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BIBLIOGRAFÍA IGNACIANA.
BORRAS, P. Dificultades para orar. Eides 26 (Colección “ayudar”). Christianisme i justícia (Abril 1999). 23 p.
Todos experimentamos dificultades para orar. Así comienza esta entrega de la colección “ayudar” de la Escola Ignasiana d’Espiritualitat. En ella, Pere Borràs analiza las dificultades de los cristianos de hoy para rezar, que pueden tener un origen diverso y que el autor agrupa en seis apartados.
Una vez identificadas las dificultades es posible enfrentarlas y resolverlas. Las dificultades de fondo no provienen fundamentalmente de la falta de método o de lo ruidoso de la ciudad, sino en un cristianismo vivido “a mínimos”, un pobre deseo de seguir a Jesús y al Evangelio, y en definitiva, un no colocarnos confiadamente en las manos del Padre. De esta constatación señalará la necesidad de cultivar algunas actitudes y desarrollará 13 modos diversos de orar compatibles con la vida del cristiano de hoy y que pueden ayudar a mantener la conciencia de una Presencia en una historia en la que parece que Dios se esconde. Con todo, no hay método, o modo de orar que sea válido sin el deseo y la voluntad previa de hacerla. La oración, el encuentro con el Padre requieren de nuestro esfuerzo y de nuestra decisión.
C.I.S. Uno spirito per il corpo. Convegno di studio sulle Constituzioni, autunno 1997 e altri contributi. Apunti di Spiritualitá, 47. C.I.S. (1998), Napoli
En el año 1995 con motivo de la 34ª Congregación General de la Compañía de Jesús, el Padre Peter H. Kolvenbach exhortaba repetidamente a los jesuitas a dedicar tiempo de reflexión y oración a las Constituciones de la orden. Respondiendo a esta llamada los jesuitas italianos se reunieron en el CIS en Napoles para un congreso de estudio de las mismas cuyas ponencias nos ofrece el Nº 47 de Apunti di Spiritualitá del CIS. “El vigor y fundamento de la Compañía se encuentra en las Constituciones”. Este podría ser un resumen y presupuesto del congreso. Las ponencias que abarcaron diversos enfoques del texto estuvieron a cargo de los padres: Vittorio Liberti, Elías Royón, Maurizio Costa y un dossier a cargo de Gerardo Remolina.
de JAER, A Faire corps pour la mission (Lire les Constitutions de la Compagnie de Jesús) Editions Lessius, (Le part Dieu), Bruxelles, 1998, p. 207
El autor, antiguo maestro de novicios y exdirector de la revista “Vie consacrée”, recoge en estas páginas su comentario sapiencial a las Conmstituciones de la Compañía de Jesús, recientemente expuesto en cursos de tercera probación a jesuitas de varios continentes.
“Las Constituciones son un libro en cuya redacción San Ignacio puso tanto cuidado como en la de los Ejercicios”. Desde la Deliberación de los primeros Padres (15339) hasta su muerte(1556), se ocupó intensa y pormenorizadamente en ella. Su interés fué transmitir la experiencia fundante, no como un depósito que guardar, o un texto jurídico que cumplir (aunque contenga normas jurídicas), sino que “somos invitados a entrar en un ‘modo de proceder’, que nos permitirá continuar fundando la Compañía en docilidad al Espíritu y en fidelidad creadora arraigada en la Iglesia”
No es un estudio técnico, aunque se apoya en los comentarios y comentaristas más recientes, sino ayuda para una lectura sapiencial, que pivota en el prólogo de las Constituciones [134-137 , que el autor relaciona con los típicos “preámbulos” ignacianos de los Ejercicios con los que Ignacio ayuda a “recomenzar”, a “nacer de nuevo”. “No es buena manera de ser jesuita el seguir siéndolo porque se ha sido hasta ahora. No se puede ser verdaderamente, si no es comenzando de nuevo hoy a partir de Dios. Cada día comienzo”.
Recorre, parte a parte, el texto con observaciones breves, pero densas, fruto, sin duda de una lectura sapiencial como la que quieren provocar. Catorce cuadros esquemáticos facilitan la comprensión de los contenidos, y alguna cita puntual, como la de M. Buckley, relativa al sentido de los votos (97-100) y referencias a las Normas complementarias hacen esta obra muy útil.
MARTINI Card. C. Mª: Hombres y mujeres del Espíritu (Meditaciones sobre los dones del Espíritu Santo), Sal Terrae, Santander, 1998, p. 182
En su estilo habitual, conocido por sus muchas publicaciones pastorales, el Card. Martini aborda en ésta, en forma de “ejercicios” lo que el prólogo llama “narraciones del Espíritu”. Son catequesis sapienciales sobre los dones del Espíritu, reflejados en su “obra maestra”, JESÚS. Poara esta idea se inspira en el jesuita Louis Lallemant (1588-1635):”Deberíamos acostumbrarnos a estudiar en el Evangelio los dones del Espíritu y aquellas acciones realizadas por nuestro Señor en las que más influyeron dichos dones”.
Páginas que rezuman Escritura, pensadas y realizadas para ayudar a orar a numerosos jóvenes de la diócesis de Milán en encuentros de oración dirigidos y acompañados por el Cardenal. Circunstancialmente se ayuda tambien del pensamiento espiritual de Sta. Teresa del Niño Jesús “la más joven entre los doctores de la Iglesia y quizá la más conocida en nuestros días”. Con algunas variantes el esquema es el siguiente: Iluminación de cada dsson del Espíritu desde la Escritura; Lectio sobre un pasaje evangélico, que refleja ese don en las palabras y la vida de Jesús; sugerencias para la “meditatio”; Presencia de dicho don en la vida cristiana; propuestas para un examen de conciencia sobre dicho don.
La Falsilla de Ignacio de Loyola, sin nombrarlo, se adivina, sobre todo en la Introducción (método y disposiciones para “ejercitarse”, y en el objetivo fundamental de un “conocimiento interno” del Seños a partir de los dones del Espíritu, que transparenta. Textos cálidos para orar y sugerentes para ayudar a orar. Inspiradores tambien de una modalidad cualificada de Ejercicios “leves”.
SCHIAVONE, P. El Señor Jesús y el Espíritu Santo en los Ejercicios de San Ignacio. Tempi dello Spirito 128-131 (1997) y 132-136 (1998 y Gen-Mar 99) respectivamente
La Federación Italiana de Ejercicios Espirituales (FIES por sus siglas en italiano) ha publicado esta serie de artículos del Padre Schiavone dedicados a las segunda y tercera persona de la Trinidad en relación a los ejercicios acompañando el camino de reflexión de la Iglesia universal hacia el jubileo del año 2000 según el itinerario propuesto por SS Juan Pablo II.
En los cuatro números de 1997 el autor reflexiona sobre la persona de Jesús en el Principio y Fundamento y primera semana, en la segunda semana, en la tercera y en la cuarta respectivamente. Mientras que en los del 98, dedicados a la persona del Espíritu comienza por la constatación de las pocas veces a las que se hace referencia al Espíritu en los Ejercicios explícitamente y se adentra en la experiencia personal de Ignacio de la que surgirán los ejercicios y que le lleva a la conclusión de que el Espíritu impregna toda la obra de los ejercicios ignacianos. Si esto es cierto, el Espíritu impregnará igualmente los otros escritos ignacianos y bajo está hipótesis analizará las Constituciones, la Fórmula del Instituto y el Diario Espiritual en el segundo número del 98. El tercero y el cuarto de este año así como el primero del 99 están dedicados específicamente al texto de los ejercicios: Principio y Fundamento y primera semana, segunda semana y tercera y cuarta semana respectivamente.
EXPERIENCIAS
Ejercicios: Primer “ejercicio”: Pararse
“Porque así como el pasear, caminar y correr son ejercicios corporales...” [1]. San Ignacio no contó, no pudo contar, con que un día íbamos a vivir tan acelerados y tan centrifugados, que sería necesario incluir también entre sus “ejercicios”, y como el primero, el pararse.
De alguna manera lo contempló como “adición” pensada, como las demás [73-75], para ritmos de vida menos vertiginosos y menos dispersores que los nuestros: el serenar el día que termina, pensando “a la hora que me tengo de levantar y a qué, resumiendo el ejercicio que tengo de hacer”; el no distraerse al levantarse para el ejercicio de media noche o de la mañana, sino “advertir luego a lo que voy a contemplar”...”y con estos pensamientos vestirme”; el disponerse para orar “alzado el entendimiento arriba, considerando cómo Dios nuestro Señor me mira”. O cuando aconseja que el ejercitante “repose un poco el espíritu asentándose o paseándose...considerando adonde voy y a qué” [239].
Entre los sentidos de “pararse”, está también el de ponerse en pié. “Estar parado” equivale en algunas regiones a “estar de pié”: “Un paso o dos antes del lugar donde tengo que contemplar o meditar, me pondré de pie...”[75] .
Con frecuencia hoy venimos a Ejercicios sometidos, durante largo tiempo, a una tal aceleración interior y exterior, que es imposible frenarla en seco. Hasta podría ser una imprudencia. Nos romperíamos, si lo intentáramos voluntaristamente. Pero tampoco basta dejar que el vehículo se vaya parando por sí mismo. “Pararse” no es sólo cesar en una actividad en la que vamos llevados sin saber por qué, sino empezar otra, precisamente para encontrar mis verdaderos “por qué”.
Más aún, no sólo venimos acelerados, sino fragmentados, casi centrifugados. No se recogen y reúnen esas piezas y se colocan y ajustan por sí solas en un momento. Es imprescindible una unificación interior del sujeto, para que pueda relacionarse con Dios y recibir sus iniciativas, como un uno, en su centro (Mt 6, 4. 6. 18), donde ha de situarse la auténtica relación personal, base de los ejercicios. Es necesario “pararse” para reconciliar y armonizar aspectos de mi yo, que han funcionado (o están funcionando) autónomamente entre sí dividiéndome.
La función de la “oración preparatoria” [46] , comenzando por ordenar en deseo intenciones, acciones y operaciones, es decisiva y hoy particularmente necesaria, no sólo en Ejercicios, sino, y mucho más, en la oración en la vida. Pero esta oración preparatoria supone, en algún sentido, habernos “parado” ya.
Ejercicios leves parroquiales
Desde la parroquia San Javier (Argentina) nos ha llegado la comunicación de una experiencia de Ejercicios leves parroquiales fruto del deseo, de un grupo de cuatro laicas y un sacerdote, de ayudar a quienes en número creciente se acercaban cada año para hacer este tipo de EE. Estos EE, de entre cinco y ocho días, estaban pensados para gente que no disponía de mucho tiempo en su vida diaria, dándose puntos y guiando la oración por la noche a quienes se acercaban.
Lo más interesante de la experiencia consistía en la preparación de estas reuniones con las laicas que poco a poco fueron adquiriendo protagonismo y demostrando una aptitud mayor que el religioso, dada su cercanía cultural con los ejercitantes, para proponer y explicar la materia de los ejercicios. La experiencia se fue ampliando al igual que el equipo y los destinatarios. Actualmente lleva cinco años con un cuarenta por ciento personas que persevera de año en año.
La elaboración del material, en base a la experiencia, y la necesidad de ampliarlo llevaron pronto a la publicación de boletines donde se desarrollan los temas con más detalle y que van por el número 15 (febrero 99).
Ud. Pregunte ...
PREGUNTA:¿Por qué no hay reglas de discreción de espíritus de 3ª y 4ª semana? ¿Por qué San Ignacio no habla de consolación y de desolación en la 3ª y 4ª semana?
RESPUESTA:Sólo conocemos un texto alusivo a otras Reglas de 3ª semana, pero no es concluyente que se trate de las reglas de discreción de espíritus. Podría tratarse de normativa (“Reglas”) general, se encuentra en una carta del P. Francisco de Estrada, gran ejercitador, a San Ignacio escrita en Sena el 25 de septiembre 1539 (Epp. Mixtae, I, 26-30): “Por otras letras he escrito que me enviasen las reglas de 1ª, 2ª y 3ª semana de los Ejercicios y otras cosas nuevas, si se han adjunto. Forte (quizá) pensando que yo iría allá no se han curado (de enviármelas); ahora, que no habrá excusa, in Domino les ruego me las quieran eviar sin dilación por la via de Sena”
En principio, las reglas de 1ª y 2ª semana están pensadas en función, y al servicio (no exclusivo, pero si preferente), de la elección. Una vez hecha la luz, realizada la elección y presentada a confirmación del Señor [183], el ejercitante pasa a otra fase. Se dispone a vivirla. Su fuerza para vivirla será la unión con el Señor y su configuración (identificación?) cada vez mayor con El (3ª y 4ª semana). El “en la pena y en la gloria” [95] empieza a tener ahora su realización viva. Dará la medida del amor recibido y alcanzado.
Esto no quiere decir que las reglas de la 1ª y de la 2ª semana se vacíen de sentido en el seguimiento concreto de cada día. Al contrario. Seguir a Jesús, en lo concreto, -incluso por personas de alta unión espiritual-, requiere discernir de modo permanente, habitual.
Porque también en la “vía unitiva” (para utilizar de forma muy general un término clásico), que nunca se puede dar por ultimada ni perfecta, caben situaciones de consolación, que necesiten ayudarse de la discreción de espíritus, por ejemplo, para diferenciar primeros y segundos momentos [336]; y lo mismo de desolación en formas nuevas, y muy sutiles, v. gr., de apropiación de la consolación [322] o por otras causas..., con efectos purificadores de oscuridad, de debilitación, al menos aparente, de la esperanza, la fe y la caridad y merma de alegría y paz...
Caben, en principio, reglas de discreción de espíritus propias de estos estados espirituales diversísimos, que otros autores místicos describen también como pedagogía de purificación y de crecimiento, y que San Ignacio no contempla directamente. Se refiere, más bien, a los estados previos [10 .
Un nuevo aspecto de la consolación, no directamente como signo y medio de discernimiento, sí es esencial a la cuarta semana, y es su carácter de fuerza, de servicio y de misión, su función irradiadora del Resucitado a los resucitados con Él, “el oficio de consolar que Cristo nuestro Señor trae y comparando cómo unos amigos suelen consolar a otros” [224], en el espíritu de 2 Cor 1, 3-7.
Alguien recientemente ha considerado las Reglas para el sentido verdadero que en la Iglesia militante debemos tener como reglas de discernimiento de la 4ª semana, que garantizan la objetivación, mediante la Iglesia habitada por el Espíritu, no frente a la elección (que se supone hecha), sino frente a subjetivizaciones, siempre posibles, en las decisiones de vida y en los compromisos de misión.
TEXTO:
La entrevista
“DE LAS COSAS QUE SE LE HA DE PEDIR CUENTA CADA DÍA O DE ALGUNAS DE ESTAS
1. Del modo con que procede en la oración
2. Cómo en el recogimiento y atención
3. De las dudas que se le ofrecen y tiene
4. De lo que impide su aprovechamiento
5. De lo que nuestro Señor le comunica
6. De las tentaciones, porque ahora es tiempo de sentirlas más que antes
7. Cómo le va en el conocimiento de su vida pasada
8. Cómo en el aborrecimiento de quien le hizo tanto mal, como es el pecado, y él mismo causa de él.
9. Cómo en el deseo de hacer satisfacción a su Dios por las injurias hechas contra su Majestad.
10. Cómo en la indiferencia, y resignación en ponerse en las manos de su Dios, para que de él y de sus cosas el Señor ordene lo que más conviene para gloria y honra suya y bien de su alma.
11. Qué es lo que le impide más a lo de la indiferencia, procurar de sacarle en particular esto, para que por allí más le ayude a despegarse de aquello, si es honra, si riqueza, si algún oficio, si alguna amistad; esto importa mucho saber, para ayudarle en ello”
(Monita P. Eduardo Pereyra (a. 1562). En MHSJ, vol 76. MI. DIRECTORIA, pg. 152-153)
Crónica
23 abril: Encuentro de directores de Casas de Ejercicios
Asistieron 11, de las 16 Casas de Ejercicios de las Provincias S.I de España. Se revisó el cumplimiento de lo tratado en el encuentro de 1998, relativo a creación de equipos que se responsabilicen de la programación y funcionamiento de las Casas, y a las conexiones con “núcleos de vida”, fuente de potenciales ejercitantes
El tema central: El uso de MCS en Ejercicios : 1) para la difusión de posibilidades de EE. y para el contacto (vía e. mail, sobre todo) con los ejercitantes, previa a los EE. Javier (Arana-Gassis) han experimentado modestamente pero con resultado positivo. Otros medios de publicidad (revistas, radio...) parece no han dado buenos resultados. La mejor publicidad son los propios ejercitantes
2) Durante los mismos Ejercicios: Más bien sólo excepcionalmente hay ejercitadores, que los usan. No se ha intentado la formación para esto. Debe intentarse, aunque se trate de un medio que ha de usarse con discreción y como medio.
3) Como ambientación exterior (música, posters...) Se utiliza, pero debe revisarse y dar más calidad al uso actual.
Como información: Loyola-Javier programarán, desde el año que viene en común; Sarriá estudia la remodelación del edificio actual; Granada y Monte Alina tienen planteado el problema de que las Religiosas han anunciado que dejarán la Casa próximamente; En el Calendario de tandas / 2000 se irán dando pasos (según el interés de las Casas) para anunciar como “Tandas de ocho días” (abiertas), las que hasta ahora se venían anunciando como “Tandas a Religiosas”.
4 mayo: Reunión del S.I.E. (Secretariado Interprovincial de Ejercicios)
Con participación de todos los miembros del SIE, se revisan las Jornadas de Directores de Ejercicios, concluyendo las mejoras a realizar en cuanto a posible participación y a la dinámica de las Jornadas. Se programan las XXVI Jornadas (enero 2000) introduciendo el que uno de los temas sea tratado según la metodología que aprobaron los participantes de este año (Diálogo con un autor, sobre un artículo de actualidad, -teológico, cultural-, en su repercusión en los Ejercicios, sentido y modos de darlos); Un estudio sobre el texto mismo, mostrando preferencias por la eclesiología de los EE.; finalmente las experiencias versarán, salvo imprevistos, sobre “Liturgia y Ejercicios” (criterios, realizaciones...)
Se aportaron ideas para la preparación, todavía remota, de un encuentro de Directores de Casas de EE. y Centros de Espiritualidad, de Europa, sobre el papel de los EE. en una sociedad fuertemente secularizada como la europea. Y se informó sobre el interés por los Ejercicios en las Provincias y las iniciativas en curso sobre seminarios de EE., escuelas de directores, formación de agentes de pastoral, mediante EE. “leves”...
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