SIE

Boletin Ejercicios 18

Junio 99


Editorial:

Los Ejercicios del que da Ejercicios (15)

“Conocimiento interno de tanto bien recibido” [233]

¿Quién pide este conocimiento? -El ejercitante, sin duda, a quien trato de poner en pista para que lo pida. Pero yo no me puedo quedar fuera de esta petición. Lo necesito -tanto como él. O más. Al final también a mi me entran prisas y me puede la sensación de que ya he terminado, de que he llegado a la meta y cumplido mi servicio, de que esto está liquidado y de que puedo ya pensar en otra cosa. Necesito yo también “traer a la memoria los beneficios recibidos de creación, redención y dones particulares” [234], recibidos por mí, durante el proceso que vamos a terminar y más allá del mismo.

Y para ponderarlos, es decir, pesarlos a mano, necesito dejar suelto mi “mucho afecto”`[234] , por que sólo el amor es capaz de evaluar el amor. Nada de lo que he hecho, escuchado, vivido, dicho o presenciado durante el proceso que estamos terminando el ejercitante y yo, se me debe en justicia. Todo ha sido, -también para mí-, regalo [234 , presencia [235 , servicio [236 , proyección de Dios [237 .

Necesito el “enteramente reconociendo”. Sólo entonces podré “en todo amar y servir a su divina majestad”. Es condición de posibilidad, insustituible por nada, para poder amar de verdad, por ejemplo, para poder seguir dando Ejercicios. “Reconocer” que dar ejercicios es “un bien recibido”, pertenece a la más elemental lógica del agradecimiento como talante cristiano.

La singularidad de cada historia, que los ejercitantes me han compartido, me ha hecho sacar del arca “lo nuevo y lo viejo”: el amor viejo, que Dios me ha encendido desde hace mucho y el amor nuevo, recién nacido en el día a día de estos mismos ejercicios. Al final, este amor nuevo va llenando también mi arca y convirtiéndose en oro viejo: “cuando uno de vuestros maestros de la Ley se hace discípulo del Reino de Dios viene a ser como un amo de casa, que saca de sus pertenencias cosas nuevas y cosas viejas.” (Mt. 13, 52). Cuando vuelva a dar Ejercicios, este amor viejo formará parte de mi nueva limosna: “No tengo oro ni plata; lo que tengo te doy: ¡En nombre de Jesucristo...! (Hechos 3,6).

Necesito “reflectir”, pero sin prisas. Incluso después de que el ejercitante se despida y se vaya con su experiencia a cuestas. La mía debería continuar. Las prisas son asunto nuestro, de los humanos. No de Dios. El no las tiene. Y con El nunca son buenas, ni siquiera para responderle (una cosa es “ser presto y diligente”[91] y otra, muy diferente, andar con prisas: “No andéis ansiosos” (Mt 6, 25)). Más que precipitar mi agradecimiento, interesa ahondar, -seguir ahondando-, su llamada, la de esta última experiencia de dar Ejercicios, para que me brote cargado de verdad mi “Tomad, Señor, y recibid”, enriquecido con mi libertad crecida, mi memoria alargada y mi voluntad fortalecida “de lo alto”.

Recomendamos...

Alemania

GRESHAKE GISBERT. “Wozu sin wir auf Erden”? Eine unausrottbare Frage und ein neuer Antwortversuch. Geist und Leben, 3/1999, Mai-Juni, 163-176

WECKER, KURT JOSEF, “Zur spiritualität des Predigtdienstes”. Die Gegenwart Gottes sur Sprache bringen. Geist und Leben, 3/1999, Mai-Juni, 185-196

LEFRANK ALEX, “Das Paschamysterium in der Exercitien, insbesondere in der Dritten und Vierten Woche”, Korrespondenz zu Spiritualität der Exercitien, 1999, nº 74, 4-22

KIECHLE STEFAN , “Gestalten des Kreuzes im Exercitienbuch”, Korrespondenz zur Spiritualität der Exercitien, 1999, nº 74, 23-30

LAMBERT WILLI , “Musste nicht der Messias all das erleiden...? (Lk 24,26)”. Biblisches Zeugnis und Verständnis des Sterbens”, Korespondenz zur Spiritualität der Exercitien, 1999, nº 74, 31-52

Argentina

BERLI, J.: “Vida interior de San Alonso Rodríguez. Aproximación histórica”. Boletín de espiritualidad, enero-febrero 1999, nº 175 , 1-31

BOASSO FERNANDO, “El Siervo de Yahvé en los Ejercicios”, Boletín de espiritualidad, marzo-abril 1999, nº 176, 1-7

LOPEZ ROSAS FERNANDO, “Los símbolos en las Reglas para sentir con la Iglesia”,Boletín de espiritualidad, marzo-abril 1999, nº 176, 8-24

Brasil

PASTOR, F. “Sentir com a Igreja na América Latina”. Itaici, 35 (Março 1999), 23-31.

CRUZ, L. “Misericórdia, conhecimento interno e seguimento total de Jesus Cristo”. Itaici, 35 (Março 1999), 66-70

Canadá

BRUN, M.L. “Quand survient l’Evénement”. Cahiers de Spiritualité Ignatienne, 89 (Janvier-Mars 1999), 31-34.

DUCHARME, A. “Les groupes chretiens de partage de foi”. Cahiers de Spiritualité Ignatienne, 89 (Janvier-Mars 1999), 35-44.

FORGET, M. “Lonergan: Les niveaux de conversion”. Cahiers de Spiritualité Ignatienne, 89 (Janvier-Mars 1999), 7-20.

Colombia

ÁLVAREZ, J.R. “Culpa y Ejercicios Espirituales de primera semana”. Apuntes Ignacianos, 24 (Setiembre-Diciembre 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág.77-88

ARISTIZÁBAL G., T. “San Pedro Claver y los Ejercicios de San Ignacio”. Apuntes Ignacianos, 25 (Enero-Abril 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág. 75-85. GONZÁLEZ G., F. “El encuentro con el otro: evangelización y cultura de los primeros jesuitas”. Apuntes Ignacianos, 25 (Enero-Abril 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág. 86-108. GUTIÉRREZ, A. “El Espíritu Santo ¿ausente de los Ejercicios “Espirituales”?” Apuntes Ignacianos, 24 (Setiembre-Diciembre 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág. 18-23

Chile

JONQUIÈRES, G. “Los ejercicios como escuela de socialización”. Cuadernos de Espiritualidad, 114 (Marzo-Abril 1999), 41-50.

España

BORRAS, P. “Dificultades para orar”. Eides, 26 (Colección “ayudar”). Christianisme i justícia (Abril 1999). 23 p.

Estados Unidos

PLISSART, X. “The art of discernement: The Aesthetic Dimension”. Review for religious. 58/1 (Jan-Feb 1999), 48-60

Francia

LÉCRIVAIN, P. “Les héritiers d’Ignace. Dans l’Espagne du XVI siècle”. Christus, 182 (Avril 1999), 226-234.

Italia

C.I.S. “Uno spirito per il corpo. Convegno di studio sulle Constituzioni, autunno 1997 e altri contributi”. Apunti di Spiritualitá, 47. C.I.S. (1998), Napoli. 152 p.

GARCÍA-MATEO, R. “Lo Spirito Santo negli Esencizi Ignaziani”. Gregorianum 80/1 (Gen-Mar 1999), 95-119

SCHIAVONE, P. “Il Signore Gesù e Lo Spirito Santo negli Esencizi Spirituali”. Tempi dello Spirito, 128-131 (1997) e 132-136 (1998 y Gen-Mar 1999).

Mexico

VERGARA, J. “Vivir hoy las reglas para sentir con la Iglesia”. Revista de Espiritualidad Jesuitas de México, 56 (Marzo-Mayo 99), 43-51.

ARTÍCULOS LEÍDOS PARA UD.

ÁLVAREZ, J.R. “Culpa y Ejercicios Espirituales de primera semana”. Apuntes Ignacianos, 24 (Setiembre-Diciembre 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág.77-88

El autor, Doctor en psicología clínica, jesuita y profesor de la Facultad de Psicología de la Universidad Javeriana aborda, desde la perspectiva de la psicología contemporánea, la experiencia de la culpa en los ejercicios ignacianos de primera semana.

El autor reconoce la riqueza del proceso de Ejercicios como un proceso de interiorización e integración que es sobre todo encuentro con Otro que invita a crecer y sanar.

Reconoce igualmente la superación de los prejuicios que en los gabinetes psicológicos freudianos existían respecto de la culpa y asumiendo los avances contemporáneos respecto de la doble dimensión del superyó y de la culpa la cual, si bien puede ser paralizante y freno al crecimiento en ocasiones, posee una dimensión benéfica y positiva.

El autor hace una precisión que vale la pena subrayar: “Aunque los sentimientos de culpa pueden tener origen en el superyó, desde una perspectiva teológica amplia son también fruto de una gracia que nace del encuentro con Dios”.

A partir de la afirmación de la dimensión positiva de la culpa el autor ofrecerá al acompañante una serie de criterios de discernimiento que permitan distinguir unos sentimientos sanos de culpa, que favorecen el crecimiento interior de una culpabilidad negativa y enquistada. Conciencia del mal realizado y responsabilidad, movimiento hacia la reparación y a la curación, reconstrucción de la propia escala de valores, afán no obsesivo de superación (lo que los distingue de los escrúpulos), situación de los sentimientos de culpa en el contexto de la misericordia de Dios, etc.

Finalmente el autor plantea los interrogantes propios de la cultura actual, su tendencia exesivamente relativista frente a la moral, su tendencia al narcisismo y el valor que la confrontación con los sentimientos de culpa puede tener en este marco.

CRUZ, L. “Misericórdia, conhecimento interno e seguimento total de Jesus Cristo”. Itaici, 35 (Março 1999), 66-70

El autor describe en este artículo la experiencia de los ejercicios desde la perspectiva del éxodo espiritual del propio yo. A este respecto dirá: “Misericordia, conocimiento interno y seguimiento total de Jesucristo expresan la experiencia de los Ejercicios Espirituales: emprender el camino del propio éxodo, encontrar en la propia historia personal las huellas de Dios; ir a estar con El, seguir sus pasos y experimentar la aventura del amor incondicional en la experiencia personal de fe; sentir y saborear la presencia inmediata que no deja lugar al temor; sintonizar el corazón con El, jugarse para adelante, en la certeza de que Su gracia nos ayuda y sustenta en nuestra fragilidad”.

Con la imágen del éxodo del pueblo de Israel el autor se adentrará en la experiencia de la primera semana marcada por el ansia de infinito y que desembocará en la elección y en un proceso de descentramiento progresivo de sí mismo, para centrarse en el Dios que “por mí” se ha hecho hombre, en su conocimiento interno, en la conformación con él y en su seguimiento que nos convierte en partícipes de la experiencia del Peregrino, como se autodenominaba el propio Ignacio.

GUTIÉRREZ, A. “El Espíritu Santo ¿ausente de los Ejercicios “Espirituales”?” Apuntes Ignacianos, 24 (Setiembre-Diciembre 1999), CIRE. Sta Fe de Bogotá, Colombia. Pág. 18-23

Con la dedicación del año 1998 al Espíritu Santo en el camino hacia el jubileo del año 2000 se han producido innumerables trabajos y reflexiones sobre la tercera persona de la Trinidad. Como no podía ser de otra manera, la reflexión también alcanzó a los estudios sobre espiritualidad ignaciana y Ejercicios en los cuales unánimemente se subraya la falta de referencias explícitas al Espíritu Santo en el texto ignaciano, aunque evidentemente se reconoce su omnipresencia implícita (p.e. los artículos del P. Schiavone en el apartado de reseña bibliográfica de este boletín o el de García Mateo en Gregorianum). A estos hechos se les dan diversas explicaciones desde la omnipresencia en la experiencia ignaciana, a la que hacíamos referencia, a factores sociológicos e históricos. Tal es el caso de este artículo, que comienza por un paralelismo con el P. Arrupe y la devoción al Sdo Corazón con la situación de Ignacio y el Espíritu Santo para luego abordar los signos implícitos de la presencia del Espíritu en el texto de los Ejercicios.

JONQUIÈRES, G. “Los ejercicios como escuela de socialización”. Cuadernos de Espiritualidad, 114 (Marzo-Abril 1999), 41-50.

Ante la apatía reinante entre los jóvenes frente a la participación en la sociedad y la voluntad de cambio, aspectos que suponen una integración y socialización y están profundamente ligados a la capacidad de trasmisión de valores, el autor rescata la experiencia vital de Ignacio y la de los Ejercicios (donde más radicalmente está plasmada la primera) como un camino posible de socialización en el mundo de hoy. Para esto, aborda desde una perspectiva sociológica los problemas de la cultura actual, los cuales son puestos en paralelo con los que vivió el propio Ignacio en su tiempo para finalmente abordar algunos rasgos centrales de los Ejercicios que podrían aportar luces en la resolución de los desafíos que presenta la cultura juvenil en nuestros días.

BIBLIOGRAFÍA IGNACIANA.

BORRAS, P. Dificultades para orar. Eides 26 (Colección “ayudar”). Christianisme i justícia (Abril 1999). 23 p.

Todos experimentamos dificultades para orar. Así comienza esta entrega de la colección “ayudar” de la Escola Ignasiana d’Espiritualitat. En ella, Pere Borràs analiza las dificultades de los cristianos de hoy para rezar, que pueden tener un origen diverso y que el autor agrupa en seis apartados.

Una vez identificadas las dificultades es posible enfrentarlas y resolverlas. Las dificultades de fondo no provienen fundamentalmente de la falta de método o de lo ruidoso de la ciudad, sino en un cristianismo vivido “a mínimos”, un pobre deseo de seguir a Jesús y al Evangelio, y en definitiva, un no colocarnos confiadamente en las manos del Padre. De esta constatación señalará la necesidad de cultivar algunas actitudes y desarrollará 13 modos diversos de orar compatibles con la vida del cristiano de hoy y que pueden ayudar a mantener la conciencia de una Presencia en una historia en la que parece que Dios se esconde. Con todo, no hay método, o modo de orar que sea válido sin el deseo y la voluntad previa de hacerla. La oración, el encuentro con el Padre requieren de nuestro esfuerzo y de nuestra decisión.

C.I.S. Uno spirito per il corpo. Convegno di studio sulle Constituzioni, autunno 1997 e altri contributi. Apunti di Spiritualitá, 47. C.I.S. (1998), Napoli

En el año 1995 con motivo de la 34ª Congregación General de la Compañía de Jesús, el Padre Peter H. Kolvenbach exhortaba repetidamente a los jesuitas a dedicar tiempo de reflexión y oración a las Constituciones de la orden. Respondiendo a esta llamada los jesuitas italianos se reunieron en el CIS en Napoles para un congreso de estudio de las mismas cuyas ponencias nos ofrece el Nº 47 de Apunti di Spiritualitá del CIS. “El vigor y fundamento de la Compañía se encuentra en las Constituciones”.

Este podría ser un resumen y presupuesto del congreso. Las ponencias que abarcaron diversos enfoques del texto estuvieron a cargo de los padres: Vittorio Liberti, Elías Royón, Maurizio Costa y un dossier a cargo de Gerardo Remolina.

de JAER, A Faire corps pour la mission (Lire les Constitutions de la Compagnie de Jesús) Editions Lessius, (Le part Dieu), Bruxelles, 1998, p. 207

El autor, antiguo maestro de novicios y exdirector de la revista “Vie consacrée”, recoge en estas páginas su comentario sapiencial a las Conmstituciones de la Compañía de Jesús, recientemente expuesto en cursos de tercera probación a jesuitas de varios continentes.

“Las Constituciones son un libro en cuya redacción San Ignacio puso tanto cuidado como en la de los Ejercicios”. Desde la Deliberación de los primeros Padres (15339) hasta su muerte(1556), se ocupó intensa y pormenorizadamente en ella. Su interés fué transmitir la experiencia fundante, no como un depósito que guardar, o un texto jurídico que cumplir (aunque contenga normas jurídicas), sino que “somos invitados a entrar en un ‘modo de proceder’, que nos permitirá continuar fundando la Compañía en docilidad al Espíritu y en fidelidad creadora arraigada en la Iglesia”

No es un estudio técnico, aunque se apoya en los comentarios y comentaristas más recientes, sino ayuda para una lectura sapiencial, que pivota en el prólogo de las Constituciones [134-137 , que el autor relaciona con los típicos “preámbulos” ignacianos de los Ejercicios con los que Ignacio ayuda a “recomenzar”, a “nacer de nuevo”. “No es buena manera de ser jesuita el seguir siéndolo porque se ha sido hasta ahora. No se puede ser verdaderamente, si no es comenzando de nuevo hoy a partir de Dios. Cada día comienzo”.

Recorre, parte a parte, el texto con observaciones breves, pero densas, fruto, sin duda de una lectura sapiencial como la que quieren provocar. Catorce cuadros esquemáticos facilitan la comprensión de los contenidos, y alguna cita puntual, como la de M. Buckley, relativa al sentido de los votos (97-100) y referencias a las Normas complementarias hacen esta obra muy útil.

MARTINI Card. C. Mª: Hombres y mujeres del Espíritu (Meditaciones sobre los dones del Espíritu Santo), Sal Terrae, Santander, 1998, p. 182

En su estilo habitual, conocido por sus muchas publicaciones pastorales, el Card. Martini aborda en ésta, en forma de “ejercicios” lo que el prólogo llama “narraciones del Espíritu”. Son catequesis sapienciales sobre los dones del Espíritu, reflejados en su “obra maestra”, JESÚS. Poara esta idea se inspira en el jesuita Louis Lallemant (1588-1635):”Deberíamos acostumbrarnos a estudiar en el Evangelio los dones del Espíritu y aquellas acciones realizadas por nuestro Señor en las que más influyeron dichos dones”.

Páginas que rezuman Escritura, pensadas y realizadas para ayudar a orar a numerosos jóvenes de la diócesis de Milán en encuentros de oración dirigidos y acompañados por el Cardenal. Circunstancialmente se ayuda tambien del pensamiento espiritual de Sta. Teresa del Niño Jesús “la más joven entre los doctores de la Iglesia y quizá la más conocida en nuestros días”. Con algunas variantes el esquema es el siguiente: Iluminación de cada dsson del Espíritu desde la Escritura; Lectio sobre un pasaje evangélico, que refleja ese don en las palabras y la vida de Jesús; sugerencias para la “meditatio”; Presencia de dicho don en la vida cristiana; propuestas para un examen de conciencia sobre dicho don.

La Falsilla de Ignacio de Loyola, sin nombrarlo, se adivina, sobre todo en la Introducción (método y disposiciones para “ejercitarse”, y en el objetivo fundamental de un “conocimiento interno” del Seños a partir de los dones del Espíritu, que transparenta. Textos cálidos para orar y sugerentes para ayudar a orar. Inspiradores tambien de una modalidad cualificada de Ejercicios “leves”.

SCHIAVONE, P. El Señor Jesús y el Espíritu Santo en los Ejercicios de San Ignacio. Tempi dello Spirito 128-131 (1997) y 132-136 (1998 y Gen-Mar 99) respectivamente

La Federación Italiana de Ejercicios Espirituales (FIES por sus siglas en italiano) ha publicado esta serie de artículos del Padre Schiavone dedicados a las segunda y tercera persona de la Trinidad en relación a los ejercicios acompañando el camino de reflexión de la Iglesia universal hacia el jubileo del año 2000 según el itinerario propuesto por SS Juan Pablo II.

En los cuatro números de 1997 el autor reflexiona sobre la persona de Jesús en el Principio y Fundamento y primera semana, en la segunda semana, en la tercera y en la cuarta respectivamente. Mientras que en los del 98, dedicados a la persona del Espíritu comienza por la constatación de las pocas veces a las que se hace referencia al Espíritu en los Ejercicios explícitamente y se adentra en la experiencia personal de Ignacio de la que surgirán los ejercicios y que le lleva a la conclusión de que el Espíritu impregna toda la obra de los ejercicios ignacianos. Si esto es cierto, el Espíritu impregnará igualmente los otros escritos ignacianos y bajo está hipótesis analizará las Constituciones, la Fórmula del Instituto y el Diario Espiritual en el segundo número del 98. El tercero y el cuarto de este año así como el primero del 99 están dedicados específicamente al texto de los ejercicios: Principio y Fundamento y primera semana, segunda semana y tercera y cuarta semana respectivamente.

EXPERIENCIAS

Ejercicios: Primer “ejercicio”: Pararse

“Porque así como el pasear, caminar y correr son ejercicios corporales...” [1]. San Ignacio no contó, no pudo contar, con que un día íbamos a vivir tan acelerados y tan centrifugados, que sería necesario incluir también entre sus “ejercicios”, y como el primero, el pararse.

De alguna manera lo contempló como “adición” pensada, como las demás [73-75], para ritmos de vida menos vertiginosos y menos dispersores que los nuestros: el serenar el día que termina, pensando “a la hora que me tengo de levantar y a qué, resumiendo el ejercicio que tengo de hacer”; el no distraerse al levantarse para el ejercicio de media noche o de la mañana, sino “advertir luego a lo que voy a contemplar”...”y con estos pensamientos vestirme”; el disponerse para orar “alzado el entendimiento arriba, considerando cómo Dios nuestro Señor me mira”. O cuando aconseja que el ejercitante “repose un poco el espíritu asentándose o paseándose...considerando adonde voy y a qué” [239].

Entre los sentidos de “pararse”, está también el de ponerse en pié. “Estar parado” equivale en algunas regiones a “estar de pié”: “Un paso o dos antes del lugar donde tengo que contemplar o meditar, me pondré de pie...”[75] .

Con frecuencia hoy venimos a Ejercicios sometidos, durante largo tiempo, a una tal aceleración interior y exterior, que es imposible frenarla en seco. Hasta podría ser una imprudencia. Nos romperíamos, si lo intentáramos voluntaristamente. Pero tampoco basta dejar que el vehículo se vaya parando por sí mismo. “Pararse” no es sólo cesar en una actividad en la que vamos llevados sin saber por qué, sino empezar otra, precisamente para encontrar mis verdaderos “por qué”.

Más aún, no sólo venimos acelerados, sino fragmentados, casi centrifugados. No se recogen y reúnen esas piezas y se colocan y ajustan por sí solas en un momento. Es imprescindible una unificación interior del sujeto, para que pueda relacionarse con Dios y recibir sus iniciativas, como un uno, en su centro (Mt 6, 4. 6. 18), donde ha de situarse la auténtica relación personal, base de los ejercicios. Es necesario “pararse” para reconciliar y armonizar aspectos de mi yo, que han funcionado (o están funcionando) autónomamente entre sí dividiéndome.

La función de la “oración preparatoria” [46] , comenzando por ordenar en deseo intenciones, acciones y operaciones, es decisiva y hoy particularmente necesaria, no sólo en Ejercicios, sino, y mucho más, en la oración en la vida. Pero esta oración preparatoria supone, en algún sentido, habernos “parado” ya.

Ejercicios leves parroquiales

Desde la parroquia San Javier (Argentina) nos ha llegado la comunicación de una experiencia de Ejercicios leves parroquiales fruto del deseo, de un grupo de cuatro laicas y un sacerdote, de ayudar a quienes en número creciente se acercaban cada año para hacer este tipo de EE. Estos EE, de entre cinco y ocho días, estaban pensados para gente que no disponía de mucho tiempo en su vida diaria, dándose puntos y guiando la oración por la noche a quienes se acercaban.

Lo más interesante de la experiencia consistía en la preparación de estas reuniones con las laicas que poco a poco fueron adquiriendo protagonismo y demostrando una aptitud mayor que el religioso, dada su cercanía cultural con los ejercitantes, para proponer y explicar la materia de los ejercicios. La experiencia se fue ampliando al igual que el equipo y los destinatarios. Actualmente lleva cinco años con un cuarenta por ciento personas que persevera de año en año.

La elaboración del material, en base a la experiencia, y la necesidad de ampliarlo llevaron pronto a la publicación de boletines donde se desarrollan los temas con más detalle y que van por el número 15 (febrero 99).

Ud. Pregunte ...

PREGUNTA:¿Por qué no hay reglas de discreción de espíritus de 3ª y 4ª semana? ¿Por qué San Ignacio no habla de consolación y de desolación en la 3ª y 4ª semana?

RESPUESTA:Sólo conocemos un texto alusivo a otras Reglas de 3ª semana, pero no es concluyente que se trate de las reglas de discreción de espíritus. Podría tratarse de normativa (“Reglas”) general, se encuentra en una carta del P. Francisco de Estrada, gran ejercitador, a San Ignacio escrita en Sena el 25 de septiembre 1539 (Epp. Mixtae, I, 26-30): “Por otras letras he escrito que me enviasen las reglas de 1ª, 2ª y 3ª semana de los Ejercicios y otras cosas nuevas, si se han adjunto. Forte (quizá) pensando que yo iría allá no se han curado (de enviármelas); ahora, que no habrá excusa, in Domino les ruego me las quieran eviar sin dilación por la via de Sena”

En principio, las reglas de 1ª y 2ª semana están pensadas en función, y al servicio (no exclusivo, pero si preferente), de la elección. Una vez hecha la luz, realizada la elección y presentada a confirmación del Señor [183], el ejercitante pasa a otra fase. Se dispone a vivirla. Su fuerza para vivirla será la unión con el Señor y su configuración (identificación?) cada vez mayor con El (3ª y 4ª semana). El “en la pena y en la gloria” [95] empieza a tener ahora su realización viva. Dará la medida del amor recibido y alcanzado.

Esto no quiere decir que las reglas de la 1ª y de la 2ª semana se vacíen de sentido en el seguimiento concreto de cada día. Al contrario. Seguir a Jesús, en lo concreto, -incluso por personas de alta unión espiritual-, requiere discernir de modo permanente, habitual. Porque también en la “vía unitiva” (para utilizar de forma muy general un término clásico), que nunca se puede dar por ultimada ni perfecta, caben situaciones de consolación, que necesiten ayudarse de la discreción de espíritus, por ejemplo, para diferenciar primeros y segundos momentos [336]; y lo mismo de desolación en formas nuevas, y muy sutiles, v. gr., de apropiación de la consolación [322] o por otras causas..., con efectos purificadores de oscuridad, de debilitación, al menos aparente, de la esperanza, la fe y la caridad y merma de alegría y paz...

Caben, en principio, reglas de discreción de espíritus propias de estos estados espirituales diversísimos, que otros autores místicos describen también como pedagogía de purificación y de crecimiento, y que San Ignacio no contempla directamente. Se refiere, más bien, a los estados previos [10 .

Un nuevo aspecto de la consolación, no directamente como signo y medio de discernimiento, sí es esencial a la cuarta semana, y es su carácter de fuerza, de servicio y de misión, su función irradiadora del Resucitado a los resucitados con Él, “el oficio de consolar que Cristo nuestro Señor trae y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros” [224], en el espíritu de 2 Cor 1, 3-7.

Alguien recientemente ha considerado las Reglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener como reglas de discernimiento de la 4ª semana, que garantizan la objetivación, mediante la Iglesia habitada por el Espíritu, no frente a la elección (que se supone hecha), sino frente a subjetivizaciones, siempre posibles, en las decisiones de vida y en los compromisos de misión.

TEXTO:

La entrevista

“DE LAS COSAS QUE SE LE HA DE PEDIR CUENTA CADA DÍA O DE ALGUNAS DE ESTAS

1. Del modo con que procede en la oración

2. Cómo en el recogimiento y atención

3. De las dudas que se le ofrecen y tiene

4. De lo que impide su aprovechamiento

5. De lo que nuestro Señor le comunica

6. De las tentaciones, porque ahora es tiempo de sentirlas más que antes

7. Cómo le va en el conocimiento de su vida pasada

8. Cómo en el aborrecimiento de quien le hizo tanto mal, como es el pecado, y él mismo causa de él.

9. Cómo en el deseo de hacer satisfacción a su Dios por las injurias hechas contra su Majestad.

10. Cómo en la indiferencia, y resignación en ponerse en las manos de su Dios, para que de él y de sus cosas el Señor ordene lo que más conviene para gloria y honra suya y bien de su alma.

11. Qué es lo que le impide más a lo de la indiferencia, procurar de sacarle en particular esto, para que por allí más le ayude a despegarse de aquello, si es honra, si riqueza, si algún oficio, si alguna amistad; esto importa mucho saber, para ayudarle en ello”

(Monita P. Eduardo Pereyra (a. 1562). En MHSJ, vol 76. MI. DIRECTORIA, pg. 152-153)

Crónica

23 abril: Encuentro de directores de Casas de Ejercicios

Asistieron 11, de las 16 Casas de Ejercicios de las Provincias S.I de España. Se revisó el cumplimiento de lo tratado en el encuentro de 1998, relativo a creación de equipos que se responsabilicen de la programación y funcionamiento de las Casas, y a las conexiones con “núcleos de vida”, fuente de potenciales ejercitantes

El tema central: El uso de MCS en Ejercicios : 1) para la difusión de posibilidades de EE. y para el contacto (vía e. mail, sobre todo) con los ejercitantes, previa a los EE. Javier (Arana-Gassis) han experimentado modestamente pero con resultado positivo. Otros medios de publicidad (revistas, radio...) parece no han dado buenos resultados. La mejor publicidad son los propios ejercitantes

2) Durante los mismos Ejercicios: Más bien sólo excepcionalmente hay ejercitadores, que los usan. No se ha intentado la formación para esto. Debe intentarse, aunque se trate de un medio que ha de usarse con discreción y como medio.

3) Como ambientación exterior (música, posters...) Se utiliza, pero debe revisarse y dar más calidad al uso actual.

Como información: Loyola-Javier programarán, desde el año que viene en común; Sarriá estudia la remodelación del edificio actual; Granada y Monte Alina tienen planteado el problema de que las Religiosas han anunciado que dejarán la Casa próximamente; En el Calendario de tandas / 2000 se irán dando pasos (según el interés de las Casas) para anunciar como “Tandas de ocho días” (abiertas), las que hasta ahora se venían anunciando como “Tandas a Religiosas”.

4 mayo: Reunión del S.I.E. (Secretariado Interprovincial de Ejercicios)

Con participación de todos los miembros del SIE, se revisan las Jornadas de Directores de Ejercicios, concluyendo las mejoras a realizar en cuanto a posible participación y a la dinámica de las Jornadas. Se programan las XXVI Jornadas (enero 2000) introduciendo el que uno de los temas sea tratado según la metodología que aprobaron los participantes de este año (Diálogo con un autor, sobre un artículo de actualidad, -teológico, cultural-, en su repercusión en los Ejercicios, sentido y modos de darlos); Un estudio sobre el texto mismo, mostrando preferencias por la eclesiología de los EE.; finalmente las experiencias versarán, salvo imprevistos, sobre “Liturgia y Ejercicios” (criterios, realizaciones...)

Se aportaron ideas para la preparación, todavía remota, de un encuentro de Directores de Casas de EE. y Centros de Espiritualidad, de Europa, sobre el papel de los EE. en una sociedad fuertemente secularizada como la europea. Y se informó sobre el interés por los Ejercicios en las Provincias y las iniciativas en curso sobre seminarios de EE., escuelas de directores, formación de agentes de pastoral, mediante EE. “leves”...

La gracia de la fe en crisis

“A ninguno se nos ahorra la crisis de fe hasta el fondo. Por supuesto, tampoco a mí. Creo que a los jesuitas hoy les hace falta no sólo comprender el alejamiento de Dios del mundo que les rodea y por el que deben trabajar, sino com-padecerlo. Una fe infantil, nunca sacudida, puede ser algo muy gratificante. Una fe, que ha atravesado crisis fundamentales, más aún, la fe que con la vista puesta en las profundas realidades últimas camina al borde de este abismo, no es ninguna debilidad, sino, al contrario, una gracia singular; gracia que ha de pedirse a Dios una y otra vez, que guía sin permitir que quien camina al borde del abismo se despeñe, pero al mismo tiempo tambien gracia por la que Dios le hace instrumento apto en el mundo actual secularizado radicalmente”


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