La infamia de la Religión y la Iglesia
x Crespo-La Haine -
[09.05.04 - 04:25]
La moral cristiana, que desgraciadamente todo lo inunda, tiene mucho que ver con
el actual sentir de la gente. A nadie se le escapa que en el estado español la
lucha social es escasa. ¿Qué tiene que ver la religión en todo ello? Pues
mucho.
El cristianismo abunda en
lo más hondo de la pasividad y el conformismo humano. Aquel “hay que poner la
otra mejilla” o “Si Dios quiere que sea así, así tendrá que ser” está
generalizado en el pensar de la gente.
La religión, pasto de las personas ignorantes, se aprovecha de éstas para
darles una explicación ñoña de la vida. “Así has nacido, así te quedarás
porque Dios así lo quiere; y si alguien tan sumamente bueno como él lo cree
pues será que es bueno para ti también; en todo caso ya te recompensará en la
otra vida”. Tiene tela.
“Te ganarás el pan con el sudor de tu frente”, no predijo que unos pocos se
enriquecerían con el sudor de la frente de los demás.
Si uno hace un análisis histórico de quienes promovieron la religión entre
las masas se encontrará con que todos tienen un factor en común: la riqueza.
Desde las instituciones eclesiásticas, hasta la alta y pequeña burguesía, han
intentado desde tiempos ancestros hasta la actualidad inculcar los valores
religiosos en el pueblo llano, la mayoría de las veces ignorante pero que
demandaba una explicación ante su decadente y mísero estado de vida. ¿Cómo
conseguir que el pueblo entienda que su explotación es lógica? Pues nada mejor
que recurrir a la moral cristiana. “Las cosas son así y no hay vuelta de
hoja”.
De este modo toda acción y pensamiento que cuestione el orden establecido, que
pregunte el real porqué de las cosas, es pecado para los que se afanan en
defender este tinglado.
La religión ha servido y sirve para que los que poseen las propiedades no las
pierdan, para que las personas que tienen los privilegios no puedan nunca dejar
de tenerlos, “porque todo debe seguir así por el bien de todos”; miedo
brutal al cambio por pequeño que sea. Por eso se encargaron de quemar todos los
auges científicos que ponían en ridículo las teorías religiosas y daban una
explicación real sobre el mundo. Sin ir más lejos Copérnico fue quemado vivo
por la iglesia, su crimen fue afirmar que la tierra giraba alrededor del sol.
La caridad, dicen los beatos, es la única manera de paliar la desigualdad, bien
saben ellos que lo que en realidad hace es perpetuarla, pues para que la caridad
exista tiene que haber desigualdad; cuanta más, mejor.
La religión, como prácticamente todo, tiene un origen económico. No se
equivocó Marx al definirla como el opio del pueblo. En la actualidad sigue
teniendo un calado brutal en la gente, que aún sin saberlo, actúan guiados por
valores cristianos, se ve hasta en personas que se declaran ateas.
La moral cristiana es uno de los mayores lastres que la humanidad arrastra. Es,
sin ninguna duda, una de las causas de desigualdad e injustita a todos los
niveles. Deberá ser combatida como corresponde. Se camufla detrás de la
bondad, de la misericordia, de la pena y la compasión. Más no engaña a nadie
para darse cuenta que el ser humano nunca se liberará mientras exista una ética
basada en la religión y sus principios.
A día de hoy, curas, obispos y demás trabajadores de la Iglesia no cotizan un
duro a la seguridad social. Ni tampoco cotizan por sus inmuebles (como hacemos
todo hijo de vecino) pues según la legalidad actual “es una institución sin
animo de lucro”. Tiene narices el asunto.
A día de hoy la clase trabajadora paga las pensiones a los parásitos de la
iglesia. ¿Quién dijo que los estados se habían desligado del clero?
No son cosas del pasado, todo esto sigue vigente. La futura constitución
europea, que se está redactando a espaldas de la ciudadanía, tiene, entre
otras muchas cosas malas, unos muy peligrosos lazos Iglesia-Estado. Por respeto
a nosotrxs mismxs; no lo consintamos.
Si los poderosxs fusionan bien el actual Neoliberalismo con los valores
religiosos será (ya lo esta siendo) una mezcla que puede alcanzar cotas de
sumisión exacerbadas para los pueblos.
En nuestra mano esta cambiarlo.
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LA HAINE (Desobediencia informativa):