SIE Boletin Ejercicios 15


Editorial:

Los Ejercicios del que da Ejercicios (12)

“tanto se aprovechará cuanto más saliere de su propio amor ....” [189].

(1) Testigo de mil elecciones, propias y ajenas, me encuentro por sorpresa “constituido” -como por elección inmutable- en dador de Ejercicios, “quier abunde mucho en bienes ..., quier no”. De hecho no tengo “muy pronta voluntad para hacer elección de las cosas que caen debajo de elección mutable”. Y caen unas cuantas: dar Ejercicios o no darlos; darlos a éstos/as o a otros/as; darlos en estado purísimo o darlos “leves”; en la vida o en retiro; de esta manera o descubriendo cada vez la manera de darlos ...

(2) Debería atreverme a ponerme en elección; al menos, de cuando en cuando, de año en año, por ejemplo. Si no, pasar por “dar forma y modo de enmendar y reformar la propia vida y estado”. Precisamente porque dar Ejercicios no es, o no sólo ni principalmente, una habilidad, sino una gracia; y tengo el peligro de convertirlo en técnica dominada, que se usa dormido, o que sólo exige pequeñas variantes según el (los) paciente(s). O de convertirme en funcionario informatizado, que procede por lo que cree objetividades, pero reprime la subjetividad propia y ... la ajena!

(3) Una reforma sobre “cuántos” y sobre “cómos” -sobre cantidades: “cuánta casa y familia deba tener ...”, “cuanta (de sus facultades) debe tomar ...y cuánta para dispensar...” v.gr.: criterios sobre la selección de ejercitantes: escogidos o pueblo (masa), “influyentes” o “rudos”, expertos o incipientes ..., o espacios y medios para mi preparación y renovación, descanso, sedimentación de experiencias. Precisamente para poder “dispensar” más y mejor.

-y sobre “cómos”: “cómo regir y gobernar”: se trata de un servicio de testigo, que no me exime de un silencioso liderazgo, respetuoso al máximo con la acción de Dios y con la libertad del ejercitante; y “cómo la debe enseñar con palabra y con ejemplo”: dar Ejercicios es un magisterio no separable de la vida misma del que los da y mientras los da. Se trata , en resumen, de reflejar (no sólo de proclamar) el “sin medida” de Dios y sus modos.

(4) Dar Ejercicios es, del principio al fin, una espléndida ocasión de “salir de su propio amor”. ¿Cómo puedo pretender ayudar al ejercitante a elegir o reformarse, si no me preocupa rectificar constantemente mi propia ruta, si no le acompaño en el “no queriendo ni buscando otra cosa alguna sino, en todo y por todo mayor alabanza y gloria de Dios nuestro Señor”?

Recomendamos...

Alemania

JALICS, F., “Die contemplative Phase der ignatianischen Exerzitien und das Jesusgebet (II. Teil)”, Geist und Leben, 1998/2, 116-131.

REPO, P., “Exerzitien in Finnland”, Geist und Leben, 1998/1, 57-62.

DANTSCHER, J., “Armut in der Exerzitien”, Korrespondenz zur Spiritualität der Exercitien 72, (48. Jahrgang 1998), 36-56.

Brasil

CEBOLLADA, P., “A oraçao na terceira e quarta semanas”, Itaici 31 (Marzo 1998), 51-56.

FERNANDEZ DE LA CIGOÑA, J. R., “Experiência progressiva de Deus ou a descoberta da vida verdadeira”, Itaici 31 (Marzo 1998), 57-65.

GONZÁLEZ-QUEVEDO, L., “Passemos para a outra margem. Entrar em clima de exercícios”, Itaici 31 (Marzo 1998), 5-15.

PEDREIRA, P., “Oraçao inaciana. Indicaçoes práticas com base nas Adiçoes, Anotaçoes e Preâmbulos”, Itaici 31 (Marzo 1998), 17-21.

TERRA, D., “Métodos de oraçao na 1ª semana dos exercícios espirituais”, Itaici 31 (Marzo 1998), 37-46.

VÁZQUEZ MORO, U., “A ciência das coisas espirituais”, Itaici 31 (Marzo 1998), 78-87.

Canadá

CUSSON, G., “Coordonées pédagogiques de la demarche ignatienne des Exercices. Principes herméneutiques et pratiqueignatienne des Exercices”, Cahiers de Spiritualité Ignatienne 85 (Janvier-Mars 1998), 37-49.

EN COLLBORATION, “Directoire pour accompagner les discernements spirituels”, Cahiers de Spiritualité Ignatienne. Supplément 45 (Décembre 1997). 293 pages.

LEWIS, J. “Ignace épistolier. Raison d’être et nature de la correspondance à l’interieur de la Compagnie de Jésus”, Cahiers de Spiritualité Ignatienne 85 (Janvier-Mars 1998), 23-36.

MADORE, L., “Du désir de vivre à l’absolu du désir de Dieu”, Cahiers de Spiritualité Ignatienne 85 (Janvier-Mars 1998), 7-21.

España

BUNES IBARRA, M. A. de, “Ignacio de Loyola y la expansión del Islam en el siglo XVI”, Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4. 93-105.

CORELLA, J., “El discernimiento espiritual”, Teología y Catequesis 65 (Enero-Marzo 1998), 9-50.

ECHENIQUE, M., “Aportaciones al conocimiento de la enfermedad y muerte de Ignacio de Loyola”. Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4, 135-143.

EDITORIAL, “Recuerdo actual de un pequeño libro”, Razón y Fe 1194 (Abril 1998), 357-365.

GOMEZ GUERRERO, A., “Salud y enfermedad en Ignacio de Loyola. Aspectos bibliográficos”, Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4, 115-133.

MEDINA, F., “San Ignacio y los judíos”, Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4, 37-63.

MELLONI, X., “Los Ejercicios en la tradición de Occidente”, EIDES 23, Barcelona 1998.

PAZOS ROMARIS, A., “La lengua castellana en los escritos de San Ignacio de Loyola”, Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4, 21-35.

PIKAZA, X., “‘Oficio de consolar’. El Resucitado y las cuaresmas de sus seguidores”, Sal Terrae, 1010, 86/3 (Marzo 1998), 205-218.

PLAZAOLA, J., “Las peregrinaciones a Tierra Santa en tiempo de Ignacio de Loyola”, Anuario del Instituto Ignacio de Loyola 1997, 4, 65-92.

SASTRE, J., “Pasado y presente del discernimiento espiritual”, Teología y Catequesis 65 (Enero-Marzo 1998), 51-66.

Estados Unidos

STARKLOFF, C. F., “‘I’m No Theologian, but... (or So...)?’. The Role of Theology in the Life and Ministry of Jesuits”, Studies in the spirituality of Jesuits 30/2 (March 1998).

Francia

VIARD, C., “Le progrès spirituel à la lumière des Exercices”, Christus 178 (Avril 1998), 228-235.

Inglaterra

CALLAHAN, A., “Some women’s perspectives on the ministry of spiritual direction”, The Way Supplement 1998/91, 88-100.

GRATTON, C., “The ministry of spiritul guidance”. The Way Supplement 1998/91, 17-27.

GRAY, H. J., “Exploring issues in spiritual guidance and contemporary religious life”, The Way Supplement 1998/91, 63-74.

NICHOLSON, P., “Has Christ been parcelled out?”, The Way Supplement 1998/91, 101-111.

QUASH, B., “Ignatian dramatics: First Glance at the Spirituality of Hans Urs von Balthasar”, The Way 38/1 (January 1998), 77-86

Italia

BINGEMER, M. C., “‘Venir en perfección en cualquier estado o vida’”, CIS 86, XXVIII,iii/1997, 43-60.

GILARDI, L., “L’interpretazione degli Esercizi spirituali ignaziani di Antonio Rosmini”. Rasegna di Teologia 6, 1997, 797-819.

KOLVENBACH, P. H., “Ignacio de Loyola: La experiencia de Cristo”, CIS 86, XXVIII,iii/1997, 29-41.

ROYÓN LARA, E., “Ser puestos por el Padre con Cristo, Evangelizador”, CIS 86, XXVIII,iii/1997, 61-80.

Mexico

ESTUDILLO, L.-Serra, S., “Siguiendo a Jesús en familia”, Boletín de Espiritualidad. Provincia Mexicana S.J. 52 (Marzo 1998), 30-36.

NARRO MONROY, J., “El Dios siempre mayor. La espiritualidad ignaciana en una familia”, Boletín de Espiritualidad. Provincia Mexicana S.J. 52 (Marzo 1998), 37-40.

ROBLES, J. y J., “Los ejercicios espirituales como experiencia matrimonial”. Boletín de Espiritualidad. Provincia Mexicana S.J. 52 (Marzo 1998), 19-22.

Reseña bibliográfica

CUSSON, G., “Coordonnés pédagogiques de la démarche ignatienne des Exercices”, Cahiers de Spiritualité Ignatienne 85 (Janvier-Mars, 1998), 37-49.

El artículo es una invitación a entrar en la experiencia vivida por Ignacio, para establecer unos principios pedagógicos que puedan estructurar la experiencia propuesta al ejercitante.

a. Dos principios generales que abarcan la totalidad del proceso de EE.

a.1. El horizonte histórico. Pueden darse diversas interpretaciones del texto de los EE: desde la “Ley divina” o desde la “Historia de la salvación”. La primera inspira una teología perfeccionista y voluntarista; la segunda nos abre a un proyecto construido desde la vida y el amor.

Ignacio no conoció estas distinciones conceptuales y teóricas. ¿en qué línea situar sus EE.? Afirmaciones recientes como la de J.L. Segundo sitúan a los EE en la primera de las líneas indicadas, frente a posiciones como la de Rahner para quien se trata de una sabiduría y de una inteligencia superiores a una ciencia meramente académica.

Parece que para comprender con mayor acierto la línea en la que debemos interpretar el texto de los EE. se nos impone conocer las coordenadas históricas en el que fue escrito. La experiencia de Dios le invita a pasar a Ignacio de una mentalidad medieval caballeresca a una Renacentista, de hombre abierto al mundo al que sirve en variado apostolado. Las meditaciones ignacianas de la Encarnación y de la Creación se enraízan en la experiencia espiritual de Ignacio e invitan al ejercitante a engancharse al seguimiento de Cristo movido por el deseo de servirle, formando parte de su discipulado. que los EE van más allá del esquema voluntarista ofrecido por la ley nos lo confirma Ignacio en su manera de entender la doctrina cristiana tal como nos lo ofrece el doc. en MHSI XII (666-673).

El otro gran principio general que recorre los EE es la finalidad evangélica de la experiencia. Tal principio nos remite también a la experiencia vivida por Ignacio. Todo se ordena hacia la radicalidad evangélica de su invitación a entrar en un proceso de conversión. Todos los EE no son sino una preparación a la comunión con el misterio pascual de Cristo, misterio que ha de acompañar toda la vida del ejercitante.

Junto con estos dos principios generales, cabe hablar de otros cuatro pedagógicos que estructuran los diversos tiempos de la experiencia que se acompaña:

1. Tiempos de fe e intervalos para el discernimiento: tiempos más largos para alcanzar el fruto deseado y tiempos dedicados a verificar aquello que se va viviendo; desde el tiempo de preparación que culmina con la decisión de verificar entrar en ejercicios; la experiencia de conversión de la Primera semana y el tiempo de discernir la oblación del Reino o los tiempos de segunda semana que culminan con el discernimiento en torno a la elección

2. Lo objetivo y lo subjetivo: el polo objetivo lo conforma la misma objetividad de la fe, de la revelación. El plano subjetivo es toda la persona que se ejercita que acoge tal revelación. En la conjunción de estos dos planos se da la auténtica experiencia espiritual. Este es un punto importante a la hora de evaluar y contrastar la experiencia de ejercicios.

3. La ley de la progresión: de lo universal a lo particular: el horizonte de lo universal da sentido a la experiencia particular del ejercitante. Sirva como ejemplo las meditaciones del pecado que preceden a la del pecado personal, otorgándole verdadero sentido y haciendo comprensible la dimensión pecadora del hombre. El misterio divino de la Encarnación del Dios total en el Dios humano, de lo inmenso en lo mínimo.

4. Rigor y flexibilidad del proceso: el rigor lo entendemos desde la línea del deseo que habita en el ejercitante, de su clarificación en orden a seguir en humildad lo que el Señor desea de mí. Lo que uno desea aparece seguido siempre de la gracia que ha de pedir.

Ahora bien, esta atención a la atracción del deseo ha de estar acompañada con la flexibilidad propia de todo proceso personal y único de cada ejercitante con el Señor, único director de todos los ejercicios. el que acompaña ha de intentar proponer en la medida de que pueda ayudar al ejercitante.

Conclusión: acompañar en ejercicios implica, por una parte, una competencia que requiere estudio, y por otra una invitación a desaparecer para dejar sola a la criatura con su Creador. El acompañante es sólo colaborador de Dios al servicio de una experiencia que intenta sintetizar lo interior y lo exterior.

SHORE, P., The Vita Christi of Ludolph of Saxony and its influence on the Spiritual Exercices of Ignatius of Loyola, Studies in the Spirituality of Jesuits, 30/1 (January 1998), 35 pp.

“Y porque era muy dado a leer libros mundanos y falsos, que suelen llamar de caballerías, sintiéndose bueno, pidió que le diesen algunos dellos para pasar el tiempo; mas en aquella casa no se halló ninguno de los que él solía leer, y así le dieron un Vita Christi y un libro de los santos en romance” (Aut. 5).

Fue el Vita Christi (VC), en la traducción al castellano del franciscano Ambrosio de Montesinos, uno de los libros que leyó Ignacio durante su convalecencia en Loyola, lo cual no nos resulta del todo extraño, pues no menos de 88 ediciones vieron la luz en siete lenguas distintas durante los dos siglos siguientes a su aparición. La influencia de este texto en la obra de Ignacio no ha sido todavía estudiada a fondo. Es bueno, pues, detenerse en estas breves páginas del P. Shore para conocer mejor los Ejercicios Espirituales desde la luz del VC.

Es poco lo que sabemos del autor del VC. Ludolfo de Sajonia, también Ludolphus Alemanus, nació hacia 1295 en lugar desconocido. Estudió teología y entró en los dominicos de joven, pero pronto descubrió que su llamada estaba más inclinada al silencio y a la meditación, por lo que reorientó vocación hacia la Cartuja. Fue Prior en Coblenza entre 1343 y 1348. No sabemos la fecha exacta de composición de su VC, pero la escribió siendo ya monje cartujo, fue uno de los textos religiosos que más influyó en la devotio moderna. Murió en 10 de Abril de 1377.

El contexto social de Ludolfo fue más tranquilo que el de Ignacio. La vida en el convento de los monjes de san Bruno estaba centrada en el silencio, la soledad y la austeridad. El ambiente de Ignacio estuvo marcado por el reciente descubrimiento de América, por su formación cortesana y caballeresca, por sus viajes por París, Jerusalén, Roma, Barcelona, por su amplio epistolario que relacionaba su austero despacho romano con los cuatro continentes. El mundo de los deseos y de las experiencias de Ludolfo y de Ignacio fueron, pues, bastante diferentes.

Ante tales disparidades, ¿dónde encontrar puntos de contacto? La VC y los EE son textos medios para la meditación privada surgidos de una experiencia personal de un encuentro con Cristo. Para ambos la oración es el pilar fundamental sobre el que construir una relación con Dios y ambos comprendieron la importancia del poder comunicar su comprensión de Dios a todo tipo de personas. Ambos textos, tienen pues el mismo objetivo: guiar al lector o al ejercitante hacia una más estrecha relación con Dios en Jesucristo.

VC organiza sus contenidos en meditaciones divididas en tres categorías: lectio, meditatio y oratio y no poco de su contenido recoge las influencias del pseudo Buenaventura, de San Agustín, san Jerónimo, San Juan Crisóstomo... Se trata de 182 capítulos de desigual longitud, agrupados en dos partes, en los que se narran los misterios de la vida de Cristo que nos ofrecen los Evangelios. El autor organiza los contenidos dando tiempo al lector a asimilarlos por días, gradualmente, algo que marcará el desarrollo de los EE. de Ignacio, e insiste en el tema de la imitatio como objetivo final del acercamiento a Jesús a través del texto en un proceso de contemplación de los misterios de su vida, pilar fundamental del proceso de EE de Ignacio. Que este fin de la imitatio buscado por Ludolfo fue eficaz, nos lo demuestra el mismo Ignacio y sus propósitos de los años siguientes a la lectura del VC.

Por otra parte, los años de composición del VC estaban marcados por la alegoría como medio de expresión. Ludolfo recurre a ella para presentar al Hijo del hombre como Rey, imagen que retomará Ignacio en la “Llamada del Rey temporal”. La imagen de la vida como peregrinación era otro tema recurrente en el siglo XIV. Para Ludolfo el proceso de conocimiento de la voluntad de Dios es un viaje en el cual uno sigue a Cristo. Ignacio, lo sabemos, en su Autobiografía se denomina “el Peregrino”, y los EE tienen mucho también de peregrinación interior a través de las etapas de consolaciones y desolaciones.

Por último aparecen también como semejantes los métodos propuestos para la oración: la memoria, la voluntad, la imaginación, el entendimiento, todo el hombre movilizado para centrar su atención en Cristo. Al final de cada capítulo introduce la VC una sencilla oración que recuerda a las instrucciones de la oración preparatoria que señala Ignacio en los EE.

En resumen: la trascendencia de este texto de Ludolfo de Sajonia fue enorme durante la Baja edad Media y el Renacimiento. Hacen falta más estudios que profundicen en su relación con los escritos y la vida de Ignacio de Loyola. La llamada al servicio de Cristo tan presente en la VC fue algo muy presente en Ignacio y en otros muchos jesuitas. Ambos textos están orientados en una línea positiva orientada hacia la profundización en la amistad con Cristo, dejando de lado las polémicas o controversias doctrinales importantes de su época.

VÁZQUEZ MORO, U., “A ciência nas coisas espirituais”, Itaici 31 (Março 1988), 78-87.

El pasaje de Ignacio en la sobremesa con los padres dominicos de Salamanca (Aut. 64-65) nos sitúa ante la pregunta por la ciencia, la sabiduría o el conocimiento de las cosas espirituales. ¿Qué es lo espiritual?, ¿dónde se aprende una ciencia de lo espiritual? hoy estamos viviendo algo parecido. Da la impresión que sin cursos de Teología ni de Psicología no está uno autorizado para hablar de las “cosas de Dios”.

Ignacio es en sus comienzos un analfabeto de las cosas espirituales que ha de aprender a leer y a escribir el leguaje de Dios (Aut. 20 y 27). Al principio Ignacio aprendía sólo, pues Dios le enseñaba como un maestro de escuela a un niño, maestro, que, como tal, le ayudará a leer y a escribir las acciones de Dios en su vida. Ignacio, efectivamente, debió de sorprenderse ante la conclusión del dominico que le dijo “o hablas por letras o por Espíritu Santo. No por letras, luego por Espíritu Santo”. Ignacio hablaba porque, sin ser teólogo ni psicólogo estaba aprendiendo a leer la acción de Dios en los corazones de los hombres.

La primera lección sobre las cosas divinas la recibe Ignacio en su convalecencia en Loyola, cuando cae en la cuenta de la diversidad de los espíritus que le agitan y que le llevan la lugares tan distantes y distintos como ante la presencia de una dama o a Jerusalén. Esta primera lección consta de tres puntos: la diversidad de pensamientos y sentimientos, la denominación de unos y otros como consolación - desolación y, a partir de la experiencia, atribuir a unos su origen divino y a otros su procedencia del mal espíritu. La clave para entrar en la pedagogía de Dios está en dejarse afectar para poder aprender tanto de la desolación como de la consolación. De la cualidad este dejarse afectar resultará un tipo de respuesta a la llamada de Dios: unos pueden cambiar “imaginativamente” de lugar como le ocurría a Ignacio en Loyola, pero no “realmente”; hay quienes pueden cambiar geográficamente, yendo a lugares populares, por ejemplo, pero sin cambiar de mentalidad; hay, por último, casos como los de Ignacio, Francisco o Teresa que el afecto por Jesús le lleva a cambiar imaginativa, mental y geográficamente. La imaginación como valor y medio para el dejarse afectar queda reflejado en la meditación de las dos banderas, donde el ejercitante viaje imaginativamente de Jerusalén a Babilonia recibiendo noticia que, irremediablemente, tendrá que afectarle.

El resultado de este paso de Dios por nuestra vida, el conjunto de marcas y señales que la experiencia de Dios va trazando en nuestros corazones lo llamamos teografía. Se realiza volviendo la mirada hacia la propia historia para tratar de interpretar el sentido global del “texto” y para descubrir también las “erratas” (engaños) que también iba escribiendo el mal espíritu. Por fin, tal texto va a ir evolucionando hacia un manual pedagógico que pueda servir a otros ha realizar esta experiencia y esta lectura de esta escritura de Dios en sus propias vidas. El acompañante de los EE informado de las marcas, de las señas de Dios en la trayectoria del ejercitante se convierte en el teógrafo que posibilita la mistagogía. La verbalización, para nosotros ahora una manera de escribir, es una forma de registrar la experiencia, de entrar en el proceso de escucha y de atención a lo que el Espíritu Santo va escribiendo en el corazón del ejercitante.

Ahora bien, la expresión “llevamos un tesoro en vasijas de barro” nos recuerda que nuestra experiencia es conjunción de textos superpuestos, textos de luz y textos oscuros y sombríos, es más, en ocasiones la acción del Espíritu puede aparecer en medio de un contexto complejo inmerso en la dificultad. “Nunca el teógrafo encontrará un texto rectilíneo”.

Y para terminar podemos ahora intentar responder a las preguntas que al comienzo nos planteábamos: “¿Qué es lo espiritual?, ¿cómo definir a una persona “espiritual”? Es la persona que ha pasado por un encuentro personal con Cristo, que ha experimentado su acogida, misericordia y perdón y, en consecuencia, vive desde los valores del Reino. Por tanto, la sabiduría de las “cosas de Dios” nos sitúa más allá del saber académico del moralista, del psicólogo o del profesor de universidad, en el saber aprendido en la escuela de la experiencia personal releída y compartida.

VIARD, C., “Le progrès spirituel á la lumière des Exercices, Christus 178 (Avril 1998), 228-235.

El progreso espiritual, por cotraposición al nomadismo espiritual, evoca un itinerario, que requiere indicadores. Itinerario ¿a dónde? ¿es válida la noción de ‘progreso espiritual’?

Los EE. enriquecen la noción de progreso vinculándola a la de “provecho”, “aprovecharse”, “útil” ... Lo conciben como un avanzar hacia un fruto que el Espíritu hace desear. Para avanzar, hay que comenzar. El comienzo pasa por la atención, como disciplina de fijación de objetivo, tiempo y revisión, que Ignacio plantea en el Examen particular, ejercicio de memoria objetivadora que clarifica la subjetividad.

Para ir ¿a dónde? El “Principio y Fundamento”, situando en la perspectiva fin-medios pone en marcha al ser humano a buscar “lo que más conduce”, haciéndole desembocar en la experiencia preciosa de pasar de tener a recibir. Progreso es aprender a vivir la vida como recibida de Otro, en dependencia de su origen. Lo que conlleva un descentramiento, un “salir de sí” a contracorriente del amor propio a buscar el centro en seguimiento de Otro, Cristo. Pero este salir de sí y esta búsqueda no se logran si combate espiritual interior. Requieren descartar adherencias que inmovilizan. Las “Reglas de discreción de espíritus” suponen este combate de fondo. Se mueven ante dos situaciones reales: una de regresión espiritual, otra de progreso (crecimiento) espiritual, y proporcionan al sujeto orientación básica según uno u otro proceso.

La realización personal está vinculada al progreso espiritual, que no se da sin combate de espíritus: “Sí, vale la pena hablar hoy de progreso espiritual, pero entendiéndolo bien; no como resultados contantes y sonantes, controles obligatorios ..., sino como un fruto que se deja madurar, una ganancia que se incrementa, ambos reconocidos como don de Dios. Habrá, en ocasiones, que liberarse y arrancarse de estancamientos. Pero, sobre todo, es necesario comenzar el camino en el corazón de la vida”.

DANTSCHER, Jörg “Armunt in der Exercitien”. Neue Herausforderungen durch un an die Dynamik der Exercitien 48, Jahrgang 1988, n. 72, 36-56.

Precedido de tres estudios sobre la pobreza en el A.T y en el N.T. y sobre desafíos para una acción social y política, se cierra en nº 72 de Korrespondenz zur Spiritualität de Exercitien con este jugoso artículo. La primera parte recoge treinta y nueve números de texto de los Ejercicios con citas referentes a la pobreza. La segunda titula “Pobreza, un difícil concepto en los Ejercicios”. La libertad para la pobreza, como camino por el que Dios se nos comunica, la Indiferencia ante la pobreza; la pobreza como imitación de Cristo, lazo de amistad con Jesús; como responsabilidad por los demás y como camino con Jesús a la cruz para terminar con el “Tomad ... todo mi haber y mi poseer” son los subtítulos de esta segunda parte.

Para concluir: “Así se cierra el círculo al fin de los EE. No se trata en primer lugar de aventurarse con los EE. en la pobreza, sino en Jesús y en el servicio por la gloria de Dios. La pobreza es solamente el estímulo por el que la concepción ignaciana del mundo, hombre y Dios, como se expresa en el Principio y Fundamento, es deletreada. Al final no se retorna a riqueza o pobreza, sino al amor de Jesús y al amor de Dios a los seres humanos. Quien entra en este juego puede llegar a poner a disposición de Dios todos lo que es y tiene, como Dios le ha regalado todo lo que es y tiene.

Con esto queda claro sobre la pobreza: no se trata de poco, sino, en el amor, de todo; de radicalidad en actitudes y formas de vida de entrega a Dios. Esto puede significar para unos una cosa y para otros otra. Las reglas de los EE. están abiertas para cada uno a resultados diversos [189. Ignacio toma, también aquí completamente en serio la libertad en la relación hombre - Dios, y no dice: Quien camina el camino de los EE rigurosamente debe al fin de los mismos, renunciar de hecho a toda posesión. La libertad del hombre y su responsabilidad sobre su entorno y sus tareas es, como se le ha encargado, a lo que debe impulsarle el amor a Dios y el amor de Dios”.

GILARDI, L., “L’interpretazione degli Esercizi spirituali ignaziani di Antonio Rosmini”. Rasegna di Teologia 6, 1997, 797-819.

Ejercitador al clero italiano durante largo tiempo, Antonio Rosmini (1797-1855) compuso el “Manuale dell’Esercitatore”, “Interesante interpretación del texto ignaciano en su clave filosófico-teológica de justicia y caridad”. En él y en otros escritos autobiográficos, refleja, por un lado, su dependencia de Ignacio, que profesa, y, por otro, su independencia. Su experiencia de dar Ejercicios coincide con la re-naciente Compañía. “Os escribo apenas salido de los Ejercicios con los jesuitas; aquí se hacen de verdad los santos Ejercicios; con otros, a lo más se tiene un sombra de los Ejercicios de San Ignacio”, escribe el 10 de abril de 1830. Y poco después (20 de Junio) escribe después de dar personalizados los primeros Ejercicios: “Tenemos aquí una persona mandada por sus superiores a hacer los Ejercicios que le he dado según el método de san Ignacio (la primera vez que lo hago) que he experimentado eficacísimo”.

Su “Manuale” es un comentario del texto ignaciano con abundantes añadidos desde sus convicciones filosóficas y teológicas, con los que intenta adaptarlo a su contexto cultural, resultando un tratado sobre oración y un texto de meditaciones, apoyado en el texto ignaciano.

Resalta, al comentar las anotaciones, la personalidad evangélica que debe tener el ejercitador y el deseo de perfección del ejercitante. El objetivo fundamental es la elección pero no sólo vocacional, enmarcándola en su formulación de los fines del hombre: justicia y felicidad, fin próximo y remoto, resultantes de la unión con Dios. Explica ampliamente los métodos de oración ignacianos, reestructura el proceso en las clásicas fases purgativa, iluminativa y unitiva (fusionando en ésta la Tercera y Cuarta Semanas), centrando en la caridad (tema de su espiritualidad) el conocimiento e imitación de Cristo.

Modifica el esquema ignaciano de meditaciones añadiendo hasta quince en algunas ediciones y en cada meditación añade a los puntos ignacianos una serie de reflexiones teológicas y la instrucción correspondiente. Especialmente importante en estas las dedicadas al discernimiento de espíritus, desde su concepción filosófica de la idea del ser, criterio fundamental de discernimiento.

Comentario culto, intelectual, del tipo de los Directorios, demuestra una reflexión profunda del texto ignaciano a la vez que una reelaboración interna desde su talante de pensador lógico, riguroso, de convicciones intelectuales bien sistematizadas “según las exigencias de unidad y totalidad que caracterizan el pensamientos filosófico y espiritual de Antonio Rosmini”.

BIBLIOGRAFÍA IGNACIANA.

Manresa: Revista de Espiritualidad Ignaciana: “Modalidades de Ejercicios Leves. [18]” 274 (Enero-Marzo 1998). Se trata de un número monográfico dedicado a la presentación y estudio de las diversas modalidades de ejercicios según la anotación 18. Se presentan diversas experiencias traídas desde México, Chile, Italia y España. Es un número interesante que puede ayudar en todas las experiencias de aplicación y adaptación de ejercicios. Manresa se propone ofrecer durante 1998 los siguientes dossiers: Abril-Junio: Ejercicios y cultura. Julio-Setiembre: Índice completo de la revista Manresa (1925-1997)

Octubre-Diciembre: Clarificaciones sobre discernimiento.

Información y pedidos: Centro Loyola. Pablo Aranda, 3. 28026 Madrid. Tfno: (91) 562.49.30. Fax: (91) 563.40.73.

CABARRÚS, C., La mesa del Banquete del Reino, criterio fundamental de discernimiento, Instituto Centroamericano de Espiritualidad - Diakonía Nicaragua, Guatemala, Noviembre 1997, 219 pp.

Este libro es una recopilación de varios artículos escritos en más de una década de trabajo en la línea de una espiritualidad enmarcada en el compromiso de no separar la fe y la justicia que de ella brota (Rm. 9,30). Los artículos se presentan según el orden de su anterior publicación. El nombre del libro procede del capítulo cuarto, que ve la luz ahora por primera vez. La osadía de dejarse llevar, sobre el concepto mismo de discernimiento; Acompañamiento para el discernimiento: principios psicológicos y experiencia del espíritu ofrece guías y criterios a la persona que acompaña el proceso de discernimiento; Buen Espíritu y mal espíritu en situaciones específicas de la Iglesia de Hoy, ensancha la realidad del discernimiento a grupos humanos dentro de la Iglesia. En L mesa del Banquete del Reino ... de dan los requisitos humanos básicos para poder entrar en discernimiento cristiano y se explicita el derrotero de las mociones de Dios. Por fin, el último capítulo es una Guía de referencia para la práctica del discernimiento, y ofrece un diagrama sinóptico de todo lo que ofrece el libro.

KOLVENBACH, P.H., Fous pour le Christ. Sagesse de Maître Ignace, Editions Lessius, Bruxelles, 1998, 284 pp.

Se trata de una recopilación de veinte artículos sobre temas ignacianos escritos por el P. Kolvenbach y publicados en diversas revistas de espiritualidad ignaciana, sobre todo en el CIS desde el año 1984. El libro está estructurado en tres partes: artículos sobre Ejercicios espirituales (9 artículos); artículos de inspiración lingüística (4 artículos) en los que se acerca al Diario espiritual y al epistolario de Ignacio, bajo el título “La palabra ignaciana”, recordemos la formación lingüística del autor; y por ultimo, artículos sobre la “Compañía de Jesús ayer y hoy” (6 artículos). Cierra el libro bajo el título de “Overture” la conferencia a los profesores de Toulouse-Purpan del 26 de noviembre de 1996 titulada “Educar a los hombre y mujeres de hoy en el espíritu de san Ignacio” conferencia que vio la luz de manera abreviada en Études 387 (1997), 67-76.

AUTORES VARIOS, Spirituality and spiritual guidance, The Way Supplement 1998/91, 156 pp.

La prestigiosa revista inglesa The Way nos ofrece este número monográfico, último de los suplementos publicados, dedicado al tema siempre actual del acompañamiento espiritual. Son en total trece artículos en los que se aborda el tema desde muy diversas perspectivas. HAMILTON sitúa el tema del acompañamiento como una faceta que ocupa un lugar muy provisional en el conjunto global de la vida cristiana. GRATTON estudia la naturaleza del acompañamiento ¿carisma o especialidad? ¿qué tipo de formación requiere? ¿por qué es hoy tan actual? ¿es necesario en la vida cristiana? La perspectiva ética es abordada por GULA en su artículo “Profesionalización: poder y dependencia” y se complementa con el trabajo de TUCKER sobre la relación acompañante-profesional-ministerio; Por otra parte la aportación de lo femenino en la experiencia del acompañamiento viene de la mano de Annice CALLAHAN. DREITCER nos ofrece las raíces neotestamentarias de la dirección espiritual desde la imagen de Jesús “como amigo” y MANSFIELD ofrece una reflexión sobre el valor y función de la teología en el acompañamiento. Un estudio del acompañamiento en la vida religiosa es el trabajo de GRAY mientras que NICHOLSON se centra más en la espiritualidad ignaciana, y en concreto en los Ejercicios Espirituales. El número no olvida el tema de la cultura y nos ofrece los estudios de RAKOCZY sobre la influencia de la cultura en la relación “acompañante-acompañado”, de STARKLOFF que a partir del análisis de la cultura religiosa de grupos de indígenas de Norteamérica ofrece pistas para el diálogo entre las tradiciones religiosas indígenas y la Iglesia católica.

RUIZ JURADO, M. (ed.) El Diario Espiritual de san Francisco de Borja, Colección Manresa, Mensajero-Sal Terrae, 1997, 389 pp.

El texto nos permite entrar en una de las personalidades espirituales más destacadas del siglo XVI español, en el momento de su plena madurez espiritual (55-59 años de edad). La edición nos descubre pasajes y signos oscuros que resultan iluminados por la propia historia personal y por otros escritos del santo. Se trata, pues de una importante contribución a la Historia de la Compañía de Jesús y a la espiritualidad cristiana en general.

NOVEDAD COLECCIÓN MANRESA:

OSUNA, J., Amigos en el Señor. Unidos para la dispersión. Colección Manresa 18. Mensajero-Sal Terrae, Bilbao-Santander, 1998, 470 pp.

El libro “Amigos en el Señor” publicado por primera vez en 1975, fue, en palabras de su autor, como el boceto del libro actual. La mayor novedad de esta reedición radica en la reinterpretación de la comunidad de la Compañía de Jesús, a la luz de la reflexión y de la experiencia de ésta durante los últimos años. Como símbolo de esta reinterpretación, el subtítulo misionero que el autor ha elegido estudiadamente, “unidos para la dispersión”, quiere expresar la teología ignaciana más original de la comunidad apostólica, que Ignacio de Loyola intuyó como forma de vida religiosa bien diferenciada de las hasta entonces conocidas.

Esta obra, madura y completa, pone nuevamente de actualidad el tema de la “comunidad” contemplado desde la Compañía de Jesús, pero trascendiendo incluso sus fronteras, y resulta una síntesis en muchas de sus intuiciones fundamentales, casi exhaustiva, de las genialidades carismáticas de Ignacio, en las que se han inspirado no pocas formas de seguimiento de Jesús.

ROBERT, S., Une autre connaissance de Dieu. Le discernement chez Ignace de Loyola. Editions du Cerf, Paris 1998.

El libro es la tesis doctoral de la autora. Se trata de 605 páginas distribuidas en nueve capítulos que analizan los aspectos más importantes del discernimiento. Los cuatro primeros analizan el término, los textos y los medios del discernimiento. A partir del capítulo 5 se analiza la cuestión central del conocimiento de Dios a través del discernimiento, conocimiento más mocional que especulativo. La articulación de las reglas de discernimiento y el recorrido propuesto por los Ejercicios presentan la Creación como un lugar teológico privilegiado para crecer en este conocimiento. La obra, pues nos ayuda a entrar en otros temas relacionados con el discernimiento, como en el del proceso de Ejercicios y en temas teológicos implicados en él, como la cristología ignaciana

Ud. Pregunte ...

PREGUNTA: ¿Es necesario o conveniente hacer ELECCIÓN también en los Ejercicios anuales de ocho días, o de menos? En caso afirmativo ¿habría de llamarse “reelección”, “confirmación”, “replanteamiento” ...?

RESPUESTA: 1. ELECCIÓN en sentido estricto (como “elección de estado”), normalmente no. Aunque no se puede excluir la posibilidad de que también en asuntos de cierta importancia. Dependerá de lo que el ejercitante “busque”. Debe “buscar”.

2. Pero “elegir” pertenece esencialmente a la dinámica de unos Ejercicios que se digan “ignacianos” y que “por serlo”, deben ayudar ya de entrada, a buscar y hallar la voluntad de Dios”. Si la buscan y la hallan, tendrá que optar, elegir.

3. Esto supone que quien hace Ejercicios entra con esa disposición inicial, preguntando al Señor: ¿qué queréis de mí? Precisamente en la falta o debilidad de esa voluntad de buscar para hallar, de esta disponibilidad para aventurar decisiones, que Dios pueda requerirle en una historia cambiante, habría que buscar la explicación de lo que algunos consideran “escaso fruto” de los Ejercicios.

4. También, por supuesto, en los EE. leves (y los de ocho días lo son), como Ejercicios de crecimiento cristiano. Fruto de esa búsqueda ha de entenderse la “forma de enmendar y reformar la propia vida y estado” [189], que entraña “elección”. No se hacen Ejercicios, también de ocho días, impunemente, sin que algo se altere en el propio yo. Salir como se entró, consolidado e inmovilizado en sus “status” cristiano, únicamente con nuevas ideas y algún recalentamiento afectivo, autoriza a pensar que se ha hecho otra cosa, buena sin duda, pero no Ejercicios “ignacianos”, propios de un peregrino, que entra en ellos preguntándose como Ignacio: “¿A dónde me queréis, Señor, llevar” ahora y aquí?” La cuestión del nombre es secundaria.

En los 450 años de la aprobación de los Ejercicios Espirituales.

Hace 450 años, exactamente el 31 de julio de 1548 (el 31 de julio habría de ser con el tiempo, la fiesta de San Ignacio), el Papa Paulo III aprobó oficialmente, con la bula “pastoralis oficii cura” , el contenido del libro de los Ejercicios Espirituales, y autorizó su publicación.

Desde entonces y hasta ahora, dentro de la riqueza total de la Iglesia, los Ejercicios de San Ignacio han dejado una huella honda en la experiencia espiritual de los creyentes. La Universidad Pontificia de Comillas, a través del Instituto Universitario de Espiritualidad y del Servicio de Pastoral, ha querido rendir su pequeño homenaje al librito ignaciano celebrando los días 10, 11 y 12 de marzo un ciclo de conferencias bajo el título: “Los Ejercicios de San Ignacio, configuradores de identidad y de cambio”.

Las ponencias estuvieron a cargo de Santiago Arzubialde S.J. (Profesor de teología espiritual en la UPCo.) sobre “El duelo que penetra toda vida humana: La autoafirmación de sí mismo o la expropiación desde el amor”; María Jesús Mancho Duque (Catedrática de historia de la lengua en la Facultad de Filología de la Universidad de Salamanca) sobre “La lengua de los ejercicios: Rasgos tipificadores” y Jesús Corella S.J. (Profesor de teología espiritual en la UPCo.) sobre: “Los Ejercicios, escuela de discernimiento para un mundo en cambio”.

TEXTO: “Sobre la aprobación de los Ejercicios Espirituales por el Papa Paulo III”.

“Cuanto a lo 2º que se propuso al principio, de los Exercicios espirituales, el Papa, Pablo III, siéndole suplicado por el Duque de Gandía, que entonces era, que los hiciese examinar, y, si los hallase buenos y útiles al bien de las ánimas, que los autorizase con el testimonio y aprobación de la Sede Apostólica, cometió esta examinación y tuvo relación del Cardenal de Burgos, que era entonces, y ahora es de Santiago, como inquisidor, y del que es obispo de Módena, y entonces era maestro del Sacro Palacio, y delegado de Venecia, que entonces era vicario suyo en Roma, y testimonio muy favorable de aquella obra de los Ejercicios; y sobre tal testimonio, los aprobó con breve apostólico, animando los fieles a se ayudar de tan buena doctrina.

Otra aprobación tienen estos Exercicios, del mui singular fruto espiritual que han sacado dellos los que los han hecho de todos estados y maneras de hombres, mas y menos, según ellos se han dispuesto y Dios N.S. les ha querido hacer gracia; y no los leerá ningún hombre de buen espíritu y limpio de pasión, que no sienta lo mesmo”.

(Carta al P. Bartolomé Torres, Mayo de 1556, en MHSI, vol. 12, apéndice 1, doc. 35, pág. 275)


[Home][Tandas][Manresa][E-Mail][Staff]


Página diseñada porRafael Pelufo sj

Hosted by www.Geocities.ws

1