Árbol del fuego
Es el niño primero de la clase, extraño niño de sobresalientes y matrículas. Por las tardes abunda en su sustancia, y en el parque soslaya la facilidad de los cerezos y los arces y la trepa, con dificultades, a los más alto de un árbol del fuego.
Abajo, intuyendo la caída que algún día tendrá que llegar, espera sin prisas otro niño, éste más discreto tras sus gafas: el que fantasea en la clase en el último pupitre bajo el apa, donde nunca llegan los premios del maestro.
Hipólito G. Navarro.