de la ni�a y acerc� la tijera de podar, pero descubri� a Pedro y tir� las tijeras a su est�mago, quien call� de rodillas sin poder creerlo del todo. Juan dispar� y el estruendo fue ahogado por un terrible trueno, Protervo retrocedi� unos pasos, elev� incr�dulo la mano a la sien y palp� el agujero sangrante, call� de rodillas mir�ndolo y diciendo -El fin de los tiempos no es ahora, porque aun existe la palabra ahora para ser nombrada. Y aunque esto se termine- se�al� su cuerpo -y con ello toda su fanfarria- un estridente rugido estall� en la cabeza de Juan y se arrodill� quedando enfrentado cara a cara con Protervo -Cuando entiendas el silencio que te dar� escuchar mis palabras, ser� el momento- Cay� quedando boca arriba desangr�ndose. El fuego se consumi� dej�ndolos a oscuras, el sonido de la tormenta meci� el silencio. Juan apuntaba la cabeza de Protervo mientras Pedro terminaba de sacarse las tijeras para comprobar que la ni�a estaba muerta.
Juan no entend�a el maldito silencio y qued� arrodillado escuchando el eco de la lluvia en las chapas y apuntando la cabeza de Protervo hasta que todas las sirenas llegaron.
-Par� el ruido en mi cabeza... - murmur� Juan confundido sentado en el inodoro del ba�o de su casa, su cabeza empapada chorreaba agua de una terrible oto�osa lluvia porte�a. Termin� su cerveza y se sec�, antes de acostarse pas� por la habitaci�n de su hija, dorm�a feliz como todas las noches. Sali� de la habitaci�n d�ndole un beso sin hacer el menor sonido. En su pieza qued� parado mirando dormir a su mujer, el tren pas� y la despert�, ella lo bes� invit�ndolo con ternura a recostarse.
Hosted by www.Geocities.ws

1