¿IGUALDAD DE TIEMPO PARA EL CREACIONISMO? En 1925 John Scopes fue condenado en Dayton, Tennessee, por
enseñar la teoría de la evolución en su clase de biología. Un movimiento cristiano fundamentalista que crece rápidamente
está tratando de derrocar tanto a la ciencia moderna como a la Constitución de
los Estados Unidos. Este movimiento está tratando de obligar a las escuelas públicas
a enseñar el "creacionismo científico" (la historia bíblica de la
Creación) como una hipótesis igualmente válida que las bien establecidas
ciencias de la evolución, la biología, la geología, la astronomía y la
antropología. Los creacionistas, mediante fuerte presión política a nivel
local y nacional, han obtenido el apoyo de muchos funcionarios del gobierno
(incluyendo al expresidente Reagan) a favor de leyes creacionistas. Sus tácticas
de presión han causado también que muchos editores de libros de texto de
ciencias avanzadas reduzcan en gran manera, o alteren severamente, sus secciones
de biología moderna y evolución. Sin mandato legal, algunos distritos
escolares están ya utilizando filmes, cassettes y textos creacionistas en sus
cursos de ciencias. En su libro "Los Científicos Confrontan al
Creacionismo" la profesora Laurie Godfrey declara: "La enseñanza del
‘creacionismo científico’ como ciencia en las escuelas públicas de América
representa una flagrante violación del principio de separación entre iglesia y
estado. Lejos de abrir los horizontes educativos a explicaciones alternativas en
competencia, los creacionistas científicos construyen dicotomías artificiales
que distorsionan y confunden los métodos y las funciones de la ciencia y de la
religión. Moldean los ‘hechos’ científicos conforme a sus necesidades.
Distorsionan los significados de ‘hechos’ y ‘teoría’. Disfrazada de
jerga científica, pero no informada de los desarrollos científicos de los últimos
ciento cincuenta años, la argumentación de los creacionistas científicos
exige una respuesta" (2, p.14). La Sociedad para la Investigación de la Creación, la
organización dirigente del movimiento creacionista, requiere a sus miembros
firmar un documento que especifique que ahora creen y continuarán creyendo en
lo siguiente:
Adicionalmente, los creacionistas creen que la tierra y el
universo observable son muy jóvenes, dentro del rango de sólo seis mil a diez
mil años de edad. El creacionismo es una pseudociencia, un sistema de
creencias que afirma tener calidad científica cuando no la tiene. Difiere de la
ciencia en varias formas. La ciencia es un sistema abierto basado en la investigación
escéptica, y su recurso definitivo es la evidencia experimental. El
creacionismo es un sistema cerrado basado en la fe, y su recurso definitivo es
la Biblia. Esto se pone en evidencia por la exigencia de que sus miembros firmen
una declaración que afirma que aceptan la Biblia como literalmente verdadera.
Es difícil imaginar a los evolucionistas firmando una declaración semejante de
que nunca se desviarán de los textos literales de "El Origen de las
Especies" de Charles Darwin. El dogmatismo fanático simplemente no es
admisible en ciencia. Los científicos usan el razonamiento inductivo para formular
leyes generales a partir de observaciones específicas. Los creacionistas basan
sus creencias en la Escritura y utilizan la lógica deductiva para tratar de
explicar cómo el universo debe actuar para estar conforme a la Escritura.
Cuando los hallazgos científicos entran en conflicto con la interpretación
creacionista de la Biblia, los creacionistas ignoran los hechos y distorsionan
las teorías. En otras palabras, los creacionistas se han entrenado a sí mismos
para evitar la investigación sin trabas y el escepticismo duro que son las
marcas distintivas de la ciencia. El creacionismo también difiere de la ciencia porque no es
explicable en referencia a las leyes naturales. Cuando la "evidencia"
a favor del creacionismo se ha sujetado a las pruebas del método científico,
se la ha encontrado inválida. Los creacionistas responden que las pruebas científicas
mismas son erróneas, lo cual es absurdo, considerando el éxito que la ciencia
ha logrado en dominar la naturaleza. Los creacionistas, además, no han hecho
nunca descubrimientos ni avances científicos radicales. Sus
"trabajos" no son publicados en revistas científicas reconocidas
donde serían sujetos a revisión y pruebas imparciales. La prestigiosa Academia
Nacional de Ciencias estudió el creacionismo y concluyó: "Es, por lo
tanto, nuestra inequívoca conclusión que el creacionismo, con sus relatos del
origen de la vida por medios sobrenaturales, no es ciencia" (5, p.91). La raíz de la controversia entre creación y evolución es el
hecho de que la evolución contradice a la lectura literal del Génesis. Los
creacionistas, sin embargo, no presentan el problema de esta manera. Afirman que
la evolución ofende sus "sensibilidades científicas". Esta afirmación
es descabellada, si se consideran los absurdos científicos que abrazan en sus
creencias creacionistas. El tema de si el creacionismo es ciencia surgió porque los
creacionistas afirman que sus ideas constituyen ciencia genuina en lugar de
religión fundamentalista. Al llamar "ciencia" al creacionismo esperan
evadir la ley basada en la Primera Enmienda que prohíbe la enseñanza de la
religión en las escuelas públicas. ¿Qué Hay Sobre la Igualdad de Tiempos? Una educación científica que imparte
conocimientos de hechos no es una campaña política, es una experiencia de
aprendizaje. La ciencia no se determina por el voto de la mayoría en las urnas,
sino por los méritos de cada caso. Si permitimos que el creacionismo entre al
salón de ciencias sobre la base de igualdad de tiempo, tendremos que permitir
que también se enseñe cualquier otra teoría chiflada que tenga los
suficientes adherentes como para iniciar un grupo de presión. El método de los dos modelos también implica que la opinión
científica informada está igualmente dividida en la cuestión de los orígenes.
Enseñar que ése es el caso cuando en realidad no es así, y cuando la
evidencia a favor de la evolución es claramente abrumadora, equivale a
confundir deshonestamente a los estudiantes. Semejante acción es inmoral y
traiciona la confianza pública. Es el colmo de la ironía que los creacionistas
profesen hacer esto en interés de aumentar la moralidad en la sociedad (la
evolución, en su opinión, promueve la amoralidad). Cualquiera que defienda la "doctrina de lo justo" en
la educación científica revela falta de comprensión de lo que es la ciencia.
La ciencia no trabaja en base a lo "justo" sino en base al mérito.
Con la rápida expansión del conocimiento científico, es sencillamente
ineficiente malgastar tiempo y recursos en teorías erróneas que los científicos
no toman en serio. La Academia Nacional de Ciencias advirtió: "Incorporar
la enseñanza de tales doctrinas (del creacionismo) al programa de ciencias
sofoca el desarrollo de patrones de pensamiento crítico en la mente en
desarrollo, y pone en serio peligro los intereses de la educación pública.
Esto podría eventualmente entorpecer el avance de la ciencia y de la tecnología
cuando los estudiantes ocupen sus lugares como dirigentes de las generaciones
futuras" (5, p.26). ¿Es legal? Enseñar el creacionismo en nuestras escuelas públicas
implicaría un enredo excesivo del gobierno con la religión. ¿Cómo evitarían
los maestros las referencias religiosas? ¿Cómo va a responder el maestro a las
preguntas sobre la creación sobrenatural o explicar la ocurrencia de un diluvio
mundial, etc.? La respuesta creacionista es obvia porque su única fuente de
información se halla en textos bíblicos, no científicos. Sin un Dios y un marco religioso, el creacionismo es
simplemente una variedad de afirmaciones contradichas por todas las evidencias
disponibles. Con Dios y referencias a la Biblia, es religioso y por lo tanto
constitucionalmente impedido de enseñarse en las escuelas públicas. La religión, incluyendo varias historias creacionistas, debería
enseñarse solamente en un adecuado contexto propio y no ser mal clasificada
como "ciencia" ni ser introducida a la fuerza en el programa de
ciencias de las escuelas públicas. ¿Qué Debemos Hacer? Ya es hora de tomar en serio a los creacionistas como una
fuerza política peligrosa. Esto significa que ya es tiempo de educarnos en cómo
combatirlos, sin disculpas. Debemos informar a nuestros hombres y mujeres del
Congreso y a los educadores con influencia que la enseñanza del creacionismo
simplemente no es aceptable en los programas científicos de nuestras escuelas públicas. Referencias y Lecturas Selectas:
Por Al Seckel y John Edwards.
Atheists United.
"Cuando la ciencia estaba en la infancia, la religión trató de
estrangularla en la cuna" – Robert G. Ingersoll, Freethought Magazine,
septiembre de 1986.
¿Qué es el Creacionismo?
¿Es Ciencia el Creacionismo Científico?
*Este documento puede ser reproducido y copiado libremente siempre que no sea alterado de ninguna forma. Derechos Reservados 1983, John Edwards y Al Seckel.