Un Chico Especial
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Capítulo 01
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Era otro día en la mansión, ya me acostumbraba a la vida en el lugar, a la vida tranquila que tanto había deseado que llegara después de esas inagotables batallas que nos habían sacudido, los días siempre eran hermosos sin importar la estación. Nos divertíamos todos juntos y de manera sana, me consienten mucho... no solo mi hermano... siento que... todo el grupo me considera el pequeño, pero, no me siento mal por eso, al contrario, me gusta mucho ser cuidado y sentirme querido, yo también los quiero tanto...

Fue en un día de invierno, mientras nos encontrábamos jugando con bolas de nieve.

¡Toma Seiya! >> Gritó Ikki mientras le pegaba un copo de nieve a Seiya en la cara.

¡A Ikki! >> Gritó Seiya, lanzándole otro copo en regreso mientras Hyoga y Shiryu lo apoyaban pegándoselos también. Así había comenzado en una guerra de copos de nieve, Shiryu le lanzó una a Hyoga mientras estaba desprevenido, luego este se vengó y luego Ikki le dio a los dos, todos se reían tanto... me provocó jugar, así que tomé un poco de nieve e hice un copo también, Ikki pasó corriendo cerca de mí, se escondió tras un árbol de Seiya y los demás, como si no tuviese la mínima sospecha de que yo le lanzaría un copo de nieve, lo hice y le dí en la cara, por instinto y con la cara cubierta en nieve hizo una gran bola con sus manos, cuando la nieve cayó de su rostro y pudo ver que había sido yo quien le había lanzado el copo, solo rió sonrojado, volteó y se la lanzó a Hyoga que había perdido a los demás y se encontraba desubicado ...

Que extraño... ¿debía sentirme afortunado de que no me golpearan?, Ikki se volvió a esconder tras del árbol y cuando Hyoga volteó, solo me vio a mí, me sonrió, hizo una bola de nieve y corrió en busca de los demás. Me sentía ignorado ahora, pero ya los haría saber quien soy yo, tomé dos copos de nieve en mis manos y corrí buscando a los demás también. Fue sin darme cuenta que tropecé con la raíz de un árbol debía venir tan concentrado en mis pensamientos que ni me había fijado por donde iba, extrañamente (para mí) Shiryu salió detrás del árbol dejó caer al suelo dos copos de nieve que tenía en las manos y me extendió la mano con una sonrisa para ayudarme a levantar, yo acepté y el me ayudó tenía unos ojos muy dulces la verdad... una bola de nieve le chocó en la cabeza y Shiryu se volteó hablando mal de la madre de Hyoga y persiguiendo al cisne. Me paré y lo vi correr detrás de él, ¿qué pasaba?, ya no me sentía ignorado pero... no me sentía uno de ellos, ¿por qué no me tratan igual?, ¿será que acaso soy de vidrio o soy menos chico que ellos?, millones de dudas comenzaban a rondar por mi cabeza, ciertamente, ya en otras ocasiones me había sentido así, pero finalmente la rutina lo estaba volviendo desagradable, me sentí mal de no ser tratado con normalidad, fue entonces cuando la brisa helada comenzó a pegar y empecé a sentir frío, ya caía la noche y todo se empezaba a hacer más frío, con los brazos cruzados y temblando vi hasta que perdí de vista a Shiryu y a Hyoga. Alguien colocó una mano en mi hombro por detrás.

Seiya >> Dije al voltearme y ver como me observaba con una sonrisa, satisfecha y feliz, como si estuviese orgulloso y recordando algún hermoso momento, que extraña sonrisa. Se quitó su chaqueta y me la puso.

Vamos, se hace de noche y comienza a hacer frío >> Con su mano en mi espalda, me empujó suavemente para volver a la mansión. Esto no me hizo sentir mejor a pesar de quitarme el frío. Caminamos hacia la casa, pero mi mirada iba al suelo mientras yo estaba pensativo, creo que Seiya lo notó pues en seguida me preguntó...

¿Qué te pasa? >>
Nada... >> Contesté sin darle importancia.

Me detuvo por los hombros y me hizo levantar la cara para que nuestras miradas se cruzaran.

Sino fuese nada tu mirada no estuviese triste >> Me dijo colocando de nuevo esa sonrisa. ¿Qué querría decir?, como sin prestar mucha atención seguí caminando pero no me pude aguantar y... disimuladamente traté de preguntarle que era lo que sucedía...

Nunca...quiero decir... ¿nunca han notado que... que... no sé...no me tratan normal? >> Pregunté mordiéndome el labio inferior.

¿Tratarte normal?, ¿quién no te trata normal?, ¿Hay alguien qué te está tratando mal Shun? >> Me preguntó alterándose un poco.

No... no... bueno, si, quiero decir... ustedes. Quiero decir... nunca me tratas como si fuese... Ikki o Shiryu, Hyoga o Jabú no sé... >> Dije con la cabeza hacia abajo para evitar que viese mi sonrojo. Me pareció escuchar un suspiro de alivio y Seiya volvió a detenerme por los hombros con la misma sonrisa.

Pero... ¿cómo puedo tratarte igual que a ellos, si tú no eres igual que ellos? >> Me dijo.
¿Ah no? >> Le pregunté con cierta molestia.
No... >> me dijo. Y Sujetó mis manos entre las suyas. >> Tú eres especial... para mí, lo eres.

No encontré donde esconder la cabeza en ese momento, creo haberme sonrojado y delatado mi vergüenza horriblemente porque la sonrisa en Seiya se hizo más notoria, besó una de mis manos como dándome a entender que sabía que no podía hablar y seguimos caminando hacia la mansión. ¡Que Locura!, ¿él?, ¿Él quería que...?, ¿con él?, debió haber entendido mal el mensaje pensaba Shun, pero ese beso en sus manos, esa sonrisa... y hasta sus ojos no decían lo mismo, estuve muy pensativo y poco hablador por el resto del día.

Durante la cena, todos comíamos en el comedor como de costumbre, esta vez con la chimenea encendida para evitar el frío, comencé a acostumbrarme a las múltiples picadas de ojos que Seiya me lanzaba mientras nadie veía y comencé a pensar que solo estaba bromeando y que finalmente me haría caer en una broma como a los demás. Pasó esa noche, al día siguiente me desperté como de costumbre con el despertador, miré una hoja pegada en un pequeño escritorio que decía mis actividades del día: Lunes; Recoger la basura, hacer ejercicio, ir a desayunar...

Pero que extraño, tachado en rojo con un bolígrafo estaba marcada la línea de “Recoger la Basura”, en ese instante entró Shiryu a mi habitación, sonriendo como cuando me ayudó a levantar. Cargaba una bandeja con un plato con panquecas y un vaso de jugo, se colocó a un lado de mi cama y se sentó sonriendo.

- Buenos días pequeño

Le contesté de igual forma, pero estaba extrañado de esa repentina amabilidad, debía ser amabilidad ¿no?, era lógico que ese desayuno era para mí pero preferí no decir nada hasta que Shiryu rompió el silencio.

- Ya recogí la basura, me enteré que te tocaba a ti hoy por tu lista y te hice el desayuno, lamentablemente no puedo hacer tus ejercicios, pero es una de las contadas cosas que no puedo hacer por ti...

Comencé a comer antes de captar el “mensaje subliminal” que me pensé que tenía, o bueno el doble mensaje para que no suene tan feo, me volví a sonrojar y aún más al ver la sonrisa del dragón, ¿qué le estaba pasando?, ¿de repente por qué querría hacer todos mis oficios?, tragué en secó y me recordé de agradecer, Shiryu hizo un gesto de sin importancia con los ojos y moviendo la cabeza después de que lo hice.

- Que tengas un buen provecho, estaré en la cocina para cualquier cosa que necesites, lo que sea...

Dijo mientras se levantaba y salía del cuarto no sin antes volver a regalarme otra sonrisa.

- Gracias

Le dije con la boca llena pero tapándome con la mano, y el se fue.

Al bajar, los encontré a todos desayunando en la cocina CEREAL, incluso Saori comía cereal, esto estaba exageradamente extraño ya, esta bien que Shiryu hubiese tenido un arranque de cortesía pero... ¿más cortesía y amabilidad que con Saori?...pasé por un lado de la mesa con mi camisa y mi mono de ejercicio puesta, cuando Hyoga echó la silla hacia atrás.

Terminé. >> Dijo mientras llevaba el plato al fregadero >> ¿Vas a hacer ejercicio? >> tenía que estar refiriéndose a mí, me detuve con la mano en la manilla de la puerta...

Si. ¿Por qué? >>
¿Puedo acompañarte?, ¿No hay problema? >> Me dijo volteándose hacia mí sonriendo después de colocar el plato en el fregadero.

Si, supongo...¿qué problema puede haber? >> Sonreí. El se acercó, me despedí de los demás y salimos por la puerta. La nieve cubría el suelo, pero los rayos del sol también cubrían el cielo con su luz, tuve que salir con botas para no congelarme los pies, más no sentía tanto frío... Hyoga apenas salió con unas sandalias había de estar acostumbrado.

Es un día hermoso... >> Dijo cerrando los ojos y suspirando mientras trotábamos.
Si... si lo es >> Dije sonriendo.

Quisiese que todos los días fuesen como este... >> Dijo.

Si todos los días fuesen iguales, dejaríamos de verlos tan hermosos y especiales, ¿no crees? >> Le dije.

Talvez... >> me respondió.

Nos aburriríamos de ver siempre los mismos árboles >>
El asintió.
Las flores... >>
Volvió a hacerlo.
El mismo clima... >>

¡Todo igual que siempre... ya estuviésemos aburridos de ellos!.>>
El negó con la cabeza.

No >> dijo deteniéndose, yo hice lo mismo. >> Yo llevo viéndote todos los días, al igual que a las flores, los árboles y el cielo... pero a diferencia de ellos, para mí tu sigues siendo especial, y no me he aburrido un solo segundo de ti, al contrario, sigo deseando que todos los días sean así, contigo...

Noté cierto tono ilusionado en su voz, sentí un aire recorrer mi pecho, mientras sentía que mis mejillas se colocaban rojizas y creía perder el habla, su siguiente acto terminó de dejarme intacto. Tomó mis manos entre las suyas y habló...

Shun...yo. Yo te amo... >>

Eso derramó el vaso, sentí una leve fuerza que quería que más que nuestras manos se acercaran... los ojos de Hyoga se fueron cerrando poco a poco mientras lentamente me halaba hacia él... ¿qué pasaba?, ¿No éramos amigos?, ¡Había de estarme jugando una broma!.

Lo siento >> Dije separándome de él, quien abrió los ojos extrañado, con las manos le hice la señal de detenerse y corrí hacia la mansión, lo dejé atrás, solo voltié un momento y lo vi de espaldas caminando en sentido contrario a mí, muy lentamente...

Mientras corría pensaba que habría pasado, ¿y qué debía hacer?, ¿desde cuando Hyoga pensaría eso y...?, mientras corría... recordaba el momento una y otra vez en mi mente... estaba incómodo es verdad... pero... a mi cuerpo le había agradado esa corta distancia... y esas palabras... pero no... así no se comportaban los amigos y menos los caballeros... estaba muy confundido... talvez sería mejor contarle a mi hermano lo que había sucedido, talvez el tuviese una explicación lógica. Al entrar en el comedor por el que habíamos salido (un poco acelerado ahora), me encontré a alguien, pero no era Ikki...era Shiryu. Traté de pasarle por un lado de modo normal, mientras el fregaba los platos.

¿Qué pasó Shun? >> Me dijo estando de espaldas >> Aún no son las 10:43 de la mañana...

Lo iba a ignorar para pasar al otro cuarto pero... me extrañó su comentario... ¿cómo sabía que esa era la hora en la que siempre decidía parar de hacer ejercicio?, no tenía nada de adivinable...creo...

Nada... no pasa nada... ¿qué pasa con que no sean las 10:43? >> Pregunté con muchísima intriga.

Vamos...siempre llegas a esa hora, por eso me extraña tanto que hayas vuelto antes... >> Se volteó hacia mí >> ¿Pasó algo con Hyoga? >> me miró a los ojos.

Yo debía ser la evidencia en persona, ¡nomás con verme todos sabían lo que me pasaba!, o sería...¿qué ya el conocía antes a ese Hyoga que yo acababa de conocer?.

Talvez... >> Dije tratando de ver hasta que punto yo era predecible.

¿Hyoga te hizo algo malo? >>

No... >> Algunos dirían que sí lo había hecho... pero yo no consideraba eso malo... al fin y al cabo era ser sincero... bueno... si es que en verdad lo fue... porque nada me sacaba de la mente que todo era una broma.

Para no haberte hecho nada malo te noto muy alterado, siéntate te doy un té... >>

No... yo ya me iba... muchas gracias Shiryu >>

Por favor >> Me dijo mirándome un tanto triste a los ojos, la mirada me llegó al alma y bueno, no era tan urgente el hablar con Ikki, además sería mala educación rechazar su invitación... me senté en la silla del comedor y el me colocó un té en frente, sobre la mesa.

Gracias... >> le dije mientras daba pequeños sorbos ya que estaba caliente. Hubo un silencio. Sentí unas manos en mis hombros, esto me alteró un poco, se comenzaron a mover y pronto pude reconocer era un masaje...

¡Que tenso!... algo te debió haber tomado por sorpresa ¿no? >>

Empecé a sentir que mientras más tiempo me quedase ahí más iba a adivinar mi situación y me daría mucha pena el que se burlaran de mí por haber caído como un estúpido en la broma de Hyoga, así que me paré de golpe y me dirigí hacia fuera de la cocina pero Shiryu me sujetó por un brazo y me haló hacia él. Instintivamente voltié quedando frente a él, y para mi sorpresa y muy rápidamente, me besó... que rico supo ese beso... pero al segundo recordé de quien era, coloqué una mano en su pecho y me empujé separándome de él...

¡Shiryu!, ¡¿Pero qué pasa?! >> Dije alterado un tanto molesto.

Shun... yo te... >> no lo dejé terminar me dí al vuelta y muy rápido corrí fuera de la cocina.
Mientras subía las escaleras hacia el piso de las habitaciones oí el arrastrar lento de una silla en la cocina, no le dí importancia, estaba demasiado sorprendido y confuso con lo que estaba pasando. Subía rápidamente por las grandes y largas escaleras cuando de momento y estando muy cerca, Seiya apareció en el piso de arriba pasando justamente por en frente de las escaleras, yo venía muy rápido y no me pude detener, así que me lo llevé por delante y caímos en el suelo... yo...sobre él...

Au... >>
Lo siento >> Dije.
No hay problema... Auu...¡Vaya que venías rápido no Shun!, algo debió haberte pasado... >>
No no pasa nada >> dije tomando apuro de nuevo y apoyando mis manos en el piso para tomar fuerza para levantarme pero Seiya me tomó por la cintura y me haló de nuevo hacia él impidiendo levantarme del suelo (o de él mejor dicho...).

¿Nada?...¡no estarías tan apurado!, ¡Vamos Shun!, ¿Somos amigos no?, cuéntame... cuéntame que te pasó... no te dejaré ir si no lo haces >> me apretó más fuerte.

Nada Seiya...¡Nada!...solo... algunos inconvenientes con Hyoga y... Shiryu... >> Traté de safarme pero el no me soltó.

¿qué inconvenientes? >> Preguntó.

Unos ahí... unos inconvenientes y punto... >>

Shun... >> me dijo Seiya con tono de padre que sabe que su hijo le miente.

Lo miré a los ojos molesto por no dejarme ir, no lo había visto a la cara debido al choque y al tanto movimiento, pero, a diferencia de mí, el me veía con una sonrisa inocente, cambié mi rostro molesto mientras lo vi a los ojos, su sonrisa se hizo más grande... se veía inocente... y extrañamente atractivo desde este punto, vi que su mirada bajó creo que hacia mi estómago...

Shun... >> me dijo >> Te gusta estar así apretaditos ¿no? >> me sonrió pícaro.

¡Que vergüenza!, ¡El había sentido mi....!, ¡Sintió qué....!, UYYY... me paré el doble de molesto y avergonzado esta vez no pudo sujetarme, corrí hacia la habitación de mi hermano, Seiya se volteó boca arriba y me llamó pero no le hice caso y seguía hacia la habitación.

Al entrar cerré la puerta de un trancazo, y vi a mi hermanó que estaba sacando una ropa del closet haciéndolo voltearse de golpe.

¡Ikki! >> Le dije molesto >> ¡Explícame!, ¡¿Qué es lo que está pasando?!, ¿Ustedes están buscando jugarme una broma?

¿Ustedes? >> dijo y colocó una cara extrañada. Al menos yo también sabía predecir los pensamientos de mi hermano... y ese “¿ustedes?” fue sincero...talvez no había caído. >> ¿Qué Ustedes?.

¡Hyoga!, ¡Shiryu!, ¡Seiya!, ¡Todos! >> dije alterado.

¿TE HICIERON DAÑO? >> Dijo Ikki apretando el puño y los dientes.

¡NO! >> Dije molesto pero luego bajé la cara avergonzado >> Todo lo contrario....

Ikki no parecía entender.

Todos... todos me tratan muy bien y... no sé, hoy me han tratado diferente... no me tratan como un amigo... pareciese que quisiesen tener... que yo fuese.... >> Dije confundido sin saber por donde comenzar o terminar.

Shhh shhh shhh... ya.... >> me dijo mi hermano que parecía haberse dado cuenta de mi confusión. Me levantó el mentón y me abrazó >> Tranquilo...tranquilo Shun....ellos solo saben... lo especial que tu eres...

¡Estoy harto de ser Especial!, ¡Quiero comenzar a ser normal! >>

¡Nooo!, ¡Nunca digas eso pequeño!, eso es un don... y los dones no hay que quererlos perder... >> Me abrazó de nuevo.

Pero es que... yo quiero ser normal... ustedes me hacen sentir... me hacen pensar... que yo soy... >> empecé a decir con dificultad con un nudo en la garganta >> que...que yo soy más frágil... ¡que yo soy distinto!...

Ya... ya... mi pequeño, tu lo que eres es una persona muy fácil de amar...y querer...te ganas muy sencillamente el corazón y el aprecio de los demás... >>

¡Pero es que eso es más que aprecio!, ¡Es más que cariño!... >>

¿Y qué tiene de malo el amor? >>

Me quedé callado... no recuerdo si fue porque no tenía nada que decir... o porque el nudo en la garganta se me había hecho mas fuerte...

El amor es hermoso Shun... el amor nace por si solo... en el amor no manda nadie... >> Me decía mientras hacías apoyar mi cabeza en su hombro >> debes... debemos entender que en el corazón no manda nadie.... >> se separó de mí pero sosteniéndome por la cintura >> nadie...

Lo vi sonreírme y pude al menos sonreír, tenía algo de razón... talvez tenía razón y yo no era diferente... tan solo era un sentimiento que había nacido y que no se había podido ocultar...
Gracias >> le dije, el me sonrió y pasó una mano por mi mejilla, cerró los ojos y se me acercó lento para darme un beso...que yo pensaba iba a ser en la mejilla que frotaba... pero se desvió a mis labios....

Te amo hermano... >> Escuché que me dijo...

Mi grito debe haber retumbado en toda la mansión, pasé por las escaleras molesto chocando con Seiya y Shiryu quienes estaban en el camino hacia mi habitación, mientras Hyoga subía las escaleras preguntando qué había pasado y mi hermano me llamaba persiguiéndome. Tranqué la puerta de golpe apenas entre y le pasé el seguro por adentro.

Shun, ¡Abre! >> Me decía Ikki tocando la puerta.

¡No! >> le dije molesto y me eché sobre la cama con el rostro en la almohada con ganas de llorar. ¿Ya no podía confiar ni en mi propio hermano?, estaba súper confundido y molesto por tantas sorpresas en un mismo día.

Shun... por favor, abre la puerta, queremos hablar contigo >> Dijo la serena voz de Shiryu del otro lado de la puerta, no respondí.

Permiso, Permiso >> escuché un susurro >> Shun soy yo Seiya, discúlpame estaba atravesado en el pasillo no era mi intención chocar contigo >> Reconocí la voz de Seiya, quien trataba de hacer creer a los demás de que si estaba molesto era nomás por el choque.

¡No es por el choque que estoy molesto! >>

¿Ah no?, ¿entonces por qué?... >>

déjalo, déjalo.. >> escuché otra voz que le hablaba a Seiya y luego me habló a mi tratando de abrir con la manilla >> Shun, discúlpame por favor, fui muy rápido, disculpa es solo que no me resistí...

¡Ahora ninguno de los cuatro se resistió! >> dije en un grito fúrico. Hubo silencio, talvez se acababan de enterar de los “intentos” y “abusos” que los otros habían hecho conmigo. Por un momento esperé oír palabras molestas e insultos celosos entre ellos pero al contrario se hizo un silencio por unos instantes. Hasta que Seiya volvió a hablar.

Shun... hay algo que tenemos que contarte... >>

¿Qué ya no me han dicho todo? >>

No... >> dijo Shiryu >> creo nos precipitamos un poco...

¿Un poco? >> pregunté en tono irónico, pero luego volví a hablar curioso >> ¿Nos precipitamos?...¿qué quieres decir con eso? >> Volví a considerar que se habían puesto de acuerdo para hacer una broma, me paré de la cama, que tonto yo, ya tendrían con que burlarse de mí por el resto de la vida.
Shiryu iba a hablar pero Hyoga lo interrumpió hablando sobre él.

Solo te diremos si nos abres la puerta... >> Negoció.

Puse la mano en el seguro de la puerta con duda de abrirla, me imaginaba sus caras, sus risas y sus gestos de burlas cuando me vieran. Me sequé las lágrimas, le dí vuelta al seguro, puse cara seria y abrí la puerta. Los vi a los cuatro uno al lado del otro, mirándome con cara arrepentida, yo solo levanté una ceja. Se quedaron callado, al parecer avergonzados unos instantes, me dí la vuelta y me senté en la cama.

¿Y Bien? , ¿Cuándo me van a decir que caí? >>

Algunos colocaron una cara extrañada.

Shun... >> dijo Hyoga quien entró al cuarto y dio unos pasos acercándoseme, le coloqué una mano extendida en señal de que parara y no se acercara más, él lo hizo y desde una distancia me dijo.

Nosotros... (suspiró)... nosotros estamos... peleando por ti... >> dijo mirando hacia abajo.

¿Qué? >> Dije, ahora entendía menos.

Pues...si Shun... nosotros... >> suspiró Hyoga de nuevo, mientras los demás entraban al cuarto >> nosotros hablamos hace unos días en privado y...

Y...?? >> pregunté yo cuando Hyoga se trancó.

Y Nos enteramos que todos gustábamos de ti... >> Dijo Seiya haciéndome voltear la cara hacia él. Todos veían al suelo como si no solo tuviesen pena por mí, sino entre ellos.

Es verdad >> Dijo Shiryu >> creo... creo que nos precipitamos así fue por...miedo a que los otros se adelantasen...

Esos comentarios me hacían molestarme más, porque me hacían sentir como una “cosa”, un objeto, traicionado por sus amigos y su hermano. Ikki fue el siguiente en romper el silencio...

Shun... espero nos puedas disculpar y que... más adelante puedas considerar, a alguno de nosotros... – dijo mirando el suelo temeroso de lo que yo pudiese decidir. Levanté una ceja incrédulo de lo que me decía, miré la cara apenada de cada uno, obviamente todos pensaban lo mismo que Ikki.

- Pueden irse de mi habitación. – dije en un tono serio que usaba muy poco. Me acosté y me voltié hacia el otro lado del cuarto, oí sus pasos al salir de mi habitación, pensé que todos se había ido ya cuando oí la voz de Hyoga.

- Aunque ahora no puedas pensar en ello... yo te puedo esperar todo el que tiempo que desees...
No contesté, y segundos después oí cerrar la puerta de la habitación.

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Capítulo 02
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Me estuve un largo rato en el cuarto, pero no durmiendo, sino pensando. Pensando en cada uno de los gestos que siempre habían tenido cada uno conmigo y que yo nunca había notado. ¡Es que antes no eran tan obvios! – pensaba - o talvez no les interesaba antes, sino que ahora como sabían que yo le gustaba a los demás, notaban que tendrían menos posibilidades.... – Suspiré – Estaba todo tan enredado ahora. Provocaba simplemente dejar de pensar en eso. Pero no. ¿Por qué les habré llamado la atención? – me pregunté levantándome de la cama y colocándome frente a un espejo, viéndome el cuerpo completo – No tengo mas músculos que Shiryu. Ni unos ojos más bellos que los de Hyoga... no entiendo porque se fijaron precisamente en mí – me miré completamente el cuerpo, no me había fijado que algunas partes habían crecido mucho desde la última vez que recordaba haberme detallado, mas sin embargo dejaban de ser algo tan resaltante como las cualidades de los otros. Alguien tocó la puerta.

- ¿Shun?... la cena está servida.... >>
- Ya voy Shiryu... >> Dije volteando la mirada hacia la puerta y dirigiéndome a ella para abrir la manilla. Ahí estaba él mirándome de frente, tranquilo como siempre.
- ¿Cómo estás?
- Eh... Bien... – Asentí con falsa seguridad, tratando de ignorar lo que había sucedido más temprano.
- ¿Bajamos?
- Está bien – Contesté. En el trayecto a la cocina ninguno de los dos dijo nada. Noté varias veces que Shiryu habría la boca y luego hacía como que tomaba aire o se aclaraba la garganta. No dijo nada a la final.

Esa noche la cocina estaba lúgubre. Normalmente había un escándalo en ella, Ikki y Seiya peleando por el ketchup, Hyoga molesto por tanto escándalo, Shiryu tratando de relajarlos a todos y Saori riéndose a carcajadas por los desastres que hacían. Pero no, esta vez nadie hacía nada ni decía nada. Saori talvez era la mas extrañada, porque preguntó...

- ¿Qué les pasa hoy? – Nadie contestó, todos seguimos comiendo - ¿sucede algo? – levantó una ceja y nos miró el rostro a cada uno – hoy están muy callados...¡Demasiado callados diría yo! – dijo viendo significativamente a Ikki y Seiya quienes comían a los lados.
- No pasa nada Saori, solo que hoy no estamos de humor...
Le respondió Seiya hablando sin importancia.

- Pues eso es bien raro, porque siempre hablan hasta por los codos... – dijo Saori volviendo a su labor de tragar.

- Bueno, ya seguramente era hora de los muchachos maduraran... – dijo Ikki sonriendo engreído.

- Por si no lo notaste estás incluido en el grupo... – le dijo Seiya con una sonrisa irónica.

- Nunca he sido de grupitos, y menos de muchachitos inmaduros... – repitió con el mismo tono y la misma mueca.

- ¿A Quien le dices inmaduro?... – dijo Seiya molesto tirando la servilleta en la mesa.

- Ay no empiecen... – dijo Hyoga con tono fastidiado. Saori se rió.

- ¿Quién es el que nunca superó la etapa de rebeldía y sigue siendo un muchachito?, ¿YO?... – Le preguntó Seiya a Ikki molesto. Shiryu tosió apropósito y Seiya le lanzó una mirada matadora.

- ¿No?, ¿Entonces quien?... – Respondió Ikki con una sonrisa victoriosa.

- ¡Tú Cara de Payaso! – Dijo Seiya mientras le llevaba el plato de spaguetti a la cara y se la dejaba toda embarrada en salsa.

- UUURGGH... ¡Eres un mal perdedor!, ¡Ya verás!... – Ikki lo agarró por el cuello de la camisa y lo levantó.

- ¡Muchachos Nooo! – gritaba Shiryu parándose de su silla.

- ¡Sangre, Sangre! – Cantaba Hyoga dando golpecitos a la mesa con los puños, mientras Saori se moría de la risa. Yo tampoco pude evitar sonreír un poco, aunque no me gustaba que fuesen tan violentos, creo que prefería verlos así que tan callados...

Ikki arrastró a Seiya por toda la mesa, embarrándolo con los platos de todos y dejándolos caer al suelo.

- ¡¡¡Los platos del gran Maestro!!! – Gritaba Shiryu mientras veía sus hermosas vajillas hacerse mil pedazos al caer al suelo. A Hyoga y Saori les hacía falta aire de tanto reír. Shiryu los veía algo molestos a todos, menos a mí...

- ¡DESGRACIADO!, ¡ME LAS VAS A PAGAR! – Dijo Seiya parándose en la mesa, tomando los platos que aun quedaban en la mesa y lanzándoselos con ferocidad a Ikki, quien estaba haciendo un bailecito muy cómico tratando de esquivarlos. Saori se cayó para atrás de la silla privada de la risa. Yo estaba atónito, viendo como la cocina se hacía nada. El color rojo y los ojos aguados de Hyoga. Las ganas de llorar de Shiryu, y la ganas de discutir cada vez mayores de Ikki y Seiya.
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Esa noche no muy tarde, ya yo estaba listo para dormir, me había bañado y me iba a poner el pijama cuando alguien entró a mi cuarto.

- ¿Shun?
- ¿Qué quieres Ikki?... – Pregunté haciéndome el desinteresado mientras sacaba mi pijama de una gaveta.
- Eh... lamento todo lo que ha ocurrido hoy...
- Ok, no hay problema. – Contesté del mismo modo mientras cerraba la gaveta y me quitaba la camisa.
- Eh... no no no, claro que lo hay Shun....eh... quiero decir, no quiero que las cosas se queden así entre nosotros, digo... siempre nos hemos llevado bien y pues, quería enmendar lo que hice...
- Ya te dije que está todo bien Ikki. – le interrumpí, serio – Tampoco es que han hecho algo imperdonable, más bien discúlpame a mí por haberme comportado así, solo lo tomé de sorpresa, pero ya todo está bien.
- ¡Me alegra, me alegra! – dijo Ikki algo nervioso según noté – Pero... sin embargo quisiera compensarte por lo que hice.

Me terminaba de colocar la camisa del pijama, cuando escuché eso y levanté una ceja.

- ¿Compensarme?
- Si, si.... bueno, estaba pensando en si querías ir a... algún sitio, – dijo Ikki, nunca lo había visto tan nervioso, yo extrañado solo levanté mas la ceja – Te iba a proponer ir al cine no sé talvez quieras, he oído de una película muy buena que está ahora en cartelera...
- Ikki... – sacudí la cabeza mordiéndome el labio de abajo, era difícil decirle que no a alguien con buenas intenciones – no hace falta que me compenses por nada, no hace falta eso, solo... seamos los hermanos y amigos de siempre... ¿si? – Le sonreí, el también lo hizo.
- ¡Entonces, si todo va a ser como antes acepta!. Siempre te ha gustado ir al cine y nunca me habías dicho que no para acompañarme. – Dijo él. Era verdad, me encantaba el cine y nunca le decía que no, además mañana era sábado, ¡que suerte la mía!, pensé resignándome a ir.
- Está bien Ikki, iré. ¿Le has dicho a los demás?
- Shun... – me dijo él – Ya te dije que soy yo quien te quiere compensar, luego... podrás compartir con los demás... mientras tanto solo acompáñame, ¿si? – me tomó una mano – no te voy a defraudar. – Lo miré con duda unos instantes, pero luego suspiré resignado. – Está bien....

Me costó conciliar el sueño esa noche. Habían pasado demasiadas cosas como para parar de pensar. Me dormí pensando en los muchachos y me levanté igual. Llegada la tarde ya yo estaba bañado y vestido para ir al cine, los muchachos preguntaban a donde iba a ir, pero Ikki se adelantaba y respondía que iba a tener una pequeña “reunión familiar” conmigo, yo me limitaba a no decir nada, se suponía esa era la intención. El chofer de la Mansión Kido nos llevó hasta el cine. Por un momento tuve la esperanza de que Ikki quisiera devolverse cuando notó que las suelas de sus zapatos estaban semi-despegadas, pero no desistió, ni se puso de mal humor. Entramos como a eso de las siete y nos sentamos en la última fila. Nunca había oído nombrar la película, talvez por eso estaba tan vacía la sala. Pero Ikki por supuesto debía de conocerla, pensaba yo, ¿Cómo nada iba a querer ver una película tan buena como decía Ikki?. ¡Que ingenuo yo, que no entendía que esa era la intención!...

Notaba nervioso a Ikki, me habló mucho desde el principio de los cortes, recordándome cosas de mi infancia, experiencias cómicas y trágicas que había vivido conmigo. Que si esmeralda, que si el otro, que si pensaba en mí, que si la confundía, bla bla bla. No me molestaba hasta que comenzó la película pero no me atrevía a decirle nada. A mitad de la misma, me resigné a que no me dejaría terminar de ver como el monito asesino mataba a los protagonistas, así que me puse de lado y lo escuché hablar viéndolo a los ojos.

- ...Ay que tiempos aquellos jaja... – decía en un suspiro nostálgico - ¿sabes Shun?, por eso fue que pensé como lo hice... me dí cuenta, de que mis mejores momentos los he pasado a tu lado...¡Y los peores también!. Pero, tu siempre has estado ahí, apoyándome, tomándome de la mano para ayudarme a volver al camino – Me tomó la mano – Por eso quería decirte, gracias, mi hermanito... – me sonrió, yo le devolví la sonrisa. Su sonrisa era sincera, sus ojos tenían un brillo especial esa noche y yo a pesar de la oscuridad podía verme en ellos, entrelazó sus dedos con los míos... – Shun... – me dijo en un susurro mientras su sonrisa se iba borrando lentamente – yo quiero estar contigo por el resto de mis días.... – me tenía hipnotizado con esa mirada y ese modo tan dulce de hablar que nunca le había oído – yo quiero protegerte todo el tiempo, quiero... amarte.... – Colocó su otra mano en mi rostro y me acarició la mejilla suavemente, dulcemente. Luego la bajó hasta mi barbilla y haló lentamente mi rostro hacía el, mientras cerraba los ojos poco a poco – te... – susurró – amo... – dijo muy despacio, acercando mis labios a los suyos.

- Ikki... – susurré también – esto no puede ser... – le dije serio, deteniéndome antes de tocar sus labios. Él abrió los ojos lentamente y me habló intrigado.

- ¿Por qué...?, ¿Por qué no?, - negaba ligeramente con la cabeza mientras levantaba una ceja intrigado - ¿es que acaso... hay alguien más?...

- ¡No! – me apresuré a decir – no, no es eso...

- ¿Entonces?

- ...Ikki... yo no te amo... – hasta para mí fueron duras esas palabras. Apenas las dije Ikki se acomodó derecho hacia la pantalla, yo me apresuré a hablar de nuevo – ¡No, no quise decir eso!, quiero decir... no te amo de la forma en que tu quieres que lo haga, yo....

- Ya Shun. – dijo Ikki mordiéndose el labio inferior, asintiendo, haciéndose el entendido – No tienes que explicar mas nada, yo... – respiró mientras buscaba las palabras – yo veré que haré con esto, no te vayas a preocupar – se quedó en silencio al igual que yo, que no tenía palabras. Luego el al sentir mi mirada clavada en él durante mas tiempo volvió a hablar – ve la película, ya está llegando al final...

Le hice caso. Pero también sé que lo dijo para que no lo viese llorar, pero igual lo vi, y eso me hizo sentir mucho mas incómodo que antes, y culpable, pero no dije nada, sentía muchísima vergüenza, no encontraba palabras.
Al volver a la mansión, los muchachos nos preguntaron como nos había ido. Ikki no respondió sino que siguió de largo y subió las escaleras.

- ¿Qué le pasa? – me preguntó Hyoga.
- Nada, – contesté – creo que... no le gustó la película, hasta mañana.

No sé si se creyeron el cuento, pero poco me importó. No les dije la verdad, porque supuse que mi hermano no querría que lo supiesen, y si quería, mejor que se los contase él mismo. Solo entré a mi cuarto y me eché en la cama para tratar de dormir, aunque tampoco pude sintiéndome culpable y dudando si había hecho lo correcto.
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El desayuno a la mañana siguiente fue más silencioso que el anterior. Ikki al parecer no tenía humor ni para pelear con Seiya, quien constantemente le tiraba indirectas. Yo no podía dejar de sentirme incómodo cada vez que estaba con él. Comí en silencio mi cereal. Ya que esta vez, Shiryu se había negado a cocinarle a nadie. A mí si me ofreció cocinarme algún plato cuando coincidimos al salir del baño en la mañana, pero lo rechacé sintiéndome agradecido de cualquier forma. Saori no desayunó ese día con nosotros, tenía unos asuntos importantes que resolver...

- Vaya que estás tranquilito hoy.... – le dijo Seiya a Ikki con ganas de lanzar una punta. – Me pregunto, ¿por qué estarás así?.
- No es tu problema. – dijo Ikki serio comiendo su cereal.
- Ohh entonces es porque estás más molesto de lo normal...
- No estoy molesto. – dijo Ikki molesto.
- Ohh si lo estás.
- ... – Ikki lo ignoró.
- ¿Acaso no te gustó la película de ayer o... fue otra cosa lo que no te gustó?. – Shiryu abrió los ojos enormemente a Seiya en señal de que se había pasado con la pregunta. En efecto lo hizo, porque Ikki puso la cuchara dentro del plato, lo llevó al fregadero y se fue. - ¿Qué?, ¿Qué dije?... – Preguntó Seiya haciéndose el inocente, mientras Shiryu negaba con la cabeza.
- Has abusado. – le dijo Shiryu.
- ¿Abusado?, ¿Cómo?...
- ¡Preguntándole eso Seiya!, ¿como más?, sabes que esas no son cosas simples como para burlarse de ellas...
- ¿Ah?, - dijo Seiya sin entender – Ahhh ya... Ohhh – dijo Seiya como cayendo en cuenta de algo – creo que me mal interpretó, yo lo decía porque...jeje... ayer cuando me molesté con él pues... tuve un impulso y... les despegué las suelas de sus zapatos jeje... – se sonrojó algo – Creo que merece una explicación. – Echó la silla hacia atrás y salió de la cocina.

Yo había pensado lo mismo que Shiryu, pero ahora entendía mejor el asunto y no me molesté con Seiya, solo había sido un error. Noté que Hyoga y Shiryu, comían con mucha más lentitud de la siempre, eso me extrañó, en mí era normal el comer lento pero en ellos no, y menos el mirarse de la manera que lo hacía de vez en cuando. Eso estaba extraño. Creo que cuando se dio cuenta de que ya no estaba tragando nada, fue que Hyoga decidió levantarse y decir que ya había terminado con cierta molestia. Shiryu parecía querer reír. Yo, para variar, no entendía nada. Hyoga dejó la cocina y lo escuché subir las escaleras.

- Yo también terminé – dije echando la silla hacia atrás para llevar el plato al fregadero.
- Aguarda Shun... – me dijo Shiryu sosteniéndome por el brazo.
- Quiero hablar contigo...
- ¿Si?...
- Pues me preguntaba si...
Ohh no, esto parece venir por el mismo rumbo... >> Pensé para mis adentros.
- Si... me dejarías... intentarlo...
- ¿Intentarlo? – le pregunté.
- Si Shun. Intentarlo, me refiero a... tu sabes, tratar de... conocernos mejor.
- Ehm... – me rasqué la cabeza y luego dije – Shiryu, yo no quiero hacerte sentir mal con todo esto, como pasó con mi hermano y...
- No Shun, tranquilo, yo no me colocaré así. – me interrumpió – solo te estoy pidiendo, que me des una oportunidad, una sola de conocernos mejor... – me miraba también con ese brillo en los ojos. Era una mirada de ojos verdes tan hermosa, pero que me hacía poner tan triste a la vez – solo una. Seré... totalmente sincero contigo, no habrá engaños, no habrá apuros, no me sobrepasaré contigo, pero solo dame.... una oportunidad....
Me veía fijamente con esos ojos ilusionados, como si depositase uno de sus mayores sueños en mi, era muy difícil decir que no. Así que asentí y el sonrió ampliamente.
- ¡Gracias...!, ¡Gracias Shun!, De verdad... ¡No sabes lo feliz que me haces! – su sonrisa y su alegría me contagiaron, el era un chico muy tranquilo y paciente, yo lo quería mucho y al verlo feliz no podía evitar el yo también sentirme así. Me abrazó con mucho ánimo y energía, yo le devolví el abrazo.

- He he hemmm.... – Seiya se aclaró la garganta desde el marco de la puerta mirándonos. - ¿Interrumpo algo?...

- ¡No, no no...! – Nos apresuramos ambos a decir.

- ¡Bien!, porque yo aún tengo hambre y mi cereal ya se ha de haber enfriado, ¡Shiryu si eres tan amable de hacerme algo cocinado por favor! – Le rogó Seiya. Pensé que Shiryu le diría simplemente que no, pero para mi sorpresa Shiryu se levantó y se puso a cocinar, debía estar de muy buen humor...
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En la tarde me encontraba cambiando canales en el televisor, muy aburrido cuando Shiryu tocó la puerta, entró a mi cuarto y me invitó a salir ese mismo día. Yo, muy aburrido acepté casi sin pensar. Así que me vestí y salimos, no tenía idea de a donde me llevaría, dijo que sería una sorpresa. Nos montamos de nuevo con el chofer de la mansión y llegamos a un parque de atracciones, donde nos bajamos. Shiryu pagó ambas entradas a pesar de que insistí mucho en pagarlas yo, llegamos al acuerdo de que al menos yo pagaba las golosinas y ante la amenaza de molestarme con él, aceptó.
Fue una tarde bien entretenida, Shiryu no hablaba tanto solo lo necesario, se comportaba de una manera bastante galante que me hacía sentir tan delicado, como cuando jugábamos con la nieve. Nos montamos en unas tazas que daban vueltas, en la media luna, jugamos maquinitas, entramos en la casa del terror y nos montamos en una montaña rusa. Tuvimos que sentarnos un rato a descansar pues Shiryu estaba algo mareado, prefería las cosas tranquilas y si se había montado ahí era solo por complacerme, cosa que yo le agradecía porque lo había disfrutado mucho. Cuando le pasó el mareo me chantajeo muy dulcemente en ahora ser yo quien lo complaciera y entrara con él en el paseo del amor.
Al estar en la fila parar entrar en el famoso paseo, noté que era una especie de río en la que cada pareja se montaba en una balsa, la cual se dejaba llevar por un río lento y se perdía en unas puertas de tela negra, impulsado por la corriente. Arriba había un cartel bien grande con su nombre “El Paseo del Amor”, y su slogan... “Entran dos, salen tres”. No entendí muy bien esto pero no le presté atención.

Habían varias personas que nos veían extraño al montarnos juntos en la balsa. Shiryu me susurró “ignóralos” al oído mientras tomaba mi mano y la balsa comenzaba a moverse. Al entrar por la tela negra deje de ver nada, todo era muy oscuro y algo frío, solo sentía el calor de la mano de Shiryu junto a la mía. Comenzó a sonar una música de fondo, como ambiental, se oían los ruidos de olas y gaviotas volando. Nuestra balsa dio una curva y vi luz de nuevo, pero era creada por el fondo iluminado de un hermoso atardecer, en la playa, con gaviotas dibujadas en el cielo, era una imagen muy bella.

- Que bello... – susurré sin pensar.
- No tanto mi pequeño... – me susurró Shiryu captando mi atención – no tanto como lo eres tú... – me sonrojé. Esas palabras, también eran bellas, pero voltié a seguir viendo el paisaje, hasta que otra curva lo dejó muy atrás. Entramos en otra zona de oscuridad, sin sonido. Al cabo de un rato unas luces circulares y pequeñas como de linternas pero de color morado empezaban a verse y moverse por el lugar. Shiryu me tocó el pecho con su dedo. Esto me extrañó, pero miré hacia abajo y vi que solo tocaba un punto morado que se movía por mi pecho, sonreí y el también lo hizo.

Luego, otro punto morado apareció en el pecho de él, y yo hice lo mismo, aplastando la luz con mi mano entera. Sonrió simpático de nuevo y me contagiaba esa alegría inocente. Creo que una luz debió haberse posado en mi rostro, porque con su mano también sostuvo mi mejilla yo vi una en su hombro y también coloqué la mía. El resto... parecía darse por si solo, sin darme cuenta me estaba acercando a él, y el a mí... los ojos se me iban cerrando mientras veía como los suyos hacían lo mismo. Comencé a sentir su respiración en mi rostro, lenta, suave. Coloqué mi mano en su rostro acariciándolo suavemente.

- Shiryu... – le susurré.
- Shun...
- No quiero arruinar.... no quiero arruinarlo...
- No lo harás... – me acarició el rostro – tranquilo...
- Me refiero... a nuestra amistad, si te beso... talvez... pueda hacerla perder...
- Pero nacerá algo más hermoso mi pequeño, nacerá el amor...
No supe que decir. El estaba cerrando nuevamente los ojos y acercándose a mí. No pude resistirlo, quise dejarme llevar por el dulce momento y yo también comencé a cerrar los ojos y acercarme a él, sentí un ráfaga de aire caliente y de repente una luz. Había terminado el paseo.
Shiryu pareció sentir lo mismo porque abrió sus ojos antes de que nuestro labios se tocaran, y nos separamos antes de que mas gente nos mirara extraño al salir del bote. Shiryu suspiró con un gesto extraño. No sé si fue decepción o risa, o talvez ambas por lo irónica que podía ser la vida, pero yo hice lo mismo.

Nos terminamos de subir a las demás atracciones. Shiryu seguía sonriendo y comportándose muy galantemente, pero yo sabía que se había desanimado un poco. Nos motamos en los carros chocones, había mucha gente y pues yo parecía tener un imán ya que todos me chocaron y quedé atascado en medio de tanto carro al acabarse el tiempo. Shiryu se bajó del suyo dispuesto a ayudarme, pero yo logré bajarme antes de que el hiciese algo, tampoco yo era tan inútil. El chofer nos pasó buscando a las 9 como habíamos cuadrado y nos devolvimos a la mansión. Si antes pensaba que tenía mala suerte, ahora estaba seguro de ello, ya que Ikki estaba sentado en la entrada de la mansión y me vio llegar con Shiryu bajándome del carro.

- Eh... Hola Ikki – le dijo Shiryu. Ikki solo levantó la cabeza y las cejas en señal de saludo, pero no lo miró molesto, sino mas bien decepcionado. Yo lo miré a él y también hice el mismo gesto, solo que un tanto mas notorio, el solo asintió arrugando la boca.

Esa noche también fue difícil dormir. Acostado en la cama y con mis ojos cerrados, me imaginaba el rostro simpático de Shiryu sonriéndome en un gesto hermoso y ese brillo tan hermoso en los ojos...tan... parecido al que el mismo Ikki tenía. Si... Ikki también tenía unos ojos hermosos, una sonrisa simpática. Lo recordé triste a mi lado, secándose una lágrima con el puño cerrado, sin hacer gesto en su cara, debía ser muy difícil llorar así, sin gesto alguno, debía estar acostumbrado a hacerlo, a tragarse el llanto... mi pobre hermano, se había sacrificado tantas veces por mí y ahora yo le pagaba con esta moneda. Me sentí mal, sentí que yo era el único que podía darle ese cariño, ese aprecio que le faltaba, ser yo quien cuidase de él y lo protegiera, de que nunca mas nada lo volviese a hacer sentir mal. Me veía abrazarle y consolarle de una manera dulce mientras el descargaba su tristeza en mi hombro. Escuché un sonido que me hizo abrir los ojos y apagué el despertador cuando al fin pude resignarme a despertar.
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Segunda mañana sin Saori. Nos encontrábamos nuevamente comiendo en el comedor, pero esta vez una ensalada muy bien trabajada. La alegría se notaba resaltar en Shiryu, mientras que Ikki brillaba por su ausencia, le pregunté a los demás donde se encontraba mi hermano pero nadie me supo responder, debía haber salido temprano porque no lo habían visto en la mañana. Ese día todos comieron excesivamente lento, yo, comí en mi ritmo normal. El sonido de mi reloj fue el que rompió el silencio, ya se hacía tarde para mi hora de ejercicios.

Ya terminé, voy a hacer ejercicio... - dije echando mi silla para atrás
Yo te acompaño... - dijo Seiya, al mismo tiempo que la silla de Shiryu se echaba para atrás y Hyoga dejaba su cuchara en el plato, talvez apunto de proponer lo mismo porque se quedaron quietos, callados y sin movimiento. Preferí no buscar problemas...

- No tranquilo Seiya, yo puedo ir solo muchas gracias... – me terminé de levantar.
- ¡Shun! – me dijo Seiya en tono insistente.
- ¿Qué? – le dije haciéndome el desentendido y llevando mi plato al fregadero.
- Por favor – dijo lento – solo quiero acompañarte. - Además ahora iba a salir para un lugar, solo te propongo que vayamos juntos. – me propuso calmadamente.

Pensé en respingar en signo de que lo hacía no porque yo así lo decidiese, pero no hice nada prefiriendo no parecer presumido para con los demás.
- Vamos pues. – me limité a decir, sin sonrisa, para que se apurara.

Salimos de la mansión y comenzamos a caminar un rato como siempre lo hacía antes de comenzar a trotar, pues debía tomar un pequeño tiempo para reposar la comida.

- Y... ¿a donde irás?... – le pregunté a Seiya intrigado por saber si en verdad pensaba salir o era solo una excusa para acompañarme.
- Ehm... pues pensaba en... ir a un pequeño río que hay por acá, solo a distraerme, yo... siempre voy a relajarme o a separarme un poco de la gente – respondió. Me extrañó mucho pues yo estaba casi seguro que había salido solo por acompañarme – eh... ¿quieres ir? – dijo y ahora yo estaba seguro que lo había hecho por eso.
- Eh... pues yo... eh... – repasé rápidamente cualquier cosa que se me viniese a la cabeza pero nada venía.

- ¡Por los Dioses soy un vago! – llegué a pensar. Terminé prefiriendo ir sin redondeos.

- Óyeme Seiya – le dije deteniéndome unos instantes. No sabía como iba a decir esto pero prefería decirlo a quedarme callado como siempre – Yo no... no creo que sea conveniente que tú y yo salgamos solos por ahí cuando...

- ¿Por qué? – me interrumpió Seiya.

- ¡Porque los demás estarán esperándonos allá en la Mansión y se darán cuenta que no llegamos!

- ¿Y?

- Y... y...y no quiero que haya problemas por mi culpa. – dije comenzando a caminar de nuevo como dando por cerrada la conversación. Seiya caminó mas rápido y se colocó en frente de mí bloqueando el paso.

- Shun... – me levantó la barbilla como la vez en invierno, sonriendo de la misma manera – No habrá problemas por tu culpa... – me dijo negando con la cabeza – si... nosotros hemos llegado a pensar así de ti o... sentir esto por ti ¡no ha sido por tu culpa, ni por la nuestra!, simplemente nace y ya...

- ¡Pero es que yo no quiero hacer sentir mal a nadie por mí! – Fui ahora yo quien lo interrumpió.

- ¡Shun!. Entiende que no eres tú quien lo hace sentir mal, además... ellos no tienen por qué sentirse mal de que tú y yo salgamos, quiero decir...eh... tu saliste una oportunidad con Shiryu y otra con Ikki y... – dijo Seiya y yo lo paré en el momento.

- ¡Ya va!, ¡Ya va!, ¿eso quiere decir, que ustedes, se han planeado esto también ya antes? – dije con una ceja levantada – ¿Es decir, que pronto Hyoga también se aparecerá por allí diciéndome si quiero acompañarlo a algún lugar?

- ¡No, no yo no dije eso! – se apresuró a decir Seiya. Yo lo veía muy dudoso, ya me había ocultado lo que sabía antes. – Lo que quiero es decir es que... ¡Bueno Shun!, ellos saben que tu a mí también me gustas y pues... deben entender que al igual que ellos, yo... yo quisiera tratar de tenerte a mi lado... – No le dije nada, lo miraba molesto. Me soplé el cabello y seguí caminando pasándole por un lado pero el me sostuvo por una mano.

- Por favor, no me dejes... – Me dijo suave. Yo me voltié molesto y lo vi directo a la cara. Su gesto triste, demoledor, su mirada de niño necesitado, su mano sujetándome con fuerza sin el mínimo deseo de perderme, su labio inferior mordiendo el superior con un gesto de espera y de ruego a la vez. – Por favor... – Sus ojos se aguaron.

¡¿Por qué carajos tenía que ser tan sentimental?!. – Me preguntaba a mi mismo una y otra vez mientras caminaba con un alegre Seiya hacia el río a donde el me llevaba.

- ¿Faltará mucho? – Preguntaba yo con impaciencia.
- No, ya estamos cerca mi pequeño – me dijo alegre mientras caminábamos adentrándonos en un bosque.
- ¡No me digas así que hasta soy mayor que tú! – le dije molesto.
- Pero eres mas inocente... – me dijo el deteniéndose y viéndome con una sonrisa.
- ¡Por supuesto que no es así...!, ¡Yo...! –
- Llegamos – dijo él antes de que yo dijera nada y se hizo a un lado para que yo viese el pequeño “río”.
- Para que te informes, niño inocente, este no es un río es un lago... – le dije yo con gesto satisfecho, al tener un argumento para demostrar mi conocimiento mayor sobre el de él.
- Es un río Shun. – dijo con el mismo gesto que yo.
- Lago... – dije yo mientras me le adelantaba y bajaba hacia el agua, poniendo el pie sobre tierra mojada.
- Río. – dijo el desde su lugar.
- Esta bien niño. Dejemos las cosas como están. Para ti es un río, para mi es un lago – le dije dándomelas de molesto y estirando un pie hacia el agua para saber si estaba fría – Ya veremos a la final, quien es el que tiene mas experiencias sobre estas co... – Perdí el equilibrio, me resbalé, caí, me mojé, Seiya se rió.

Era essssstresante esto. Yo estaba seguro que esto era un lago. Y estaba seguro de haber visitado muchos mas que Seiya, pero las circunstancias esta vez no me estaban ayudando, y la ropa mojada solo me hacía molestarme más y pensar menos.

- ¡Perdona... perdona! – decía Seiya con el rostro rojo y los ojos aguados, pero de la risa – ya... ¡Ya no me río más!, ya, ya.... – dijo tomando aire y recuperando la compostura. Me levanté del agua todo mojado y el no pudo aguantar volverse a reír, pero no le duró mucho la risa, porque enseguida y como pude lo halé y lo eché al agua conmigo de una vez. Cayo acostado sobre el agua y el sonido del chapuzón, indicaba que... “Auch, eso debe haber dolido”, como yo mismo dije. Seiya emergió la cara del agua con una mirada matadora, yo sonreí inocentemente. Y el aprovechó a lanzarme agua en la cara con los brazos, yo hice lo mismo y así comenzamos una batalla en el lago, de chapuzones y hundidas, pero ya no estaba molesto, al contrario me reía y me divertía mucho sintiéndome igual que él, como no había pasado en invierno...

Yo le lanzaba agua a Seiya con ambos brazos, pero este cerrando los ojos para que no le entrase el agua se acercó mas a mí hasta que pudo tomarme con los dos brazos, encerrarme en ellos y hacerme caer sobre la tierra suave de la orilla. Me reía mucho.

- ¡Suéltame! – Decía pataleando del mismo modo que lo hacía un niño que se divertía. El por su lado negaba con una mueca estricta en la boca y una mirada alegre en los ojos, hasta terminar riendo por completo. Me moví y me moví pero el no me soltó, hasta que me di por vencido y coloqué una cara de resignación.

Suspiré. – Está bien. Tu ganas... ahora... ¿puedes soltarme? – le dije con una sonrisa. El negó con la cabeza. – Seiya, no seas así, suéltame o sino yo... – no dije mas nada, Seiya movió rápido su cabeza y me dio un corto beso en los labios. Suficiente para hacerme callar. Me estuve intacto unos segundo viéndolo a los ojos. El me devolvía la mirada con esa sonrisa inocente en la cara. Por unos instantes, había olvidado los motivos originales por los que venía con él hasta acá. Sonreí tímidamente, no había sido desagradable después de todo.

- Ahora me... ¿puedes soltar?... – dije tímidamente, su sonrisa se borró como si después de darme el beso esperara que yo cambiase de opinión, pero asintió sin mayor cambio. – Gracias... – le dije casi en un susurro viéndolo de perfil, el sonrió.
- A tu orden. – me dijo con esa mirada... como si me hubiese dedicado por completo esa frase. Yo sonreí. – Shun... yo quisiera que... yo quisiera pasar todas mis tardes, todos mis días... todas mis noches... así, contigo.... – me tomó las manos.

- Seiya, yo... – dudaba de mis palabras, lo veía de frente con esa mirada ilusionada, con ganas de talvez besarlo y abrazarlo en ese mismo lugar, pero con ese sentimiento de culpa y de responsabilidad que llevaba en mis hombros, en cuanto a los demás muchachos. – yo no puedo prometerte nada en estos momentos... – bajé la mirada a su pecho – yo... estoy muy confundido, yo siento que, todo ha sido demasiado repentino y que... de repente tengo, como en mis manos lo que siempre he querido, pero que... puede traer consecuencias para otros... – subí de nuevo la mirada – discúlpame, pero... no estoy preparado para algo así.... – Seiya negaba con la cabeza suavemente, pero sin perder esa mirada, lentamente la sonrisa se fue formando nuevamente en su boca.

- Tontito... – me besó los labios de nuevo - toma la decisión que quieras, pero... no vayas a tardar por favor – me dijo con una sonrisa, yo también me reí de su comentario y juntos salimos del lago, empapados y hacia la mansión Kido.
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La imagen que tuve al llegar fue muy poco agradable y luego al enterarme de lo que había sucedido, volví a sentir culpa a pesar de lo que Seiya me había dicho. Entrábamos ya algo mas secos a la cocina, o bueno, lo que quedaba de la cocina. Shiryu estaba sentado con una mano en la frente y moviendo frenéticamente la pierna derecha, con gesto molesto. Levantó el rostro y luego se levantó de la silla al vernos llegar.

- Seiya, Shun... me alegra que llegaran, no sé que vamos a hacer para arreglarle la cocina a Saori – fue lo primero que nos dijo.
- ¿Qué?, ¿qué pasó aquí? – le pregunté rápidamente, alterándome un tanto.
Shiryu suspiró.
- Tuve... una discusión con Ikki... – dijo casi en un susurro.
- ¿Qué?, ¿Por qué?... – le pregunté, esperando que yo no fuese la respuesta. El no dijo nada pero me miró significativamente. Me alteré más. ¡¿Pero como...?!, ¡¿Por qué iban a hacer eso?!, ¡esto ni siquiera es nuestro!, ¿cómo iban a hacer algo tan grave?
- No, no no no. – Se apresuró a decir Shiryu pidiéndome con la mano que lo dejara a hablar – Las cosas no son así tan simples yo de hecho no fui quien hizo este desastre... – Levanté una ceja molesto.
- ¿Ikki sólo hizo todo esto entonces?...
- No, tampoco fue él. Fue Hyoga...
- ¿Cómo? – le pregunté entendiendo menos.
- Ehh... verás... – suspiró mientras con una mano se echaba el cabello hacia atrás – Sabes que... Ikki es un tanto temperamental y pues, ayer cuando nos vio llegar del parque me imagino, se molesto o algo y pues se fue a beber, por eso no amaneció aquí y pues... poco después que ustedes se fueron el llegó acá borracho y tuvimos una discusión. El decía que... tu eras su hermano pequeño y que yo quería apartarte de su lado, yo le dije que no era así pero Ikki estaba muy molesto quería pelear y pues... fue cuando Hyoga se metió en el asunto...
Pensé lo peor al darme cuenta de que ninguno de los dos estaban en la cocina.
- ¡¿Dónde esta Ikki?, ¿Dónde está Hyoga?, ¿Están bien?!
- Si, si... bueno, supongo que si pero... déjame terminar de decirte. – me pidió – Hyoga se metió en el asunto y le pidió a Ikki que se calmara, este no lo hizo caso y dijo que Hyoga era otro interesado más que quería robarle a su hermano, Hyoga dijo que no era así pero Ikki lo golpeó y pues Hyoga se molestó y le devolvió el golpe, yo me metí pero ambos me sacaron del medio. Luego, Ikki tomó la cruz que Hyoga cargaba en el cuello...
- Oh no... – me dije negando con la cabeza. Sabía mucho lo que significaba esa cruz para Hyoga, el último recuerdo de su madre, ojalá no le hubiese pasado nada.
- Ikki la rompió en pedazos y la pisoteó... – dijo Shiryu bajando el tono.

- Oh no... ¡esto no puede estar pasando por mi culpa!, ¿Dónde está Hyoga, dónde está Ikki? –

- Le dije a Hyoga que se calmara, que se contuviera y pues creo que lo hizo a pesar de todo porque se fue corriendo y subió las escaleras supongo a su cuarto... – dijo Shiryu.

- ¿Y Ikki?... – pregunté.

- Ikki se sintió victorioso viendo a Hyoga salir de esa manera y pues, salió de la cocina también, creo se ha de estar dando una ducha... – Me respondió. Yo respiré y relajé algo mis músculos, al menos podía sentir un alivio de que ambos estaban bien físicamente.

- Iré a ver como está Hyoga... – dijo Seiya.

- No. – lo detuve con el brazo. – Iré yo, fue... por mi culpa que pasó todo esto y quiero hablar con él.

- Shun tu no... –

- Basta – le dije. – Queriendo o sin querer yo sigo siendo el motivo por el que ha sucedido esto. Además, Ikki es mi hermano, ya hablaré con él después de que... se haya bañado y no esté borracho, con permiso... – Salí de la cocina caminando hacia las escaleras. Shun y Seiya se quedaron hablando en la cocina sobre lo que diría Saori cuando volviese...

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Capítulo 03
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Subí por las escaleras lentamente, pensando y repasando en tono bajo las palabras que utilizaría para con Hyoga. No era mi culpa directamente pero igual no podía evitar inmiscuirme en el asunto, esperaba que me perdonase y que perdonase a mi hermano, ya que el se sentía mal era por mi precisamente. Yo debía haberlo dejado todo bien claro desde el principio, para evitar que cosas como estas pasaran, cosas que podrían terminar dañando nuestra amistad, si yo pudiese hacer algo para que el nos disculpase y volviese a ser el de siempre con nosotros yo le estaría eternamente agrade...

Paré. Me di cuenta de que ya estaba en la puerta de la habitación de Hyoga, estaba cerrada, tomé aire, pero antes de entrar un sonido llamó mi atención. Pegué el oído a la puerta y lo pude oír claramente Hyoga parecía estar charlando, pero con dificultad, su nariz sonaba algo tapada, debía haber llorado. Abrí la puerta en silencio y lo vi arrodillado frente a la cama, en la posición en la que ya antes me había contado que “rezaba”, como su madre le había enseñado...

- Espero... – Decía sin notar mi presencia – espero que no te molestes conmigo madre. Traté de cuidar tu regalo, el símbolo de tu creencia como pude, pero no fue suficiente... lo que muchas batallas no habían podido destruir, hoy se me rompió por una pelea de muchachitos... – sonó su nariz y tomó aire - ... en realidad, es ese rosario lo que menos me importa, lo que me duele del caso, es que...- se calló unos instantes y volvió a hablar pero con una voz mucho mas ahogada - era el último detalle que me quedaba de ti... – Comenzó a llorar de nuevo y yo ya no me pude aguantar.

- Hyoga... – le susurré.

El volteó sin pensarlo y me vio ahí parado en la puerta. Se volteó hacia otro lado para secarse las lágrimas, talvez para que yo no notase que había llorado.

- Shun... que... ¿qué haces aquí?, volviste rápido...
- Si así es, volví... – me le acerqué – Hyoga, quiero pedirte disculpas por lo que ha pasado hoy yo...
- Shun, no te preocupes, no pasa nada, tú no tienes la culpa, no es nada importante... – Volteó de nuevo hacia mí ya se había secado las lágrimas, pero aún se veía el rastro de ellas sobre su piel.
- Claro que lo es. – le insistí – sé que... tu apreciabas mucho ese rosario, porque te recordaba mucho a tu madre... – Hyoga bajó la cara, talvez con vergüenza al sentirse tan débil en ese aspecto, yo tomé su mejilla y le hice subir la mirada – y también sé, que nada de esto hubiera pasado si yo hubiese puesto un “no” desde un principio...
- No Shun las cosas no son así tu no tienes la culpa de nada y...
- Espera Hyoga. – le dije, el hizo silencio y luego volví a hablar – Estoy cansado ya de ser el chico que no dice nada, que no hace nada, yo sé lo que pasa alrededor y no pretendo tapar el sol con un dedo, ni que ustedes lo hagan por mí. – el permaneció en silencio – Quiero demostrarles, que yo soy uno mas de ustedes. Un chico que juega, se equivoca, pide disculpas, llora, ríe y que... creo que por fin ha logrado madurar. .. - Los ojos de Hyoga me veían con duda, volvió a bajar la cara.
- No quería que me vieses así. – me dijo - Hoy planeaba que... saliéramos a algún lugar alegre, de esos que son perfectos para ti y pasáramos un feliz tarde, pero... ya no voy a poder, mas que triste, me siento humillado, humillado de que me veas en estos momentos en que soy tan... débil.
- ¡No, no eres débil! – me apresuré a tomarle las manos. – Acabo de entender al entrar aquí, que no eres más que uno de nosotros. Igual en todo y con necesidades...un chico... – miré sus manos y luego su rostro de nuevo - ...un chico especial...
- ¿Especial?
- Especial para mí... – Le dije.

No sabía el origen exacto de mis palabras, pero las estaba diciendo y extrañamente me sentía bien. No podía evitar sentir tristeza por Hyoga pero... al verlo así, necesitado, talvez de mi ayuda no podía dejar de verlo como un chico especial. Un chico que quería tener en mis brazos y darle todo el amor y el apoyo que podía.

- Ven acá... – le dije. Él lo hizo y lo hice apoyar su cabeza en mi hombro. – Llora todo lo que sea necesario. Porque hoy, saldremos a donde tenías planeado... – El volvió su cabeza hacia atrás quedando frente a mí, sus ojos me decían que no creía del todo lo que le acaba de decir. Le sonreí y el se aferró mas a mí y apoyó su cabeza en mi hombro de nuevo, lo abrasé con mucha fuerza, mientras sentía su pecho y espalda vibrar por su llanto. Era hermoso tenerlo a mi lado, para cuidarlo, para protegerlo como un niño precioso y delicado.

- Gracias... – me susurró como pudo al oído.

- Gracias a ti bebé... no ha sido nada... – le dije mientras le acariciaba el cabello.
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Hyoga no se comportó igual que siempre ese día. A pesar de todas mis palabras no podía dejar de sentirse débil, justo como ya en otras ocasiones me había pasado a mí, y por lo cual podía entenderlo perfectamente y verme a mi mismo desde otro punto de vista. Gracias a esto había logrado también entender el trato que me daban los demás chicos y creí encontrar ese equilibrio entre dar y recibir amor que inconscientemente estaba buscando. Le insistí mucho a Hyoga hasta que logré hacerlo bañar y vestirse, comenzaba a oscurecer cuando el bajó a la cocina donde yo ya lo esperaba para salir. Estaba precioso, vestido con un pantalón y camisa negra que hacían ver muy bien a su esbelto cuerpo y resaltaban el color de su piel y cabello.

- Veo que estás listo... – le dije sonriendo de gusto.
- Veo que tu también... – me dijo con una sonrisa algo chica comparada a las de siempre. – lamento... haberme tardado tanto, estaba muy indeciso y creo que a estas horas el lugar al que planeaba ir ya...
- Ya debe haber cerrado, no importa Hyoga, ya se me había pasado por la mente ir a otro lugar – Sonreí mas ampliamente y el se sonrojó. – Espero que te guste bailar... – le dije.

Media hora después, nos encontrábamos entrando a una discoteca de ambiente. Había muchas parejas bailando por todo el sitio una música muy movida y poco elegante. Nos sentamos frente a una barra al llegar, yo me le quedé observando con una sonrisa, el me sonrió tímidamente también y luego tomó aire y me habló preocupado:

- Shun perdóname. Perdóname por venir, con... este ánimo a este lugar. Eché a perder la cita que había preparado, no sé que me pasa hoy, parezco que no tengo ganas ni...
- Shhh... – le siseé mientras le coloqué un dedo en la boca y el hizo silencio – nada de eso importa. – le sonreí. – Lo que importa ahora es que estamos aquí, tú y yo. Mas nada. – le dije muy lentamente. La canción movida pareció terminar y una mucho mas tranquila comenzó a sonar en el lugar. Miré hacia las personas que parecían salir algo decepcionadas de la pista de baile por colocar música de este tipo, pero yo, la agradecía en el alma. - ¿Quieres bailar?... – Le propuse extendiéndole mi mano.

El me miró y esta vez si rió mas sincero.
- ¿Cómo decirte que no?. – Tomó mi mano y nos levantamos juntos hacia la pista de baile.

Estaba sola la pista. Algunos incluso pitaban al mezclador por colocar ese tipo de música. Nosotros entramos casi sin notar lo que pasaba alrededor. Yo coloqué mi manos en sus hombros, mientras que el abrazó los suyos a mi cintura. Unimos nuestros cuerpos y nos comenzamos a mover lentamente, dando cortas vueltas en el mismo lugar. Yo no podía quitar la mirada de sus hermosos ojos azules. El veía mi rostro embelesado, con una sonrisa mínima, su mirada me decía por si sola que se sentía muy bien de estar así. Coloqué una mano en su mejilla y el apoyó su rostro en ella y cerro los ojos, comencé acariciarle lentamente ese lado del rostro y el sonrió como si tuviese un hermoso y dulce sueño, que no debía ser mas tierno que su propio gesto, porque yo estaba también embelesado con él. Su rostro era tan inocente, disfrutaba de mi caricia, necesitaba amor y yo estaba ahí dándoselo y me sentía bien. Nunca había considerado que el dar amor fuera tan o mas hermoso que el recibirlo, hasta ahora.

El Abrió los ojos y volví a ver sus hermosos ojos azules, mojados y brillosos. Antes de que yo pudiese preguntarle porque lloraba el colocó su mano en mi rostro y me acarició de la misma manera, mientras su rostro sonreía. Estaba feliz, él estaba feliz y yo lo estaba por él. Su mano en mi rostro me devolvía tanto cariño, tanta suavidad, tanta paciencia. Sin darme cuenta mis ojos se estaban aguando también, los cerré y apoyé suavemente mi rostro en la mano de Hyoga. El me acariciaba tan dulcemente, era tan agradable, no imaginaba que un gesto tan sencillo podía llenarme tanto por dentro. Era hermoso, no quería que esto terminara. Nuevamente era tan agradable recibir esa atención, dudaba de nuevo que darla podía sentirse mejor, pero eso también dejo de importar. Ahí, junto a él, podía tener ambas, podía tener todo lo que me hubiese gustado tener y todo lo que me hubiese gustado dar. Abrí mis ojos lentamente y lo vi observarme tan dulcemente.

- Te amo... – me susurró. Con su carita inocente y sus lágrimas apunto de brotar.
- Te amo... – le contesté y fui yo el primero en llorar.

El Sonrió, a pesar de lo difícil que era en este momento y me abrazó con mucha fuerza. Yo lo abrasé con todas mis fuerzas también. No quería separarme de él. Era él con quien yo quería estar.
Lentamente se separó de mí y nuestras mejillas se rozaron al separar las caras del hombro del otro. Nuestras miradas volvieron a cruzarse y aunque hace mucho había acabado la canción, nosotros seguíamos en silencio viéndonos el uno al otro, hasta que una fuerza de atracción unió nuestros labios, los cuales disfrutaron muy lentamente ese beso. Con los ojos cerrados, mi mano en su rostro, las suyas en mi cintura y la sensación de estar entregando algo mucho mas profundo y grande que un beso.

Duramos así un tiempo, con la misma sensación de no querernos separar, hasta que se presentó la otra necesidad: respirar. Él me sonrió ahora ampliamente pero igual de tierno y hermoso que siempre.

- Gracias mi ángel, muchas gracias mi amor...
- Gracias a ti mi pequeño, por aferrarte a mi y dejar aferrarme a ti. – Les respondí y también sonreí. Antes de darle otro beso, mas corto y mas alegre. Sus ánimos también parecieron encenderse y por primera vez parecía que en verdad sentíamos el ritmo movido de la música que estaba puesto. Bailamos y bailamos muy, muy alegres toda la noche. Yo no podía sentirme mas feliz, siempre lo había estado hasta darme cuenta de mi debilidad y volví a serlo al darme cuenta que esa debilidad era parte de un todo, que Hyoga supo completar. Había encontrado a mi otra parte, mi media naranja, como quisiese decirlo, eso tampoco importaba ahora, en ese momento solo había una cosa en mi mente: Hyoga, y eso era más que suficiente...

Esa noche antes de llegar a la mansión, le rogué a Hyoga que no comentara nada aún sobre nuestra relación. Ya le diría a los otros pero en su debido momento, no quería hacer sentir mal o peor a nadie. Hyoga aceptó sin oponerse en ninguna razón y yo le estuve muy agradecido por eso. Llegamos tarde y no había nadie en la cocina, subimos las escaleras y nos despedimos en el pasillo. A pesar de que solo estuviésemos en habitaciones distintas imponía un gran sacrificio ya que no queríamos separarnos. Él incluso me propuso que durmiese con él en su cuarto, pero con un inmenso dolor tuve que rechazar la idea. No quería que mi hermano, Shiryu o Seiya nos encontraran de esa manera y fuera así como se enteraran de todo. Debía ser muy doloroso. Debía serlo, pues apenas imaginé algo así con mi pequeño (Hyoga) sentí una punzada en el pecho. Le dí un último beso y me dirigí a mi habitación sin mirar atrás, porque sino sabía que me iba a quedar allí.

Me dejé caer en la cama con una sonrisa en los labios. Este debía haber sido el día más... feliz, más hermoso de toda mi vida. No podía mas que agradecer a los dioses por haberme dando semejante bendición, aunque ahora les tenía que volver a pedir, pero no por mí, sino por mis amigos y mi hermano. Suspiré. Ikki... ¿cómo lo iría a tomar?, se había ido a un bar y había tenido peleas aún sin estar seguro de sus sospechas, ¿qué haría si yo mismo le confesara mi amor por Hyoga?, era muy injusto, el había hecho mucho en esta vida por mí y yo no podía dejar de sentirme en deuda. Por otro lado, Shiryu, Seiya... recordé mis citas con ellos, me sentí mal, sentí vergüenza conmigo mismo, lo que había sucedido podía haber ilusionado a cualquiera y si les dijese ahora, debía de estarles dando un golpe muy bajo. Pero... ¿cómo resistirse a momentos como los que pasé con ellos?, ¿cómo sabía que lo de Hyoga era distinto?. Mi pequeño... el me había aportado mas que cualquiera de ellos, pensé. No había duda de que todos habían sido muy galantes y delicados conmigo pero... fue Hyoga el único que me dejó ser delicado con él. Yo necesitaba sentirme igual que los demás. Saber que podía dar cariño, dar amor tanto como los demás. Hyoga complementó lo que hacía falta en mí, se encajó perfectamente como una pieza de rompecabezas y yo esperaba haber hecho lo mismo con él. Sus hermosos ojos me decían que me querían y yo no podía evitar sentir lo mismo. Por él sentía amor y aunque no sabía exactamente el por qué, sabia que era él el indicado.

A La mañana siguiente, lo primero que vi al abrir mis ojos fueron unas grandes y hermosas pupilas de color azul.

- Buenos días mi angelito...
- Buenos días bebé... – le respondí abriendo los ojos con dificultad, para luego frotarme el rostro - ¿Qué hora es?, ¿qué haces por acá?...
- Ya es tarde, Shiryu dice que el desayuno está listo, yo subí a avisarte...
- Oh... mu... muchas gracias Hyoga ya mismo bajo...
- De nada mi angelito, para mi fue un gusto venir a acompañarte. – me dijo sonriendo y alcanzando mis labios para darme un beso. Como me gustaría despertarme así todos los días, no habría parado ese beso sino hubiese oído unos pasos apresurados en el pasillo. Me separé de él.
- Espera... – le coloqué mi mano en la boca y agudicé el oído, pero ya no escuché mas nada. Volví mis ojos hacia los de él y retiré mi mano de su boca -... ¿en donde estábamos?. – le dije mientras sonreí, volví a besarlo y él me empujaba hacia atrás para volverme a acostar en la cama.

Bajamos a los pocos minutos hacia el comedor. Saori ya había vuelto de sus asuntos importantes y charlaba con Shiryu muy alegremente. Mi hermano tenía unas inmensas ojeras y comía el puré algo distraído, mientras que Seiya por otro lado no nos quitaba la mirada de encima cuando nos vio llegar juntos. Al sentarme lo primero que hice fue preguntarle a Ikki.

- ¿Por qué tienes esa ojeras?
- Eh... no es nada, llegué tarde del bar... – dijo Ikki, tratando de no quitar la mirada del plato, lo noté algo avergonzado. Pero me imaginaba por qué, lo hechos de ayer eran como para estarlo, mas sin embargo le hice otra pregunta.
- ¿Por qué volviste a ir?
- Ehmm... – Se pasó un dedo por debajo de los ojos, aún debía tener sueño. – yo... yo quise ir y pues... no nada, quise ir y ya. – dijo cortante pero no molesto, sino tímido, talvez nervioso. Preferí no volver a preguntar, seguramente aún se sentía mal y lo comprendía.

Conversé un rato con Saori. Me alegré mucho de que todo el papeleo y cosas con la fundación iban de maravilla, al parecer planeaban crear algunos orfanatos más para niños abandonados, me contenté mucho por eso. Shiryu también parecía contento y no paraba de preguntar sobre el tema a Saori. Hyoga también se veía contento, pero yo sabía que no era tanto por eso jaja. Mi hermano, con sueño y tímido. Mucha charla y por poco no me doy cuenta de que el mayor charlador estaba callado: Seiya.

- ¿Pasa algo Seiya?.
- No no pasa nada. – dijo mientras comía y negando la cabeza rápido sin dar importancia. Me pareció raro que él no se extrañara ante mi pregunta, sino que de una y rápidamente me contestara de esa manera. Levanté una ceja mirándolo poniendo en duda lo que me decía, el volvió su mirada hacia a mí y dijo – ¡Nada! – Encogiéndose de hombros y levantando las cejas, creyendo transmitir seguridad. También dejé de verlo y seguí comiendo.

Dejé pasar el tiempo, para ver si sus atenciones para conmigo pasaban también. Y en efecto hubo un cambio, al menos en algunos de ellos. Shiryu seguía tratándome especialmente, ofreciéndome toda clases de servicios, a veces adelantándose a mi en mis labores, razón por la cual yo lo regañaba después, me invitó en varias oportunidades a salir, pero yo me inventé los 1001 oficios por hacer en la casa y a la final el siempre entendía sino podía acompañarlo, aunque se decepcionaba un poco, traté de decirle en muchas oportunidades pero seguía viendo en el toda esa atención e ilusión, no me atrevía a hacerle sentir tan mal, porque yo lo quería, solo que no del modo que el quisiese. Seiya por otro lado creo que captó mas rápido mi rechazo a sus ayudas e invitaciones, porque se fue alejando algo de mí, siempre me hablaba y me trataba bien pero no como antes, ahora mucho mas cohibido, debía de haberlo entendido, porque no me invitó más a salir. Ikki en cambio, era raro cuando paraba despierto en la casa, siempre que yo me levantaba él estaba durmiendo, se levantaba muy tarde (casi a la hora de la cena) y desaparecía poco después hacia (suponía yo) el mismo bar de las otras noche. Me preocupé que mi hermano fuese a terminar alcohólico, pero Hyoga calmó mi pensamiento al contarme que el ya no llegaba borracho a la casa.

- ... él llega cuando está amaneciendo, pero no viene borracho que es lo extraño del caso, no te preocupes por él Shun, el no es ningún tonto – Me decía Hyoga mientras caminábamos por los patios de la mansión.
- ¿Y Seiya?. Creo que él ya se ha dado cuenta de mis rechazos, ya no me habla tanto como antes, ni me trata igual...
- Bueno Shun, tienes que entender que... el talvez quiera separarse algo de ti, estar tan juntos no puede ayudarlo a olvidar. – tomó mi mano – no es fácil...
- Si, lo sé. No puedo dejar de sentirme mal por eso. – le dije y el hizo silencio.
- Solo... no pienses en eso mi bebé, piensa que ahora solo somos tú y yo, solo eso – se detuvo y volteó hacia a mí, yo hice lo mismo. El sonrió amplia y tiernamente y luego, me besó. Yo coloqué mis brazos por su cintura abrazándolo y correspondía ese beso. Al terminar, volvimos a sonreír y tomados de la mano volvimos a entrar a la mansión.

Al entrar a la cocina no vimos a nadie. Hyoga cerró una gaveta que estaba abierta no sin antes decir que le extrañaba quien habría sacado licor ese día, pues era lo que antes estaba en ese gaveta.

- Seguramente Saori tiene invitados en la sala o algo así... – se respondió el mismo la duda, suponiendo.
- He hemm... – alguien se aclaró la garganta. Voltié a mirar al recién llegado.
- ¡Ikki! – me contenté un segundo y me asusté otro. Aún estaba tomado de la mano con Hyoga, la cual enseguida solté.
- Por...¿Por qué llegaste tan temprano? – le pregunté nervioso.
- Solo... ¡quise llegar temprano esta vez pues! – dijo él de modo simple y para mi extrañeza y la de Hyoga, Ikki sonrió.
- Yo... puedo explicar esto – le dije a Ikki, seguro ahora de que nos había visto tomados de mano.
- Aja, si, el puede – me apoyó Hyoga algo nervioso. La sonrisa de Ikki se hizo mas amplia.
- No, no, ya a mí no tienen nada que explicarme yo... – suspiró – yo ya entendí que Shun no era para mí jeje... – se rió tratando de romper la tensión. Me extrañó eso, pero rebobinando rápido me dí cuenta, que Ikki fue el único a quien le había dicho que “no” directamente. – Además yo... yo estoy saliendo con alguien. – dijo, y terminé yo siendo el sorprendido, pero...¡Era una agradable sorpresa!.
- ¿Si? – Le pregunté con una sonrisa -¿Quién?, ¿Cómo se llama?, ¿Dónde le conociste?. – Ikki rió sonrojándose un poco, el siempre me contaba todo y estaba muy agradecido por eso.
- Pues jeje... ustedes lo conocen, me lo encontré ese bar la segunda vez que fui. Estaba despechado como yo y pues... nació un bonito sentimiento... – Se rió. – por eso llegaba tarde todas las noches...
- Te ibas a su casa.
- ¡Claro que no! – le negó Ikki a Hyoga, este segundo pareció no creerle ya que dobló sus brazos.
- ¿Y entonces por qué no llegabas bebido?
- Eh... eh... pues yo....eh... – mi hermano se puso nervioso, debía de estar tratando de inventar algo pero no le llegaba nada a la mente. Yo sonreí ante la falta de excusa de mi hermano y antes de que él dijera algo, lo abrasé.
- ¡Me alegra mucho hermano!, me alegra mucho de veras que hayas encontrado a alguien. – el correspondió mi abrazo, apretándome fuerte. Yo sonreía a su espaldas. – y.... ¿se puede saber, de quien se trata?. – Ikki se separó de mí, algo cohibido y mordiéndose el labio inferior, pero igual me respondió.
- Shaka.

En la noche fue que subimos a las habitaciones. Hyoga y yo estuvimos todo el día fastidiando a Ikki para que nos contara cada una de sus experiencias sexuales con Shaka.

- ¡El tipo es un maestro! – declaraba Ikki cuando ya terminaba de perder la vergüenza con nosotros. A la final cuando subimos, Ikki dijo que se le hacía tarde, Shaka también lo esperaba hoy y el solo había venido a buscar su cartera para invitarlo a salir, así que apenas caída la noche voló a casa de su amado, dejándonos a Hyoga y a mí en el pasillo de arriba. Hyoga reía mientras lo veía bajar apurado por las escaleras.

- Ay... mi angelito... – suspiró y me tomó las manos – esas confesiones de Ikki han estado muy interesantes...

- Si. – le dije – Incluso me han puesto algo creativo. – Hyoga volteó hacia mí, su cara incrédula era muy chistosa, yo coloqué mis brazos alrededor de su cuello y lo besé profundamente. – Hoy tengo ganas de encerrarnos en el cuarto y no salir hasta mañana... – le susurré al oído.

- Amén. – Fue todo lo que él contestó. Terminando de entrar al cuarto y cerrando la puerta con seguro.


Desnudos, cansados, felices, juntos y aún despiertos, nos tomó la mañana. Hyoga no me dejaba levantarme de la cama, me tomaba por donde pudiese y me halaba hacia él cada vez que trataba de hacerlo.

- ¡Hyoga ya va a ser mediodía!, ¡Alguien va a venir a tocarme la puerta!.
- Que toquen, que toquen. No les abrimos y ya...
- Hyoga tenemos que comer... – las tripas de Hyoga se encargaron de apoyarme en ese momento.
- Ahhh...si... – dijo resignado. Tenia hambre.

Me coloqué ropa, abrí la puerta con cuidado, le canté la zona (no había nadie) y el pasó rápidamente a su habitación no sin antes darme un beso de despedida hasta el desayuno. Yo sonreí como quien sabe que ha realizado una travesura pero sin ningún sentimiento de culpa. Iba atravesando el pasillo cuando oí algo raro en la habitación de Shiryu. ¿Un ronquido?.

- ¡Shiryu no ronca!... – me dije a mi mismo recordando algunos días de camping en los cuales habíamos dormido todos juntos. La curiosidad me mató, entre abrí la puerta y me quedé impactado. Seiya estaba desnudo y roncando en los brazos de Shiryu, un momento, ¡Shiryu también estaba desnudo!. Las cama destendida, una botella de licor en el piso junto a unos vasos. Con que ellos habían sido quienes tomaron el licor. No dije nada, al contrario los dejé terminar de dormir tranquilamente, no tenía problema en hacer yo el desayuno.



Hyoga y yo ya estábamos terminando nuestros platos cuando vimos a un Shiryu algo sorprendido entrar a la cocina.

- Eh...eh...¡Shun!, tengo que hablar contigo. – Yo le sonreí a Hyoga, el también me sonrió y se retiró de la cocina, ya le había contado el incidente. Shiryu pareció extrañado de que Hyoga se fuese pero luego volvió a mirarme y hablarme a mí.

- No sé si hayas notado que...

- Si. – le interrumpí con una sonrisa.

- Bueno, eh... lo que yo quería decir era que...

- ¿Si?... – le pregunté cuando el se quedó trabado.

- Discúlpame Shun, no sé que pasó, no recuerdo bien qué sucedió ayer... yo te... yo te vi en el patio abrazado y besándote con Hyoga y... – bajé mi mirada al plato, otra vez culpa – y me sentí mal y pues se lo conté a Seiya pero el...

- ¿El ya sabía?.

- Si. Me contó que una vez los vio en el cuarto, pero se apresuró a bajar para que no lo vieran. – yo asentí comprendiéndolo todo. Hubo un silencio.

- Shiryu yo...

- Disculpa – me interrumpió él – pero ayer... estando con Seiya, en la misma situación nos dimos cuenta... de que tenemos tantas cosas en común y pues, yo siento que tu y yo no... – Sus palabras me llenaron, no lo dejé hablar más, sino que también lo abracé interrumpiéndolo. Ya sabía todo lo que necesitaba, ahora mi felicidad podía ser completa, mis amigos eran felices, mi hermano era feliz, mi novio era feliz y yo no podía dejar de estarlo también.

- Gracias... – le dije a Shiryu cuando apenas me separé de él. En un comienzo el creo que se extrañó de mis palabras pero luego me sonrió también.

- He hemm... ¿interrumpo algo? – Dijo Seiya apoyado desde el marco de la puerta sonriendo con los brazos cruzados.

- ¡Para nada! – le contesté yo también con una sonrisa.

- Ok, entonces podemos entrar, Ikki trajo un invitado.

Seiya entró a la cocina y detrás de él, vi entrar al caballero rubio del que con tanto ánimo hablaba mi hermano: Shaka. Le sonreí y el me devolvió la sonrisa, detrás de él entraron mi hermano, Saori y mi amado cisne, quienes se sentaron alrededor de la mesa a probar mi ensalada.

- Shun, esto te ha quedado muy bueno déjame decirte – me felicitó Saori. Yo le agradecí.
- Si, al menos a Shun si le quedan bien las comidas porque recuerdo que la vez que Ikki cocinó todo estaba espantoso – dijo Seiya mientras seguía tragando.
- ¿Cómo que yo cocino espantoso?... – dijo Ikki parando él de comer.
- Ay ay.... ¡no vayan a empezar!... – dijo Shiryu.
- ¡Mejor que al dragoncito me quedó esa sopa, porque sino, no hubiese quedado ni un poquito!
- ¡No te atrevas a meterte con mi comida!, ¡Además, era caldo!. – Amenazó Shiryu, olvidándose de su frase anterior.
- Si si, claro, ¡AHORA era caldo!, ¡Como no sabe a sopa sino a diablo, entonces ahora era...!
Shiryu le embarró la cara con ensalada no aguantó al final de la frase.

- ¡Eso es!, ¡Dale Dragón! – gritó Seiya apoyando a Shiryu.
- ¡Sangre, Sangre!...
- ¡COMO TE ATREVES MUCHACHITO MALCRIADO! – Ikki se vengó de Shiryu de la misma manera. Saori ya estaba roja de la risa. Me hubiese dolido si me hubiese tocado a mí cocinar de nuevo, pero ya no lo iba a hacer, además YO ya estaba lleno. Vi la guerra de comida que había entre Ikki, Seiya y Shiryu, luego bajé la vista hacia mi plato y miré la comida que estaba frente a mí, pero no con los mismos ojos ni el mismo uso, ahora lo veía como los copos de nieve en invierno. Tomé unos puños con mis manos y se los lancé a la cara a Ikki, Seiya y Shiryu, quienes los recibieron con sorpresa en sus caras y voltearon hacia mí al instante. Por un momento pensé que nuevamente me iban a ignorar, pero segundos después todos me estaban lanzando comida especialmente a mí. Jaja, ¿y se supone que eso debía de sentirse mal?. Saori e Hyoga no tardaron mucho en unirse a la lucha, teníamos un verdadero desorden en la casa, ¡Pero así éramos felices, ¿qué íbamos a hacer?!, era el mejor modo de terminar de terminar una historia.

Shaka: Ohh santo Buda, ¿qué hizo la tierra para merecer estos defensores?...

Fin.


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