Secta Moon monitorea el Norte

CONCEPCION, Sucursal departamental. En octubre de 1997 aparecen por primera vez por la zona del departamento de Concepción algunos integrantes de la Secta Moon, acompañados de algunos compatriotas, o de "paraguayos idiotizados", según el relato de Humberto Albertini, el concepcionero que con su lancha realizó el viaje de exploración por el río Paraguay desde el puerto de Concepción hasta Puerto Suárez (Bolivia).
El 11 de octubre del 97, según registro o rol de la Prefectura Naval de Concepción, Pyung Pac Moon, coreano; Felipe Paredes, el "director" paraguayo de la secta; Humberto Albertini, dueño de la embarcación, más un compatriota salen del puerto de Concepción con destino al litoral norte del río Paraguay.
Relata Albertini que los miembros de la Secta Moon tenían como primera misión "marcar" el río Paraguay cada 50 kilómetros, con números en tablero blanco y letras negras. La primera marca se puso en Puerto Alegre, de don Roberto García Pérez, y luego se seguía colocando la marca estrictamente cada 50 kilómetros, cuyos datos eran también registrados por medio del GPS. La última marcación fue instalada ya en Puerto Suárez, Bolivia.
El proyecto de la Secta Moon para el Alto Paraguay, según señaló el coreano Pyung Pac Moon, es que el movimiento liderado por el reverendo Sun Myung Moon quiere poner hoteles en la ribera del río Paraguay, a lo largo de todo el litoral norte, para la explotación del turismo, y de esa manera dar trabajo y ayudar a los muchos paraguayos necesitados que apenas viven en pequeños pueblos diseminados en el litoral del río Paraguay.
Cuenta Humberto Albertini que una vez que su lancha se quedó sin combustible, pidió ayuda a miembros la secta Moon, que está en Fuerte Olimpo, donde tienen un tanque de 15.000 litros, pero no quisieron venderle ni un litro del combustible a quien les había hecho el viaje desde Concepción hasta Puerto Suárez. "Esta gente ­los moonistas que ahora compraron Puerto Casado (hoy La Victoria)­ van a explotar a nuestros hermanos paraguayos, como también a algunos idiotas útiles que se venden por dinero para seguir a la Secta Moon", sostuvo Humberto Albertini.
En aquella oportunidad, Felipe Paredes había pedido algunas referencias o cartas de propuestas sobre propiedades, las que remitió Albertini con la ayuda de un tal Bodaberry de Asunción, y se cree que el "director" Paredes pudo haber negociado con los Moon, según el norteño.
 
 

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