La venia

Una dama de calidad se enamoró con tanto frenesí de un tal señor Dodd, predicador puritano, que rogó a su marido que les permitiera usar de la cama para procrear un ángel o un santo; pero, concedida la venia, el parto fue normal.

William Drummond

Índice Relatos     Anterior     Siguiente

Hosted by www.Geocities.ws

1