MITOS RAICES UNIVERSALES

INTRODUCCION.
I. MITOS
SUMERO-ACADIOS. Gilgamesh (Poema del
señor de Kullab). Gilgamesh y la creación de su doble- El Bosque de los Cedros-
El Toro Celeste, la muerte de Enkidu y el descenso a los infiernos- El diluvio
universal- El regreso.
II. MITOS
ASIRIO-BABILONICOS. Enuma Elish (Poema
de la Creación). El caos original- Los dioses y Marduk- La guerra de los
dioses- La creación del mundo- La creación del ser humano.
III. MITOS
EGIPCIOS. Ptah y la creación- Muerte y
resurrección de Osiris- Horus, la venganza divina- El antimito de Amenofis IV.
IV. MITOS HEBREOS. El árbol de la Ciencia y el árbol de la Vida-
Abrahám y la obediencia- El hombre que luchó contra un dios- Moisés y la Ley
divino.
V. MITOS CHINOS. El
vacío central- El Dragón y el Fénix.
VI. MITOS INDIOS. Fuego, Tormenta y Exaltación- El tiempo y
los dioses- Las formas de la belleza y el horror.
VII. MITOS PERSAS. El
clamor de Zarathustra- Luz y Tiniebla- Los ángeles y el Salvador. Fin del
mundo, resurrección y juicio.
VIII. MITOS GRECO-ROMANOS.
La lucha de las generaciones de inmortales- Prometeo y el despertar de
los mortales- Deméter y Perséfona. Muerte y resurrección de la naturaleza-
Dionisos, la locura divina.
IX. MITOS NORDICOS.
Yggdrasil, el árbol del mundo - Thor, las valkirias y el Valhala. El guerrero y
su cielo- Ragnarök, el Destino de los dioses.
X. MITOS AMERICANOS. Popol
Vuh (Libro del pueblo Quiché). La historia perdida- Las generaciones humanas:
el hombre animal, el hombre de barro, el hombre de madera y el hombre de maíz-
Destrucción del falso Principal Guacamayo a manos de Maestro Mago y Brujito- El
juego de pelota en los infiernos: descenso, muerte, resurrección y ascenso de
Maestro Mago y Brujito.
INTRODUCCION
Desde hace tiempo ha existido el afán por definir al mito, a la
leyenda y a la fábula; por separar el cuento y el relato poco probable de la
descripción veraz. Se ha realizado un
gran trabajo para demostrar que los mitos son el ropaje simbólico de verdades
fundamentales, o bien trasposiciones de fuerzas cósmicas a seres con intención.
Se ha dicho que se trata de eumerismos en los que personajes vagamente
históricos se elevan a la categoría de héroes o dioses. Se ha teorizado para
mostrar las realidades objetivas que subyacen en la deformación de la razón. Se
ha investigado para descubrir en esas proyecciones, el conflicto sicológico
profundo. Y así, esa enorme tarea ha resultado útil porque nos ha ayudado a
comprender, casi en laboratorio, cómo los mitos nuevos luchan con los antiguos
para ganar su espacio. No debe entenderse esto que estamos diciendo como un
sarcasmo en el despegan del ámbito científico y echan a volar sin demostración
y así son tomadas, como la verdad misma que se acepta sin crítica, es porque
aquellas se han instalado a nivel de creencia social y han cobrado la fuerza
plástica de la imagen tan importante como referencia y tan decisiva para
orientar conductas. Y en esa nueva imagen que irrumpe podemos ver los avatares
de antiguos mitos remozados por la modificación del paisaje, no solamente
geográfico sino social, al que se debe dar respuesta por exigencia de los
tiempos.
El sistema de tensiones vitales al que está sometido un pueblo
se traduce como imagen, pero eso no basta para explicarlo todo a menos que se
piense en burdos términos de reto y respuesta. Es necesario comprender que en
toda cultura, grupo e individuo, existe una memoria, una acumulación histórica
en base a la cual se interpreta el mundo en que se vive. Esa interpretación es
lo que configura, para nosotros, el paisaje
que percibiéndose como externo está teñido por las tensiones vitales que
ocurren en ese momento histórico o que han ocurrido hace mucho tiempo y que,
residualmente, forman parte del esquema interpretativo de la realidad presente.
Cuando descubrimos las tensiones históricas básicas en un pueblo dado, nos
acercamos a la comprensión de sus ideales, aprensiones y esperanzas que no
están en su horizonte como frías ideas sino como imágenes dinámicas que empujan
conductas en una u otra dirección. Y, desde luego, determinadas ideas serán
aceptadas con mayor facilidad que otras en la medida en que se relacionen más estrechamente
con el paisaje en cuestión. Esas ideas serán experimentadas con todo el sabor
de compromiso y verdad que tienen el amor y el odio, porque su registro interno
es indudable para quien lo padece aún cuando no esté objetivamente justificado.
Ejemplificando. Los temores de algunos pueblos se han traducido
en imágenes de un futuro mítico en el que todo se derrumbará: caerán los
dioses, los cielos, el arco iris y las construcciones; el aire se hará
irrespirable y las aguas ponzoñosas; el gran árbol del mundo, responsable del
equilibrio universal morirá y con él los animales y los seres humanos. En
momentos críticos, esos pueblos han traducido sus tensiones por medio de
inquitantes imágenes de contaminación y socavamiento. Pero eso mismo los ha
impulsado en sus mejores momentos a "construir" con solidez en
numerosos campos. Otros pueblos se han formado en el penoso registro de la
exclusión y del abandono de paraísos
perdidos, pero ello también los ha empujado a mejorar y a conocer
incansablemente para llegar al centro del saber. Algunos pueblos parecen
marcados por la culpade haber matado a sus dioses y otros se sienten afectados
por una visión polifacética y cambiante, pero ello ha llevado a unos a
redimirse por la acción y a otros a la búsqueda reflexiva de una verdad
permanente y trascendente. Con ésto no queremos transmitir estereotipias porque
estas fragmentarias observaciones no explican la extraordinaria riqueza del
comportamiento humano, queremos más bien ampliar la visión que habitualmente se
tiene de los mitos y de la función sicosocial con que cumplen.
Pero hoy están desapareciendo las culturas separadas y, por tanto, sus patrimonios míticos. Se
advierten modificaciones profundas en los miembros de todas las
comunidades de la tierra que reciben el impacto no solamente de la información
y la tecnología, sino también de usos, costumbres, valoraciones, imágenes y
conductas sin importar mucho el punto de procedencia. A ese traslado no podrán
sustraerse las angustias, las esperanzas y las propuestas de solución que
tomando expresión en teorías o formulaciones más o menos científicas, llevan en
su seno mitos
antiguos y desconocidos para el ciudadano del mundo actual.
Para nosotros, acercarnos a los grandes mitos ha sido revalorar
a los pueblos desde un punto de vista un tanto especial, desde la óptica de la
comprensión de sus creencias básicas. No hemos tocado en este trabajo, a los
hermosos cuentos y leyendas que describen los afanes de los semidioses y de los
mortales extraordinarios. Nos hemos circunscripto a los mitos en los que el
núcleo está ocupado por los dioses aunque la humanidad juegue en esa trama un
papel importante. En lo posible, no hemos mezclado cuestiones de culto,
considerando que ya se ha dejado de confundir a la religión práctica y cotidiana,
con las imágenes plásticas de la mitología poética. Por otra parte, hemos
procurado tomar por referencia los textos originales de cada mitología,
pretención que nos ha acarreado numerosos problemas. Así, y a modo de mención, digamos que la riqueza
mitológica de las civilizaciones cretense y micénica ha sido subsumida en un
genérico capítulo de "Mitos greco-romanos" precisamente por no contar
con textos originales de aquellas culturas. Otro tanto nos ha ocurrido con los
mitos africanos, oceánicos y, en alguna medida, americanos. De todas maneras,
los avances que están realizando antropólogos y especialistas en mitos
comparados nos hacen pensar en un futuro trabajo que tenga por base a sus
descubrimientos.
El título de este libro,
Mitos Raíces Universales, exige algunas aclaraciones. Hemos
considerado "raíz" a todo mito que pasando de pueblo en pueblo, ha
conservado una cierta perdurabilidad en su argumento central, aún cuando se
hayan producido modificaciones a través del tiempo en los nombres de los
personajes considerados, en sus atributos y en el paisaje en que se inserta la
acción. El argumento central, aquello que designamos como "núcleo de
ideación", también experimenta
cambios pero a una velocidad relativamente más lenta que la de elementos que
podemos tomar por accesorios. De esta manera, al no tener en cuenta la
variación del sistema de representación secundario, tampoco hemos convertido en
decisiva la ubicación del mito en el momento preciso en el que éste surgió. Una
pretensión opuesta a la mencionada no podría sostenerse por cuanto el origen
del mito no puede filiarse en un momento exacto. En todo caso, son los
documentos y los distintos vestigios históricos que dan cuenta de la existencia
del mito, los que caen dentro de una fechabilidad más o menos ajustada.
Por otra parte, la construcción del mito no parece responder a
un solo autor, sino a sucesivas generaciones de autores y de comentaristas que
se van basando en un material de por sí inestable y dinámico. Los
descubrimientos a los que actualmente arriban la arqueología, la antropología y
la filología, actuando como auxiliares de la mitología comparada, nos muestran
a ciertos mitos que considerábamos como originales de una cultura,
perteneciendo a culturas anteriores o a culturas contemporáneas de las cuales
aquella recibió su influjo.
De acuerdo a lo comentado, no hemos puesto especial interés en
ubicar a los mitos en orden cronológico sino más bien en relación a la
importancia que parecen haber adquirido en una cultura determinada aún cuando
ésta sea posterior a otra en la que el mismo núcleo de ideación estaba ya
actuando. Queda claro, por otra parte, que el presente trabajo no pretende ser
ni una recopilación, ni una comparación, ni una clasificación en base a
categorías prefijadas, sino una puesta en evidencia de núcleos de ideación
perdurables y actuantes en distintas latitudes y momentos históricos. A ésto se
podrá objetar que la transformación de los contextos culturales hace variar
también las expresiones y los significados que se dan en su seno. Pero
precisamente por ello es que hemos tomado mitos que han cobrado mayor
importancia en una cultura y momento, aún cuando en otras oportunidades hayan
existido pero sin cumplir con una función sicosocial relevante.
En cuanto a ciertos mitos que apareciendo en puntos
aparentemente desconectados guardan entre sí importantes similitudes, habrá que
revisar a fondo si es que tal desconexión histórica ocurrió efectivamente. En
este campo, los avances son muy rápidos y hoy ya nadie podría afirmar que por
ejemplo, las culturas de América son totalmente ajenas a las del Asia. Podrá
decirse que cuando ocurrieron las migraciones a través del estrecho de Bering,
hace más de veinte mil años, los pueblos del Asia no contaban con mitos
desarrollados y que éstos solamente tomaron carácter cuando las tribus se
asentaron. Pero, en todo caso, la situación pre mítica fué parecida en los
pueblos que estamos mencionando y allí tal vez se encuentren pautas
que aún desarrollándose desparejamente en sus diversas situaciones culturales
mantuvieron algunos patrones comunes. Sea como fuere, ésta discusión no está
acabada y es prematuro adherir a cualquiera de las hipótesis hoy en pugna. En
lo que a nosotros toca, poco importa la originalidad del mito sino, como hemos
observado más arriba, la importancia que éste tiene en una determinada cultura.
Hemos puesto en letra diferente el texto original del texto de
nuestra autoría para que pueda ser apreciado aquél en toda su riqueza. En
cualquier obra de reconstrucción histórica (y ésta en alguna medida lo es), se
hace distinguir claramente lo original de lo agregado posteriormente y creemos
que el expediente de la letra resaltada cumple perfectamente con esa función.
En cuanto a que en nuestro texto se trate de conservar un cierto estilo común
con el original, en nada perturba a la obra y más bien creemos que facilita su
comprensión. Las citas de fuentes consultadas y las notas que acompañamos
sirven a la misma idea.
Mendoza (Argentina) 17/12/90
Este es el
rapto de aquellos seres no comprendidos en su naturaleza íntima, grandes
poderes que hicieron todo lo conocido y lo aún desconocido.
Esta es la
rapsodia de la naturaleza externa de los dioses, de la acción vista y cantada
por humanos que pudieron ubicarse en el mirador de lo numinoso.
Esto es lo que
apareció como señal fijada en tiempo eterno capaz de alterar el orden y las
leyes y la pobre cordura. Aquello que los mortales desearon que los dioses
hicieran; aquello que los dioses hablaron a través de los hombres.
I. MITOS SUMERO-ACADIOS.
Gilgamesh (Poema del señor de Kullab)
Gilgamesh y la creación de su doble.
Aquél que todo lo supo y que entendió el fondo de las cosas. Aquél
que todo lo vió y todo lo enseñó. Que conoció los países del mundo... Grande
fué su gloria. ¡Grande es tu gloria divino Gilgamesh!
El construyó los muros de Uruk. Emprendió un largo viaje y supo
todo lo que ocurrió antes del Diluvio. Al regresar grabó todas sus proezas en
una estela. Porque los grandes dioses lo crearon, dos tercios de su cuerpo son
de dios y un tercio de hombre.
Cuando él hubo luchado contra todos los países regresó a Uruk,
su patria. Pero los hombres murmuraron con odio porque Gilgamesh tomaba lo
mejor de la juventud para sus hazañas y gobernaba ferreamente. Por ello la
gente fué a llevar sus quejas a los dioses y los dioses a Anu. Anu elevó el
reclamo a Aruru y dijo estas palabras: (1) "Tú, Aruru, que creaste a la humanidad, crea ahora una copia
de Gilgamesh: este hombre a su debido tiempo lo encontrará y mientras luchen
entre ellos Uruk vivirá en paz". La diosa Aruru, cuando oyó este ruego,
imaginó en sí misma una imagen del dios Anu, humedeció sus manos, amasó un
bloque de arcilla, modeló sus contornos y formó al valiente Enkidu, el héroe
augusto, el campeón del dios Ninurta. Todo su cuerpo es velludo, sus cabellos
están peinados como los de una mujer, son espesos como la cebada de los campos
. (2) Está vestido como el
dios Sumuqan y nada sabe de los hombres ni las tierras. Con las gacelas se
nutre de hierbas, con el ganado abreva en las fuentes. Sí, le gusta beber con
los rebaños.
Con el tiempo, un cazador encontró a Enkidu y su rostro se
contrajo por el temor. Se dirigió a su padre y le contó las proezas que había
visto realizar a ese hombre salvaje. El viejo, entonces, envió a su hijo a Uruk
a pedir ayuda a Gilgamesh.
Cuando Gilgamesh escuchó la historia de labios del cazador le
recomendó a éste que tomara a una bella servidora del templo, a una hija de la
alegría, y llevándola con él la pusiera al alcance del intruso. "De ese
modo, cuando él vea a la moza quedará prendado de ella y olvidará a sus
animales y sus animales no lo reconocerán". Así que hubo hablado el rey,
el cazador procedió según las indicaciones llegando en tres días al lugar de
encuentro. Pasaron uno y otro día más hasta que los animales llegaron a la
fuente para abrevar. Tras ellos apareció el intruso quien vió a la servidora
sentada. Pero cuando ésta se levantó y fué presta hacia él, Enkidu quedó
atrapado por su belleza. Siete días estuvo con ella hasta que decidió ir por su
ganado pero las gacelas y el rebaño del desierto se apartaron de él. Enkidu no
pudo correr pero su inteligencia se abrió,
pensamientos de hombre pesaron en su corazón.
Volvió a sentarse al lado de la mujer y ésta le dijo: "¿Por
qué vives con el ganado como un salvaje? Ven, te guiaré a Uruk al santuario de
Anu y de la diosa Ishtar, hasta Gilgamesh a quien nadie vence". Eso gustó
a Enkidu porque su corazón buscaba a un amigo y por ello dejó que la joven lo
guiara hasta los fértiles pastos a donde se encuentran los establos y los
pastores. Pero la leche de las bestias
salvajes él la mamaba y he aquí que le ofrecen pan y vino. Despedazó el pan, lo
miró, lo examinó, pero Enkidu no supo qué hacer con él... La esclava sagrada
tomó la palabra y
dijo a Enkidu: "¡Come pan, oh, Enkidu!, es fuente de vida;
bebe el vino, es la costumbre del país". Entonces comió Enkidu el pan,
comió hasta saciarse, bebió el vino, bebió siete veces... Un barbero esquiló el
vello de su cuerpo y Enkidu se untó con óleos, como hacen los hombres, y vistió
ropas de hombre y lució como un joven esposo. Tomó su arma, atacó a los leones
y así permitió a los pastores reposar por la noche. Pero un hombre llegó hasta Enkidu, abrió la boca y dijo: "... ¡Para Gilgamesh, rey de Uruk la
bien cercada, se arrastra la gente a los cultivos! ¡A mujeres impuestas
por la suerte el hombre fecunda, y después, la muerte! Por
voluntad de los dioses tal es el decreto:desde el seno materno la muerte es
nuestro destino". Enkidu enfurecido prometió cambiar el orden de las
cosas.
Pero como Gilgamesh había visto en sueños al salvaje y había
comprendido que en combate se habían de entender, cuando su oponente le
interrumpió el paso, éste se abalanzó
con la fuerza del toro bravo. Las gentes se arremolinaron contemplando la fiera
lucha y celebraron el parecido de Enkidu con el rey. Ante la casa de la
Asamblea lucharon. Las puertas convirtieron en astillas y demolieron los muros,
y cuando el rey logró arrojar al suelo a Enkidu éste se apaciguó alabando a
Gilgamesh. Por ésto, ambos se abrazaron sellando su amistad.
El bosque de los cedros.
Gilgamesh tuvo un sueño y Enkidu dijo: "Este es el significado de tu sueño. El padre de los dioses
te dió el cetro, tal es tu destino, pero no la inmortalidad. Te dió poder para
someter y para liberar... no abuses de este poder. Sé justo con tus servidores,
sé justo ante Samash". El rey Gilgamesh pensó entonces en el Pais de la
Vida, el rey Gilgamesh recordó el Bosque de los Cedros. Y dijo a Enkidu:
"No he grabado mi nombre en estelas, como mi destino decreta, iré por
tanto al país donde se corta el cedro, me haré un nombre allí donde están
escritos los de hombres gloriosos".
Enkidu entristeció porque él como hijo de la montaña conocía los
caminos que llevaban al bosque. Pensó: "Diez mil leguas hay desde el
centro del bosque en cualquier dirección de su entrada. En el corazón vive
Jumbaba (cuyo nombre significa “Enormidad”). El sopla el viento de fuego y su
grito es la tempestad". Pero Gilgamesh había decidido ir al bosque para
acabar con el mal del mundo, el mal de Jumbaba. Y decidido como aquél estaba,
Enkidu se preparó a guiarle no sin antes explicar los peligros. "Un gran
guerrero que nunca duerme - dijo -, custodia las entradas. Sólo los dioses son
inmortales y el hombre no puede lograr la inmortalidad, no puede luchar contra
Jumbaba".
Gilgamesh se encomendó a Samash, al dios-sol. A él le pidió ayuda
en la empresa. Y Gilgamesh recordó los cuerpos de los hombres que había visto
flotar en el río al mirar desde los muros de Uruk. Los cuerpos de enemigos y
amigos, de conocidos y desconocidos. Entonces intuyó su propio fin y llevando
al templo dos cabritos, uno blanco sin
mancha y otro marrón dijo a Samash:
"En la ciudad el hombre muere, oprimido el corazón el hombre muere, no puede albergar esperanza en su
corazón... ¡Ay!, largas jornadas llevan hasta la mansión de Jumbaba. Si esta
empresa no puede ser llevada hasta el fin ¿por qué, oh Samash, llenaste mi
corazón con el impaciente deseo de realizarla?" ... Y Samash aceptó la
ofrenda de sus lágrimas. Samash, el compasivo, le concedió su gracia. Celebró
para Gilgamesh fuertes alianzas con todos los hijos de la misma madre, que
reunió en las cuevas de la montaña.
Luego los amigos dieron órdenes a los artesanos para que
forjaran sus armas y los maestros trajeron las jabalinas y las espadas, los
arcos y las hachas. Las armas de cada uno pesaban diez veces treinta shekels y
la armadura otros noventa. Pero los héroes partieron y en un día caminaron
cincuenta leguas. En tres días hicieron tanto camino como el que hacen los
viajeros en un mes y tres semanas. Aún antes de llegar a la puerta del bosque
tuvieron que cruzar siete montañas. Hecho el camino allí la encontraron, de
setenta codos de alto y cuarenta y dos de ancho. Así era la deslumbrante puerta
que no destruyeron por su belleza. Fué Enkidu quien arremetió empujando sólo
con sus manos hasta abrirla de par en par. Luego descendieron para llegar hasta
el pie de la verde montaña.
Inmóviles contemplaron la montaña de cedros, mansión de los
dioses. Allí los arbustos cubrían la ladera. Cuarenta horas se extasiaron
mirando el bosque y viendo el magnífico camino, el que Jumbaba recorría para
llegar a su morada...
Atardeció y Gilgamesh cavó un pozo. Esparciendo harina pidió
sueños benéficos a la montaña. Sentado sobre sus talones, la cabeza sobre sus
rodillas, Gilgamesh soñó y Enkidu interpretó los sueños auspiciosos. En la
noche siguiente Gilgamesh pidió sueños favorables para Enkidu, más los sueños
que tendió la montaña fueron ominosos. Después Gilgamesh no despertó y Enkidu
haciendo esfuerzos logró ponerlo en pié. Cubiertos con sus armaduras cabalgaron
la tierra como si llevaran vestiduras livianas. LLegaron hasta el inmenso cedro
y, entonces, ¡las manos de Gilgamesh blandiendo el hacha al cedro
derribaron! Desde lejos Jumbaba lo oyó
y gritó enfurecido: "¿Quién es éste que ha violado mi bosque y cortado mi cedro?". Gilgamesh respondió: "No volveré a la ciudad, no, no
desharé el camino que me trajo al País de la Vida, sin combatir con este
hombre, si pertenece a la raza humana, sin combatir con este dios, si es un
dios... La barca de la muerte no navegará para mí, no hay en el mundo tela de
la que cortar un sudario para mi, ni mi pueblo conocerá la desolación, ni mi
hogar verá arder la pira fúnebre, ni el fuego quemará mi casa".
Jumbaba salió de su mansión y clavó el ojo de la muerte en
Gilgamesh. Pero el dios-sol,
Samash, levantó contra Jumbaba
terribles huracanes: el ciclón, el torbellino. Los ocho vientos tempestuosos se
arrojaron contra Jumbaba de manera que éste no pudo avanzar ni retroceder
mientras Gilgamesh y Enkidu cortaban los cedros para entrar en sus dominios.
Por eso, Jumbaba terminó presentándose manso y temeroso ante los héroes. El
prometió los mejores honores y Gilgamesh estaba por asentir abandonando sus
armas, cuando Enkidu interrumpió: "¡No lo oigas! No amigo mío, el mal
habla por su boca. ¡Debe morir a manos nuestras!" Y gracias a la
advertencia de su amigo, Gilgamesh se recobró. Tomando el hacha y desenvainando
la espada hirió a Jumbaba en el cuello, mientras Enkidu hacía otro tanto, hasta
que a la tercera vez Jumbaba cayó y quedó muerto. Silencioso y muerto. Entonces
le separaron la cabeza del cuello y, en ese momento, se desató el caos porque
el que yacía era el Guardián del Bosque de los Cedros. Enkidu taló los árboles
del bosque y arrancó las raíces hasta las márgenes del Eufrates. Luego,
poniendo la cabeza del vencido en un sudario la mostró a los dioses. Cuando
Enlil, señor de la tormenta, vió el cuerpo sin vida de Jumbaba, enfurecido quitó a los profanadores el poder
y la gloria que habían sido de aquél y los dió al león, al bárbaro, al
desierto.
Gilgamesh lavó su cuerpo y arrojó lejos sus vestiduras
ensangrentadas, ciñendo otras sin mácula. Cuando en su cabeza brilló la corona
real, la diosa Ishtar puso en él sus ojos. Pero Gilgamesh la rechazó porque
ella había perdido a todos sus esposos y los había reducido a la servidumbre
más abyecta por medio del amor. Así
dijo Gilgamesh: "¡Eres una ruina que no da al hombre abrigo alguno contra
el mal tiempo, eres una puerta trasera que no resiste la tempestad, eres un
palacio saqueado por los héroes, eres una emboscada que disimula sus
traiciones, eres una pústula inflamada que quema a quien la tiene, eres un odre
lleno de agua que inunda a su portador, eres un pedazo de piedra blanda que
desmorona a las murallas, eres un amuleto incapaz de proteger en país enemigo,
eres una sandalia que hace tropezar a su dueño en el camino!"
El Toro celeste, la muerte de Enkidu y el descenso a los infiernos.
Furiosa la princesa Ishtar se dirigió a su padre Anu y amenazó
con romper las puertas del Infierno para hacer salir de él un ejército de
muertos más numeroso que el de los vivos. Así vociferó: "Si no arrojas
sobre Gilgamesh al Toro Celeste, yo haré eso". Anu acordó con ella, a
cambio de la fertilidad de los campos por siete años. Y de inmediato creó al
Toro Celeste que cayó sobre la tierra. En la primera embestida, la bestia mató
a trescientos hombres. En la segunda otros centenares cayeron. En la tercera
cargó contra Enkidu pero este la retuvo por los cuernos.
El Toro Celeste echaba espuma por la boca y golpeaba a Enkidu
furiosamente con su cola. Entonces Enkidu saltó por sobre la bestia y la
derribó cuan larga era retorciéndole la cola. Y grito: "Gilgamesh, amigo
mío, prometimos dejar nombres duraderos. Clávale ahora tu espada entre la nuca
y los cuernos". Y Gilgamesh clavó su espada entre la nuca y los cuernos
del Toro Celeste y lo mató... Después arrancaron del Toro Celeste el corazón,
lo ofrendaron al dios Samash... Entonces, la diosa Ishtar ascendió la muralla
de Uruk, la bien cercada, ascendió a lo más alto de la muralla y profirió una
maldición: "¡Maldito sea Gilgamesh, pues me burló matando el Toro
Celeste!". Oyó Enkidu estas palabras de Ishtar y arrancando las partes del
Toro Celeste se las arrojó al rostro.
Cuando llegó el día, Enkidu tuvo un sueño. En él estaban los
dioses reunidos en consejo: Anu, Enlil, Samash y Ea. Ellos discutieron por la
muerte de Jumbaba y del Toro Celeste y decretaron que de los dos amigos, Enkidu
debía morir. Luego del sueño despertó y contó lo visto. Volvió entonces a soñar
y ésto es lo que relató:
"La flauta y el arpa cayeron en la Gran Mansión ; Gilgamesh metió en ella su mano, no pudo
alcanzarlas, metió su pié, no pudo alcanzarlas. Entonces Gilgamesh se sentó
frente al palacio de los dioses del mundo subterráneo, derramó lágrimas y su
rostro se puso amarillo. '¡Oh, mi flauta, oh, mi arpa! ¡Mi flauta cuyo poder era irresistible! Mi
flauta, ¿quién la traerá de los infiernos?' Su servidor Enkidu le dijo: 'Mi
señor, ¿por qué lloras? ¿Por qué está triste tu corazón? Hoy iré a buscar tu
flauta a los infiernos' ... ¡Pueda Enkidu volver de los infiernos! ...
(Entonces) el padre Ea se dirigió al valiente héroe Nergal: '¡Abre ya el foso
que comunica con los infiernos! Que el espíritu de Enkidu vuelva de los infiernos
y pueda hablar con su hermano'... El espíritu de Enkidu como un soplo salió de
los infiernos y Gilgamesh y Enkidu hablaron. -Dime amigo mío, dime amigo mío, dime la ley del mundo
subterráneo, tú la conoces... -¿Aquél que cayó en la batalla lo has visto? -Lo
he visto, su padre y su madre le mantienen la cabeza en alto y su esposa lo
abraza. -¿Aquél cuyo cadáver quedó abandonado en el llano lo has visto? -Lo he
visto, su espíritu no tiene descanso en los infiernos. -¿Aquél cuyo espíritu a
nadie tiene que le rinda culto lo has visto? -Lo he visto, come los restos de
las ollas y los residuos de los platos que se tiran a la calle". (3)
Enkidu enfermó y murió. Gilgamesh dijo entonces: "¡Sufrir.
La vida no tiene otro sentido que
morir! ¿Moriré yo como Enkidu? He de buscar a Utnapishtim a quien llaman 'El
Lejano' para que explique cómo es que llegó a inmortal. Primeramente
manifestaré mi luto, luego vestiré la piel de león, e invocando a Sin me pondré
en camino".
Había Gilgamesh recorrido todos los caminos hasta llegar a las
montañas, hasta las mismas puertas del Sol. Allí se detuvo frente a los
hombres-escorpión, los terribles guardianes de las puertas del Sol. Preguntó
por Utnapishtim: "Deseo interrogarlo sobre la muerte y la vida".
Entonces, los hombres-escorpión trataron de disuadirlo de la empresa.
"Nadie que entre a la montaña ve la luz", dijeron. Pero Gilgamesh
pidió que le abrieran la puerta de la montaña y así se hizo por fin. Caminando
horas y horas dobles en la profunda oscuridad vió en la lejanía una claridad y
al llegar a ella salió de frente al Sol. Y allí estaba el jardín de los dioses.
Sus ojos vieron un árbol y hacia él se dirigió: de sus ramas de lapislázuli
pendía, como espeso fruto, el rubí.
Vestido con la piel de león y comiendo carne de animales,
Gilgamesh vagaba por el jardín sin saber en que dirección ir, por ésto cuando
Samash lo vió, apiadado le dijo: "Cuando los dioses engendraron al hombre
reservaron para sí la inmortalidad. La vida que buscas nunca la
encontrarás" (4) . Pero Gilgamesh llegó a la playa, hasta el
barquero de El Lejano. Hechos a la mar divisaron la tierra, pero Utnapishtim
que los vió llegar pidió explicaciones al acompañante de su barquero. Gilgamesh
dió su nombre y explicó el sentido de la travesía.
El diluvio universal.
Y dijo Utnapishtim: "Te revelaré un gran secreto. Hubo una
ciudad antigua llamada Surupak, a orillas del
Eufrates. Era rica y soberana. Todo allí se multiplicaba, los bienes y
los seres humanos crecían en abundancia. Pero Enlil molesto por el clamor, dijo
a los dioses que ya no era posible conciliar el sueño y exhortó a poner fin al
exceso desencadenando el diluvio. Ea, entonces, en un sueño me reveló el
designio de Enlil. 'Derriba tu casa y salva tu vida, construye una barca que habrá
de ser techada y de igual largo que ancho. Luego, llevarás a la barca la
simiente de todo ser vivo. Si te preguntan por tu trabajo dirás que decidiste
ir a vivir al golfo'. Mis pequeños acarreaban betún y los grandes hacían todo
lo que era necesario. En el quinto día
terminé la quilla y el armazón. En sus costillas con premura aseguré la
entabladura. El piso cuatro veces diez áreas tenía por medida, cada lado del
piso, formaba un cuadrado que medía doce veces diez codos de largo, cada pared
desde el piso al techo medía doce veces diez codos de alto. Bajo el techo
construí seis cubiertas, con el piso, siete, y dividí cada una en nueve partes
con delgadas paredes... Trabajo pleno de dificultades fué botarlo, pesado fué
acarrear los troncos de arriba hasta abajo, hasta que rodando sobre ellos, el
barco estuvo sumergido en sus dos tercios. El séptimo día el barco estuvo
completado y cargado con todo lo necesario. Mi familia, parientes y artesanos
cargué en la barca y luego hice entrar a los animales domésticos y salvajes.
Cuando llegó la hora, esa tarde, Enlil envió al Jinete de la Tormenta. Entré en
la barca y la cerré con betún y asfalto y como todo estaba listo di el timón al
barquero Puzur- Amurri. Nergal arrancó las compuertas de las aguas inferiores y
tronando, los dioses, arrasaron campos y montañas. Los jueces del Infierno, los
Anunnaki, lanzaron sus teas y se hizo de noche el día. Día tras día arreciaba
la tempestad y parecía cobrar nuevo brío de sí misma. Al séptimo día el diluvio
se detuvo y el mar quedó en calma. Abrí la escotilla y el sol me dió de pleno.
En vano escruté, todo era mar. Lloré por los hombres y los seres vivos
nuevamente convertidos en barro. Solamente descubrí una montaña distante unas
catorce leguas . Y allí, en el monte
Nisir, la barca se detuvo. El monte Nisir le impidió moverse... Cuando llegó el
séptimo día solté una paloma y la paloma se alejó, pero regresó, como no había
lugar de reposo para ella, volvió. Entonces solté una golondrina, y la
golondrina se alejó pero regresó, como no había lugar de reposo para ella,
volvió. Entonces solté un cuervo, y el cuervo se alejó, vió que las aguas
habían descendido, y comió, revoloteó, graznó y no regresó. Luego los dioses se reunieron en consejo y
recriminaron a Enlil el castigo tan duro que había dado a las criaturas, así es
que Enlil vino a la barca y haciendo arrodillar a mi mujer y a mí, tocó
nuestras frentes al tiempo que decía:
'En los tiempos pasados Utnapishtim era mortal, más desde ahora será un
dios como nosotros y vivirá lejano en la boca de los ríos, y su mujer para
siempre lo acompañará'. En cuánto a tí,
Gilgamesh, ¿por qué los dioses habrían de otorgarte la inmortalidad?"
El regreso.
Utnapishtim sometió a Gilhamesh a una prueba. Este debía tratar
de no dormir durante seis días y siete noches. Pero en cuanto el héroe se sentó
sobre sus talones una niebla desmadejada de la lana del sueño cayó sobre él.
"¡Míralo, mira a quien busca la inmortalidad!", así dijo El Lejano a
su mujer. Despertando, Gilgamesh se quejó amargamente por el fracaso:
"¿Adónde iré? La muerte está en todos mis caminos". Utnapishtim,
contrariado, ordenó al barquero que al hombre regresara pero no sin piedad por
él decretó que sus vestiduras jamás envejecieran, así nuevamente en su patria habría
de lucir espléndido a los ojos mortales. Al despedirse, El Lejano susurró: "¡Hay en el fondo de las aguas una
planta, al licio espinoso es similar pues hiere como las espinas de un rosal,
las manos puede desgarrar: pero si tus manos se apoderan de ella y la conservan,
serás inmortal!"
Gilgamesh entró en las aguas atando a sus pies pesadas piedras.
Se apoderó de la planta y emprendió el regreso mientras se dijo a sí mismo:
"Con ella daré de comer a mi pueblo y yo también habré de recuperar mi
juventud". Luego caminó horas y dobles horas dentro de la oscuridad de la
montaña hasta franquear la puerta del mundo. Después de esos trabajos vió una
fuente y se bañó, pero una serpiente salida de las profundidades arrebató la
planta y fué a sumergirse fuera del alcance de Gilgamesh. Así volvió el mortal
con las manos vacías, con el corazón vacío. Así volvió a Uruk la bien cercada.
El destino de Gilgamesh, que Enlil decretó, se ha cumplido...
Pan para Neti el Guardián de la Puerta. Pan para Ningizzida el dios- serpiente,
señor del Arbol de la Vida. También para Dumuzi el joven pastor que la tierra
fertiliza. (5)
Aquél que todo lo supo y que entendió el fondo de las cosas.
Aquél que todo lo vió y todo lo enseñó. Que conoció los países del mundo...
¡Grande fué su gloria!
El, que construyó los muros de Uruk, que emprendió un largo
viaje y que supo todo lo que ocurrió antes del Diluvio, al regresar grabó sus
proezas en una firme estela.
II. MITOS ASIRIO-BABILONICOS.
Enuma Elish (Poema de la Creación) (1)
El caos original.
Cuando en lo alto el cielo no había sido nombrado y en lo bajo
la tierra no había sido mencionada, del Abismo y la Impetuosidad se mezclaron
las aguas. Ni los dioses, ni las marismas, ni los juncales existían. En ese
caos fueron engendradas dos serpientes que durante mucho tiempo crecieron en
tamaño, dando lugar a los horizontes marinos y terrestres. Ellos separaron los
espacios, ellos fueron los límites de los
cielos y la tierra. De esos límites nacieron los grandes dioses
que se fueron agrupando en distintas partes de lo que era el mundo. Y estas
divinidades siguieron engendrando, perturbando así a los grandes formadores del
caos original.
Entonces, el abismal Apsu se dirigió a su esposa Tiamat, madre
de las aguas oceánicas y le dijo: "El proceder de los dioses me es
insoportable, su jolgorio no me deja dormir, ellos se revuelven por su cuenta
siendo que nosotros no hemos fijado ningún destino".
Los dioses y Marduk.
Así habló Apsu a Tiamat, la resplandeciente. De tal manera fué
dicho ésto que Tiamat enfurecida se puso a gritar: "Vamos a destruir a
esos revoltosos así podremos dormir". Y ella estaba rabiosa y se agitaba
dando grandes voces. Fué de ese modo que uno de los dioses, Ea, comprendiendo
el designio destructivo extendió sobre las aguas un encantamiento. Y con él
dejó profundamente dormido a Apsu (tal era su deseo), atándolo con cadenas.
Finalmente lo mató, desgarró su cuerpo y sobre él estableció su morada. Allí
vivió Ea con su esposa Damkina hasta que de esa unión nació Marduk.
El corazón de Ea se exaltó al ver la perfección de su hijo,
rematada por su doble cabeza divina. La voz del niño ardía en llamaradas,
mientras sus cuatro ojos y sus cuatro oídos escudriñaban todas las cosas. Su cuerpo enorme y sus miembros
incomprensibles estaban bañados por un fulgor que era fuerte en extremo cuando
los relámpagos se arremolinaban sobre él.
La guerra de los dioses.
Mientras Marduk crecía y ordenaba el mundo, algunos dioses se
acercaron a Tiamat a recriminarle su falta de valor diciéndole: "Mataron a
tu consorte y te quedaste callada y ahora tampoco nosotros podemos descansar.
Te convertirás en nuestra fuerza vengadora y nosotros caminaremos a tu lado e
iremos al combate". Así gruñían y se amontonaban alrededor de Tiamat, hasta
que ella cavilando sin cesar decidió por fin modelar armas para sus dioses.
Rabiosa creó a los monstruos-serpientes
de garras venenosas; a los montruos-tempestad; a los
hombres-escorpiones; a los leones-demonios; a los centauros y a los dragones
voladores. Once monstruos irresistibles creó Tiamat y luego de entre sus dioses
elevó a Qingu y lo designó jefe de su ejército. (2)
Ella exaltó a Qingu y lo constituyó en jefe de ellos,
para ir el primero delante del ejército, para dirigir la tropa, para llevar las
armas y desencadenar el ataque, llevando la dirección suprema en el combate.
Ella los confió a sus manos cuando le hizo sentarse en la
asamblea: "Yo he pronunciado en favor tuyo el conjuro, exaltándote en la
asamblea de los dioses, y te he dado todo poder para dirigir a todos los
dioses. ¡Tú eres magnífico, mi único esposo eres tú! ¡Que los Anunnaki exalten
tu nombre por encima de todos ellos!"
Ella le dió las Tabletas del Destino, y las sujetó a su cuello:
"¡En cuanto a tí, tu mandato no cambiará, permanecerá la palabra de tu
boca!" (3)
Pero Ea, al conocer nuevamente los perversos designios buscó
ayuda en otros dioses y proclamó: "Tiamat, nuestra engendradora, nos
aborrece. Ha puesto a su alrededor y en contra nuestro a los terribles
Anunnaki. Ha enfrentado a la mitad delos dioses con la otra mitad, ¿cómo
podremos hacerla desistir? Pido que los Igigi se reúnan en consejo y
resuelvan". Y así se concentraron las muchas generaciones de Igigi, pero
nadie pudo resolver la cuestión. Cuando pasado el tiempo ni emisarios ni
valientes pudieron cambiar los designios de Tiamat, el anciano Anshar se
levantó pidiendo por Marduk. Entonces Ea fué hasta su hijo y le rogó que
prestara ayuda a los dioses. Pero Marduk replicó que en tal caso habría de ser
elevado como jefe. Eso dijo Marduk y fué hacia el consejo.
(los dioses) ... comieron pan festivo y tomaron vino; mojaron
sus copas de beber con el dulce licor. Cuando habían bebido la fuerte bebida,
sus cuerpos se hincharon; empezaron a gritar, cuando se exaltó su corazón y para
Marduk, el vengador de ellos, fijaron el destino.
Prepararon para él un trono principesco; en presencia de sus
padres se sentó presidiendo...
"... ¡Oh Marduk,
tú eres realmente nuestro vengador! Te hemos otorgado la soberanía sobre
todo el universo. Cuando te sientes en la asamblea tu palabra será suprema. Tus
armas no fracasarán; ¡aplastarás a tus enemigos! ¡Oh Señor, protege la vida del
que confía en tí; pero derrama la vida del dios que ha concebido el mal!"
Colocaron en medio de ellos un vestido, y dirigieron a Marduk,
el primogénito de ellos, la palabra: "¡Señor, tu destino es el primero
entre los dioses! ¡Decide arruinar o crear, habla y así será: abre la boca, y
el vestido desaparecerá; habla de nuevo y el vestido se volverá intacto!"
(En efecto), habló con su boca y el vestido desapareció, habló de nuevo y el
vestido quedó restaurado. Cuando los dioses, sus padres, vieron la eficacia de
su palabra, se alegraron y rindieron homenaje: "¡Marduk es rey!" Le
entregaron el cetro, el trono y el palu; y le dieron el arma sin rival, que
rechaza a los enemigos: "¡Vete y quita la vida a Tiamat; que los vientos
lleven su sangre a lugares secretos!" (4)
El señor hizo un arco y lo colgó con su carcaj a su lado. Hizo
una red para atrapar a Tiamat. Levantó la maza y puso en su frente el relámpago
al tiempo que su cuerpo se llenó de fuego. Luego detuvo a los vientos para que
nada de Tiamat pudiera escapar, pero creó los huracanes e hizo surgir la
tormenta diluvial, al tiempo que montó en el carro-tempestad. A él unció la
cuádriga de nombres terroríficos y como el rayo enfiló hacia Tiamat. Esta en su
mano sostenía una planta que expulsaba veneno, pero el Señor se acercó para
escudriñar en su interior y percibir las intenciones de los Anunnaki y de
Qingu. (5)
- ¿Es que eres tan importante para elevarte por encima mío como
supremo dios? - bramó rabiosa Tiamat.
- Tú te has exaltado altamente y has elevado a Qingu como poder
ilegítimo. Tú odias a tus hijos y les procuras el mal. ¡Ahora en pié y
choquemos en combate! - respondió Marduk, al tiempo que los dioses afilaban sus
armas.
Tiamat conjuró y recitó sus fórmulas, y los dioses salieron
a la lucha. Entonces, el Señor arrojó
su red y la terrible Tiamat abrió su enorme boca. En el momento, aquél soltó
los huracanes que penetraron en ella y lanzó la flecha que atravesó su vientre.
Después se hizo cargo de sus oscuras entrañas hasta dejarla sin vida. El
horrible ejército se desbandó y en confusión las afiladas armas fueron destrozadas.
Ceñidos en la red, los prisioneros fueron arrojados a las celdas de los
espacios subteráneos. El soberbio Qingu fué despojado de las Tabletas del
Destino, que no le pertenecían, y encarcelado también con los Anunnaki. Así,
las once criaturas, que había creado Tiamat, fueron convertidos en estátuas
para que nunca se olvidara el
triunfo de Marduk.
La creación del mundo.
Luego de reforzar la prisión de sus enemigos y de sellar y
sujetar a su pecho las Tabletas del Destino, el Señor volvió sobre el cuerpo de Tiamat. Despiadadamente aplastó su cráneo
con la maza, separó los conductos de su sangre, que el huracán llevó a lugares
secretos, y al ver la carne monstruosa concibió ideas artísticas. Así es que
cortó a lo largo el cadáver como si fuera un pescado, levantando a una de sus
partes hasta lo alto del cielo. Allí la encerró y colocó un guardián para que
impidiera la salida de las aguas. Luego atravesando los espacios inspeccionó
las regiones y midiendo el abismo estableció su morada sobre él. Así creó los
cielos y la tierra y estableció sus límites. Entonces, construyó casas para los
dioses iluminándolas con estrellas.
Después de hacer el año, determinó en él doce meses por medio de
sus figuras (6). A estas las dividió hasta precisar los días. A los costados
reforzó los cerrojos de izquierda y de derecha, poniendo entre ambos el zenit.
Destacó a Samash (7) la partición del día y la noche y puso la
brillante estrella de su arco (8) para mirada de todos. Encargó a
Nebiru (9) la división de las dos secciones celestes al norte y al
sur. En
medio de la oscuridad encomendó a Sin iluminar, ordenando los
días y las noches.
"Cada mes, sin cesar, le darás la forma de una corona. Al
principio del mes para brillar sobre el país tú mostrarás los cuernos para
determinar seis días; al día séptimo serás media corona. Al día catorce te
pondrás de frente al sol. A medio mes, cuando el sol te alcance en la base de
los cielos, disminuye tu corona y haz menguar la luz. Y al desaparecer
aproxímate al curso del sol. En el día veintinueve te pondrás de nuevo en
oposición al sol ". (10)
Después, volviéndose hacia Tiamat, tomó su saliva y con ella
formó las nubes. Con su cabeza produjo los montes y de sus ojos hizo fluir el
Tigris y el Eufrates. Finalmente, de sus ubres creó las grandes montañas y
perforó los manantiales para que los pozos dieran agua.
Finalmente, Marduk solidificó el suelo levantando su lujosa
morada y su templo, ofreciéndolos a los dioses para que se alojaran allí cuando
concurrieran a las asambleas en las que debían fijar los destinos del mundo.
Por consiguiente, a estas construcciones les llamó "Babilonia", que
quiere decir "la casa de los grandes dioses". (11)
La creación del ser humano.
Al terminar su obra el Señor fué exaltado por los dioses y entonces
como reconocimiento a ellos dijo:
"¡Voy a amasar mi sangre y formar huesos. Voy a suscitar un
hombre... que se encargue del culto de los dioses, para que puedan estar a
gusto! ¡Yo transformaré astutamente los caminos de los dioses. Aunque reverenciados
por igual se dividirán en dos grupos". (12)
Le respodió Ea, dirigiéndole una palabra para contarle un plan
que aliviara a los dioses: "que uno de sus hermanos sea entregado; él solo
perecerá para que la humanidad pueda ser modelada. Que los grandes dioses estén
aquí en la asamblea; que el culpable sea entregado para que ellos puedan
permanecer". (13)
Marduk hizo traer a los Anunnaki cautivos y les preguntó, bajo
juramento, acerca del culpable de la insurrección prometiendo la vida a quienes
declararan la verdad. Entonces los dioses acusaron a Qingu.
"Fué Qingu el que planeó la insurrección e hizo a Tiamat
rebelde y dió la batalla". Le ataron, sujetándole delante de Ea. Le
pidieron cuenta de su culpa y separaron su sangre. Con su sangre modelaron la humanidad.
Ea obligó a aceptar el servicio, y dejó libres a los dioses. Después Ea, el
sabio, creó a la humanidad; impuso sobre ella el servicio de los dioses. Esta
obra fué incomprensible. (14)
Y así el Señor dejó libres a los dioses y los dividió en trescientos
arriba y trescientos abajoconstituyéndolos en guardianes del mundo. Agradecidos
los Anunnaki edificaron un santuario y elevaron la cima del Esagila y luego de
haber alzado una torre con gradas establecieron en ella una nueva morada para
Marduk. (15)
Cuando los grandes dioses se hubieron reunido exaltaron el
destino de Marduk y se inclinaron hacia abajo, pronunciando en medio de ellos
una maldición, jurando por el agua y el aceite poner la vida en peligro. (16)
"...¡que los 'cabezas negras' esperen en sus dioses. En
cuanto a nosotros, aunque se le pueda llamar (a Marduk) con muchos nombres, él
es nuestro dios! Proclamemos, pues, sus cincuenta nombres ò". (17)
Y las estrellas brillaron y todos los seres creados por los
dioses se alegraron. También la humanidad se reconoció en el Señor. Por ello,
que haya memoria de todo lo ocurrido. Que los hijos aprendan de sus padres esta
enseñanza. Que los sabios escudriñen el sentido de El canto de Marduk que venció a Tiamat y logró el reinado. (18)
III. MITOS EGIPCIOS.
Ptah y la creación. (1)
Sólo había un mar infinito, sin vida y en absoluto silencio.
Entonces llegó Ptah con las formas de los abismos y las distancias, de las
soledades y de las fuerzas. Por ello Ptah veía y oía, olía y percibía en su corazón
la existencia. Pero lo que percibía lo había ideado antes en su interior. Así
tomó la forma de Atum y devorando su propia semilla, parió al viento y la
humedad a quienes expulsó de su boca creando a Nut, el cielo y a Geb, la
tierra. Atum, el no-existente, fué una manifestación de Ptah. Así, inexistentes
fueron antes de Ptah las nueve formas fundamentales y el universo con todos los
seres que Ptah concibió dentro de sí y con su sola palabra puso en la
existencia. Después de haber creado todo de su boca, decansó. Por ésto, hasta
el fin de los tiempos serás invocado:¡Inmenso, inmenso Ptah, espíritu
fecundador del mundo! (2)
Las formas de los dioses son formas de Ptah y solamente por la
conveniencia humana Ptah es adorado con muchos nombres y sus nombres mudan y se
olvidan; nuevosdioses siguen a los antiguos pero Ptah permanece ajeno a esto.
El creó el cielo como conductor y a la tierra la circundó de mar; también creó
el tártaro para que se apaciguaran los muertos. Fijó su rumbo a Ra de horizonte
a horizonte en los cielos, e
hizo que el hombre tuviera su tiempo y su dominio; así hizo
también con el faraón y con cada reino.
Ra, en su camino por los cielos reformó lo establecido y
apaciguó a los dioses que estaban descontentos. Amaba a la creación y dió amor
a los animales para que estuvieran felices, luchando contra el caos que hacía
peligrar su vida. Dió límites a la noche y al día y fijó las estaciones. Puso
ritmo al Nilo para que anegara el territorio y luego se replegara para que
todos pudieran vivir del fruto de sus aguas.
El sometió a las fuerzas de la oscuridad. Por ser quien trajo la
luz fué llamado Amon- Ra por quienes creyeron que Amon nació de un huevo que al
romperse en un destello dió lugar a las estrellas y otras luminarias.
Pero la genealogía de los dioses comienza en Atum que es el
padre- madre de los dioses. El engendró a Shu (el viento) y Tefnut (la humedad)
y de ambos nacieron Nut (el cielo) y Geb (la tierra). Estos hermanos se unieron
y procrearon a Osiris, Seth, Neftis e Isis. Esta es la Enéada divina de la que
deriva todo.
Muerte y resurrección de Osiris.
Los padres de Osiris vieron que éste era fuerte y bondadoso, por
ello le encargaron gobernar los territorios fértiles y cuidar de la vida de
plantas, animales y seres humanos. A su hermano Seth dieron los amplios
territorios desérticos y extranjeros. Todo lo salvaje y fuerte, los rebaños y
las fieras pusieron bajo su cuidado. Osiris e Isis formaban la resplandeciente
pareja del amor. Pero la niebla de la envidia turbó a Seth, por eso éste se
confabuló y con la ayuda de setenta y dos miembros de su séquito invitó a una
fiesta para aniquilar a su hermano. Esa
noche, llegaron los conjurados y Osiris. Seth presentó a los concurrentes
un magnífico sarcófago prometiendo regalarlo a quien ocupándolo se
correspondiera mejor con las medidas. Así unos y otros entraban y salían hasta
que le correspondió a Osiris realizar su prueba. De inmediato, bajaron la tapa
y la clavaron. Osiris, atrapado, fué llevado así hasta el Nilo y arrojado en
sus aguas con la intención de que se hundiera en las profundidades. No
obstante, el sarcófago flotó y llegando al mar se alejó de Egipto. Pasó mucho
tiempo hasta que un día la caja llegó a Fenicia (3) y las olas la
depositaron al pie de un árbol. Este creció hasta una altura gigantesca
envolviendo con su tronco al sarcófago. Admirado el rey del lugar por el
imponente ejemplar lo hizo derribar y llevó el gran tronco a su palacio a fin
de utilizarlo como columna central. Entre tanto, Isis tuvo la revelación de lo
ocurrido así es que se dirigió a Fenicia y entrando al servicio de la reina
pudo estar cerca del cuerpo de su marido. Pero la reina comprendiendo que su
servidora era Isis, le entregó el tronco para que dispusiera según fuera su
deseo. Isis, partiendo la envoltura de madera extrajo el ataud y regresó al
Egipto con su carga. Pero ya Seth estaba enterado de lo ocurrido y temiendo que
Isis reanimara a su marido, robó el cuerpo. Velozmente se dió a la tarea de
desmenuzarlo en catorce pedazos que luego dispersó por todas tierras. Así
comenzó el peregrinaje de Isis recogiendo los trozos del cadáver.
Ya hacía tiempo que la oscuridad reinaba por la muerte de
Osiris. Nadie cuidaba de los animales, ni de las plantaciones, ni de los
hombres. La disputa y la muerte reemplazaron para siempre a la concordia.
Cuando Isis logró recuperar las distintas partes del cuerpo las
unió entre sí y ajustándolas fuertemente con vendajes realizó sus conjuros.
(4) Luego construyó un enorme
horno, una pirámide sagrada (5)
y en sus profundidades emplazó a la momia. Estrechada a ella, insufló su
aliento. Hizo entrar el aire como el alfarero lo hace para aumentar el calor
del fuego de la vida...
El despertó, él conoció el sueño mortal, él quiso mantener su
verde rostro vegetal. (6)
Quiso conservar la corona blanca y su plumaje para recordar claramente
cuáles eran sus tierras del Nilo. (7) También recogió el sacudidor y
el cayado para separar y reconciliar, como hacen los pastores con su curvo
bastón. (8) Pero cuando
erguido Osiris, vió a la muerte en derredor dejó su doble, su Ka (9)
, encargándole custodiar su cuerpo para que nadie volviera a profanarlo. Tomó
la cruz de la vida, el Ankh (10)
de la resurrección, y con ella en su Ba (11) se dirigió a salvar y
proteger a todos los que solos y aterrados pentran el Amenti. (12)
Por ellos fué a vivir al oeste esperando a quienes desvalidos, son exiliados
del reino de la vida. Gracias a su sacrificio la naturaleza resurge cada vez y
los seres humanos creados por el alfarero
divino (13) , son
algo más que barro animado. Desde entonces se invoca al dios demuchas
maneras y también desde entonces, la exhalación final es un canto de esperanza.
"¡Buen Osiris! Envía a Thot (14) para que nos
guíe hasta el sicomoro (15) sagrado, hasta el árbol de la vida,
hasta la puerta de la Dama de Occidente (16) ; para que nos haga
eludir las catorce mansiones rodeadas de estupor y angustia en las que los
perversos sufren terrorífica condena. Envía a Thoth, el ibis sabio, el escriba
infalible de los hechos humanos grabados en el papiro de la memoria imborrable.
¡Buen Osiris! En ti espera la resurrección el victorioso, luego del juicio en
el que son pesadas sus acciones por Anubis, el chacal justo. (17)
¡Buen Osiris! Permite que nuestro Ba aborde la barca celeste, y separado del Ka
deje a éste como custodio de los amuletos (18) en nuestra tumba. Así, navegaremos hacia las
regiones de esplendor del nuevo día".
Horus, la venganza divina. (19)
Cuando Isis hubo colaborado en la resurrección de Osiris, dió a
luz al hijo de ambos. Tomó al recién nacido y lo ocultó en los cañaverales del
Nilo para protegerlo de la furia de Seth, de Min (20) y de los
atacantes del desierto. El fué el niño que apareció radiante en la flor de loto
y que reverenciado como halcón puso sus ojos en todos los rincones del mundo.
El fué, como Horus Haredontes, el vengador de su padre cuando llegó el tiempo.
El es Horus, dios de todas las tierras, hijo del amor y la resurrección.
El niño fué creciendo y su madre lo preparó para reclamar los
dominios de los que se había apoderado Seth, porque éste a quien correspondían
solo en derecho los desiertos y los países extranjeros se aventuraba por el
Nilo. Osiris en su viaje al oeste, a las tierras de Amenti que ahora dominaba,
dejó a Isis el mandato de recuperar todo el Nilo para su hijo. Por ésto
concurrieron ante la asamblea de la Enéada los contendientes. Horus dijo:
"Un indigno fratricida usurpa los derechos que mi padre dejara, apoyado en
una fuerza ciega que los dioses no consagran..." Pero el discurso fué
cortado por Seth quien en grito iracundo desestimó el pedido proveniente de un
niño incapaz de ejercer tales demandas. Entonces, arrojando sus armas, en
singular combate acometieron el uno contra el otro y en su lucha rodaron montes
y las aguas espantadas salieron de sus cauces. Ochenta largos años duró tal
disputa hasta que Seth arrancó los ojos a Horus y éste pulverizó las partes
vitales de su contendor. Tanta furia llegó a su fin cuando desfallecientes
ambos cayeron por los suelos. Entonces, Thoth curó sus heridas y restableció
fragilmente la paz que el mundo, desatendido, reclamaba.
Ante los dioses se pidió el veredicto. Ra (siempre ayudado por
Seth en su lucha contra la mortal Apofis (21) , inclinaba la balanza
contra Horus, mientras Isis con denuedo a su hijo defendía. Los dioses, por
fin, restablecieron al niño en sus
derechos, pero Ra murmurando airado se alejó de la asamblea. Así, los dioses
fueron divididos en número y poder sin que aquella discusión tuviera fin. Isis
entonces, con ardides, hizo que Seth pronunciara un discurso en el que la razón
quedaba para aquél que impidiera al extranjero ocupar los tronos y por ese
error el mismo Seth quedó como lejano a las tierras que pedía. Entonces Ra
exigió una nueva prueba para que en ella se decidiera todo.
Transformados en fuertes hipopótamos recomenzaron la lucha, pero
Isis desde la orilla de las aguas disparó un arpón que por error fué a dar en
Horus. Este vociferando se abalanzó sobre su madre a la que arrancó la cabeza.
(22) Los dioses dieron en
reemplazo una testa de vaca a Isis y ella
puesta en batalla nuevamente con su harpón dió por fin en Seth que
rugiendo salió de las aguas. Así es que nueva prueba se aconsejó, dejando al
resto de los dioses ajenos al conflicto. En barcas de piedra debían ambos
navegar. Seth en una roca talló la suya y se hundió, más Horus sólo en
apariencia mostró su barca, conforme todos habían acordado, porque en madera
cubierta con estuco presentó a su ingenio. Navegaba Horus reclamando el
triunfo, pero Seth como nuevo hipopótamo lo hizo naufragar y así sólo en la
playa el merecido desquite tomó Horus descargando su maza sobre Seth y
encadenando sus miembros. Así lo arrastró al tribunal donde los dioses
esperaban. Y solo ante la amenaza de la muerte de Seth ante toda la asamblea,
Ra prefirió dar la razón a Horus y los dioses regocijados coronaron como señor
supremo al niño- halcón mientras éste pisaba la cerviz del vencido, quien
prometiendo solemne obediencia dió porterminada la contienda alejándose para siempre a sus dominios en los desiertos
y entre los extranjeros. Thot, sabiamente organizó las nuevas responsabilidades
y Horus ayudando a Ra destruyó a la pérfida serpiente Apofis que hasta ese
momento hubo amenazado su radiante barca.
Con la sangre de la bestia antigua se tiñen, a veces, de rojo
los cielos y Ra navegando en su barca celeste despeja el oleaje que va hacia
occidente.
El antimito de Amenofis IV. (23)
Hubo un faraón bondadoso y sabio que entendió el origen de Ptah
y la mudanza de sus nombres. El restableció el principio cuando vió que los
hombres oprimían a los hombres haciendo creer que eran la voz de los dioses.
Una mañana vió cómo un vasallo era juzgado en el templo por no pagar tributo a
los sacerdotes, por no pagar para los dioses. Entonces salió de Tebas hacia On (24) y allí
preguntó a los teólogos más sabios cuál era la verdadera justicia. Esta
fué la respuesta: "Amenofis, bueno es tu hígado y las intenciones que de
él parten y la verdad más bondadosa traerá mal para tí y para nuestro pueblo.
Como hombre serás el más justo. Como rey
serás la perdición... pero tu ejemplo no será olvidado y muchos siglos
después de tí se reconocerá lo que hoy (pronto), se verá como locura".
Vuelto a Tebas miró a su mujer como quien escudriña el amanecer, vió su
hermosura y para ella y su pueblo cantó un bello himno. Nefertiti lloró por la
piedad del poeta y supo de su gloria y su trágico futuro. Ella con
voz entrecortada lo
aclamó como verdadero hijo del
Sol. "¡Akenatón!", dijo, y luego calló. En ese momento jugaron
su destino aceptando lo justo pero imposible. Así fué la rebelión de Akenatón y
el breve respiro de los hijos del Nilo, cuando un mundo con peso de milenios se
tambaleó un instante. Así se desquició el poder de aquellos que hacían hablar a
los dioses sus propias intenciones.
Amenofis lanzó la lucha contra los funcionarios y sacerdotes que
dominaban el imperio. Los señores del Alto Nilo se aliaron con los sectores
acosados. El pueblo comenzó a ocupar posiciones antes vedadas y fué
rescatando para sí el poder enajenado.
Se abrieron los graneros y se distribuyeron bienes. Pero los enemigos del nuevo
mundo alzaron las armas e hicieron al fantasma del hambre mostrar su rostro.
Muerto Akenatón, todos sus hechos fueron aventados y se quiso borrar su memoria
para siempre. Sin embargo, Atón conservó su palabra.
Este fué el poema que comenzó el incendio... (25)
Toda la tierra se entrega al trabajo..., porque cada camino se
abre cuando tú surges. Tú que procuras el germen fecundo para las mujeres, tú
que haces la simiente en los hombres, tú que haces vivir al hijo en el seno de
la madre, que lo calmas para que no llore, tú nutres lo que hay en el seno, das
el aire para hacer vivir todo lo que creaste. Cuando rompe el seno el día del
nacimiento, tú le abres la boca para que hable, lo provees en sus necesidades.
Cuando el pollo está en el huevo, tú le das aire para que viva. Tú lo ayudas
para que rompa el huevo, y salga y píe y camine sobre sus pata apenas ha nacido
. ¡Cuántas son tus obras! ¡Tu rostro
es desconocido oh dios único!, fuera del cual ninguno existe. Tú has creado la
tierra a tu deseo cuando estabas solo; con los hombres, las bestias y cada
animal selvático, y todo lo que es sobre la tierra y camina sobre sus pies , y todo lo que es en el cielo y vuela con
sus alas. Y los países extranjeros, Siris, Nubia y la tierra de Egipto; tú has
colocado a cada hombre en su lugar, has proveído a sus necesidades; cada uno
con su pan, y es contada la duración de su vida. Sus lenguas son diferentes en
palabras, y también sus caracteres y sus pieles; has diferenciado los pueblos
extranjeros. Y has hecho un Nilo en el Duat y lo llevas donde quieres para dar
vida a la gente, así como tú la has creado. Tú, señor de todos ellos, tú te afanas
por ellos, ¡oh, Atón del día!, ¡grande de dignidad! Y todos los países
extranjeros y lejanos, haces tú que también ellos vivan; has puesto un Nilo en
el cielo que desciende para ellos y que hace olas sobre los montes como un mar
y baña sus campos y sus comarcas. ¡Qué perfectos son tus consejos! ¡Oh, señor
de la eternidad! El Nilo del cielo es tu don para los extranjeros y para todos
los animales del desierto que caminan sobre sus pies. Pero el Nilo viene del
Duat para Egipto. Y tus rayos nutren todas las plantas; cuando tú esplendes
ellas viven y crecen por ti. Tú haces las estaciones para que se desarrolle
todo lo creado; el invierno para refrescarlo, el verano porque te gusta. Tú has
hecho el cielo lejano para esplender en él y para ver todo, tú, único, que
resplandeces en tu forma de Atón vivo, surgido y luminoso, lejano y vecino. Tú
te haces millones de formas, tú, único; ciudades, pueblos, campos, caminos,
ríos, cada ojo te ve delante de sí y tú eres Atón del día. Cuando te marchas y
cada ojo por ti creado duerme su mirada para no verte solo, y no se ve más
aquello que has creado, tú estás todavía en mi corazón... La tierra está en tu
mano como tú la has creado. Si tú resplandeces ella vive, si te ocultas ella
muere. ¡Tú eres la duración misma de la vida, y se vive de ti!
IV. MITOS HEBREOS.
El árbol de la Ciencia y el árbol de la Vida.
Y Jehová Dios hizo nacer de la tierra todo árbol delicioso a la
vista, y bueno para comer; también el árbol de vida en medio del huerto, y el
árbol de la ciencia del bien y del mal... Y mandó Jehová Dios al hombre,
diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; más del árbol de la ciencia
del bien y del mal no comerás, porque el día que de él comieres, ciertamente
morirás. (1)
Y así, Adán y Eva vivían en Edén, aquel lugar del que salía un
río que regaba el huerto. Esa corriente se dividía en cuatro brazos. El nombre
de uno, el que rodeaba la tierra de Havila donde hay oro, era Pisón. El del
segundo, que rodeaba la tierra de Cus, era Gihón. El del tercero, escondido y
sombrío, que iba al oriente de Asiria, era Hydekel y el cuarto de buenas y
rumorosas palabras, era el Eufrates. Más el Edén era completo en plantas y
animales, por ello nuestros padres fueron allí los nombradores de todos los
seres vivientes. ¿Cómo nombrar al árbol de la vida y al de la ciencia del bien
y del mal sin saber de ellos, sin acercarse a ellos? Por ésto, sin tener
ciencia desearon tenerla y no supieron cómo. Así, turbada Eva por la pregunta
se durmió una noche y durmiendo soñó y soñando vió el árbol de la ciencia que
resplandecía en la oscuridad. De este modo, Eva se acercó al árbol y, de
pronto, se presentó ante ella una inquietante figura alada. Su porte era
hermoso, pero en la oscuridad no alcanzaba a distinguir su rostro que, tal vez,
era el de Adán. De sus cabellos húmedos de rocío se exhalaba una fragancia que
exaltaba al amor. Y Eva quería ver. La figura, mientras contemplaba el árbol
dijo: "¡Oh hermosa planta de abundante fruto! ¿No hay quien se digne
aliviarte de tu peso y gustar de tu dulzura? ¿Tan despreciada es la ciencia?
¿Será acaso la envidia o alguna injusta reserva lo que prohíbe tocarte?
Prohíbalo quien quiera, nadie me privará por más tiempo de los bienes que
ofreces; si no, ¿por qué estás aquí?".
Así dijo, y no se detuvo más; sino que con mano temeraria arrancó el
fruto y lo gustó. Un horror glacial paralizó a Eva en su sueño, al ver la
audacia de la figura alada, pero de inmediato ésta exclamó: "¡Oh fruto
divino, dulce por ti sólo, y mucho más dulce cogido de esta suerte, estando
prohibido, al parecer, como reservado únicamente para los dioses, y siendo, sin
embargo, capaz de convertir en dioses a los hombres! ¿Y por qué no han de
serlo? El bien aumenta cuanto más se comunica, y su autor, lejos de perder en
ello, adquirirá más alabanzas. ¡Acércate dichosa criatura, bella y angelical
Eva; participa de este fruto conmigo!" (2) Eva despertó sobresaltada y comunicó el sueño a su compañero. Adán, entonces,
se preguntó: "¿No habla Dios por los sueños? Si en el día prohíbe y en la
noche invita, ¿a qué incitación habré de responder ya que no tengo ciencia
suficiente? Hemos de adquirir esa ciencia para enderezar nuestros destinos ya
que Jehová Dios nos creó pero no dijo cómo habríamos de hacernos a nosotros
mismos". Entonces, comunicó a Eva su plan para apoderarse de la fruta,
para correr con ella llegando luego hasta el árbol de la vida a fin de quedar
inmunes del veneno de la ciencia. Luego, esperaron que Jehová Dios se paseara
por el huerto, al aire del día y en su ausencia fueron hacia el árbol.
Entonces, al ver una serpiente que entre las ramas se desplazaba por los frutos, pensaron que su veneno era
recogido de ese alimento. Por eso dudaron y al dudar pasó el tiempo y Jehová
Dios emprendió su regreso. Entonces, creyeron oír que la serpiente
susurraba: "No moriréis, sino que
sabe Dios que el día que comáis esos frutos serán abiertos vuestros ojos y
seréis como Dios conociendo el bien y el mal " . (3) No mentía la
serpiente, pero quería evitar que comieran del otro árbol, del árbol de la
vida. (4) Siendo ya muy tarde, Adán y Eva gustaron del fruto y sus ojos se abrieron , más cuando quisieron
llegar al árbol de la inmortalidad, Jehová Dios les cerró el paso impidiendo
que completaran su propósito.
Y dijo Jehová Dios: Hé aquí el hombre es como uno de nosotros,
sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también
del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre. Y lo sacó Jehová del huerto
del Edén, para que labrase la tierra de que fué tomado. Echó, pues, fuera al
hombre, y puso al oriente del huerto de Edén querubines, y una espada encendida
que se revolvía por todos lados, para guardar el camino del árbol de la vida.
(5)
Adán y Eva se alejaron del Edén y siempre estuvo su mirada
puesta en dirección al Paraíso del que sólo el resplandor nocturno y el humo de
la espada de fuego denunciaban su rastro. Y ya no volvieron, ya no pudieron
volver, pero comenzaron a ofrecer a Jehová Dios sacrificios de fuego y humo que
creyeron le agradaba. Y muchos pueblos, con el tiempo, pensaron que los dioses
gustan de los altos montes y de los volcanes porque éstos son el puente entre
la tierra y los cielos. Así, cuando llegó el momento, Jehová Dios entregó desde
el fuego, desde el monte, la Ley que los hombres buscaban para enderezar su
Destino. (6)
Abraham y la obediencia.
Muchas generaciones pasaron desde los primeros padres hasta el
Diluvio. Después de éste, cuando Jehová tendió en el cielo el arco iris para sellar
su pacto con los hombres, siguió reproduciéndose toda simiente. Y así, en Ur de
caldea, Taré tomó a su hijo Abram y a Sarai su nuera y los llevó a las tierras
de Canaán. Luego, Abram y Sarai fueron a Egipto. Tiempo después regresaron
hacia Hebrón. El ganado y los bienes de Abram habían crecido pero su corazón
fué tomado por la tristeza porque a su edad no había logrado descendencia.
Abram era ya viejo cuando hizo concebir a su servidora Agar.
Pero Agar y Sarai se enemistaron. Por ello Agar salió al desierto y llevó con ella su aflicción.
Entonces, un ángel se presentó y le dijo: "Has concebido y al dar a luz
llamarás a tu hijo Ismael porque Jehová ha oído tus ruegos. Ismael, por tanto,
querrá decir 'Dios oye' y su descendencia será numerosa y los pueblos de él
habitarán los desiertos no adorando a Dios por lo que el ojo ve, sino por lo
que escucha el oído. Así, rogarán a Dios y Dios los oirá ". Mucho después Sarai
concibió siendo anciana, pero sus descendientes y los de Agar
mantuvieron la disputa que comenzó entre sus madres aunque Abram fué padre de
todos y a todos quiso como a hijos suyos.
En su momento, Dios dijo: "En adelante no te llamarás Abram
sino Abraham, porque serás padre de una multitud y Sarai será nombrada como
Sara, como princesa de naciones. En cuanto al hijo tuyo y de Sara, lo llamarás
Isaac".
Aconteció después de estas cosas, que probó Dios a Abrahám, y le
dijo: Abraham. Y el respondió: Heme aquí. Y dijo: Toma ahora a tu hijo Isaac a
quien amas, y vete a tierra de Moriah, y ofrécelo allí en holocausto sobre uno
de los montes que yo te diré. Y Abraham se levantó muy de mañana, y enalbardó
su asno, y tomó consigo dos siervos suyos, y a Isaac su hijo; y cortóleña para
el holocausto, y se levantó, y fué
al lugar que Dios le dijo. Al tercer día alzó Abraham sus ojos,
y vió el lugar de lejos. Entonces dijo Abraham a sus siervos: Esperad aquí con
el asno, y yo y el muchacho iremos hasta allí y adoraremos, y volveremos a
vosotros.. Y tomó Abraham la leña del holocausto, y la puso sobre Isaac su
hijo, y el tomó en su mano el fuego y el cuchillo; y fueron ambos juntos.
Entonces habló Isaac a Abraham su padre y dijo: Padre mío. Y él respondió: Heme
aquí, mi hijo. Y él dijo: He aquí el fuego y la leña; ¿más dónde está el
cordero para el holocausto? Y respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero
para el holocausto, hijo mío. E iban juntos. Y cuando llegaron al lugar que
Dios le había dicho, edificó allí Abraham un altar, y compuso la leña, y ató a
Isaac su hijo, y lo puso en el altar sobre la leña. Y extendió Abraham su mano
y tomó el cuchillo para degollar a su hijo. Entonces el ángel de Jehová le dió
voces desde el cielo, y dijo: Abraham, Abraham. Y él respondió: Heme aquí. Y
dijo: no extiendas tu mano sobre el muchacho, ni le hagas nada; porque yo
conozco que temes a Dios, por cuanto no me rehusaste a tu hijo... Entonces,
alzó Abraham sus ojos y miró, y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un
zarzal por sus cuernos; y fué Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en
holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar,
Jehová proveerá. (7)
Tal vez hasta su muerte, quedó presente en el corazón de Abraham
la angustia de la terrible prueba. Y
así se dijo una y otra vez: "Jehová repudia el sacrificio humano y más aún
del propio hijo. Si ordena el holocausto no debo acatarlo porque sería
desobedecer su prohibición. Pero rechazar lo que él manda, es pecar contra él.
¿Debo obedecer algo que mi dios repudia? Si, si él lo exige. Pero mi torpe
razón atormentada lucha, además, con el corazón de un pobre anciano que ama
aquel imposible que Jehová le dió tardíamente. ¿No es esta prueba la devolución
de la risa que contuve cuando me fué anunciado que nacería mi hijo? (8) ¿No es
la risa que ocultó Sara cuando escuchó tal vaticinio? (9) Por algo, Jehová
indicó el nombre de 'Isaac' que significa 'risa'. Yo y mi mujer éramos ya
viejos cuando se nos dijo que tendríamos este hijo y no pudimos creer que tal
cosa fuera posible. ¿Es que Jehová juega con sus criaturas como un niño con
arena? ¿O es que conociendo su enojo y su castigo, descuidamos que también nos
prueba y nos enseña con la burla divina?"
(10)
El hombre que luchó contra un dios. (11)
Y se levantó aquella noche y tomó sus dos mujeres, y sus dos
siervas, y sus once hijos, y pasó el vado de Jacob. Los tomó, pues, e hizo
pasar el arroyo a ellos y a todo lo que tenía. Así se quedó Jacob solo; y luchó
con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vió que no podía
con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de
Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame porque raya el alba. Y Jacob le
respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu
nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob,
sino Israel, (12) porque
has luchado con Dios y con los hombres y has vencido. Entonces Jacob le
preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me
preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel
lugar, Peniel (13) , porque
dijo: Vi a Dios cara a cara y fué librada mi alma. Y cuando había pasado
Peniel, le salió el sol, y cojeaba de su cadera . (14) Por esto no comen los hijos de Israel, hasta hoy día, del tendón que se contrajo,
el cual está en el encaje del muslo, porque tocó a Jacob este sitio de su muslo
en el tendón que se contrajo. (15)
Moisés y la Ley divina. (16)
Ocurrió que desde mucho tiempo atrás, los hijos de Israel
aposentados en Egipto fueron creciendo en número y poder. Y apoyaron con júbilo
los cambios que introdujo un sabio faraón que quiso la igualdad para todos los
pueblos. Y el buen rey murió en medio de una agitación grande que habían
desatado sus enemigos. Y los israelitas pasaron de una pacífica existencia a
ser perseguidos y humillados. Cuando decidieron abandonar esas tierras, el
nuevo faraón lo impidió. También en esos años sombríos, numerosos egipcios
partidarios del rey justo fueron asesinados. Otros terminaron en las cárceles y
en las canteras, condenados a dejar allí sus vidas. Y sucedió que entre estos
últimos se encontraba un joven que cuando niño fué rescatado de las aguas del
Nilo por las mujeres del buen faraón. Educado en la corte, aprendió la lengua
de Israel aunque siempre la habló con dificultad.
Moisés, el "rescatado de las aguas" huyó de las
canteras y fué a refugiarse a los campos, a la casa de un sacerdote de Madián.
Y he aquí que el sacerdote era de los perseguidos, y partidario del rey justo.
Por ésto, acogió a Moisés cuando se refugió en él y cuando contó su historia
del rescate de las aguas que tanto se asemejaba a las leyendas de Osiris y de
Sargón (éste salvado en Babilonia según referían los venidos con Abraham desde
Ur de Caldea). Hé aquí que Moisés tomó por esposa a la hija del sacerdote. Y, un
día, apacentando las ovejas de su suegro se llegó hasta Horeb, monte de Dios.
Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en
medio de una zarza; y él miró, y vió que la zarza ardía en fuego, y la zarza no
se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por
qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios
en medio de la zarza y dijo: ¡Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y
dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú
estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham,
Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo
miedo de mirar a Dios. Dijo luego Jehová: Bien he visto la aflicción de mi pueblo
que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he
conocido sus angustias, y he descendido para librarlos de mano de los egipcios,
y sacarlos de aquella tierra a una tierra buena y ancha, a tierra que fluye
leche y miel... Dijo Moisés a Dios: Hé aquí que llego yo a los hijos de Israel,
y les digo: El Dios de vuestros padres me ha enviado a vosotros. Si ellos me
preguntaren: ¿Cuál es su nombre?, ¿qué les responderé? Y respondió Dios a
Moisés: YO SOY EL QUE SOY. Y dijo: Así dirás a los hijos de Israel: YO SOY me
envía a vosotros. Además dijo Dios a Moisés: Así dirás a los hijos de
Israel: Jehová el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, Dios de Isaac y
Dios de Jacob, me ha enviadoa vosotros. Este es mi nombre para siempre; con él
se me recordará por todos los siglos. (17)
Así que Moisés regresaba para Egipto le salió al encuentro Aarón
de la tribu sacerdotal de Leví y que había tenido sueños en los que Moisés
recibía el mandato divino. Entonces, Aarón ayudó a Moisés a usar de la palabra
entre los israelitas y, llegando hasta el faraón lo conminó diciendo:
"Deja que mi pueblo salga del Egipto". Pero como Faraón era remiso,
Aarón que era sacerdote, hizo con su vara grandes prodigios a los ojos de
todos. Más llamó Faraón a sus sabios y sacerdotes que también mostraron su
poder, y Faraón endureció su corazón. Entonces, Jehová por medio de Moisés y
Aarón convirtió el agua del río en rojo sangre y los peces murieron y también
las ranas salieron de allí invadiendo todo, pero Faraón no hizo caso de esas
señales. Por ésto, plagas de piojos y moscas, plaga en el ganado y plaga de
úlceras, plaga de granizo y de langostas se abatieron sobre hombres y bestias.
Más Faraón no quiso liberar a los hijos de Israel, diciendo que el torrente del
río que se había desbordado arrastrando limo rojo del alto Nilo, provocaba
periódicamente esos desastres. Pero una gran oscuridad bajó y se mantuvo por
tres días. Y los sabios del Faraón también explicaron cómo las nubes de agua
que subían del río desbordado, oscurecían el cielo...
Entonces Jehová mandó a Moisés para que advirtiera a Faraón
sobre la muerte de los primogénitos de los egipcios si no dejaba en libertad al
pueblo de Israel. Y Faraón no escuchó y los hijos de los egipcios fueron muertos
esa noche por el ángel del Señor. Y a partir de allí ese mes fué el primero de
los meses del año, porque la señal de la sangre del cordero pascual con que los
israelitas señalaron sus puertas, los protegió del ángel de la muerte. Y Faraón
permitió entonces la salida del pueblo de Israel y de todos los egipcios
perseguidos. Partieron los hijos de
Israel de Ramesés a Sucot, como seiscientos mil hombres de a pie, sin contar
los niños. También subió con ellos gran multitud de toda clase de gentes.
(18)
El pueblo cruzó en seco por el Mar Rojo, porque a derecha e
izquierda estaban contenidas las aguas, en esa zona que había mandado canalizar
Amenofis. Pero he aquí que Faraón despachó a sus soldados para destruir a los
que que huían y, entonces, se derrumbaron
los pesados carros y el ejército cayó. Y por sobre ellos vino a dar el agua
matando a los perseguidores. Y una vez más, salvó Jehová a Moisés de las aguas
y con él salvó a la multitud que se alejó de Egipto. (19)
Y las aguas amargas (20) fueron endulzadas por el árbol que
Moisés puso en ellas. Y Jehová dió al pueblo de comer Qué-es-esto. (21) Y por
ello el pueblo se sostuvo y no murió en el desierto y así llegó hasta el
sagrado monte Sinaí.
Todo el monte Sinaí humeaba ,
porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como
el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de
la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con
voz tronante. Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del
monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió. (22)
Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el
sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron y
se pusieron de lejos. (23)
Y entonces, Jehová Dios entregó a los hombres la Ley que
buscaban desde sus primeros padres. En dos tablas de piedra grabó Dios los diez
Mandamientos que los hombres debían observar para acercarse a él. Y también les
dió leyes que sirvieran para formarlos en su Historia. Así Moisés condujo a
Israel hasta la tierra prometida por
el Señor. Y subió desde los campos de Moab al monte Nebo, a la cumbre del Pisga
que está enfrente de Jericó. Entonces Moisés vió. Y le dijo Jehová: Esta es la tierra que juré a Abraham, a Isaac y
a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus
ojos, mas no pasarás allá. Y murió allí Moisés siervo de Jehová, en la tierra
de Moab, conforme al dicho de Jehová. Y lo enterró en el valle, en la tierra de
Moab, enfrente de Bet-peor; y ninguno conoce el lugar de su sepultura hasta
hoy. (24)
Y nunca más se levantó profeta en Israel como Moisés, a quien
haya conocido Jehová cara a cara; nadie como él en todas las señales y
prodigios que Jehová le envió hacer en tierra de Egipto, a Faraón y a todos sus
siervos y a toda su tierra, y en el gran poder y en los hechos grandiosos y
terribles que Moisés hizo a la vista de todos. (25)
V. MITOS CHINOS.
El vacío central. (1)
El Tao es un recipiente hueco, difícil de colmar. Lo usas y
nunca se llena. Tan profundo e insondable es que parece anterior a todas las
cosas... No se sabe de quién es hijo. Parece anterior a los dioses . (2)
Treinta rayos convergen hacia el centro de una rueda, pero es el
vacío del centro el que hace útil a la rueda . (3) Con arcilla se moldea un recipiente, pero es el espacio que no
contiene arcilla el que usamos como recipiente. Abrimos puertas y ventanas en
una casa, pero es por sus espacios vacíos que podemos utilizarla. Así, de la
existencia provienen las cosas y de la no existencia su utilidad.
Todo era vacío y Pangu dormía en el interior de eso que estaba
unido, de eso que fué llamado "infinita profundidad" . (4) Entonces
despertó. De inmediato rompió con su hacha, el huevo que lo encerraba. En
miríadas de pedazos aquello se separó velozmente. Los trozos más livianos y los
más pesados fueron en diferente direcciones. Para evitar que nuevamente se
juntaran, Pangu se colocó en el centro vacío solidificando el cielo y la
tierra. El fué como una columna que dió equilibrio a la creación. Luego
descansó y se fué durmiendo nuevamente hasta que su cuerpo dió lugar a
numerosos seres. (5) De un ojo salió el
sol y del otro la luna. Con su sangre se formaron los ríos y los lagos. Los
animales salieron de su piel. El pelo se tornó en hierbas y sus huesos en
minerales.
En esos primeros tiempos vivían en la tierra dioses, gigantes y
monstruos. La diosa madre Nwa, era en
su mitad superior muy hermosa y en su mitad inferior se asemejaba a un dragón.
Recorría y visitaba todos los lugares pero finalmente descubrió que faltaban
seres más perfectos e inteligentes que los gigantes. Entonces fué hasta el Río
Amarillo y moldeó con arcilla a los
primitivos seres humanos. Los hizo parecidos a ella pero en lugar de
cola de dragón les puso piernas para que caminaran erguidos. Viéndolos
graciosos, decidió hacer muchos. Para ello tomó un junco y fué lanzando gotas
de limo que al caer sobre la tierra se convirtieron en mujeres y hombres. De
este modo, cuando ellos empezaron a reproducirse por sí mismos, la madre
celestial se dedicó a crear otros seres.
Fushi, compañero de la diosa, vió que los hombres aprendían y
entonces se ocupó
en enseñarles a hacer fuego frotando maderas. Luego les dió cuerdas
y les indicó cómo
protegerse del hambre y de la intemperie. Finalmente, les otorgó
el arte de los
hexagramas al que llamó
I Ching . Este fué con el tiempo conocido como el Libro de las
Transformaciones y de la adivinación.
Llegó el día en que los inmortales discutieron y, entrando en
guerra, pusieron en peligro al Universo. Diluvios y catástrofes asolaron la
tierra. Hasta que, por último, el dios del fuego prevaleció sobre las aguas.
Todavía los gigantes quisieron disputar el poder a los eternos, pero los dioses
en indecible cólera cortaron sus cabezas, haciéndolas rodar hasta el fondo de
los obscuros abismos.
El Dragón y el Fénix. (6)
Cuando todavía las aguas no estaban controladas y los ríos en su
desborde arrasaban los campos, la diosa madre procreó benéficos descendientes
que terminaron ordenando ese caos diluvial. Trabajando en el control de los
ríos, de los lagos, del mar y de las nubes, los billantes dragones navegaron
por las aguas y el cielo. Con zarpas de tigre y garras de águila, rasgaban con
estruendo las cortinas de lo alto que chispeando ante el descomunal embate
dejaban en libertad a las lluvias. Ellos dieron cauce a los ríos, contención a
los lagos y profundidad a los mares. Hicieron cavernas de las que brotaba el
agua y por conductos subterráneos las llevaron muy lejos para que surgieran de
pronto, sin que el asalto abrazador del sol las detuviera. Trazaron las líneas
que se ven en las montañas para que la energía de la tierra fluyera,
equilibrando la salud de ese cuerpo gigantesco. Y muy frecuentemente tuvieron
que luchar con las obtrucciones que provocaban los dioses y los hombres
ocupados en sus irresponsables afanes. De sus fauces brotaba como un humo la
niebla, vivificante y húmeda, creadora de mundos irreales. Con sus escamosos
cuerpos serpentinos cortaban las tempestades y dividían los tifones. Con sus
poderosos cuernos; con sus afilados dientes, ningún obstáculo era suficiente,
ningún enredo podía permanecer. Y gustaban de aparecerse a los mortales. A
veces en los sueños, a veces en las grutas, a veces en el borde de los lagos,
porque en éstos solían tener sus escondidas moradas de cristal en las que
bellos jardines se ornaban con frutos destellantes y con las piedras más
preciosas.
El Long inmortal, el dragón celeste, siempre puso su actividad
(su Yang) al servicio del Tao y el Tao lo reconoció permitiéndole estar en
todas las cosas, desde lo más grande a
lo más pequeño, desde el gran universo hasta la partícula insignificante. Todo
ha vivido gracias al Long. Nada ha permanecido inmutable salvo el Tao
innombrable, porque aún el Tao nombrable muda y se transforma gracias a la
actividad del Long. Y ni aún los que creen en el Cielo y el Infierno pueden
asegurar su permanencia. (7)
Pero el Long ama al Feng, al ave Fénix que concentra el gérmen
de las cosas, que contrae aquello que el Long estira. Y cuando el Long y el
Feng se equilibran el Tao resplancece como una perla bañada en la luz más pura.
No lucha el Long con el Feng porque se aman, se buscan haciendo resplandecer la
perla. Por ello, el sabio arregla su vida conforme al equilibrio entre el
Dragón y el Fénix que son las imágenes de los sagrados principios del Yang y el
Ying. El sabio se emplaza en el lugar vacío buscando el equilibrio. El sabio
comprende que la no-acción genera la acción y que la acción genera la
no-acción. Que el corazón de los vivientes y las aguas del mar, que el día y la
noche, que el invierno y el verano, se suceden en el ritmo que para ellos marca
el Tao.
Al fin de esta edad, cuando el universo haya llegado a su gran
estiramiento, volverá a contraerse como piedra que cae. Todo, hasta el tiempo,
se invertirá volviendo al principio. El Dragón y el Fénix se reencontrarán. El
Yang y el Ying se compenetrarán, y será tan grande su atracción que absorberán todo
en el gérmen vacío del Tao. El cielo
es alto, la tierra es baja; con ésto están determinados lo creativo y lo
receptivo... con ésto se revelan los cambios y las transformaciones. (8)
Pero nadie puede saber realmente cómo han sido ni cómo serán las
cosas, y si alguien lo supiera no podría explicarlo.
El que sabe que no sabe es el más grande; el que pretende que
sabe pero no sabe, tiene la mente enferma. El que reconoce la mente enferma
como que está enferma, no tiene la mente enferma. El sabio no tiene la mente
enferma porque reconoce a la mente enferma como la mente enferma. (9)
VI. MITOS INDIOS.
Fuego, Tormenta y Exaltación. (1)
Aquí están los primeros, los que luego mudaron a otras formas; tantas
que no se las pudo reconocer. Aquí están el Fuego (2) y la Tormenta (3) que
dirigen la creación. El Fuego es nada más que fuego y la Tormenta es solo
viento, agua y trueno, sin la Exaltación (4) del poeta en el que habita la
palabra.
1.- Agni, merecidamente ensalzado por los cantores antiguos y
digno de serlo por los actuales, que él reúna aquí a los dioses. (5) Tú, oh Agni, primero, Angiras por
excelencia, poeta, de los dioses rodeas las acciones; omnipresente a toda
criatura, sabio, hijo de dos madres, que te presentas de variadas maneras al
hombre. (6) Erguido, defiéndenos del
peligro con tu señal luminosa; quema a todo demonio. Ponnos erguidos para
correr, para vivir; otórganos el honor entre los dioses. Dispersándolos en
todas direcciones con un arma mortífera, mata a los enemigos, oh dios de
quijada abrazadora. El que es enemigo nuestro, el hombre que afila su espada
durante las noches, que ese enemigo no logre apoderarse de nosotros...
Protégenos del ofensor, del que desea matarnos, oh dios brillante, oh el más
joven de los dioses. (7) Un nuevo
himno de alabanza salido de nuestro interior, de nosostros mismos, alcance a
Agni de lengua de miel, una vez nacido. (8)
... A ti te ensalza con su canto Gotama , deseoso de riqueza. (9)
... Cuando me ponderaron la enorme fuerza del dios devorador de madera,
él manifestó su color como lo hizo para los Usij; este Agni brilla alegremente
con luz resplandeciente, quien habiendo envejecido, de repente se ha hecho
joven. Agni que ilumina los bosques como si estuviera sediento, que resuena en
su camino como el agua, como las ruedas de un carro, Agni de negro camino,
ardiente, gozoso, brilla como el cielo sonriendo entre las nubes. Agni que se
extendió abrasando a lo largo de la ancha tierra, camina como un animal, libre,
sin pastor; Agni, inflamado, abrasando los matorrales, dios de rostro
ennegrecido, ha saboreado la tierra. (10)
2.- Quiero, pues,
proclamar las hazañas de Indra, las que ha hecho en primer término el
dios del rayo; él dió muerte a la serpiente, atravesó a lo largo las aguas,
hendió el vientre de las montañas. Dió muerte a la serpiente que se había
asentado en la montaña; Tvastar le había modelado el rayo que resuena. Como las
vacas que mugiendo se dispersan, las aguas descendieron derechas al océano.
Macho en celo, eligió el Soma; bebió del Soma prensado en los tres cántaros;
dios generoso, tomó el arma arrojadiza; mató a esta serpiente, la primera
nacida de las serpientes. Cuando tú mataste, Indra, a la primera nacida de las
serpientes, tú aniquilaste las acciones arteras de los arteros demonios;
entonces, engendrando al sol, al cielo, a la Aurora, en verdad ya no
encontraste más enemigos... Como un mal guerrero embriagado por nefasta
borrachera, Vrtra desafió al gran luchador, dios que rechaza con poder, bebedor
de Soma; no pudo resistir el choque de las armas mortíferas de Indra; fué
aniquilado quedando sin rostro, Vrtra, que tenía a Indra por enemigo. Sin pies,
sin manos, había combatido contra Indra; éste lo golpeó con el rayo en la espalda.
Buey que se pretendía la réplica del toro, Vrtra yacía disperso en mil lugares.
Como yacía de tal guisa, como buey destrozado, las aguas avanzaron sobre él
discurriendo para el hombre. Las que Vrtra había asediado con fuerza, a los
pies de ellas la serpiente quedó desde entonces tendida. Se marchitó la fuerza
de aquella de quien Vrtra era el hijo; Indra descargó sobre ella su arma
mortífera; arriba estaba la madre, abajo estaba el hijo; el demonio-hembra
yacía como una vaca con su ternero. En medio de las
corrientes de aguas que nunca se detienen, el cuerpo de Vrtra
yacía escondido; las aguas circulaban a través del escondite de Vrtra; en
duradera tiniebla yacía aquél cuyo enemigo fué Indra. Las aguas que tenían por
dueño al aborigen, que tenían por guardián a la serpiente habían quedado
inmóviles, bloqueadas, como las vacas encerradas. El orificio de las aguas, que
había sido obstruído, Indra lo descubrió cuando dió muerte a Vrtra... (11)
ò Cuando tú naciste, ese día bebiste
con deseo de este Soma, el jugo de la planta del Soma, que reside en la
montaña; tu madre, la joven engendradora, lo derramó en la casa del gran padre
en primer término. Acercándose a su madre pidió alimento; miró hacia el Soma
concentrado como hacia una ubre; el dios rápido corrió ahuyentando a los otros;
hizo grandes cosas este dios de múltiples rostros. Poderoso, que vence a los
fuertes, de fuerza suprema, este dios se ha hecho un cuerpo según su propio
deseo; Indra, habiendo superado por su naturaleza a Tvastar, arrebatándolo,
bebió el Soma en las copas. Invoquemos a Indra el magnánimo para prosperar en
este combate, al más viril, para la obtención del botín, dios que escucha,
terrible, para la ayuda en los combates, destructor de los enemigos, ganador de
los botines. (12)
3.- Hacia ti nos encaminamos, tú que eres nuestra meta día a
día; oh jugo del Soma, en ti están puestas nuestras esperanzas. La hija del sol
purifica el Soma que fluye en derredor mediante el filtro de pelos de oveja,
ininterrumpidamente. Las diez tiernas mujeres lo toman (con los dedos) en la
asamblea ritual, las diez hermanas en
el punto extremo del cielo. Esas vírgenes lo hacen fluir, hacen
resonar, soplando, la gaita. Hacen salir el licor triplemente protector. Las
vacas, las vacas productoras de leche mediante la mezcla de leche ponen a punto
a esa criatura, al Soma, para que Indra lo beba. Indra golpea a todos los
enemigos en la embriaguez de este Soma, y este héroe imparte su generosidad.
(13)... A ti dios rojizo, nosotros te
endulzamos mezclándote con la leche de las vacas, para la embriaguez. Abrenos
las puertas para la riqueza. El Soma ha traspasado el filtro como el caballo
vencedor traspasa la señal en la carrera. El jugo del Soma es el señor entre
los dioses. Los amigos han cantado juntos al Soma que salta en la vasija de
madera a través del filtro de pelos de oveja. Las plegarias han dirigido gritos
de alegría al jugo del Soma. (14) ...
El águila de vuelo seguro te ha traído. Para que todo ser humano pueda
ver el sol, a este Soma, bien común, que atraviesa el espacio, guardián del
orden, el ave lo ha traído. Cuando fué enviado hacia acá, obtuvo el poder
supremo de Indra, el Soma que proporciona auxilio, el muy activo . (15)
... Tus fuerzas, oh Soma, surgen como
el bramido de la ola del río. (16) ...
Tus corrientes de incomparable abundancia avanzan con las lluvias del
cielo para conseguir un botín que vale mil. Contemplando las amadas obras
poéticas
todas, el Soma se derrama, el corcel, blandiendo las armas.
Purificado intensamente por los Ayus como un rey con vasallos, celoso custodio
de la ley, se ha asentado, como un ave de presa, en las vasijas de madera.
Todos los bienes del cielo y de la tierra, una vez purificado, oh jugo de Soma,
confiérelos a nosotros. (17)
El tiempo y los dioses.
Entonces no había lo existente ni lo no existente; no había
reino del cielo ni del aire. ¿Qué había dentro, y dónde? ¿A qué protegía?
¿Acaso había agua en esa insondable profundidad? No había muerte, no había algo
inmortal, no había división entre el el día y la noche. Ese algo, sin aliento,
respiraba por su propia naturaleza; aparte de ese algo no había nada... ¿Quién
lo sabe verdaderamente, quién puede afirmar de dónde nació y de dónde vino la
creación? Los dioses son posteriores a la creación del mundo. ¿Quién sabe
entonces de dónde el mundo procedió? El, origen de la creación, tal vez haya
formado todo o tal vez no. El, cuyos ojos controlan al mundo, él verdaderamente
lo sabe, o tal vez no lo sabe. (18)
Pero los dioses y los hombres han sido creados y tienen su
tiempo. Si, tienen su tiempo.
Un día de los dioses es igual a un año de los mortales. Por
tanto un año de los dioses es lo mismo que 360 años mortales. Ahora bien,
existen cuatro Eras (Yugas) que forman una Gran Era (Mahayuga) de 12.000 años
divinos, correspondiente a 4.320.000 años mortales. Así, mil de estas Grandes
Eras (Kalpa) duran 4.320.000.000 años ordinarios o, simplemente, un día de
Brahma. Pero al terminar su día, el dios descansa y, entonces, ocurre un
colapso en el Universo. Mientras Brahma duerme sobre su gran serpiente, todo
comienza a ser absorbido por él. Los mundos desorbitados chocan entre sí; toda
tierra se licúa, todo líquido se evapora, todo vapor se convierte en energía y
ésta energía cae dentro del poder de la noche de Brahma. Y cuando el dios
despierta se abre su gran loto, la luz escapa y comienza un nuevo día. En ese
día, se suceden 14 ritmos (Manvantaras) en los que son creados los dioses y los
mundos; los peces; las aves; los insectos; los animales y los hombres. Alrededor
de 71 series de Grandes Eras se suceden para cada uno de los 14 ritmos. Cada
ritmo, entonces, comprende 852.000 años divinos o 306.790.000 años mortales, en
los que la energía divina se va elejando de su centro. Así, la historia de la
presente humanidad se encuentra en un ritmo y dentro de éste en una de las 71
series de Grandes Eras. Como cada Gran Era está dividida en 4 Eras desiguales,
ocurre que en la primera (Krita Yuga) transcurren 4.800 años divinos o
1.728.000 años ordinarios; en la segunda (Treta Yuga) 3.600 o 1.296.000; en la
tercera (Dvapara Yuga) 2.400 o 864.000, y en la cuarta (Kali Yuga) 1.200 o
432.000. Por consiguiente, el ser humano ha de tener en todo este ciclo, 4.320.000 años. Pero como ya se
encuentra en la cuarta Era, desde su creación han debido transcurrir por lo
menos 3.888.000 de sus años. Alejándose de la creación original todos los seres
decaen y, por cierto, también el ser humano sigue esa tendencia.
La Krita es esa Era en la que la justicia es eterna. En esa Era,
la más excelente
de las Yugas, todo ha sido ya hecho (Krita) y nada queda por
hacer. Los deberes no se
descuidan ni declina la moral. Después, con el paso del tiempo,
esta Yuga cae en un
estado inferior. En esa Era no había dioses; no había compras ni
ventas, no había que
hacer esfuerzo. El fruto de la tierra se obtenía por el mero
deseo y prevalecían la justicia y el desapego al mundo. No existían
enfermedades, ni involución de los órganos de los sentidos con el paso de los
años; no existía la malicia, el llanto, el orgullo ni el engaño; ni tampoco
disputas, odio, crueldad, miedo, aflicción, celos o envidia. De tal forma que
el supremo Brahma era el recurso trascendente de estos seres perfectos. En esa
época todos los humanos eran semejantes en el objeto de su fe y en el
conocimiento. Solamente se usaba una fórmula (mantra) y un rito. Sólo había un
Veda. Pero en la siguiente Era, en Treta Yuga, comenzaron los sacrificios. La
justicia decreció en una cuarta parte. Los hombres se adhirieron a la verdad y
estaban dedicados a una justa dependencia de las ceremonias. Prevalecieron los
sacrificios, junto con las artes sagradas y una gran variedad de ritos. Se
comenzó a actuar con fines tangibles, buscando recompensa por los ritos y
donaciones y ya no preocuparon la austeridad y la simple generosidad. Más
adelante, en la Dvapara Yuga, la justicia disminuyó dos cuartas partes. El Veda
se cuadruplicó. Algunos estudiaron cuatro Vedas, otros tres, otros dos y otros
ninguno en absoluto. Al dividirse de este modo las
escrituras, las ceremonias se celebraron en forma muy diversa.
Las gentes ocupadas en la práctica de
austeridades y donativos se llenaron de pasión. Debido a la ignorancia del
único Veda, los Vedas se multiplicaron. Y con la declinación del bien, sólo
unos pocos permanecieron fieles a la verdad. Cuando el hombre se apartó del
bien, en su caída se vió atacado por muchas enfermedades, deseos y calamidades
causados por el destino, por lo que sufrieron diversas aflicciones y fueron
motivados a practicar austeridades. Otros persiguieron los goces y la dicha
celestial y ofrecieron sacrificios. Así, el hombre declinó por su iniquidad. Y
en Kali Yuga, la justicia se conservó sólo en una cuarta parte. En esta era de
oscuridad cesaron los ritos y los sacrificios. Prevalecieron diversas
calamidades, enfermedades, fatigas y pecados como la ira. Cundieron la miseria,
la ansiedad, el hambre y el miedo. Las
prácticas generadas por la degradación de los Yugas frustraron los propósitos
del hombre. Así es el Kali Yuga que viene existiendo desde hace algunos siglos.
(19)
Pero la pequeñez de la historia del hombre no tendría sentido si
en él no estuviera Brahma. Porque, ¿qué son las 71 series de Mahayugas en las
que se crea y se destruye el hombre sino uno solo de los 14 Manvantaras, y qué todos
éstos sino un Kalpa, un sólo día de Brahma? En incontables reencarnaciones, la
esencia humana se irá purificando. Retrocediendo y avanzando de acuerdo a sus
acciones, irá preparando su vida siguiente respondiendo a la ley universal del
Karma. Pero adentro de cada humano, en la profundidad más profunda está su
Atman. Así, cuando el hombre llega al Atman se encuentra con que él es Brahma.
Sin embargo, esta equivalencia desconcertante sólo será aclarada el día en que
renunciando a la feliz Contemplación llegue a los hombres la compasión del
liberado viviente, conocido por los siglos como el Iluminado. (20)
Gloria a Brahma, que es el llamado por la palabra mística (Om)
(21) asociada eternamente con el
universo trino (tierra, cielo y
paraíso) y que es uno con los cuatro Vedas. Gloria a Brahma que es considerado
como la causa más grande y misteriosa del principio intelectual, sin límites de
espacio o tiempo y exento de disminución o decaimiento... Brahma es invisible e
imperecedero, variable en la forma, invariable en la sustancia; el principio
primario, engendrado por sí mismo, de quien se dice que ilumina las cavernas
del corazón y que es indivisible, radiante, no decadente y multiforme. Que
siempre se adore a este Supremo Brahma!
(22)
Las formas de la belleza y el horror. (23)
¿Por qué los dioses habrían de conceder sus dones a la súplica
de los insignificantes mortales? ¿Por qué tan grandes seres pueden interesarse
en la marcha de los breves asuntos, en las reyertas y las penas, en las
esperanzas y las devociones? ¿Es que tan enormes poderes están asignados a una
pequeña región del insondable Universo; es que en cada punto en que brilla una
estrella danzan otros dioses de los que jamás aquí se han conocido sus
destinos? Sea como fuere, los dioses más cercanos andan entre nosotros y se
transforman para que podamos verlos. También se encarnan en mortales y en sus
mil avatares recorren la existencia. Los antiguos padres dijeron que gracias a
las oblaciones y a nuestra recta acción los dioses aumentan su poder. Esto
explica que a menudo de ellos recibamos favores y que una y otra vez tomen
partido por una causa justa como retribución a la fuerza que les damos.
Opuestamente, los oscuros demonios desean crecer alimentándose con la
naturaleza torcida de las cosas y, creciendo, pretenden oscurecer al mismo
cielo. Los grandes poderes ayudan también a lo pequeño, creado luminosamente,
porque aún en lo pequeño está su propia esencia. No es extraño que una pócima,
casi inapresable por el ojo, nos derrumbe si en ella está el veneno o nos
levante si en ella está la curación; así ocurre con la
pócima de las acciones humanas ofrecida a los bondados dioses.
Pero alguna vez los ojos han podido ver, si es que tal cosa en
verdad puede verse con los ojos del cuerpo, al gran dios del Todo. Así apareció
ante Arjuna (24) en su forma augusta y suprema...
Con multitud de ojos y bocas, con gran número de portentosos
aspectos, con gran profusión de ornamentos divinos, y blandiendo numerosas
armas refulgentes; ataviado con espléndidos collares y ostentosas vestiduras;
perfumado con aromas celestes; rebosando maravillas; divino, resplandeciente,
infinito, con la faz vuelta en todas direcciones. Si la deslumbradora luz de
mil soles surgiera a la vez en el firmamento, podría compararse a la
refulgencia de aquel ser magnánimo. Allí, en el cuerpo del Dios de dioses,
Arjuna contempló reunido el Cosmos entero en su inmensa variedad de seres.
Sobrecogido de estupor y asombro, erizado el cabello, inclinó el héroe su
cabeza, y juntando en alto las manos, así habló a la Divinidad: "En ti, oh
mi Dios, contemplo a los dioses todos y las innúmeras variedades de seres; veo
asimismo a Brahma, en su trono de loto y a todos los sabios y serpientes
divinas. Por doquiera contemplo tu infinitud; el poder de tus innumerables
brazos, la visión de tus innumerables ojos, la palabra de tus innumerables
bocas, y el fuego vital de tus innumerables cuerpos. En parte alguna veo
principio, ni medio, ni fin, oh Señor de forma infinita. Te miro ceñidas tus
sienes con la tiara y armado con la maza y el disco, despidiendo por doquiera,
cual ingente mole de luz, vivísimos fulgores. Mi vista apenas puede abarcar tu
inmensidad, ni resistir tu brillantez, pues resplandece como el fuego flamígero
y el sol radiante".
Pero Dios fué cambiando de aspecto mostrando su faz
transformadora.
...Los mundos al igual que yo se amedrentan ante tu monstruosa
forma, con tal profusión de bocas y ojos, de brazos, piernas y pies, de pechos
y amenazadores colmillos. Pues al verte alcanzando el cielo y resplandeciendo
con tal variedad de matices; al contemplar tus bocas desmesuradamente abiertas
y tus enormes ojos fulgurantes, se estremece mi alma... Ante tus enormes
mandíbulas armadas de dientes amenazadores y ardientes como el fuego devorador
del fin del mundo, mi ánimo se conturba y la alegría me abandona... Los
príncipes y señores de la Tierra corren atropelladamente a precipitarse en tus
bocas horrendas erizadas de formidables dientes. Algunos de estos infelices,
con la cabeza triturada, vense cogidos entre tus agudos colmillos. Mi corazón
rebosa de gozo ante la maravilla hasta ahora oculta atoda mirada humana, pero a
la vez se sobresalta de temor. Muéstrate, pues, oh Señmío, en tu otra forma...
Ansío verte como antes, coronado con la tiara y empuñando la maza y el disco.
Asume de nuevo tu forma de cuatro brazos oh tú, que estás dotado de brazos mil
y de formas sin cuento.
Y nuevamente Dios volvió a su forma humana.
...Al verte nuevamente en tu atrayente figura humana, Krishna,
serénase mi razón y la calma renace en mi pecho. (25)
El viejo libro de Skanda
Purana cuenta que un demonio llamado Durg, habiendo hecho sacrificios para
propiciar a Brahma, recibió de este su bendición. Con tal poder, desalojó a los
dioses del cielo y enviándolos a los bosques los obligó a que lo reverenciaran
inclinando la cabeza en su presencia. Luego abolió las ceremonias religiosas y
los dioses debilitados por ésto, discutieron una posible solución al trance en
el que estaban atrapados. Ganesa (hijo de Shiva y de Parvati)protector de los
emprendimientos humanos, meneando su cabeza de elefante agitó loscuatro brazos
y sugirió que era del todo necesario llegar hasta sus padres. De inmediato se
designó al rey mono Hanuman, el astuto y veloz conquistador de
territorios, para que llegando al Himalaya entregara la súplica
a la pareja celestial... Y allí en las alturas, ésta meditaba en armonía y paz.
Hanuman explicó sus motivos. Entonces Shiva, apiadado por las dificultades que
sufrían los jóvenes dioses pidió a la delicada Parvati que se encargara del
problema. Parvati, en primer término, tranquilizó a Hanuman y luego envió a La
Noche para que en su nombre exigiera al demonio restablecer el orden en los
mundos. Pero Durg, inundado de furor mandó prender a La Noche. Sin embargo al
gritar la orden, con el aliento de su voz quemó a sus propios soldados.
Recuperado despachó a sus esbirros, más la Noche escapando buscó refugio en su
protectora. En la más grande oscuridad, Durg encendido de ira subió a su carro
de combate. Un ejército de gigantes, caballos alados, elefantes y hombres se
recortó fulgurante y rojizo contra las nieves eternas del Himalaya. Con
horroroso estruendo la atrevida invasión pisó los sagrados dominios de Parvati,
pero ella con grácil movimiento blandió en sus cuatro brazos las mortíferas
armas de los dioses. Entonces ocurrió que las tropas del arrogante Durg
dispararon sus flechas contra la impasible figura que de pie en el Himalaya se
destacaba a gran distancia. Tan tupida era la lluvia de dardos que asemejaba
una cortina de gotas de agua en la fuerte
tormenta. Pero ella frenó el ataque con sus invisibles escudos.
Los agresores partiendo árboles y montes los arrojaban en contra de la diosa...
¡Hasta que ésta respondió! Al lanzar una sola de sus armas se escuchó un
silbido aterrador; los caballos alados relinchaban al ser arrastrados por el
huracán que seguía a la lanza de Parvati. Pronto su aguijón arrancó los brazos
de miles de gigantes mientras crujían en espantoso impacto cuadrúpedos y
cabalgadores. Flechas, estacas, mazas y
picas que Durg lanzaba, la diosa
repelía en fragmentos que destrozaban a los invasores más cercanos. Durg,
entonces, asumiendo la forma de un elefante enorme arremetió contra Parvati,
pero ella enlazó las patas de la bestia y con sus uñas de cimitarra la cortó en
pedazos. De la sangre caída emergió un abominable búfalo que al lanzar su
embestida quedó ensartado en el tridente de Parvati. Huyendo malherido, Durg
tomó entonces su verdadera forma pero ya la diosa lo había levantado por el
aire y al estrellarlo contra el suelo, la tierra retumbó con voz de trueno. De
inmediato Parvati hundió un brazo en las fauces del demonio y por ellas retiró
las palpitantes vísceras. Implacable, en poderoso abrazo hizo que el cuerpo
expulsara la sangre a borbotones al tiempo que la sorbía hasta agotarla. Por
último, para que Durg no renaciera
devoró sus restos y juntando los
huesos los presionó tan fuertemente en una mano quereducidos a polvo se
incendiaron. Y al aflojar los dedos, el viento helado de las cumbres solo llevó
como recuerdo una minúscula mota de ceniza. Luego, descendiendo de los montes
recibió las ofrendas de los dioses y presurosa regresó junto a su amado Shiva.
Así, bellísima y tierna, se cobijó con él en la más suave música y en el más
delicado resplandor de la inmortalidad.
VII. MITOS PERSAS.
El clamor de Zarathustra. (1)
Cuando Zarathustra cumplió treinta años, abandonó su tierra y
fué a un lugar lejano. (2) Allí vivió en su caverna por mucho tiempo. Solamente
se alimentaba con un queso que nunca disminuía y tomaba el agua pura de la
montaña. En la noche el fuego le hablaba y así comprendió el rumbo de las
estrellas. En el día el sol le hablaba y así comprendió el significado de la
luz. (3) Pero una mañana muy temprano, llegó hasta su
cueva el clamor de los animales de la tierra... Porque las vacas
y los rebaños tienen un alma, Zarathustra escuchó a esa alma grande, a Kine,
pedir a Dios sus bendiciones. Elevando su lamento, que era como un gran mugido,
Kine dijo: "Mi alma padece, Ahura Mazda. (4) ¿Para quién me creaste? ¿A
imagen de quién me modelaste? Otórgame el bien,impide que las tribus
salteadoras lleven el ganado a su muerte. Siento que estoy rodeada por la ira,
la violencia, el azote de la desolación, una insolencia audaz y un empuje
arrebatador. Salva a mis animales, ¡oh Ahura Mazda, tú que proporcionas los
verdes pastos!"
Entonces Zarathustra, en la boca de su caverna miró al día y
pidió a Ahura Mazda: "Permite que la Buena Mente de Zarathustra guíe a los
que trabajan la tierra para que ésta dé buenos pastos y fortalezca a los
rebaños; para que las vacas den leche y la leche queso y el queso nutra a los
hombres que labran; para que nunca más el saqueador arruine al pueblo y en
cambio se convierta en el amigo que aprende a trabajar y compartir. Así quiero
agradecer tus enseñanzas y el alimento que me has brindado. Recuerdo mis
preguntas iniciales, cuando en total candidez las formulara hace ya mucho
tiempo y tú, benevolente, me fuiste respondiendo. Así yo te decía: ¿Quién fué el primer padre?... ¿Quién marcó al sol y a las estrellas, que
todos los días nos alumbran, sus caminos invariables?... Quién fijó las leyes
mediante las cuales crece y mengua la luna? (5) ... ¿Quién sostiene la Tierra desde abajo y quién sostiene las
nubes desde arriba para que no se caigan? ¿Quién hizo las aguas y las plantas?
¿Quién ha uncido los vientos a las nubes de tormenta para que se muevan a gran
velocidad? ¿Quién, oh gran creador, es el que inspira los buenos pensamientos
dentro de nuestras almas? (6) ...
¿Quién como hábil artesano ha hecho la luz y las tinieblas?... ¿Quién ha
sido el autor del sueño y del deleite que procuran a veces las horas de
vigilia?... ¿Quién hizo nacer y difundió las auroras, los mediodías y las medianoches,
monitores para el hombre y verdaderos guías del deber? (7) ... ¿Aumenta en realidad la piedad que
amamos el orden sagrado dentro de nuestras almas? ¿Para quién has creado tú a
la madre Kine productora de gozos y beneficios, sin la cual nuestra vida sería
angustiosa? (8) Y explicaste, oh Señor de la Luz, cómo el padre Yima fué el
primer hombre que habló contigo. (9) Así dijiste: "¡Pues yo le he hablado, oh Zarathustra!, yo que soy Aura
Mazda , y le he dicho: Seme sumiso, oh
hermoso Yima, pues tú eres quien debe meditar y llevar mi ley. Entonces Yima el
hermoso me respondió en ese momento: Yo
no puedo ser el que enseñe, el que medite, el que lleve la ley. Entonces yo le
dije: Si tú no quieres obedecerme, Yima, y llegar a ser el que enseñe y lleve
la ley, entonces vela sobre los mundos que son míos: vuelve mis mundos
fértiles. Obedéceme en tu calidad de protector de los mundos: aliméntalos y
vela por ellos... Entonces yo le llevé las armas de la victoria, yo que soy
Ahura Mazda. Una lanza de oro y un cuchillo fabricado también con oro...
Entonces Yima se elevó hasta las estrellas, hacia el mediodía, por la ruta que
sigue el sol. E hirió a esta Tierra con su lanza de oro. Y la hendió con el
cuchillo. Y habló de este modo: "Oh Spenta Armaiti, oh, madre Tierra, primera madre... Ejecuta con amor lo que voy a decirte:
marcha hacia adelante, sal y camina de lado, de acuerdo con mi orden. Tú que
llevas en tu seno a ganados, animales y hombres". Y Yima caminó después
sobre esta Tierra a la que había vuelto fértil, y que era un tercio más
considerable que antes. Y sobre ésta tercera parte nueva se extendieron los
ganados, los animales y los hombres. (10)
Y los hombre dijeron: "Yo
celebro a Ahura Mazda, el creador de la creación pura. Yo celebro a Mithra que
tiene un vasto imperio. (11) Yo combato
a Indra. (12) Y aquél que da a un ser
impuro y malo, Haoma purificado, no hace una obra mejor que si matara mil
caballos". (13) Y el primer pecado
que existe entre los hombres es cuando alguien habla con palabras despectivas
de un hombre puro a un hombre que tiene otra fe". (14)
"Yo pregunté y tú respondiste a todas mis preguntas",
dijo Zarathustra. "Porque el padre Yima no quiso dar sabiduría, sino
cuidar y extender tus dominios, es hora de que yo haga lo que corresponde a tu
enseñanza".
Luz y Tiniebla.
Ved que se trata de los dos espíritus primitivos que han sido
conocidos y declarados desde antiguo, como una pareja que combina sus esfuerzos
opuestos y sin embargo cada una es independiente en sus obras. Los dos son uno
mejor y otro peor, tanto en pensamientos como en palabras y obras. (15) Cuando se reunieron los dos espíritus allá
al principio de las cosas para crear la vida y la esencia de la vida y para determinar
cómo debería ordenarse el fin del mundo, destinaron la peor vida, el
Infierno, para los malos y el Mejor Estado Mental, el Cielo,
para los buenos. (16) Cuando cada uno hubo terminado su parte en
la obra de la creación, cada cual de ellos escogió el modo de formar su reino,
perfectamente separado y distinto del otro. De los dos, el malo escogió el mal,
sacando con ello y obteniendo el peor resultado posible, mientras que el
espíritu más bondadoso escogió la justicia. Tal escogió aquel que se viste
empleando como manto las sólidas piedras del cielo. Y escogió también a cuantos
le agradan a él, Ahura Mazda. (17) ...
Y entre estos dos espíritus, los demonios-dioses y aquellos que los adoran,
incapaces son de elegir rectamente puesto que quedaron como engañados. Mientras
se formulaban preguntas y se
debatían en consejo, el Mal Espíritu personificado se acercó a
ellos para que lo eligieran y fuesen su comitiva. Con ello tomaron una decisión
fatal. Y hecho, se abalanzaron juntos hacia el demonio de la furia, para con él
y su ayuda mancillar la vida de los
mortales. (18) ... Y a las creaciones
del Bien y del Mal se les dió un cuerpo estable, permanente y siempre capaz y
esforzado... Y cuando se haya librado la gran batalla, que comenzó cuando los
Daevas (19) tomaron por primera vez al
Demonio de la Ira como aliado y cuando se haya cumplido la justa venganza sobre
estos desventurados, entonces, ¡oh Mazda!, tu santa mente dominando ya dentro
de tu pueblo, habrá ganado el reino para tí. (20) ... De los dos primeros espíritus del mundo, el más bondadoso
dijo así al dañino: "¡Ni nuestros pensamientos, ni nuestros mandamientos,
ni nuestra inteligencia, ni nuestras creencias, ni nuestras obras, ni nuestra
conciencia, ni
nuestras almas están de acuerdo en nada!" (21)
Los ángeles y el Salvador. Fin del mundo, resurrección y juicio
.
Pero ahora la Luz de Ormuz (Aura Mazda) y la Oscuridad de
Ahriman (el Espíritu de la Mentira) luchan en cada cosa. Por tanto todos los
seres tienen su parte buena y su parte impura. Así es deber del santo (en quien
predomina la luz), iluminar a los hombres haciendo retroceder la obscuridad.
Pero al fin del mundo, la maldad aparentará su triunfo al confundir las mentes.
Los buenos serán perseguidos y a ellos se habrá de atribuir todos los defectos
que padecen los perversos, simulando éstos la mayor rectitud. Pero será el
momento en que Ormuz enviará a su hijo Saoshyant para salvar al mundo. (22) El
estará ayudado por los alados espíritus de la Luz que son los ángeles y los
arcángeles, así como lo tenebroso estará auxiliado por las jerarquías de los
demonios. Todo quedará alineado para la batalla final y entonces, en cataclismo
Universal Ormuz derrotará a Ahriman. Pero por imperio de Ormuz surgirá un nuevo
mundo puro. Los muertos resucitarán revestidos de un cuerpo glorioso. Los
ángeles y los arcángeles tenderán el puente
... Y resultará igualmente victorioso en el verdadero Puente del Juicio,
pues la conciencia del hombre justo aplastará, no hay duda, al espíritu del
malvado, mientras que el alma de éste
recibirá repulsa y rabiará llena de desesperación en el abierto puente de
Kinvat, al tiempo que se esforzará en vano mediante obras y palabras
maldicientes de la lengua por alcanzar y contaminar las sendas de Asha por las
que llegan las almas fieles. (23) El puente será firme y espléndido al paso del
justo, pero comenzará a cerrarse ante el paso del réprobo y éste caerá. En lo que se refiere a las almas de los que
murieron en pecado, éstas se reunirán con aquellos malos, que sirven a sus
también malos gobernantes, a los que hablan con palabras malas y a los que
albergan en su interior malas conciencias. Tales almas saldrán en el Infierno a
darles la bienvenida al tiempo que malos alimentos. Y su morada estará siempre
en la mansión de la Mentira. (24)... En cambio, he aquí la recompensa que
Zarathustra anunció ante todo a sus amigos, los que se aconsejan de Asha y son
aptos para la causa: Ahura Mazda vendrá, en primer lugar, a su Mansión de
Canciones, Garodmán, y después, la Buena Mente que está dentro de cada uno os
dará dones al tiempo que os bendecirá.(25)
VIII. MITOS GRECO-ROMANOS. (1)
La lucha de las generaciones de inmortales.
Del eterno Urano (Cielo) y de la madre Gea (Tierra) nacieron
seis titanes que con sus hermanas titánidas engendraron a una generación de dioses.
Pero es a partir del gran Crono (Tiempo), el más joven titán, que todo comenzó
a fluir según lo siguiente sucede a lo anterior. Antes de él, los tiempos
corrían a saltos y en todas direcciones: el pasado sucedía al futuro y, a
veces, todos los instantes transcurrían en tropel concentrado. En realidad, los
mortales nada pueden decir de algo
anterior al comienzo de las cosas (por ésto algunos, hacen derivar de
Crono a todo lo pensable).
... Pues bien, cuantos nacieron de Gea y Urano, los más terribles
de los hijos, estaban irritados con sus padres desde el comienzo, pues cada vez
que iba a nacer uno de éstos, Urano lo ocultaba en el seno de Gea, sin dejarlo
salir y se complacía en su mala acción. La monstruosa Gea en su interior se
lamentaba oprimida y tramó una malvada artimaña. Tras haber creado al punto una
especie de blanco acero fabricó una gran hoz y explicó el plan a sus hijos. Les
habló valerosa pero afligida en su corazón: "Hijos míos y de orgulloso
padre. Si queréis obedecerme, vengaremos el malvado ultraje de vuestro padre,
pues él fué el que comenzó a maquinar obras indignas". Así dijo y de todos
se apoderó el temor, de modo que ninguno se atrevió a contestar; pero el
poderoso Crono, astuto, cobrando ánimo, al punto respondió a su respetable
madre: "Madre, te prometo que puedo realizar ese trabajo, puesto que no
siento preocupación alguna por nuestro odiado padre, ya que fué el primero en
maquinar obras indignas". De este modo se expresó y la monstruosa Gea
mucho se alegró en su mente. Tras ocultarlo, lo colocó para la emboscada; puso
en su mano la hoz de agudos dientes y le enseñó todo el engaño. Vino el
poderoso Urano trayendo la noche y deseoso de amor se echó sobre Gea y se
extendió por todas las partes. Su hijo desde la emboscada lo alcanzó con la
mano izquierda, a la vez que con la mano derecha tomó la monstruosa hoz, larga,
de agudos dientes, y a toda prisa segó los genitales de su padre y los arrojó
hacia atrás. (2)
Así Crono desplazó a su padre
en el reinado del Universo. Luego se unió a su hermana Rea y con ella
comenzó a engendrar hijos, pero a
ellos devoraba cuando desde el sagrado vientre de la madre llegaba a sus
rodillas, tramando ésto para que ningún otro noble descendiente obtuviera la
dignidad real entre los inmortales. Pues por Gea y el estrellado Urano se había
enterado que tenía como destino morir a manos de su hijo. Por ésto no
descuidaba la vigilancia, sino que, siempre al acecho, devoraba a sus hijos, y
Rea sufría terriblemente. Pero cuando iba a dar a luz a Zeus, padre de dioses y
hombres, suplicaba a sus padres (a los de ella, a Gea y al estrellado Urano)
que le ayudaran en su plan, para que sin que se diera cuenta pariera a su hijo
y vengara la Erinias (3) de su padre (y
de los hijos que se tragó el gran Crono de aguda mente). (4)
Ellos mucho escucharon y obedecieron a su hija, a la vez que le
contaron cuanto estaba marcado por el destino que sucediera respecto al rey
Crono y a su valeroso hijo y la enviaron a Licto, un rico pueblo de Creta
cuando iba a dar a luz al último de sus hijos, al gran Zeus. A éste lo recogió
la monstruosa Gea para alimentarlo y educarlo en la amplia Creta. Allí fué,
llevándolo a lo largo de la rápida gran noche, primeramente a Licto; lo tomó en
sus manos y lo ocultó en una escarpada cueva, bajo las entrañas de la divina
tierra, en el monte Egeo, poblado de árboles. Y envolviendo en pañales una gran
piedra se la puso en sus manos al gran soberano Uránida, rey de los primeros
dioses. ¡Aquél entonces, cogiéndola con sus manos, la puso en su vientre,
desdichado!, y no se dió cuenta en su mente que detrás, en lugar de una piedra,
quedaba su invencible e imperturbable hijo, que pronto, sometiéndolo con la
violencia de sus manos, lo iba a despojar de sus atributos e iba a gobernar
entre los inmortales. Rápidamente crecieron la fuerza y los gloriosos miembros
del soberano, y al llegar el momento oportuno, engañado por las muy sabias
sugerencias de Gea, el gran astuto Crono vomitó a sus hijos. Pero primeramente
echó fuera la piedra, puesto que era lo último que se tragó. Zeus la fijó en la
tierra de anchos caminos en la muy
sagrada Pitó, en las cavidades del Parnaso, para que fuera un
símbolo para la posteridad, maravilla de los hombres mortales. (5)
La lucha inevitable surgió entre el bando de Zeus, sus hermanos
y aliados, y el de Crono y los titanes
. Ya no contenía Zeus su fuerza, sino que al punto se llenaron de cólera
sus entrañas y mostró toda su violencia; al mismo tiempo, desde el cielo y
desde el Olimpo avanzaba lanzando rayos de modo continuo y los rayos, a la vez
que el trueno y el relámpago, revoloteaban desde su robusta mano, haciendo dar
vueltas a la sagrada llama. (6)
De un lado y otro la nutricia tierra resonaba al quemarse y
crepitaba grandemente con el fuego la inmensa selva; hervía toda la tierra y
las corrientes del Océano y el estéril ponto. Una ardiente humareda envolvió a
los ctónicos Titanes y una inmensa llama alcanzó el divino aire, y, aunque eran
muy fuertes, sus dos ojos se quedaban ciegos cuando resplandecía el brillo del relámpago
y del rayo. (7) Así continuó la
formidable lucha hasta que los dioses tomando a los Titanes... los enviaron bajo la tierra de amplios
caminos y los encadenaron con dolorosas cadenas, tras haberlos vencido con sus
manos. (8) Allí están ocultos, por
decisión de Zeus que amontona las nubes, los dioses Titanes en una zona húmeda,
en los límites de la inmensa tierra. (9)
Prometeo y el despertar de los mortales.
Salvé a los mortales del Diluvio cuando encargué a Endimión y
Pirra la construcción de una barca, y luego les expliqué cómo restablecer lo
devastado, cuando la nave descendió suavemente en los montes Tesalios.Amigo del
conocimiento y la paz, en trance estoy de lograr mi objetivo; para ésto he
beneficiado a los mortales con la sabiduría. A menudo ocurre que esta misma
ciencia es envilecida por los sueños de dominio que los dioses infunden a los
hombres para perderlos, volviéndolos a las épocas oscuras de las que yo los
rescatara. ¡Pero haya fe en el avance! Y cuando los bandos se enfrenten, repetid
conmigo esta despreciativa invocación
que no por vulgar es menos cierta:
"¡Haced la guerra, mortales imbéciles. Destrozad los campos y las
ciudades. Violad los templos, los sepulcros, y torturad a los vencidos.
Haciéndolo así, reventaréis todos!" (10) Y que os sirva en algo esta
advertencia.
Así como Zeus, yo Prometeo soy hijo de titanes. Aquel nunca miró
con buenos ojos que en la lucha divina me mantuviera al margen. Y así fué. No
por malignos los titanes, mejor era Zeus en sus designios y altivez. Cuando los
olímpicos, por fin, se apoderaron del gobierno del mundo, quisieron mantener su
tiránico poder y, en su crueldad, mutilaron el cuerpo y la mente de los
frágiles humanos viendo en ellos a enemigos futuros. Los cubrieron de
superstición y de ignominia y hasta hoy se respeta la mentira de esa tribu de
inmortales opresores. ¿Quién otro que
yo repartió a esos dioses nuevos todas sus preeminencias? Más callemos ésto,
que sería contarlo a quienes lo saben, y oíd los males de los hombres, y cómo de
rudos que antes eran, hícelos avisados y cuerdos. Lo cual diré yo, no en son de
queja contra los hombres, sino porque veáis cuánto les regaló mi buena
voluntad. Ellos, a lo primero, viendo, veían en vano; oyendo, no oían.
Semejantes a los fantasmas de los sueños, al cabo de siglos aún no había cosa
que por ventura no confundiesen. Ni sabían de labrar con el ladrillo y la
madera casas halagadas del sol. Debajo de tierra habitaban a modo de ágiles
hormigas en lo más escondido de los antros donde jamás llega la luz. No había
para ellos signo cierto, ni de invierno, ni de la florida primavera, ni del
verano abundoso en frutos. Todo lo hacían sin tino, hasta tanto que no les
enseñé yo las intrincadas salidas y puestas de los astros. Por ellos inventé
los números, ciencia entre todas eminente, y la composición de las letras, y la
memoria, madre de las musas, universal hacedora. Yo fuí el primero que unció al
yugo las bestias fieras, que ahora doblan la cerviz a la cabezada, para que
sustituyesen con sus cuerpos en las más recias fatigas. Y puse al carro los
caballos humildes al freno, ufanía de la opulenta pompa. Ni nadie más que yo
inventó esos carros de alas de lino que surcan los mares. (11) A los hombres
todo les pasaba sin posibilidad de elegir por faltar en ellos el
conocimiento. ¿Caían enfermos?, pues
no había remedio ninguno, ni manjar, ni poción, ni bálsamo, sino que se
consumían con la falta de medicinas, antes de que yo les enseñase las
saludables preparaciones con que ahora se defienden de todas las enfermedades...
Tal fué mi obra. Pues y las preciosidades, ocultas a los hombres en el seno de
la tierra: el cobre, el hierro, la plata y el oro, ¿quién podría decir que los
encontró antes que yo? Nadie, que bien lo sé, si ya no quisiere jactarse
temerario. En conclusión, óyelo todo en junto. Por Prometeo tienen los hombres
todas las artes. (12) Y, por cierto, dejaré que algunos por obsecuencia a los
olímpicos, cuenten aún hoy su falsa historia...
"Cuando los dioses y los mortales disputaban en
Mecona, Prometeo, tratando de engañar
al inteligente Zeus, con ánimo resuelto le ofreció un enorme buey que había
dividido. Por una parte puso, en la piel, la carne y las entrañas ricas en
grasa, ocultándolas en el estómago del buey; por otro lado, colocando bien los
blancos huesos del buey con engañoso arte, se los presentó, después de haberlos
cubierto con blanca grasa. Ante ésto el padre de los dioses y hombres le dijo:
'Japetónida, (13) famoso entre todos
los soberanos, mi buen amigo, cuán desigualmente hiciste las partes'. Así habló
en tono mordaz Zeus, conocedor de inmortales designios. A él le respondió, por
su parte, el astuto Prometeo con una leve sonrisa, sin olvidarse de su engañoso
artificio: 'Zeus gloriosísimo, el más grande de los sempiternos dioses, elige
de éstos el que en tu pecho te indique tu ánimo'. Habló en verdad, con engañosa
mente y Zeus, conocedor de inmortales designios, se dió cuenta y no ignoró el
engaño, sino que en su corazón proyectó contra los hombres mortales males que,
realmente, iba a cumplir. Levantó con ambas manos la blanca grasa; se irritó en
sus entrañas y la cólera le llegó a su ánimo cuando vió los blancos huesos del
buey por el pérfido engaño. Desde entonces en la tierra las estirpes de hombres
queman para los inmortales blancos huesos sobre humeantes altares. Y a aquél
Zeus amontonador de nubes, muy irritado le dijo: 'Japetónida, conocedor de los
designios relativos a todas las cosas, mi buen amigo, no te olvidaste, en
efecto, del pérfido arte'. De ese modo se expresó lleno de irritación Zeus,
sabedor de inmortales designios, y desde ese momento, acordándose en cada
instante del engaño, no otorgaba a los fresnos la fuerza del incansable fuego
para los mortales que habitan sobre la tierra. Pero de él se burló Prometeo
robando en una caña hueca la luz del incansable fuego que de lejos se ve. Dañó
así, de nuevo, en lo más profundo del ánimo al altitonante Zeus, y le irritó en
su corazón cuando vió entre los hombres el brillo del fuego que desde lejos se
observa. Al punto, a cambio del fuego, tramó males para los hombres... Así no
es posible engañar ni transgredir la voluntad de Zeus, pues ni siquiera el
Japetónida, el benefactor Prometeo, se escapó de su pesada cólera, sino que por
la fuerza de una gran cadena le retuvo, a pesar de ser muy sabio. "(14)
"A Prometeo, de astutas decisiones, lo ató (Zeus) con
ligaduras de las que no se pudo liberar, con dolorosas cadenas que metió a
través de una columna, y contra él lanzó un águila de amplias alas. Ésta le
comía el inmenso hígado, pero éste crecía por la noche tanto cuanto el ave de
rápido vuelo había devorado por el día". (15) Un mortal, Heracles, dió cuenta con su flecha del águila
devoradora. Entonces Zeus, reconocido el hecho, se resignó a que yo cargara
parte de la cadena y de la roca que arranqué con la ayuda del héroe.
Torpemente, Zeus, no quiso escuchar las condiciones que tenía yo en mente para
beneficio de ambas partes. Solamente, cuando le advertí acerca de su futuro vió
el peligro y a regañadientes compensó con mi libertad el consejo que de mí
necesitaba. Y aún obstinado, pensó que aunque libre se agotaba mi tiempo ya que
la inmortalidad no me había sido concedida. Pero Quirón, el buen amigo y
educador de los mortales, cambió conmigo su sino y eligiendo él bajar al Hades dejó
la eternidad en mis manos. Ahora, luego de penurias y fatigas, estimulando
siempre la esperanza, atraigo a los humanos para que también conquisten la
libertad y su inmortal destino.
Deméter y Perséfona. Muerte y resurrección de la naturaleza.
(16)
A Deméter canto, a ella y a su hija Perséfona que fué raptada
cuando en los prados recogía flores.
Cien capullos brotaba de una misma raíz y ella, admirada, tendió los brazos para coger el hermoso juguete;
pero entonces se abrió la tierra, de anchos caminos, y surgió el soberano
Hades, llevado por corceles inmortales. Y arrebatándola contra su voluntad en
carro de oro, se la llevó mientras lloraba y gritaba con aguda voz. Pero
ninguno de los inmortales ni de los mortales hombres escuchó su voz... Contra
su voluntad, pues, por consejo de Zeus se la llevó su tío paterno en los
caballos inmortales. Deméter buscó a su
hija y durante nueve días y sus noches no probó ni una vez la ambrosía ni el
delicado néctar de los dioses. Por todas partes hurgó su rastro y nadie pudo
informarle hasta que el Sol le dijo: "Ninguno de los inmortales es
culpable sino Zeus, que amontona las nubes, el cual se la dió a Hades, su
propio hermano, para que la llamara su floreciente esposa; y Hades, raptándola, se la llevó en su carro a la
oscuridad tenebrosa, mientras ella profería recios gritos. Pero, oh diosa, cese
tu gran llanto: ninguna necesidad tienes de sentir sin motivo esa cólera
insaciable, pues no es un yerno indigno de ti" . Encendida de furor la diosa abandonó el ágora de los
dioses y el vasto Olimpo y descendió a las ciudades y los campos de los hombres
afeando su aspecto para no ser reconocida. Pero los bienes que Deméter
distribuye quedaron restringidos en su ánimo y, por tanto, nada germinaba ni
daba frutos. Entonces Zeus, mandó llamar a la ofendida diosa; pero ésta rehusó,
deseosa como estaba de reencontrarse con su hija. De este modo, el padre de los
dioses mandó a Hermes, el de los pies alados, a parlamentar con el infernal
Hades, y aquél dijo: "Hades de
cerúlea cabellera, que reinas sobre los muertos! El padre Zeus me manda sacar
de tus dominios a la divina Perséfona a fin de que su madre, viéndola, deponga
la ira contra los inmortales. Porque ella maquina este grave propósito:
destruir la débil raza de los terrígenas hombres, escondiendo la semilla dentro
de la tierra y acabando así con los honores de los inmortales. Y, encendida en
terrible cólera, no se junta con los dioses". Hades recomendó al punto que Perséfona partiera. Ésta saltó de
júbilo; más él, atrayéndola a sí, le
dió a comer misteriosamente un dulce grano de granada, para que no se quedase
siempre allá, al lado de la venerada Deméter. Luego, Hades, entregó su carro a
Hermes y éste acompañado por Perséfona acometió el regreso. El reencuentro de madre
e hija conmovió a los dioses y el largovidente Zeus, mandó a por ellas a la
madre Rea, de manera que en el encuentro ésta dijo: "¡Ven acá, hija! Te llama el tonante Zeus para que vayas a
las familias de las deidades; prometió darte las honras que quisieras entre los inmortales dioses;
y asintió con la cabeza a que, en el transcurso del año, tu hija pase un tercio
del tiempo en la oscuridad tenebrosa y los otros dos contigo y con los demás
inmortales. Así dijo que se cumpliría y lo ratificó con un movimiento de su
cabeza. Más ve, hija mía, y obedece. No te irrites demasiado y haz que crezcan
rápidamente los frutos de que viven los hombres". Así dijo; y no
desobedeció Deméter, la de bella corona, que en seguida hizo salir fruto de los
fértiles campos. Toda la ancha tierra se cargó de hojas y flores y la diosa fué
a mostrar a los reyes que administran justicia, el misterio de las cosas
sagradas; y a todos les explicó los venerandos misterios, que no es lícito
descuidar, ni escudriñar, ni revelar, pues el gran respeto a los dioses corta
la voz. Dichoso, entre los hombres terrestres, el que los ha contemplado; pues
el no iniciado en estos misterios, el que de ellos no participa, no alcanza
jamás una suerte como la de aquél, ni aún después de muerto, en la oscuridad
tenebrosa. Más después que la divina entre las deidades dió a conocer todas
estas cosas, partieron ambas para dirigirse al Olimpo, a la junta de los demás
dioses.
Dionisos, la locura divina.
Ninguno de nosotros sabe nada de nada; ni siquiera esto mismo de
si sabemos o no sabemos, ni si sabemos que sabemos o que no sabemos; ni si en
total hay algo o no lo hay. Porque las cosas son lo que uno crea de ellas. (17)
Por tanto, debe moverse la razón y abrir otro horizonte para que los dioses
hablen.
Empiezo cantando al bullicioso Dionisos, coronado de hiedra, hijo preclaro de Zeus y
de la gloriosa Semele, a quien criaron las ninfas de hermosas trenzas, después
de recibirlo en su seno de manos del soberano padre; y por la voluntad de su
padre creció en una perfumada cueva, figurando en el número de los inmortales.
Criado por las diosas el que debía ser objeto de tantos himnos, solía
frecuentar los selvosos vericuetos, coronado de hiedra y de laurel; las ninfas
le seguían y él las guiaba; y el estrépito llenaba la inmensa selva. ¡Así,
salve, oh Dionisos, el de los muchos racimos! (18)
Dudando Semele que su amante fuera el mismo Zeus, le pidió que
se manifestara en todo su poder. Al complacerla el olímpico, la aparición fué
tan grande y terrible que aquella murió fulminada. Su hijo sin nacer fué
arrancado de su seno por el dios, pero al faltarle tiempo suficiente de
gestación, Zeus cortó su propio muslo e injertándolo allí cosió luego la
herida. Al llegar el tiempo, su padre lo extrajo vivo; por ésto se le llama
"Dionisos", "Zeus jóven", o también "el nacido dos
veces". Pero Hera celando a Zeus por sus amores con Semele buscó al niño
recién nacido para acabar con él. De este modo Dionisos tuvo que ser llevado a
Egipto y educado en profundas cuevas y para mayor seguridad el padre Zeus lo
transformó en un cabrito. Era ya un jóven cuando Dionisos fabricó el vino de la
vid. Allí lo descubrió la vengativa Hera y
enloqueciéndolo hizo que vagara por numerosos países, hasta que
la asiática Cibeles, Gran Madre de numerosos pueblos, lo purificó devolviéndole
la razón a través de misteriosos procedimientos. Rodeado de bacantes, fué
llevando la vid de pueblo en pueblo. En uno de ellos un tirano quiso destruir
la planta sagrada pero enloquecido cortó
sus propias piernas y entonces sus súbditos lo descuartizaron para
alejar la maldición del dios. Llegando a India sometió a los pueblos con su
embriaguez y sus ritos y luego volvió a Grecia. Allí su culto fué resistido por
otro gobernante que como consecuencia fué despedazado por mujeres tomadas por
el delirio báquico. De lugar en lugar, quiso llegar a las islas griegas y para
ésto se ubicó en las playas esperando el paso de algun navío. Esto finalmente
ocurrió, pero los marinos tuvieron la idea de hacerlo prisionero para venderlo
como esclavo. Así fué como la tripulación vió crecer vides por todo el barco
mientras chorros de vino brotaban desde la cubierta y Dionisos, convertido en
león, rugía amenazante. Enloquecidos se arrojaron al mar quedando convertidos
en esos delfines que hasta hoy rodean a las naves, siempre tratando de explicar
a los navegantes su confuso destino. Pero Dionisos siguió su labor misionera...
Encontrando a la cretense Ariadna (aquella que con su hilo logró desbaratar los
laberintos del Minotauro), redimió su amorosa pena. Siguió adelante el dios en
su carro tirado por panteras, ceñida su frente por pámpanos y hiedra, tomando
en su mano el tirso divino. Llegando a cada pueblo instituyó su culto y en las
noches, al fuego de antorchas, sus devotos embriagados danzaron al son de
panderos, cuernos y flautas. En éxtasis divino los bacantes abatían las
pretenciones de la razón y al retomar su cordura dudaban de lo visto antes y
después. Por ésto, al celebrar el oscuro Dionisos con el luminoso Apolo la
fusión de sus enseñanzas, el alma humana cedió la ferocidad de su instinto
desatado, y la razón lejana bajó a la comprensión de sus profundidades. Y así,
cuando la vengativa Hera reconoció el mérito de Dionisos, éste pudo regresar al
Olimpo. Sin embargo, descendió antes al infierno y de allí rescató para la
vida, a la triste sombra de su madre Semele.
IX. MITOS NORDICOS. (1)
Yggdrasil, el árbol del mundo.
¡En los horizontes de hielo, en los fríos invernales del Gran
Norte, qué cosa más querida puede haber que el árbol, gérmen del fuego, piel
cálida y protectora de la horda guerrera, cuerpo de serpiente que nos lleva en
la incursión vikinga, herramienta del campo fértil, testigo del compromiso que
celebramos ante él! ¡Amamos la planta y aunque el sol es de oro, lo sentimos
vegetal. Por ésto siempre hemos soñado que el fin de este mundo ocurrirá cuando
el Lobo devore al sol, cuando una capa oscura se pose en la tierra, cuando las
plantas mueran. Descendemos de Ask ("fresno") y Embla
("olmo") dos hermosos troncos caídos que por voluntad de los dioses,
de los Ases formadores, tornaron a la vida como seres humanos.
Mas luego a la casa, potentes y afables,
tres Ases vinieron
de aquella familia;
por tierra encontraron, con poco vigor,
a Ask y
a Embla, faltos
de suertes.
Ni ánimo entonces
ni genio tenían,
ni vida o
palabra ni buena
color;
les dió ánimo Odín, les dió Honir el genio,
les dió Lódur
palabra y la buena
color. (2)
Ases y Asinias también aman al árbol, por eso allí se reúnen y
deliberan. Pero mejor es que dialoguen sobre estas cosas, aquellos que saben
hacerlo:
Entonces dijo Gangleri: "¿Cuál es la ciudad principal o el
lugar sagrado de los dioses?" Hár responde: "Es el fresno Yggdrasil;
allí tienen su tribunal todos los días". Entonces dijo Gangleri:
"¿Qué puede contarse de ese lugar?" Entonces dijo Jafnhár: "Este
fresno es el mayor y mejor de todos los árboles: sus ramas se extienden por
todos los mundos y llegan más allá del cielo. Sujetan el árbol tres raíces que
se extienden dilatadamente: una llega donde los Ases, (3) y otra donde los gigantes del hielo, donde
en tiempos antiguos estuvo el Ginnungagap; (4)
y la tercera está sobre el Niflheim, (5) y bajo esta raíz está Hvergelmir; (6) Nídhögg (7) mordisquea
las raíces. Y bajo la raíz que va hacia los gigantes del hielo está la fuente
de Mímir, (8) y en ella están ocultas la sabiduría y el conocimiento; Mímir se
llama el dueño de esa fuente, y está llena de ciencia porque bebe de la fuente
con el Gjallarhorn. Allí fué Allfödr (Odín)
y pidió que le dejaran beber de la fuente, pero no lo consiguió hasta
que dejó su ojo en prenda. (9) Algunos dicen que Odín, gran viajero, buscando
siempre la sabiduría fué a otros países. Allí descendió a las profundidades de
las minas y apoderándose del enano Alberico (dicen), le hizo entregar el yelmo
que hace invisible, y el anillo poseedor del gran secreto del oro del Rin que
el gnomo había robado a las custodias ondinas. También los gigantes Fafnes y
Otr disputaron por ésto con Odín. Uno con el cráneo roto quedó exánime y el
otro convertido en dragón vivió defendiendo el tesoro de los Nibelungos; hasta
que Sigfrido (nuestro Sígurd), lo mató apoderándose del anillo creador de
tantos males, males que siguieron y que finalmente acabaron con todos aquellos
que con él habían tenido relación. Porque solamente la sabiduría de Odín puede
manejar esas fuerzas. Odín, que consulta a veces a los ahorcados y que acomete
toda empresa por esa "sed" que lo invade, ¿cómo no había de ir hacia
las nornas a tomar el agua del conocimiento?
"Odín suplicó a las tres nornas, lo dejaran beber el agua
en ese manatial. Las nornas ironizaron: nada de agua del venero, si Odín no les
daba uno de sus ojos, símbolo de su lucidez. Fascinado por el manantial, Odín
aceptó el trato. Malditas fueron las tres mujeres que lancearon su rostro para
asir su bien". (10)
La tercera raíz del fresno está en el cielo, y bajo esa raíz hay
una fuente muy sagrada que se llama fuente de Urd: allí tienen los dioses su
tribunal. Cada día cabalgan allí los dioses cruzando el Bifröst, que se llama
también puente de los Ases. Los caballos de los Ases son más de diez. El
caballo de Balder fué quemado con él. De todos ellos... Sleipnir es el mejor, es el de Odín, y
tiene ocho patas.
Entonces dijo Gangleri: "¿Hay fuego ardiendo en el
Bifröst?" Hár dice: "Lo que ves tronar en el arco iris es un fuego;
los gigantes del hielo y los gigantes de los montes subirían al cielo si
pudieran cruzar el Bifröst todos los que quieren hacerlo. En el cielo hay
muchos lugares hermosos, y todos ellos gozan de la protección divina. Allí hay
una hermosa sala bajo el fresno, junto a la fuente, y de ellas vienen
tresdoncellas que se llaman así: Urd, (11) Verdandi , (12) Skuld; (13) estas doncellas modelan los días de los
hombres, y las llamamos nornas; pero hay aún otras nornas que vienen a cada
hombre cuando nace, para modelar sus días, y son de linaje divino: otras son
del linaje de los elfos, y tres del linaje de los gnomos..." Son pues de origen muy distinto porque
algunas son de los Ases, otras de los elfos, otras de los gnomos y, como
sabemos, otras son de los hombres.
Entonces dijo Gangleri: "Si las nornas rigen los destinos
de los hombres lo hacen de forma muy desigual, pues algunos tienen vida buena y
próspera, otros son pobres o poco ilustres, unos tienen larga vida y otros,
breve". Hár dice: "Las nornas buenas y de buen linaje modelan la vida
buena. Pero los malos destinos de los hombres están regidos por las malas
nornas".
Entonces dijo Gangleri: "¿Qué otras maravillas pueden
decirse del fresno?" Hár dice: "Mucho hay que decir. Un águila se
sienta sobre las ramas del fresno, y es muy sabia; entre sus ojos se sienta un
halcón que se llama Vedrfölnir. Una ardilla, llamada Ratatosk, sube y baja
corriendo por el fresno y lleva habladurías... Y cuatro ciervos corren por las
ramas del fresno y mordisquean el borrajo; se llaman así: Dáinn, Dvalinn,
Duneyr, Durathrór... Se dice también que las nornas que viven en la fuente de
Urd toman agua de la fuente todos los días, y el lodo que hay en torno a la
fuente, y rocían el fresno para que no se resequen o se pudran sus ramas. Pero
el agua es tan sagrada que todas las cosas que llegan a la fuente se vuelven
tan blancas como eso que llamamos clara, que está dentro de la cáscara del
huevo. El rocío que cae de él sobre la tierra lo llaman los hombres rocío de
miel, y de él se alimentan las abejas. Dos aves se alimentan en la fuente de
Urd, se llaman Cisnes, y de esas aves viene la especie de aves que así se
llama". (14)
Thor, las valkirias y el Valhala. El guerrero y su cielo.
De todos los Ases, Thor es el más fuerte. En su reino está la
morada más grande que se conoce. El dios se desplaza en su carro tirado por dos
grandes chivos y lleva consigo sus tres poderes: el martillo Mjöllnir, que es
como el trueno y que bien conocen los cráneos de los trols del hielo y de los
gigantes de los montes. Su otro poder reside en el cinturón con el que
acrecienta su fuerza cuando se lo ciñe. Por último, con el poder de sus guantes
de hierro toma su martillo y gracias a ellos no se le escapa el mango cuando da
sus furibundos golpes. Tremendo es el empuje de Thor, mas él no está solo en
los campos de guerra. Cuando comienza la batalla las valkirias cabalgan y
eligen a los que están destinados a morir con valor. Ellas arrebatan a los
héroes y los hacen llegar hasta el Valhala. (15) Y ellos disponen de las
enormes puertas y las salas construídas con escudos; allí están las mesas y las
jarras, allí comen jabalí y beben. (16)
Cada día, cuando se han vestido, toman sus armas y van a los campos y
pelean y se derriban uno a otro; éste es su entretenimiento. Y cuando llega la
hora de la comida del día vuelven en
sus caballos al Valhala y se sientan a beber. Enlazan sus brazos en larga
cadena y como movidos por el viento del cielo o las olas del mar, se agitan a
derecha e izquierda mientras cantan con estruendo. Después, amigos entre ellos,
comen.
Ragnarök, el Destino de los dioses. (17)
Vendrá aquel invierno que se llama el Terrible Invierno. Nevará
desde todos los rumbos. Grande será la escarcha y fuertes los vientos, no habrá
virtud alguna en el sol. Tres inviernos se sucederán y no habrá estío entre
ellos. Antes habrá otros tres inviernos y en toda la tierra habrá grandes
batallas. En aquel tiempo el hermano, movido por la codicia, dará muerte al
hermano y los nombres de padre e hijo se olvidarán en la matanza y en el
incesto. (18)
Y la vieja Adivina cerrando los ojos dijo en su canción, en su
Völuspá: "Feroz ladra el perro
guardián del infierno, va a romper la cadena, va a soltarse la fiera; mucho sé
yo, más lejos yo veo: la hora fatal de los fuertes dioses. (19) Surgirán entre hermanos luchas y muertes,
cercanos parientes discordias tendrán; un tiempo de horrores, de mucho
adulterio, de hachas, de espadas, de vientos, de lobos anuncio será del
derrumbe del mundo". (20)
Ocurrirán entonces grandes cosas: el Lobo devorará el sol y ésto
será un gran mal para los hombres. El otro Lobo devorará la luna y ésto
acarreará grandes males. No quedarán estrellas en el cielo. Se cumplirán
también estas nuevas: toda la tierra temblará y los peñascos, de tal manera que
los árboles se desarraigarán de la tierra y caerán los peñascos, y se romperán
todas las ataduras y cadenas. Se soltará de sus cadenas el lobo Fenris. El mar
inundará la tierra porque la Serpiente que Rodea la Tierra agitará el mar y
avanzará con furia de gigante sobre la tierra. También la nave Naglfar se hará
a la mar. (La nave que lleva ese nombre está hecha con uñas de los muertos. Por
eso conviene advertir que si alguien muere y no le cortan las uñas, se agrega
material para la construcción de Nagflar, que los dioses y los hombres quieren
demorar). Sobre esa alta marea Naglfar navegará. El gigante que conduce la nave
se llama Hrymir. El lobo Fenris avanzará con las fauces abiertas y su quijada
inferior tocará la tierra y la de arriba el cielo. La abriría más si hubiera
lugar. Echará fuego por los ojos y por las narices. La Serpiente que Rodea la
Tierra exhalará veneno que infestará toda la tierra y toda el agua, y será
terrible y estará a un lado del lobo. En ese fragor el cielo se partirá y los
hijos de Múspell cabalgarán hacia ahí... Odín cabalgará al pozo de Mimir y tomará
consejo de Mimir sobre él y su ejército. El fresno Yggdrasil temblará y nada
habrá que no tenga miedo en el cielo o en la tierra. Los Ases y todos los
guerreros se pondrán las armaduras y avanzarán hacia el campo. Primero cabalga
Odín con un yelmo de oro y una hermosa armadura y la lanza llamada Gungnir.
Avanzará contra el lobo Fenris y Thor está a su lado pero no puede servirle de
nada porque sus manos están atareadas en la lucha con la Serpiente... Thor dará
muerte a la Serpiente y dará nueve pasos desde ese punto. Caerá muerto después
por obra del veneno que sobre él vertió la Serpiente. El Lobo devorará a Odín,
éste será su fin. En seguida Vitharr avanzará y pondrá el pié en la quijada del
lobo. Con una mano tomará la quijada superior del Lobo y le romperá el paladar
y ésta será la muerte del Lobo. Loki batallará con Heimdallr y cada uno matará
al otro. Enseguida Surtr arrojará fuego sobre el suelo y quemará todo el mundo.
(21)
¿Qué quedará entonces del cielo y de la tierra? ¿Qué será de los
dioses? Yo la Adivina digo: las imágenes de los dioses y de la tierra y de la
antigua gente se habrán evaporado como una alucinación, como aquella que
padeció Thor cuando creyó que lo vencían. Se habrá evaporado la ilusión de un
mundo y de los dioses correspondientes a ese mundo. Entonces, los hombres que
estaban escondidos tendrán por alimento el rocío de la mañana. La tierra será
hermosa y verde; dará frutos sin que se siembre y habrá palacios aéreos. Todos
se reunirán y conversarán y recordarán su antigua sabiduría y hablarán de los
hechos que acontecieron, de la Serpiente que Rodea la Tierra y del Lobo Fenrir.
También hallarán en el pasto esas piezas de oro con las que jugaban los Ases en
sus tableros. La humanidad estará lista para aprender y por ello empezará a
caminar entre los dioses. Pero ahora nada más tengo que agregar porque estas
cosas todavía no se han cumplido. Yo la Adivina callo sobre los tiempos
venideros y en mi silencio comprendo lo que siente el último vikingo...
De Haki se escuchó la voz, mientra su larga serpiente enfilaba
hacia el mar. De Haki se escucharon las frases que a su hijo dirigía, mientras
la bruma en denso manto cerraba sus espaldas. Un rojo resplandor quemó la
niebla y el rujir de las olas besó el rumor de sus palabras:
"No te confundan esas fábulas con las que hacemos inocente
el saber que hemos recibido. Por ahora
les tocará avanzar a extrañas gentes, intolerantes gentes que borran la memoria
de otros pueblos. A ellos les gustará escuchar que el Yggrasil va quedando mustio
porque Odín cortó una de las ramas para hacer su lanza. Ellos chasquearán su
lengua con deleite porque Odín perdió un ojo. Ellos se regocijarán porque
nuestro cielo cae en espantoso crujido y les parecerá que eso predice su
alborada. Así hemos contado nuestras cosas, pero ellos nada saben... El
Yggrasil se levanta inmenso y en las noches refulge; todo el cielo gira en
torno al eje de su Gran Norte mientras su ápice conecta con la estrella fija y
el sol rueda mortecino en los horizontes helados. Ellos celebrarán su más
importante día con nuestro árbol nevado y en su cúspide estará la estrella
fija, y esa noche les enviaremos regalos bajando desde el cielo en un trineo dorado tirado por renos. En sus
sueños y cuentos habitarán nuestros trasgos, trols, gigantes y anillos
encantados. Nuestros bosques los llamarán y cuando giren la cabeza muy
rápidamente alcanzarán a ver un elfo; escucharán el canto de la ondina en los
arroyos rumorosos y buscarán la vasija de oro que dejan los gnomos tras el arco
iris... ¡Pero vamos ya! En nuestros ventisqueros y glaciares irrumpe el volcán
y el géiser proyecta su calor. ¡Ajusta la mano en el timón, hijo y amigo! Ya
dejamos los fiordos conocidos. En las auroras boreales los dioses danzando
cambian de color, mientras nosotros aquí
abajo cabalgamos las olas del mar furioso". (22)
X. MITOS AMERICANOS.
Popol Vuh (Libro del pueblo Quiché). (1)
La historia perdida.
Ya no se ve el Popol Vuh, así llamado, donde se veía claramente
la venida del otro lado del mar,(2) la narración de nuestra oscuridad, y se
veía claramente la vida. Este libro es el primer libro, pintado antaño,
(3) pero su faz está oculta hoy al que
ve, al pensador. Grande era la descripción y el relato de cómo se acabó de formar
todo el cielo y la tierra, cómo fué formado y repartido en cuatro partes, cómo
fué señalado y el cielo fué medido y se trajo la cuerda de medir y fué
extendida en los tres cuadrados: el del
cielo, el de la tierra y el del mundo subterráneo.
Las generaciones humanas: el hombre animal, el hombre
de barro, el hombre de madera y el hombre de maíz.
1.- Mientras los Formadores trabajaban, pensaron que cuando se
hiciera la claridad, tenía que aparecer un ser que los invocara y para ello
debía saber hablar, nombrar. Y habría de comer, beber y respirar. Para el
futuro ser crearon un mundo adecuado que tenía tierra, agua, aire, plantas y
animales. Y estando terminada la creación, dijeron a los animales:
"¡Hablad y alabadnos!" Pero
no se pudo conseguir que hablaran como los hombres; sólo chillaban, cacareaban
y graznaban; no se manifestó la forma de su lenguaje, y cada uno gritaba de
manera diferente. Cuando el Creador y el Formador vieron que no era posible que
hablaran, se dijeron entre sí: "No ha sido posible que ellos digan nuestro
nombre, el de nosostros, sus creadores y formadores. Esto no está bien, dijeron
entre sí los Progenitores". Entonces se les dijo: "Seréis cambiados porque no se ha
conseguido que habléis. Hemos cambiado de parecer: vuestro alimento, vuestra
pastura, vuestra habitación y vuestros nidos los tendréis, serán los barrancos
y los bosques, porque no se ha podido lograr que nos adoréis ni nos
invoquéis... Vosotros aceptad vuestro destino: vuestras carnes serán
trituradas". Y los animales
sirvieron para alimento unos de otros.
2.- Entonces, al acercarse la aurora se dijeron que debían
apurarse y realizar otro intento. De
tierra, de lodo hicieron la carne del hombre. Pero vieron que no estaba bien,
porque se deshacía, estaba blando, no tenía movimiento, no tenía fuerza, se caía,
estaba aguado, no movía la cabeza, la cara se le iba para un lado, tenía velada
la vista, no podía ver hacia atrás. Al principio hablaba, pero no tenía
entendimiento. Rápidamente se humedeció dentro del agua y no se pudo sostener.
Entonces deshicieron su obra y discutieron en consejo.
3.- Decidieron hacer un hombre de madera y procedieron. Al instante fueron hechos los muñecos
labrados en madera. Se parecían al hombre, hablaban como el hombre y poblaron
la superficie de la tierra. Existieron y se multiplicaron; tuvieron hijas,
tuvieron hijos los muñecos de palo; pero no tenían alma, ni entendimiento, no
se acordaban de su Creador, de su Formador; caminaban sin rumbo y andaban a
gatas. Ya no se acordaban del Corazón del Cielo y por ello cayeron en desgracia.
Fué solamente un ensayo, un intento de hacer hombres. Hablaban al principio,
pero su cara estaba enjuta; sus pies y sus manos no tenían consistencia; no
tenían sangre, ni sustancia, ni humedad, ni gordura; sus mejillas estaban
secas, secos sus pies y sus manos... En seguida fueron aniquilados, destruídos
y deshechos los muñecos de palo, y recibieron la muerte. Una inundación fué
producida por el Corazón del Cielo; un gran diluvio se formó, que cayó sobre
las cabezas de los muñecos de palo... LLegaron entonces los animales pequeños,
los animales grandes, y los palos y las piedras les golpearon las caras. Y se
pusieron todos a hablar; sus tinajas, sus platos, sus ollas, sus perros, sus
piedras de moler, todos se levantaron y les golpearon las caras. "Mucho
mal nos hacíais; nos comíais y nosotros ahora os morderemos", les dijeron
sus perros y sus aves de corral... Y a su vez sus ollas les hablaron así:
"Dolor y sufrimiento nos causábais. Nuestra boca y nuestras caras estaban
tiznadas, siempre estábamos puestos sobre el fuego y nos quemábais como si no
sintiéramos dolor. Ahora probaréis vosotros, os quemaremos", dijeron las
ollas. Desesperados corrían de un lado para otro; querían subirse sobre las
casas y las casa se caían y los arrojaban al suelo; querían subirse sobre los
árboles y los árboles los lanzaban a lo lejos; querían entrar en las cavernas y
las cavernas se cerraban ante ellos. Así fué la ruina de los hombres que habían
sido creados y formados, de los hombres hechos para ser destruídos y aniquilados:
a todos les fueron destrozadas las bocas y las caras. Y dicen que la
descendencia de aquellos son los monos que existen ahora en los bosques... Y
por esta razón el mono se parece al hombre, es la muestra de una generación de
hombres creados, de hombres formados que eran solamente muñecos y hechos
solamente de madera.
4.- Los Formadores platicaron y decidieron poner alimento y
bebida saludable en el interior del ser humano, por ello de maíz blanco y
amarillo formaron su carne y prepararon líquidos con los que hicieron su
sangre, produciendo su gordura y vigor.
Y como tenían apariencia de hombres, hombres fueron; hablaron,
conversaron, vieron y oyeron, anduvieron, agarraban las cosas; eran hombres
buenos y hermosos. Fueron dotados de inteligencia; vieron y al punto se
extendió su vista, alcanzaron a ver, alcanzaron a conocer todo lo que hay en el
mundo... Las cosas ocultas por la distancia las veían todas sin tener primero
que moverse; en seguida veían el mundo y así mismo desde el lugar donde estaban
lo veían... Y en seguida acabaron de ver cuanto había en el mundo. Luego dieron
gracias al Creador y al Formador: "¡En verdad os damos las gracias dos y
tres veces! Hemos sido creados, se nos ha dado una boca y una cara, hablamos,
oímos, pensamos y andamos; sentimos perfectamente y conocemos lo que está lejos
y lo que está cerca. Vemos también lo grande y lo pequeño en el cielo y en la
tierra"... Acabaron de conocerlo todo y examinaron los cuatro rincones y
los cuatro puntos de la bóveda del cielo y de la faz de la tierra. Pero el
Creador y el Formador no oyeron esto con gusto. "No está bien lo que dicen
nuestras criaturas, nuestras obras; todo lo saben, lo grande y lo pequeño,
dijeron. Y así celebraron consejo nuevamente los progenitores: "¿Qué haremos
ahora con ellos? ¡Que su vista alcance a lo que está cerca, que solo vean un
poco de la faz de la tierra! No está bien lo que dicen. ¿Acaso no son por su
naturaleza simples criaturas y hechuras nuestras? Han de ser ellos también
dioses? Y si no procrean y se multiplican cuando amanezca, cuando salga el sol?
¿Y si no se propagan?" Así dijeron... Así hablaron y en seguida cambiaron
la naturaleza de sus obras, de sus criaturas. Entonces el Corazón del Cielo les
echó un vaho sobre los ojos, los cuales se empañaron como cuando se sopla sobre
la luna de un espejo. Sus ojos se velaron y sólo pudieron ver lo que estaba
cerca, sólo esto era claro para ellos. Así fué destruída su sabiduría y todos
los conocimientos de los hombres, origen y principio de la raza Quiché... Allí
estaban sus mujeres, cuando despertaron, y al instante se llenaron de alegría
sus corazones a causa de sus esposas. (4)
Destrucción del falso Principal Guacamayo a manos de Maestro
Mago y Brujito. (5)
No había, pues, más que una luz confusa en la superficie de la
tierra, no había sol. Uno llamado Principal Guacamayo se enorgullecía. Al
principio existieron el cielo, la tierra, pero ocultas estaban las faces del
sol, de la luna. El, pues, decía: "En verdad, la posteridad de esos
hombres ahogados es extraordinaria".
Principal Guacamayo decía eso porque habían ocurrido grandes
diluvios de agua y también de una sustancia oscura como resina que cayó de los
cielos. (6) Durante mucho tiempo los
hombres tuvieron que caminar por lugares desconocidos huyendo del frío y
buscando alimento. (7) Usaban el fuego
pero cuando se les apagó, tuvieron que inventarlo frotando maderas. Al
principio se encontraron con el mar y caminando sobre él en medio de un inmenso
frío llegaron a otras tierras. El sol y
la luna no se veían. Las tribus se habían separado tanto a lo largo del tiempo
que cuando un grupo se encontraba con otro ya no se entendía. Era el tiempo en
que se buscaba el sol que calienta y los bosques y los animales. No había casas
y sólo las pieles de algunas fieras servían de abrigo. Pero cuando los
pobladores primeros llegaron a las tierras llenas de selvas y ríos y volcanes,
Principal Guacamayo todavía quería hacer creer que él era el sol y la riqueza.
"Yo soy, pues, grande por encima del hombre construído, del
hombre formado. Yo el sol, yo la luz, yo la luna. Que así sea. Grande es mi
luz. Por mi andan, caminan los hombres. Mis ojos, en metales preciosos
respalndecen, de gemas, de verdes esmeraldas. Mis dientes brillan con su
esmalte como la faz del cielo. Mi nariz resplandece a lo lejos como la
luna..." Así decía Principal Guacamayo, más en verdad, Principal Guacamayo
no era el sol.
Dos dioses, dos engendrados que se llamaban Maestro Mago y
Brujito, espiaban a Principal Guacamayo cuando trepaba a un árbol para comer
sus frutas. Después, Principal Guacamayo
fué tiroteado con cerbatanas por Maestro Mago, quien le plantó la bala
de la cerbatana en la mandíbula; gritó a voz en cuello al caer del árbol al
suelo. Maestro Mago corrió con la
intención de ir a matarlo pero al llegar hasta él fué asido violentamente, fué
sacudido, hasta que Principal Guacamayo arrancó uno de sus brazos huyendo con
él. LLegado a su casa, puso el brazo sobre el fuego para que su dueño fuera a
buscarlo. Por su parte, los dos engendrados partieron en busca de su abuelo
Gran Cerdo del Alba y de su abuela Gran Tapir del Alba y con ellos tramaron un
ardid. Convertidos en dos niños, los engendrados acompañaron a sus abuelos a
casa de PrincipalGuacamayo. Viéndolos
llegar, el jefe Guacamayo estaba tan extenuado por el dolor de su mandíbula que
se dirigió a los extraños "¿Qué
hacéis? ¿Qué curáis?", dijo el jefe. "Solamente sacamos de los
dientes los animales, curamos los ojos, componemos solamente los huesos, Tú
Jefe", respondieron. "Muy bien. Curadme en seguida, os suplico, mis
dientes, que verdaderamente me hacen sufrir. Cada día no tengo reposo, no tengo
sueño, a causa de ellos y de mis ojos. Dos engañadores me han disparado con cerbatana,
para comenzar. A causa de ésto no como ya. Tened, pues, piedad de mi rostro,
pues todo se mueve, mi mandíbula, mis dientes". "Muy bien, Tú, Jefe
. Un animal te hace sufrir. No hay más
que cambiar, que sacar los dientes, Tú". "¿Será bueno quitarme mis
dientes? Por ellos soy jefe; mis ornamentos: mis dientes y mis ojos".
"Pondremos al instante otros en cambio; huesos puros y netos
entrarán". Ahora, pues, esos
huesos puros y netos no eran más que maíz blanco. "Muy bien. Retiradlos pues y venid en mi ayuda", respodió
él. Entonces se arrancaron los dientes de Principal Guacamayo; no se le puso en
cambio más que maíz blanco; al instante ese maíz brilló mucho en su boca. Al
instante descendió su faz; no pareció ya jefe. Se acabó de quitarle sus dientes
en pedrería que, brillantes, ornaban su boca. Mientras que se cuidaban los ojos
de Principal Guacamayo se desollaron sus ojos, se acabó de quitarle sus metales
preciosos. Pero él no podía ya sentirlo; todavía veía cuando lo que le
enorgullecía hubo acabado de serle quitado por Maestro Mago, Brujito. Así murió
Principal Guacamayo cuando Maestro Mago vino a recuperar su brazo... El brazo
fué pegado; pegado estuvo bien. Ellos no quisieron obrar así más que para matar
a Principal Guacamayo; consideraban como malo que se enorgulleciese. Enseguida
los dos engendrados caminaron, habiendo ejecutado la Palabra de los Espíritus
del Cielo. Luego, los engendrados se dirigieron prestos a cumplir el mandato
que les habían encomendado las potencias del Cielo, las Palabras del Cielo, que
son: Maestro Gigante (Relámpago), Huella del Relámpago, Esplendor del
Relámpago. Y ellos les habían ordenado destruir también a los dos descendientes
de Principal Guacamayo: un hijo llamado Sabio Pez-Tierra y otro hijo llamado
Gigante de la Tierra. Ellos asolaban la vida y fueron muertos por los
engendrados. Así, muchas fueron sus obras, pero les quedaba encerrar al mal en
su territorio porque estaba diseminado por todas partes y mezclado en todas las
cosas.
El juego de pelota en los infiernos: descenso, muerte,
resurrección y ascenso de Maestro Mago y Brujito.
El reino de Xibalbá es un mundo subterráneo en el que están
todos los daños que padece la humanidad. Desde allí salen las enfermedades, los
rencores y las luchas fratricidas. Y allí son arrastrados únicamente aquellos
que han hecho el mal, porque antes de que Maestro Mago, Brujito bajaran a
Xibalbá todos los humanos, y no sólo los malos, eran conducidos allá. Ahora
bien, hubo un tiempo en que los padres de Maestro Mago y de Brujito, llamados Supremo
Maestro Mago, Principal Maestro Mago, andaban por la superficie del mundo.
Cuando ellos tomaban sus escudos de cuero, sus anillos, sus guantes, sus
coronas, sus cascos y su pelota, los de Xibalbá se ofendían mucho. Y cuando
peloteando en el juego, hacían temblar la tierra, todo Xibalbá se encolerizaba.
Hasta que un día, los-de-abajo,
mandaron ante ellos a sus embajadores con la propuesta de disputar en el juego
de pelota. Pero los de Xibalbá los traicionaron y los sacrificaron. Y así quedó
sin venganza ese ultraje hecho al Cielo.
Ahora bien, Maestro Mago, Brujito se regocijaron de ir a pelotear en el juego de pelota. Fueron
lejos a jugar sólos; barrieron el juego de pelota de su padre. Entonces los
jefes de Xibalbá los oyeron. "¿Quiénes son esos que comienzan ahora a
jugar sobre nuestras cabezas, que no se avergenzan de hacer temblar la tierra?
Supremo Maestro Mago, Principal Maestro Mago, ¿qué quisieron enorgullecerse
ante nuestros rostros, no están muertos? Que se vaya, pues, a llamar a ésos",
dijeron Supremo Muerto, Principal Muerto, a todos los jefes. Enviaron, dijeron
a sus mensajeros: "Id a decirles que vengan. Aquí queremos pelotear con
ellos; dentro de siete días jugaremos", dicen los jefes.
Recibido el mensaje, Maestro Mago, Brujito recordaron la
traición que los de Xibalbá habían hecho con Supremo Maestro Mago, Principal
Maestro Mago. Entonces se dirigieron al mundo subterráneo aceptando el desafío.
Descendieron la rápida pendiente y pasaron los ríos encantados y los barrancos;
llegaron a las encrucijadas malditas y fueron a donde estaban los de Xibalbá.
Los jefes habían puesto en su reemplazo muñecos de madera para que nadie les
viera su verdadero rostro (y también ocultaban sus nombres para ser más
eficaces). Pero los visitantes todo lo sabían y dijeron: "Salud, Supremo
Muerto . Salud, Principal Muerto.
Salud, Extiende Tullido. Salud, Reúne Sangre. Salud, El del Abceso. Salud, El
de la Ictericia. Salud, Varilla de Huesos. Salud, Varilla de Cráneos. Salud,
Gavilán de Sangre. Salud, Dientes Sangrientos. Salud, Garras Sangrientas".
De todos descubrieron los rostros, nombraron todos sus nombres; no hubo ni un
nombre omitido.
Los jefes, refunfuñando los invitaron a sentarse en un banco
pero ellos rehusaron porque era una piedra quemante. Por lo cual los de Xibalbá
les ofrecieron habitaciones en la Mansión Tenebrosa y les dieron pino
encendidos para que se ilumunaran y tabaco para que fumaran. Luego de esa noche
los fueron a buscar para jugar a la pelota y los engendrados ganaron a los de
Xibalbá. Los jefes los enviaron a descansar entonces a la Mansión de Obsidiana,
plagada de guerreros, pero salieron ilesos y listos para un nuevo juego de
pelota que también ganaron. Fueron regalados pues, con un descanso en la
Mansión del Frío incalculable, en la que denso granizo se agregó como homenaje.
Salidos de allí pasaron por la Mansión de los Jaguares en la que las bestias
feroces huyeron espantadas. Y así pasaron por la Mansión del Fuego, por la de
los Murciélagos, para ir a pelotear nuevamente y concluir el juego con la
derrota de Xibalbá. Entonces, los jefes ordenaron hacer una piedra quemante
como un asador y les pidieron a los engendrados mostrar su poder arrojándose
allí. Estos cumpieron y se quemaron, se achicharraron, quedaron sus huesos
blancos. Y entonces los de Xibalbá gritaron: "¡los hemos vencido!"
Luego molieron los huesos y fueron a esparcirlos por el río.
Al día siguiente, los engendrados regresaron en la forma de dos
hombres muy pobres y danzaron en la puerta de Xibalbá. Llevados ante los jefes,
los pordioseros mostraron muchos prodigios: incendiaban algo que luego se
regeneraba, destruían algo que luego se recomponía y, animados por esa magia,
los jefes pidieron: "¡matad a un hombre y luego revividlo!". Así fué
hecho. Luego pidieron: "¡ahora despedazaos entre vosotros y juntad
vuestras partes!" Así fué hecho.
Estas palabras fueron dichas por Supremo Muerto, Principal Muerto:
"¡Haced lo mismo con nosotros, sacrificadnos!", así dijeron Supremo
Muerto, Principal Muerto a Maestro Mago, Brujito. "Muy bien. vuestros
corazones revivirán. La muerte existe para vosotros? Debemos regocijarnos, oh
jefes, de vuestros hijos, de vuestros engendrados", fué respondido a los
jefes. He aquí que sacrificaron primero al jefe supremo llamado Supremo Muerto,
jefe de Xibalbá. Habiendo muerto Supremo Muerto, se apoderaron de Principal
Muerto y lo inmolaron sin hacer revivir su rostro. Entonces, viendo a sus jefes
muertos, abiertos, los Xibalbá huyeron. En un instante estaban abiertos, de dos
en dos, en castigo a sus rostros... Todos sus hijos, su prole fueron a un gran
barranco, llenando de un solo bloque el gran abismo. Allí estaban
amontonados... Así fué vencido el gobierno de Xibalbá; sólo los prodigios de
los engendrados, sólo sus metamorfosis,
hicieron ésto. Los engendrados se
hicieron conocer por sus verdaderos nombres y proclamaron la venganza de sus
padres Supremo Maestro Mago y Principal Maestro Mago: "Puesto que ya no es
grande vuestra gloria, puesto que vuestra potencia ya no existe, y aunque sin
gran derecho a la piedad, vuestra sangre dominará todavía un poco... Todos los
hijos del alba, la prole del alba, no serán de vosotros; solo los grandes
habladores se abandonarán a vosotros. Los del Mal, Los de la Guerra, Los de la
Tristeza, Los de la Miseria, vosotros que hicisteis el mal, lloradles. Ya no se
agarrará a todos los hombres súbitamente como vosotros lo hacíais. Y se diriieron a sus padres que habían sido
sacrificados en otros tiempos en Xibalbá:
"Somos los vengadores de vuestra muerte, de los tormentos que se os
hizo sufrir". Así se ordenaron a los que ellos habían vencido, a todo
Xibalbá. Se elevaron en seguida de por aquí, en medio de la luz; subieron de
repente a los cielos. Y el uno fué el sol, el otro la luna, e iluminaron la
bóveda del cielo, la faz de la tierra.
NOTAS
I. Mitos sumero-acadios.
1.- El texto en negrilla corresponde a las XII tablillas asirias
que son recopilación de otras anteriores acadias, derivadas a su vez de las sumerias,
como lo demuestran los más recientes descubrimientos. El traslado al español se
realizó en base a las traducciones del material original de R. Campbell
Thompson. The Epic of Gilgamesh. Oxford University press. 1930, y de G.
Contenau . L' Epopée de Gilgamesh. L'Artisan du livre. Paris, 1939. También
concurrieron los trabajos de Speiser y Bauer. La tradución de los últimos
fragmentos se debió a Kramer, Heidel, Langdom, Schott y Ungnad. El texto que
hemos utilizado tiene por fuente el
Cantar de Gilgamesh. G. Blanco.
Ed. Galerna. Buenos Aires. 1978.
2.- Se supone que el poema de Gilgamesh fué compuesto entre
fines del tercer milenio y principios del segundo en base a materiales mucho
más antiguos. Coincidimos con esta hipótesis basándonos en el desarrollo de la
cerámica. En efecto, hacia la época de la redacción ya se había inventado en
Uruk el primer torno de alfarería del mundo (h. 3500 a.C.). El instrumento era
una rueda cerámica de 90 centímetros de diámetro por 12 de espesor que se hacía
girar con la mano izquierda mientras se trabajaba el cacharro con la derecha.
Dado el peso del volante, éste seguía girando por varios minutos, lo que
permitía perfeccionar la obra con las dos manos libres. Posteriormente, se
inventa (también en Mesopotamia), el torno de pie. Sin embargo, en el poema, la
diosa Aruru crea al hombre de barro sin más expediente que sus manos
humedecidas. Este no es un detalle sin importancia ya que al comparar la
creación del hombre con el mito egipcio resulta que el dios Khnum da forma al
cuerpo de barro en la torneta de alfarero (instrumento aparecido en el Nilo en
la época dinástica). En el poema sumerio se hace alusión a la creación del
héroe Enkidu como "doble", como copia de Gilgamesh, luego que Aruru
concentra dentro de sí la imagen de Anu. Es posible que ésto se refiera a la
técnica de fabricación de figuras humanas cerámicas, haciendo copias de molde
("dentro de sí") en base a un original previamente confeccionado. El
hecho de que Enkidu nazca velludo ("Todo su cuerpo es velludo, sus
cabellos... son espesos como la cebada de los campos"), puede referirse a
la presencia visible de antiplásticos (cortezas de cereales, paja, etc.) que se
agregaban a la arcilla para evitar su cuarteo, del modo en que se hace en
algunos lugares con el barro al preparar adobes. Lo comentado, corresponde a
una etapa anterior a la de la cacharrería y la utilización de la rueda de
alfarero. La historia, por tanto, sería previa a la época de al'Ubaid y
muy anterior a la aparición del mito de
Marduk en el que éste quiere crear al hombre en base a su sangre y sus huesos
aunque luego decide hacerlo con la sangre de su enemigo Qingu. En éste caso, ya
estamos en presencia de la técnica del engobe o del esmalte cerámico del que
hay numerosas muestras en la Babilonia de la época. Es más, en el British
Museum se conserva una tablilla en la que aparece una fórmula de esmalte, en
base a plomo y cobre, dada por el maestro babilonio Liballit posiblemente
contemporáneo de la redacción del mito de Marduk. Se podría objetar que tanto
en el Génesis hebreo como en el Popol Vuh Quiché no se hace alusión al torno
aún cuando éste existiera. En lo que hace al Génesis, Dios hace a Adán de barro
y luego a Eva de su costilla (como en el caso del hombre de Marduk, en base a sangre
y hueso) y le da vida con su soplo. No hay alusión al torno, pero el soplo es
sugestivo porque ya pertenece a la época cerámica del fuelle para elevar altas
temperaturas en la cocción que deotro modo no superaba los 800 grados
dependiendo de las calorías de la leña de acuerdo a las resinas que contuviera
según la región. También puede decirse que el invento del horno de tiro
ascendente permitió la elevación de temperaturas próximas a los 1000 grados,
pero la inyección de aire resulta de una técnica posterior. En cuanto al mito
Quiché el primer hombre fué hecho por los dioses de barro pero éste se
deformaba con el tiempo (etapa pre cerámica de la arcilla endurecida); luego
los dioses hicieron al hombre de madera pero tampoco resultó y fué destruído hasta
que, por fin, se logró formar al ser humano de maíz. Con ello se denota que el
mito queda enclavado en la etapa instrumental neolítica (piedra, hueso y
madera), previa a la revolución cerámica. Por otra parte, en América no se
conoció el torno ni la rueda así es que no hay alusión a ese instrumento. Es
cierto que en las tres traducciones clásicas del Popol- Vuh (Arciniegas,
Recinos y Chávez) hay descripciones de instrumentos y cacharros cerámicos que
coexisten con el mito de la creación del hombre pero, al parecer, éste es
anterior a la ambientación textual. En síntesis, en lo que hace a la creación
del ser humano por un dios alfarero, el mito más antiguo es el sumerio. No
obstante, podría objetarse alguna afirmación respecto a la antigedad de
ciertas cerámicas basándose en las temperaturas de cocción.
Pero, afortunadamente, muchos problemas de ese tipo se han ido solucionando a
partir de los trabajos de Wedgwood sobre los vasos etruscos. El pirómetro que
diseñó este investigador (no obstante la imperfección de su escala), ya
permitió determinar la cantidad de calor absorbido por una arcilla. Al conocer
la composición de ésta y someter una réplica a cocción controlada se pudo
observar su contracción de acuerdo a los parámetros establecidos en la escala.
El criterio utilizado fué el de que a mayor calor, mayor contracción que, por
lo demás, queda fija una vez enfriado el cuerpo. Otro método ha consistido en
someter un trozo de la muestra a temperatura creciente hasta que se produce
contracción. En ese momento se fija el punto en que fué dejado el calentamiento
original. Pero ya, actualmente, la precisión del análisis pirométrico es tal
que se puede llegar a determinaciones de décima de grado.
3.- "Los fragmentos 'Muerte de Gilgamesh' y 'El descenso al
Infierno' provienen de tablillas sumerias halladas en Nippur y han sido
fechadas en la primera mitad del segundo milenio a.C. No articulan con la
estructura actual del Poema, aunque el segundo se halle traducido literalmente
en la Tablilla XII asiria, última de esta versión" . Cantar de Gilgamesh (O.C. pág. 95). En la traducción de A.
Schott, el texto que aparece refiriéndose al parlamento de Enkidu con
Gilgamesh, es éste: "-Mira, mi cuerpo que con ternura abrazabas, las
sabandijas lo carcomen como ropa vieja. ¡Sí, a mi cuerpo que alegremente tú
tocabas, la podredumbre lo invade, llenándolo de polvo de la tierra!... ¿Has
visto uno que murió quemado
en el combate? -Bien lo he visto, estaba en la noche silenciosa,
echado en su lecho y bebiendo agua pura. -¿Has visto uno que cayó en la
batalla? -Bien lo he visto, los queridos padres le tenían la testa, y la esposa
sobre él se inclinó. -¿Has visto uno cuyos restos a la estepa fueron arrojados?
-¡Ay de mí! También a éste le he visto
yo: ¡no halla paz su sombra en la tierra! -¿Has visto uno de cuya alma nadie
cuida? -Bien lo he visto: el resto de comida en la olla, y el mendrugo en la
calle tiene que comer..." El
país de los sumerios. H. Schmökel. Ed.
Eudeba. pág. 210. Buenos Aires, 1984.
4.- La visión del Paraíso enjoyado suele estar relacionada con
la sabiduría y, a veces, con la vida eterna. Esta última tiene sus guardianes
que a menudo son serpientes. En el mito cretense citado por Apolodoro, las
serpientes poseen la hierba de la inmortalidad. En el de Gilgamesh, la
serpiente roba la planta de la vida que el héroe ya había conseguido. Sobre
estos temas dice Graves: "El paraíso celestial es gozado en un trance
esquizofrénico inducido por el ascetismo, la perturbación glandular o el uso de
drogas alucinógenas. No siempre es posible juzgar cuál de estas causas produjo
las visiones místicas de, por ejemplo, Ezequiel, 'Enoc', Jacob Boehme, Thomas
Traherne y William Blake. Pero los jardines de deleite enjoyados se relacionan
comúnmente en el mito con la comida de una ambrosía prohibida a los mortales; y
esto indica una droga alucinógena reservada para un pequeño círculo de adeptos
y que les causa sensaciones de gloria y de sabiduría divinas. La referencia de
Gilgamesh al espino cerval tiene que ser un disfraz, no obstante, pues el
espino cerval lo comían los antiguos místicos no como un iluminante, sino como
un purgante preliminar... Todos los jardines de deleite son gobernados
originalmente por diosas; cuando se pasó del matriarcado al patriarcado los
usurparon dioses varones... El paraíso de Gilgamesh pertenecía a Siduri, diosa
de la Sabiduría, quien había designado al dios Sol Samash su guardián; en
versiones posteriores de la epopeya, Samash ha degradado a Siduri
convirtiéndola en mera tabernera" .
Los Mitos Hebreos. R. Graves y
R. Patai. Alianza, pág. 73. Madrid 1988. En cuanto a la relación entre la
inmortalidad, las serpientes y el acto de robar, Wilkins en su Mitología Hindú observa que cuando Garuda
trajo algo de amrita (ambrosía) desde la Luna para los Nagas o deidades
serpientes, como precio a pagar por liberar a su madre de la esclavitud, Indra
intentó persuadirlo de que le diera a él la amrita evitando de ese modo que los
Nagas llegaran a inmortales. Pero Garuda siguió con su proyecto e hizo entrega
de la sustancia (en una vasija) a los secuestradores. Mientras los Nagas se
estaban bañando, Indra la robó. Estos, creyendo que la ambrosía debía haberse
derramado sobre la hierba Kusa (Poa
Cynosuroides) ,
la lamieron. Las afiladas púas de la hierba rasgaron sus
lenguas; de ahí que las serpientes las tengan bifurcadas.
5.- Del fragmento llamado "Muerte de Gilgamesh".
II. Mitos asirio-babilónicos.
1.- El poema, realizado en Babilonia en base a material sumerio,
fué encontrado luego en la biblioteca real de Assurbanipal (S.VII a.C.).
2.- Los once monstruos, más su jefe Qingu son las doce
constelaciones zodiacales que como estátuas (imágenes fijas), colocará Marduk
en el cielo.
3.- Lo destacado por nosotros en negrilla, corresponde al poema.
En este caso se trata de la Tablilla I del Enuma Elish (Cuando en lo Alto) v.
147 a 157. Poema babilónico de la
Creación. E. L. Peinado y M. G.
Cordero. Ed. Nacional. Pág. 98 . Madrid. 1981.
4.- Tablilla III v. 134 a 138. Tablilla IV v. 1 a 32.
5.- La planta asociada a Tiamat y Qingu puede haber sido de una
especie acuática y de propiedades venenosas, que en pequeñas dosis resultaba
curativa (la "sangre" de Qingu como dadora de vida). Tal idea,
aparentemente contradictoria no es extraña. Así leemos en Pa usanias VIII, 17, 6 ss. que el agua de la Estigia tenía propiedades
perniciosas, quebrando el hierro, los metales y la cerámica. Inversamente,
estas aguas poseían cualidades de elixir de la vida como en el caso de la invulnerabilidad
de Aquiles obtenida por la inmersión del héroe en ellas. Recordemos en
Hesíodo: "Tal juramento
establecieron en verdad los dioses, por la antigua agua inmortal de la Estigia,
que a través de una abrupta región corre".
(Teogonía. v.805).
6.- El zodíaco.
7.- El Sol.
8.- La estrella Sirio.
9.- El planeta Júpiter.
10.- Tablilla V. v. 14 a 22.
11.- Bab - El, significa "Puerta de Dios".
12.- Tablilla VI. v. 5 a 10. Los Iggi y los Anunnaki, entidades
respectivas de los cielos y de las profundidades infernales.
13.- Tablilla VI. v. 11 a 16.
14.- Tablilla VI. v. 29 a 37. El sacrificio de Qingu permite
obtener su sangre. De ese modo quedan limpios de su culpa los dioses y se puede
transmitir la vida a la humanidad. La frase: "Esta obra fué
incomprensible", tal vez revele la perplejidad del poeta babilónico, o la
falta de indicios, frente a una explicación insatisfactoria que posiblemente en
contexto más completo, haya obrado en poder de los sumerios (de quienes deriva
este mito). En la tradición caldea fueron Marduk y Aruru los progenitores del
hombre. Esta diosa, en el poema de Gilgamesh es la que crea al hombre y luego
al doble del rey, a Enkidu, humedeciendo sus manos y modelándolo con arcilla.
Otra versión (transmitida por el sacerdote Beroso),
señala que la humanidad fué modelada con arcilla a la que se
mezcló la sangre de un dios.
15.- Se trata de la pirámide trunca con gradas (zigurat), en
cuya cúspide siempre había un templete que era también lugar de observación
astronómica. El complejo de Esagila comprendía otras torres, residencias y
murallas fortificadas. Las escaleras, frecuentemente eran sustituídas por
rampas. En espacios subterráneos de la pirámide se encontraban cámaras
funerarias o rituales en las que para la festividad de Año Nuevo (Akitu)
"reposaba" o "moría" Marduk. Posteriormente éste era
rescatado de "la montaña de la muerte" y tras complejas ceremonias se
fijaban los destinos del Año Nuevo. Desde luego, el mito de la muerte y
resurrección ya había tomado forma mucho tiempo antes en Súmer. Al respecto,
comenta Schmökel:
"Sabemos hoy que la problemática de vida, muerte y
resurrección, expresada en el misterio de Inanna y Dumuzi, era una pregunta
nuclear de la antigua religión sumeria... cabe preguntar si la sombría
descripción del más allá en la epopeya de Gilgamesh no habrá de considerarse
como una reacción contra esperanzas demasiado efusivas en ese sentido. Quien se
entregara íntegramente a la fe en Inanna como dadora de toda vida y su amado
Dumuzi, que anualmente en otoño bajaba al averno, acompañado por las
lamentaciones de los hombres, siendo recibido con júbilo a su regreso en la
primavera siguiente, podía participar tal vez en ese retorno, y devenir él
mismo un eslabón en la eterna cadena del morir y nacer... Y ya hemos visto que,
por lo menos en la primera dinastía de Ur, la creencia en el rey convertido en
Dumuzi surtió los efectos más extraños: grupos enteros de hombres tomaban la
cicuta en la tumba del extinto soberano o de la difunta sacerdotisa, para
acompañar así a su dios y revivir junto con él. Pasemos por alto la cuestión
acerca del grado de espontaneidad en cada caso; el hecho de que esos hombres y
mujeres pusieran fin a sus vidas sin ninguna coacción visible, parece
seguro" . El país de los
sumerios. O.C., pág 211.
16.- Tablilla VI. v. 95 a 98. Parece tratarse de una referencia
al Diluvio.
17.- Tablilla VI. v. 120 a 123. "Cabezas negras" es
una designación de los seres humanos. Por otra parte, la reducción de numerosos
nombres de dioses a Marduk, muestra la faz monoteísta de la religión babilónica
luego que su divinidad local se expandió por la baja y alta Mesopotamia, el
Asia Menor y el Mediterráneo oriental. Otro tanto harán los asirios con Assur.
18.- Tablilla VII. v. 161 a 162. Son las palabras finales del
Enuma Elish.
III. Mitos egipcios.
1.- El formato que hemos dado al mito de la creación se
corresponde con la mitología menfita y está de acuerdo con la inscripción que
hizo imprimir sobre piedra basalto el faraón Shabaka, hacia el 700 a.C. Esta, a
su vez, es transcripción de un papiro considerablemente más antiguo. En el Viejo Imperio, Atum era el dios principal que a veces fué relacionada con Ra, el disco solar,
pero ya en el Imperio Nuevo Ra ocupa el lugar central en desmedro de Atum y
otros dioses. La fuente que nos ocupa muestra a Ptah como el creador de todo lo
existente.
En mitología egipcia hay siempre dificultades para seguir el
proceso de transformación de una entidad divina. Muy frecuentemente, un dios
totalmente desconocido en una época comienza a surgir tímidamente en el
escenario histórico de épocas posteriores. Luego, su figura toma cuerpo y a
veces amenza con absorber toda la vida religiosa o mítica de un largo período.
El caso de egipto es ejemplar en este punto, dado el largo tiempo en que se
desarrolló su cultura. De acuerdo con la
Aigyptiaka (mencionada por
Flavio Josefo), la primera dinastía comienza hacia el 3.000 a.C. (época
tinita). Hasta la dominación persa, griega y romana, Egipto sigue activo y, por
tanto, en franca transformación. En efecto, aún en época de los Tolomeos, la
mitología sigue desarrollando nuevas formas que en esa época influyen en el
mundo helenístico como antes lo hiciera en los rudimentos de la cultura griega.
Estamos pues hablando de 3.000 años de desarrollo continuado y es claro que en
semejante período la aparición y transformación de mitos provoca
desconcierto por exceso. De esta suerte, una divinidad puede tener
características diferentes (y a veces opuestas) a sí misma cuando ha
transcurrido un milenio o más tiempo.
2. - El texto en negrilla, en este caso, es del Acto primero,
escena segunda de Aída , según libreto
de Antonio Ghislanzoni. El parlamento del sumo sacerdote es este: "Immenso, immenso Fth , del mondo
spirto fecondator, ¡ah!... ¡ah! ¡Noi t'invochiamo!
3.- Una leyenda menciona específicamente a Biblos. Fenicia era
una región del Asia Anterior en la costa occidental de Siria y que entre el
Líbano y el Mediterráneo llegaba al Monte Carmelo por el sur. Sus ciudades
principales eran: Biblos, Beirut, Sidón, Tiro y Acca. Durante la dominación
romana se agregó el territorio de la Celesiria o Fenicia del Líbano, designando
como Fenicia Marítima a la nación antigua. Hemos usado "Fenicia" en
el relato, para resaltar la misma raíz de "Fénix", ave fabulosa que
moría en una hoguera y renacía de sus cenizas. De todas maneras, no ignoramos
que "Fenicia" deriva del griego Phoenikia o sea, "país de las
palmeras" y que los habitantes de ese lugar llamábanse a sí mismos
"cananeos" y no "fenicios".
4.- Alusión a la preparación de la momia, de acuerdo a lo
comentado por Heródoto (Historias, II,
LXXXVI y siguientes) .
5.- Se ha pretendido hacer derivar la palabra
"pirámide" de un término griego que significa "pastel de
trigo", porque egipcios y griegos daban esa forma a ciertos pasteles
(derivados, tal vez, de otros que servían de práctica ceremonial teofágica).
Hay quienes opinan que se trataba de simples alimentos adornados graciosamente.
Pirámide, del griego pyramis, tiene la misma raíz que pira, pyrá, y que fuego,
pyr. "Pira", ha sido usado como "hoguera" en la que se
quemaba el cuerpo de los muertos, o los cuerpos del sacrificio ritual. No
conservamos en la antigua lengua egipcia el vocablo que exactamente se refiere
a la pirámide en sentido geométrico. De todas maneras, el nombre griego de ese
cuerpo y los estudios matemáticos iniciales en torno a él, bien pueden provenir
de la enseñanza egipcia a estar por lo comentado en el Timeo de Platón en el que el autor menciona los
primeros conocimientos científicos de su pueblo, considerándolos de origen
egipcio. Estas consideraciones nos han permitido hacer un juego de palabras en
el que la pirámide en cuestión termina
identificada con el horno del alfarero. Por su parte, Heródoto
(Ibid. II, C y CI) cuenta una historia con respecto al motivo de construcción
de las pirámides que la acerca al tema osiríaco. Recordando, además, la
antigedad del mito propio de la cultura cerámica primitiva (en la que el
nacimiento del hombre se debe al dios-alfarero), es que se ha podido componer aceptablemente
el párrafo comentado aunque con la licencia del caso. Por su parte, las
pirámides mesopotámicas (zigurats) también nos acercan a una concepción según
la cual esas construcciones no eran solamente templos y lugares de observación
astronómica sino "montañas sagradas" en las que era sepultado y luego
rescatado Marduk. En cuanto a las
pirámides escalonadas y cubiertas o semi revestidas de México y
América Central (Xochicalco, Chichén Itzá, Cholula, Teotihuacán por ejemplo),
no tenemos elementos para afirmar que aparte de construcciones dedicadas al
culto y a la observación astronómica se les diera función sepulcral. Y en lo
que hace a su desarrollo histórico, las pirámides de Egipto evolucionan desde
las mastabas que ya en la III dinastía estaban ligadas al culto al Sol en
Heliópolis.
6.- De acuerdo a lo observable por ejemplo, en el Papyrus of Ani (Brit. Mus. N. 10,470, sheets 3 and 4).
7.- La corona blanca y alta del alto Nilo y la roja y chata del
bajo Nilo, representaban la procedencia del faraón y su poder sobre esas
regiones. Ambas coronas se combinaban, a veces, para formar la corona doble. En
tiempos del Nuevo Imperio empezó a usarse la corona azul de guerra. A menudo se
colocaba alrededor el ureus, la cobra sagrada, que representaba poder sobre las
dos tierras; o bien, las plumas de avestruz que combinaban con la corona alta.
En el caso de Osiris, la corona toma carácter sacerdotal a modo de tiara como
ocurre con el tocado papal (pero en el que se observa la corona de tres pisos).
En este caso, se hace derivar a la tiara pontificia de la mitra de los obispos,
pero su estilo es más bien egipcíaco.
8.- El sacudidor y el cayado o báculo, frecuentemente aparecen
cruzando el pecho de los faraones. En las representaciones de Osiris cumplen
con una función sacerdotal, tal como ocurre con el cayado de los obispos
cristianos.
9.- El Ka no era el espíritu sino el vehículo que visitaba al
cuerpo momificado. Tenía algunas propiedades físicas y se lo representaba como
"doble". Así aparece en las distintas épocas de los Libros de los Muertos. Cuando se representaba el Ka del faraón
solía pintarse o esculpirse dos figuras iguales tomadas de la mano.
10.- La cruz de brazos iguales era el símbolo de Anu, de los
caldeo-babilónicos. La cruz Ankh o ánsata era una Tau con círculo y asa,
símbolo del triunfo sobre la muerte y atributo propio de Sekhet. Esta cruz fué
adoptada luego por los cristianos coptos.
11.- El Ba era el espíritu no sometido a las viscicitudes
materiales. Solía representárselo como pájaro con rostro humano.
12.- Amenti era el infierno, el reino de los muertos.
13.- Khnum, representado a menudo con cuerpo humano y cabeza de
carnero, era la divinidad principal de la tríada de Elefantina del alto Egipto.
Esta divinidad hizo el cuerpo de los humanos con barro y les dió forma en su
rueda de alfarero. Esta, al girar, tomaba el carácter de rueda de la fortuna
que fijaba el destino de las personas desde el momento de su nacimiento. Beltz,
citando a E. Naville, The temple of
Deir el Bahri , II, tablas 47-52, pone en boca de Khnum estas palabras al crear
a una reina importante: "Quiero obsequiarte con el cuerpo de una diosa.
Serás perfecta como todos los dioses y recibirás de mi felicidad y salud y las
coronas de ambos países y estarás en la cumbre de todos los seres vivientes al
ser reina del Alto y del Bajo Egipto". W. Beltz, Los Mitos Egipcios , Losada, págs. 97 y 98. Buenos Aires, 1986.
14.- Thoth, dios de Hermópolis. Se representaba con cuerpo
humano y cabeza de ibis. Fué el creador de la cultura. También asumía el rol de
conductor de las almas hacia el Amenti. La equivalencia con el Hermes griego
dió lugar a la figura de Hermes - Thoth. Posteriormente, hacia el S.III d.C.
los neoplatónicos y otras sectas gnósticas produjeron los Libros Herméticos (Poimandres, La Llave,
Asclepios, La Tabla de Esmeralda, etc.) , que atribuyeron a un legendario
Hermes Trismegisto (el "tres veces grande") creador de la ciencia,
las artes y las leyes.
15.- El sicomoro era una especie de higuera de madera muy
perdurable que se utilizaba para la confección de sarcófagos. También se hace
alusión aquí al árbol Djed, un tronco muerto del que salían brotes y que
representaba la resurrección de Osiris.
16.- "Dama de Occidente", nombre que en las
invocaciones mortuorias tomaba la diosa madre Hator, emplazada en la región
occidental de Libia donde estaba el reino de los muertos.
17.- Anubis, con cuerpo de hombre y cabeza de chacal, era el acusador en el juicio de los muertos.
A veces se lo conocía como "El Embalsamador" o "El Guardián de
las Tumbas". Se atribuía a Anubis haber ayudado al embalsamamiento de
Osiris. También aparecía como "El que está sobre su montaña", es
decir, a cargo de la pirámide funeraria.
18.- Los amuletos (ushabtis o "los que contestan")
eran figurillas de arcilla que se colocaban en las tumbas para que
acompañaran al muerto al país de Amenti, donde adquirían tamaño
y características humanas, reemplazando al difunto en los
trabajos más esforzados.
19.- Horus con sus padres Osiris e Isis formaba parte de la
trinidad de Abidos. Se lo representaba con cabeza de halcón y un disco solar
sobre la frente. Se lo consideraba en su aspecto solar naciente.
20.- Era un dios local de Coptos, Panápolis y de ciertas
regiones desérticas. Se lo representaba como a Príapo con el falo erecto. Era
una divinidad regeneradora de la corte de Seth. Fué llamado "Toro de su
madre", hijo y esposo de una divinidad que presidía el Oriente. Puede
haberse producido alghuna permutación con Seth, ya que algunas leyendas lo
presentan a éste como un toro negro asesinando a Osiris. Por otra parte, bien
puede existir una estrecha relación entre este antiquísimo Min y el legendario
Minos de Creta representado también como un toro.
21.- Apofis era una serpiente monstruosa que acechaba la barca
del Sol. Con el tiempo quedó identificada con Seth en su aspecto demoníaco. En
algún Libro de los muertos se hacen invocaciones para que la barca en
la que va el difunto no sea presa de esa serpiente.
22.- La pérdida de la cabeza en los dioses no significa su
muerte sino más bien un reemplazo de atributos. Muchas divinidades, a su vez,
pueden ser identificadas fácilmente gracias a que llevan por cabeza el totem
del pueblo o lugar del cual parten.
23.- Nos ha parecido de importancia anotar la historia de
Akenatón bajo un subtítulo que hace referencia al "antimito". En
verdad se trata de otro mito raíz: el del dios único que como sistema de
pensamiento entra en fuerte colisión con panteones superpoblados. Si bien ya en
Mesopotamia se vieron algunos planteamientos monoteístas es en Egipto y con
Akenatón (de 1364 a 1347 a.C.) donde esa forma religiosa adquiere vigor. La
reforma de Akenatón dura tanto como su reinado. Según Belz, las castas
sacerdotales que concedieron al clero de Amon de Tebas una primacía honorífica
se entendían a menudo como el tesoro y la salvaguardia de las tradiciones
nacionales. Su exitosa resistencia a las reformas de Akenatón tuvo no sólo un
carácter religioso sino también nacional. Después de que ellos hicieron anular
las reformas de este soberano hereje, su influencia y fuerza se volvieron más
fuertes que nunca. "Los templos se convirtieron en la mayor potencia
económica del país. Los reyes de la vigésima dinastía eran marionetas en las manos
de los sumos sacerdotes tebanos cuya función era, de antaño, hereditaria"
(Tókarev). Opuestamente a lo que ocurrió con el cristianismo y el Islam que
progresaron en alianza con las nuevas fuerzas políticas, la religión egipcia
regresó hacia formas autóctonas. De haber
progresado la reforma política y religiosa de Akenatón
probablemente hubiera surgido una religión universal con bastante anterioridad
a las hoy conocidas. De todas maneras, aunque se borraron oficialmente los
rastros de la herejía su influencia
trascendió el Egipto.
24.- Heliópolis.
25.- Las traducciones del
Himno a Atón son numerosas. Por
nuestra parte hemos apelado a fragmentar la traslación de Estela
Dos Santos basada, a su vez, en la Storia delle leterattura Antica egiziana , de Donadoni.
IV. Mitos hebreos.
1.- Génesis 2, 9 y 2, 16-17.
2.- En base al libro V de El Paraíso Perdido, de J. Milton.
3.- Génesis 3, 4-5.
4.- En este relato, la serpiente se interesa en que el hombre adquiera
la ciencia pero impide que cobre la inmortalidad siguiendo la tónica del mito
de Gilgamesh "aquél que todo lo supo", pero que regresó a morir en
Uruk.
5.- Génesis 3, 22-24.
6.- Anuncio de la Ley Mosaica.
7.- Génesis 22, 1-14.
8.- "Dijo también Dios a Abraham: A Sarai tu mujer no la
llamarás Sarai, más Sara será su nombre. Y la bendeciré, y también te daré de
ella un hijo; sí, la bendeciré, y vendrá a ser madre de naciones; reyes de
pueblos vendrán de ella. Entonces Abraham se postró sobre su rostro, y se rió,
y dijo en su corazón: ¿A hombre de cien años ha de nacer hijo? ¿Y Sara de
noventa años, ha de concebir?" ibid. 17, 15-18.
9.- "Entonces dijo: De cierto volveré a tí; y según el
tiempo de la vida, he aquí que Sara tu mujer tendrá un hijo. Y Sara escuchaba a
la puerta de la tienda, que estaba detrás de él. Y Abraham y Sara eran viejos,
de edad avanzada; y a Sara le había cesado ya la costumbre de las mujeres. Se
rió, pues, Sara entre sí, diciendo: ¿Después que he envejecido tendré deleite,
siendo también mi señor ya viejo? Entonces Jehová dijo a Abraham: ¿por qué se
ha reído Sara diciendo: Será cierto que he de dar a luz siendo ya vieja? ¿Hay
para Dios alguna cosa difícil? Al tiempo señalado volveré a ti, y según el
tiempo de la vida, Sara tendrá un hijo. Entonces Sara negó, diciendo: No me
reí; porque tuve miedo. Y él dijo: No es así, sino que te has reído".
Ibid. 18, 10-16.
10.- El tema de Abraham fué tratado dramáticamente por
Kierkegaard en Temor y Temblor. En uno de los posibles libretos sobre el
tema del holocausto dice: "Era muy de mañana; Abraham se levantó, abrazó a
Sara, compañera de su vejez, y Sara dió un beso a Isaac, que la había
preservado del escarnio, y era su orgullo y esperanza para la posteridad.
Anduvieron en silencio; la mirada de Abraham permaneció fija en el suelo hasta
el día cuarto; entonces levantando los ojos vió en el horizonte las montañas de
Morija; y bajó de nuevo la mirada. En silencio, preparó el holocausto y ató a
Isaac; en silencio extrajo el cuchillo; entonces, vió el carnero que proveyó
Dios. Lo sacrificó y regresó... A partir de ese día, Abraham se
hizo viejo; no pudo olvidar cuánto había exigido Dios de él.
Isaac continuó creciendo; pero los ojos de Abraham se habían nublado; ya no vió
más la alegría". (O. C. pág. 15. Losada. Buenos Aires. 1979). Por nuestra
parte, en lugar de insistir en la culpa como un motivo de la existencia, hemos
destacado ciertos aspectos retributivos del mito en lo que hace a la burla
divina frente a la risa motivada por la incredulidad.
11.- Este es el tema de Jacob, pero también Moisés lucha con
Dios. Así se nos dice: "Y aconteció en el camino, que en una posada Jehová
le salió al encuentro y quiso matarlo".
Exodo. 4, 24.
12.- Israel, esto es "el que lucha con Dios", o "Dios
lucha".
13.- Peniel, esto es "el rostro de Dios".
14.- "Los lexicógrafos árabes explican que la naturaleza de
la renquera producida por lesión en el tendón femoral de la articulación del
muslo obliga a una persona a andar sobre la punta de los dedos. Esta
dislocación de la cadera es común entre los luchadores y la describió por
primera vez Harpócrates. El desplazamiento de la cabeza del fémur alarga la
pierna, aprieta los tendones del muslo y produce espasmo en los músculos, lo
que obliga a caminar contoneándose, con el talón constantemente elevado, como
la renquera que atribuye Homero al dios Hefestos. La creencia en que el
contacto con los jinn trae como consecuencia una manera de andar
floja y como descoyuntada se encuentra entre los árabes, quizá en
recuerdo de la danza renqueante que bailaban los devotos que se
creían poseídos divinamente como los profetas de Baal en el monte Carmelo (Reyes XVIII.26) . Beth Hogláh, cerca de
Jericó, puede haber sido llamada así por esta razón, porque hajala significa en arábigo renquear o saltar y
tanto Jerónimo como Eusebio llaman a Beth Hogláh 'el lugar de la danza del
anillo'. Los tirios bailaban esa danza en honor de Hércules Melkart. Es
posible, en consecuencia, que el mito de Penuel explicase originalmente una
ceremonia renqueante que conmemoraba la entrada triunfante de Jacob en Canaán
después de luchar con un rival".
Los Mitos Hebreos . Op .Cit., pág. 200, nota 7.
15.- El tema de la renguera divina está muy extendido en la
mitología universal. Desde el Hefesto cojo que es arrojado del Olimpo hasta los
nativos Tereno y los de la isla de Vancouver. Los Ute de Whiterocks en Utah,
practicaban "danzas rengueantes", esto también se lee en un texto
talmúdico que refiere la danza claudicante celebrada hacia el siglo II d.C. con
el objeto de favorecer las lluvias. Esta idea de la renguera divina aparece
también en la China arcaica. El fundador de la dinastía Ying, T' ang que luchó
contra la sequía y Yu el Grande, fundador de la dinastía Chang, eran hemipléjicos
y rengueaban. Comentarios sobre este particular, los encontramos en Frazer ( La
Rama Dorada , 4, vol. 7) y en C. Lévi-Strauss ( Mitológicas II, De la Miel a
las Cenizas . F.C.E. México. 1972. Pp. 383-386). En este punto de las danzas
claudicantes o de las rengueras realizadas con el objeto de promover las
lluvias, opinamos que el o los oficiantes del ritual simulan el malestar de
algunas personas que al acercarse las tormentas acusan dolores artríticos. En esos caso, se trata de
"engañar" al cielo y, dentro de esa lógica, si se renguea es porque
viene la lluvia, por tanto, ésta no tiene más que producirse. En el caso de
Jacob, su lucha y la renguera emergente, creemos que si bien podría tratarse de
un rito, éste no está referido al tema de las lluvias sino al del cambio de
estado del protagonista confirmado en la permutación de su nombre, nada menos
que por el de Israel. Recordemos que en el otro caso de lucha con Jehová,
Moisés no queda rengo pero se produce de inmediato la circuncisión y todo esto
ocurre en el trayecto de regreso a Egipto siguiendo el mandato de Dios para
rescatar a su pueblo de la prisión del Faraón. Por tanto, la anécdota de
"el intento" de Jehová por "matar" a Moisés, refleja
también un posible ceremonial de cambio de estado.
16.- No podemos menos que transcribir algunos párrafos del
curioso estudio de Freud respecto a Moisés y el monoteísmo. Aunque sus
razonamientos no están del todo avalados por la certeza histórica, son dignos
de tenerse en cuenta en algunos aspectos. Desde luego, no reproduciremos aquí
los temas sicoanalíticos de la tesis. El trabajo de marras, bajo el título
de "Moisés y el monoteísmo"
(O. C. Volumen XXIII. Amorrortu, Buenos Aires, 1980), trata de demostrar en el
capítulo primero que Moisés fué un egipcio y para ello cita un documento de
Sargón de Agadé (fundador de Babilonia, h. 2800 a.C) en el que aparece la
leyenda del rescate de las aguas que circulaba en todo el mundo cultural de la
Mesopotamia y por tanto era conocido por los semitas nacidos en Babilonia o,
como Abraham, en Ur de Caldea. El escrito dice: "Yo soy Sargón, el rey
poderoso, el rey de Agadé. Mi madre fué una vestal; a mi padre no lo conocí, en
tanto que el hermano de mi padre moraba en la montaña. En mi ciudad de
Azupirani, situada en el valle del Eufrates, quedó de mí embarazada mi madre,
la vestal. Me parió a escondidas. Me puso en una canasta de cañas, tapó los
orificios con betún y me abandonó a la corriente del río, pero la corriente no
me ahogó. El río me llevó hasta Akki, el que saca el agua. Akki, el que saca el
agua, en la bondad de su corazón me recogió. Akki, el que saca el agua, me crió
como si fuera su propio hijo...", etc. Más adelante
(tercera parte, pág. 57 y sig.), Freud dice: "... la
religión de Atón fué abolida, y la residencia del faraón motejado de herético
fué víctima de la destrucción y el saqueo. Hacia el año 1350 a.C. se extinguió
la dinastía decimoctava; le sucedió una época de anarquía, tras la cual
restableció el orden el general Haremhab, quien gobernó hasta 1315 a.C. La
reforma de Ikhnatón parecía un episodio destinado al olvido. Hasta aquí lo
comprobado históricamente; lo que sigue es nuestra continuación hipotética.
Entre las personas allegadas a Ikhnatón se encontraba un hombre que quizá se
llamaba Thotmés, como muchos otros en esa época; el nombre no importa mucho,
sino sólo que su segundo componente debió de ser
'mose' . Ocupaba un alto puesto, era un secuaz convencido de la
religión de Atón, pero, por oposición al caviloso rey, era un hombre enérgico y
apasionado. Para él, el final de Ikhnatón y la apostasía de su religión
significaba el fin de todas sus expectativas... En el apremio del desengaño y
la soledad se volvió a estos extranjeros, buscó en ellos el
resarcimiento de sus pérdidas. Los eligió como su pueblo, intentó
realizar en ellos sus ideales. Luego que acompañado por la gente de su séquito,
hubo abandonado con ellos Egipto, los santificó mediante el signo de la
circuncisión, les impartió leyes, los introdujo en las doctrinas de la religión
de Atón que los egipcios acababan de abolir". Y hasta aquí, Freud. En lo
que hace a la circuncisión sabemos que esta ya había sido establecida antes de
Moisés y en cuanto a su uso por diversos pueblos, incluso el egipcio, puede
probarse históricamente sin por ello hacerla derivar exclusivamente de los
habitantes del Nilo. Moisés pudo haber sido egipcio, eso no nos parece de
especial importancia. El tema de interés radica en que la influencia cultural
egipcia se hizo sentir en esa porción del pueblo judío afincada en tierra de
los faraones. Los acontecimientos desencadenados por Akenatón fueron muy
próximos a la época del Exodo y las tesis religiosas que sostuvo Moisés,
también coincidieron con las del reformador egipcio. En cuanto al interés
histórico experimentado por Freud, debemos recordar que hacia 1934 circulaban
numerosas hipótesis sobre el origen egipcio de Moisés, entre otras las de
Breasted y de Eduard Meyer que nuestro autor cita a menudo haciéndose eco de la
discusión planteada. Desde luego que para Freud no era indiferente el tema de
la fundación religiosa ya desde su
Tótem y tabú de 1913. Cuando en el
Moisés y el monoteísmo , se concluye que Moisés fué asesinado por un
grupo de sus liderados, todos los antecedentes del caso y especialmente la
relación padre-hijo no pueden pasarse por alto, por lo menos dentro de la
lógica sicoanalítica o de la tradición antropológica representada por J. G.
Frazer, de quien Freud era tributario. Aquél sostenía que el asesinato de los
jefes era una tendencia marcada o solapada, pero existente en numerosas
sociedades. Como a su vez los jefes saben o intuyen ésto, la gente tiene que
cuidarlos y cuidarse de ellos ("He
must not only be guarded, he must also be guarded against ").
17.- Exodo 3, 2-16. Ver también: Exodo 6, 2-3.
18.- Ibid. 12, 37-38.
19.- Según Eusebio y Julio Africano, Amenofis hizo construir un
canal que comenzando en el Nilo a la altura de Coptos, más abajo de Tebas,
penetraba por Cosseir en el Mar Rojo. Este canal fué cegado durante la invasión
de Cambises. A su vez, Aristóteles
comenta que Ramses II o Sesostris, abrió un canal por el istmo. Los trabajos
fueron interrumpidos y luego continuados por Necos hasta que la obra quedó
concluída por Dario. El canal empezaba en Patumos sobre el Mar Rojo y terminaba
en el Nilo hacia Bubasto. Los Ptolomeos lo mejoraron y cuenta Estrabón haberlo
visto en actividad. Fué conservado por los romanos hasta siglo y medio después
de la conquista árabe. Al parecer, el canal fué cegado y reconstruído por Omar,
volviendo a hacerse navegable hasta el 765, fecha en la que Almanzor decidió
inutilizarlo para
evitar que Mohamed-ben-Abula, recibiese víveres de sus
compañeros sublevados. Para más detalles sobre la historia de las
canalizaciones egipcias, ver
Rompimiento del Istmo de Suez , de Cipriano S.Montesinos. En lo
referente al paso de los Israelitas por un lugar seco del Mar Rojo todo hace
pensar que, en efecto, existía un sistema de esclusas en un ramal conectado con
el Nilo, o bien (ya que los datos históricos faltan en este punto), que se
estaba en obra canalizando en seco dos sectores que luego habrían de ser unidos
por el agua. Si ese fué el caso, las paredes a modo de presas de contención
provisoria permitían terminar los trabajos de canalización. Probablemente, por
una de esas paredes se desplazó el equipo pesado de los egipcios y bien pudo
producirse un fuerte desmoronamiento. Si esta explicación resulta poco creíble,
debemos recordar el proyecto de trazado indirecto del canal de Suez, de acuerdo
a Stéphenson, Negrelli y Paulín Talabot. De acuerdo a ese plan, conocido como
de Linant-Bey, se trataba de realizar 24 esclusas comunicando el Mar Rojo con
el Nilo. Por otra parte, en la inauguración oficial del canal de Suez el 17 de
Noviembre de 1869, numerosos tramos llegaban escasamente a los 22 metros de
ancho y la profundidad era de 8,50 y 9 metros. No estamos hablando entonces de
tan gigantescos tramos ni de esclusas tan altas.
20.- "Y llegaron
a Mara, y no pudieron beber las aguas de Mara porque eran amargas; por eso le
pusieron el nombre de Mara" . Exodo 15, 23.
21.- "Y la casa de
Israel lo llamó Maná; y era como semilla de culantro, blanco, y su sabor como
de hojuelas con miel" . Ibid 16, 31. Aquí "maná" quiere decir
"¿qué es esto?" en referencia a la sorpresa que mostraron los
israelitas al comer las semillas que les presentaba Moisés.
22.- Exodo 19, 18-21.
23.- Ibid. 20, 18.
24.- Deuteronomio 33, 4-7.
25.- Ibid. 33, 10-12.
V. Mitos chinos.
1.- La doctrina del Tao es muy anterior a Lao Tse y Confucio (ambos
vivieron en el S.VI a.C.). Existen rudimentos
de estas ideas en el origen de
la cultura Hoang Ho. Por otra parte, en el
I Ching o Libro de las Transformaciones (posiblemente anterior al siglo
X a.C.), se recoje aquellos elementos que luego serán un antecedente importante
en la elaboración del Confucianismo y el Tao Te. Se deba el I Ching
al legendario Fu Jtsi o a Vem, antecesor de la dinastía Chou, o a una
sucesión de autores y correctores, lo cierto es que su influencia ha sido
grande en la formación de numerosas escuelas de pensamiento, dando lugar
también a una serie de técnicas adivinatorias y otras supersticiones que llegan
hasta nuestros días.
2.-
Tao Te Ching , Lao Tse. C. IV. Andrómeda,
Buenos Aires, 1976 (traducción de J. Fernández. O).
3.- Ibid. C. XI. En la traducción que hace Lin Yutang del chino
al inglés (y de ahí se vuelca al castellano por obra de A. Whitelow), se lee:
"Treinta costillas se unen circundando la nave; de su no existencia surge
la utilidad de la rueda..."(?). Sabiduría
China . pág. 35. Nueva, Buenos Aires, 1945.
4.- "Profundidad, es una interpretación de la palabra china
hsuan que significa lo 'infinitamente pequeño del Universo no descubierto por
el hombre' (literalmente 'una cosa pequeña cubierta por un hombre'). La
'infinita profundidad', en chino literalmente significa 'la profundidad de la
profundidad' o 'la infinita pequeñez de la infinita pequeñez' ". (Tao Te Ching, llamada 4 del traductor al
capítulo 1).
5.- En esta versión libre, la vuelta al sueño quiere significar
la contracción o el enfriamiento de todas las cosas luego de la primera
expansión. El gran torbellino sigue ampliándose, según el taoísmo, pero en cada cosa comienza la contracción
que equilibra a la oleada universal.
6.- Se ha interpretado al
Y ing como una fuerza pasiva,
complementaria del Yang . Pero el
Yang, aparece como fuerza posterior al
Ying . Esto ha suscitado no pocas discusiones antropológicas en las que,
asociándose el Ying a lo femenino y
el Yang a lo masculino, se ha pretendido que la anterioridad de aquella
fuerza es histórica y no conceptual. La conclusión que ha derivado, es que se
trata de la primacía femenina en la época matriarcal, luego desplazada por el
patriarcado en el que el Yang impone su actividad, tal como aparece en el
Emperador Dragón ( Yang ) y en la Emperatriz Feng ( Ying ).
7.- Alusión a los mitos de ultratumba. En el fragmento que
acompañamos se reflejan algunas de estas creencias populares aunque de
distintas épocas, como el caso de los Ocho Inmortales que aparecen recién en el
siglo XIII d.C. (durante la dinastía Yan), al lado de figuras temidas o
veneradas en los siglos XI a II a.C. (período clásico de la dinastía Chou). De
todas formas, se trata de un trabajo meritorio que también da ciertas pautas
rituales. " -¿Sabes lo que harán de ti? -preguntóle Tcheng-Kuang mirándolo
atentamente-. Te depellejarán vivo, te arrancarán las uñas, los dientes y los
ojos, te quitarán la carne a tiras y se la echarán a los buitres. Después los
perros roerán tus huesos. Y cuando transcurran los ciento cinco días del
solsticio de Ying, tus familiares no podrán ir a tu tumba a ofrecerte
sacrificios en la fiesta de la
muerte. Los muchachos de tu aldea lanzarán al aire sus cometas,
ilustradas con las leyendas de los ocho Sabios Inmortales, y colgarán de ellas
sus campanillas y sus linternas. Millones de linternas se encenderán ese día en
China, pero ninguna de ellas alumbrará por ti... Ni quemarás azufre ni hojas de
artemisa en medio del patio para expulsar a los demonios. Ching, el gran
demonio que lleva el registro de la Vida y de la Muerte, habrá inscrito ya tu
nombre a la puerta del Infierno, sobre el Magno Océano, en el camino que
conduce a la Fuentes Amarillas, donde habitan los muertos... Sung-Ti, la Majestad
Infernal que habita en la Estancia de las Cuerdas Negras, y el Señor de los
Cinco Sentidos, y el temible Yen-Lo y el implacable Ping-Tang, Señor de los
Infiernos, te harán recorrer, una a una, sus cámaras de tortura en una
infinitarueda
de suplicios. No irás al Paraíso Kwng Sung, donde la Reina Madre
del Oeste pasea entre sus durazneros, ni verás más al sol, Padre Yang, bello
Cuervo de Oro, recorrer el cielo en su carro de llamas". L a
Flor del Tao . A. Quiroga. Cárcamo, pp. 13 y ss. de la edición bilinge. Madrid.
1982. Respecto a las leyendas chinas, se puede consultar algunas de las fuentes
que da Tao Tao Liu Sanders al final de su libro Dragones, Dioses y Espíritus . Anaya, Madrid. 1984.
8.- I Ching . Disertación
de Ta Chuan. Traducción de A. Martínez B. Ed. Tao. Quindio. Colombia. 1974.
9.- Tao Te Ching . Op. Cit. LXXI.
VI. Mitos indios.
1.- La literatura mística de la India es, con seguridad, la más
extensa del mundo. Por otra parte, en ella se encuentran concepciones
científicas, filosóficas y artísticas de sumo interés. Con frecuencia se ha
querido ordenar de manera simple a esa enorme producción. Siguiendo un esquema
elemental podemos decir que los Vedas (cuatro en total), han sido seguidos por
obras de exégesis como los Brahmanas,
Aranyakas y Upanisads . Los Vedas pueden ubicarse, en su sustrato más
antiguo, hacia el S.XV a.C.; los
Brahmanas hacia el VI a.C. y
muchos de los Aranyakas , más recientes
en general, tienen su esbozo casi contemporáneo a los Brahmanas . Los
Upanisads , son los últimos escritos que, al cerrar el ciclo védico,
toman el nombre de "Vedanta"
. El ciclo védico, fué compuesto en la lengua que portaban los invasores de la
India, conocidos como "indoeuropeos", o "indoarios". Esta
lengua fué haciéndose irreconocible a medida que transcurría el tiempo hasta
que se sistematizó la forma de expresión clásica que conocemos como Sánscrito,
hoy por hoy fuera de uso pero que constituye algo así como el Griego antiguo
para los occidentales. De acuerdo a Max Mller, los Vedas fueron producidos
entre el 1200 al 800 a.C.; los
Brahmanas del 800 al 600 y el
resto del 600 al 200, pero lo cierto es que no hay nada en esos textos que
indique en qué fecha fueron escritos y, en cambio, su
transmisión fué durante largas centurias de tipo oral. En lo que hace a la
moderna mitología hindú, podemos mencionar a las dos grandes epopeyas ( Ramayana y Mahabharata ), a los Puranas (historias tradicionales, en
número de dieciocho) y a los Tantras (unos cinco importantes). En este primer
apartado que hemos llamado "Fuego, Tormenta y Exaltación" ,
nos hemos limitado a transcribir algunos de los himnos dedicados a las
tres más importantes divinidades del
Rig Veda . Autores como Yaska, posiblemente una de las autoridades más
antiguas en el comentario de los Vedas
, considera que Agni, Indra y Surya (el sol), constituyen la trilogía
fundamental del monumento literario que nos ocupa. Nos parece, sin embargo, que
la suplantación de Soma en esa trilogía responde a un cambio importante en la
perspectiva mítica de los autores
posteriores , respecto de la etapa védica original.
2.- Fuego como figura de Agni. En Agni se reconocen distintos
tipos de fuego: el de la tierra (incendio, fuego doméstico y sacrificial); el
del aire (rayo y relámpago) y el del cielo (sol). Se lo suele llamar
"comedor de madera" y de "grasa", esto último en alusión a
la grasa sacrificial que se derrama sobre él. Nace por frotación de las dos
varillas sagradas y no tiene pies, manos, ni cabeza; a cambio posee nuemerosas
lenguas y cabellera de llamas. Su voz es el crepitar. Le son consagrados más de
doscientos himnos del Rig Veda . Fué
adorado también por la rama aria que se desplazó hacia Irán. Allí tomó gran
relevancia en la religón anterior a Zarathustra, se continuó luego del
reformador y llegó hasta el actual culto de los Parsis (éstos, luego del embate
musulmán se mantienen en Irán en reducido número de treinta mil, habiendo
emigrado a Bombay un grupo que hoy representa la mayoría de esa religión). Al parecer, muchos de los
atributos de Agni terminaron absorbidos por Indra, pero en su carácter
sacrificial continúa involucrando a la mayor parte de las divinidades hindúes.
3.- Tormenta como figura de Indra. En rigor, la imagen de Indra
es el rayo pero acá aparece como conductor de las aguas luego de haberlas
liberado al triunfar sobre Vrta, demonio-hembra que las tenía prisioneras. Este
Vrta, puede haber sido un dios de los nativos contra los cuales lucharon los
arios durante su invasión a la India al penetrar por el Punjab. Los pobladores,
que fueron desplazados hacia el sur, posiblemente canalizaban el agua hacia sus
campos de cultivo, encontrándose en un estadio de civilización más avanzado que
el de los extranjeros, pero no contaban con las armas de hierro con que estaban
pertrechadas las hordas invasoras. Los nativos son llamados "Dasyu"
en el Rig Veda tratándos seguramente de grupos drávidas.
También se ha visto en Indra al dios que lucha contra la sequedad y que libera
las aguas benéficas del cielo. A este dios se consagran alrededor de doscientos
cincuenta himnos del Rig Veda (una cuarta parte del total) lo que muestra
la importancia que tuvo por esas épocas. Posteriormente fué perdiendo fuerza y
muchos de sus atributos terminaron absorbidos por otros dioses.
4.- Exaltación como figura del dios embriagador Soma. Esta
bebida se corresponde con el Haoma de los arios que invadieron el Irán. Hasta
el día de hoy se discute las características de la planta productora del Soma.
Parece posible que la bebida fuera, con el tiempo, obtenida de distintos
vegetales de ahí la confusión que ha rodeado a este tema. Según W. Wilkins en
su Mitología Hindú , la planta en
cuestión es la Asclepias ácida de Roxburgh. Crece en las colinas del
Punjab, en el Paso Bolan, en los alrededores de Poona, etc. Pero ya en épocas
en que fuera escrito el Vishnu Purana
, los intoxicantes estaban estrictamente prohibidos, por eso el Soma no era
exaltado como tal. En todo caso, allí se lo relaciona difusamente con la luna.
Por tanto, la pista se pierde casi completamente. Según otros autores, la
planta no
es sino una variedad de la zigophyllacea. Podría tratarse de las semillas del vegetal
conocido como "ruda asiria" (
Pegorum harmala ) que fué usado por los mesopotámicos quemándolo en los
sahumerios sacrificiales. No han faltado, los que han visto en el Soma una
bebida fermentada del tipo de la cerveza, como la consumida por los
indoeuropeos. Pero la teoría más interesante ha partido de A. Hofmann. Este
estudioso (descubridor del L.S.D.), afirma que se trata de un hongo: la Amanita muscaria . Según él, lo que fué un
enigma etnobotánico por más de dos mil años ha sido develado en 1968. En Plantas de los dioses , (en colaboración con
R. Evans. F. C. E. México, 1982), Hofmann comenta que la Amanita se conoce como alucinógeno desde
1730 por comunicación de un oficial sueco prisionero en Siberia. Este informó
que los chamanes la desecaban, agregándole luego leche de reno y procedían a
ingerirla mostrando los mismos síntomas que se han observado entre los nativos
del lago Superior, del Norte y Centroamérica, afectos a las mismas prácticas.
En laboratorio se comprobó que el principio activo no era la muscarina como se
pensaba, sino que se logró aislar el ácido iboténico y, finalmente, el
bioquímico Takamoto obtuvo el alcaloide llamado "muscimole". En toda
esa investigación se supo que en el proceso de secado del hongo ocurre toda la
transformación y el ácido se convierte en muscimole. Otra observación
importante fué proporcinada también por aquel oficial que
mencionáramos antes. Al parecer, los chamanes siberianos procedían luego a
beber la orina y mostraban efectos parecidos a los evidenciados anteriormente.
Los autores de Plantas de los Dioses ,
comentan que ésto era posible porque los principios sicoactivos pasaban a la
orina sin ser metabolizados, o bien en forma de metabolitos que aún tenían
actividad, lo cual es poco usual en relación a los compuestos alucinógenos de
las plantas. Por otra parte, en los
Vedas se hace mención a que la
orina de alguno de los concurrentes a la ceremonia del Soma, era recogida en
recipientes especiales, lo cual permite establcer curiosas relaciones.
Actualmente en India es conocida la uroterapia en base a la bebida, en ayunas,
de la propia orina. Este no es exactamente el caso descripto más arriba, pero
esta costumbre bien podría tener sus raíces más lejanas en la época védica de
la "medicina" del Soma. Con relación a la Amanita , un fresco románico de la capilla de Plaincourault
(fines del S.XII), la muestra como el árbol del ceremonias religiosas, los
asirios ya conocían la cannabis en el primer milenio a.C. que, desde luego,
también se utilizaba en Tíbet e India con idénticos fines. Marco Polo da cuenta
en sus viajes, del caso de Al-Hasan ibn-al-Sabha, conocido como "el viejo
de la montaña" que usaba el
haschich (de cuyo nombre deriva
el de "aschissim" o "asesin", que fué volcado como
"asesino"), relatándose que Al-Hasan sometía a un grupo de jóvenes
por medio del tóxico y luego los lanzaba contra sus enemigos. Seguramente,
numerosos sahumerios han tenido su origen en la aspiración de humos de plantas
alucinógenas quemadas con finalidad ritual. Dada la toxicidad observada es
posible que, con el tiempo, tales
vegetales fueran desplazados por
resinas que hoy vemos utilizadas en la práctica de muchas religiones, esto es:
el incienso, la mirra y el estoraque, además de maderas aromáticas como el
sándalo. Puede seguirse una pista similar en el origen de ciertos perfumes que
con el tiempo fueron desapareciendo. En cuanto a la amplitud del uso, digamos
que de la enorme cantidad de especies vegetales terrestres, sólo ciento
cincuenta han sido empleadas por sus propiedades alucinantes. De éstas, unas
veinte en el Oriente y alrededor de ciento treinta en el hemisferio occidental,
correspondiendo una cantidad importante al centro y norte de América. En el
origen de las religiones universales se observan algunos rasgos que no dejan de
sugerir la presencia de sustancias alucinógenas. El Soma, por la abundante
referencia que nos da el Rig (alrededor de ciento veinte himnos), se nos
presenta como el tercer dios importante de la India en la época védica, pero no
podemos desconocer que en distintos tiempos y lugares, numerosas
manifestaciones religiosas han estado relacionadas con la acción de tóxicos.
Sobre las anormalidades de la percepción y de la representación, ver
nuestro Contribuciones al Pensamiento (Sicología de la imagen- Variaciones del espacio
de representación en los estados alterados de conciencia. Planeta, Buenos
Aires, 1990).
5.-
Rig Veda I, 1, 2. En la traducción de F. Villar
Liébana. Ed. Nacional. Madrid, 1975.
6.- Ibid. I, 31, 2.
7.- Ibid. I, 36, 14 y ss.
8.- Ibid. I, 60, 3.
9.- Ibid. I,
78, 2. Posiblemente de una rama de la familia de estos Gotama descienda el Buda
histórico. En el Rig Veda se menciona a los Rahganas como
pertenecientes a ese grupo (I, 78, 5).
10.- Ibid. II. 4, 5 y ss.
11.- Ibid. I, 32, 1 y ss.
12.- Ibid. III, 48, 1 y ss.
13.- Ibid. IX, 1, 5 y ss.
14.- Ibid. IX, 45, 3 y ss.
15.- Ibid. IX, 48, 3 y ss.
16.- Ibid. IX, 50, 1.
17.- Ibid. IX, 57, 1 y ss.
18.- Ibid. X, 129, 1 y ss. De la traducción inglesa de R.
Griffith.
19.- En base a la traducción de W. Wilkins del Mahabharata. Mitología Hindú . Visión, Barcelona, 1980.
20.- Alusión a la enseñanza del Buda (500 a.C.). Según esa
doctrina, el ser humano puede liberarse de la rueda de las reencarnaciones y
llegar al Nirvana, suerte de disolución desde el punto de vista de las
características sensibles que configuran el Yo. La doctrina budista (en rigor
una filosofía y no una religión), fué convertida paulatinamente en una creencia
religiosa dando lugar, a su vez, a una nutrida mitología.
21.- A menudo, "Om" se pronuncia en los comienzos de
oraciones y ceremonias religiosas. Originalmente, las letras que formaban a
esta palabra (a u m) representaban a los
Vedas . Con el tiempo, comenzó a denotar a las tres deidades pricipales
del ciclo puránico, a saber: Brahma, Vishnu y Shiva.
22.- La oración está tomada del Vishnu Purana . Respecto al nombre de Brahma, Monier Williams
dice: "Sólo unos pocos himnos de los Vedas parecen contener la simple
concepción de la existencia de una ser divino y omnipresente. Incluso en éstos,
la idea de un dios presente en toda la naturaleza es un poco difusa e
indefinida. En el Purushna Sukta del Rig Veda, el espíritu único se llama
Purushna. Ya el nombre más común en el sistema posterior es Brahman, neutro
(nominativo, Brahma) derivado de la raíz
brih , 'expanderse' y denota la unidad de la esencia expansiva, o la
sustancia universalmente difusa
del universo... Brahma es el neutro, siendo el 'simple ser
infinito (la única esencia real y eterna) que cuando pasa a la esencia
manifestada se llama Brahma; cuando se desarrolla a sí misma en el mundo se le
llama Vishnu y cuando de nuevo se disuelve en sí mismo en un ser único recibe
el nombre de Shiva; todos los restantes e innumerables dioses y semidioses son
también nuevas manifestaciones del neutro Brahman, que es eterno". Indian Wisdom , pág. 12. Citado por
Wilkins O. C. pág. 106).
23.- El título de este parágrafo, "Las formas de la belleza
y el horror", sintetiza esa sensación contradictoria que muy a menudo presentan
las divinidades en las que se advierte su doble faz benéfica y siniestra. El
primer caso que se presenta es la transformación de Krishna frente al héroe
Arjuna. El segundo es el de la radiante Parvati capaz de triturar a un
monstruo, sorber su sangre y devorar los restos para volver al lado de su amado
Shiva con la belleza y mansedumbre de siempre. Impresionado por ese estado
contradictorio que le provoca su amante, Baudelaire terminará escribiendo
su Himno a la Belleza que bien puede ser dedicado a esos dioses
ambivalentes: "¿De un negro abismo vienes o de los astros bajas? El
Destino,como un perro, te sigue fiel y ciego; vas sembrando al azar dichas y
desventuras, gobiernas todo aunquesin responder de nada... ¡Oh Belleza, caminas
entre muertos y de ellos te burlas! Entre tus joyas el Horror no es la menos
preciada... ¡Qué importa que del cielo o del infierno vengas, oh Belleza,
monstruo enorme, ingenuo, espantoso! si tu mirada, tu sonrisa, tus pies, ¿me
abren la puerta del Infinito que amo y me es desconocido?"
24.- Arjuna, uno de los héroes de la epopeya Mahabharata .
25.- De El Bhagavad Gita. En la traducción de J. Roviralta
Borrell. Canto XI. Diana, México, 1974. El Bhagavad Gita es un episodio
del Mahabharata , redactado hacia el
siglo III a.C.
VII. Mitos persas.
1.- Zarathustra o Zoroastro, vivió aproximadamente entre el 660
y 580 a.C. Su prédica comenzó en un remoto distrito del Irán oriental. Desde el
punto de vista religioso su figura es de las más importantes por cuanto su existencia
personal es tan probada como la de Mahoma por ejemplo, cosa que no ocurre con
otros muchos fundadores. No obstante contar con elementos indo-iránios y otros
primitivos, el profeta inaugura una religión universal nueva que impacta
poderosamente en otras. Su cosmología y su cosmogonía, su apocalipcismo y sus
ideas de salvación comienzan un ciclo religioso que junto a Isaías, Malaquías y
Daniel (en la Biblia), tendrá enorme influencia en vastas regiones de Oriente y
Occidente. Más
adelante, el Zoroastrismo convertido en Mitraísmo avanzará
nuevamente, esta vez en dirección al Imperio Romano. En fuerte competencia con
el Cristianismo influirá sobre él, pero aún cuando esta nueva religión se
imponga en alianza con el poder político romano, los gérmenes del Mitraísmo
crecerán en su seno hasta expresarse como serias herejías. Esto mismo ocurrirá luego en Irán donde la
invasión musulmana terminará erradicando casi totalmente al Zoroastrismo, pero
muchas de sus ideas producirán la herejía Chiita dentro del Islam. Ya en el
siglo XIX, el Ba' y la fe Bahai, constituirán una nueva transformación de la
enseñanza de Zarathustra. En el aspecto doctrinal, se atribuye a Zarathustra la
redacción del Avesta o Zend-Avesta ,
pero al parecer el profeta solamente escribió el Yasna (tal vez unicamente 17 de sus himnos o Gathas ). El Avesta está constituído por el Yasna
(72 capítulos de liturgia Parsi); El
Vispared (24 capítulos de invocaciones); el Vendidad (otros 22 capítulos); los Yashts
(21 capítulos con invocaciones a los ángeles y que constituye el Avesta
propiamente sacerdotal) y el
Khordah Avesta ó Pequeño Avesta
(libro de devociones sacerdotales y privadas). Para nuestras citas del Avesta , hemos tomado solamente los Gathas
y el llamado V endidad-Sade . Los Gathas fueron escritos
en Avestín, que era la lengua de la antigua Bactriana, pero los textos
originales sufrieron numerosas viscicitudes ya desde el paso de Alejandro por
Persia. Así es que el material ha llegado hasta nosotros en lengua Pehlevi, con
grandes lagunas y, seguramente, interpolaciones de todo tipo. En lo que hace a
ciertas divinidades o espíritus comunes en su origen entre las ramas arias que
se bifurcaron hacia India e Irán, debemos tener en cuenta que toman un carácter
opuesto debido, probablemente, a las guerras o disputas que ocurrieron entre
aquellas tribus primitivas. Así, Indra y los Devas son dignos de devoción en
los Vedas hindúes, tomando un carácter siniestro en el Avesta . Otro tanto ocurre con el legendario
Yima del Avesta ("Djimchid, jefe
de pueblos y rebaños" para Anquetil-Duperron, de acuerdo a cita de
Bergúa), que en los Vedas
aparece como Yama, divinidad de la muerte ( Rig-Veda
1, 38, 5). Pero el Haoma (Soma para los Vedas ) y Mithra (Mitra védico), permanecen con características
benéficas.
2.- Alusión al comienzo del
Así habló Zaratustra. "Cuando Zaratustra cumplió los treinta años,
abandonó su patria y los lagos de su patria y se retiró a la montaña" . F.
Nietzsche O.C. Vol. III pág. 243. Aguilar, Buenos Aires, 1961. Al parecer, la
preocupación de Nietzsche por el profeta persa comenzó cuando siendo muy joven
lo vió en sus sueños. En su correspondencia con su hermana Elizabeth y con Lou
Andreas Salomé, aparte de comentarios a Peter Gast y a E. Rhode, Nietzsche
describe a Zaratustra como alguien capaz de fundamentar una nueva moral y, por
tanto, como un destructor o transmutador de los valores establecidos.
3.- Referencia al sistema cosmológico y cosmogónico de
Zaratustra, desarrollado por los magos persas.
4.- Kine, alma de los seres vivientes y particularmente del
ganado. Ahura Mazda, divinidad de la Luz, llamado también Ormuz.
5.- Yasna XLIV, 3. El
Avesta . Traducción de J. Bergúa. Bergúa. Madrid. 1974.
6.- Ibid. XLIV, 4.
7.- Ibid. XLIV, 5.
8.- Ibid. XLIV, 6.
9.- Segundo Fargard, 2 y ss.
El Vendidad-Sade . Op. Cit.
10.- Ibid. Segundo
Fargard, 7 y ss.
11.- Ibid. Decimonoveno Fargard, 52.
12.- Ibid. Décimo Fargard, 17.
13.- Ibid. Decimoctavo Fargard, 29 y 31.
14.- Ibid. Decimoquinto Fargard 5 y 6.
15.- Yasna XXX, 3.
16.- Ibid. XXX, 4.
17.- Ibid. XXX. 5.
18.- Ibid. XXX. 6.
19.- Ibid. XXX. 8. Se refiere a la alianza de los espíritus
Daevas con Ahriman, dios de la Tiniebla y el Mal.
20.- Ibid. XXX, 8
21.- Ibid. XLV, 2.
22.- Ibid. LIII, 2.
23.- Ibid. LI, 13.
24.- Ibid. XLIX, 11.
25.- Ibid. LI, 15.
VIII. Mitos greco-romanos.
1.- Bajo este título englobamos a una cantidad de mitos de los que
participaban no solamente griegos y romanos, sino otros propios del mundo
creto-micénico que, desde luego, requerirían tratamiento aparte. Se observará
que los sujetos tratados poseen nombres griegos y en ningún caso romanos, ya
que los hijos de Rómulo absorven sus más prominentes mitos de la cultura
griega, con el sólo expediente de cambiar nombres y lugares en que se desarrollaron algunos acontecimientos. De
ninguna manera estamos diciendo que la cultura romana no haya dado lugar a
leyendas y mitos propios, ya que las sucesivas oleadas de invasores sobre esas
tierras debieron enfrentar a pobladores más antiguos y éstos, desde luego,
contaban con formas míticas y religiosas más o menos diferenciadas de los
nuevos aportes. Por otra parte, la influencia cultural griega sobre la romana
no es el único factor que juega, ya que numerosas "historias" derivan
de egipcios, frigios, hititas, etc. Si vamos al caso, en la misma mitología
griega son muchos los nombres de dioses de origen extranjero. Por otra parte, una
cosa es la colección (y muchas veces transformación) de leyendas y mitos
debidos a la pluma de los mitógrafos antiguos y otra el papel que dioses,
semidioses y otras entidades jugaban en el culto personal y colectivo. En
realidad es allí donde debe buscarse la verdadera importancia de los mitos,
emparentados más con el sistema de creencias que con la simple expresión
poética, plástica y a veces filosófica,
como en el caso del Platón creador de "mitos" ( Banquete, Fedón, Fedro, República, etc. ), a
través de los cuales explica su doctrina. Por nuestra
parte, hemos utilizado los textos de Homero, Píndaro, Eurípides,
Sófocles y Esquilo por su gran belleza expresiva y, desde luego, la T
eogonía y los T
rabajos y Días de Hesíodo que
sin el vuelo poético de las obras de aquellos autores, constituyen verdaderas
piezas de recopilación y "clasificación". Históricamente, los mitos
que nos ocupan circularon por los países de lengua griega desde el S.X a.C.
hasta aproximadamente el IV de la era actual. En tal sentido, obras como las de
Hecateo escritas en el VI a.C. hubieran sido de inestimable valor, pero
desafortunadamente han llegado hasta nosotros fragmentos dudosos de sus cuatro
libros de Genealogías . Sin embargo la
obra de aquel autor parece haber influído
decisivamente en Ferécides que escribe sobre los primeros mitos
atenienses. Por cierto que los autores posteriores no son desestimables (y esto
vale también para los escritores romanos), pero a medida que avanza el tiempo
la maraña informativa crece de tal manera que tiende a confundirse la fuente
original con la creación reciente. Los seres más importantes mencionados en
este capítulo de "Mitos greco-romanos" son: Crono= Saturno romano;
Zeus= Júpiter; Hera= Juno; Rea= Cibeles; Hermes= Mercurio; Deméter= Ceres;
Perséfona= Proserpina; Dionisos= Baco y Heracles= Hércules.
2.- Teogonía . Hesíodo.
v 154 a 181. Alianza. Madrid 1986. Hesíodo de Ascra, primera mitad del S.VII
a.C. (?)
3.- Las Erínias son tres: Tisífone ("destrucción
vengadora"); Alecteo ("repugnante, hostil") y Megera
("refunfuñona"). Según A. Garibay, se trata de personificaciones de
la idea de reparación del orden destruído por el crimen. Tienen, entre otras
misiones, el mandato de reprimir la rebelión del joven contra el viejo. Viven en
el Érebo y son anteriores a Zeus. Para A. Bartra son espíritus del castigo y de
la venganza de sangre. Por último, P. Grimal las considera nacidas de las gotas
de sangre con que se impregnó la tierra cuando la castración de Urano. Fueron
también llamadas "Euménides", y "Furias" por los romanos.
4.- Teogonía . v. 460 a
474.
5.- Ibid. v. 470 a 501.
6.- Ibid. v. 686 a 692.
7.- Ibid. v. 693 a 699.
8.- Ibid. v. 717 a 720.
9.- Ibid. v. 730 a 732.
10.- Las Troyanas . Eurípides.
Fin de la escena XI en adaptación de J. P. Sartre. Losada. Buenos Aires 1967.
Toda la cita en negrilla corresponde al parlamento de Poseidón, pero nos hemos
permitido ponerla en boca de Prometeo dado que se ajusta bien a su carácter y
al contexto general en que el Titán desarrolla su relato. En todo caso, la
sorpresa que produce la introducción de giros como: "Haced la guerra,
mortales imbéciles", o "¡Haciéndolo así reventaréis todos!" es
explicable porque rompe el estilo épico y grave con una disonancia burlona,
casi vulgar propia de mediados del siglo XX. Por otra parte, los giros
mencionados no están en el original de Eurípides y corresponden a la adaptación
sartreana. En cuanto a Eurípides, nació en Salamina en el 480 y murió en el 406
a.C.
11.- Prometeo
Encadenado . Esquilo. Episodio II. Losada. Buenos Aires 1984. Esquilo nació en
Eleusis en el 525 y murió en el 456 a.C.
12.- Ibid. Episodio II, después del primer Coro.
13.- "Japetónida", hijo de Jápeto. Jápeto es, a su
vez, hijo de Urano y Gea, y hermano de Crono y de los otros titanes (Océano,
Ceo, Hiperión y Crio) y titánides (Tetis, Rea, Temis, Mnemósine, Febe, Dione y
Tia). Los titanes y titánides pertenecen a la primera generación de dioses
(llamados "dioses titanes"). De la línea de Jápeto y Clímene derivan
Atlante, Menecio, Prometeo y Epimeteo; así como de la línea de Crono y Rea
derivan Hestia, Deméter, Hera, Hades, Posidón y Zeus. Prometeo resulta, por
consiguiente, "primo" de Zeus. Pero es la línea de Crono (la de los llamados
"crónidas"), la que se impone. Epimeteo, hermano de Prometeo (y su
reverso dada su torpeza y falta de ingenio), acepta como regalo a Pandora de la
que se sirve Zeus para arruinar a los hombres una vez más. De Epimeteo y
Pandora nace Pirra y de Prometeo y Clímene nace Deucalión. Estos dos forman la
pareja pobladora del mundo luego del Diluvio que envió Zeus en un nuevo
castigo. Es gracias a otra intervención de Prometeo que el ser humano logra
salvarse. En efecto, Prometeo instruye a Deucalión y Pirra para que construyan
el Arca. Luego, los sobrevivientes de la catástrofe hacen resurgir a los
humanos arrojando piedras hacia atrás (por encima del hombro), mientras caminan
por los campos. Producto de esa "siembra", van naciendo las mujeres y
los hombres. En todo lo anterior, resalta la línea de los Japetónidas como
promotora de la propagación humana.
14.- T eogonía . v. 535 a 570 y 615 a 618.
15.- Ibid. v. 521 a 525.
16.- Himnos Homéricos .
II. A Deméter. (en Ilíada II) Losada. Buenos Aires 1982. La letra en negrilla
de todo este parágrafo corresponde a distintos pasajes del mismo himno.
17.- Sobre la
Naturaleza . I y II. Metrodoro de Kío.
18.- Himnos Homéricos .
XXVI. A Dionisos.
IX. Mitos nórdicos.
1.- Sobre los antecedentes de la literatura nórdica relacionada
con los mitos, F. Durand hace la siguiente revisión
histórica: "En 1643, el obispo irlandés de Skálholt
descubrió un manuscrito que obsequió al rey de Dinamarca Federico III.
El Codex Regius contenía la transcripción que a comienzos
del siglo XIII hizo Snorri de un conjuntos de poemas muy
antiguos, a los que puso el título genérico de Edda . Más tarde había de encontrarse el
manuscrito de otro erudito,
Saemund, donde figuraban las mismas obras, lo cual explicaría el
plural: los Edda . Estos poemas fueron
concebidos en época
preliteraria; la mayor parte parecería que datase de los siglos
VII y VIII, pero ciertos filólogos tienden a ubicar los
poemas más arcaicos en el siglo VI. Es evidente que estos poemas
comenzaron a recitarse en Noruega y también fueron
transmitidos de generación en generación hasta que los colonos
los llevaron a la isla de "hielo y fuego" y los escribas
medievales los salvaron del olvido asentándolos sobre vitela. El
resto de Escandinavia también participó en la elaboración
de esta obra. Así en los
Gesta Danorum de Saxo
Grammaticus figura la traducción latina de poemas que se pueden calificar
de proto-éddicos. El grandioso poema danés del siglo X, el
Bjarkemál , que Olaf hizo cantar ante sus hombre en formación en
Stiklestad, apenas si difiere de ciertas estrofas
éddicas". Los Vikingos , págs.
108 y 109. Eudeba. Buenos Aires 1975. De
esta suerte, se rescata una tradición que comenzó en época de
las migraciones (entre los siglos III y IV) que se fué
extendiendo por todo el mundo germánico. Pero la literatura
mítica queda restringida al ambiente escandinavo. Si hablamos
de grupos de leyendas o escritos nórdicos más o menos épicos
podemos hallar producciones tanto en Inglaterra como en
Alemania y otros países. Pero aquí nos estamos refiriendo a
un tipo de literatura que se concentra preferentemente en
Islandia. Esto es así debido a complejas situaciones en las que
ha jugado también el factor geográfico. Desde el
descubrimiento y colonización de Islandia por los noruegos
(hacia el 874), hasta la primera generación de islandeses
cristianos (alrededor del 1.020), ocurren numerosos fenómenos en
todo el mundo escandinavo que bien podemos hacer
coincidir con el "ciclo vikingo". Epoca turbulenta, de
expansión y conflicto continuo, tiene su revés en el avance de las
potencias continentales y del Cristianismo. En este período,
valiosa documentación es eliminada o perdida en Suecia,
Noruega y Dinamarca. En Islandia, se conserva una enorme producción
que se continúa además, hasta bien entrado el S.XIII,
tal es el caso de la
Edda Mayor de la que nosotros
tomamos los cantos de temas mitológicos, dejando de lado los temas
épicos. Afortunadamente para las letras, surge la colosal figura
de Snorri Sturluson (1179- 1241) que compone numerosas sagas y rescata la
mitología nórdica, particularmente en su
Gylfaginning (El Engaño de
Gylfi) y, en alguna medida, en su Skaldskaparmal (Discurso para la preparación de Poetas). La Edda Mayor
en verso, y la la llamada Edda
Menor (o Edda en Prosa, o Edda de Snorri), constituyen las fuentes más seguras
sobre mitología nórdica debida a los islandeses.
2.- Edda Mayor .
Völuspá. 17 y 18. Alianza. Madrid, 1986.
3.- Forma genérica de designar a los dioses. Cuando se habla de
alguna diosa en particular se la llama Asinia.
4.- Espacio lleno de energía. Ese lugar se llenó y hundió por el
peso de los hielos cuando éstos dejaron de fluír pero luego, cuando en algunos
lugares lucharon el hielo y el fuego volcánico, la escarcha de los glaciares se
fundió y de las gotas comenzó a formarse Ymir, el primer gigante del hielo que
tiene en su interior el calor volcánico y algo de la energía del Ginnungagap.
5.- Es el lugar del hielo del norte en oposición a Múspel, región
mítica cálida del sur. En ésta vive un gigante que defiende el lugar blandiendo
una espada de fuego y que saldrá de allí al fin de los tiempos para incendiar
al mundo.
6.- Una fuente.
7.- La serpiente que roe las raíces.
8.- Uno de los Ases.
9.- Toda la cita es de
Gylfaginning (el engaño de
Gylfi), Textos mitológicos de las
Eddas . Snorri Sturluson. XV. Miraguano. Madrid. 1987.
La pérdida de un ojo a cambio de un bien mayor también aparece
reflejada en otras leyendas e
historias como la siguiente que, además, nos ilustra sobre el
comportamiento belicoso de los vikingos: "Cuando llegó a la estancia donde
dormía Armód, su mujer y su hija, Egil abrió la puerta y fué a la cama de
Armód. Sacó la espada y con la otra mano agarró la barba de Armód y tiró de él
hacia el borde de la cama. Pero la mujer y la hija de Armód se levantaron a
toda prisa y le pidieron a Egil que no matara a Armód. Egil dice que así lo
haría por ellas 'pero él se ha hecho merecedor a que lo mate'. Entonces, Egil
le cortó la barba desde el mentón; luego le
arrancó el ojo con el dedo, de
forma que lo dejó colgando sobre la mejilla; luego, Egil y sus compañeros se
marcharon". Saga de Egil
Skallagrimsson . Snorri Sturluson. Pág. 270 y 271. Miraguano. Madrid. 1988.
10.- La Canción de los
Nibelungos . C. Mettra. pág. 29. F. C. E. México, 1986.
11.- La entidad del pasado. Debe considerarse a las nornas grabando
en sus tablas, es decir imprimiendo sus runas mágicas en las que fijan
el destino de la gente. No se trata por lo tanto, de "hilanderas" al
estilo de las Parcas romanas o de las Moiras griegas.
12.- La entidad del presente.
13.- La entidad del futuro.
14.- Las citas corresponden a
Gylfaginning . Op. Cit. XV y XVI.
15.- La mansión de los héroes. Las valkirias, elijen a los
valientes que mueren, pero también deciden las batallas. Estas mujeres
guerreras recuerdan ligeramente a las amazonas, pero su acción es un tanto
indirecta. Contamos con una pista histórica en la que las mujeres de los
primitivos germanos ya "participaban" y a veces contribuían a decidir
las batallas. Es posible que esas costumbres contribuyeran posteriormente a la
mitificación de las valkirias vikingas. Tácito (55 a 120 d.C.) en su De las Costumbres, Sitio y Pueblos de la
Germania , nos dice: "Y al entrar en la batalla tienen cerca sus prendas
más queridas, para que puedan oír los alaridos de las mujeres y los gritos de
los niños: y éstos son los fieles testigos de sus hechos, y los que más los
alaban y engrandecen. Cuando se ven heridos, van a enseñar las heridas a
sus madres y a sus mujeres, y ellas no tienen pavor de contarlas
ni de chuparlas y en medio de las batallas les llevan refrescos, y los van
animando. De manera que algunas veces, según ellos cuentan, han restaurado las
mujeres batallas ya casi perdidas hacienco volver los escuadrones que se
inclinaban a huír, con la constancia de sus ruegos, y con ponerles delante los
pechos, y representarles el cercano cautiverio que de ésto se seguiría, el cual
temen mucho más impacientemente por causa de ellas, tanto, que se puede tener
mayor confianza de las ciudades que entre sus rehenes dan algunas doncellas
nobles. Porque aún se persuaden que hay en ellas un no sé qué de santidad y
prudencia,y por ésto no menosprecian sus consejos, ni estiman en poco sus
respuestas". Incluído en Las
Historias de Cayo Cornelio Tácito . pág. 335
y 336. Sucesores de Hernando. Madrid, 1913.
16.- Tácito (Op. Cit. pág. 346), refiriéndose a la bebida
embriagante (cerveza), y a los hábitos alimenticios de los primitivos germanos
dice: "Hacen una bebida de cebada y trigo, que quiere parecerse en algo al
vino. Los que habitan cerca de la ribera del Rhin compran éste. Sus comidas son
simples: manzanas salvajes, venado fresco y leche cuajada. Sin más aparato, curiosidad
ni regalo matan la hambre; pero no usan de la misma templanza contra la sed. Y
si se les diese a beber cuanto ellos querían, no sería menos fácil vencerlos
con el vino que con las armas". En las
Eddas se habla de la hidromiel
que es una bebida propia de los dioses y que no debe ser confundida con la
cerveza aunque a veces, figurativamente, se las identifique.
17.- La traducción que se ha dado de "Ragnarök" desde
Wagner en adelante es "Crepúsculo de los Dioses". Sin embargo, la más
correcta es "Destino de los Dioses", que nosotros hemos tomado para
titular toda esta escena.
18.- La Alucinación de
Gylfi . Snorri Sturluson. 51. En traducción de J. L. Borges. Alianza. Buenos
Aires 1984.
19.- Völuspá , 58. Op.
Cit.
20.- Ibid. 45.
21.- La Alucinación de
Gylfi . Op. Cit. 51.
22.- Este parlamento final de Haki, rememora ligeramente la
descripción de Snorri en el Y nglingasaga , a raíz de la batalla de
Fyrisvellir (en la que Haki quedó malamente herido). "...Entonces hizo
traer su nave, la hizo cargar con los hombres muertos y sus armas, la hizo
poner a flote, hizo enderezar el timón hacia el mar e izar la vela y encender
una pira de madera seca sobre cubierta. El viento soplaba de tierra. Haki
estaba en agonía o ya muerto cuando fué puesto sobre la pira. La nave en llamas
desapareció entonces en el horizonte, y esto quedó por mucho tiempo grabado en
la memoria". En las palabras que ponemos en boca de Haki, se refleja la
amargura de un mundo que muere. Haki no es un vikingo que se convierte al
Cristianismo, todo lo contrario. Más bien da a entender que la derrota frente a
la religión que avanza (la de las "extrañas gentes") es en realidad
un paréntesis en el que numerosas imágenes y mitos nórdicos invaden al
vencedor.
X. Mitos americanos.
1.- El libro de los Quichés de Guatemala ha sido traducido con
distintos nombres: " Popol Vuh. Las antiguas historias del
Quiché" , para A. Recinos (publicado por F. C. E. México. En nuestras
manos, la sexta reimpresión de 1970, aunque fué escrito en 1947); "
Popol Vuh o Libro del Consejo de los Indios Quichés" , para M.
Asturias y J. M. González de Mendoza (publicado por Losada, Buenos Aires. En
nuestras manos la segunda edición de 1969, aunque fué escrito en 1927); "
Pop Wuj. Poema Mito-histórico Kí-ché" , para Adrián. I. Chávez
(publicado por Centro Editorial Vile, Quetzaltenango, Guatemala. En nuestras
manos la primera edición de 1981, aunque fué escrito en 1979). La traducción de
Recinos se basó en el manuscrito intitulado
Arte de las Tres Lenguas , compuesto a principios del siglo XVIII por
Fray Franzisco Ximénez. El documento fuente pasó a la colección Brasseur y
luego a manos de A. Pinart, quien a su vez lo vendió a E. Aller y de ahí llegó
a la Biblioteca Newberry, de la que Recinos hizo copia fotostática. El trabajo
de Arciniegas fué traducido al castellano desde la versión francesa de P.
Reynaud titulada Les dieux, les héros,
et les hommes de l' ancien Guatemala d'aprés le Livre du Conseil . Reynaud
utilizó el manuscrito Ximénez. Por último, la traducción de Chávez también se
basó en el manuscrito Ximénez aunque con el recaudo de considerar las dos
columnas que el fraile había compuesto.
Ximénez puso en la primera, la transcripción quiché aunque
castellanizada y en la segunda, la traducción al castellano. Chávez reactualizó
el original Quiché transcripto por Ximénez y ese material fué el que volcó al
castellano. En 1927 se publicó en Guatemala una traducción hecha por Villacorta
y Rodas en base al texto francés de Brasseur, pero el libro no ha llegado hasta
nosotros. Lo mismo ha ocurrido con otra traducción de Brasseur debida a J.
Arriola y publicada en Guatemala en 1972. En todos los casos, el documento
fuente es el de Ximénez. Entre 1701 y 1703 llegó a sus manos, en el real patronato
del pueblo de Santo Tomás (hoy Chichicastenango), un manuscrito redactado en
lengua quiché pero
representado en caracteres latinos. El documento databa
aproximadamente de la mitad del siglo XVI. Desafortunadamente, el original se
extravió pero Ximénez tuvo el cuidado de copiarlo aunque con algunas
alteraciones.
2.- Chávez considera que esa frase alude al paso de los
pobladores del norte de América desde el Asia, es decir, desde el oeste para
ellos.
3.- Chávez afirma que las "pinturas" eran verdaderos libros
o tablillas unidas en forma plegadiza y no simplemente grabados aislados
impresos en piedra, hueso y madera. Sosteniendo su punto de vista, cita la
Relación de las cosas de Yucatán del fraile Diego de Landa en el que ese
autor dice: "Hallámosles gran número de libros de éstas, sus letras, y
porque no tenían cosa que no hubiese superstición y falsedad del demonio, se
los quemamos todos, lo cual sintieron a maravilla y les dió mucha pena".
4.- El texto en negrilla inclinada pertenece hasta aquí a la
traducción de Resinos (Op. Cit).
5.- Desde aquí y hasta el final, la traducción que hemos usado
es la de Arciniegas (Op. Cit).
6.- Chávez opina que se trata de una suerte de aceite debido a
un cataclismo cósmico. Pero tal vez pueda deberse a la expulsión de petróleo
encendido por ruptura de alguna napa cuando la explosión de un volcán.
7.- Alude a un largo peregrinar "descendiendo" desde
regiones muy frías hasta llegar a lugares de asentamiento más permanentes.