
#Geografía de la comarca de Meira
#Economía de la comarca de Meira
#LEYENDAS Y LITERATURA, ANÉCDOTAS Y PERSONAJES
#PATRIMONIO HISTÓRICO Y FIESTAS
Superficie: 47 kilómetros.
Altitud: 896 metros.
Distancia a Lugo: 34 kilómetros.
La historia de Meira comienza con la construcción
del desaparecido monasterio de la orden de San Bieito, sobre tierras donadas por
el rey Alfonso VII a la hija del Conde de Traba, quien a su vez las cedió para
dicho fin.
Poco a poco el monasterio fue cobrando vida y con él
las tierras que lo rodeaban, que serán lugar de asentamiento para nuevos
monasterios y abadías. Al abrigo de estos enclaves religiosos las tierras de Meira
se fueron poblando.
En 1503 Meira se une a la congregación cisterciense
de la reforma y en 1590 el monasterio pasa a ser el Colegio Mayor de Filosofía
de la Congregación.
Con la reforma monasterial patrocinada por los Reyes
Católicos el monasterio de Santa María de Meira continúa con su trabajo,
hasta que las tropas de Napoleón lo saquean y convierten en hospital de sangre.
Hasta 1823 los monjes no volvieron al monasterio; entonces consiguen ponerlo de nuevo en funcionamiento aunque no por mucho tiempo ya que, por la ley de desamortización de Mendizábal, la abadía se cierra en 1835 y, con ella, una parte muy significativa de la historia de Meira y su comarca.
Santa María de Meira y San Isidro de Seixosmil.
En el noroeste de la provincia está situado el
municipio de Meira que limita al norte con el municipio de Riotorto, por el este
con el de Ribeira de Piquín y Fonsagrada; por el sur con el municipio de Pol; y
por el oeste con el de A Pastoriza.
El relieve de Meira está condicionado por la
alternancia de distintos períodos climáticos en el Cuaternario, que provocaron
una erosión diferencial en la Sierra de Meira. La Sierra de Meira ocupa 12
kilómetros en dirección norte‑sur dividiendo el municipio en dos
zonas, una occidental con alturas en torno a los 600 metros, y otra oriental
en la que el punto más alto es de 350metros. Los montes de mayor altitud son: 0
Pico do Forno do Martín de 893 metros, 0 Teixo de 866 y A Pena das Corvas de
849 metros.
La hidrografía del municipio es de gran valor
ya que las aguas de los ríos y regatos no se encuentran contaminadas debido a
la proximidad de su nacimiento. La propia Sierra de Meira es lugar de origen de
varios riachuelos que van a dar a los ríos Miño y Eo. El río Miño nace en
este término municipal, en el Pedregal de Irimia.
La tercera parte de los montes del municipio
están dedicadas a zona de bosque. Entre las especies de mayor importancia y
presencia están el carballo, el castaño
y el abedul. Dentro de la flora de monte bajo se encuentran especies autóctonas
como: toxos, uz y xestas.
El monasterio de Santa María de Meira,
edificado en el siglo XII se encuentra en el centro de la villa. Destaca el
cuerpo central de la fachada y la gran puerta con arco de medio punto que
permite el acceso a un soportas con capiteles de decoración vegetal.
La iglesia de Santa María destaca dentro del
conjunto cisterciense. Su construcción fue posterior a la del monasterio y está
considerada como uno de los monumentos románicos de la escuela borgoña más
interesantes de la zona. Su construcción está fechada entre los siglos XII y
XIII Se trata de una iglesia con planta de cruz latina y bóvedas de cañón en
la nave central y en los brazos del crucero. En la puerta principal se conserva
uno de los pocos herrajes románicos existentes en la actualidad.
En un ala del monasterio de Santa María, puede
verse una construcción de granito adosada al templo, en ésta se encuentran las
oficinas del ayuntamiento.
El centro sociocultural Federico González, recientemente inaugurado, organiza todos los
meses itinerarios culturales y diversos actos en sus instalaciones. Cuenta con
sala de exposiciones, salón de actos y biblioteca.
El municipio de Meira ha sabido aprovechar los
variados emplazamientos naturales que existen en la zona, como el manantial de
El Pedregal de Irimia, situado en las Serra de Meira. Se trata del lugar en el
que nace el río Miño. Cerca del manantial se encuentra un área recreativa
desde la que se puede contemplar la frondosidad del paisaje meirense. Este
paisaje puede ser contemplado desde multitud de puntos, todos ellos situados en
la Serra de Meira.
En la parte más oriental del municipio se encuentra
la Cascada da Mexadoira, en el llamado rego de Murias.
En las orillas de¡ río Eo se encuentra el área
recreativa A Treita. En este mismo lugar está una vieja planta de luz que
aprovechaba la corriente del río para abastecer de luz a la zona.
Próximamente se inaugurará una ruta de senderismo
que unirá el río Miño con el Eo. En el recorrido se podrá ver la fraga de
Murias y la espectacular cascada de A Mexadoira, y se podrá disfrutar del
contraste entre un agreste paisaje de montaña y el tranquilo valle de Meira.
El sector primario está cobrando importancia en la
zona, en especial el mantenimiento y cría de ganado vacuno, con un censo de más
de 3.500 cabezas, predominando las de raza rubia gallega y frisona. El ganado
ovino tiene también especial importancia en la zona.
El alimento del ganado ocupa parte de las
explotaciones agrarias lo que supone un mayor beneficio para el productor ya que
evita el tener que alimentar al ganado sólo con piensos compuestos.
El sector industrial se va desarrollando poco a poco.
El centro de actividad es el polígono industrial, que ya empieza a contar con
una estimable infraestructura y en el que ya se han instalado numerosas naves
empresariales e industriales. En cuanto al pequeño comercio y el sector
servicios hay pequeñas tiendas mixtas, supermercados, tiendas específicas y
almacenes varios.
En los últimos años ha cobrado especial importancia
el sector hostelero con la apertura de nuevos establecimientos y la modernización
de los antiguos, lo que ha propiciado una mayor afluencia de clientes.
En general se puede decir que la situación económica
de la zona presenta una tendencia favorable en todos los niveles.
Meira se caracteriza por conservar aspectos
tradicionales de la cultura gallega típica de la zona. De este modo se celebra
la Festa da malla en la que se
escenifica el trabajo que se hacía en el campo para recoger el trigo a la
antigua usanza. Esta fiesta también destaca en el aspecto gastronómico ya que
se aprovecha la ocasión para degustar platos tradicionales como lacón,
chorizos, cachucha, rosquillas, filloas, buñuelos, orejas...
Siguiendo con el aspecto gastronómico hay que
mencionar el jamón y los embutidos de fabricación casera. El queso y el pan
elaborados en la zona son famosos en toda la provincia.
De los ríos y regatos del municipio sale la materia
prima para preparar exquisitas recetas a base de truchas, salmón y anguilas. De
hecho Meira goza de merecida fama como lugar privilegiado para los pescadores de
río.
Ferias quincenales con productos típicos de la zona,
en domingos alternativos.
El 2 de febrero se celebra la fiesta de Las Candelas,
en Meira.
El 15 y 16 de agosto se celebran las fiestas
patronales que concluyen, el día 17, con la tradicional Xira en la que todos
los vecinos de Meira se reúnen en la carballeira de Grañanova para disfrutar
de una buena merienda.
Bajo estos bloques de piedra, en las alturas de la Sierra de Meira, se escucha el suave murmullo de las aguas del río Miño, el padre de los ríos gallegos, en su discurrir inicial. A los pies de la montaña, casi en las puertas de la Terra Chá, se ubica la villa de Meira, el primer núcleo de población que atraviesa el Miño.
La comarca de Meira se encuentra situada en una zona
de transición entre la costa y el interior de la provincia, limitando al norte
con la Mariña lucense, al oeste con A Terra Chá, al Sur con la comarca de Lugo
y al este con A Fonsagrada.
La integran tres municipios de mediana extensión,
como son Meira, Ribeira de Piquín y Riotorto, y uno de mayor tamaño como es el
caso del municipio de Pol. Sus límites naturales los marcan, de norte a sur, la
sierra de Pousadoiro, la sierra de Meira y las de Monciro, Mirador y Candá,
todas ellas de menos de mil metros de altitud. Son estas sierras las que marcan
a su vez el comienzo de las Sierras Orientales de Galicia.
Los ríos más destacados de la comarca son el Miño
y el Eo, a cuyas cuencas vienen a parar los numerosos cursos fluviales que
atraviesan la comarca. El Eo, tras atravesar parte del municipio de Ribeira de
Piquín, sirve de límite natural al municipio de Meira con Ribeira de Piquín y
Fonsagrada. Es en el Pedregal de Irimia, en la ladera oeste de la Sierra de
Meira, donde nace el padre de los ríos gallegos, a pesar de que durante años
se haya ubicado su nacimiento en la pequeña laguna de Fonmiñá, en el
municipio de A Pastoriza.
La Sierra de Meira actúa como divisoria de aguas
entre la cuenca del Eo y la del Miño, por lo que los cursos de agua de la parte
occidental, como el Real, Azúmara, Lea o Pol, son afluentes del Miño. Los que
parten de la zona oriental discurren hacia el norte, desembocando en el Cantábrico:
son los afluentes del Eo, como el Riotorto, Pousadoiro, Lúa o Survial.
Por su situación
geográfica, a caballo entre la meseta y las montañas, esta comarca posee un
clima oceánico con matices de continentalidad, debido a la diferencia existente
entre las zonas montañosas y los valles, y a que su alejamiento del mar hace
que el sudeste de la comarca sufra inviernos de frío riguroso, que hacia el
norte van suavizándose. Las temperaturas veraniegas son suaves con tendencia a
la sequía, aunque el resto del año las precipitaciones son abundantes.
Los principales
motores económicos de la comarca de Meira son el sector agrícola y el
ganadero. Existe una numerosa cabaña de ganado bovino, de aptitud láctea y cárnica.
De los cuatro municipios que integran la comarca son los de Meira y Riotorto los
que han comenzado en los últimos años un proceso de modernización, enfocado
hacia el comercio y la industria. Tanto la agricultura como la ganadería se han
desarrollado hacia una mayor especialización y una mejora en la gestión de las
explotaciones. Dentro de este sector destaca una industria cárnica ubicada en
el municipio de Riotorto que en los últimos años se ha convertido en una de
las más importantes de la provincia, así como una industria de productos lácteos
situada en la villa de Meira.
En el sector
secundario destaca el subsector de la construcción, y existen además serrerías,
fábricas de muebles, canteras, etc.
Es en la villa de
Meira dónde se concentran la mayor parte de los servicios y de la actividad
comercial del municipio y de la comarca.
En el espesor del
bosque, numerosas especies forestales encuentran refugio. El trepador azul, el
agateador, azor, o el pito real son algunas de las aves que nos podemos
encontrar. También la marta, el gato montés o el visón son relativamente
abundantes. Excepcionalmente, el oso pardo ha visitado la comarca en sus correrías
desde las cercanas tierras de Asturias. También el lobo abunda, y resulta fácil
encontrar rastros de su presencia. El ganado de monte que se encuentra disperso
por la sierra le ofrece alimento.
Las razas
tradicionales de ganado, tanto de bovino, equino y ovino, están adaptadas a las
duras condiciones climatológicas, y son un patrimonio digno de conservación.
El Eo, que
atraviesa la comarca, es el reino lucense del salmón, una preciada especie cada
vez más escasa, y que es objeto en la actualidad de un plan de recuperación,
que entre otras cosas intenta garantizar el acceso de los reproductores a las
zonas de freza. Por ello, las numerosas presas que tiene el río disponen de
escalas que permiten el paso de los peces. La nutria abunda en esta limpias
aguas, al igual que otras especies de mamíferos que recorren sus orillas, como
ginetas y turones.
En las zonas de
matorral podemos distinguir, casi siempre en postes o lugares elevados, a los
machos de las tarabillas, pequeñas avecillas cantoras que con sus chasquidos
alegran el monte bajo.
También, con un
poco de paciencia, podemos distinguir a la mantis religiosa, insecto de terrible
fama y que se mimetiza perfectamente con su entorno.
A pesar de las
grandes extensiones de terreno ocupadas por cultivos forestales de pinos y
eucaliptos, existen en esta comarca importantes bosques atlánticos, de los más
importantes de la provincia, tanto por su estado de conservación como por su
extensión. La cuenca del Eo, en especial la parte limítrofe con A Fonsagrada,
alberga estas escondidas fragas. En el paisaje de esta comarca conviven estas
masas forestales junto a amplias zonas tapizadas de matorral, procedentes de la
destrucción del bosque clímax, sobretodo del robledal, que se ve sustituido
por tojos, retamas y brezos, que en su época de floración, tiñen de un
colorido espectacular grandes áreas.
Para recorrer esta interesante ruta, que nos
permite disfrutar de las alturas de la Sierra de Meira y conocer el lugar exacto
en que nace el río Miño, podemos emplear el caballo o la bicicleta de montaña,
aunque también se puede hacer a pie. Son unos 11 Km., que nos llevarán unas 3
horas, en función del medio empleado y de la forma física.
El punto de partida es la villa de Meira, si la
realizamos a pie. Aquí podremos contemplar la magnífica iglesia románica, del
antiguo convento cisterciense, y degustar las sabrosas empanadas de la villa.
En
caso de utilizar el caballo, saldremos de «Casa Cazoleiro» en donde lo podemos
alquilar, al igual que las bicicletas. Ya con un guía que nos acompaña,
tomaremos desde aquí hacia el Pedregal por una pista de tierra y caminos
asfaltados, hasta llegar a la base, donde ya corren las aguas del joven Miño.
Existe una fuente de cristalinas aguas, que podremos beber antes de proseguir
camino. En Irimia de Arriba hay un interesante hórreo, que merece la pena
conocer. Ascendemos por la pista que nos lleva hasta la Cruz de Meira ‑
lugar donde se celebran «curros» con los caballos salvajes de la
sierra‑, con preciosas panorámicas de la Terra Chá, en los días claros.
La ruta pasa por debajo de las antenas del repetidor; desde aquí podremos ver
el valle del Eo, en la vertiente este de la Sierra. Más adelante, encontramos
la Pena dos Corvos, donde la leyenda ubica una olla de oro escondida por los
monjes del Monasterio de Meira, expulsados tras la desamortización de Mendizábal.
Continuamos, para pasar por encima de las casas
de Espido de Murias, por la preciosa Fraga de Candedo, y ya por la Lama Travesa
y la Penela, retornaremos a Casa Cazoleiro, donde podremos reponer fuerzas.
MEIRA
La villa de Meira
se encuentra situada a 34 kilómetros de la capital provincial, en el valle que
forma el río Miño tras su nacimiento en el Pedregal de Irimia. La Casa do
Concello se encuentra ubicada en la antigua portería del monasterio, en ángulo
con la iglesia, formando una bella plaza empedrada.
As RODRIGAS
Esta localidad,
distante 48 kilómetros de la capital lucense, ostenta la capitalidad del
municipio de Riotorto, conocido con este nombre porque es el río Torto el que
riega sus tierras. Los monumentos más destacados son la antigua iglesia
parroquial de Riotorto, la iglesia de Espasante, las capillas románicas de San
Roque y San Bernabé y los retablos de las iglesias de Santa Marta y San Pedro.
CHAO DE POUSADOIRO
Cabecera del municipio de Ribeira de Piquín, Chao de
Pousadoiro se halla a 50 kilómetros de la capital provincial. Destacan en el
municipio las mámoas de Baos y el castro de Teixeira y Cabeceira, además de
las iglesias de San Xurxo de Piquín, Baos y Santalla.
MOSTEIRO
Conocido con este nombre porque se cree que en
tiempos existió en el lugar un monasterio, Mosteiro es la capital del municipio
de Pol desde 1970, y se encuentra a 27 kilómetros de la ciudad de Lugo.
Destacan en el municipio abundantes restos megalíticos y romanos, así como
sepulturas medievales en Lúa y Hermunde.
LEYENDAS
Y LITERATURA, ANÉCDOTAS Y
PERSONAJES
Conocido como «el poeta de Meira», Avelino Díaz nació en Santa Comba de Orrea,
municipio de Riotorto, en 1897. Pasó su infancia en la villa de Meira, hasta
que emigró a Argentina, donde trabajó como obrero a la vez que comenzaba su
labor como escritor y periodista. Colaborador en numerosas publicaciones, como A
Nosa Terra, Galicia Emigrante o Céltiga, llegó a dirigir los periódicos Opinión
Gallega, Lugo y Galicia.
Su tierra natal constituyó siempre el tema central
de su obra y de su vida, y a ella dedicó sus tres poemarios, uno de ellos, bajo
el título «Flor de Retama», escrito en castellano y los dos restantes, «Debezos»
y «Pallaregas», en gallego. En ellos evoca el paisaje y el ambiente de sus
primeros años de vida en Meira, sin dejar por ello de lado su espíritu
luchador y su visión crítica sobre Galicia. Entre sus poemas más
reivindicativos, en los que anima al levantamiento contra la opresión existente
en el país, se encuentran los «11 poemas a Castelao», que fueron editados por
la Comisión de Cultura del Centro Lucense tras su fallecimiento, acontecido en
Buenos Aires en marzo de 1961.
En el lugar de Vilarpescozo, en el municipio de
Ribeira de Piquín, nació el ilustre relojero Lombardero, que dio renombre en
el siglo XIX a esta aldea. Fue inventor de un mecanismo para evitar retrasos y
adelantos en los relojes, constructor de la maquinaria de relojes como el del
Ayto. de Lugo, y de cerraduras de seguridad. En la actualidad, los relojes
construidos por Lombardero en el siglo pasado están muy bien cotizados en el
mercado de las antigüedades.
Aunque ya no existe la casa en la que vivió, el
escudo de su familia se conserva en una vivienda construida posteriormente, así
como la antigua capilla y diversos enseres. Los vecinos conservan gran número
de recuerdos y conocimientos sobre su ilustre
paisano.
Tras finalizar la 1ª Guerra Mundial murió en París
José Echeverría, audaz e ingenioso inventor de todo tipo de artilugios,
natural de la aldea de Mazo, municipio de Riotorto, donde nació en el siglo
XIX.
Este singular personaje, del que apenas se conocen
detalles de su vida, inventó y patentó un carro de combate, usado por las
tropas británicas en la 1ª Guerra Mundial, y que gozó de gran éxito gracias
a la facilidad de maniobra que ofrecía. En los periódicos ingleses, franceses
y alemanes de la época tuvo una gran repercusión este invento bélico, que en
España pasó prácticamente desapercibido.
Beato José
María Diez Sanjurjo
Nacido en la parroquia de
Santa Eulalia de Suegos, municipio de Pol, en 1818, este sacerdote dominico fue
beatificado en 1951 por el Papa Pío XII.
Estuvo durante largo tiempo
destinado en Filipinas, donde ejerció como misionero, llegando a ser obispo y
vicario apostólico.
En 1857 fue sentenciado a
muerte y decapitado por el régimen de Tu‑Duc, contrario a la labor de los
misioneros europeos. La cabeza del Beato, recuperada por unos pescadores tras
haber sido arrojada al mar, se venera en el Colegio de Ocaña, desde el que
partió a las misiones en 1844.
El
Colegio de Filosofía de Meira
A finales del S. XVI fue creada por la Orden del Císter
una escuela superior de filosofía en el Monasterio de Meira, una de las cinco
que existían en España en aquellos momentos para la formación de los
estudiantes que ingresaban en la Orden. Siguiendo un riguroso plan de estudios,
establecido para superar el período de decadencia anterior de la Orden del Císter,
fueron formados en Meira numerosos personajes de la época. El Colegio funcionó
hasta que la invasión napoleónica de 1808 y la desamortización
de Mendizábal, en 1835, acabaron con el Monasterio, del que en la actualidad se
conserva la iglesia y la antigua portería.
PATRIMONIO
HISTÓRICO Y FIESTAS
Situada en San Xurxo de Piquín, al norte del
municipio de Ribeira de Piquín, la iglesia parroquial se alza en la ribera
izquierda del río Eo. Construida en 1782, posee un bello estilo neoclásico,
con fuertes muros de pizarra. Es de planta de cruz latina, formada por dos
capillas, con una sola nave de bóveda de cañón en piedra. En su interior
destacan el retablo neoclásico de la capilla lateral y una cruz de plata
repujada.
Situada en una colina a la que rodea el río Rodil,
la iglesia y el pueblo forman un pintoresco cuadro, situados en lo que parece
una primitiva construcción castreña. Desde el lugar se tienen magníficas
vistas del valle del río Rodil.
La iglesia, de
amplias proporciones, se ubica en lo alto, y se accede a ella por unas escaleras
de pizarra. Revocada de cal, tiene tres naves cubiertas con tejado de pizarra y
madera en el interior. Destaca el retablo mayor, neoclásico y de grandes
proporciones, así como la imagen policromada de San Andrés, del siglo XV, que
se encuentra en el retablo lateral, de estilo renacentista.
La actual Casa do Concello de Meira se encuentra
ubicada en un ala del Monasterio Cisterciense, fundado bajo los auspicios de San
Bernardo en el s. XII, y que en tiempos fue utilizada como portería. Formando,
en ángulo con la iglesia, una amplia plaza, el edificio está construido en
granito con piedras de cantería alineadas. Consta de planta baja y primer piso,
y la fachada destaca por el cuerpo central, donde una gran puerta de
medio punto
sirve de acceso a un soportal con bellos capiteles de decoración vegetal. Desde
aquí se puede ver parte de lo que fue el claustro del monasterio. En el dintel
situado sobre la puerta se conserva todavía un escudo de armas labrado en
granito de la Orden del Císter y de la Congregación de Castilla.
Aunque en 1956 se
construyó una nueva iglesia parroquial, se mantuvo a su vez la antigua iglesia
de San Pedro de Riotorto, levantada en el siglo XVIII y reformada a principios
de este siglo en estilo neogótico. Formada por una sola nave con crucero y
capilla mayor con dos sacristías, posee en su interior un bello retablo mayor
del siglo XVIII, tallado en madera policromada con influencia colonial mejicana.
Entre las numerosas fiestas
que se celebran en la comarca no se puede dejar de resaltar la “Festa da
Malla” en la que se rememora en la plaza de la villa de Meira la ancestral
labor de la trilla de cereales.
El 15 de agosto se celebra
la festividad de Nuestra Señora, además de la popular Xira Campestre, comida
tradicional que se celebra año en el Pedregal de Irimia.
En Mosteiro tienen lugar la
Fiesta del Emigrante el 24 de agosto, así como la tradicional feria de
principios de mes, recuperada en 1997 tras más de una década de ausencia. La
Romería de Nuestra Señora de las Nieves es una de las más concurridas de la
zona, y a ella acuden cada 5 de agosto los vecinos de la comarca.

La gastronomía de la
comarca ofrece al paladar deliciosos manjares basados en la cocina tradicional
gallega. En el río Eo, los escasos ejemplares de salmón que se pescan todos
los años alcanzan elevados precios. Los ríos Miño y Eo surten a la zona de
sabrosas truchas.
En Meira se elaboran
deliciosas empanadas, de manzana, bonito, liscos, bacalao, así como un sabroso
pan.
Los derivados del cerdo de elaboración casera, el
queso, las filloas, la carne y los productos de la huerta completan el panorama
gastronómico de la comarca.
En
la aldea de Ferreiravella, en Riotorto, el martilleo de las fraguas no deja de
sonar en todo el día. Aquí, los tradicionales ferreiros trabajan el acero al
rojo vivo modelándolo con los martillos hasta conseguir hoces cuchillos y otros
útiles de gran calidad, con destino , mercados diversos.