A VEINTICUATRO IMAGENES
         Les escribo  desde un caf�, en su sotano, al ritmo de un himno militar, un hombre mueve una manivela de una extra�a m�quina. Sobre un improvisado tel�n un tren llega a una estaci�n.

           El cine ya tiene cien a�os, � ser� capaz de cumplir cien m�s?. Las asc�pticas salas de nuestra ciudad, como en el resto del mundo, est�n inundadas de propuestas de la poderosa industria audiovisual norteamericana, por lo tanto podemos estar tranquilos.

           Los democr�ticos comit�s de las productoras, en su af�n de enriquecer nuestra imaginaci�n, preparan guiones con el lenguaje callejero, para no hacernos olvidar la realidad, aunque a veces ellos se lleven los monstruitos a sus mansiones de California. Tampoco se  olvidan de nuestros sentimientos y siempre nos proponen un final feliz. Delante de la c�mara est�n ellos, abanderados de la interpretaci�n fiel del personaje, aunque a veces parezcan ataques de Parkinson, y ellas, bellas, sensuales, actuales, etc. Es la nueva cara del "glamour cinematogr�fico".

            Tras la c�mara, homenajes, telefilmes, homenajes, telefilmes...

              Esta oferta yanki apenas deja respirar a un cine que se considera soberviamente superior al de las barras y estrellas. Nuestro cine espa�ol es un clar�simo ejemplo de ello, hemos dejado las folcloradas para abrazar religiosamente las progresadas en un af�n de contar la realidad con m�s realidad, osea sin cine..En el de resto de Europa ,salvo excepciones,  los  amantes del cine aburrido han  encontrado un aliado para volver a disfrutar de una pel�cula como si fuera un manifiesto socio-pol�tico, en una de esas cinematecas con sabor a cine club del 68
, interesante...

                Por tanto no hay que dudar de que el invento cumplir� cien a�os m�s, aunque ignoro en qu� se convertir�.

                                                  THE END

                                                 Jos� A. Gil
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