
Mario Luis
Rodríguez Cobos nació en Mendoza (Argentina) el 6 de Enero de 1938.
Mide un
metro ochenta y pesa setenta kilos.
Su aspecto alargado, seguramente, inspiró el
mote de "Silo" con el que este autor terminó firmando sus obras
convirtiéndolo en seudónimo literario.
No
profesa ninguna religión, ni es afiliado a ningún partido político.
Vive en
un pueblo de los alrededores de la ciudad de Mendoza con su mujer y sus dos
niños. Desde hace dos años abandonó parcialmente sus actividades de productor
agrícola.
En los
Tres Escritos, no nos encontramos frente al cuentista de las Experiencias
guiadas , ni al pensador riguroso del
Esquema del espacio de representación con referencia al emplazamiento
mental de la percepción y la imagen , o de las
Discusiones historiológicas, o
de Inconsistencias en la fundamentación
de la Lógica de la verdad . Estamos ante el Silo poeta en el que el arrebato y
la mística se liberan de sus ataduras.
Este
volumen encierra tres producciones realizadas en estilo de prosa poética. Cada
una de ellas, sin embargo, se diferencia claramente de las otras por las
materias tratadas y por la dirección que el autor imprime a sus descripciones.
En efecto, si La Mirada Interna, nos familiariza con el mundo profundo, casi
onírico, de las alegorías y los tumultos de la interioridad del ser humano, El
Paisaje Interno nos lleva a la visión de una realidad que, motivada por el
mundo natural y social, se enriquece integrando antinomias.
El
Paisaje Humano, por último, analiza y sentencia acerca de la visión que
habitual y convencionalmente se tiene de temas como la educación, la Historia,
las ideologías, la violencia, la Ley, el Estado y las religiones. Se trata, en
este libro, de una visión desde "adentro" que nos hace recordar
muchos pasos metódicos de la Fenomenología en su intento por "volver a las
cosas mismas".
Si
pudiéramos dejar de lado la profundidad de las preguntas y respuestas que se
encuentran a lo largo de estos Tres Escritos, diríamos que nos encontramos ante
un tratamiento de la palabra escrita de excepcional belleza y de una fuerza y
originalidad que parece no tributario de las corrientes literarias hasta hoy
conocidas.
Las
tres obras que conforman el presente volumen, fueron escritas por Silo en
Mendoza (Argentina).
La
Mirada Interna quedó concluida hacia fines del otoño de 1972,siendo corregida
en agosto de 1988. A su vez, El Paisaje Interno fué terminado en el invierno de
1981 y sufrió modificaciones también en agosto de 1988. Por último, El Paisaje
Humano se redactó completamente en octubre del mismo año.
Entre la
primera publicación de La Mirada Interna y su corrección pasaron 16 años. En
ese lapso, el libro circuló en numerosas lenguas del oriente y occidente,
motivando el contacto personal y epistolar del autor con lectores de distintas
latitudes. Ese hecho, seguramente contribuyó a decidir la modificación de
varios capítulos del escrito, porque se advirtió que los diferentes sustratos
culturales a los que arribaba la obra, producía innumerables diferencias en la
interpretación de los textos. Incluso, hubo palabras que presentaron serias
dificultades a la hora de la traducción y más bien equivocaron el sentido
primigenio con el que las utilizara.
Lo
dicho más arriba también vale para El Paisaje Interno, aunque en este caso
mediaron siete años entre la producción original y la elaboración del texto
modificado.
Posiblemente, formó
parte del plan del autor haber
realizado ese aggiornamiento de los dos primeros libros a fin de
ensamblarlos con el tercero. Obsérvese que es en agosto de 1988 cuando se efectúan
las correcciones y dos meses después, el tercer libro aparece terminado. Y es
El Paisaje Humano, si bien mantiene los rasgos fundamentales del estilo de las
dos producciones anteriores, a diferencia de ellas destaca paerticularidades
del mundo cultural y social, forzando un giro en el tratamiento de los temas
que inevitablemente arrastra a todos los componentes de este cuerpo literario
que luego conocemos bajo el título "Humanizar la Tierra".
Otras
producciones de Silo totalmente apartadas de la forma expositiva de la prosa
poética, no sufren las dificultades que estamos comentando, al tiempo que su
agrupamiento o publicación individual tampoco produce con el resto de su obra
esa interacción de estilo que es ineludible en el caso presente.
LA
MIRADA INTERNA
I. LA
MEDITACION
1. Aquí
se cuenta cómo al sin-sentido de la vida, se lo convierte en sentido y
plenitud.
2. Aquí
hay alegría, amor al cuerpo, a la naturaleza, a la humanidad y al espíritu.
3. Aquí
se reniega de los sacrificios, del sentimiento de culpa y de las amenazas de
ultratumba.
4. Aquí
no se opone lo terreno a lo eterno.
5. Aquí
se habla de la revelación interior, a la que llega todo aquel, que
cuidadosamente medita en humilde búsqueda.
II.
DISPOSICION PARA COMPRENDER
1. Sé
cómo te sientes porque a tu estado puedo experimentarlo, pero tú no sabes cómo
se experimenta lo que digo. Por consiguiente, si te hablo con desinterés de
aquello que hace feliz y libre al ser humano, vale la pena que intentes
comprender.
2. No
pienses que vas a comprender discutiendo conmigo. Si crees que contrariando
ésto, tu entendimiento se aclara, puedes hacerlo, pero no es ese el camino que
corresponde en este caso.
3. Si
me preguntas cuál es la actitud que conviene, te diré que es la de meditar en
profundidad y sin apuro lo que te explico aquí.
4. Si
replicas que tienes cosas más urgentes en qué ocuparte, responderé que siendo
tu deseo dormir o morir, no haré nada para oponerme.
5. No
argumentes tampoco, que te desagrada mi modo de presentar las cosas, porque eso
no dices de la cáscara cuando te agrada el fruto.
6.
Expongo del modo que me parece conveniente, no del que fuera deseable para
quienes aspiran a cosas alejadas de la verdad interior.
III. EL
SIN-SENTIDO
En
muchos días descubrí esta gran paradoja: aquellos que llevaron el fracaso en su
corazón pudieron alumbrar el último triunfo; aquellos que se sintieron
triunfadores, quedaron en el camino como vegetales de vida difusa y apagada. En
muchos días llegué yo a la luz desde las oscuridades más oscuras, guiado no por
enseñanza, sino por meditación.
Así me
dije el primer día:
1. No
hay sentido en la vida si todo termina con la muerte.
2. Toda justificación de las acciones, sean
éstas despreciables o excelentes, es siempre un nuevo sueño que deja el vacío
por delante.
3. Dios
es algo no seguro.
4. La
fe es algo tan variable como la razón y el sueño.
5.
"Lo que uno debe hacer",
puede discutirse totalmente, y
nada viene definitivamente en apoyo de las explicaciones.
6.
"La responsabilidad" del que se compromete con algo, no es mayor que
la responsabilidad de aquel que no se compromete.
7. Me
muevo según mis intereses y ésto no me convierte en cobarde, pero tampoco en
héroe.
8.
"Mis intereses" no justifican ni desacreditan nada.
9.
"Mis razones" no son mejores ni peores que las razones de otros.
10. La
crueldad me horroriza, pero no por ello y en sí misma es peor o mejor que la
bondad.
11. Lo
dicho hoy, por mi o por otros, no vale mañana.
12.
Morir no es mejor que vivir o no haber nacido, pero tampoco es peor.
13.
Descubrí, no por enseñanza, sino por experiencia y meditación, que no hay
sentido en la vida si todo termina con la muerte.
IV. LA
DEPENDENCIA
El día
segundo:
1. Todo
lo que hago, siento y pienso, no depende de mí.
2. Soy
variable y dependo de la acción del medio. Cuando quiero cambiar al medio o a
mi "yo", es el medio el que me cambia. Entonces, busco la ciudad o la
naturaleza, la redención social o una nueva lucha que justifique mi
existencia... En cada uno de esos casos, el medio me lleva a decidir por una u
otra actitud. De tal manera, mis intereses y el medio aquí me dejan.
3. Digo
entonces, que no importa qué o quién decide. Digo en esas ocasiones que tengo
que vivir, ya que estoy en situación de vivir. Digo todo ésto, pero no hay nada
que lo justifique. Puedo decidirme, vacilar o permanecer. De todas maneras, una
cosa es mejor que otra provisoriamente, pero no hay "mejor" ni
"peor" en definitiva.
4. Si
alguien me dice que aquel que no come muere, le responderé que así es, en
efecto, y que está obligado a comer aguijoneado por sus necesidades, pero no
agregaré a ésto que su lucha por comer justifica su existencia. Tampoco diré
que ello sea malo. Diré, con sencillez, que se trata de un hecho individual o
colectivamente necesario para la subsistencia, pero sin sentido en el momento
en que se pierde la última batalla.
5.
Diré, además, que me solidarizo con la lucha del pobre y del explotado y del perseguido. Diré que me siento "realizado" con
tal identificación, pero comprenderé
que nada justifico.
V.
SOSPECHA DEL SENTIDO
El día
tercero:
1. A
veces me he adelantado a hechos que luego sucedieron.
2. A
veces he captado un pensamiento lejano.
3. A
veces he descripto lugares que nunca visité.
4. A
veces he contado con exactitud lo sucedido en mi ausencia.
5. A
veces una alegría inmensa me ha sobrecogido.
6. A
veces una comprensión total me ha invadido.
7. A
veces una comunión perfecta con todo me ha extasiado.
8. A
veces he roto mis ensueños y he visto la realidad de un modo nuevo.
9. A
veces he reconocido como visto nuevamente, algo que veía por primera vez.
... Y
todo ello me ha dado que pensar.
Buena
cuenta me doy que, sin esas experiencias, no podría haber salido del
sin-sentido.
VI.
SUEÑO Y DESPERTAR
El día
cuarto:
1. No puedo tomar por real lo que veo en mis
sueños; tampoco lo que veo en semisueño; tampoco lo que veo despierto, pero
ensoñando.
2. Puedo tomar por real lo que veo despierto y
sin ensueño. Ello no habla de lo que registran mis sentidos, sino de las
actividades de mi mente cuando se refieren a los "datos" pensados.
Porque los datos ingenuos y dudosos, los entregan los sentidos externos y
también los internos, y también la memoria. Lo válido es que mi mente lo sabe
cuando está despierta y lo cree cuando está dormida. Rara vez percibo lo real
de un modo nuevo y entonces comprendo que, lo visto normalmente, se parece al
sueño o se parece al semisueño.
Hay una
forma real de estar despierto: es la que me ha llevado a meditar profundamente
sobre lo dicho hasta aquí y es, además, la que me abrió la puerta para
descubrir el sentido de todo lo existente.
VII.
PRESENCIA DE LA FUERZA
El día
quinto:
1.
Cuando estaba realmente despierto, iba escalando de comprensión en
comprensión.
2.
Cuando estaba realmente despierto y me faltaba vigor para continuar en el
ascenso, podía extraer la Fuerza de mí mismo. Ella estaba en todo mi cuerpo.
Toda la energía estaba hasta en las más pequeñas células de mi cuerpo. Esta
energía circulaba y era más veloz e intensa que la sangre.
3.
Descubrí que la energía se concentraba en los puntos de mi cuerpo cuando éstos
actuaban y se ausentaba cuando en ellos no había acción.
4.
Durante las enfermedades, la energía faltaba o se acumulaba exactamente en los
puntos afectados. Pero, si lograba restablecer su pasaje normal,
muchas enfermedades empezaban a retroceder.
Algunos
pueblos conocieron ésto y actuaron restableciendo la energía mediante diversos
procedimientos, hoy extraños a nosotros.
Algunos
pueblos conocieron ésto y actuaron sus elegidos, comunicando esa energía a
otros, y se produjeron "iluminaciones" de comprensión y hasta
"milagros" físicos.
VIII.
CONTROL DE LA FUERZA
El día
sexto:
1. Hay
una forma de dirigir y concentrar la Fuerza que circula por el cuerpo.
2. Hay
puntos de control en el cuerpo. De ellos depende lo que conocemos como
movimiento, emoción e idea. Cuando la energía actúa en esos puntos, se producen
las manifestaciones motrices, emotivas e intelectuales.
3.
Según la energía actúe más interna o superficialmente en el cuerpo, surge el
sueño profundo, el semisueño, o el estado de despierto... Seguramente, las
aureolas que rodean el cuerpo o la cabeza de los santos (o de los grandes
despiertos), en las pinturas de las religiones, aluden a ese fenómeno de la
energía que, en ocasiones, se manifiesta más externamente.
4. Hay
un punto de control del estar-despierto-verdadero y hay una forma de llevar la
Fuerza hasta él.
5.
Cuando se lleva la energía a ese lugar, todos los otros puntos de control se
mueven alteradamente.
Al
entender ésto y lanzar la Fuerza a ese punto superior, todo mi cuerpo sintió el
impacto de una energía enorme y ella golpeó fuertemente en mi conciencia, y
ascendí de comprensión en comprensión. Pero también observé que podía bajar
hacia las profundidades de la mente, si perdía el control de la energía.
Recordé entonces, las leyendas sobre los "cielos" y los
"infiernos" y ví la línea divisoria entre ambos estados mentales.
IX.
MANIFESTACIONES DE LA ENERGIA
El día
séptimo:
1. Esta
energía en movimiento, podía "independizarse" del cuerpo manteniendo
su unidad.
2. Esta
energía unida, era una suerte de "doble cuerpo" que correspondía a la
representación cenestésica del propio cuerpo en el interior del espacio de
representación (de la existencia de este espacio, así como de las
representaciones que correspondían a las sensaciones internas del cuerpo, las
ciencias que trataban sobre los fenómenos mentales no daban noticia
suficiente).
3. La
energía des-doblada (es decir: imaginada como "afuera" del cuerpo, o
"separada" de su base material), se disolvía como imagen o se
representaba correctamente dependiendo de la unidad interna que tuviera quien
operaba así.
4. Pude
comprobar que la "exteriorización" de esa energía (representación del
propio cuerpo como "afuera" del cuerpo), se producía ya desde los
niveles más bajos de la mente. En esos casos, sucedía que el atentado contra la
unidad más primaria de la vida, provocaba esa respuesta como salvaguardia de lo
amenazado. Por ello, en el trance de algunos médiums cuyo nivel de conciencia
era bajo y cuya unidad interna estaba en peligro, estas respuestas eran
involuntarias y no reconocidas como producidas por ellos mismos, sino
atribuídas a otras entidades.
Los
"fantasmas" o "espíritus" de algunos pueblos o de algunos
adivinos, no eran sino los propios "dobles" las propias representaciones),
de aquellas personas que se sentian tomadas por ellos. Como su estado mental
estaba oscurecido (en trance), por haber perdido control de la Fuerza, se
sentian manejadas por seres extraños,
que a veces producían fenómenos notables. Sin duda que muchos
"endemoniados" sufrieron
tales efectos. Lo decisivo era, entonces, el control de la Fuerza.
Esto
variaba por completo tanto mi concepción de la vida corriente como de la vida
posterior a la muerte. Mediante estos pensamientos y experiencias, fuí
perdiendo fe en la muerte y desde entonces no creo en ella, como no creo en el
sin-sentido de la vida.
X.
EVIDENCIA DEL SENTIDO
El día
octavo:
1. La
real importancia de la vida despierta, se me hizo patente.
2. La
real importancia de destruir las contradicciones internas, me convenció.
3. La
real importancia de manejar la Fuerza, a fin de lograr unidad y continuidad, me
llenó de un alegre sentido.
XI. EL
CENTRO LUMINOSO
El día
noveno:
1. En
la Fuerza estaba la "luz" que provenía de un "centro".
2. En
la disolución de la energía había un alejamiento del centro, y en su
unificación y evolución, un correspondiente funcionamiento del centro luminoso.
No me
extrañó encontrar en antiguos pueblos la devoción por el dios-Sol y vi que si
algunos adoraron al astro porque daba vida a su tierra y a la naturaleza, otros
advirtieron en ese cuerpo majestuoso, el símbolo de una realidad mayor.
Hubo
quienes fueron más lejos aún y recibieron de ese centro incontables dones, que
a veces "descendieron" como lenguas de fuego sobre los inspirados, a
veces como esferas luminosas, a veces como zarzas ardientes que se presentaron
ante el temeroso creyente.
XII.
LOS DESCUBRIMIENTOS
El día
décimo:
Pocos
pero importantes fueron mis descubrimientos, que resumo de este modo:
1. La
Fuerza circula por el cuerpo involuntariamente, pero puede ser orientada por un
esfuerzo conciente. El logro de un cambio dirigido del nivel de conciencia,
brinda al ser humano un importante atisbo de liberación de las condiciones
"naturales", que parecen imponerse a la conciencia.
2. En
el cuerpo existen puntos de control de sus diversas actividades.
3. Hay
diferencias entre el estado de despierto-verdadero y otros niveles de
conciencia.
4.
Puede conducirse la Fuerza al punto del real despertar (entendiendo por
"Fuerza" a la energía mental que acompaña a determinadas imágenes y
por "punto" a la ubicación de una imágen en un "lugar" del
espacio de representación).
Estas
conclusiones me hicieron reconocer en las oraciones de los pueblos antiguos, el
gérmen de una gran verdad que se oscureció en los ritos y prácticas externas,
no alcanzando ellos a desarrollar el
trabajo interno que, realizado con perfección, pone al hombre en contacto con
su fuente luminosa.
Finalmente,
advertí que mis "descubrimientos" no eran tales, sino que se
debían a la revelación interior a la
que accede todo aquel que, sin contradicciones, busca la luz en su
propio corazón.
XIII.
LOS PRINCIPIOS
Distinta
es la actitud frente a la vida y a las cosas, cuando la revelación interna
hiere como el rayo.
Siguiendo
los pasos lentamente, meditando lo dicho y lo por decir aún, puedes convertir
el sin-sentido en sentido.
No es
indiferente lo que hagas con tu vida. Tu vida, sometida a leyes, está expuesta
ante posibilidades a escoger.
Yo no
te hablo de libertad. Te hablo de liberación, de movimiento, de proceso. No te
hablo de libertad como algo quieto, sino de liberarse paso a paso, como se va
liberando del necesario camino recorrido el que se acerca a su ciudad.
Entonces, "lo
que se debe hacer" no depende de una moral lejana, incomprensible y convencional, sino
de leyes: leyes de vida, de luz, de evolución.
He aquí
los llamados "Principios", que pueden ayudar en la búsqueda de la
unidad interior.
1. Ir
contra la evolución de las cosas, es ir contra uno mismo.
2.
Cuando fuerzas algo hacia un fin, produces lo contrario.
3. No te opongas a una gran fuerza. Retrocede
hasta que aquella se debilite; entonces, avanza con resolución.
4. Las
cosas están bien cuando marchan en conjunto, no aisladamente.
5. Si
para tí están bien el día y la noche, el verano y el invierno, has superado las
contradicciones.
6. Si
persigues el placer, te encadenas al sufrimiento. Pero, en tanto no perjudiques
tu salud, goza sin inhibición cuando la oportunidad se presente.
7. Si
persigues un fin, te encadenas. Si todo lo que haces, lo realizas como si fuera
un fin en sí mismo, te liberas.
8.
Harás desaparecer tus conflictos cuando los entiendas en su última raíz, no
cuando quieras resolverlos.
9.
Cuando perjudicas a los demás, quedas encadenado. Pero, si no perjudicas a
otros, puedes hacer cuanto quieras con libertad.
10.
Cuando tratas a los demás como quieres que te traten, te liberas.
11. No
importa en que bando te hayan puesto los acontecimientos, lo que importa es que
comprendas que tú no has elegido ningún bando.
12. Los
actos contradictorios o unitivos se acumulan en ti. Si repites tus actos de
unidad interna, ya nada podrá detenerte.
Serás
como una fuerza de la Naturaleza, cuando a su paso no encuentra
resistencia. Aprende a distinguir aquello que es dificultad,
problema, inconveniente, de ésto que es contradicción. Si aquellos te
mueven o te incitan, esta te inmoviliza en círculo cerrado.
Cuando
encuentres una gran fuerza, alegría y bondad en tu corazón; o cuando te sientas
libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu interior. Cuando te
suceda lo contrario, pide con fe y aquel agradecimiento que acumulaste volverá
convertido y ampliado en beneficio.
XIV. LA
GUIA DEL CAMINO INTERNO
Si has
comprendido lo explicado hasta aquí, bien puedes experimentar mediante un
simple trabajo, la manifestación de la Fuerza. Ahora bien, no es igual que
observes una posición mental más o menos correcta (como si se tratara de una
disposición al quehacer técnico), a que asumas un tono y una apertura emotiva
próxima a la que inspiran los poemas. Es por ello que el lenguaje usado para trasmitir
estas verdades, tiende a facilitar esa postura, que pone con mayor facilidad en
presencia de la percepción interna y no de una idea acerca de la
"percepción interna".
Ahora
sigue con atención lo que voy a explicarte, ya que trata acerca del paisaje
interior que puedes encontrar al trabajar con la Fuerza, y de las direcciones
que puedes imprimir a tus movimientos mentales.
"Por
el camino interno puedes andar oscurecido o luminoso. Atiende a las dos vías
que se abren ante ti.
Si
dejas que tu ser se lance hacia regiones oscuras, tu cuerpo gana la batalla y
él domina. Entonces, brotarán sensaciones y apariencias de espíritus, de
fuerzas, de recuerdos. Por allí se desciende más y más. Allí están el Odio, la
Venganza, la Extrañeza, la Posesión, los Celos, el Deseo de Permanecer. Si
desciendes más aún, te invadirá la Frustración, el Resentimiento y todos
aquellos ensueños y deseos que han provocado ruina y muerte a la humanidad.
Si
impulsas a tu ser en dirección luminosa, encontrarás resistencia y fatiga a
cada paso. Esta fatiga del ascenso tiene culpables. Tu vida pesa, tus recuerdos
pesan, tus acciones anteriores impiden el ascenso. Esta escalada es difícil por
acción de tu cuerpo que tiende a dominar.
En los
pasos del ascenso se encuentran regiones extrañas de colores puros y de sonidos
no conocidos.
No
huyas de la purificación que actúa como el fuego y que horroriza con sus
fantasmas.
Rechaza
el sobresalto y el descorazonamiento.
Rechaza
el deseo de huír hacia regiones bajas y oscuras.
Rechaza
el apego a los recuerdos.
Queda
en libertad interior, con indiferencia hacia el ensueño del paisaje, con
resolución en el ascenso.
La luz
pura clarea en las cumbres de las altas cadenas montañosas y las aguas de los
mil-colores, bajan entre melodías irreconocibles hacia mesetas y praderas
cristalinas.
No
temas la presión de la luz que te aleja de su centro, cada vez más fuertemente.
Absórbela como si fuera un líquido o un viento porque en ella, ciertamente,
está la vida.
Cuando
en la gran cadena montañosa encuentres la ciudad escondida, debes conocer la
entrada. Pero ésto lo sabrás en el momento en que tu vida sea transformada. Sus
enormes murallas están escritas en figuras, están escritas en colores, están
'sentidas'. En esta ciudad se guarda lo hecho y lo por hacer... Pero a tu ojo
interno es opaco lo transparente. Sí, ¡los muros te son impenetrables!
"Toma
la Fuerza de la ciudad escondida. Vuelve al mundo de la vida densa, con tu
frente y tus manos luminosas".
XV. LA
EXPERIENCIA DE PAZ Y EL PASAJE DE LA FUERZA
1.
Relaja plenamente tu cuerpo y aquieta la mente. Entonces, imagina una esfera
transparente y luminosa que, bajando hacia ti, termina por alojarse en tu
corazón. Reconocerás al momento, que la esfera deja de aparecerse como imagen
para transformarse en sensación dentro del pecho.
2.
Observa cómo la sensación de la esfera se expande lentamente desde tu corazón
hacia fuera del cuerpo, al tiempo que tu respiración se hace más amplia y
profunda. Al llegar la sensación a los límites del cuerpo, puedes detener allí
toda operación y registrar la experiencia de paz interior. En ella puedes
permanecer el tiempo que te parezca adecuado. Entonces, haz retroceder esa
expansión anterior (llegando, como al comienzo, al corazón), para desprenderte
de tu esfera y concluír el ejercicio calmo y reconfortado. A este trabajo se le
llama "experiencia de paz".
3.
Pero, en cambio, si quisieras experimentar el pasaje de la Fuerza, en lugar de
retroceder en la expansión deberías aumentarla, dejando que tus emociones y
todo tu ser la sigan. No trates de poner tu atención en la respiración... Deja
que ella actúe por sí sola, mientras sigues la expansión fuera de tu cuerpo.
4. Debo
repetirte ésto: tu atención, en tales momentos, debe estar en la sensación de
la esfera que se expande. Si no puedes lograr ésto, conviene que te detengas y
lo intentes en otra oportunidad. De todas maneras, si no produces el pasaje,
podrás experimentar una interesante sensación de paz.
5. Si,
en cambio, has ido más lejos, comenzarás a experimentar el pasaje. Desde tus
manos y otras zonas del cuerpo te llegará un tono de sensación diferente al
habitual. Luego, percibirás ondulaciones progresivas y al poco tiempo brotarán
con vigor imágenes y emociones. Deja entonces, que se produzca el pasaje...
6. Al
recibir la Fuerza, percibirás la luz o extraños sonidos dependentes de tu
particular modo de representación habitual. En todo caso, importante será la
experimentación de la ampliación de la conciencia uno de cuyos indicadores
deberá ser una mayor lucidez y disposición para comprender lo que ocurre.
7.
Cuando lo desees, puedes terminar con ese singular estado (si es que antes no
fué diluyéndose por el simple transcurrir), imaginando o sintiendo que la
esfera se contrae y luego sale de ti del modo en que había llegado al comenzar
con todo aquello.
8.
Interesa comprender que numerosos estados alterados de conciencia han sido y
son logrados, casi siempre, poniendo en marcha mecanismos similares a los
descriptos. Desde luego que revestidos de extraños rituales o a veces
reforzados por prácticas de agotamiento, desenfreno motriz, repetición y
posturas que, en todos los casos, alteran la respiración y distorsionan la
sensación general del intracuerpo. Debes reconocer en ese campo a la hipnosis,
la mediumnidad y también la acción de droga que, actuando por otra vía, produce
similares alteraciones. Y, por cierto, todos los casos mencionados tienen por
signo el no control y el desconocimiento
de lo que ocurre. Desconfía de
tales manifestaciones y considéralas
como simples "trances", por los que han pasado los ignorantes, los
experimentadores y aún los "santos", según cuentan las leyendas.
9. Si
has trabajado observando lo recomendado, puede suceder no obstante, que no
hayas logrado el pasaje. Ello no puede convertirse en foco de preocupación,
sino en indicador de falta de "soltura" interior, lo que podría
reflejar mucha tensión, problemas en la dinámica de imágen y, en suma,
fragmentación en el comportamiento emotivo... Cosa que, por otra parte, estará
presente en la vida cotidiana.
XVI.
PROYECCION DE LA FUERZA
1. Si
has experimentado el pasaje de la Fuerza, podrás comprender cómo, basándose en
fenómenos similares pero sin ninguna comprensión, distintos pueblos han puesto
en marcha ritos y cultos que luego se han multiplicado sin cesar. Así, cuando
por experiencias antes comentadas, las gentes sintieron a su cuerpo
"desdoblado" y la experiencia de la Fuerza les dió la sensación de
que (al ampliarse la representación),
esta energía estaba "afuera", creyeron que podían proyectarla fuera
de sí.
2. La
Fuerza fué "proyectada" a otros y también a objetos particularmente
"aptos" para recibirla y conservarla. Confío en que no te será
difícil entender la función que cumplieron ciertos sacramentos en distintas
religiones e, igualmente, el significado de lugares sagrados y de sacerdotes
supuestamente "cargados" con la Fuerza (con especiales
"dones"). Cuando algunos objetos fueron adorados con fe en los
templos y se los rodeó de ceremonia y rito, seguramente "devolvieron"
a los creyentes la energía acumulada por oración repetida. Y es una limitación
al conocimiento del hecho humano, el que casi siempre se haya visto estas cosas
por la explicación externa según cultura, espacio, historia y tradición; cuando
la experiencia interna básica, es un dato esencial para entender todo esto.
3. Este
"proyectar", "cargar" y "restituir" la Fuerza,
volverá a ocuparnos más adelante. Pero desde ya te digo que el mismo mecanismo
sigue operando aún en sociedades desacralizadas, donde los líderes y los
hombres de prestigio están nimbados de una especial representación para aquel
que los ve, y quisiera hasta "tocarlos", o apoderarse de un fragmento
de sus ropas, o de sus utensilios.
4.
Porque toda representación de lo "alto" va desde el ojo hacia arriba
de la línea normal de la mirada. Y "altas" son las personalidades que
"poseen" la bondad, la sabiduría y la fuerza. Y en lo
"alto" están las jerarquías y los poderes y las banderas y el Estado.
Y nosotros, comunes mortales, debemos "ascender" en la escala social
y acercarnos al poder a todo coste. Qué mal estamos, manejados aún por esos
mecanismos (que coinciden con la representación interna, con nuestra cabeza en
lo "alto" y nuestros pies pegados a la tierra). Que mal estamos,
cuando se cree en esas cosas (y se cree porque tienen su "realidad"
en la representación interna). ¡Que mal estamos, cuando nuestra mirada externa
no es sino proyección ignorada de la interna!
XVII.
PERDIDA Y REPRESION DE LA FUERZA
1. Las
mayores descargas de energía, se producen por actos descontrolados. Estos son:
la imaginación sin freno, la curiosidad sin control, la charla desmedida, la
sexualidad excesiva y la percepción exagerada (el mirar, oír, gustar, etc., de
manera desbordada y sin objetivo). Pero debes reconocer también, que muchos
proceden de ese modo, porque descargan sus tensiones que de otro modo serían
dolorosas. Considerando ésto y viendo la función con que cumplen tales descargas,
convendrás conmigo en que no es razonable reprimirlas, sino más bien
ordenarlas.
2. En
cuanto a la sexualidad, debes interpretar correctamente esto: tal función no
debe ser reprimida, porque en este caso crea efectos mortificantes y
contradicción interna. La sexualidad se orienta y concluye en su acto, pero no
es conveniente que siga afectando la imaginación o buscando nuevo objeto de
posesión de modo obsesivo.
3. El
control del sexo por una determinada "moral" social o religiosa,
sirvió a designios que nada tenían que ver con la evolución, sino más bien con
lo contrario.
4. La
Fuerza (la energía de la representación de la sensación del intracuerpo), se
desdobló hacia lo crepuscular en las sociedades reprimidas y allí se
multiplicaron los casos de "endemoniados", "brujos",
sacrílegos y criminales de toda laya, que gozaron con el sufrimiento y la
destrucción de la vida y la belleza. En algunas tribus y civilizaciones, los
criminales estuvieron repartidos entre los que ajusticiaron y los ajusticiados.
En otros casos, se persiguió a todo lo que era ciencia y progreso porque se
oponía a lo irracional, a lo crepuscular y a lo reprimido.
5. En
ciertos pueblos primitivos existe aún la represión del sexo, como en otros
considerados de "civilización avanzada". Es evidente que, en unos y
otros, el signo destructivo es grande, aunque en los dos casos el origen de tal
situación sea distinto.
6. Si
me pides más explicaciones, te diré que el sexo es en realidad santo y es el
centro desde el cual se impulsa la vida y toda creatividad. Así como desde
allí, también se impulsa toda destrucción cuando su funcionamiento no está
resuelto.
7.
Jamás creas las mentiras de los envenenadores de la vida, cuando se refieren al
sexo como algo despreciable. Por el contrario, en él hay belleza y no en vano
está relacionado con los mejores sentimientos del amor.
8. Sé
cuidadoso entonces y considéralo como una gran maravilla que debe tratarse con
delicadeza, sin convertirlo en fuente de contradicción o en desintegrador de la
energía vital.
XVIII.
ACCION Y REACCION DE LA FUERZA
Te
expliqué anteriormente: "Cuando encuentres una gran fuerza, alegría y
bondad en tu corazón, o cuando te
sientas libre y sin contradicciones, inmediatamente agradece en tu
interior".
1.
"Agradecer", significa concentrar los estados de ánimo positivos,
asociados a una imagen, a una representación. Ese estado positivo así ligado,
permite que en situaciones desfavorables, por evocar una cosa, surja aquella
que la acompañó en momentos anteriores. Como, además, esta "carga"
mental puede estar elevada por repeticiones anteriores, ella es capaz de
desalojar emociones negativas que determinadas circunstancias pudieran imponer.
2. Por
todo ello, desde tu interior volverá ampliado en beneficio aquello que
pidieras, siempre que hubieras acumulado en ti numerosos estados positivos. Y
ya no necesito repetir, que este mecanismo sirvió (confusamente) para
"cargar afuera", objetos o personas, o bien entidades internas que se
externalizaron, creyéndose que atenderían ruegos y pedidos.
XIX.
LOS ESTADOS INTERNOS
Debes
adquirir ahora, suficiente percepción de los estados internos en los que te
puedes encontrar a lo largo de tu vida y, particularmente, a lo largo de
tu trabajo evolutivo. No tengo otra
manera de hacer la descripción, que con imágenes (en este caso, alegorías).
Estas, según me parece, tienen por virtud concentrar "visualmente",
estados de ánimo complejos. Por otra parte, la singularidad de encadenar tales
estados, como si fueran distintos momentos de un mismo proceso, introduce una
variante en las descripciones siempre fragmentadas, a que nos han acostumbrado
aquellos que se ocupan de estas cosas.
1. El
primer estado, en el que prevalece el sin-sentido (aquel que mencionamos al
comienzo), será llamado "vitalidad difusa". Todo se orienta por las
necesidades físicas, pero éstas son
confundidas, a menudo, con deseos e imágenes contradictorias. Allí hay oscuridad en los motivos y los
quehaceres. Se permanece en ese estado vegetando, perdido entre formas
variables. Desde ese punto, se puede evolucionar sólo por dos vías: la vía de
la muerte o la de mutación.
2. La
vía de la muerte, te pone en presencia de un paisaje caótico y oscuro. Los
antiguos conocieron este pasaje y casi siempre lo ubicaron "bajo
tierra", o en las profundidades abismales. También algunos visitaron ese reino, para luego "resucitar" en niveles luminosos. Capta bien
esto de que "abajo" de la muerte, existe la vitalidad difusa. Tal vez
la mente humana relacione la desintegración mortal con posteriores fenómenos de
transformación y, también, tal vez asocie el movimiento difuso con lo previo al
nacimiento. Si tu dirección es de ascenso, la "muerte" significa un
rompimiento con tu etapa anterior. Por la vía de la muerte se asciende hacia
otro estado.
3.
Llegando a él, se encuentra el refugio de la regresión. Desde allí se abren dos
caminos: el del arrepentimiento y aquel otro que sirvió para el ascenso, es
decir: el camino de la muerte. Si tomas el primero, es porque tu decisión
tiende a romper con tu vida pasada. Si regresas por el camino de la muerte,
recaes en los abismos, con esa sensación de círculo cerrado.
4.
Ahora bien, te dije que había otro sendero para escapar de la vitalidad
abismal, ese era el de la mutación. Si eliges esa vía es porque quieres emerger
de tu penoso estado, pero sin estar dispuesto a abandonar algunos de sus
aparentes beneficios. Es pues un falso camino conocido como de la "mano
torcida". Muchos monstruos han salido de las profundidades de ese tortuoso
pasadizo. Ellos han querido tomar los cielos por asalto sin abandonar los
infiernos y, por tanto, han proyectado en el mundo medio, infinita
contradicción.
5.
Supongo que, ascendiendo desde el reino de la muerte y por tu conciente
arrepentimiento, has arribado ya a la morada de la tendencia. Prácticamente, no
puedes detenerte. Dos delgadas cornisas sostienen tu morada: la conservación y
la frustración. La conservación es falsa e inestable. Caminando por ella te
ilusionas con la idea de permanencia, pero en realidad desciendes velozmente.
Si tomas el camino de la frustración, tu subida es penosa, aunque
única-no-falsa.
6. De
fracaso en fracaso, puedes llegar al próximo descanso que se llama "morada
del desvío". Cuidado con las dos vías que tienes ahora por delante: o
tomas el camino de la resolución, que te lleva a la generación, o tomas el del
resentimiento que te hace descender nuevamente hacia la regresión. Allí estás
plantado frente al dilema: o te decides por el laberinto de la vida conciente
(y lo haces con resolución), o regresas resentido a tu vida anterior. Son
numerosos los que no habiendo logrado superarse, cortan allí sus posibilidades.
7. Pero
tú que has ascendido con resolución, te encuentras ahora en la posada conocida
como "Generación". Allí tienes tres puertas: una se llama
"Caída", otra "Intento" y la tercera
"Degradación". La Caída te lleva directamente a las profundidades y
solo un accidente externo podría empujarte hacia ella. Es difícil que elijas
esa puerta. Mientras que aquella de la
Degradación te lleva indirectamente a los abismos, desandando caminos en una
suerte de espiral turbulento en el que reconsideras de continuo todo lo perdido
y todo lo sacrificado en el altar de un dios ignoto. Este examen de conciencia
que lleva a la Degradación es, por
cierto, un falso examen en el que subestimas y desproporcionas algunas cosas
que comparas. Tú cotejas el esfuerzo del ascenso con aquellos
"beneficios" que has abandonado. Pero, si miras las cosas más de
cerca, verás que no has abandonado nada por este motivo sino por otros. La
Degradación comienza pues, falseando los motivos que, al parecer, fueron ajenos
al ascenso. Yo pregunto ahora: ¿Qué traiciona a la mente? ¿Acaso los falsos
motivos de un entusiasmo inicial? ¿Acaso la dificultad de la empresa? ¿Acaso el
falso recuerdo de sacrificios que no existieron, o que fueron impulsados por
otros motivos? Yo te digo y te pregunto ahora: tu casa se incendió hace tiempo.
Por ello decidiste el ascenso, ¿o ahora piensas que por ascender aquella se
incendió? ¿Acaso has mirado un poco lo que sucedió a otras casa de los
alrededores?... No cabe duda, que debes elegir la puerta media.
8. Sube
por la escalinata del Intento y llegarás a una cúpula inestable. Desde allí,
desplázate por un pasillo estrecho y sinuoso que conocerás como la
"volubilidad", hasta llegar a un espacio amplio y vacío (como una
plataforma), que lleva por nombre: "espacio-abierto-de-la-energía".
9. En
ese espacio puedes espantarte por el paisaje desierto e inmenso, y por el aterrador
silencio de esa noche transfigurada por enormes estrellas inmóviles. Allí,
exactamente sobre tu cabeza, verás clavada en el firmamento, la insinuante
forma de la Luna Negra. Allí debes esperar la alborada, paciente y con fe, pues
nada malo puede ocurrir si te mantienes calmo.
10.
Podría suceder en tal situación, que quisieras arreglar una salida inmediata de
allí. Si tal ocurre, podrías a tientas encaminarte a cualquier lugar con tal de
no esperar el día prudentemente. Debes recordar que todo movimiento allí (en la
oscuridad), es falso y genéricamente es llamado "improvisación". Si,
olvidándote de lo que ahora menciono, comenzaras a improvisar movimientos, ten
la certeza que serías arrastrado por un torbellino entre senderos y moradas hasta
el fondo más oscuro de la disolución.
11.
¡Qué difícil resulta comprender que los estados internos están encadenados unos
a otros! Si vieras qué lógica inflexible tiene la conciencia, advertirías que
en la situación descripta quien improvisa a ciegas, fatalmente comienza a
degradar y a degradarse; surgen después en él los sentimientos de frustración y
va cayendo luego en el resentimiento y en la muerte, sobreviniendo el olvido de
todo lo que algún día alcanzó a percibir.
12. Si
en la explanada logras alcanzar el día, surgirá ante tus ojos el radiante sol
que ha de alumbrarte por vez primera la realidad. Entonces, verás que en todo
lo existente vive un Plan.
13. Es
difícil que caigas desde allí, salvo que voluntariamente quieras descender
hacia regiones más oscuras, para llevar la luz a las tinieblas.
No es
valioso desarrollar más estos temas, porque sin experiencia engañan,
trasladando al campo de lo imaginario lo realizable.
Que
sirva lo dicho hasta aquí. Si lo explicado no te fuera útil, qué podrías
objetar,y a que nada tiene fundamento y razón para el escepticismo, próximo a
la imagen de un espejo, al sonido de un eco, a la sombra de una sombra.
XX. LA
REALIDAD INTERIOR
1. Repara en mis consideraciones. En ellas no
habrás de intuír sino alegóricos fenómenos y paisajes del mundo externo. Pero
también en ellas hay descripciones reales, del mundo mental.
2. Tampoco debes creer que los
"lugares" por donde pasas en tu andar, tengan algún tipo de
existencia independiente. Semejante confusión hizo a menudo oscurecer profundas
enseñanzas y así, hasta hoy algunos creen que cielos, infiernos, ángeles,
demonios, monstruos, castillos encantados, ciudades remotas y demás, tienen
realidad visible para los "iluminados". El mismo prejuicio (pero con
interpretación inversa), ha hecho presa de escépticos sin sabiduría, que
tomaron esas cosas por simples ilusiones o alucinaciones padecidas por mentes
afiebradas.
3. Debo repetir, entonces, que en todo ésto
debes comprender que se trata de verdaderos estados mentales, aunque
simbolizados con objetos sin existencia independiente.
4. Toma en cuenta lo dicho y aprende a
des-cubrir la verdad tras las alegorías que en ocasiones desvían a la mente,
pero que en otras, traducen realidades imposibles de captar sin representación.
Cuando
se habló de las ciudades de los dioses, adonde quisieron arribar numerosos
héroes de distintos pueblos; cuando se habló de paraísos, en que dioses y
hombres convivían en original naturaleza transfigurada; cuando se habló de
caídas y diluvios, se dijo gran verdad interior.
Luego
los redentores trajeron la Palabra y llegaron a nosotros en doble naturaleza,
para restablecer aquella nostálgica unidad perdida. También entonces, se dijo
gran verdad interior.
Sin
embargo, cuando se dijo todo aquello, colocándolo fuera de la mente, se erró o
se mintió.
Inversamente,
el mundo externo confundido con la interna mirada, obliga a ésta a recorrer
nuevos caminos.
Así,
hoy vuela hacia las estrellas el héroe de esta edad. Vuela a través de regiones
antes ignoradas.
Vuela
hacia afuera de su mundo y, sin saberlo, va impulsado hasta el interno y
luminoso centro.
EL
PAISAJE INTERNO
I. LA
PREGUNTA
I. He
aquí mi pregunta: ¿a medida que la vida pasa, crece en ti la felicidad o el
sufrimiento? No pidas que defina estas palabras. Responde de acuerdo a lo que
sientes...
2. Aún cuando sabio y poderoso, si no crece en
ti y en quienes te rodean, la felicidad y la libertad, rechazaré tu ejemplo.
3. Acepta en cambio, mi propuesta: sigue el
modelo de aquello que nace, no de lo que camina hacia la muerte. Salta por
encima de tu sufrimiento, y entonces no crecerá el abismo, sino la vida que hay
en ti.
4. No hay pasión, ni idea, ni acto humano que
se desentienda del abismo. Por tanto, tratemos lo único que merece ser tratado:
el abismo y aquello que lo sobrepasa.
II. LA
REALIDAD
1. ¿Qué quieres tú? Si dices que lo más
importante es el amor o la seguridad, entonces hablas de estados de ánimo, de
algo que no ves.
2. Si dices que lo más importante es el dinero,
el poder, el reconocimiento social, la causa justa, Dios o la eternidad;
entonces, hablas de algo que ves o que imaginas.
3. Nos pondremos de acuerdo, cuando digas:
"¡Quiero la causa justa porque rechazo el sufrimiento!";
"...quiero ésto porque me tranquiliza; no quiero aquello porque me
desconcierta o me violenta".
4. ¿Será entonces que toda aspiración, toda
intención, toda afirmación y toda negación, tienen por centro tu estado de
ánimo? Podrías replicar que aunque triste o alegre, un número es siempre el
mismo y que el sol es el sol, aunque no exista el ser humano.
5. Yo te diré que un número es distinto a sí
mismo según tengas que dar o recibir, y que el sol ocupa más lugar en los seres
humanos que en los cielos.
6. El fulgor de una brizna encendida, o de una
estrella, danza para tu ojo. Así, no hay luz sin ojo y si otro fuera el ojo,
distinto efecto tendría ese fulgor.
7. Por tanto, que tu corazón afirme: "¡Amo
ese fulgor que veo!", pero que nunca diga, "¡ni el sol, ni la brizna,
ni la estrella, tienen que ver conmigo!".
8. ¿De qué realidad hablas al pez y al reptil,
al gran animal, al insecto pequeño, al ave, al niño, al anciano, al que duerme
y al que frío o afiebrado vigila en su cálculo o su espanto?
9. Digo
que el eco de lo real murmura o retumba según el oído que percibe; que si otro
fuera el oído, otro canto tendría lo que llamas "realidad".
10. Por
tanto, que tu corazón afirme: "¡Quiero la realidad que construyo!"
III. EL
PAISAJE EXTERNO
Mira
cómo, lentamente, camina esa pareja. Mientras él enlaza su cintura, ella
reclina su cabeza sobre el hombro amistoso. Y avanzan en el otoño de las hojas
que revolotean crepitantes... en la expiración del amarillo, del rojo y del
violeta. Jóvenes y hermosos avanzan, sin embargo, hacia la tarde de la niebla
plomo. Una llovizna fría y los juegos de los niños, sin niños, en jardines
desiertos.
1. Para
unos, ésto reaviva suaves y tal vez, amables nostalgias. Para otros, libera
sueños. Para algunos más, promesas que serán cumplidas en los días radiantes
que vendrán. Así, frente a un mismo mar, este se angustia y aquel,
reconfortado, se expande. Y mil más, sobrecogidos, contemplan los peñones
helados; mientras otros tantos, admiran esos cristales tallados a escala
gigantesca. Unos deprimidos, otros exaltados, frente al mismo paisaje.
2. Si
un mismo paisaje es diferente para dos personas, ¿dónde está la diferencia?
3. Ha
de suceder con aquello que se ve y aquello que se escucha. Toma como ejemplo la
palabra "futuro". Este se crispa, aquel permanece indiferente y un
tercero sacrificaría su "hoy", por ella.
4. Toma
como ejemplo la música. Toma como ejemplo las palabras con significado social o
religioso.
5. A
veces ocurre que un paisaje es reprobado o aceptado, por las multitudes y los
pueblos. ¿Sin embargo, esa reprobación o aceptación, está en el paisaje, o en
el seno de las multitudes y los pueblos?
6.
Entre la sospecha y la esperanza, tu vida se orienta hacia paisajes que
coinciden con algo que hay en ti.
7. Todo
este mundo que no has elegido, sino que te ha sido dado para que humanices, es
el paisaje que más crece cuanto crece la vida. Por tanto, que tu corazón nunca
diga: "Ni el otoño, ni el mar, ni los montes helados, tienen que ver
conmigo", sino que afirme: "¡Quiero la realidad que construyo!".
IV. EL
PAISAJE HUMANO
Si una
estrella lejana está ligada a ti, ¿qué debo pensar de un paisaje viviente, en
el que los venados eluden los árboles añosos y los animales más salvajes, lamen
a sus crías suavemente? ¿Qué debo pensar del paisaje humano, en el que
conviviendo la opulencia y la miseria, unos niños ríen y otros no encuentran
fuerzas para expresar su llanto?
1. Porque si dices: "Hemos llegado a
otros planetas", debes declarar tambien: "Hemos masacrado y
esclavizado a pueblos enteros, hemos atestado las cárceles con gentes que
pedían libertad, hemos mentido desde el amanecer hasta la noche... hemos
falseado nuestro pensamiento, nuestro afecto, nuestra acción. Hemos atentado
contra la vida a cada paso, porque hemos creado sufrimiento".
2. En
este paisaje humano, conozco mi camino. ¿Qué pasará si nos cruzamos en
dirección opuesta? Yo renuncio a todo bando que proclame un ideal más alto que
la vida y a toda causa que, para imponerse, genere sufrimiento. Así es que,
antes de acusarme por no formar parte de facciones, examina tus manos, no sea
que en ellas descubras la sangre de los cómplices. Si crees que es valiente
comprometerte con aquéllas, ¿qué dirás de ése, al que todos los bandos asesinos
acusan de no comprometerse? Quiero una causa digna del paisaje humano: la que
se compromete a superar el dolor y el sufrimiento.
3.
Niego todo derecho a la acusación que provenga de un bando en cuya historia
(cercana o lejana), figure la supresión de la vida.
4.
Niego todo derecho a la sospecha que provenga de aquellos que ocultan sus
sospechosos rostros.
5.
Niego todo derecho a bloquear los nuevos caminos que necesita recorrer el ser
humano, aunque se ponga como máximo argumento a la urgencia actual.
6. Ni
aún lo peor del criminal me es extraño. Y si lo reconozco en el paisaje, lo
reconozco en mí. Así es que quiero superar aquello que en mí y en todo hombre,
lucha por suprimir la vida. ¡Quiero superar el abismo!
Todo
mundo al que aspiras, toda justicia que reclamas, todo amor que buscas, todo
ser humano que quisieras seguir o destruír, también están en ti. Todo lo que
cambie en ti, cambiará tu orientación en el paisaje en que vives. De modo que
si necesitas algo nuevo, deberás superar lo viejo que domina en tu interior.
¿Y cómo
harás esto?
Comenzarás
por advertir que aunque cambies de lugar, llevas contigo tu paisaje interno.
V. EL
PAISAJE INTERNO
1. Tú buscas lo que crees que te hará feliz.
Eso que crees, sin embargo, no coincide con lo que otro busca. Podría suceder
que tú y aquél anhelaran cosas opuestas, y que llegaran a creer que la
felicidad del uno se opone a la del otro; o bien, que anhelaran la misma cosa y
al ser ésta única o escasa, llegaran a creer del mismo modo, que la felicidad
del uno se opone a la del otro.
2. Tal parece que se podría disputar tanto por
un mismo objeto, como por objetos opuestos entre sí. ¡Extraña lógica la de las
creencias, capaz de mover un similar comportamiento respecto de un objeto y de
su opuesto!
3. Ha de estar en la médula de lo que crees, la
clave de lo que haces. Tan poderosa es la fascinación de lo que crees, que
afirmas su realidad aunque sólo exista en tu cabeza.
4. Pero volviendo al punto: tú buscas lo que
crees que te hará feliz. Aquello que crees de las cosas, no está en ellas sino
en tu paisaje interno. Cuando tú y yo miramos esa flor, podemos coincidir en
muchas cosas. Pero cuando dices que ella te dará la felicidad suprema, me
dificultas toda comprensión, porque ya no hablas de la flor, sino de lo que
crees que ella hará en ti. Hablas de un paisaje interno que tal vez no coincida
con el mío. Bastará con que des un paso más, para que trates de imponerme tu
paisaje. Mide las consecuencias que se pueden derivar de ese hecho.
5. Es claro que tu paisaje interno no es sólo
lo que crees acerca de las cosas, sino también lo que recuerdas, lo que sientes
y lo que imaginas sobre ti y los demás; sobre los hechos, los valores y el
mundo en general. Tal vez debamos comprender esto: paisaje externo es lo que
percibimos de las cosas; paisaje interno es lo que tamizamos de ellas con el
cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y constituyen nuestra
indisoluble visión de la realidad.
VI.
CENTRO Y REFLEJO
"Paisaje
externo es lo que percibimos de las cosas; paisaje interno es lo que tamizamos
de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes son uno y
constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad". Y es por esta
visión que nos orientamos en una dirección u otra.
1. Pero está claro que, según avanzas, se
modifica tu visión.
2. No hay aprendizaje, por pequeño que sea, que
se cumpla sólo al contemplar. Aprendes porque algo haces con lo que contemplas
y cuanto más haces, más aprendes, ya que según avanzas se modifica tu visión.
3. ¿Qué has aprendido sobre el mundo? Has
aprendido lo que has hecho. ¿Qué quieres del mundo? Quieres según lo que te
haya sucedido. ¿Qué no quieres del mundo? No quieres de acuerdo a lo que te
ocurrió
4. Escúchame, jinete que cabalgas a horcajadas
del tiempo: puedes llegar a tu paisaje más profundo por tres distintas sendas.
¿Y qué encontrarás en su interior? Emplázate en el centro de tu paisaje interno
y verás que toda dirección multiplica ese centro.
5. Rodeado por una muralla triangular de
espejos, tu paisaje se refleja infinitamente, en infinitos matices. Y allí,
todo movimiento se convierte y recompone una y otra vez, conforme orientes tu
visión por el camino de imágenes que hayas elegido. Puedes llegar a ver delante
tuyo tus propias espaldas y al mover una mano a la derecha, ésta responderá a
la izquierda.
6. Si ambicionas algo en el espejo del futuro,
verás que corre en dirección opuesta en el espejo del hoy, o del pasado.
7. Jinete que cabalgas a horcajadas del tiempo,
¿qué cosa es tu cuerpo sino el tiempo mismo?
VII.
DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA
1. El hambre, la sed, la enfermedad y toda
injuria corporal, son el dolor. El temor, la frustración, la desesperanza y
toda injuria mental, son sufrimiento. El dolor físico retrocederá en la medida
en que avancen la sociedad y la ciencia. El sufrimiento mental retrocederá en
la medida en que avance la fe en la vida, esto es: en la medida en que la vida
cobre un sentido.
2. Si acaso te imaginas como un bólido fugaz
que ha perdido su brillo al tocar esta tierra, aceptarás al dolor y al
sufrimiento como la naturaleza misma de las cosas. Pero si crees que has sido
arrojado al mundo para cumplir con la misión de humanizarlo, agradecerás a los
que te precedieron y construyeron trabajosamente tu peldaño, para continuar en
el ascenso.
3. Nombrador de mil nombres, hacedor de
sentido, transformador del mundo... tus padres y los padres de tus padres, se
continúan en ti. No eres un bólido que cae, sino una brillante saeta que vuela
hacia los cielos. Eres el sentido del mundo y cuando aclaras tu sentido,
iluminas la tierra. Cuando pierdes tu sentido, la tierra se oscurece y el
abismo se abre.
4. Te diré cuál es el sentido de tu vida aquí:
¡Humanizar la tierra! ¿Qué es humanizar la tierra? Es superar el dolor y el
sufrimiento, es aprender sin límite, es amar la realidad que construyes.
5. No puedo pedirte que vayas más allá, pero
tampoco será ultrajante que yo afirme: "¡Ama la realidad que construyes y
ni aún la muerte, detendrá tu vuelo!".
6. No cumplirás con tu misión, si no pones tus
fuerzas en vencer el dolor y el sufrimiento en aquellos que te rodean. Y si
logras que ellos, a su vez, emprendan la tarea de humanizar al mundo, abrirás
su destino hacia una vida nueva.
VIII.
EL JINETE Y SU SOMBRA
Cuando
el sol arreboló el camino, la silueta se alargó entre piedras y severos
matorrales. Y el jinete fué enlenteciendo la marcha, hasta que se detuvo muy
cerca de un fuego joven. Y un hombre viejo, que con sus manos acariciaba las
llamas, saludó al jinete. Este desmontó y ambos hablaron. Luego, el jinete
continuó su camino.
Cuando
la sombra cayó bajo los cascos del caballo, el jinete se detuvo un instante e
intercambió palabras con un hombre que lo detuvo a la vera del camino.
Cuando
la sombra se alargó a espaldas del jinete, este ya no aminoró el paso. Y un
joven que quiso detenerlo, alcanzó a gritar: "¡Vas en dirección
opuesta!".
Pero la
noche desmontó al jinete y éste sólo vio la sombra en su alma. Entonces,
suspirando para sí y las estrellas, dijo:
"En
un mismo día, un viejo me habló de la soledad, la enfermedad y la muerte; un
hombre, acerca de cómo son las cosas y las realidades de la vida. Finalmente,
un joven ni siquiera me habló, sino que gritando quiso desviar mi camino en
dirección, para él, desconocida.
El
viejo sentia temor a perder sus cosas y su vida; el hombre, temor por no
alcanzar a tomar lo que creía que eran sus cosas y su vida. Y el joven, temor a
no poder escapar de sus cosas y su vida.
Extraños
encuentros éstos, en los que el anciano sufre por el corto futuro y se refugia
en su largo pasado. El hombre sufre por su situación actual, buscando abrigo en
lo que pasó o habrá de suceder, según se lo ajuste por el frente o por atrás. Y
el joven sufre porque un corto pasado muerde sus talones, impulsando su fuga
hacia el largo futuro.
Sin
embargo, reconozco en el rostro de los tres, mi propio rostro y me parece
advertir que todo ser humano, sea cual fuere su edad, puede transitar por esos
tiempos y ver en ellos fantasmas que no existen. ¿O existe hoy, aquella ofensa
de mi juventud? ¿O existe hoy, mi vejez? ¿O anida hoy, en esta oscuridad, mi
muerte?
Todo
sufrimiento se desliza por recuerdo, por imaginación, o por aquello que
se
percibe. Pero gracias a esas tres vías, existe el pensamiento y el afecto y el
quehacer
humano. Ha de ser, entonces, que si esas vías son necesarias, también son
conductos
de destrucción, si las contamina el sufrimiento.
¿Pero,
no será el sufrimiento, el aviso que nos da la vida cuando su correntada es
invertida?
La vida
puede ser invertida por algo (para mí, desconocido), que se hace con ella.
Así
pues, ese anciano, ese hombre y ese joven, "algo han hecho con sus vidas,
para que ellas se inviertan".
Entonces,
el jinete que meditaba en la oscuridad de la noche, se durmió. Y al dormirse
soñó y en su sueño se iluminó el paisaje.
Allí
estaba en el centro de un espacio triangular, amurallado por espejos. Los
espejos reflejaban su imagen, multiplicándola. Según escogiera una dirección,
se veía como anciano; al tomar otra, su rostro era de hombre o, finalmente, de
muchacho...
Pero él
se sentia como un niño, en el centro de sí mismo.
Entonces,
sucedió que todo comenzó a oscurecerse y cuando no pudo reconocer más que una
pesada oscuridad, despertó.
Abrió
los ojos y vió la luz del sol. Luego, montó en su cabalgadura y al ver que la
sombra se alargaba, dijo para sí: "Es la contradicción, la que invierte la
vida y genera sufrimiento... El sol se opone para que el día sea noche, pero el
día será, según lo que yo haga con él".
IX.
CONTRADICCION Y UNIDAD
1. La
contradicción invierte la vida. Es la inversión de esa corriente creciente de
la vida, la que se experimenta como sufrimiento. Por ello, el sufrimiento es la
señal que advierte sobre la necesidad de cambio, en la dirección de las fuerzas
que se oponen.
2.
Aquel que se encuentra detenido en la marcha por su repetida frustración, está
aparentemente detenido (porque, en verdad, regresa). Y una vez y otra vez, los
fracasos pasados cierran su futuro. Quien se siente frustrado, ve el futuro
como repetición de su pasado, al tiempo que experimenta la necesidad de separarse
de él.
3.
Quien presa del resentimiento acomete el futuro, ¿qué no hará por vengar en
intrincado desquite, su pasado?
4. Y en
la frustración y en el resentimiento, se violenta el futuro para que curve su
lomo en sufriente regreso.
5. A
veces, los sabios recomendaron el amor como escudo protector de los sufrientes
embates... Pero la palabra "amor", engañosa palabra, ¿significa para
ti el desquite del pasado, o una original, límpida y desconocida aventura
lanzada al porvenir?
6. Así
como he visto a lo solemne cubrir grotescamente lo ridículo, así como he visto
a la vácua seriedad enlutar lo grácil del talento, he reconocido en muchos
amores la autoafirmación vindicativa.
7. ¿Qué
imagen tienes de los sabios? ¿Verdad que los concibes como seres solemnes, de
ademanes pausados... como quienes han sufrido enormemente y en función de ese
mérito, te invitan desde las alturas con suaves frases en las que se repite la
palabra "amor"?
8. Yo,
en todo verdadero sabio, he visto un niño que corretea en el mundo de las ideas
y las cosas, que crea generosas y brillantes burbujas a las que él mismo hace
estallar. En los chispeantes ojos de todo verdadero sabio, he visto
"danzar hacia el futuro, los pies ligeros de la alegría". Y muy pocas
veces, he escuchado de su boca, la palabra "amor"... porque un sabio
verdadero, nunca jura en vano.
9. No
creas que por la venganza purificas tu pasado sufriente, ni tampoco por usar el
"amor" como poderosa palabra, o como recurso de una nueva trampa.
10.
Verdaderamente amarás, cuando construyas con la mira puesta en el futuro. Y si
recuerdas lo que fué un gran amor, sólo habrás de acompañarlo con suave y
silenciosa nostalgia, agradeciendo la enseñanza que ha llegado hasta tu día
actual.
11. Así
es que no romperás tu sufrimiento pasado, falseando o envileciendo el futuro.
Lo harás, cambiando la dirección de las fuerzas que provocan contradicción en
ti.
12.
Creo que sabrás distinguir entre lo que es dificultad (bienvenida sea, ya que
puedes saltar sobre ella) y lo que es contradicción (solitario laberinto, sin
punto de salida).
13.
Todo acto contradictorio que, por cualquier circunstancia, hayas efectuado en
tu vida, tiene un inequívoco sabor de violencia interna y de traición a ti
mismo. Y no importará por qué motivos te encontraste en esa situación, sino
cómo organizaste tu realidad, tu paisaje, en ese preciso instante. Algo se
fracturó y cambió tu rumbo. Ello te predispuso a una nueva fractura. Así es que
todo acto contradictorio te orienta a su repetición, del modo en que todo acto
de unidad, también busca reflotar más adelante.
14. En
los actos cotidianos se vencen dificultades, se logran pequeños objetivos, o se
cosechan minúsculos fracasos. Son actos que complacen o desagradan, pero que
acompañan el vivir diario, como los andamios de una gran construcción. Ellos no
son la construcción, pero son necesarios para que ésta se efectúe. Tal vez,
estos andamios sean de un material u otro; no importará eso, mientras sean
idóneos para su objetivo.
15. En
cuanto a la construcción en sí, donde pongas material defectuoso, multiplicarás
el defecto, y donde lo pongas sólido, proyectarás la solidez.
16. Los
actos contradictorios o unitivos, hacen a la esencial construcción de tu vida.
En el momento en que te encuentres enfrentado a ellos, no debes equivocarte,
porque si lo haces comprometerás tu futuro, e invertirás la corriente de tu
vida... ¿cómo saldrás del sufrimiento luego?
17.
Pero sucede que en estos momentos, son numerosos ya tus actos contradictorios.
Si desde los cimientos todo está falseado, ¿qué queda por hacer? ¿Desmontar
acaso toda tu vida para empezar de nuevo? Permíteme decirte que no creo que
toda tu construcción sea falsa. Por consiguiente, abandona ideas drásticas que
puedan acarrearte males mayores que los que hoy padeces.
18. Una
vida nueva no se basa en la destrucción de los "pecados" anteriores,
sino en su reconocimiento; de modo que resulte clara en adelante, la
inconveniencia de aquellos errores.
19. Una
vida comienza cuando comienzan a multiplicarse los actos unitivos, de manera
que su excelencia vaya compensando (hasta finalmente desequilibrar favorablemente), la relación de fuerzas anterior.
20.
Debes ser muy claro en ésto: tú no estás en guerra contigo mismo. Empezarás a
tratarte como un amigo con el que hay que reconciliarse, porque la misma vida y
la ignorancia, te alejaron de él.
21.
Necesitarás una primera decisión para reconciliarte, comprendiendo tus contradicciones anteriores. Luego, una nueva
decisión para querer vencer tus contradicciones. Por último, la decisión de
construír tu vida con actos de unidad, rechazando los materiales que tanto
perjuicio han atraído sobre tu cabeza.
22. Es
conveniente, en efecto, que aclares en tu pasado y en tu situación actual, los
actos contradictorios que verdaderamente te aprisionan. Para reconocerlos, te
basarás en los sufrimientos acompañados de violencia interna y del sentimiento
de traición a ti mismo. Ellos tienen netas señales.
23. No
estoy diciendo que debas mortificarte en exhaustivos recuentos sobre el pasado
y el momento actual. Recomiendo, simplemente, que consideres todo aquello que
cambió tu rumbo en dirección desafortunada y que te mantiene ligado con fuertes
ataduras. No te engañes una vez más, al decirte que aquellos son
"problemas superados". No está superado, ni comprendido
adecuadamente, aquello que no se ha cotejado a una nueva fuerza que compense y
sobrepase su influencia.
24.
Todas estas sugerencias tendrán valor, si estás dispuesto a crear un nuevo
paisaje en tu mundo interno. Pero nada podrás hacer por ti, pensando sólo en
ti. Si quieres avanzar, tendrás algún día que admitir que tu misión es
humanizar el mundo que te rodea.
25. Si
quieres construír una nueva vida libre de contradicciones, superadora creciente
del sufrimiento, tendrás en cuenta dos falsos argumentos: el primero se ofrece
como la necesidad de solucionar los íntimos problemas, antes de acometer
ninguna acción constructiva en el mundo. El segundo, aparece como un total
olvido de sí mismo, como un declamativo "compromiso con el mundo".
26. Si
quieres crecer, ayudarás a crecer a quienes te rodean. Y ésto que afirmo, estés
o no de acuerdo conmigo, no admite otra salida.
X. LA
ACCION VALIDA
1. Toda inversión en la correntada creciente de
la vida, se experimenta como sufrimiento. Por ello, no sólo la contradicción es
fuente de injuria mental. Pero mientras numerosas formas de sufrimiento pueden
ser sobrepasadas por imperio de las circunstancias, la contradicción permanece
tejiendo su oscura red de sombras.
2. ¿Quién no ha sufrido la pérdida de afectos,
de imágenes, de objetos? ¿Quién no ha temido, quién no ha desesperado, quién no
ha compadecido y quién no se ha agitado en irritada rebelión contra los
hombres, la naturaleza o los fatales desenlaces no queridos? Sin embargo,
aquello que se temió en la oscuridad, se esfumó con el día y mucho de lo
perdido fué olvidado. Pero aquella íntima traición a sí mismo, perdura en el
pasado y envenena el futuro.
3. Lo más importante de la vida humana se
construye con materiales de unidad o contradicción. Y ésa es la profunda
memoria que continúa proyectando la existencia más allá de todo aparente
límite, o que la desintegra en el preciso umbral. ¡Quepa a todo ser humano en
su revisión final, la rememoración de su unidad interna!
4. ¿Y cuál es el sabor del acto de unidad? Para
reconocerlo, te basarás en la profunda paz que acompañada de una suave alegría,
te pone en acuerdo contigo mismo. Este acto tiene por señal a la verdad más
íntegra, porque en él se unifican en estrecha amistad el pensamiento, el
sentimiento y el hacer en el mundo. ¡Indudable acción válida que se afirmaría
mil veces más, si se viviera otras tantas vidas!
5. Todo fenómeno que hace retroceder el
sufrimiento en otros, se registra en quien lo produce, como acto válido, como
acto de unidad.
6. Entre dos tendencias se limita el hacer:
allí el abismo que crece en la contradicción y, por encima, el vuelo que
permite sobrepasarlo en acto válido.
7. Y la cuerda de la vida toma su singular
modulación, en tanto se afloje o tense, hasta alcanzar la nota a que se aspira.
Debe haber una nota y un ajuste y un especial procedimiento, de manera que la
vibración ruede y luego se multiplique de modo conveniente.
8. La moral de los pueblos balbuceó con el
hombre, a medida que este se irguió en el paisaje. Y la moral señaló el
"si" y el "no" de la acción, reivindicando lo
"bueno", persiguiendo a lo "malo". ¿Seguirá lo bueno siendo
bueno, en este paisaje tan diverso? Si un inmutable Dios así lo afirma, ¡sea!
Pero si Dios ha desaparecido para muchos, ¿a quién queda ya juzgar? Porque la
ley cambia con la opinión de los tiempos.
9. Este es el punto: aquellos principios de
acción válida que permitan a todo ser humano vivir en unidad interna, ¿serán
fijas imágenes que habrán de obedecerse, o corresponderán a lo que se
experimente cuando se los rechace o se los cumpla?
10. No
discutiremos aquí la naturaleza de los principios de acción válida. En
todo
caso, tendremos en cuenta la necesidad de su existencia.
XI.
PROYECCION DEL PAISAJE INTERNO
Hemos
hablado del paisaje, del sufrimiento, de la contradicción y de aquellos actos
que dan unidad a la corriente de la vida. Pudiera creerse que todo ello,
permanece encerrado en el interior de cada ser humano o, en todo caso, que se
exterioriza como acción individual sin otra consecuencia. Pues bien, las cosas
son del modo opuesto.
1. Toda contradicción invierte la vida,
comprometiendo el futuro de quien la padece y de aquellos que están en contacto
con ese agente transmisor de infortunio. Toda contradicción personal, contamina
el paisaje humano inmediato, como invisible enfermedad que se detecta sólo en
los efectos.
2. Antiguamente, se culpaba a demonios y brujos
por toda plaga que azotaba a las regiones. Pero, con el tiempo, el avance de la
ciencia hizo más por los acusadores y acusados que el milenario clamor
irresponsable. ¿En qué bando hubieras comprometido tu opinión? Tanto del lado
de los puros como del lado de los réprobos, hubieras enzarzado sólo tu torpeza.
3. Aún hoy, cuando buscas a los culpables de
tus desgracias, te sumas a la larga cadena de la superstición. Reflexiona, por
tanto, antes de levantar tu dedo, porque tal vez el accidente o, en otros casos, la proyección de tus
contradicciones, provocaron los tristes desenlaces.
4. Que tus hijos se orienten en dirección
opuesta a tus designios, tiene que ver más contigo que con tu vecino y, por
cierto, que con un terremoto acontecido en otra latitud del mundo.
5. Así es que, si tu influencia llega a un
pueblo, cuida muy bien de sobrepasar tu contradicción, a fin de no envenenar
con ella el aire que todos los demás respiren. Tú serás responsable por ti y
por aquellos que reúnas a tu alrededor.
6. Por todo ésto, si tu misión consiste en
humanizar la tierra, fortalece tus manos de noble labrador.
XII.
COMPENSACION, REFLEJO Y FUTURO
1. ¿Es que acaso la vida es sólo acción y
reacción? El hambre ensueña con la saciedad, lo aprisionado con lo suelto; el
dolor busca el placer y el placer se hastía de sí mismo.
2. Si la vida es sólo persecución de seguridad
para quien teme al futuro; afirmación de sí para el desorientado; anhelo de
venganza para la frustración pasada... ¿qué libertad, responsabilidad y
compromiso, podrá sostenerse como invicta bandera?
3. Y si la vida es sólo el espejo que refleja
un paisaje, ¿cómo podrá cambiar aquello que refleja?
4. Entre la fría mecánica de péndulos, o la
fantasmal óptica de sólo espejos, ¿qué afirmas tú que afirme sin negar? ¿Qué
afirmas sin regreso, o sin aritmética repetición?
5. Si afirmas aquello que se busca a sí mismo,
eso cuya naturaleza es transformarse, que no tiene saciedad y que por esencia
está abierto al futuro, entonces amas la realidad que construyes. Esa es pues,
tu vida: ¡la realidad que construyes!
6. Y habrá acción y reacción y también reflejo
y accidente, pero si has abierto el futuro, no habrá algo que te detenga.
7. Que por tu boca hable la vida y ella diga:
"¡No existe algo que pueda detenerme!"
8. Inútil y malvada profecía que anuncia la
hecatombe del mundo. Yo afirmo que el ser humano, habrá no solamente de seguir
viviendo, sino que crecerá sin límite. Y también digo que los negadores de la
vida desean robar toda esperanza: palpitante corazón del acto humano.
9. Quiera tu futura alegría, que en los
momentos más sombríos recuerdes esta frase: "¡la vida busca el
crecimiento, no la compensación de la nada!"
XIII.
LOS SENTIDOS PROVISIONALES
1.
Cuando, movido por la pendular compensación, busco sentidos que justifiquen mi existencia,
me dirijo hacia lo que necesito o creo necesitar. En todo caso, si no consigo
aquello, o bien si lo consigo, ¿qué pasará con mi sentido (en cuánto movimiento
en una dirección)?
2. Estos sentidos provisionales, necesarios
para el desarrollo de la actividad humana, no fundamentan mi existencia. Por
otra parte, si me afirmo en una particular situación, ¿qué sucederá cuando el
accidente la desarticule?
3. A menos que se quiera reducir la existencia
al agotamiento o la frustración, será menester descubrir un sentido que ni aún
la muerte (si fuera el accidente), pueda agotar o frustrar.
4. No podrás justificar la existencia, si pones
como su fin el absurdo de la muerte.
Hasta
ahora fuimos compañeros de lucha. Ni tú, ni yo quisimos doblegarnos ante dios
alguno. Así quisiera recordarte siempre. ¿Por qué, entonces, me abandonas
cuando voy a desobedecer a la muerte inexorable? ¿Cómo es que hemos dicho:
"¡ni aún los dioses están por encima de la vida!" ¿y ahora te
arrodillas ante la negación de la vida? Tú haz como quieras, pero yo no bajaré
la cabeza ante
ningún
ídolo, aunque se presente "justificado" por la fe en la razón.
5. Si la razón debe estar en función de la
vida, que sirva para hacernos saltar sobre la muerte. Que la razón, entonces,
elabore un sentido exento de toda frustración, de todo accidente, de todo
agotamiento.
6. No aceptaré a mi lado al que proyecte una
trascendencia por temor, sino a quien se alce en rebelión contra la fatalidad
de la muerte.
7. Por ello, quiero a los santos que no temen,
sino que verdaderamente aman y quiero a los que con su ciencia y su razón,
vencen a diario el dolor y el sufrimiento. Y, en verdad, no veo diferencia
entre el santo y el que alienta la vida con su ciencia. ¿Qué mejores ejemplos,
qué guías superiores a esos guías?
8. Un sentido que quiera ir más lejos que lo
provisional, no admitirá la muerte como el fin de la vida, sino que afirmará la
trascendencia como máxima desobediencia al aparente "destino". Y
aquel que afirme que sus acciones desencadenan una serie de acontecimientos que
se continúa en otros, tiene tomado entre sus manos parte del hilo de la
eternidad.
XIV. LA
FE
1.
Siempre que escucho la palabra "fe", una sospecha brinca en mi
interior.
2. Cada
vez que alguien habla de la "fe", me pregunto a qué sirve eso que se
anuncia.
3. He
visto la diferencia que hay entre fe ingenua (también conocida como
"credulidad") y aquella otra violenta e injustificada, que da lugar
al fanatismo. Ninguna de las dos es aceptable ya que mientras una abre la
puerta al accidente, la otra impone su paisaje afiebrado.
4. Pero
algo importante ha de tener esa tremenda fuerza, capaz de movilizar la mejor
causa. ¡Que la fe sea una creencia cuyo fundamento esté puesto en su utilidad
para la vida!
5. Si
se afirma que la fe y la ciencia se oponen, replicaré que he de aceptar la
ciencia, en tanto no se oponga a la vida.
6. Nada
impide que la fe y la ciencia, si tienen la misma dirección, produzcan el
avance auxiliando el entusiasmo al sostenido esfuerzo.
7. Y
quien quiera humanizar, que ayude a levantar los ánimos señalando la
posibilidad futura. ¿Sirve acaso a la vida, la derrota anticipada del
escéptico?¿ Podría la ciencia, haberse sostenido sin la fe?
8. He
aquí un tipo de fe que va contra la vida, esta fe que afirma: "¡la ciencia
destruirá a nuestro mundo!" ¡Cuánto mejor será poner fe en humanizar la
ciencia cada día y actuar para que triunfe la dirección con la que fué dotada
ya desde su nacimiento!
9. Si
una fe abre el futuro y da sentido a la vida, orientándola desde el sufrimiento
y la contradicción hacia toda acción válida, entonces su utilidad es
manifiesta.
10. Esa
fe, así como aquella que se deposita en uno mismo, en los demás y en el mundo
que nos rodea, es útil a la vida.
11. Al
decir: "¡la fe es útil!", seguramente habrás de molestar algún oído
particularmente sensible, pero eso no debe preocuparte ya que ese músico, si se
examina un poco, reconocerá cuan útil es también para él la fe, aunque provenga
de un instrumento distinto al que tú tocas.
12. Si
logras fe en ti mismo y en lo mejor de quienes te rodean, fe en nuestro mundo y
en la vida siempre abierta al futuro, empequeñecerá todo problema que hasta hoy
te pareció invencible.
XV. DAR
Y RECIBIR
1. Veamos qué relación estableces con tu
paisaje externo. Tal vez consideres a los objetos, las personas, los valores,
los afectos, como cosas expuestas ante ti para que elijas y devores de acuerdo
a tus especiales apetencias. Esa visión centrípeta del mundo, probablemente
marque tu contradicción desde el pensamiento hasta los músculos.
2. Si tal es el caso, con seguridad que todo lo
que se refiere a ti será muy apreciado: tanto tus placeres, como tu
sufrimiento. Es difícil que quieras sobrepasar tus íntimos problemas, ya que en
ellos reconoces un tono que, por sobre todas las cosas, es tuyo. Desde el
pensamiento hasta los músculos, todo está educado para contraer, no para
soltar.Y, de este modo, aún cuando procedes con generosidad, el cálculo motiva
tu desprendimiento.
3. Todo entra. Nada sale. Entonces, todo se
intoxica desde tus pensamientos a tus músculos.
4. E intoxicas a cuantos te rodean. ¿Cómo podrías luego, reprochar su
"ingratitud" para contigo?
5. Si hablamos del "dar" y de la
"ayuda", tú pensarás sobre lo que te pueden dar, o acerca de cómo te
deben ayudar. Pero he aquí que la mejor ayuda que pudieran darte, consiste en
enseñarte a relajar tu contracción.
6. Digo que tu egoísmo no es un pecado, sino tu
fundamental error de cálculo, porque has creído, ingenuamente, que recibir es
más que dar.
7. Recuerda los mejores momentos de tu vida y
comprenderás que siempre estuvieron relacionados con un dar desprendido. Esta
sola reflexión, debería ser suficiente para cambiar la dirección de tu
existencia... Pero no será suficiente.
8. Es de esperar que esté hablando para otro,
no para tí, ya que habrás comprendido frases como: "humanizar la
tierra", "abrir el futuro", "sobrepasar el sufrimiento en
el mundo que te rodea", y otras cuantas más que tienen como base la
capacidad de dar.
9. "Amar la realidad que se
construye" no es poner como clave del mundo, la solución a los propios
problemas.
10.
Terminemos esto: ¿quieres sobrepasar tu contradicción profunda? Entonces,
produce acciones válidas. Si ellas son tales, será porque estás dando ayuda a
quienes te rodean.
XVI.
LOS MODELOS DE VIDA
1. En tu paisaje interno hay una mujer, o un
hombre ideal (según sea el caso), que buscas en el paisaje externo a través de
tantas relaciones, sin poder jamás tocar. Salvo el corto período en que el amor
completo deslumbra con su chispa, esos pedernales no coinciden en un punto
preciso.
2. Cada cual y a su modo, lanza su vida hacia
el paisaje externo, buscando completar sus modelos ocultos.
3. Pero el paisaje externo va imponiendo leyes
propias y cuando pasa un tiempo, lo que fué el más acariciado ensueño resulta
en una imagen por la que se experimenta ahora verguenza o, cuando menos, un
desvaído recuerdo. No obstante, existen profundos modelos que duermen en el interior
de la especie humana, esperando su momento oportuno. Esos modelos son la
traducción de los impulsos que entrega el propio cuerpo al espacio de
representación.
4. No discutiremos ahora el origen ni la
consistencia de tales modelos; ni tampoco hablaremos de la complejidad del
mundo en que se encuentran. Habremos simplemente de anotar su existencia,
destacando que su función es compensar necesidades y aspiraciones que, a su
vez, motivan la actividad hacia el paisaje externo.
5. Las culturas y los pueblos, dan su singular
respuesta al paisaje externo, siempre teñida por modelos internos que el propio
cuerpo y la historia, han ido definiendo.
6. Es sabio quien conoce sus modelos profundos
y más sabio es aún, quien puede ponerlos al servicio de las mejores causas.
XVII.
EL GUIA INTERNO
1. ¿Quién es tan admirado por ti, que quisieras
haber sido él?
2. Preguntaré más suavemente. ¿Quién te es
ejemplar, de tal manera que desees incorporar en ti algunas de sus particulares
virtudes?
3. ¿Acaso alguna vez en tu pesar o confusión,
has apelado al recuerdo de alguien que, existente o no, acudió como
reconfortante imagen?
4. Estoy hablando de particulares modelos, a
los que podemos llamar "guías" internos, que a veces coinciden con
personas externas.
5. Esos modelos que quisiste seguir desde
pequeño, fueron cambiando solamente en la capa más externa de tu diario sentir.
6. He visto cómo los niños juegan y hablan con
sus imaginarios compañeros y sus guías. También he visto a las gentes (de
distintas edades), conectar con ellos en oraciones hechas con sincera unción.
7. Cuanto más fuertemente se hicieron las
llamadas, desde más lejos acudieron estos guías que trajeron la mejor señal.
Por ello supe que los guías más profundos son los más poderosos. Sin embargo, solamente una gran necesidad puede despertarlos de su letargo
(olvido) milenario.
8. Un modelo de ese tipo, "posee"
tres importantes atributos: fuerza, sabiduría y bondad.
9. Si quieres saber más de ti mismo, observa
qué características tienen aquellos hombres o mujeres que admiras. Y repara en
que las cualidades que más aprecias de ellos, obran en la configuración de tus
guías internos. Considera que, aunque tu referencia inicial haya desaparecido
con el tiempo, en tu interior quedará una "huella" que seguirá
motivándote hacia el paisaje externo.
10. Y
si quieres saber cómo se interpenetran las culturas, estudia además del
modo de
producción de objetos, el modo de difusión de los modelos.
11.
Importa pues, que dirijas tu atención a las mejores cualidades de las demás
personas, porque impulsarás hacia el mundo lo que hayas terminado de configurar
en ti.
XVIII.
EL CAMBIO
Miremos
hacia atrás por un instante.
Consideramos
al ser humano en total ligazón e influencia con el mundo. Dijimos que su acción
se manifiesta en el paisaje externo, de acuerdo a cómo se va formando su
paisaje interno. Esa acción es variada, pero lo que define a una vida es su
actividad contradictoria o unitiva. Por otra parte, la contradicción invierte a
la vida y produce sufrimiento, contaminando con él al mundo. Los actos de
unidad abren el futuro, haciendo retroceder el sufrimiento en uno mismo y en el
mundo.
"Humanizar
la tierra", es lo mismo que "dar" en actos unitivos. No puede
tener sentido más que provisional, todo objetivo que concluya en el recibir. Su
destino es conducir a la contradicción.
Existe
una gran energía que puede ser movilizada al servicio de la vida: es la fe.
También, en el paisaje interno, se mueven otras fuerzas que motivan la
actividad hacia el paisaje externo: son los "modelos".
1. Definitivamente, la pregunta es ésta:
¿quieres superar el abismo?
2. Tal vez quieras hacerlo. ¿Pero cómo tomarás
una nueva dirección, si el alud ya ha sido desprendido y en su arrastre suma lo
que encuentra?
3. Cualquiera sea tu decisión, resta saber
con qué medios y energía contarás para poder ejecutar el cambio.
4. Aunque tu elección sea muy tuya, quisiera
indicarte que cambiar la dirección de tu vida, no es cosa que puedas realizar
solamente con recursos de trabajo interno, sino actuando decididamente en el
mundo. Modificando conductas.
5. Suma a la tarea tu medio inmediato (ese que
influye decisivamente sobre ti y sobre el cual tu influyes). ¿Y cómo lo harás?
No hay otro medio que éste: despertar la fe en que la conversión de la vida
invertida es posible.
6. Este es el punto en que te dejo. Si te
dispones a modificar tu vida, transformarás el mundo y no triunfará el abismo,
sino aquello que lo sobrepase.
EL
PAISAJE HUMANO
I. LOS PAISAJES Y LAS MIRADAS
1.
Hablemos de paisajes y miradas, retomando lo dicho en algún otro lugar:
"Paisaje externo es lo que percibimos de las cosas; paisaje interno es lo
que tamizamos de ellas con el cedazo de nuestro mundo interno. Estos paisajes
son uno y constituyen nuestra indisoluble visión de la realidad".
2. Ya
en los objetos externos percibidos, una mirada ingenua puede hacer confundir
"lo que se ve" con la realidad misma. Habrá quien vaya más lejos
creyendo que recuerda la "realidad" tal cual esta fué. Y no faltará
un tercero que confunda su ilusión, su alucinación o las imágenes de sus sueños
con objetos materiales (que en realidad han sido percibidos y transformados en
diferentes estados de conciencia).
3.
Que en los recuerdos y en los sueños
aparezcan deformados objetos anteriormente percibidos, no parece
traer dificultades a las gentes razonables. Pero que los objetos percibidos
siempre estén cubiertos por el manto multicolor de otras percepciones
simultáneas y de recuerdos que en ese momento actúan; que percibir sea un modo
global de estar entre las cosas, un tono emotivo y un estado general del propio
cuerpo... eso, como idea, desorganiza la simpleza de la práctica diaria, del
hacer con las cosas y entre las cosas.
4.
Sucede que la mirada ingénua toma al mundo "externo" con el propio
dolor o la propia alegría. Miro no sólo con el ojo sino también con el corazón,
con el suave recuerdo, con la ominosa sospecha, con el cálculo frío, con la sigilosa
comparación. Miro a través de alegorías, signos y símbolos que no veo en el
mirar pero que actúan sobre él, así como no veo el ojo ni el actuar del ojo
cuando miro.
5. Por
ello, por la complejidad del percibir, cuando hablo de realidad externa o
interna prefiero hacerlo usando el vocablo "paisaje" en lugar de
"objeto". Y con ello doy por entendido que menciono bloques,
estructuras y no la individualidad aislada y abstracta de un objeto. También me
importa destacar que a esos paisajes corresponden actos del percibir a los que
llamo "miradas" (invadiendo, tal vez ilegítimamente, numerosos campos
que no se refieren a la visualización). Estas "miradas" son actos
complejos y activos, organizadores de "paisajes", y no simples y
pasivos actos de recepción de información externa (datos que llegan a mis
sentidos externos),o interna (sensaciones del propio cuerpo, recuerdos
y apercepciones). Demás está decir que en estas mutuas implicancias de
"miradas" y "paisajes", las distinciones entre lo interno y
lo externo se establecen según
direcciones
de la intencionalidad de la conciencia y no como quisiera el esquematismo
ingénuo que se presenta ante los escolares.
6. Si
lo anterior está entendido, cuando
hable de "paisaje humano", se comprenderá que estoy mentando a un
tipo de paisaje externo constituído por personas y también por hechos e
intenciones humanas plasmados en objetos, aún cuando el ser humano como tal, no
esté ocasionalmente presente.
7.
Conviene, además, distinguir entre mundo interno y "paisaje interno";
entre naturaleza y "paisaje externo"; entre sociedad y "paisaje
humano", recalcando que al mencionar "paisaje", siempre se está
implicando a quien mira, a diferencia de los otros casos en los que mundo
interno (o sicológico), naturaleza y sociedad, aparecen ingenuamente como
existentes en sí, excluídos de toda interpretación.
II. LO
HUMANO Y LA MIRADA EXTERNA
1. Nada
sustancial nos dice aquella afirmación en torno a que "el hombre se
constituye en un medio" y que merced a tal medio (natural para unos,
social para otros y las dos cosas para algunos más), el ser humano se
"constituye" (?). Tal inconsistencia se agrava si se destaca la
relación "constituye", dando por admitida la comprensión de los
téminos "hombre" y "medio", ya que "medio" se
supone que es lo que rodea o bien sumerge al ser humano y "hombre" es
lo que está adentro o sumergido en tal "medio". Seguimos pues, como
al principio en un círculo de vacuidades. No obstante advertimos que las dos
expresiones relacionadas señalan a entidades separadas y que existe la
intención de unir esta separación con una relación trucada, con la palabra
"constituye" que tiene implicancias de génesis, es decir, de
explicación desde lo más original (desde su origen).
2. Lo
anterior no sería de interés si no se nos presentara como un paradigma de
distintas aserciones que durante milenios han venido presentando una imagen del
ser humano visto desde el lado de las cosas y no visto desde la mirada que mira
a las cosas. Porque decir "el hombre es el animal social", o decir
"el hombre está hecho a semejanza de Dios", pone a la sociedad o a
Dios como quienes miran al hombre, siendo que la sociedad y Dios solo se
conciben, se niegan o se aceptan desde la mirada humana.
3. Y
así, en un mundo en el que desde muy antiguo se instaló una mirada inhumana, se
instalaron también comportamientos e instituciones que anonadaron lo humano. De
este modo en la observación de la naturaleza, entre otras cosas se preguntó por
la naturaleza del hombre y se respondió como se responde por un objeto natural.
4. Aún
las corrientes de pensamiento que presentaron al ser humano como sujeto a
transformación, trabajaron pensando lo humano desde la mirada externa, desde
distintos emplazamientos del naturalismo histórico.
5. Es
la idea subyacente de "naturaleza humana" la que ha correspondido a
la mirada externa sobre lo humano. Pero, sabiendo que el hombre es el ser
histórico cuyo modo de acción social transforma a su propia naturaleza, el
concepto de "naturaleza humana" aparece supeditado al quehacer, al
existir y sometido a las transformaciones y develamientos que ese existir
oriente. De este modo, el cuerpo como prótesis de la intención se extiende en
sus potencialidades humanizando al mundo. Y ese mundo no puede ser ya visto
como simple externidad, sino como "paisaje" natural o humano,
sometido a transformaciones humanas actuales o posibles. Es en ese hacer, en
que el hombre se transforma a sí mismo.
III. EL
CUERPO HUMANO COMO OBJETO DE LA INTENCION
1. El
cuerpo como objeto natural es pasible de modificaciones naturales y, desde
luego, susceptible de transformación no sólo en sus expresiones más externas
sino en su íntimo funcionamiento, merced a la intención humana. Visto así, el
propio cuerpo como prótesis de la intención cobra su mayor relevancia. Pero
desde el gobierno inmediato (sin intermediación) del propio cuerpo, a la
adecuación de éste a otras necesidades y otros designios, media un proceso
social que no depende del individuo aislado sino que implica a otros.
2.
La propiedad sobre mi estructura
sicofísica se da gracias a la
intencionalidad, mientras que los objetos externos se me aparecen como ajenos a
mi propiedad inmediata y sólo gobernables mediatamente (por acción de mi
cuerpo). Pero un tipo particular de objeto es el cuerpo del otro al que intuyo
como propiedad de una intención ajena. Y esa extrañeza me coloca "visto
desde afuera", visto desde la intención del otro. Por ello, la visión que
tengo del extraño es una interpretación, un "paisaje" que se extenderá
a todo objeto que lleve la marca de la intención humana aún cuando haya sido
producido o manipulado por alguien actual o pretérito. En ese "paisaje
humano", puedo anonadar la intención de otros considerándolos prótesis de
mi propio cuerpo, en cuyo caso debo "vaciar" su subjetividad
totalmente o por lo menos, en aquellas regiones del pensar, el sentir, o el
actuar que deseo gobernar de modo inmediato. Tal objetivación necesariamente me
deshumaniza y así justifico la situación por la acción de una Fuerza mayor no controlada por mí (la "Pasión", "Dios", la "Causa", la
"Desigualdad natural", el "Destino", la
"Sociedad", etc).
IV.
MEMORIA Y PAISAJE HUMANO
1. Ante
un paisaje desconocido, apelo a mi memoria y advierto lo nuevo por
"reconocimiento" de su ausencia en mi. Así me ocurre también con un
paisaje humano en el que lenguaje, vestimentas y usos sociales contrastan
fuertemente con aquel paisaje en el que tengo formados mis recuerdos. Pero en
sociedades en que el cambio es lento mi paisaje anterior tiende a imponerse a
estas novedades que percibo como "irrelevantes".
2. Y
ocurre que viviendo en sociedades de veloces modificaciones tiendo a desconocer
el valor del cambio o a considerarlo como "desvío" sin entender que
la pérdida interior que experimento, es la pérdida del paisaje social en el que
se configuró mi memoria.
3. Por
lo anterior comprendo que una generacion cuando accede al poder tiende a
plasmar externamente los mitos y las teorías, las apetencias y los valores de
aquellos paisajes hoy inexistentes pero que aún viven y actúan desde el
recuerdo social en que se formó ese conjunto. Y ese paisaje fué asimilado como
paisaje humano por los hijos y como "irrelevancia" o
"desvío" por sus padres. Y por más que luchen entre sí las
generaciones, la que adviene al poder se convierte de inmediato en retardataria
al imponer su paisaje de formación a un paisaje humano ya modificado o que ella
misma contribuyó a modificar. De este modo, en la transformación que instaura
un nuevo conjunto está el retraso que arrastra desde su época de formación. Y
contra ese retraso choca un nuevo conjunto que se está formando.
Cuando
he hablado del "poder" al que accede una generación, imagino que se
ha entendido bien, me he referido a sus distintas expresiones: políticas,
sociales, culturales y así siguiendo.
V.
DISTANCIA QUE IMPONE EL PAISAJE HUMANO
1. Toda
generación tiene su astucia y no vacilará en apelar a la más sofisticada
renovación si con ese recurso aumenta su poder. Sin embargo, ésto la lleva a
innumerables dificultades por cuanto la transformación que ha puesto en marcha
arrastra hacia el futuro a esa sociedad que en la dinámica del hoy es ya
contradictoria con el paisaje social interno que se quería mantener. Por ésto
digo que "cada generación tiene su astucia", pero también tiene su
trampa.
2. ¿Con
qué paisaje humano se está enfrentando la nuda e injustificada apetencia? Por
lo pronto con un paisaje humano percibido, diferente al paisaje recordado. Pero
además, con un paisaje humano que no coincide con el tono afectivo, con el
clima emotivo general del recuerdo de personas, edificios, calles, oficios,
instituciones. Y ese "alejamiento" o "extrañeza", muestra a
las claras que todo paisaje percibido es una realidad distinta y global de
aquella recordada, aún cuando se trate de lo cotidiano o familiar. Así es que
las apetencias que durante tanto tiempo acariciaron la posesión de un objeto
(cosa, persona, situación), resultaron defraudadas en su cumplimiento. ¡Y esa
es la distancia que impone la dinámica del paisaje humano a todo recuerdo
sostenido individual o colectivamente; sostenido por uno o por muchos, o por
toda una generación que coexistiendo en un mismo espacio social está nimbada
por un trasfondo emotivo similar...! ¡Cuánto más alejado se torna el acuerdo
respecto de un objeto, cuando es considerado por diferentes generaciones o
representantes de distintas épocas que coexisten en el mismo espacio! Y si
parece que estamos hablando de enemigos, debo destacar que estos abismos se
abren ya entre aquellos que coinciden en sus intereses.
3.
Nunca se toca del mismo modo un mismo objeto, ni jamás se siente dos veces una
misma intención. Y esto que creo percibir como intención en otros es sólo una
distancia que interpreto cada vez de manera diferente. Así, el paisaje humano
cuya nota distintiva es la intención, pone de relieve el extrañamiento que en
su momento muchos advirtieron pensando que sería, tal vez, producto de
condiciones objetivas de una sociedad no solidaria que arrojaba al exilio a la
conciencia desposeída. Y, al haber equivocado aquellos su apreciación respecto
a la esencia de la intención humana, encontraron que la sociedad construída por
ellos con esfuerzo, se abismó generacionalmente y se extrañó ante sí misma a
medida que aumentó la aceleración de su paisaje humano. Otras sociedades
desplegadas según esquemas diferentes, recibieron idéntico impacto con lo cual
quedó demostrado que los problemas fundamentales del ser humano debían ser
resueltos teniendo como objetivo la intención que trasciende al objeto y de la
cual el objeto social es sólo su morada. Y así mismo, toda la naturaleza
(incluída en ella el cuerpo del hombre), debió ser comprendida como hogar de la
intención transformadora.
4. La
percepción del paisaje humano, es cotejo de mí mismo y compromiso emotivo, algo
que me niega o me lanza hacia adelante. Y desde mi "hoy", agregando
recuerdos soy succionado por la intención de futuro. Ese futuro que condiciona
el hoy, esa imagen, ese sentimiento confundido o querido, ese hacer elegido o
impuesto también marca mi pasado, porque cambia lo que considero que ha sido mi
pasado.
VI. LA
EDUCACION
1. La
percepción del paisaje externo y su acción sobre él, compromete al cuerpo y a
un modo emotivo de estar en el mundo. Desde luego que también compromete a la
misma visión de la realidad, conforme he comentado en su momento. Por ello creo
que educar es basicamente habilitar a las nuevas generaciones en el ejercicio
de una visión no ingénua de la realidad de manera que su mirada tenga en cuenta
al mundo no como una supuesta realidad objetiva en sí misma, sino como el
objeto de transformación al cual aplica el ser humano su acción. Pero no estoy
hablando en este momento de la información sobre el mundo, sino del ejercicio
intelectual de una particular visión desprejuiciada sobre los paisajes y de una
atenta práctica sobre la propia mirada. Una educación elemental debe tener en
cuenta el ejercicio del pensar coherente. En este caso, no se está hablando de
conocimiento estricto, sino de contacto con los propios registros del pensar.
2. En
segundo lugar, la educación, debería contar con el acicate de la captación y el
desenvolvimiento emotivo. Por ésto, el ejercicio de la representación por una
parte y el de la expresión por otra, así como la pericia en el manejo de la
armonía y el ritmo tendrían que ser considerados a la hora de planificar una
formación integral. Pero lo comentado no tiene por objeto la instrumentación de
procedimientos con la pretención de "producir" talentos artísticos,
sino con la intención de que los individuos tomen contacto emotivo consigo
mismo y con otros, sin los trastornos a que induce una educación de la
separatividad y la inhibición.
3. En
tercer lugar, debería tenerse en cuenta a una práctica que pusiera en juego
todos los recursos corporales de modo armónico y esta disciplina se parece más
a una gimnasia realizada con arte que al deporte, ya que éste no forma
integralmente sino de manera unilateral. Porque aquí se trata de tomar contacto
con el propio cuerpo y de gobernarlo con soltura. Por ésto, el deporte no
tendría que ser considerado como una actividad formativa pero sería importante
su cultivo teniendo por base la disciplina comentada.
4.
Hasta aquí he hablado de la educación entendiéndola desde el punto de vista de
actividades formativas para el ser humano en su paisaje humano, pero no he
hablado de la información que se relaciona con el conocimiento, con la
incorporación de datos a través del estudio y de la práctica como forma de
estudio.
VII. LA
HISTORIA
1. En
tanto se siga pensando al proceso histórico desde una mirada externa, será
inútil explicarlo como el despliegue creciente de la intencionalidad humana en
su lucha por superar el dolor (físico) y el sufrimiento (mental). De aquel modo
se preocuparán algunos por develar las leyes íntimas del acontecer humano,
desde la materia, desde el espíritu, desde cierta razón, pero en verdad que el
mecanismo interno que se busque siempre estará visto desde "afuera"
del hombre.
2.
Desde luego que se continuará entendiendo el proceso histórico como el
desarrollo de una forma que, en suma, no será sino la forma mental de quienes
así ven las cosas. Y no importa a qué tipo de dogma se apele, porque el
trasfondo que dicte tal adhesión siempre será aquello que se quiera ver.
VIII.
LAS IDEOLOGIAS
1. Las
ideologías que en algunos momentos históricos se imponían y mostraban su
utilidad para orientar la acción e interpretar el mundo en que se desenvolvían
tanto individuos como conjuntos humanos, fueron desplazadas por otras cuyo
mayor logro consistió en aparecer como la realidad misma, como lo más concreto
e inmediato y exento de toda "ideología".
2. Así,
los oportunistas de otros tiempos que se caracterizaron por traicionar todo
compromiso, aparecieron en las épocas de la crisis de las ideologías,
llamándose a sí mismos "pragmáticos", o "realistas", sin
saber ni lejanamente de dónde provenían tales palabras. En todo caso exhibieron
con total impudicia su ideologema presentándolo como el máximo de la
inteligencia y la virtud.
3. Sin
duda que al acelerarse el cambio social, la no coincidencia entre el paisaje
humano en que se formaron unas generaciones con el paisaje humano en que les
tocaba actuar, las dejaba huérfanas de toda teoría y de todo modelo de
conducta. Por tanto, debían dar respuestas cada vez más veloces y más
improvisadas haciéndose "coyunturales" y puntuales en la aplicación
de la acción, con lo cual toda idea de proceso y toda noción de historicidad
fué declinando, creciendo en cambio una mirada analítica y fragmentaria.
4. Los
cínicos pragmáticos, resultaron ser nietos vergonzantes de aquellos esforzados
constructores de "conciencias desdichadas", e hijos de quienes denunciaron a las ideologías como
"enmascaramientos" de la realidad. Por ello, en todo pragmatismo
quedó la huella del absolutismo de familia. Y así se les escuchó decir:
"Hay que atenerse a la realidad y no a teorías". Pero ésto les trajo
inumerables dificultades cuando emergieron corrientes irracionalistas que a su
vez afirmaron: "Hay que atenerse a nuestra realidad y no a teorías".
IX. LA
VIOLENCIA
1.
Cuando se habla de metodología de acción referida a la lucha política y social,
frecuentemente se alude al tema de la violencia. Pero hay cuestiones previas a
las que el tema mencionado no es ajeno.
2.
Hasta tanto el ser humano no realice plenamente una sociedad humana, es decir
una sociedad en la que la que el poder esté en el todo social y no en una parte
de él (sometiendo y objetivando al conjunto), la violencia será el signo bajo
el cual se realice toda actividad social. Por ello, al hablar de violencia hay
que mencionar al mundo instituído y si a ese mundo se opone una lucha
no-violenta debe destacarse en primer lugar que una actitud no-violenta es tal
porque no tolera la violencia. De manera que no es el caso de justificar un
determinado tipo de lucha sino de definir las condiciones de violencia que
impone ese sistema inhumano.
3. Por
otra parte, confundir no-violencia con pacifismo lleva a innumerables errores.
La no-violencia no necesita justificación como metodología de acción, pero el
pacifismo necesita establecer ponderaciones sobre los hechos que acercan o
alejan de la paz, entendiendo a ésta como un estado de no beligerancia. Por
ésto es que el pacifismo encara temas como los del desarme haciendo de ésto la
prioridad esencial de una sociedad, cuando en realidad el armamentismo es un
caso de amenaza de violencia física que responde al poder instituído por una
minoría que manipula al Estado. El tema del desarme es de importancia capital,
y si bien el pacifismo se aboca a esta urgencia aún cuando tenga éxito en sus
demandas no modificará por ello el contexto de la violencia y, desde luego, no
podrá extenderse sino artificiosamente al planteo de la modificación de la
estructura social. Es claro que también existen distintos modelos de pacifismo
y distintos basamentos teóricos dentro de tal corriente, pero en todo caso no
deriva de ella un planteo mayor. Si, en cambio, su visión del mundo fuera más
amplia seguramente estaríamos en presencia de una doctrina que incluye al
pacifismo. En este caso deberíamos discutir los fundamentos de esa doctrina
antes de adherir o rechazar el pacifismo que de ella deriva.
X. LA
LEY
1.
"El derecho de uno termina donde empieza el derecho de los demás",
por tanto "el derecho de los demás termina, donde empieza el de uno".
Pero como se enfatiza en la primera y no en la segunda frase, todo hace
sospechar que los sostenedores de tal planteo se interpretan a sí mismos como
"los demás", es decir como representantes de un sistema establecido
que se da por justificado.
2. No
han faltado quienes derivan la ley de una supuesta "naturaleza"
humana, pero como ésto ya fué discutido anteriormente, no agrega nada al punto.
3.
Gentes prácticas no se han perdido en teorizaciones y han declarado que es
necesaria una ley para que exista la convivencia social. También se ha afirmado
que la ley se hace para defender los intereses de quienes la imponen.
4. Al
parecer, es la situación previa de poder la que instala una determinada ley que
a su vez legaliza al poder. Así es que el poder como imposición de una
intención, aceptada o no, es el tema central. Se dice que la fuerza no genera
derechos, pero este contrasentido puede aceptarse si se piensa a la fuerza sólo
como hecho físico brutal, cuando en realidad la fuerza (económica, política,
etc.) no necesita ser expuesta perceptualmente para hacerse presente e imponer
respeto. Por otra parte, aún la fuerza física (la de las armas por ejemplo),
expresada en su descarnada amenza impone situaciones o custodia
(copresentemente), situaciones que son justificadas legalmente. Y no debemos
desconocer que el uso de las armas en una u otra dirección depende de la intención
humana y no de un derecho.
5.
Quien viola una ley desconoce una situación impuesta en el presente, exponiendo
su temporalidad (su futuro), a las decisiones de otros. Pero es claro que aquel
"presente" en el que la ley comienza a tener vigencia tiene raíces en
el pasado. La costumbre, la moral, la religión o el consenso social suelen ser
las fuentes invocadas para justificar la existencia de la ley. Cada una de
ellas, a su vez, depende del poder que la impuso. Y estas fuentes son revisadas
cuando el poder que las originó ha decaído o se ha transformado de tal modo que
el mantenimiento del orden jurídico anterior comienza a chocar contra "lo
razonable", contra "el sentido común", etc. Cuando el legislador
cambia una ley, o bien un conjunto de representantes del pueblo cambian la
Carta Fundamental de un país, no se viola aparentemente la ley porque quienes
actúan no quedan expuestos a las decisiones de otros, es decir porque tienen en
sus manos el poder o actúan como representantes de un poder y en esas
situaciones queda en claro que el poder genera derechos y obligaciones y no a
la inversa.
6. Los
Derechos Humanos no tienen la vigencia universal que sería deseable porque no
dependen del poder universal del ser humano sino del poder de una parte sobre
el todo y si los más elementales reclamos sobre el gobierno del propio cuerpo
son pisoteados en todas las latitudes, sólo podemos hablar de aspiraciones que
tendrán que convertirse en derechos. Los Derechos Humanos no pertenecen al
pasado, están allí en el futuro succionando la intencionalidad, alimentando una
lucha que se reaviva en cada nueva violación al destino del hombre. Por ésto,
todo reclamo que se haga a favor de ellos tiene sentido porque muestra a los
poderes actuales que no son omnipotentes y que no tienen controlado el futuro.
XI. EL
ESTADO
1. Se
ha dicho que una nación es una entidad jurídica formada por el conjunto de
habitantes de un país regido por el mismo gobierno. Luego se ha extendido la
idea al territorio de ese país. Pero verdaderamente que una nación puede
existir a lo largo de milenios sin estar regida por un mismo gobierno, sin
estar incluída en un mismo territorio y sin ser reconocida juridicamente por
ningún Estado. Lo que define a una nación es el reconocimento mutuo que
establecen entre sí las personas que se identifican con similares valores y que
aspiran a un futuro común y ello no tiene que ver ni con la raza, ni con la
lengua, ni con la historia entendida como una "larga duración que arranca
en un pasado mítico". Una nación puede formarse hoy, puede crecer hacia el
futuro o fracasar mañana y puede también incorporar a otros conjuntos a su
proyecto. En ese sentido, puede hablarse de la formación de una nación humana
que no se ha consolidado como tal y que ha padecido innumerables persecuciones
y fracasos... por sobre todo ha padecido el fracaso del paisaje futuro.
2. Pero
al Estado que tiene que ver con determinadas formas de gobierno reguladas
jurídicamente, se atribuye la extraña capacidad de formar nacionalidades y de
ser él mismo la nación. Esta reciente ficción, la de los estados nacionales,
está sufriendo el embate de la rápida transformación del paisaje humano. Por
ello, los poderes que formaron al Estado actual y que lo dotaron de simples
atributos de intermediación, se encuentran en situación de superar la forma de
ese aparato
aparentemente
concentrador del poder de una nación.
3. Los
"poderes" del Estado, no son los poderes reales que generan derechos
y obligaciones, que administran o ejecutan determinadas pautas. Pero al crecer
el monopolio del aparato y convertirse en el sucesivo (o permanente) botín de
guerra de facciones (partidos), ha terminado trabando la libertad de acción de
los poderes reales y también entorpeciendo la actividad del pueblo, sólo en
beneficio de una burocracia cada vez más inactual. Por ello, a nadie conviene
la forma del Estado actual, salvo a los elementos más retardatarios de una
sociedad. El punto es que a la progresiva descentralización y disminución del
poder estatal debe corresponder el crecimiento del poder del todo social.
Aquello que autogeste y supervise solidariamente el pueblo (sin el paternalismo
de una facción), será la única garantía de que el grotesco Estado actual no sea
reemplazado por el poder sin freno de los mismos intereses que le dieron origen
y que luchan hoy por imponer su prescindencia.
4. Y un
pueblo que esté en situación de aumentar su poder real (no intermediado por el
Estado o por el poder de minorías) estará en la mejor condición para
proyectarse hacia el futuro como vanguardia de la nación humana universal.
5. No
debe creerse que la artificial unión de países en entidades supranacionales
acrecienta el poder de decisión de sus respectivos pueblos, como tampoco lo
acrecentaron los imperios que anexaron territorios y naciones bajo el dominio
homogéneo del interés de lo particular.
6. Si
bien está en las espectativas de los pueblos la unidad regional de riquezas (o
pobrezas), en dialéctica con poderes extraregionales y si ocurre que resultan
beneficios provisionales de tales uniones, no queda por ello resuelto el
problema fundamental de una sociedad plenamente humana. Y cualquier tipo de
sociedad que no sea plenamente humana, estará sometida a las acechanzas (y a
las catástrofes) que depara el extrañamiento de sus decisiones a la voluntad de
los intereses de lo particular.
7. Si
como resultado de uniones regionales, emerge un montruoso Supraestado o el
dominio sin freno de los intereses de antaño (ahora totalmente homogeneizados),
imponiendo sofisticadamente su poder al todo social, surgirán innumerables
conflictos que afectarán la base misma de tales uniones y las fuerzas
centrífugas tomarán impulso devastador. Si, en cambio, el poder decisorio del
pueblo avanza, la integración de las diversas comunidades será también
vanguardia de integración de la nación humana en desarrollo.
XII. LA
RELIGION
1. Lo
que se dice de las cosas y los hechos, no son las cosas ni los hechos sino
"figuras" de ellos y tienen en común con ellos una cierta estructura.
Gracias a esa común estructura es que se puede mencionar las cosas y los
hechos. A su vez, esa estructura no puede mencionarse del mismo modo en que se
menciona a las cosas porque es la estructura de lo que se dice (así como la
estructura de las cosas y los hechos). Conforme ésto, el lenguaje puede mostrar
pero no decir cuando se refiere a lo que "incluye" todo (también al
mismo lenguaje). Tal es el caso de
"Dios".
2. Se
ha dicho de Dios diferentes cosas, pero ello aparece como un contrasentido en
cuanto se advierte lo que se dice, lo que se pretende decir.
3. De
Dios nada puede decirse. Sólo puede decirse acerca de lo dicho sobre Dios. Son
muchas las cosas dichas sobre él y mucho lo que puede decirse sobre estos
decires sin que por ello avancemos sobre el tema de Dios en cuanto a Dios mismo
se refiere.
4.
Independientemente de estos trabalenguas, las religiones pueden ser de interés
profundo, sólo si pretenden mostrar a Dios y no decir sobre él.
5. Pero
las religiones muestran lo que existe en sus respectivos paisajes. Por ésto,
una religión no es ni verdadera ni falsa porque su valor no es lógico. Su valor
radica en el tipo de registro interior que suscita, en el acuerdo de paisajes
entre lo que se quiere mostrar y lo que efectivamente es mostrado.
6. La
literatura religiosa suele estar ligada a paisajes externos y humanos, no
escapando a esos paisajes las características y los atributos de sus dioses. No
obstante, aún cuando los paisajes externos y humanos se modifiquen, la
literatura religiosa puede avanzar hacia otros tiempos. Ello no es extraño ya
que otro tipo de literatura (no religiosa), también puede ser seguida con
interés y con viva emoción en épocas muy distantes. Tampoco dice mucho sobre la
"verdad" de un culto su permanencia en el tiempo, ya que formalidades
legales y ceremonias sociales pasan de cultura en cultura y se siguen
observando aún desconociendo sus significados de origen.
7. Las
religiones irrumpen en un paisaje humano y en un tiempo histórico y se suele
decir que entonces Dios se "revela" al hombre. Pero algo ha pasado en
el paisaje interno del ser humano para que en ese momento histórico se acepte
tal revelación. La interpretación de ese cambio se ha hecho generalmente desde
"afuera" del hombre, colocando el cambio en el mundo externo o en el
mundo social y con ello se ha ganado en ciertos aspectos, pero se ha perdido en
comprensión del fenómeno religioso en cuanto registro interno.
8. Pero
también las religiones se han presentado como externidad y con ello han
preparado el campo a las interpretaciones mencionadas.
9.
Cuando hablo de "religión externa" no me estoy refiriendo a las
imágenes sicológicas proyectadas en íconos, pinturas, estátuas, construcciones,
reliquias (propias de la percepción visual). Tampoco menciono la proyección en
cánticos, oraciones (propias de la percepción auditiva) y la proyección en
gestos, posturas y orientaciones del cuerpo en determinadas direcciones
(propias de la percepción kinestésica y cenestésica). Por último, tampoco digo
que una religión sea externa porque cuente con sus libros sagrados o con
sacramentos, etc. Ni siquiera señalo a una religión como externa porque a su
liturgia agregue una iglesia, una organización, unas fechas de culto, un estado
físico o una edad de los creyentes para efectuar determinadas operaciones. No,
esa forma en que los partidarios de una u otra religión luchan mundanamente
entre sí, atribuyendo al otro bando diverso grado de idolatría por el tipo de
imágen preferencial con la que unos y otros trabajan, no hace a la sustancia
del asunto (aparte de mostrar la total ignorancia sicológica de los
contendientes).
10.
LLamo "religión externa" a toda religión que pretende decir sobre
Dios y la voluntad de Dios en lugar de decir sobre lo religioso y sobre el
íntimo registro del ser humano. Y aún el apoyo en un culto externalizado
tendría sentido si con tales prácticas los creyentes despertaran en sí mismos
(mostraran) la presencia de Dios.
11.
Pero el hecho de que las religiones hayan sido hasta hoy externas corresponde
al paisaje humano en que nacieron y se fueron desarrollando. Es posible el
nacimiento de una religión interna o la conversión de las religiones a la
religiosidad interna si es que aquellas van a sobrevivir. Pero ello ocurrirá en
la medida en que el paisaje interno esté en condiciones de aceptar una nueva
revelación. Esto, a su vez comienza a vislumbrarse en aquellas sociedades en
que el paisaje humano está experimentando cambios tan severos que la necesidad
de referencias internas se hace cada vez más imperiosa.
12.
Nada de lo dicho sobre las religiones puede mantenerse hoy en pié, porque los
que han hecho apología o detracción hace tiempo que han dejado de advertir el
cambio interno en el ser humano. Si algunos pensaban a las religiones como
adormecedoras de la actividad política o social, hoy se enfrentan a ellas por
su poderoso impulso en esos campos. Si otros las imaginaban imponiendo su
mensaje, encuentran que su mensaje ha cambiado. Quienes creían que iban a
permanecer por siempre, hoy dudan de su "eternidad" y aquellos que
suponían su desaparición en corto plazo, asisten con sorpresa a la irrupción de
formas manifiesta o larvadamente místicas.
13. Y
en este campo muy pocos son los que intuyen lo que depara el futuro porque son
escasos los que se abocan a la tarea de comprender en qué dirección marcha la
intencionalidad humana que, definitivamente, trasciende al individuo humano. Si
el hombre quiere que algo nuevo se "muestre" es porque aquello que
tiende a "mostrarse", está ya operando en su paisaje interno. Pero no
es pretendiendo ser representante de un dios, como el registro interno del
hombre se convierte en habitación o en paisaje de una mirada (de una intención)
trascendente.
XIII.
LOS CAMINOS ABIERTOS
1. ¿Qué
hay del trabajo, del dinero, del amor, de la muerte y de tantos aspectos del
paisaje humano aparentemente soslayados en estos comentarios? Hay, por cierto,
todo lo que cualquiera puede responder siempre que quiera hacerlo teniendo en
cuenta esta forma de encarar los temas, refiriendo miradas a paisajes, y
comprendiendo que los paisaje cambian las miradas.
2. Por
lo anterior, es innecesario hablar de nuevas cosas si es que hay quienes se
interesan en ellas y en la forma que hemos usado para hablar hasta aquí, porque
ellos pueden hablar del mismo modo en que lo haríamos nosotros. Y, en cambio,
si habláramos sobre cosas que no interesan a nadie, o con una forma de
expresión que no permitiera develarlas, sería un contrasentido seguir hablando
para otros.
NOTAS
La Mirada Interna está dividida en veinte
capítulos y cada uno de ellos, en fragmentos.
Puede
agruparse a los grandes motivos del libro, de este modo:
A. Los
dos primeros capítulos son introductorios y presentan la intención del que
explica, la actitud del que atiende y la forma de llevar adelante esta
relación.
B.
Desde el capítulo III, hasta el XIII, se desarrollan los tópicos más generales,
explicándolos en diez "días" de reflexión.
C. El
capítulo XIII marca un cambio. De la exposición general, se pasa a considerar
conductas y actitudes frente a la vida.
D. Los
capítulos siguientes consideran el trabajo interno.
El
orden de los temas es el siguiente:
I. LA
MEDITACION - Objeto del libro: conversión del sin-sentido en sentido.
II.
DISPOSICION PARA COMPRENDER - Posición mental que se pide para entender los
temas.
III. EL
SIN-SENTIDO - El sentido de la vida y la muerte.
IV. LA
DEPENDENCIA - La acción del medio sobre el ser humano.
V. SOSPECHA DEL SENTIDO - Algunos fenómenos
mentales no habituales.
VI.
SUEÑO Y DESPERTAR - Diferencias entre niveles de conciencia y percepción de la
realidad (sueño, semisueño, vigilia con ensueño y vigilia plena). Sentidos
externos, internos y memoria.
VII.
PRESENCIA DE LA FUERZA - Ascenso de la comprensión en vigilia. Energía o
Fuerza, que se radica y traslada en el cuerpo.
VIII.CONTROL
DE LA FUERZA - Profundidad y superficialidad de la energía, relacionada con los
niveles de conciencia.
IX.
MANIFESTACIONES DE LA ENERGIA - Control y descontrol de la energía.
X. EVIDENCIA DEL SENTIDO - Contradicción
interna, unidad y continuidad.
XI. EL
CENTRO LUMINOSO - La energía, ligada a la alegorización interna del
"centro luminoso". Los fenómenos de integración interna
"ascienden hacia la
luz".
La disolución interna se registra como "alejamiento de la luz".
XII.
LOS DESCUBRIMIENTOS - Circulación de la energía. Niveles. Naturaleza de la
Fuerza representada como "luz". Los ejemplos de los pueblos, con
respecto a estos temas.
XIII.LOS
PRINCIPIOS - Los Principios como referencia de unidad interna.
XIV. LA
GUIA DEL CAMINO INTERNO - Representación de los fenómenos que acompañan a las
direcciones de "bajada" y "subida".
XV. LA
EXPERIENCIA DE PAZ Y EL PASAJE DE LA FUERZA - Procedimientos.
XVI.
PROYECCION DE LA FUERZA - Sentido de la "proyección".
XVII.PERDIDA
Y REPRESION DE LA FUERZA - Descargas energéticas. El sexo como centro productor
de energía.
XVIII.ACCION
Y REACCION DE LA FUERZA - La asociación de las representaciones a cargas
emotivas. La evocación de la imagen grabada a estados emotivos, suscita (devuelve)
nuevamente los estados
emotivos asociados. El "agradecimiento", como técnica
de asociación de imágenes a estados emotivos, utilizable en la vida cotidiana.
XIX.
LOS ESTADOS INTERNOS - Situaciones mentales en que puede encontrarse quien está
interesado en el trabajo interno.
XX. LA
REALIDAD INTERIOR - Los procesos mentales ligados a representaciones alegóricas
del mundo externo.
El Paisaje Interno está dividido en dieciocho
capítulos y cada uno de ellos, en fragmentos.
Puede
agruparse a los grandes motivos del libro, de este modo:
A. Los dos primeros capítulos son
introductorios y se dirigen al lector con preguntas sobre su felicidad o
sufrimiento y sobre sus intereses en la vida.
B. Desde el capítulo III al VI, se estudia los
diferentes tipos de paisajes (externo, humano e interno) y su interacción.
C. El capítulo VII desarrolla los temas del
dolor, el sufrimiento y el sentido de la vida. Esos puntos y los referidos a la
validez de la acción en el mundo, van a continuar presentes hasta el capítulo
XIII.
D. Desde el capítulo XIV al XVIII, se destaca
como tema central, la dirección de los actos humanos y los motivos de esa
dirección al par que se efectúan propuestas de cambio en el sentido de la vida.
El
orden de los temas es el siguiente:
I. LA PREGUNTA - Indaga sobre la felicidad y el
sufrimiento. Propone una dirección de superación del sufrimiento.
II. LA
REALIDAD - Discute la naturaleza de lo "real", comprometiendo lo que
se percibe en la conformación del ser humano.
III. EL
PAISAJE EXTERNO - Destaca que todo paisaje externo varía de acuerdo a lo que
sucede en el interior de quien lo percibe.
IV. EL
PAISAJE HUMANO - Muestra al paisaje humano, comprometiendo la interioridad del
sujeto. Niega que los bandos o facciones actuales tengan derecho a exigir
respuestas elaboradas por ellos mismos a los problemas que se presentan en
individuos y sociedades. Afirma la necesidad de definir la acción en el mundo
humano.
V. EL PAISAJE INTERNO - Explica que en la base
del hacer humano están las creencias. Pero destaca que el paisaje interno no es
sólo un campo de creencias sino de recuerdos, percepciones e imágenes. Hace
notar que la relación paisaje interno-externo, es una estructura en la que
ambos términos son correlatos que pueden ser tomados como actos u objetos
alternadamente.
VI.
CENTRO Y REFLEJO - Indica la posibilidad de emplazarse en el centro del paisaje
interno, desde donde cualquier dirección que se escoja, es reflejo de aquél.
Por otra parte, muestra que el aprendizaje se realiza por el hacer, no por el
contemplar.
VII.
DOLOR, SUFRIMIENTO Y SENTIDO DE LA VIDA - Establece diferencias entre dolor
físico y sufrimiento mental. En la frase: "humanizar la tierra", pone
la clave del sentido de la vida, destacando la primacía del futuro sobre los
otros tiempos.
VIII.EL
JINETE Y SU SOMBRA - Este capítulo rompe la monotonía de los desarrollos
anteriores, con un giro de estilo. No obstante, vuelve sobre los problemas de
los tiempos en la vida y en ellos busca la raíz del recuerdo, la percepción y
la imagen. Esas tres vías, son
consideradas luego como "las tres vías del sufrimiento" en la medida
en que la contradicción invierte los tiempos de la conciencia.
IX.
CONTRADICCION Y UNIDAD - Continúa la exposición sobre el juego de los tiempos.
Marca diferencias entre problemas cotidianos o dificultades, con la
contradicción. Respecto a esta última, define sus características. Efectúa
propuestas de cambio en la organización del paisaje interno.
X. LA ACCION VALIDA - Explica que no sólo la
contradicción genera sufrimiento, sino toda inversión en la corriente creciente
de la vida. Destaca la importancia de la "acción válida" como acto de
unidad superador de la contradicción. Este capítulo plantea una velada crítica
a los fundamentos de la moral en tanto no están elaborados en base a la
necesidad de dar unidad al ser humano, dando referencias para superar la
contradicción y el sufrimiento.
XI.
PROYECCION DEL PAISAJE INTERNO - Destaca que los actos contradictorios o
unitivos, comprometen el futuro de quien los produce y de aquellos que están en
contacto con él. En tal sentido, la contradicción individual
"contamina" a otros y la unidad individual produce también efectos en
los demás.
XII.
COMPENSACION, REFLEJO Y FUTURO - En el trasfondo de este capítulo, está la
antigua discusión entre determinismo y libertad. Se pasa revista muy veloz a la
mecánica de los actos, como juego de acciones compensatorias y también como
reflejo del paisaje externo, sin dejar de lado al accidente como otro fenómeno
que inhabilita a todo proyecto humano. Finalmente, destaca la búsqueda del
crecimiento de la vida sin límite, como salto sobre las condiciones
determinantes.
XIII.LOS SENTIDOS PROVISIONALES - Esboza una dialéctica entre
"sentidos provisionales" y "sentido de la vida".
Pone como máximo valor la afirmación de la vida, e insinúa que la rebelión
contra la muerte es el motor de todo progreso.
XIV. LA
FE - Considera la impresión de sospecha que se experimenta al escuchar la
palabra "fe". Marca luego diferencias entre fe ingenua, fe fanática y
fe al servicio de la vida. Da a la fe especial importancia como energía
movilizadora del entusiasmo vital.
XV. DAR
Y RECIBIR - Establece que el hecho de dar (a diferencia del recibir, que es
centrípeto y muere en el propio sujeto), abre el futuro, y que toda acción
válida va en esa dirección. Es por el dar que puede modificarse la dirección de
una vida contradictoria.
XVI.
LOS MODELOS DE VIDA - Explica a los "modelos", como imágenes que
motivan actividades hacia el mundo externo. Hace notar la modificación que
sufren tales imágenes con el cambio del paisaje interno.
XVII.
EL GUIA INTERNO - Refiere que existen modelos en el paisaje interno, que son
ejemplos de acción para el sujeto. A tales modelos se los puede llamar
"guías internos".
XVIII.
EL CAMBIO - Se estudia la posibilidad del cambio voluntario en la conducta del
ser humano.
El
Paisaje Humano está dividido en trece
capítulos y cada uno de ellos, en fragmentos.
Puede
agruparse a los grandes motivos del libro, de este modo:
A. Los
cinco primeros capítulos están dedicados a esclarecer el significado de paisaje
humano y de mirada que se refiere a este paisaje.
B. Los
siete capítulos siguientes se abocan a diferentes cuestiones que se presentan
en el paisaje humano.
C. El
capítulo trece al par que da por terminados los desarrollos, invita al lector
para que continúe el estudio de importantes asuntos que han sido soslayados en
la obra.
El
orden de los temas es el siguiente:
I. LOS
PAISAJES Y LAS MIRADAS - Establece diferencias entre paisaje interno, externo y
humano. Comienzan las distinciones entre diferentes tipos de
"miradas".
II. LO
HUMANO Y LA MIRADA EXTERNA - Se considera lo dicho sobre el ser humano desde la
"mirada externa".
III. EL
CUERPO HUMANO COMO OBJETO DE LA INTENCION - La intencionalidad y el gobierno
del propio cuerpo sin intermediación. La objetivación del cuerpo del otro y el
"vaciamiento" de su subjetividad.
IV.
MEMORIA Y PAISAJE HUMANO - La no coincidencia entre paisaje humano percibido
actualmente con el paisaje humano correspondiente al tiempo de formación del
que percibe.
V.
DISTANCIA QUE IMPONE EL PAISAJE HUMANO - Las distancias entre paisaje humano
percibido y paisaje humano representado, no están dadas solamente por una
diferencia de tiempos sino de modos de estar en el mundo mediante la emoción y
la presencia del propio cuerpo.
VI. LA
EDUCACION - Se opina que una educación integral debe tener en cuenta el pensar
coherente como contacto con los propios registros del pensar; debe considerar
la captación y el desenvolvimiento emotivo como contacto consigo mismo y con
otros y no debe eludir prácticas que pongan en juego todos los recursos
corporales. Se hacen distinciones entre educación como formación e información
como incorporación de datos a través del estudio y de la práctica como forma de
estudio.
VII. LA
HISTORIA - Hasta ahora, la Historia ha sido vista desde "afuera", sin
tener en cuenta la intencionalidad humana.
VIII.
LAS IDEOLOGIAS - En épocas de crisis de las ideologías surgen ideologemas que
pretenden representar a la realidad misma.
Es el caso del llamado
"pragmatismo".
IX. LA VIOLENCIA - La no-violencia como
metodología de lucha política y social no requiere de justificaciones. Es un
sistema en el que domina la violencia, el que necesita de justificación para
imponerse. Por otra parte, se establecen distinciones entre pacifismo y
no-violencia.
X. LA LEY - Se discurre en torno al origen de
la ley y al tema del poder como premisa de todo derecho.
XI. EL ESTADO - El Estado como aparato
intermediador del poder real de una parte de la sociedad, con el todo social.
XII. LA
RELIGION - Las religiones como "externidad" en cuanto pretenden
hablar de Dios y no del registro interno de Dios en el ser humano.
XIII.
LOS CAMINOS ABIERTOS - Conclusión del libro e invitación al lector a que
estudie y desarrolle temas importantes del paisaje humano que no han sido
tratados en la obra.
INDICE
LA
MIRADA INTERNA..................................... 5
I. La
meditación......................................... 5
II.
Disposición para comprender........................... 6
III. El
sin-sentido........................................ 7
IV. La
dependencia........................................ 8
V.
Sospecha del Sentido.................................. 10
VI.
Sueño y despertar..................................... 11
VII.
Presencia de la Fuerza................................ 12
VIII.
Control de la Fuerza.................................. 13
IX.
Manifestaciones de la energía......................... 14
X.
Evidencia del Sentido................................. 15
XI. El
centro luminoso.................................... 16
XII.
Los descubrimientos................................... 17
XIII.
Los Principios....................................... 18
XIV. La
guía del camino interno............................ 20
XV. La
experiencia de paz y el pasaje de la Fuerza........ 23
XVI.
Proyección de la Fuerza............................... 25
XVII.
Pérdida y represión de la Fuerza...................... 27
XVIII.
Acción y reacción de la Fuerza........................ 29
XIX.
Los estados internos.................................. 29
XX. La
realidad interior.................................. 34
EL
PAISAJE INTERNO.................................... 36
I. La
pregunta........................................... 36
II. La
realidad........................................... 37
III. El
paisaje externo.................................... 38
IV. El
paisaje humano..................................... 40
V. El
paisaje interno.................................... 42
VI.
Centro y reflejo...................................... 43
VII.
Dolor, sufrimiento y sentido de la vida............... 44
VIII.
El jinete y su sombra................................. 46
IX.
Contradicción y unidad................................ 48
X. La
acción válida...................................... 53
XI.
Proyección del paisaje interno........................ 55
XII.
Compensación, reflejo y futuro........................ 56
XIII.
Los sentidos provisionales............................ 58
XIV. La
fe................................................. 59
XV. Dar
y recibir......................................... 61
XVI.
Los modelos de vida................................... 63
XVII.
El guía interno....................................... 64
XVIII.
El cambio............................................. 65
EL
PAISAJE HUMANO..................................... 67
I. Los
paisajes y las miradas............................ 67
II. Lo
humano y la mirada externa......................... 69
III. El
cuerpo humano como objeto de la intención.......... 70
IV.
Memoria y paisaje humano.............................. 71
V.
Distancia que impone el paisaje humano................ 73
VI. La
educación.......................................... 75
VII. La
Historia........................................... 76
VIII.
Las ideologías........................................ 77
IX. La
violencia.......................................... 78
X. La
Ley................................................ 79
XII. La
religión........................................... 84
XIII.
Los caminos abiertos.................................. 87
NOTAS.................................................
88