Las Raíces del Ateismo
x Crespo-La Haine - [29.06.04 - 17:40]
Una basta mayoría de la gente cree en dios. Si no es en dios es en algo
superior no visible y comprobable pero existente, un supramundo paralelo y, al a
vez, relacionado con éste. Mucha gente se declara no católica pero si creyente
y muchas personas cercanas al Movimiento de Resistencia Global (mal llamado
Antiglobalización) se declaran cristianas-creyentes.
Incluso mucha gente se autodenomina Agnóstica, ese “nolose” constante que
duda. Agnosticismo y Ateismo no es lo mismo. El agnosticismo le otorga a dios el
beneficio de la duda. Pero, por lo que sabemos ¿Se le puede otorgar tal
beneficio? Vamos a recapitular.
La imagen naturalista del ser humano, que rechaza la exisistencia de dios, es
tan antigua como el modelo aristetotélico que desembocó en la tradición
cristiana. Esta concepción tiende a rechazar, desde la base, la existencia en
el ser humano de toda entidad de corte espiritual. Nos podemos remontar a
autores destacados de la filosofía griega como Demócrito y Epicuro defensores
de la imagen de un ser humano totalmente explicable en función de parámetros
materiales y fuertes críticos de la creencia en el “más allá”
Así mismo los autores materialistas fueron consolidando estas explicaciones
antiguas atribuyendo todos los actos mentales a propiedades de la materia
cerebral y la actividad mecánica del cuerpo, no a dioses superiores. La ciencia
fue la encargada de confirmar estas creencias históricas consideradas como
herejías que muchas veces eran pagadas con la muerte. La ciencia superó los límites
explicativos que ponían en peligro estas teorías. El darwinismo, sostenía (y
demostraba empíricamente) que toda variedad de formas de vida y el origen de
sus finalidades eran resultado de la causalidad y de sucesos meramente mecánicos.
Excluía definitivamente la intervención de una causa final que señalara
previamente la dirección que debía tomar el proceso de vida e incluía
plenamente al ser humano, cuerpo y mente, como parte de un lógico proceso
evolutivo. Este avance científico confeccionó de manera global las iniciales
teorías naturalistas y materialistas extendiéndose a otros campos tales como
los problemas sociales y económicos de la época.
Los autores biologicistas continuaron investigando y profundizando en el
darwinismo dando una explicación física al origen de la vida. Así, E.
Haeckel, un destacado materialista evolucionista, concebía el origen de la vida
en la materia carbónica que había surgido previamente de la materia infinita.
El ser humano no se diferencia sustancialmente del resto de los animales. Su
mayor capacidad es fruto de una evolución eslabonada que le ha llevado a ser un
“accidente de lenguaje y símbolos”. Una lógica evolución físico-química
que se ha ido sucediendo a lo largo de millones de años.
Hace ya más de un siglo que es posible desmentir la existencia de dios mediante
la investigación científica. ¿Cómo es posible que algo no físico genere
efectos físicos sin violar las leyes de la masa, la energía y el movimiento?
Todo, absolutamente todo, se puede demostrar científicamente. La realidad que
nos rodea es producto de un continuo proceso que tiene su origen y evolución lógica.
La explicación de la vida es fruto de aspectos causales que son palpables y
demostrables.
Es cierto que quedan muchas preguntas sin resolver y que a la ciencia le queda
mucho camino por andar. Pero todo suceso real tiene su etiología en una lógica
científica demostrable aunque en la actualidad no lo esté. A día de hoy la
investigación científica esta al servicio de la maquinaría del capital y la
guerra. Por poner dos ejemplos, Internet fue un invento de la investigación
militar, y las medicinas de los militares son más buenas y potentes que los fármacos
habituales. La financiación en materia de investigación científica esta al
servicio de la fabricación de armas cada vez mas sosfisiticadas, entendida aquí
la sofisticación como la capacidad de matar más en menos tiempo. En un mundo
menos enfermo, la ciencia habría dado pasos de gigante a muchos enigmas filosóficos.
Creer en dios, a ojos de la ciencia, es una mera superstición. Viene a ser como
creer en el horóscopo o que el martes-13 da mala suerte. La inexistencia de
dios está desde hace mucho tiempo sobradamente demostrada aunque mucha gente se
resista a creerlo. Afirmar lo contrario es como negar realidades tan
contundentes como la ley de la gravedad.
Si esto fuera una democracia real, y occidente fuera esa panacea de derechos que
nos quiere vender, un negocio como el de la iglesia basado enteramente en la
mentira estaría derruido, pero no tiene pinta de ir por ahí la cosa…
Por cierto, dios lo he puesto siempre con minúscula. Miles de palabras que
existen se escriben con minúscula, así pues, una que hace referencia a algo
que no existe no tiene mucho sentido que se ponga con mayúscula. Esa D,
identificación de una autoridad suprema, extremadamente buena que nos juzga y
controla, esa otra vida.
Una quimera.
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