Solo una mirada
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Pensamientos
Era invierno y el frio arreciaba fuera, una tempestad de nieve
se cernia sobre la mansion violentamente.
Desde la ventana de su habitacion podia vislumbrar el espectaculo, ese bello
fenomeno que tanto le recordaba a el.
¿Cuanto tiempo habia pasado?... ¿Un año?, ¿no
seis meses?, ¿un mes?, tal vez menos unas pocas semanas le habian separado
de su amor secreto, pero en su interior parecia una eternidad, le habia dejado
solo.
- Te odio - susurraba con amargura
Esa sensacion de nuevo comenzaba a llenar su corazon....
- Te odio - susurraba de igual modo
Aunque si le hubiera dicho lo que sentia... antes de esa maldita guerra, antes de que todo se precipitara de ese modo... Una imagen de suya aparecio en su mente.
- Te amo.
De pronto entre la tempestad una silueta comenzo a formarse....
- Hyoga
Apenas sus verdes ojos vislumbraron esa familir figura, con su peculiar paso a traves de la tormenta, se abrieron sobremanera. Giro sobre sus pies y se dirigio hacia la puerta lo mas rapido que su cuerpo le permitio, a punto de gritar su nombre de la emocion.... Cuendo su mano estaba a punto de tomar el pomo de la puerta, algo dentro de el le detuvo...
-Hyoga... - Sus labios pronunciaron tan bello nombre con inmensa
tristeza, Algo le indico que no era el modo "correcto" de recibir
a su amigo..... y menos despues de todo lo ocurrido....
Una lagrima recorrio su bella mejilla y se poso en el suelo tras titubear
un instante en su perfecto menton... Aun recordaba quien era.... y lo peor...
aun recordaba quien habia sido.... Aun podia ver los ojos de tristeza de su
amado tras despertar de tan horrible pesadilla.... Aun recordaba las palabra
de amargura de la boca de Siryu.. Aun podia sentir el olor de la sangre derramada
por Seiya... Aun podia sentir la rabia por la ausencia de su hermano... Aun
podia notar su corazon roto, destrozado tras la muerte de tantos amigos....
Solo por una razon, por su culpa... tudo fue culpa mia... todo.
*** No fue culpa tuya, no tenias ningun control de tus actos.... Hades te poseia... es mas tu impediste que te dominara y me ayudaste a expulsarlo... En ese momento no eras tu mismo...*** Las palabras dfe Saori resonaban en su cabeza en un intento de calmar su dolor....
** Sin embargo yo se la verdad.... mi corazon siente que eso no es cierto.... mi corazon anhelaba esa presencia malevola... anhelaba a ese oscuro ser... deseaba a aquel ser lleno de odio... porque ese odio habia llenadosu corazon... haciendole sentir por una vez completo... su culpa, ei solo fue su culpa.. porque el mismo fue quien le llamo... Hasta que sus ojos, sus azules y limpios ojos le devolvieron la razon... *****
*** Esos ojos auzules, tan azules como un cielo despejado en el estio, tan puros como el agua cristalina de un estanque Virgen,,,****
- Hyoga....- Susurro de nuevo mientras otra lagrima se desprendio
de sus ojos, evitando caer al suelo con ella....- Hyoga, yo...... te amo.....-
Caminaba por la calle bajo aquella tempestad de nieve, sumido en sus pensamientos
y con un semblante triste.
Habia pasado menos de un mes desde su marcha, aunque juraria que fue mas tiempo...
**Cuanto le echo de menos*** Una sonrisa se formo en su bello rostro al recordar
a ese tierno ser, **pero ¿porque se habia marchado?.... ¡Por
el!
¡Fue por el!**
Necesitaba pensar mas su cabeza estaba apunto de estallar por la presion.
Le amaba, ahora si estaba seguro... Tras alejarse cuanto pudo para aclarar
su mente, sosegar su alma y encontrarse a si mismo, se dio cuenta que habia
olvidado lo mas importante... Alli en una habitacion de la imponente mansion
Kido se habia dejado su corazon...
-Shun...
Ya no le importaba que fuera la reencarnacion de Hades, que por el tantos, incluso el mismo hubieran derramado sangre y lagrimas de dolor...
**¡Mentira!**
Si que le importaba, le aterrorizaba pensar que tan dulce
criatura pudiera albergar en su hermoso cuerpo a ese ser tan malefico, ese
monstruo... Pero su amor era mayor que su miedo.... **despues de todo el no
habia sido el responsable, es mas ofrecio su vida para terminar ese ser maldito...**
Intentaba convencerse.
Ahora entendia el dolor que debio soportar, ahora comprendia cuan injusto
fue al pensar que el habia sido el culpable de la muerte de sus amigos.
- ¿Como pude hacerte eso mi amor?¿Como fui tan injusto?¿Ese era todo mi amor?... Me jure a mi mismo morir por ti y al primer reves del destino te abandone a tu suerte... solo con tu soledad... lo siento.
En frente suyo estaba la mansion, abrio la verja y accedio
a su interior.
Ahora volvia con la confianza renovada en si mismo, porque ahora si entendia
que el era el unico sentido en su vida, su unica razon... su amor.
- Hablare contigo, te revelare el secreto que guarda mi alma... aunque se que no esposible que despues de lo que te he hecho puedas confiar en mi, me puedas amar. Aun asi estare siempre a tu lado, para ayudarte, para reconfortarte, para servirte... y si no hay otro modo te amare en silencio... pues tan solo una de tus dulces miradas llema mi alma de felicidad, tan solo una mirada.
El reencuentro
Por fin hizo acopio de todo su valor y abrio la puerta, despues de todo sus
ansias por ser iluminado por esos zafiros eran mayores a la angustia que en
su corazon habitaba... Una angustia que durante este tiempo habia crecido...
una sensacion de vacio que le iba llenando lentamente y que le impedia respirar.
La melancolia que años atras le dominaba y que ahora debido a la dudas
de su corazon se habia ido transformando lentamente en...¿ira?.
Lo noto cuando el se fue, tras su marcha, su tristeza y su culpa fueron las
que facilitaron que esa semilla que Hades planto en su antes dulce y confiado
ser, comenzara a echar raices, lentamente, pero profundamente.
Ahora sin embargo, situado en lo alto de la escalera podia verle, sus cabellos
dorados, su timida sonrisa y sus maravillosos y añorados ojos azules.
Por un momento sintio envidia, celos, viendolo como saludaba a los demas,
como se alegraba por verles a todos... como comprobaba que Seiya se habia
recuperado casi por completo.
Pero notaba como con su mirada, esos profundos ojos azules buscaban algo anelantes,
sus ojos recorrian todos los rincones del Hall en busca de algo, hasta que
lo encontro.
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Hyoga buscaba algo por la habitacion y no lo encontraba, los demas le hablaban,
abrazaban y reian felices por el reencuentro con su amigo... pero el seguia
buscando con su mirada aquello que mas que nada deseaba... hasta que lo vio,
estaba ahi, en lo alto de la escalera, semiescondido en la penumbra... observando
la escena en silencio.
Sus ojos se abrieron sobremanera, una sonrisa abierta ilumino su cara y lentamente
tomo direccion hesta esa figura fija, silenciosa, situada en lo alto de la
escalera.
Se alejo de sus amigos lento pero con paso firme y decidido, se acercaba a
el. Poco a poco una tierna emocion comenzo a dominar su ser al verle ahi,
tan cerca, al ver al dueño de su corazon observandole en silencio.
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Se fijo en el y comenzo a subir las escaleras. Una intensa emocion comenzo
a subir por sus antes albas mejillas.
Le sonreia a el, le miraba fijamente a el y se acercaba a el sin ningun tipo
de reserva. Hasta que al llegar a su nivel escucho su nombre salir de sus
labios de un modo tan dulce que sintio que sus piernas flaqueaban.
- Shun...
Y sin ningun temor le abrazo, le estrecho entre sus fuertes
brazos como si su vida fuera en ello y dejo caer su dorada cabeza sobre el
hombro de su amigo.
Shun estaba sorprendido, nunca antes lo habia tomado de ese modo, siempre
habia sido su mejor amigo pero algo distante nunca se habia atrevido a tocarle
y ahora...¡Dios mio le estaba abrazando!
- Perdoname... ya no te dejare solo nunca mas. - le dijo en un susurro...
Shun sintio que su corazon saltaba de su pecho, ¿habia oido bien?. Poco a poco respondiendo al abrazo de su amigo se relajo, y comenzo a sentir como todas sus dudas y temores se disipaban lentamente mientras sentia el calor que desprendia el cuerpo que tanto habia deseado sentir.
- Prometemelo - respondio al oido de su amigo.
Hyoga levanto su cabeza lentamente y poso sus labios subre la blanca frente se Shun, quien al sentir tan dulce tancto se sonrojo sin poder evitarlo, quedando su mirada fija en los luceros azules que le observaban de igual modo.
Cuanto tiempo estuvieron ambos inmoviles uno frente a otro,
observandose fijamente sin parpadear, como sintiendo que si desviaban un instante
su mirada perserian aquello que les daba la vida. Como si su respiracion dependiera
de la repiracion del otro, como si su corazon solo latiera por el otro.
Sentian que el tiempo se habia detenido, para permitirles disfrutar y recuperar
todo aquello de lo que durante los ultimos dias habian estado faltos. Como
si durante ese tiempo no hubiera salido el sol, y que ahora podian sentirlo
en su rostro mirandoles, regalandoles su energia, colmando su cuerpo de un
extraño calor que...
- Bueno, Hyoga debes estar hambriento y cansado despues de tan largo viaje, ¿Por que no bajas y me cuentas como te ha ido?
La voz de Saori habia roto aquel magico momento haciendo que los dos chicos se separaran y giraran su mirada hacia ella.
**Siempre tiene que ser el centro de atencion...** pensaba Shun en su interior.
- Si, tiene razon- dijo Shun con una suave voz mientras regalaba una bella sonrisa a Hyoga.
De este modo todo fueron al comedor donde disfrutaron de la cena, hablando de lo que les habia acontecido durante la ausencia de Hyoga. Parecia que todo habia vuelto a la normalidad.
Terminada la cena y tras largo rato hablando, decidieron retirarse cada uno a dormir a su habitacion. Pero antes de que Hyoga entrara en su cuarto , Siryu tomo el brazo de Hyoga.
- Hyoga tengo que hablar contigo - dijo en voz baja. Todos se habian metido en sus respectivos cuartos y no queria que nadie escuchara la conversacion.
- ¿Ahora?- Pregunto Hyoga extrañado
- Lo antes posible... es importante- dio Siryu con tono serio
- Mmmm.. esta bien, pasa a mi cuarto hablaremos mas tranquilamente- Hyoga accedio, y Siryu asintio satisfecho.
Confesiones
Shiryu entro tras Hyoga con la mirada fija en el frío suelo, cerro
la puerta tras de si y se dejo caer apoyándose en ella. Mientras tanto
Hyoga llego hasta su cama y se sentó, paso una mano sobre la suave
colcha que la cubría y comenzó a pensar el las noches en vela
que había pasado sobre ella, con su vista fija en el techo iluminado
levemente por las lejanas luces de la calle mientras pensaba en su amado niño...**
El ahora estará en su cuarto acostándose, tal vez este ya durmiendo...
si no fuera por Shiryu ahora el ya lo sabría todo**
Hyoga durante la cena había trazado un plan, cuando todos estuvieran
en sus cuartos, el en silencio se acercaría al de Shun para hablar
con el, para hacer firme la promesa que había sellado con un beso el
lo alto de la escalera.... ese beso... aun tengo en mis labios el perfume
de tu suave piel y el olor de tu sedoso cabello...
Pero su plan y sus deseos habían sido ahogados por la repentina petición
del dragón ***que demonios querrá decirme...*** El deseo de
terminar la conversación con Shiryu le estaba poniendo nervioso, sobre
todo teniendo en cuenta que este estaba todavía apoyado en la puerta
y todavía no había abierto la boca para explicar el porque de
tanta urgencia.
*** Esto es muy raro que bicho le habrá picado para no poder esperar
a mañana... espero que sea breve... *** Hyoga se estaba poniendo nervioso,
el silencio de Shiryu y su absoluta tranquilidad le estaban carcomiendo por
dentro. Hyoga lo observaba fijamente intentando en vano traspasar su piel
y adentrarse en su cabeza para saber el porque de tanto misterio y tanta urgencia.
Shiryu seguía sumido en sus pensamientos intentando aclarar sus ideas
para poder así enfrentarse a Hyoga... Soplo su flequillo, el cual escondía
su rostro, intentando en vano echar fuera de si algunas de ellas poco esperanzadoras.
Ahora su rostro era grave, tan grave que hizo que Hyoga comenzara a tomar
en consideración que de verdad lo que Shiryu le quería decir
era algo importante.
- ¿Shiryu que ocurre?- rompió el silencio Hyoga, su paciencia
había llegado a su límite.
Shiryu pareció salir de su ensimismamiento y sin mirar a Hyoga comenzó
a adentrarse en la habitación, con la vista fija en la ventana se acerco
a ella dándole la espalda a su amigo.
- Veras hay algo que debes saber, ahora que has vuelto... - comenzó
a hablar Shiryu.
- ¿De que se trata?- pregunto Hyoga algo confuso
- Debes saber que desde que te fuiste las cosas han cambiado mucho... - Shiryu
elegía las palabras cuidadosamente mientras observaba a Hyoga en el
reflejo de la ventana.
- ¿En que sentido? ¿A que te refieres?- Hyoga seguía
confundido, todo parecía estar como antes de la ultima batalla... ***Tal
vez si, Shun estaba algo mas callado que de costumbre... pero eso era lógico
después de lo ocurrido, a esto ya le pondré remedio... Seiya
y Saori... bueno estos dos estaban igual que siempre... aunque ahora que lo
pienso... durante la cena creo que Seiya le metió mano a Saori... o
¿fue mi imaginación?.. No el rubor de Saori los delataba. ¿Ikki?
¿Donde andará? Pensé que estaría al lado de Shun,
¿como se me ocurre confiar en el? y Shiryu... Este si estaba raro definitivamente,
¿que le rondara la cabeza?*** - Si, algunas cosas han cambiado... pero
no veo nada que pueda ser tan alarmante...
- Me temo que no. Veras, tras tu marcha...- Shiryu comenzó lentamente,
sabia que lo que le iba a decir le haría daño.
- Lo se fue algo repentina, pero necesitaba pensar, aclarar mis ideas...-
se defendió Hyoga
- Todos queríamos huir pero no lo hicimos... bueno Ikki si... el tardo
un día mas que tu el desaparecer, ¡Las dos personas que Shun
mas quería y que mas necesitaba huisteis sin pensar en el!- Shiryu
soltó irritado esa ultima frase casi sin pensar, aceptar que Hyoga
y Shun se amaban era algo que le destrozaba el corazón…
Hyoga no se había dado cuenta de ello y ahora permanecía con
la mirada baja, resignado y aceptando aquello que sabia cierto, había
abandonado a Shun.
- Como te decía- continuo Shiryu en un tono mas calmado - Le abandonasteis
y eso provoco que Shun cayera en una depresión... Dejo de ir a visitar
a Seiya al hospital, aunque en un principio pensamos que era lo mejor... nos
equivocamos...Se volvió taciturno, empezó a dejar de comer,
cada vez comía menos... hasta que dejo de bajar al comedor... No quería
hablar con nosotros... Dejo de salir durante el día pasándolo
encerrado en su habitación con las cortinas corridas y en completa
oscuridad...- Shiryu observaba al muchacho rubio sentado sobre la cama con
las manos cubriendo su rostro y apenas consiguiendo acultar sus lagrimas.
- Durante el dia... encerrado... eso no puede ser cierto... Shun no es así...-
Hyoga no podía creer lo que escuchaba, no quería.
- Si todo el día... porque durante la noche nos dimos cuenta que salía
de la mansión...- Dijo Shiryu con algo de tristeza...
- No, no es cierto...- Respondía Hyoga a cada una de las afirmaciones
del dragón
- Si lo es...- Afirmo Shiryu
- ¿Y a donde demonios iba? o ¿es que no os preocupaba que es
lo que hacia?- Inquirió Hyoga con rabia
- No lo se, le seguí un par de veces... Se dirigía al bosque...
Pero al entrar en el siempre lo perdí... entre la oscuridad y la bruma...
nunca logre hallarlo... Así pasaron varios días, hasta que Seiya
salio antes de ayer del hospital y le contamos lo sucedido y...- Shiryu se
detuvo un momento.
- ¿Que ocurrió?- Pregunto Hyoga queriendo conocer todos los
detalles
- Y bueno ya sabes como es Seiya, pensó que el estado de Shun se debía
a que sentía remordimientos por lo que le había sucedido...
Se empeño en hablar con el... Shun no quiso escucharle, Seiya le persiguió
por la mansión pero Shun comenzó a decir cosas horribles, Seiya
se puso nervioso, de nervioso paso a furioso y de ahí...
- ¿De ahí que?
- Bueno de ahí agarro a Shun de los hombros y comenzó a zarandearle...
Saori y yo intentamos separarles... pero entonces Shun intensifico su cosmos,
nos lanzo con fuerza contra la pared, Seiya cayo al suelo, Shun se dirigió
a el y comenzó a golpearle, así que para evitar males mayores
le inmovilice y llamamos al medico, quien sedo a Shun y reviso el estado de
Seiya... Por suerte el ya esta acostumbrado a... a recibir los golpes…
- Que Shun ¿que? - Hyoga no podía creer que estuvieran hablando
de la misma persona su corazón estaba ahora doliéndole mas de
lo que nunca lo había hecho... era como si las cadenas de Andrómeda
lo tuviesen amarrado y Shiryu tirando de ellas, estrujara con fuerza su delicado
órgano... ya notaba como comenzaba a derramar la sangre que este contenía
en el interior de su cuerpo, inexorablemente.
- Ayer estuvo todo el día durmiendo.- Suspiro un momento y prosiguió-
Me temo que Hades enveneno el corazón de nuestro ángel, partiéndole
las alas y dejándolo caer en un oscuro pozo de tinieblas.
- Y por que me cuentas todo esto, ¿PORQUE?- Hyoga estaba fuera de si,
Shiryu le estaba mintiendo, tenia que ser eso porque de otro modo la realidad
seria demasiado horrible... ¿Como podía el dulce Shun haber
atacado a su amigo así?¿No podía ser cierto Hades estaba
muerto, ¿como podía entonces ejercer ese poder sobre tan puro
ser?
- Porque hoy he visto algo que no había visto desde antes de entrar
en el Hades... Algo que mi corazón anhelaba, y que solamente tú
has sido capaz de conseguir...- Dijo Shiryu triste, mientras sus ojos comenzaban
a humedecerse
- ¿Que es?
- Una sonrisa de sus finos labios...- Shiryu estaba llorando, las lagrimas
caían por su faz sin control estrellándose contra el suelo -
Por mucho que lo intente, por mucho que quise mi amor por el no fue suficiente...-
Hablaba con impotencia, con la rabia de saberse derrotado antes de haber podido
participar en el juego- en cambio tu…si pudiste hacer ese milagro...
Hyoga contemplaba a Shiryu sin acabar de asimilar aquella confesión...
*** El ama a Shun... sabe que yo también... y aun así…***-
- No pongas esa cara Cisne, se que lo amas desde la Batalla del Santuario,
tras vuestra salida de la casa de libra, me di cuenta... Se que tu conseguirás
devolvernos al dulce Shun de antes
*** En ese momento conseguiré que Shun te olvide***
Hyoga no podía pensar, la revelación de Shiryu, esa revelación dulce y amarga le había dejado en estado de shock. No era capaz de articular palabra, no entendía nada… pero Shun le amaba… la casa de libra… de forma involuntaria su mente recreo ese mágico sentimiento con el que despertó de las garras de la muerte… en la casa de libra...
********************* Flash Back***************************
Tras que su maestro le hubiera sellado en el ataúd
de hielo solo había sentido un frió terrible y un vacío
insondable, vacío en el que se encontraba ahora inmerso. Se sentía
derrotado, Sabia que había fallado a su diosa, a su maestro, a sus
compañeros… Sintió su cuerpo navegar sin rumbo por una
oscuridad infinita y como los condenados supo cual seria el castigo que le
esperaba por haberse rendido y haberlos defraudado cuando mas lo necesitaban…
Supo que su final era ese, vagar por el vacío durante toda la eternidad,
sin descanso, sin compañía, solo. Jamás volvería
a ver a sus seres amados, nunca mas los vería, no llegaría al
lugar donde su madre le esperaba… ella le esperaría en vano…se
quedaría en este infierno, en ese gélido infierno en el que
su cuerpo, su mente y su alma sufrirían eternamente por la ofensa cometida…
***la muerte no es el final del sufrimiento… es solo el principio...***
Pero en el momento en el que estaba a punto de ceder a la locura, lo sintió,
sintió esa calidez, ese aura de bondad a su alrededor que lo llamaba,
que lo reconfortaba y que lo protegía.
*** ¿Madre?***
-No te alejes, no te rindas, vuelve, vuelve a mí...- susurraba una
voz
Y en ese momento deseo fundirse en aquel calido cosmos.
De pronto el sufrimiento ceso, volvió a sentir, volvió a oler,
volvió a oír y le pudo ver… Abrazándolo, con su
cosmos brillante totalmente desplegado dándole calor, evitando la cruel
sentencia que el destino le había deparado… Cuando una lagrima
cayo desde la faz del ángel hasta los labios de Hyoga, calida, suave,
se extendió por su boca e hizo vibrar todo su ser. Ese mágico
elixir reparo su cuerpo helado, dotándole de nueva energía y
su alma rota, dándole nuevas esperanzas.
Alzo su mano, despejo con gran cuidado el blanco rostro enterrado entre los
suaves y verdes cabellos y fue entonces cuando un grito se ahogo en su garganta.
El bello niño había entregado toda su enerva por salvarle, alejándole
milagrosamente de la muerte pero aproximándose el peligrosamente a
ella.
Se incorporo y con una delicadeza infinita tomo su cuerpo, se aproximo a su
cara, sus ojos cerrados, su tez pálida, así como sus labios
los cuales habían perdido todo su color… Y sin pensarlo decidió
devolverle aquel elixir mágico que todavía reposaba en su boca
en un intento desesperado de evitar tan triste e injusto destino… Sus
labios carnosos rozaron aquellos finos labios que custodiaban tan bella boca…
le beso, son toda su alma, entregándola en aquel beso junto con su
vida a su legitimo dueño, pues a el ya no le pertenecía.
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El recuerdo le arranco una lágrima de dolor… Shiryu en frente suyo le observaba fijo, inmóvil con los puños apretados
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Shun estaba en su habitación, a oscuras, miraba por la ventana cerrada…
*** Ya no te volveré a dejar solo nunca mas*** Las palabras de Hyoga
resonaban en su mente… *** ¡Prométemelo! ¿Lo hará?
¿Cumplirá la promesa? O se marchara otra vez como mi hermano….
Tal vez fuera mejor así… No quiero que vea en que me convertido,
ya no soy ni una sombra de mi mismo… una sombra que ha alejado a todos
los que había a mi alrededor… Porque así me lo pidió
él… el único que comprendió lo que sentía
mi corazón…*** Bajo su rostro y comenzó a pasear por la
habitación… *** Pero anoche no acudí a su llamada…
anoche me iba a liberar de mi dolor… si tan solo Hyoga… ***
Shun paseaba por la habitación sumido en sus pensamientos, con toda
su atención puesta en ellos no vio como se abría la ventana…
Una oscura forma apareció sobre ella…
- ¡Hola bello ángel!, anoche te espere… y no apareciste…-
Dijo una voz proveniente de la figura. Shun se giro sobresaltado – No
te asustes, he venido a por ti -
Un doloroso... ¿comienzo?
Hyoga se encontraba todavía sentado en la cama, en absoluto silencio
con su vista fija en el frío suelo, sus brazos apoyados en sus fuertes
piernas, dejaban caer sus manos libres, vacías, inertes, mientras las
lagrimas seguían brotando de sus claros ojos, ahora escondidos tras
algunos de sus mechones rubios.
Shiryu por su parte lo miraba absorto, fijo en la triste imagen que ofrecía
su amigo y rival.
De pronto Hyoga se incorporo, y comenzó a dirigirse hacia la puerta
mientras una de sus fuertes manos despejaba sus ojos de la humedad que los
cubría.
- ¿A dónde vas?- Acertó a decir Shiryu sorprendido de
la repentina reacción del rubio
- A terminar con esto… ya he perdido demasiado tiempo… voy…
voy a hablar con Shun- Dijo Hyoga sin girar su cara. Acto seguido abrió
la puerta de la habitación y salio al pasillo. Shiryu salio tras el.
Recorrió el corredor y escucho algunas voces y risas provenientes de
la habitación de Seiya, volvió su mirada a Shiryu sorprendido,
pero este que le seguía de cerca le hizo un gesto entornando los ojos,
por lo que Hyoga continuó la marcha. Por fin llego frente a la habitación
de Shun, frente a esa gran puerta. Echo un último vistazo al dragón
quien entraba en ese momento en su habitación, situada al lado. Tras
unos breves instantes de duda, toco a la puerta.
TOC, TOC, TOC
-¿Shun? Soy…. Hyoga- Pregunto dubitativo Hyoga. Pero no hubo
respuesta.
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Shun observaba la sombra de la ventana, todavía algo inquieto…
- Shun, ¿Por qué dudas?- pregunto con una voz suave, el ser
de la ventana
-Yo…- Contesto poco convencido el peliverde.
- Debes venir conmigo ahora, ya no dudes mas, mi señor te acogerá
entre nosotros como te he prometido y allí te liberara de ese peso…-
Prosiguió el ser de la ventana haciendo mas firme su voz.
- Yo… creo que… - Shun todavía dudaba
- No puedes negarte, aquí no hay nada para ti, solo el remordimiento….-
Respondió la sombra mas seriamente, su voz denotaba impaciencia…
- Vamos dame la mano, acompáñame, rápido –inquirió
mientras se inclinaba y extendía su mano hacia el chico.
Ahora la luz proveniente del exterior le ilumino, dejando ver parte de su
cara y cuerpo. Estaba cubierto por una capa negra que evitaba ver que ocultaba
bajo ella. Era un joven de cabellos negros y largos, su cara morena poseía
unos atractivos rasgos, y sus ojos, esos oscuros ojos, poseían una
mirada furiosa y agresiva que le atravesaban impacientes.
Shun no pudo articular palabra, se sentía hipnotizado por esos ojos,
su voluntad se quebraba, comenzó a alzar su mano hacia la que el joven
moreno le había extendido.
- Así es, dame la mano, acompáñame…- Susurraba
la sombra.
TOC, TOC, TOC
-¿Shun? Soy…. Hyoga- La voz proveniente de la puerta hizo detener
la mano de Shun cuando se aproximaba a la que suspendida en el aire la esperaba.
*** ¿Hyoga?… Hyoga… *** La mente del muchacho parecía
querer despertar de la influencia a la que estaba sometida.
- ¡Vamos! No te detengas, dame la mano – insistió el oscuro
ser, intranquilo por la aparición de aquel “inoportuno”.
- ¿Shun?¿Estas dormido? Abre la puerta necesito hablar contigo-
Hyoga hablaba desde la puerta.
Shun no se movió, no era capaz de decidirse, su ser se estaba dividiendo
en dos… Una parte de el quería iniciar el viaje con el joven
moreno… Pero la otra parte, la otra deseaba… deseaba ir junto
a Hyoga. Su mente se debatía ante que decisión tomar…
- Vamos, dame la mano – La voz se había vuelto mas severa.
- Shun ¿estas ahí? ¿Te encuentras bien? – Hyoga
continuaba llamándole, preocupado por la falta de respuesta.
- Dame la mano, ¡ya!-ordenaba el joven.
Shun seguía inmóvil petrificado, necesitaba pensar… necesitaba
tiempo para pensar… pero aquellos dos no le daban tregua, y seguían
insistiendo. Su cabeza daba vueltas, notaba a cada una de las llamadas como
un martillo que golpeaba su cabeza, mas y mas fuerte… Otra vez comenzó
a notar esa cerrada opresión en su pecho, la misma que sintió
cuando golpeo a Seiya. Su ira comenzaba a crecer, la notaba subir por su pecho,
inundándolo, hasta llegar a su garganta…
- Shun, voy a entrar – Dijo Hyoga al fin decidido.
En ese momento la sombra cogio la mano de Shun que seguía suspendida
en el aire y tiro de el.
- ¡Suéltame! – Grito Shun empujando al intruso para que
le soltara
Hyoga abrió la puerta y encendió la luz, vio a Shun al lado
de la ventana y una sombra que desaparecía de ella. Hyoga se acerco
al lugar para ver que era aquello que había caído. Se asomo,
pero no vio nada, en el exterior no había nada, ni nadie, solo silencio.
Una ráfaga de frío viento cerro la puerta de la habitación
con un ruido sordo, haciendo que Hyoga diera un respingo. Cuando se cercioró
de que nadie había allí, cerro la ventana para evitar que el
frío aire penetrara en la habitación y después corrió
las cortinas.
Shun, situado a su lado respiraba agitado, no se movia. El cisne giro hacia
el y le miro a los ojos. Sus verdes ojos ahora resaltaban sobre la palidez
de su cara. Miraba al vacío inquieto con todos los músculos
de su cuerpo en tensión. Hyoga dirigió su mano hasta el hombro
de Shun tratando de calmarle mientras le susurraba - ¿Qué ha
ocurrido? ¿Qué era eso que vi salir por la ventana?-
En el instante en que el muchacho rubio toco el cuerpo de su amigo, este se
lo saco de encima con un brusco movimiento. Hyoga sorprendido, le pregunto
- ¿Qué te pasa Shun? ¿Por qué me…?- No pudo
acabar la pregunta pues su amigo le lanzo un puñetazo directo a su
mandíbula.
- ¿Qué que me pasa? ¿Qué que me pasa? ¿Cómo
tienes el descaro de preguntármelo? ¡Bien lo sabes maldito seas!!
– Le espeto en la cara. Shun estaba fuera de si había comenzado
a empujarle acorralándolo contra una de las paredes de la habitación.
Mientras tanto Hyoga, confundido, notaba como allí donde le había
golpeado, un calido líquido corría por su labio bajando por
su barbilla. Asustado, por la reacción de aquella persona a quien jamás
había visto tener esta reaccion, ni jamás hubiera imaginado,
solo se atrevió a decir tímidamente – Shun… yo no..
yo…yo… te amo-
Las palabras pronunciadas por Hyoga parecieron enfurecer mas aun al joven
quien intensifico sus golpes, ahora con su puño cerrado, centrándose
en el estomago del primero. Golpeaba con fuerza, con rabia, como descargando
la ira contenida en su interior durante tantos años, y mientras lo
hacia, le decía furioso -¿Qué me amas? ¿Cómo
puedes decir eso? Maldito mentiroso, Si me amaras jamás te habrías
ido, no me hubieras dejado así, no me hubieras hecho esto…-
Tan fuerte golpeaba, que en una de las arremetidas un sordo crujido salio
del interior del cuerpo de aquel a quien estaba agrediendo.
La cara de Hyoga revelo un a mueca de dolor, e instintivamente se abrazo a
su estomago dejándose caer de rodillas.
Shun dejo de golpearlo y se quedo inmóvil mirando el lugar en el que
antes su amigo había estado en pie.
- Lo siento…pero… yo… te amo- la voz de Hyoga era ahogada
por el dolor que sentía en su estomago. Comenzó a toser saliendo
de su boca un hilo de sangre, llenando su boca de un sabor metálico.
Shun no dijo nada, pero de sus ojos comenzaron a brotar la lagrimas, y se
arrodillo frente a el. Lentamente su cara, que ahora mostraba un rictus de
absoluta tristeza, comenzó a aproximarse a la de su amigo que se encontraba
escondida tras sus mechones rubios, enfocada al suelo. Levanto ligeramente
con la mano la barbilla de rubio y poso sus labios en los de este tiernamente,
suavemente, sin prisa, en un dulce beso.
Hyoga no entendía nada, su cara mostraba la sorpresa y el dolor, no
comprendía como podía cambir de un modo tan radical.
- Hyoga… perdóname… no se que me ha pasado…- Shun
estaba llorando profusamente, había recuperado el control y estaba
arrepentido de lo que le había hecho–yo… también
te quiero-
Hyoga sintió una calida felicidad, esa felicidad que se siente al oír
esas palabras de la boca de aquel a quien amas, una sonrisa se formo en sus
labios al tiempo que otra sacudida de dolor recorrió su cuerpo, haciéndole
toser de nuevo y aumentando ahora la cantidad de sangre que escapaba de su
boca.
Shun al ver esto, cogio al rubio con sumo cuidado y lo deposito en la cama
despacio. Hyoga entre gestos de dolor dejo que su niño le ayudara a
llegar a la cama y colocarle en ella.
Tras esto Shun dejo un beso en su frente y salio de la habitación en
busca de un medico.
Shiryu que había oído toda la discusión, se encontraba
en el pasillo…
-¿Qué ha pasado?¿Y Hyoga?- pregunto aparentemente preocupado
- Esta en la habitación… ¿podrías llamar al medico?-
contesto Shun tranquilo, todavía con rastros de su llanto.
- ¿Qué le ha pasado? ¿Le has hecho algo…?- pregunto
Shiryu realmente preocupado
- …Llama al medico…- contesto bajando su cabeza-… ¿y…Seiya
y Saori?- pregunto, esperando verlos alrededor
- Ellos no se han enterado…quieres que…- Dijo Shiryu
- No, mejor… llama al medico y te espero en la habitación…-
contesto cortándole, y girando volvió a entrar en el cuarto.
Mientras tanto Shiryu bajaba las escaleras en busca del teléfono.
- Tiene rotas un par de de costillas… ¿Y como se ha
hecho esto?- Pregunto el medico tras examinar a Hyoga.
Shun bajo la cabeza
- Yo… tropecé y… me golpee contra el escritorio…-
mintió Hyoga, sonriendo levemente a Shun.
El medico tras vendarle, le suministro un calmante y dio algunas instrucciones
a los chicos.
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Mientras tanto en un antiguo castillo, en una gran sala, solamente iluminada
por el fuego encendido que crepitaba constante, una figura se alzaba frente
a la lumbre, observando como consumía su combustible. A lo lejos se
oían unos pasos acercarse precipitadamente hacia la lujosa estancia.
Al llegar a la puerta, esta se abrió y otra figura se interno hasta
ubicarse en su centro, unos pasos detrás de la primera que seguía
observando el fuego. La figura se cuadro, dando un taconazo que retumbo por
las paredes, y acto seguido se arrodillo hincando una rodilla y bajando su
cabeza en señal de respeto.
- ¿Y el muchacho?- pregunto la figura que se mantenía erguida
sin inmutarse.
- Mi señor… se negó a acompañarme.- dijo la figura
sin levantar la cabeza.
- Entonces, ya sabes que es lo que debes hacer…¿verdad Deimos?-
La primera figura esta vez si se giro, elegante, para observar a su subordinado
con sus ojos rojos cual rubíes.
Deimos, que todavía se encontraba en posición inicial, levanto
su cara y asintió mostrando una cruel sonrisa y un brillo malévolo
en sus negros ojos.
Dolor
El peliverde entro en su habitación, el medico acababa de
marcharse. *** Hyoga no debe hacer esfuerzos ***
El rubio muchacho se encontraba tumbado en la cama, respiraba acompasadamente.
Shun se acerco a el y lo miro largamente. Paso su blanca mano por la frente
del chico despejando los rebeldes mechones que en ella descansaban, mientras
el ruso soltó un pequeño gemido sin despertarse. Shun sonrió
mientras su vista se perdía en el perfecto y musculoso torso del joven,
que estaba tan solo cubierto por la venda que le había colocado el
medico. Memorizo cada centímetro del cuerpo que ahora estaba sobre
su cama, tranquilo y relajado. ¿Cuántas veces había soñado
con este momento?¿Cuantas veces había deseado verle allí
acostado como ahora lo veía? Shun se sonrojo levemente al acudir estos
pensamientos a su mente.
Se volvió, y acercando un pequeño sillón a la cama en
que ahora descansaba aquel ángel para sentarse, se dispuso a velar
su sueño.
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En la tranquilidad de la oscura habitación, un tímido rayo de
sol hizo aparición colándose por una pequeña abertura
en las cortinas e iluminando sin ningún remordimiento el bello rostro
del cisne aun dormido.
Levemente comenzó a abrir sus ojos, ante la insistente llamada de aquel
poco indulgente rayo de sol. *** ¿Que hora es?... ¿Dónde
me encuentro?*** Comenzó a observar escrutando la habitación
para discernir en que lugar se hallaba…. ***Parece… la habitación
de Shun… Estoy en su cama… ¿Qué demonios paso anoche?***
Recordaba la cena… recordaba haber hablado con Shiryu… y recordó
como había acabado en esa cama. El lugar que en sus mejores sueños
siempre despertaba, abrazado al cuerpo desnudo de su ángel. Pero ahora
no estaba en un sueño, pues no podía sentir ese cuerpo tan deseado
por el. ***Pero si Shun no ha dormido aquí… ¿donde…?
*** Y allí estaba el, sentado en el sofá con su adorable cabeza
coronada por uno de esos intrigantes rayitos que le confería unos brillantes
y áureos reflejos en su ya de por si bella cabellera. Hyoga paso un
tiempo contemplándolo, se veía tan hermoso, tan dulce…
le era imposible aceptar que la persona allí sentada, el cual había
pasado la noche velando su sueño en el incomodo mueble, fuera el mismo
que la noche pasada le golpeara… Su faz estaba llena de paz… parecía
el mismo niño que hace ya tantos años conoció en el orfanato,
siempre custodiado por su inseparable y sobreprotector hermano mayor…
*** No le culpo… se ve tan frágil… solo inspira ternura
y…*** Un pequeño sonrojo había aparecido sobre los hermosos
pómulos del muchacho que dormía placidamente…***¿Qué
estará soñando?*** Hyoga comenzó a incorporarse en dirección
a aquel que todavía dormía, cuando en el intento un látigo
azoto sus costillas y su estomago.
-Agggg..
Shun comenzó a despertar de su sopor al escuchar el quejido, y con
sus semiabiertos ojos se lanzo a socorrer a aquel, que de medio lado se cubría
con uno de sus brazos el lugar en el que un lacerante dolor le había
sorprendido, mienta con el otro trataba mantener su cuerpo sobre la cama.
Pronto llego hasta el, tomo el brazo del rubio con una de sus manos mientras
su otra mano había llegado a la espalda del chico obligándolo
a descargar en ella su peso y despacio le ayudo a recostarse de nuevo. Al
acabar con este movimiento se dio cuenta en la posición en que estaban
ambos, Hyoga estaba acostado sobre la cama, con su todavía torso semidesnudo
apoyado sobre la mano de Shun, obligando al chico de este modo, a quedar casi
encima de el. Sus cuerpos estaban muy cerca uno del otro, ambos quietos, rígidos
sin posibilidad ni deseo de moverse de esa posición. Se observaban
a los ojos absortos, perdidos en la profundidad de sus respectivas miradas
y sus caras, que ahora lucían un vistoso color encarnado, podían
sentir el calido aliento del otro. En la poco iluminada habitación
los dos muchachos estaban inmóviles uno frente a otro… hasta
que Hyoga con lento movimiento elevo su cabeza y rozo sus labios con los de
Shun, quien se dejo caer suavemente sobre el otro chico devolviéndole
el beso y cerrando sus brazos sobre este.
Un torrente de pasión comenzó a llenar el cuerpo de los dos
chicos. Sus bocas totalmente fundidas la una en la otra inspeccionaban el
nuevo espacio que tenían ante si, deleitándose con el sabor
que provenía de ellas. Como aquel, que abandonado a su suerte en medio
del desierto y punto de morir de sed, encuentra el soñado oasis, aquel
lugar que impidio a su razón ceder a la locura durante tan agónica
travesía y en el que ahora se deleita. Del mismo modo que ambos se
deleitaban.
Las manos de Hyoga acariciaban ahora la tersa y suave piel de Shun tras haberse
infiltrado bajo su camisa. Las respiraciones de ambos se estaban acelerando,
y sus cuerpos en total contacto se movían suave pero rítmicamente.
De pronto otro latigazo volvió a azotar al joven rubio, lo que provoco
una mueca de dolor en su cara, que el otro detecto al instante. Shun se obligo
a incorporarse para observarle mejor- ¿Qué…. Que te ha
pasado...?- le pregunto aun con su respiración alterada.
- Nada...- le respondió el rubio, tras haber comprobado que el dolor
remitía y cogiendo los brazos del otro tratando de acercarle y así
continuar aquello que habían comenzado. Pero Shun con una sonrisa y
los ojos llenos de inmensa ternura, se deshizo del abrazo suavemente, y dándole
un dulce beso le dijo – Aun no… todavía estas muy lastimado…
Será mejor que baje por el desayuno-
El cisne sonrió resignado. *** Aun así, ha sido uno de mis mejores
sueños…***
- ¿Y bien? – pregunto el joven de cabellos oscuros,
a aquel que salía de la habitación.
- Debemos convocar a las Keres…- dijo Deimos con una expresión
llena de maldad.
- ¡Por fin!, ahora podremos divertirnos. – Respondió el
primero mostrando impaciencia y tomando dirección hacia la salida de
aquel recargado y oscuro pasillo.
- Fobos… Primero hemos de… - Inquirió Deimos seriamente.
- Sin duda hermano… Nuestro padre cumplirá sus deseos…
- dijo Fobos dirigiéndole su oscura mirada y sonriendo del mismo modo
que su hermano gemelo.
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A pesar de la sorpresa inicial por la, y nunca mejor dicho, increíble
explicación por parte de Hyoga de la causa de sus lesiones, el apoyo
de Shiryu en este tema convenció a Saori y Seiya y la vida en la mansión
pareció recuperar la normalidad. Shun había recuperado casi
totalmente su apacible carácter, cuidaba de las lesiones de Hyoga quien
se recuperaba rápidamente. Saori y Seiya pasaban casi todo su tiempo
juntos… En cuanto a Shiryu, ayudaba a Shun en todo lo que podía,
pero sin embargo evitaba a Hyoga sistemáticamente. Aun así la
paz y la tranquilidad parecían haber retornado por completo a aquel
lugar.
En la habitación de Shun, este se dedicaba a cambiar el vendaje de Hyoga que se encontraba sentado en la cama, pensando. Hyoga ya se movía por la casa libremente, a pesar de que su entregada enfermera le marcara implacablemente, evitando que el muchacho hiciera esfuerzos, pero el chico se sentía feliz de semejantes atenciones por su parte.
- Un momento, que en seguida termino…-dijo Shun inmerso
en la tarea que llevaba entre manos
- Gracias… - dijo Hyoga mientras observaba a Shun como con sumo cariño
terminaba de ajustar el vendaje.- Me gustaría saber algo…- dijo
tímidamente. Shun levanto su vista y le miro interrogante mientras
asentía.
- ¿Que fue aquello que vi caer aquella noche desde tu ventana?- dijo
suavemente.
Shun por un momento dudo, se levanto de su asiento, agacho su cabeza pesaroso
al recordar aquellos acontecimientos… sin embargo, no podía recordar
claramente, que había ocurrido minutos antes de que Hyoga entrara en
la habitación…pero enfrentando a Hyoga, decidió que el
se merecía saber la verdad que escondía su corazón…
aunque ello significara perderle…
- No recuerdo claramente lo que sucedió… me encontraba como inmerso
en un sueño… incapaz de reaccionar… en esos momentos solo
sentía temor… y una ira que me invadía… y al verte
solo sentí odio… sentí que tu eras el culpable de mi pesar,
pero al reencontrarte en el suelo… al escucharte comprendí que…
que si algo te ocurría… - Una lagrima cayo desde sus esmeraldinos
ojos.
Hyoga viendo el sufrimiento reflejado en aquella perla cristalina, intentando
evitar que sus propios ojos vertieran lagrimas, atrajo a su boca tiernamente
sus finas manos, las beso, incendiando con tal leve roce al muchacho que enfrente
suyo ahora le miraba sorprendido *** ¿de verdad no le guardaba ningún
rencor?¿Por qué capricho del destino he sido obsequiado con
el cariño de tan noble y puro ser? Es posible… que después
de todo…también los malditos por los dioses tengamos derecho
a la felicidad***
El muchacho estaba imbuido en sus pensamientos, contemplando los inmensos
y cristalinos ojos de aquel querubín rubio, que ahora le acercaba hacia
el, obligándolo a sentarse a horcajadas sobre sus piernas. Un magnetismo
inevitable atrajo sus labios, comenzando un apasionado beso mientras que los
brazos de Hyoga rodeaban ahora la fina cintura de su amado ser el cual hacia
lo propio, con una de sus manos sintiendo su fuerte espalda y la otra perdida
entre los dorados cabellos. Las manos de Hyoga ahora desabrochaban cada uno
de los botones de la blanca camisa se su amante, despojándole de ella
mientras su ardiente boca probaba la piel de su pecho, recorriendo cada milímetro
y arrancando del joven pequeños jadeos de placer mientras se aferraba
a los cabellos de este acercándole mas a si e intentando controlar
la explosión de sensaciones que le invadían. Shunni miraba la
cara de aquel que ahora había comenzado a desabrochar sus pantalones
en busca de mas lugares sobre los que depositar sus besos, mientras el masajeaba
con sus largos dedos aquella cabeza, tratando de asegurarse de que aquello
no era un sueño, intentando comprobar que las manos que ahora acariciaban
las partes mas ocultas de su anatomía y que tanto placer le proporcionaban
fueran reales y no una mala jugada de su imaginación.
Ambos se deshicieron de aquellas prendas de ropa que les impedían disfrutar
plenamente del contacto de sus cuerpos. Shun no podía evitar el azoramiento
de sus mejillas al contemplar su común desnudez y la intensa mirada
que Hyoga le dedicaba, extasiado ante la belleza que el albo chico escondía
bajo sus ropas. En su estilizado cuerpo podían verse todos sus músculos
bien definidos, tapizados por una suave y blanca piel, que solo perdía
esa apariencia en su cara la cual había tomado un ligero y sonrosado
color, y que enmarcada por su larga y verde cabellera, le confería
la apariencia de ser una perfecta y bien proporcionada escultura del mas sublime
de los artistas.
Hyoga lentamente tomo su mano de nuevo y lo atrajo hacia si mientras el se
recostaba en la cama. Shun de rodillas sobre la cama, se aproximaba a aquel
perfecto cuerpo, ahora solo cubierto por el vendaje que cubría parte
se su moreno tórax, mientras las caricias que momentos antes hubiesen
parado comenzaban de nuevo, intensificando y aumentando su ardor y su deseo.
Dejo caer su excitado ser sobre el otro abalanzándose sobre su boca
e un intento de saciar la extraña sed que sentía y que sabia
nada mas podría calmar. Sus cuerpos en total contacto se entrelazaban
en un éxtasis de sensualidad, explorándose mutuamente, descubriendo
el placer que solo el otro podría darles. El calor continuaba aumentando
en aquella habitación, mientras la blanca nieve comenzaba a azotar
la ventana, envidiosa del hermoso sentimiento que inundaba a los dos amantes.
La llama que prendía dentro de aquella estancia no podría haber
sido apagada ni con el mayor de los océanos.
Hyoga comenzó a masajear la entrepierna de su deseado ángel,
quien se encontraba ahora bajo el, tembloroso por su inexperiencia y totalmente
rendido a las placenteras sensaciones que el cisne le provocaba. Hyoga saboreaba
cada centímetro de la piel de su miembro, moviéndolo suavemente,
aumentando la velocidad a la vez que jugaba con su boca traviesamente disfrutando
de la excitación de aquel que, embriagado por el placer solo era capaz
de gemir pidiendo mas, cuando a punto de llegar al clímax paro, y observando
la confundida y suplicante cara de su amado le dijo en un tono travieso –
Aun no-.
Shun no podía soportarlo mas necesitaba descargar toda esa pasión
que recorría su cuerpo, pero Hyoga paro, provocando con ello un mayor
deseo en el. Excitado por el momento, trato posicionarse sobre el erecto miembro
de Shun para facilitar su entrada, pero al intentar realizar ese movimiento
aquel látigo olvidado volvió a aferrarse a su cuerpo, provocando
un intenso dolor que le obligo a soltar una leve exclamación de dolor.
***Ahora no***.
Ante aquello el otro muchacho le dirigió una preocupada mirada y tratando
de controlar sus impulsos intento separarse.
– Tal vez sea muy pronto…- explico entre jadeos y con una suave
sonrisa añadió -no querría matarte antes de poder…-
no pudo acabar la frase puesto que el rubio aferrándose con sus manos
a la cintura del primero y mirándole a los ojos le dijo –…seria
una dulce muerte… morir entre tus brazos…- y acabando la frase
acerco al peliverde mas a el, sellando sus labios con un beso. En ese momento
Shun tomo la iniciativa, volviendo a colocarse en la posición superior,
repitiendo el ritual que minutos antes había sentido bajo su propia
piel, devolviéndole todo aquel placer a su amado, quien sorprendido
por semejante reacción y rendido ante aquel muchachito no pudo sino
dejarse hacer, llegado el momento de máxima excitación Shun
se posiciono sobre el Cisne quien trato de detenerle – La primera vez
es algo doloroso- dijo entre jadeos, mientras trataba de evitar que el muchacho
prosiguiera, muy a su pesar, sin embargo con una decisión absoluta
el chico respondió –lo se- y sin esperar mas repuesta comenzó
a permitirle la entrada a su interior.
Al principio, poco a poco notaba como el dolor laceraba su cuerpo, se inclino
sobre Hyoga abrazándolo, intentando acostumbrarse y tratando de hacer
oídos sordos a aquel dolor, hasta que finalmente el miembro de su amante
estuvo completamente en su interior. Shun mordía el hombro del rubio
con sus ojos cerrados en un gesto de dolor. Hyoga se detuvo a la espera de
que su ángel se acostumbrara a el, impidiendo que los instintos de
su cuerpo le vencieran. Cuando al fin Hyoga noto que los dientes de su niño
soltaban su presa, comenzó a moverse poco a poco, suavemente, y como
respuesta esos dientes volvieron a atrapar de nuevo su piel.
Shun todavía sentía ese intenso dolor, pero ahora comenzaba
a notar como con los rítmicos movimientos, se transformaba en placer...
un placer que finalmente logro hacer desaparecer al primero y dejándose
abandonar a todos sus instintos comenzó a mover sus caderas rítmicamente,
arqueando su espalda y dejando pasear ese placer libremente por su piel, mientras
Hyoga volvia a masajear con su mano su el miembro del ángel. El sudor
cubría su piel, ambos jadeaban extasiados, gemían placer. Sus
manos entrelazadas permitían vislumbrar la unión de sus almas
en ese frenético baile del que ambos disfrutaban, hasta que llegando
al clímax Shun sintió como Hyoga se derramaba en su interior
un tibio liquido y tras breves instantes también el se descargo sobre
su compañero.
-Te amo- susurro Shun mientras se colocaba sobre el pecho de su amado dejándose
invadir por el sueño y el cansancio que la actividad le habían
procurado.
- Yo también te amo, mi dulce niño- respondió el rubio
mientras besaba la verde cabeza del chico y aspiraba el suave aroma que provenía
de ella.
Así ambos, abrazados, se durmieron a la espera del amanecer.
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El silencio reinaba en la mansión, todos estaban dormidos.
Todos menos Shiryu, que sintiendo su corazón roto por haber escuchado
todo lo acaecido en la habitación de al lado, lloraba amargamente,
maldiciendo al bello cisne.
Traicion
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En medio de una oscuridad infranqueable, a lo lejos podía distinguir
una estilizada figura que iluminada por una blanca luz caminaba lentamente,
alejándose de el. Estaba en el suelo de rodillas, y una sensación
de desasosiego le invadía… Vio la figura e inmediatamente le
reconoció, era Shun… pero a donde iba? Trato de incorporarse
y alcanzarle, pero sus movimientos eran pesados e imprecisos, malamente se
tambaleaba, parecía no tener control sobre sus miembros, al contrario
que aquel ángel cuyos movimientos continuaban siendo tan gráciles
y delicados como siempre…
- ¡Shun!- Grito a la espera de que se diera la vuelta y le esperase,
pero aquel no le oyó, o quizás no quiso…- ¡Shun!,
¡esperame!- Volvió a gritar notando como esa incomoda sensación
se cernía cada vez mas sobre el... pero el muchacho continuo, sin inmutarse,
su camino. Trato de correr, para poder así alcanzarle, pero con sus
inexactos movimientos, solo logro caer al suelo. Estaba exhausto, el temor
le invadía cada vez más, sabia que si Shun se alejaba, jamás
le volvería a ver… Volvió a intentar de nuevo alcanzarle,
pero el resultado fue el mismo, volvió a caer. Frustrado las lágrimas
comenzaron a brotar de sus ojos…
- Shun, no te vayas, esperame… No me dejes aquí solo…¡¡¡¡¡¡Shun!!!!!!!!-
Su voz sonó quebrada y llena de desesperación, y aquel que era
el centro y razón de sus ruegos se detuvo. Lentamente giro y quedo
mirándole, sus ojos tristes contrastaban con la dulce sonrisa que le
dedico…
- Shun, esperame, no te vayas…- volvió a insistir el cisne. A
lo que el chico le contesto con una voz suave y armoniosa, pero cargada de
tristeza –Hyoga… mi querido Hyoga… No puedes seguirme, quédate…
allí donde voy no puedes venir conmigo-
El cisne sorprendido y turbado le contesto – ¿Por que?, yo iré
contigo, no me importa a donde vayas, yo iré contigo, te lo prometí,
prometa no volver a dejarte solo-.
El bello ángel se acerco a aquel que le rogaba insistentemente y con
inmensa ternura le acaricio el rostro, mientras del mismo modo le susurraba
– Mi amor, lo se, pero compréndelo, no puedes compartir mi destino…
no debes…debes seguir adelante… sin mi-. Hyoga comenzó
a llorar desconsoladamente, no sabia que contestar, impotente vio como su
ángel se levantaba y volvía a seguir su camino, pero el cisne
volvió a levantarse - ¡¡¡¡Shun!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!.........
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡Shun!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!....¡¡¡¡¡Nooooooooooo!!!!....-
Continuo gritando mientras el ángel sin inmutarse por aquellos ruegos
continuo su camino…
******************************************************************
-¡¡Shun!!-
Hyoga se despertó sudoroso, y con un gran desasosiego, su boca estaba
seca, miro a su alrededor… allí estaba el sobre su pecho, profundamente
dormido… tan bello. Con su fuerte brazo lo acerco más a si sintiendo
su calor y tratando de desviar de su mente aquella horrible pesadilla de la
que acababa de despertar. Acerco sus labios a la frente del chico y le beso,
sintiendo como por completo se desvanecía esa amarga sensación
en la que minutos atrás estaba sumido. El joven peliverde suspiro dentro
de su profundo sueño y se agarro aun más al torso de su amado.
- Si, amor mío, aquí estoy… nada me separara de ti…-
dijo en voz baja el cisne, y de este modo viendo que todo había sido
producto de su imaginación, volvió a dormir sin mas pensar en
ello.
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En el jardín de la casa, encaramadas a un árbol, dos siniestras
figuras observaban a los habitantes de la casa. Llevaban allí varias
horas, analizando lo que sus sentidos les mostraban… De todo lo que
eran capaces de detectar algo sin duda les llamo la atención sobretodo
lo demás, se trataba del sentimiento de rabia y odio que uno de los
moradores de esa casa trataba de canalizar, solo, en una de sus habitaciones,
mediante el llanto.
Sigilosamente, una de esas figuras se encaramo a la ventana, y muy despacio
la abrió, internándose en la habitación.
Shiryu, con la cara hundida en la almohada y presa de un llanto
histérico, no se percato de aquella sombra que acababa de internarse
en su habitación.
La sombra con un rápido y silencioso movimiento de su mano comenzó
a controlar la mente del moreno joven, se acerco más a el y la luz
de la ventana reflejo su rostro pálido y sus negros cabellos.
*** ¿Por que lloras?**** Shiryu oyó esas palabras dentro de
su mente.
- Por que…..- intento responder
*** Yo se porque es… ¿pero no te das cuenta? ¿No lo ves?***
-¿Que tengo que ver?
*** No les importas lo mas mínimo… Se están riendo de
ti… saben lo que sientes y se ríen… ¿No los oyes?***
A Shiryu le pareció comenzar a oír grandes carcajadas provenientes
de la habitación contigua. Pero no podía ser, era imposible.
- Eso no es cierto, Shun jamás podría hacerme algo así,
el me aprecia…-
*** Si ya lo veo… tu le has acompañado durante todo este tiempo,
has sido su mejor amigo cuando estaba solo, has mentido por el… como
te lo ha pagado? En cuanto el otro ha vuelto le ha faltado tiempo para echarse
en sus brazos…***
El joven dragón no sabia que creer, Shun no era así pero había
cambiado tanto… no el jamás podría, aunque ese maldito
Hyoga… el si era bien capaz. La sombra noto estos pensamientos y decidió
probar de otro modo…
*** Sin duda, tal vez Hyoga le haya cegado… el es el culpable, si el
no estuviera… si el desapareciera…. Serias tu quien dormiría
al lado de Shun…***
-Si…si el no… si el no estuviera- Repitió Shiryu como hipnotizado
*** Exacto debes librarte de el, por su culpa tu te encuentras en este estado…
Librate de el***
Shiryu bajo el control mental de Deimos repitió esta ultima frase,
asimilando en su interior la orden que implícitamente había
recibido – Librarse de el… Me librare de el-
Viendo su objetivo cumplido el joven moreno, tomo rumbo a la ventana para
después salir por ella.
–¿Lo hará?- Pregunto Fobos seriamente.
- Ni por un momento lo dudes hermano- Devolvió una sonrisa cruel
- Entonces, si podremos divertirnos después de todo…- Sonriendo
igualmente. Y dicho esto ambas sombras desaparecieron.
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A la mañana siguiente, ambos enamorados bajaron a desayunar, felices,
cogidos de la mano hicieron aparición en la cocina. Desayunaron con
Seiya y Saori tranquilamente, comentando cosas sin importancia.
Seiya no se acababa de acostumbrar al hecho de que dos de sus amigos estuvieran
enamorados, el no comprendía esa clase de sentimientos… Después
de todo eran dos hambres… Pero sin embargo, si eso era lo que los hacia
felices, además Saori estaba totalmente de acuerdo… ¿quien
era el para entrometerse?, Sin embargo no quería ni pensar que era
lo que podría suceder el día que Ikki regresara…. ***Mejor
ese día… prefiero estar lejos, muy lejos***
Cuando casi habían acabado de desayunar, Shiryu entro
en la cocina. Se le veía cansado. Saludo sin mucho afán y sin
mirar a nadie, comenzó a tomar su desayuno.
Seiya y Saori se despidieron, esa mañana tenían pensado ir a
atender algunos asuntos en la ciudad. Shun se disponía a ir a correr
como era costumbre en el, en este caso acompañado por Hyoga. El primero
dedico una sonrisa al dragón pero cuando Hyoga y Shiryu cruzaron sus
miradas, Hyoga vio algo inusual en su amigo, lo miraba con odio…
Hyoga comenzó el entrenamiento con Shun, estaba algo pensativo por
la mirada que el Dragon le había dirigido, ¿Qué le pasaría?.
De pronto la respuesta acudió a su mente, debió de haberlos
escuchado por la noche cuando…… Debía pensar que lo hicieron
a propósito… ¿Como podía haber sido tan desconsiderado?.Tenia
que hablar con el de inmediato, no quería que se sintiera mal por su
culpa.
Así de este modo Hyoga pensaba como le iba a explicar al Shiryu lo
ocurrido, pare el era un tema bastante complicado. Cuando estaban dando una
de las vueltas a la casa, Hyoga vio a Shiryu salir de ella… y decidió
que era el momento oportuno de hablar con el.
-Shunni, cielo… Tengo que hablar de un asunto con Shiryu, ¿te
importa continuar sin mi?- Le dijo Hyoga suavemente, Shun le miro sonriente
- Por supuesto que no, además todavía no te conviene hacer tanto
esfuerzo… Yo seguiré un poco más.
Y dicho esto se alejo en dirección al dragón.
- ¡Shiryu!, espera… Quiero hablar contigo- Fue lo que dijo Hyoga
mientras se acercaba a el.
*** ¿Hablar? Haremos algo mas que hablar…*** Pensaba Shiryu,
mientras tranquilo se giro hacia aquel que reclamaba su atención.
- Shiryu, veras…. Yo… Me gustaría saber si te ocurre algo…
Esta mañana estas un poco mas serio que de costumbre – Comenzó
a explicarse Hyoga.
-*** como si te importara****¿Debería pasarme algo?- Contesto
cínicamente el dragón
Hyoga sorprendido ante tal respuesta decidió abordar el tema directamente-Veras,
no lo se, pero antes en la cocina… me preguntaba…. Si… por
alguna razón… quería saber si… emmm… si estabas
molesto conmigo por alguna razón…- Hyoga estaba nervioso, era
más difícil de lo que imaginaba…no quería herir
sus sentimientos, al fin y al cabo eran amigos
- ¿Por qué piensas eso? – Pregunto Shiryu haciéndose
de nuevas. *** Lo se todo, te enteras, todo… se como has manejado a
Shun para que me dañe y se que os reíais de mi…lo se TODO***
-Pues porque… me pareciste enfadado…-comenzó a decir Hyoga
algo mas tranquilo
Shiryu sonrió de un modo extraño, a lo que Hyoga le miro con
cara de sorpresa. Shiryu se acerco a chico rubio y le paso un brazo por el
hombro, sujetándole con fuerza.
-¿Que haces Shiryu?-Le pregunto nervioso el cisne.
-Veras, Hyoga, me he dado cuenta de que eres un estorbo…- dijo Shiryu
tan fríamente que a Hyoga se le helo la sangre y mirándole a
la cara incrédulo ante lo que acababa de escuchar de su amigo- Pero
eso tiene arreglo- Continuo Shiryu , y antes de que Hyoga pudiera reaccionar
le lanzo un rodillazo al estomago que hizo que este se tuviera que doblar
por el dolor, y acto seguido le lanzo fuerte golpe contra su cara, lanzándolo
de espaldas a varios metros de distancia.
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Shun seguía corriendo, pensativo…*** ¿que será
aquello de lo que tenga que hablar con Shiryu?, tal vez quiera saber si le
ocurre algo, la verdad es que esta mañana estaba muy extraño…***
Mientras pensaba estas cosas, ya había perdido de vista a su rubio
novio, y había llegado a la parte trasera de la casa. De pronto, su
sexto sentido le indico que estaba en peligro y en décimas de segundo
esquivo un golpe que se dirigía hacia el, cayendo sentado sobre la
blanca nieve que cubría todo el jardín.
Alzo la vista en busca de su enemigo y cual fue su sorpresa al ver a un joven
moreno, con una armadura oscura que se acercaba tranquilamente hacia el, y
al que de algún modo ya le parecía conocer…
-¿Pero que demonios te pasa?- Pregunto Hyoga todavía en el suelo
mientras se limpiaba el hilo de sangre que escurría de sus labios.
Pero Shiryu no contesto, sin embargo comenzó a intensificar su cosmos,
preparándose para asestarle otro golpe.
-Por la cólera del Dragón!- Grito Shiryu al tiempo que lanzaba
el poderoso golpe contra el cisne, que todavía en el suelo no se había
recuperado del golpe anterior. Sin embargo y con un rápido movimiento
logro esquivarlo, o al menos evito recibir el golpe de lleno, siendo solo
alcanzado en una pierna, lo que le hizo rodar por el suelo nuevamente.
-¡Shiryu! ¡Basta ya!... no quiero pelear contigo- Dijo Hyoga en
un intento de detener la pelea… Pero el dragón que había
llegado a su altura le asesto una patada en el estomago que le hizo retorcerse
de dolor.
-¿Qué te pasa Hyoga? ¿Ahora ya no te ríes?- Dijo
Shiryu sarcásticamente-Ya no te volverán a quedar ganas de burlarte
de mi, nunca mas.-añadió mientras continuaba, encolerizado,
lanzándole golpes.
Hyoga no comprendía nada, algo muy raro estaba sucediendo… pero
si quería averiguarlo tenía que salir de esa lluvia de patadas
que su “amigo” le propinaba.
Shiryu paro, levantando su mano en alto, con el brazo totalmente extendido,
preparándose para dar uso a Excalibur, la cual dormía en su
brazo.-Te voy a hacer desaparecer, así Shun podrá olvidarse
de ti.-
*** Va a usar Excalibur… Es el momento***Con determinación, se
levanto de un salto y en el aire le lanzo su “Polvo de Diamantes”
a las piernas del Dragón mientras este ejecutaba su técnica.
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-¿Quién eres?- Pregunto Shun entre sorprendido y atemorizado
por la elegante figura que cada vez estaba mas cerca, mientras se ponía
en pie tomando una posición defensiva.
-¿No te soy familiar?- Pregunto con un tono irónico, acercándose
aun mas, sin importarle el hecho de que aquel que tenia enfrente hubiese comenzado
a elevar su cosmos.
Shun escrutaba al joven que se hallaba ante el. El joven era alto, moreno
con largo cabello, su tez era pálida y en ella resaltaban sus ojos
también negros, penetrantes. Poseía una armadura negra brillante,
adornada por diversas filigranas en un vivo color rojo que hacia dudar si
no era sangre. La armadura estaba rematada por una capa oscura cuya parte
interior poseía el mismo color rojo de la armadura. En ese momento
el joven había llegado frente a el, no mostraba ninguna pose amenazante,
solo esa fría mirada adornada por una cruel sonrisa. Le extendió
la mano y una multitud de imagenes y recuerdos llegaron a la mente de Shun.
Era aquel que se encontraba en la ventana, aquel que le seguía en sus
desvelos y aprovechaba su sufrimiento tratando de llevarlo…
De pronto sintió los cosmos de Hyoga y Shiryu aumentar… *** Les
están atacando… pero ¿quien?***
Shun dio un paso atrás y reafirmo su posición defensiva. A lo
que el joven moreno contesto- Seria mejor que me acompañes sin armar
jaleo –
-¿A donde?- Pregunto Shun sorprendido.
- Te llevare a conocer a aquel que te liberara de tus sufrimientos…
- Contesto aquel persuasivamente.
- No deseo conocer a nadie ni te voy a acompañar a ningún lugar,
así que márchate- Respondió Shun serio.
-De acuerdo… ¡Entonces tendrá que ser a la fuerza!- y al
tiempo que decía esto, con un rápido movimiento le asesto un
par de golpes al estomago, este incapaz de bloquearlos debido a la velocidad
que llevaban solo pudo encajarlos, cayendo al suelo de rodillas.
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Shiryu se encontraba ahora de pie con sus piernas congeladas, tratando inútilmente
de liberarlas a golpes. Hyoga por su parte había esquivado el golpe
del dragón hábilmente, solo había perdido algunos cabellos
y recibido un pequeño corte en el brazo, apenas un rasguño.
Se disponía a averiguar la causa de porque su amigo le estaba atacando,
cuando se dio cuenta que el cosmos de Shun se había encendido y estaba
aumentado. Sin pensarlo dos veces, se levanto y corrió hacia la parte
posterior de la casa, pero antes de poder alcanzar aquel lugar algo le golpeo
duramente, haciéndole caer.
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Shun se volvió a levantar, y con una mirada dura le dijo- Será
mejor que te marches, no se quien eres, pero no deseo hacerte daño…
en breve mis compañeros estarán aquí y…-
El joven moreno cortó al muchacho respondiendo amenazante– ¿Como
pretendes batirte contra mí si ni siquiera llevas tu armadura? Y en
cuanto a tus compañeros… ninguno de ellos podrá ayudarte,
las Keres se estarán acabando con ellos ahora mismo…-
- ¡No te creo!- contesto el peliverde aunque preocupado ***Hyoga***
- No me importa... Pero basta de chácharas no he venido aquí
a charlar- Y tal como decía esto comenzó a elevar su cosmos,
un cosmos oscuro que desprendía odio.
- Como quieras, pero te avise...- dijo Shun resignado. Después de la
ultima batalla, y como tantas otras veces, pensó que nunca mas tendría
que volver a hacer uso de su poder, que nunca mas tendría que luchar,
que la paz de nuevo reinaría y sus vidas recobrarían esa paz
tan deseada… pero como siempre fueron falsas esperanzas.
Comenzó a levantarse una suave brisa que pronto se convirtió
en viento.-¡Tormenta Nebular!- La intensidad del viento aumentaba, al
tiempo que el cosmos de Shun así lo hacia, el viento comenzó
a adquirir mayor velocidad y fuerza rodeando a su enemigo e inmovilizándolo.
-¿¡Que demonios!?- Alcanzo a decir el joven moreno, tratando
de resistirse al empuje y la violencia del viento que le rodeaba.
-Ya te lo advertí, será mejor que te rindas si no quieres morir
– le indico Shun.
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Hyoga se levanto del suelo y observo cuatro figuras en frente de el, sin duda
las responsables de aquel ataque. Se trataba de tres mujeres con cabellos
cortos y de un color oscuro. Cada una de ellas llevaba un casco plateado en
forma de diadema. Cada casco poseía una piedra, todas ellas de diferentes
colores, pero todas igual de oscuras, una negra, otra granate, otra azul y
la ultima era verde.
-¿Quiénes sois? ¿Por que me habéis atacado?-Pregunto
Hyoga impaciente
-Somos Keres - respondió una de aquellas figuras y sin esperar mas
lanzo un ataque.
Mientras tanto Shiryu que había liberado sus piernas del hielo, comenzó
a correr en dirección a Hyoga, quien con grandes dificultades para
evitar los ataques de sus oponentes se dio cuenta de que ahora se acercaba.***¿Que
voy a hacer ahora?*** pensaba el Cisne cuando uno de los ataques de las Keres
le dio de lleno, siendo lanzado contra un árbol y cayendo de nuevo
al suelo.
En ese momento Shiryu llego donde se encontraban y cuando una de aquellas
guerreras le iba a asestar el golpe mortal a Hyoga, este lanzo su “Cólera
del Dragón” salvando a su amigo oportunamente.
Hyoga incrédulo miro el cuerpo de aquella a quien Shiryu había
atacado, y luego volvió a verle… definitivamente no entendía
nada en absoluto.
- Vamos, levántate y ve a ayudar a Shun, yo me encargo de estas- le
dijo el dragón con una sonrisa.
- De acuerdo, pero ten cuidado- dijo el cisne asintiendo y contento de que
su amigo hubiera vuelto a su ser, salio corriendo en la dirección acordada.
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Shun se encontraba en ventaja respecto a su atacante, cuando otra figura idéntica
a la primera hizo aparición, asestándole un golpe a Shun quien
perdió su concentración y termino en el suelo.
-¡Fobos!- dijo el primero enojado y estando todavía jadeando
por el esfuerzo.
-No creías que la diversión iba a ser toda para ti, hermanito-
dijo en tono de burla.
-¡Deberías de estar vigilando a los otros!, no necesito tu ayuda-dijo
Deimos altamente contrariado.
Shun se había levantado dolorido, el golpe le había dado en
plena cara y ahora su boca mostraba la huella de este mediante un hilo de
sangre. Deimos tomo de nuevo posición y comenzó a atacar a Shun
quien se defendía de los golpes como le era posible, mientras su Fobos
se alejo un poco observando la pelea. En ese momento, Hyoga apareció
corriendo…
-¡Shun!- Grito
Shun giro su mirada hacia aquel que venia corriendo, momento en que Deimos
aprovecho para atacarle-¡Oscuridad creciente!- fue lo ultimo que Shun
escucho antes de notar como su cuerpo recibía el golpe. Una descarga
de electricidad pareció cernirse sobre el mientras haciéndole
gritar de dolor, provoco que cayera al suelo inconsciente.
-Noooooo- Grito Hyoga al tiempo que lanzaba su “Polvo de Diamantes”
contra aquel que había atacado su novio, impactándole de lleno
y mandándolo al suelo.
De pronto Fobos, a quien Hyoga no había visto, se interpuso en su camino,
impidiendo su avance.
-¿Deimos?- Pregunto serio Fobos a su hermano, sin girar su rostro y
observando fijamente al Cisne.
- Estoy bien- Respondió Deimos algo contrariado por el hecho de haber
sido derribado.
- ¡En ese caso cogelo y llévatelo una vez!... Yo me ocupare de
este- Dijo Fobos sonriendo ante la expectativa de por fin tomar parte en la
lucha.
- ¡No se te ocurra tocarle ni un pelo!- grito Hyoga enfurecido.
- Ja,ja,ja- rió Fobos -¿y quien lo va a impedir, tu?, deberías
preocuparte mas por tu propia vida- añadió desafiante. Y ambos
comenzaron a lanzarse una serie de golpes.
La pelea estaba igualada, hasta que Fobos sacando una daga de su armadura
la lanzo contra el Cisne, quien sin poder esquivarla sintió como profundizaba
en su hombro.
Mientras tanto Deimos había cogido a Shun a modo de saco y se disponía
a marchar –No tardes demasiado- dijo a su hermano y desapareció.
El Cisne intento impedirlo pero no pudo hacer ningún movimiento como
si su cuerpo estuviera atado. Su cólera aumentaba, viendo como Deimos
se había llevado a su ángel sin el poder evitarlo. Fobos se
acerco a el con una malévola sonrisa, mirándole fijamente con
sus profundos ojos negros. Se acerco a el, tanto, que podía sentir
su respiración. Pero el rubio, por más que intentaba poner distancia
entre ambos, no consiguió mover ni un solo músculo.
- No lo intentes, es inútil… Estas bajo mi poder – Se limito
a decir aquel que ahora se encontraba a escasos centímetros. Hyoga
se encolerizaba cada vez más
-¿Donde os habeis llevado a Shun? –Pregunto con odio y su vista
fija en los ojos negros de su oponente. Fobos asió la daga todavía
clavada en el hombro del Cisne y comenzó a hundirla lentamente hasta
la empuñadura, mientras con la otra mano le asió por los rubios
cabellos obligándole a echar hacia atrás su cabeza. Hyoga sentía
como el dolor le atenazaba su brazo, sentía como si este fuera cortado,
lentamente, mientras el lacerante metal desgarraba su carne inexorable. –
¿Acaso deseas compartir su destino? – le pregunto con voz dura
al oído Fobos.
En ese instante Hyoga recordó el sueño de la pasada noche ***
no puedes compartir mi destino…*** le dijo antes de marcharse. Ese sueño
ahora, como una amarga pesadilla comenzaba a tomar sentido. Pero ahora a diferencia
de entonces, el no iba a permitir que Shun fuera apartado de su lado, porque
fuera cual fuese su destino deseaba compartirlo con el.
- Su destino y el mío están unidos – Contesto decidido
el rubio haciendo una mueca de dolor producida por la daga.
Fobos sonrió y girando su cara comenzó a lamer su cuello lentamente,
un escalofrió recorrió el cuerpo del Cisne al notar el tacto
de la húmeda lengua. Fobos continuo su labor hasta llegar a la boca
donde dándole un beso comenzó a inspeccionar el interior de
la misma, mientras, lentamente sacaba la daga que todavía tenia asida
con su mano, lentamente, disfrutando del gesto de dolor que se formaba en
la cara del rubio. El Cisne asistía impotente a aquella acción,
sentía en su interior una multitud de sentimientos arremolinarse…
Sentía cólera y odio por no poder evitar que le hubieran separado
de aquel a quien amaba… sentía asco y repugnancia hacia aquel
que tal fácilmente aprovechaba su inmovilidad… sentía
el desgarrador dolor en su hombro al paso de la afilada cuchilla… pero
el mayor de todos era el de su alma, aquel provocado por la incertidumbre
de no saber si volvería a ver de nuevo a Shun.
Se separo un poco – en ese caso… solo debes encontrarme- le dijo
mirándole a los azules ojos mientras continuaba la interminable labor
de extraer la daga. Cuando la hubo sacado por completo la sangre comenzó
a correr libre del hombro de Hyoga, y con una lasciva mirada Fobos lamió
la hoja saboreando la sangre que aun se encontraba en ella. Hyoga sentía
como su estomago se revolvía, pero no tuvo que soportar mucho mas tiempo
esa sensación puesto que con un fuerte golpe, el joven moreno le mando
contra una de las paredes de la mansión agrietándola, y haciéndole
caer al suelo inconsciente.
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Shiryu, mal herido, había conseguido acabar con una de la Keres, pero
veía como sus fuerzas mermaban ante la desigual lucha. La pelea continuaba,
pero el dragón extenuado sentía que iba a ser incapaz de salir
victorioso de ella. Los cosmos de Shun y Hyoga habían desaparecido,
lo que le hacia tener un mal presagio. Estaba al límite de sus fuerzas
cuando las tres a un tiempo le lanzaron sus ataques, consiguiendo derribarle.
Extenuado intento levantarse nuevamente y a penas podía mantenerse
en pie. Las Keres se miraron satisfechas, solo quedaba terminar con el…
pero una voz las detuvo – Regresemos, la misión esta cumplida-
y obedientemente recogiendo el cuerpo caído de su compañera,
desaparecieron. Shiryu cayó pesadamente sobre la blanca nieve.
Ares
Lentamente abrió los ojos, al principio todo estaba borroso, pero con
un poco de esfuerzo, consiguió enfocar el blanco techo. Notaba todo
su cuerpo dolorido. ***¿Dónde estoy?*** La duda se cernió
sobre el mientras trataba de reconocer el lugar, parecía una habitación
de hospital.
- Vaya, por fin despiertas- La voz familiar de aquel que ahora habia entrado
en la habitación era dura. Con sus azules y cortos cabellos, con aquella
mirada agresiva… No había duda, se trataba de Ikki.
-¡!kk!- Exclamo aquel que se encontraba todavía en el lecho con
sorpresa.
-¿Donde esta mi hermano?- Inquirió Ikki seriamente y con impaciencia.
El joven moreno miro sorprendido a aquel por semejante pregunta, totalmente
desubicado, trato de recordar los últimos acontecimientos… mas
no era fácil un velo nebuloso se cernía sobre ellos impidiéndole
distinguir si las imágenes que a su mente acudían, eran verdad
o simplemente parte de una horrible pesadilla.
-Estaba con Hyoga… ¿Dónde esta Hyoga?- respondió
esperando que la respuesta disipara la duda.
Sin embargo la respuesta cayó como agua fría sobre el caballero
del fénix, quien con aspecto resignado se alejo de la cama en dirección
a la ventana. Allí se quedo con sus manos enfundadas en sus bolsillos,
como era su costumbre y con su mirada perdida en el atardecer.
El dragón incapaz de entender la actitud del fénix se incorporo
sobre la cama, y en un tono mas que preocupado trato de obtener alguna respuesta
sobre lo ocurrido- Ikki, ¿Qué ocurre?¿Donde están
Shun y Hyoga?- A lo que el fénix le respondió con una mirada
resignada…
En ese momento Saori y Seiya hicieron acto de presencia en la habitación.
Al ver a su amigo despierto y sentado, una sonrisa se formo en sus labios.
-¡Que alivio que hayas despertado!- dijo Saori cortes y suavemente,
con ese tono de voz lastimero que tan propio era de ella. Ikki no se inmuto,
y continúo con su vista fija en el atardecer.
Siryu les miro sorprendido, ¿Cuánto tiempo llevaba durmiendo?...
- ¿Qué ha ocurrido Saori? Donde están Shun y Hyoga?-
Pregunto de nuevo el dragón tratando de obtener respuesta. Los dos
recién llegados adquirieron un gesto grave, lo que produjo mayor inquietud
en el muchacho.
-¿No recuerdas nada de lo sucedido esta mañana?- Pregunto Seiya.
El dragón tratando de ordenar sus ideas y de discernir la fantasía
de la realidad, comenzó a hablar despacio- No recuerdo muy bien lo
sucedido… solo… creo que estaba en el jardín con Hyoga…
Shun hacia sus ejercicios alrededor de la casa… de pronto Hyoga salio
corriendo hacia la parte posterior de la casa donde estaba Shun… Creo
que Shun había elevado su cosmos… De pronto cuatro figuras comenzaron
a atacar a Hyoga… por lo que corrí a ayudarle… el siguió
camino hacia donde Shun estaba… poco después sus cosmos desaparecieron
y yo … yo estaba luchando contra aquellas que me atacaban… hasta
que de pronto se marcharon, igual que habían llegado y… y yo
creo que perdí la conciencia… -El relato del dragón era
confuso, poco había conseguido aclarar las dudas de aquellos que allí
estaban.- ¿Qué os ha contado Hyoga?.-
-Nada… el aun no ha despertado…- Indico Ikki, siempre mirando
al atardecer.
-¿Cómo que aun no ha despertado?- Pregunto un cada vez mas preocupado
Shiryu
-Veras…- comenzó a decir Seiya- Ikki os encontró en el
jardín de la casa, volvió porque sintió que Shun estaba
en peligro… Al parecer fue el quien llamo a una ambulancia…-dijo
Seiya con los puños apretados, impotente de no haber estado en tan
crucial momento para poder ayudar a sus amigos durante aquel combate, que
tan desastroso resultado había dado.
- ¿Qué le ha pasado a Hyoga?- Pregunto un nervioso Shiryu.
- Cuando llegue al hospital estaba en el quirófano… Al parecer
tenía una costilla perforándole un pulmón, por lo que
los médicos le operaron de urgencia. Ha perdido mucha sangre…
Ahora esta en recuperación, al parecer esta bastante grave…-
las lagrimas de impotencia empezaban a asomar por el rostro de Seiya- Pero
dime, ¿quien os ha hecho esto?- Pregunto rabioso.
- No lo se, no los había visto en mi vida…- inquirió en
dragón todavía preocupado por algo..- Pero ¿y Shun?-
-No lo sabemos… por mas que hemos buscado no hay rastro de el- respondió
Saori, visiblemente preocupada.
El silencio se cernió sobre la habitación, de pronto Ikki salio
como alma que lleva el diablo, mientras y a modo de respuesta a la pregunta
que todos se hacían ante tal reacción, decía –
No puedo quedarme aquí parado… Voy a buscar a Shun-.
- Ikki debemos permanecer unidos- inquirió Seiya en un intento por
evitar que el fénix se marchara, pero como de costumbre este lo ignoro
por completo.
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Deimos y Fobos se adentraban en el castillo… con buena marcha pasaban
por el largo y poco iluminado pasillo hasta la sala principal. Abrieron la
puerta de la sala y las tinieblas de su interior absorbieron a los recién
llegados.
Recostado en un lujoso y gran sillón, oculto tras las sombras, alguien
les esperaba, les observo detenidamente mientras avanzaban. Ambos jóvenes
pasaron hasta el centro de la sala, donde y como ya era costumbre taconearon
fuertemente en el suelo. Deimos soltó aquel fardo que portaba bruscamente
contra el frió mármol, y un leve quejido salio de aquel bulto
como respuesta. A continuación, y con una sincronización asombrosa,
ambos posaron su rodilla izquierda en el suelo, llevando su puño al
pecho y bajando sus cabezas a modo de total sumisión. La sala quedo
en total silencio.
La figura que se refugiaba tras las sombras, dejo suavemente la copa de vino
que segundos atrás saboreaban sus labios, sobre una mesita anexa, y
con una tranquilidad pasmosa se puso en pie. Paso por delante de los dos hermanos
y del fardo, sin siquiera fijar la vista en ellos. Sus ojos refulgían
cual dos estrellas en llamas. Detuvo su paso, y de espaldas a ambos, con una
gélida e imperturbable voz pronuncio una sola palabra-¿Deimos?-
Al sonido de su nombre, el muchacho tenso todos los músculos de su
cuerpo, sus pupilas se contrajeron al máximo agudizando su vista, pero
sin variar en absoluto su posición comenzó a hablar.-Mi señor,
como ordenasteis le hemos traído-
El hombre que todavía se encontraba de espaldas giro levemente su cabeza,
-le habéis traído…- mientras una macabra sonrisa comenzó
a dibujarse en su cara, sus profundos y rojos ojos brillaron con más
fuerza, se giro completamente y con un lento andar. Su vista fija en Deimos,
parecía esconder tras esas vitrinas un incendio en pleno apogeo. Desvió
su mirada a aquel fardo, levanto una mano y comenzó a cerrarla, con
fuerza estrujaba el aire como si de otra cosa se tratase… y Deimos como
afectado por tal acto comenzó a tener dificultad en respirar. Poco
a poco veía incapaz de llenar sus pulmones de tan necesario aire. Su
blanca tez, se comenzó a tomar un color rojo, sus ojos abiertos completamente
parecían querer salirse de las orbitas, mientras perdiendo su compostura,
se llevaba las manos al cuello tratando de eliminar esa presión que
anudaba su garganta. Fobos giro levemente su cabeza y miro a su hermano, mostrando
una chispa de maldad en sus ojos y paseando su lengua por los labios, deleitándose
sin duda de la desesperación de este.
-Creo recordar que lo quería vivo- dijo aquel que estaba de pie y mirando
ahora fijamente a Fobos.
-Esta vivo, padre…solo esta inconsciente- se había apresurado
a aclarar Fobos al sentir sobre si esa mirada furiosa, aterrorizado ante la
posibilidad de ser el siguiente en sufrir el castigo.
Con un rápido gesto, extendió su brazo, y como si de magia se
tratase Deimos salio despedido contra una de las paredes, cayendo al suelo.
El padre se agacho al lado de aquel fardo, y lo volteo con la mano, dejando
que la tenue luz iluminara aquella blanca y dulce cara salpicada por verdes
cabellos. Un pequeño hilo de sangre corría por su labio. Aquel
que ahora le observaba de cerca con uno de sus largos dedos recogió
el rojo líquido, y lo llevo a su boca, cerrando sus ojos para disfrutar
totalmente de su metálico sabor. Tras unos segundos y satisfecho, se
levanto dirigiéndose de nuevo al sillón en el que minutos antes
estaba sentado.
Deimos que desde el suelo trataba de recuperarse de la “tierna caricia
de su padre”, observaba con una chispa de odio y rencor, atentamente
la escena.
-De acuerdo, llevarle a una habitación- Ordeno finalmente a sus hijos,
los cuales, recogiendo al muchacho del suelo, y desaparecieron por el mismo
lugar por el que habían entrado.
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Ikki recorría las calles de la ciudad en busca de su hermano, con todos
sus sentidos bien alerta para ser capaz de detectar cualquier posible pista
sobre su paradero… No sabia realmente donde buscar, siquiera si se encontraba
todavía en la ciudad. Pero el no era de esa clase de personas que analizan
las cosas fríamente, el era un hombre de acción, y permanecer
en esa clínica suponía un mayor esfuerzo para el, que vagar
como ahora por las calles, en busca de la única familia que le quedaba.
*** Si le han hecho algo… juro que me bañare en su sangre***
Cuanto mas tiempo pasaba, mas aumentaba su indignación… y a falta
de los verdaderos culpables sobre los que descargar su ira e impotencia, encontró
un buen sustituto en aquel que fuera el mejor amigo de su hermano.***Maldito
ruso…se que es el responsable de todo esto… de un modo u otro
es culpa suya***
Ya de madrugada, Ikki decidió regresar al hospital para ver si Hyoga
había despertado. Paso por los diversos pasillos, hasta llegar a aquella
habitación de la que horas antes había huido, ***Si hay algún
tipo de noticias, Shiryu seguro que sabrá algo***. Los pasillos del
hospital estaban a esas horas prácticamente vacíos, solo alguna
enfermera se cruzaba de tanto en tanto a alguna de las habitaciones. Caminaba
en dirección a dicha habitación, podía distinguir la
puerta de la misma se encontraba entreabierta, alzo su mano en dirección
al pomo de la misma para terminar de abrirla cuando pudo distinguir en el
silencio de aquel pasillo las voces claras de Shiryu y Seiya que estaban hablando
de su hermano… inconscientemente se quedo allí, sin hacer ningún
movimiento, escuchando la conversación de ambos…
-Con que Hyoga mintió para proteger a Shun… ya
me parecía a mi raro que se hubiera lesionado de modo tan tonto…
Pero no comprendo porque lo hizo…- comentaba Seiya
***Proteger a Shun …¿de que? ***
- Por amor… -Aclaro el dragón
***¿Cómo? Que ese depravado va detrás de mi hermano…que
le habrá hecho el muy..***
-Sin embargo por lo que me has dicho Shun estaba fuera de si, con su fuerza,
podría haberle matado- continúo Seiya
*** Mi dulce hermano, fuera de si…***
- Sin duda pero creo que ese fue el único modo de ayudarle…-Replico
Shiryu
- Tal vez… Me alegro verles tan felices juntos...- El tono de Seiya
se hizo algo triste-Solo espero que Hyoga despierte pronto.-
- Si…- dijo Shiryu también triste, aunque sus motivos eran bien
diferentes…
***¿Juntos? ¿Mi hermano con ese ruso mal nacido? Maldito…mas
vale que despiertes pronto, porque cuando lo hagas voy a matarte… ***
Ofuscado, Ikki se marcho se allí del mismo modo que había llegado.
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Shun comenzaba a despertar. La habitación estaba oscura, el se encontraba
en una amplia cama, que al tacto de su desnudo cuerpo parecía vestida
con sabanas de seda. Notaba su cuerpo pesado, todavía aletargado por
el sueño trato de incorporarse. Se acerco al borde de la cama, y a
tientas se acerco a las cortinas que eficazmente defendían el interior
de la invasión del sol. Las tomo, y con un gesto enérgico las
abrió de par en par dejando la habitación bañada por
la luz. Cegado por el resplandor, trato de acostumbrarse a el para averiguar
donde estaba.
La habitación era amplia y lujosamente decorada. La cama sobre la que
se había despertado era el centro de la estanca, la cual estaba salpicada
por diversos muebles con colores sobrios, que a simple vista daban la impresión
de elegancia. Sin embargo toda aquella ostentación no conseguía
evitar la sensación de ser un lugar carente de vida.
Sobre uno de los butacones, cercano a la cama, se encontraban unas ropas y
encima de ellas un sobre blanco. Se acerco a ellos y se sorprendió
al leer en el su nombre. Abrió el sobre y comenzó a leer su
contenido:
"Por favor Señor Kido, desearía poder disfrutar de
su presencia en el comedor principal tan pronto como despierte. Para ello
sírvase vestir la túnica que tiene preparada.
Atentamente, su anfitrión
Ares”
Definitivamente Shun estaba totalmente confundido.* **Primero me traen a la
fuerza, y luego me tratan como el invitado de honor… ¿Ares? Podrá
ser… ***
Shun decidió obedecer las instrucciones que había en la carta,
pues era el único modo de averiguar porque estaba allí. Tomo
la túnica y comenzó a vestirse. Era una túnica de seda
de color claro, que contrastaba claramente con aquel lugar, a su lado descubrió
un par de sandalias. Se sorprendió al comprobar que ambas prendas eran
de su talla y una vez se hubo vestido salio al exterior de la habitación.
Era pronto, el sol apenas acababa de hacer acto de presencia cuando las azules
orbitas de Hyoga comenzaron a aparecer tras sus parpados, tímidamente.
Allí estaba Shiryu leyendo un libro mientras sentado en una silla al
lado de la cama, esperaba que su amigo despertase y un pequeño movimiento
se este le hizo darse cuenta que aquello habia sucedido.
-Hyoga, Estas despierto.- dijo el drgon sonriente.
- Donde…- Trato de decir con un hilo de voz, pero su garganta todavía
conservaba el dulce sabor de la anestesia, que le impedía poder articular
correctamente las palabras.
-No hables, descansa, voy a avisar a los demas…- Y dejando al cansado
muchacho en la cama, se fue en busca de sus compañeros.
Seiya, Shiryu y Saori le rodeaban felices. Pero, sin embargo algo andaba mal,
no lograba ver a aquel a quien mas ansiaba. Se sentía mareado, su pecho
le dolía enormemente, con el simple hecho de respirar. Por fin, impaciente
consiguió que su boca se coordinara con su cerebro para hablar - ¿Dónde
esta Shun?- Esas tres simples palabras, salieron de su boca con enorme dificultad,
casi sin fuerza.
Con esa simple pregunta, consiguió que sus amigos tomaran un gesto
grave, formándose un silencio atronador en la habitación. La
silenciosa respuesta de sus amigos confirmo al rubio sus peores presagios.-¿Dónde
esta Shun? Contestar- pregunto de nuevo Hyoga, algo mas nervioso, a lo que
sus amigos continuaron en silencio mirándose unos a otros, esperando
ver si alguno se hacia con el valor suficiente para darle la respuesta.
Ante la actitud de sus compañeros, Hyoga resolvió ir el mismo
a buscar a Shun. Decididamente, y apretando los dientes, comenzó a
incorporarse sobre la cama. Al verlo los tres, trataron inútilmente
de detenerlo.-¿A donde crees que vas?- le dijo Shiryu y Hyoga mirándole
fríamente a los ojos le respondió –A buscar a Shun-
-Todavía estas muy débil, debes descansar- le reprendió
Saori.
- Es cierto, en este estado no le serás de ninguna ayuda- Añadió
Seiya
Hyoga consintió, mas que por los ruegos de sus amigos por que se dio
cuenta de que a duras penas conseguía mantenerse en pie, y acabo sentado
sobre la cama.
-Bien, ahora cuéntanos que sucedió hasta que Ikki os encontró
- Hablo Seiya.
Hyoga echo una mirada interrogativa a Seiya y luego mas tarde a Shiryu, quienes
le aclararon su incapacidad para recordar nada, así como todo lo ocurrido
desde la llegada de Ikki, quien para variar, había vuelto a desaparecer.
*** Ikki ha vuelto… Ojala Shun estuviera aquí, esto le haría
muy feliz*** pensaba el rubio tristemente.
Hyoga comenzó a relatar los hechos, Shiryu consternado ante lo que
escuchaba, y que a duras penas podía creer, se sentía como el
mas miserable de los seres.
-…de este modo, comencé a pelear contra el acompañante
de Deimos, pero me inmovilizo de algun modo…-Contaba Hyoga, con rabia
–…no pude evitar que se lo llevara y entando a su completa merced…-
Un sentimiento de asco volvió a recorrer su cuerpo al visualizar de
nuevo aquel momento –…comenzó a golpearme y… bueno
ya sabéis el resto.-
- Hoyga yo… no se que puedo decir…- Trato de disculparse Shiryu
- No creo que tengas realmente la culpa- Atajo Saori al avergonzado muchacho.
Todos se quedaron mirándola expectantes, por lo que continuo explicando
– Has dicho que esos dos jóvenes que atacaban a Shun eran idénticos,
y que uno de ellos se llamaba Deimos…-
-Si así es– afirmo Hyoga,- ¿acaso sabes quien son?-
- En efecto… -Saori hizo una pausa y cuando concluyo que tenía
toda la atención de los chicos continuo con su explicación –
Se trataba sin duda de Deimos y Fobos, son los hermanos gemelos hijos de Ares
y Afrodita*, ambos tienen el poder de captar y dominar los sentimientos negativos
de los hombres a su voluntad, por ello creo que en ese momento Shiryu, no
era responsable de sus actos- concluyo Saori.
- Sin embargo eso no aclara el porque nos atacaron, y a donde y porque se
llevaron a Shun…- Dijo Hyoga todavía con rabia.
- No, es cierto… pero lo averiguaremos. De momento, voy a regresar a
la fundación para poner en marcha la red de contactos de que dispone,
y así encontrar alguna pista. - dijo la reencarnación de Athena
pensativa, temiendo que la terrible idea que en su mente se formaba, fuera
la respuesta a todas las incógnitas.
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Shun se encontraba en un largo pasillo, salpicado de puertas a ambos lados,
tan suntuosamente decorado como la habitación anterior. Tenia todos
sus sentidos alerta, pero la calma era absoluta, solo oía su lento
caminar por aquel lugar.*** Cual será el camino…***
Por fin la calma fue interrumpida por una puerta que tras el se abrió,
y una mujer de cortos y oscuros cabellos apareció tras ella. Shun se
puso en guardia, pero aquella mujer, vestida por con una túnica similar
a la que el llevaba, pero de un color verde oscuro, se acerco a el sin inmutarse,
y con una voz fría y carente de sentimientos le dijo -Acompáñeme,
el señor le espera- t continuo su camino sin esperar al muchacho, quien
tras un breve momento de duda, la siguió.
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Era medio día, Ikki hacia acto de presencia en el hospital. Tras haberse
pasado toda la noche dando vueltas en su cabeza a aquello que había
escuchado de la boca de Seiya “me alegro de verles tan felices juntos”,
***ese maldito asno con alas no sabe que dice, mi hermano es incapaz de…***
Aquellos pensamientos no conseguían mas que aumentar la cólera
en su interior, y si todo ello era cierto, se juro a si mismo que el ruso
no volvería a ver ni un solo amanecer mas. No iba a permitir que ese
depravado se aprovechara de su inocente hermano.
De este modo llego a la habitación que ocupaba Hyoga, quien se encontraba,
sentado en la cama, recostado contra en cabezal de la misma, hablando. Cuando
Saori, se disponía a salir de la habitación se topo de frente
con un furioso fénix, que haciéndola bruscamente a un lado se
encaro con Hyoga decididamente. Lo tomo de los hombros, y sin ningún
miramiento le empujo contra la blanca, fría y dura pared, haciendo
que con tal violento movimiento, el rubio soltara un gemido mientras su bella
cara se transformaba tomando un rictus de dolor.
- ¿Donde demonios esta mi hermano, y que demonios le has hecho? –
Fueron las únicas palabras que ikki a gritos dio en la pequeña
habitación.
Los allí presentes trataban de alejar a Hyoga de las manos del poco
diplomático ikki, quien seguía asiendo al muchacho por los hombros.
-Ikki!, Hyoga no tiene la culpa…- Trataban de hacer entrar en razón
al joven de pelo azul.
Por fin, consiguieron que Ikki soltara su presa, y con alejándolo de
su alcance trataron de explicarle lo que minutos atrás habían
averiguado. Mientras tanto, Saori acomodaba de nuevo a Hyoga, comprobando
que este no hubiera recibido daño.
Cuando habían concluido con la explicación y creyendo a Ikki
mas calmado, se relajaron. Pero el fénix todavía no había
satisfecho todas sus dudas, se había vuelto a acercar al rubio y con
un brillo de odio en sus ojos, atravesándole con mirada, le pregunto
-¿Y que es esa historia de que mi hermano y tu estáis juntos?-
las palabras salían de su boca inflamadas, le quemaban mientras la
pronunciaba.
De nuevo todos, se pusieron alerta, ¿como se había enterado
Ikki de eso? Temieron de nuevo por la reacción de este ante la evidente
respuesta de Hyoga, quien mas que sorprendido lo miraba confundido fijamente.
- Eso… significa….- comenzó a explicar el rubio muchacho
titubeante, y bajando su mirada hacia la blanca sabana que cubrían
sus piernas – que amo a Shun y que el también me ama.- termino
la frase, con la esperanza de que Ikki lo entendiera.
Casi sin haber dejado terminar al joven explicarse, el fénix volvió
a lanzarse sobre el rubio como una fiera hambrienta. Por suerte, Shiryu y
Seiya que estratégicamente se habían posicionado tres de el
lo sujetaron, pero Ikki había alcanzado a agarrar al cisne por el cuello
de su camisa, y acercándolo hacia el le lanzo un golpe a la cara, mientras
entre diversos improperios, le gritaba incontrolado, amenazándole de
muerte si se volvía a acercar a Shun. Hyoga por su parte, tan solo
le pedía comprensión mientras trataba de evitar los golpes que
este le lanzaba cuando lograba zafarse del agarre de sus compañeros
Cuando por fin lograron que separarlos, sacaron a Ikki de la habitación
a empujones mientras este obcecado todavía no había terminado
su extenso repertorio de insultos hacia Hyoga , quien había acabado
echado sobre la cama con su cara volteada hacia la ventana, con su mirada
perdida en el cielo azul, mientras de su nariz una abundante hemorragia corría
sin control tiñendo las blancas sabanas de rojo.
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Shun se encontraba ante su anfitrión. El majestuoso Ares, poseía
un magnifica melena rojiza como el fuego, y sus ojos también rojos
cual rubíes, destacaban sobre las finas facciones de su pálida
piel, sin duda era un hombre muy atractivo. Vestía con una túnica
de un similar estilo que la de Shun, pero que en su caso era de color negro,
adornada con diversos motivos dorados.
Aquel hombre se acerco a Shun lentamente, mientras le estudiaba de pies a
cabeza con una leve sonrisa. Sin duda, su porte y elegancia al moverse le
conferían un aspecto sensual. El hombre hizo chasquear sus dedos y
en ese momento la mujer que se encontraba de rodillas y mirando al suelo sumisamente,
la misma que segundos antes hubiera conducido a Shun a aquella habitación,
se levanto y desapareció por una de las puertas.
- Bienvenido señor Kido- dijo Ares unos segundos después de
que la mujer su hubiera marchado.
Shun que hasta ese instante había estado callado, observando a su interlocutor
no pudo aguantar mas y con un tono tan serio y seco que hasta el mismo Shun
se extraño por ello comenzó a hablar – Desearía
que me diera algún tipo de explicación de porque he sido traído
hasta aquí en contra de mi voluntad.-
Ares no pudo evitar que su sonrisa aumentara a causa de la determinación
del muchacho, pero fingiendo una total tristeza dijo – Señor
Kido, vera… usted se parece asombrosamente a alguien muy querido para
mí que perdí hace tiempo… Por este motivo quise conocerle…no
era mi intención hacerle venir hasta aquí de este modo, pero
mis jóvenes e impetuosos hijos, malentendieron mi petición…
Le ruego mil disculpas si es que por este motivo he podido ofenderle…-
Ares observaba atentamente la reacción del muchacho, quien estaba absolutamente
sorprendido por la reacción de aquel hombre…
- Es usted libre de marcharse cuando quiera…- continuo Ares hablando-
pero le agradecería si se quedase conmigo al menos hasta mañana…
porque su presencia me recuerda tiempos mejores en los que fui feliz junto
a aquel que amaba-
Shun estaba perplejo, Ares parecía tan abatido y tan sincero que el
tierno corazón del niño comenzó a compadecerse de el…-No
tenia idea… no se si debería…- dijo dubitativo Shun
- Si se quedara mañana mismo, un trasporte le llevaría de nuevo
a Japón…- intento convencerle
- ¿Como? ¿No estamos en Japón? ¿Y donde estamos?-Pregunto
Shun mirando a su alrededor tratando de encontrar alguna pista sobre su localización
Decisiones
-Ikki, ¿que demonios te pasa?- Pregunto Seiya visiblemente
enfadado por el violento comportamiento de su amigo.
-Vamos, ¡Suéltame ya! –Dijo Ikki haciendo un brusco movimiento
con su brazo para zafarse de agarre de este.
-¿Es que acaso no te has dado cuenta de cómo esta Hyoga?- le
reprendió del mismo modo Shiryu.
-No me vengáis ahora con tonterías, debería matar a ese
mal nacido por lo que le ha hecho a mi hermano- Respondió Ikki todavía
alterado
-Pero ¿de que hablas?, el no le ha hecho nada a Shun- dijo Shiryu molesto
por la obsesión de Ikki.
-Venga, vamos, no me vengas con esas, anoche os oí hablar a vosotros
dos de ello- decía el fénix mientras les señalaba con
el dedo. Ambos chicos se miraron extrañados, pero pronto comprendieron
a lo que se refería.
-¿Por que te enojas?, deberías alegrarte de que tu hermano fuera
feliz- Atajo Shiryu.
-Por que mi hermano se merece algo mejor que ese estupido ruso, pero lo que
mas me sorprende es que vosotros lo defendáis- Ikki escupió
esas palabras con asco mirando a los ojos a Shiryu- Eso es lo peor, que vosotros
aplaudáis ese comportamiento…-y dicho esto el joven de cabellos
azules se giro y comenzó a andar por el pasillo.
-¿Donde vas Ikki?-dijo Seiya tratando de seguirle, pero Shiryu le detuvo
antes de que pudiera alcanzarle. Ikki se paro un momento y sin girarse le
dirigió una última frase:
-Voy a traer de vuelta a mi hermano… y traeré la cabeza de esos
gemelos como trofeo…-
-Pero…- Seiya trato de nuevo en vano de detener a su amigo.
-Déjalo Seiya, es mejor que se vaya, además el sabe cuidarse
solito- Explico Shiryu antes de volver de nuevo a la habitación para
ver como estaba su amigo.
Saori trataba de atajar la hemorragia de un ausente Hyoga.
Lo habia vuelto a recostar en la cama e intentaba animarlo.
Shiryu entro en la habitación seguido por Seiya, Saori les dirigio
una mirada preocupada, y ambos se acercaron a su amigo.
Shiryu le aclaro a Saori que Ikki se había marchado, y ella tras dejar
al chico en buenas manos, se marcho a comenzar sus investigaciones.
- ¿Cómo te encuentras?- Pregunto Seiya preocupado.
-Bien…- Contesto Hyoga ausente, como por inercia sin mirarle, solo contemplando
el cielo azul que se veía por la ventana.
-Hyoga, no debes hacerle caso… a demás, ya sabes como es Ikki
en unos días se le pasara- intento animarle Shiryu. En ese momento,
Hyoga cerró los ojos tratando en vano de evitar que sus lágrimas
escaparan.
-No Shiryu, sabes que eso no es cierto- La voz de Hyoga estaba ahogada por
el dolor que en su corazón sentía.
-Hyoga…-Trato el joven dragón de hablar pero Hyoga le cortó.
-Shiryu, Ikki no cambiara… y por mucho que me duela, se que esto hará
infeliz a Shun… Shiryu, yo no podría verle sufrir...- Dijo Hyoga
girando su cabeza y dirigiendo su triste mirada a Shiryu- No puedo separarle
de su única familia… no puedo hacerle eso…- el llanto silencioso
del cisne había comenzado a tomar un tono de desesperación-antes…antes
preferiría estar muerto...- fueron sus ultimas palabra antes de esconder
se cara en la almohada tratando inútilmente de ahogar su desesperación.
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Aunque en un principio, estar ante la presencia de Aquel dios le intimidaba… pronto se dio cuenta que aquel hombre, aquel dios, era en extremo amable… Con dulzura trataba de convencer a Shun de que se quedara junto a el. La tristeza con la que hablaba, había conseguido conmover el corazón del bello ángel, quien por más ganas que tuviera de regresar con su amado, no pudo negarse.
-De acuerdo, me quedare esta noche. Pero antes quisiera comunicarme
con mis amigos para que no se preocupen por mi- Dijo Shun conmovido.
-No se preocupe Señor Kido, ¿Puedo llamarle Shun?- pregunto
Ares mirando fijamente a los ojos a aquel hermoso joven, el cual, dejando
ver una sincera sonrisa, asintió con su cabeza levemente.
-Entonces, llámame Ares y no te preocupes Shun, enviare un emisario
para tal fin- satisfecho Ares sonrió plenamente. Sus planes se estaban
cumpliendo a la perfección.
No era lo que Shun había pensado hacer, la verdad estaba
algo contrariado, pero no quería hacer sentir mal a Ares, quien había
sido tan amable.
Antes de que el peliverde pudiese darse cuenta, su anfitrión había
tomado una campanilla y la había hecho sonar con un aire distinguido.-Supongo
que estarás hambriento…ven pues, siéntate y hablemos-
No había terminado la frase cuando la mujer que le acompañara
hasta este lugar apareciera con bandejas llenas de manjares dignos de los
mas exigentes y exquisitos paladares.
Paso el resto de la tarde junto a el, no permitía que se separase ni
un momento, pasearon y hablaron… cualquier cosa que Shun decía,
pedía o deseara, le era concedida por aquel sin demora… y el
joven de ojos esmeralda se encontraba totalmente abrumado ante tanta atención.
No entendía, como un ser tan agradable, había adquirido tan
mala fama entre todos los dioses del Olimpo y a pesar de que su mente solo
podía pensar en su amado cisne, al cual echaba terriblemente de menos,
no podía negar que en aquel lugar se encontraba muy a gusto…
y sin duda aquel hombre se había ganado su confianza.
Ares trataba por todos los medios de mantener ocupado al muchacho, se había esforzado durante todo el día por conseguir ganarse su confianza, por medio de presentes, halagos y buenas palabras… Sentia asco por la dulzura y bondad del muchacho, deseaba aniquilar su alma, verle retorcerse de dolor y de angustia como tantas veces habia hecho con tantas y tantas generaciones de hombres y mujeres, de niños y ancianos, y en definitiva de todo ser viviente. Pero hizo una promesa… y ahora, llegada la noche era el momento que había esperado, el momento en el que por fin llevaría a buen puerto sus planes… *** De un modo u otro lograre que este pusilánime muchacho se convierta en aquello que siempre debió ser… Por ti…***
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Hyoga por fin se había calmado y por obra y milagro de un sedante había
conseguido conciliar el sueño. Dormía profundamente, su rítmica
respiración elevaba suavemente la sabana que cubría su pecho.
Shiryu vigilaba su sueño, pendiente de que nadie lo perturbara, mientras
Seiya estaba recostado entre dos sillas totalmente dormido.
Saori en la fundación continuaba estudiando los datos, y cada vez estaba más segura de que su premonición era cierta.
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Durante la intima cena que pasaron los dos, Shun se sentía algo incomodo…
En su mente algo no marchaba bien. Pero nada fuera de lo normal sucedió,
al menos hasta que la cena hubo acabado.
-He pasado una velada muy agradable- dio un cumplido al apuesto hombre de
rojizos cabellos.
-Me alegro…pero aun queda una sorpresa…-dijo Ares con un malicioso
tono, dejando que los rubíes de sus ojos dentellearan impacientes por
la feliz conclusión de su plan.
Shun sintió un escalofrío recorrer su espalda,
el tono en que había dirigido las ultimas palabras no le había
resultado agradable… y esa mirada le estaba dejando petrificado. En
ese momento la puerta de la estancia se abrió y aquel joven moreno,
Deimos, se aproximo a ellos con una bandeja de plata cubierta. Arrodillándose
ante su padre, como tantas veces antes se la ofreció.
-¿Ares, que es esto?- pregunto inocente Shun.
Aquella inocencia extrema le desafiaba, deseaba arrancársela haciéndola
jirones… pero este no era el momento… aun debía continuar
la farsa…-Es un regalo…-dijo Ares sonriendo, pero su sonrisa escondía
algo, una brizna de maldad.
Con un movimiento rápido, destapo la bandeja dejando ver su contenido…-Veras,
Shun, cuando te dije que tu aspecto se asemejaba a un ser querido mío
que perdí hace tiempo… no te mentí- Le miraba fijamente-
y ahora ha llegado el momento de recuperarlo- dijo friamente ofreciendo lo
que en el interior del recipiente se encontraba al muchacho.
Shun se estremecio... no sabia porque, pero se sentia en verdadero peligro,
y en el fondo de su corazon,de nuevo una chispa de oscuridad casi extinguida,
comenzo a arder.
El presente
Shun se quedo absorto mirando el contenido de esa bandeja…
Un escalofrió de miedo y pánico se comenzó a apoderar
de el… *** No, no es posible… como…*** Incrédulo
observaba a su interlocutor, sin atreverse a preguntar, puesto que las cosas,
todas las cosas comenzaban a tomar un desagradable y horrible sentido.
Ares observaba al muchachito con una sonrisa de satisfacción, había
cumplido sus propósitos, y por muy detestable que había sido
el modo en que se había tenido que comportar durante todo el día,
sabia que había merecido la pena. En este momento se iba a desquitar,
ahora iba a poder empezar de verdad el juego.- ¿Qué te sucede
Shun, no quieres aceptar mi regalo?- dijo con ironía el dios.
El joven Deimos sonreía diabólicamente aun con la mirada en
el suelo…
Shun se sentía engañado, traicionado… había confiado
en ese hombre, había creído a ese dios, tomando como cierto
que todo lo que el se decían eran habladurías,,, como había
sido tan estupido, estaba furioso, con el, pero sobretodo consigo mismo por
no haber advertido aquello, por haber sido tan incauto, por haber sido tan
inocente… siempre tan inocente.
Ares veía divertido como Shun comenzaba a sucumbir a su odio, como
esa inocencia y dulzura empezaban lentamente a destruirse por fin…
-¿Por que?- Fue la única frase que articulo Shun, con sus puños
cerrados y apretados, tratando de controlar sus emociones, las cuales le pedían
a gritos que golpeara a aquel que tan hábilmente se estaba riendo de
el.
-Te lo he dicho, porque deseo que el regrese… y tu eres el único
medio- explico Ares al peliverde quien viendo como sus peores expectativas
se cumplían, la tristeza se apodero de el. *** Tal vez este sea mi
destino…***
Ares no espero más, se incorporo y recogiendo el objeto que había
en la bandeja se acerco a Shun, quien con la mirada triste, y absolutamente
resignado, solo era capaz de observar aquel tentáculo plateado que,
durante tantos años había portado prendido de su delgado cuello.
Aquella estrella, que siempre había pensado que perteneció a
su olvidada madre y que constituía su único recuerdo, resulto
ser el lazo que le unía a aquel ser maléfico que le poseyó.
Aquel colgante que sin duda tanto dolor le había causado a el, a sus
amigos y sobretodo a Hyoga…. ***Hyoga*** de pronto su espíritu
reacciono ante el pensamiento de su amado… Violentamente aparto a aquel
que trataba en ese instante de colocarle el colgante al cuello, y situándose
en frente de el comenzó a elevar su cosmos…-No voy a permitir
que Hades retorne, ¿¡Me has oído!?- dijo Shun convencido
por completo.
Ares se vio impulsado hacia atrás por el aparentemente débil
muchacho, lo que en un principio le dejo sorprendido, pero que, tras oír
aquella frase le produjo una cierta satisfacción… -De acuerdo…
después de todo a mi siempre me ha gustado hacer las cosas por las
malas- y diciendo esto una risa tenebre inundo su boca, acto que sublevo todavía
mas a Shun, quien continuaba aumentando su cosmos.
La habitación pareció llenarse con el cosmos de Shun, quien
hacia girar su viento nebular por la estancia, mientras Ares continuaba riendo
casi histéricamente. Por su parte Deimos se había puesto en
pie y con una mirada muy poco amigable comenzaba a tomar posición de
combate…
-Detente, no lo toques, es solo mío- dijo Ares mirando a Deimos seriamente-Voy
a disfrutarlo por completo-. El joven moreno le obedeció al instante
y se aparto haciéndose a un lado.
Ares alzo su brazo y comenzó a cerrar su mano, tratando de ahogar a
Shun, quien sintió como su garganta se cerraba a la entrada de aire
asfixiándolo.
Ares disfrutaba de ese momento, quería alargarlo todo lo posible…
disfrutaba con la visión de matar a se muchacho poco a poco…
pero no lo quería muerto…
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Hyoga se acercaba temeroso a ese grupo de fieras que se estaban disputando
alguna presa… curioso intento mirar que era exactamente... Cuando de
pronto se dio cuenta que era Shun, sus ojos vidriosos miraban a alguna parte
que no supo precisar y su cuerpo estaba siendo devorado por aquellas bestias...
un charco de sangre se formaba en el suelo… Hyoga se lanzo a protegerle,
pero una de las fieras se lanzo contra el y……
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Hyoga se despertó en plena noche dando un grito…
Shiryu se acerco a el para tranquilizarle, pero Hyoga sabia que Shun corría
grave peligro… ese sueño…era otro aviso.
De pronto sintieron el Cosmos de Shun débilmente…
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Shun no podía continuar notaba como sus sentidos se embotaban…
pero no podía permitirse ser débil otra vez, muchas cosas estaban
en juego… y no solo su vida… Hades no podía volver…
aunque dentro de si, se daba cuenta de que todos aquellos sentimientos que
el amor de Hyoga había conseguido desterrar, estaban comenzando a tomar
cada vez mas protagonismo en su interior… Pero llegado el momento en
el que apunto estaba de rendirse, le pareció escuchar la voz de su
amado animándole a continuar, por lo que intensificando todavía
mas su cosmos, consiguió eliminar la presión que le asía
el cuello.
Ares sorprendido por tal reacción, y ya era la segunda, decidió
dejarse de simplezas y ponerse serio… Un brillo ígneo recorrió
sus ojos, y su sonrisa se hizo mas severa… debía evitar alargar
esta situación, si no quería que Athena se adelantara sus planes…
mas tarde ya habría tiempo de jugar .Con un simple movimiento de su
brazo le lanzo contra una de las paredes… ya le parecía saborear
la sangre del peliverde en su boca…
Pero Shun todavía algo atontado por el golpe, se levanto y lanzo su
tormenta nebular… Ares sintió ese ataque como fina brisa en su
cara… después de todo era un dios y esto para el un simple juego…
comenzó a acercarse… Shun por más que intensificara su
ataque, solo conseguía alborotar la melena de dios, cosa que le enfurecía
más… hasta que de pronto uno de los objetos que habían
comenzado a volar por la habitación, golpeo en el rostro a Ares violentamente,
consiguiendo hacerle un pequeño corte.
Ares se acerco su mano al corte, recogiendo son los dedos la sangre que brotaba
formando una pequeña gota… Aquello le hizo hervir se furia, de
tal modo que su cosmos se expandió violentamente, llevándose
todo aquello que encontraba a su paso y estallándolo contra los muros
que a duras penas contienen el envite. *** Maldito niñato***
Segundos después todos los objetos de la habitación caían
al suelo destrozados, Deimos estaba de rodillas tratando de despejarse tras
tremendo golpe…
Mientras en una esquina, totalmente a merced de Ares, se encontraba Shun tumbado
bocabajo, con sus mechones verdes cubriéndole parcialmente el rostro
y una pequeña lagrima de sangre avanzado inexorable desde su sien hasta
el suelo, cruzando su bello rostro.
-Llevatelo… creo que por hoy es suficiente-dio Ares serio, saliendo
de la ruinosa estancia.
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El cosmos de Shun se había evaporado de nuevo.
Hyoga tardo en convencer a Shiryu y Seiya de que le dejasen
acudir con ellos a la mansión… Estaba seguro de que allí
Saori tendría la localización exacta de Shun, gracias a su cosmos
y a toda esa cantidad de computadoras… De ese modo apoyado en sus amigos
se fue de ese hospital.
Respeto
Hyoga apoyándose en sus dos compañeros llego a la mansión…
El tiempo que tardaron en llegar se le había hecho interminable, no
por el esfuerzo, ya que estaba recuperando sus fuerzas poco a poco, sino por
la impaciencia de poder saber donde estaba Shun.
Al llegar a la mansión trato por enésima vez de liberarse de
sus dos “muletas”, pero Shiryu, que últimamente se había
convertido en su sombra, no le dejaba hacer ningún tipo de esfuerzo.
-Ya basta Shiryu… estoy bien… puedo andar yo solito- dijo el cisne
algo molesto, no en vano, tantos cuidados por parte de sus compañeros,
le estaban haciendo sentirse como un invalido.
-Hyoga, deja de renegar de una vez. La condición para que te dejara
salir del hospital, fue que me harías caso en todo, así es que
o la cumples o te devuelvo allí- Le amenazo Shiryu, quien trataba al
rubio como a un niño…***Perdóname Hyoga, no quiero que
te suceda nada por mi culpa… ya bastante hice…***
Hyoga ante tal expectativa, cedió de mala gana, mientras Seiya no pudo
reprimir una carcajada, al ver la situación.-Vale, ya basta…
apresurémonos-
Llegaron a una gran habitación llena de computadoras, donde Saori se
encontraba muy centrada dirigiendo una intensiva investigación. Al
ver a los muchachos no pudo contener un gesto de sorpresa, después
de todo no esperaba ver en pie tan pronto a Hyoga… Pero después
de todo, estos chicos siempre la sorprendían.-¿Qué hacéis
hache? Shiryu, Hyoga debería estar recuperándose en la cama-Reprendió
la joven a los recién llegados. Shiryu bajo la mirada, pues después
de todo esta tenia razón. Pero Hyoga, impaciente por encontrar a su
amado intervino
-Saori, no es culpa suya… hubiera venido a pesar de ellos… además
ya me encuentro mucho mejor- dijo el mientras se volvía a liberar de
sus dos apoyos, para demostrarle a la reencarnación de Athena lo que
estaba diciendo.
Saori, contenta interiormente por la recuperación del santo, les dedico
una severa mirada y les indico que la siguieran.
Los condujo hasta su despacho, aquel amplio y funcional cuarto, donde tantas
otras veces se habían reunido todos juntos, para planear cual seria
la estrategia a seguir con este o aquel enemigo. Hyoga no pudo reprimir que
un sentimiento de tristeza recorriera su ser… Saori se sentó
tras el escritorio, y comenzó a revisar por encima unos papeles, mientras
tanto los demás tomaron asiento en el sillón de piel que se
encontraba enfrente.
-Saori, en el hospital notamos el cosmos de Shun… imagino que las computadoras
lo habrán hecho también- comenzó diciendo Seiya.
-En efecto, así es-dijo secamente Saori tomándose un largo respiro…
no sabia que contarles exactamente… a fin de cuentas, ella todavía
no estaba segura.
-Y ¿a que esperas para decirnos donde esta?- Exploto Hyoga, quien no
entendía el porque de tanta dilación por parte de su diosa.
-Hyoga, por favor, calmate… Hemos localizado a Shun, pero debéis
tomároslo con calma… ahora vendrá uno de los científicos
para explicároslo-respondió Saori mirando fijamente a Hyoga,
quien no pareció comprender lo que le indicaba la joven diosa.
-¿Cómo pretendes que nos lo tomemos calmadamente? Saori, Shun
podría estar en grave peligro y ya hemos perdido demasiado tiempo…-Comenzó
a argumentar Hyoga molesto, pero no fue capaz de terminar puesto que Saori
le corto.
-Hyoga, Hyoga…- Comenzó la joven con un tono dulce- Comprendo
lo que sientes en estos momentos, pero debes entender, que debemos actuar
con inteligencia… -Hyoga, ante tales palabras, pareció comenzar
a entender, asintió, y bajo su mirada al suelo, después de todo
tenia razón.
En ese momento Tatsumi entro en la sala – Señorita Saori, el
Sr. Kurukawa ha llegado-dijo esperando una respuesta por parte de la joven.
-De acuerdo Tatsumi hazle pasar-respondió esta, y al momento un hombre
moreno, bajito, con una bata blanca y anteojos entro en la sala, manejando
algunos papeles entre sus manos.
-Y bien, ¿puede darnos un informe?- Pregunto inmediatamente Saori.
El científico les comenzó a explicar los detalles…-El
localizador situado en uno de nuestros satélites geoestacionarios,
identifico un espectro de alta frecuencia incluido en los parámetros
de búsqueda que se nos había detallado. Dicho espectro es producido
por la intensificación puntual del campo gravitatorio y de origen desconocido,
el cual se adaptaba cuasi simétricamente a aquel que tomamos años
antes durante el torneo, con las únicas variables de intensidad y longitud
que en la nueva espectrografía son superiores. Su localización,
la cual todavía no hemos determinado exactamente, se sitúa aproximadamente
en la zona perteneciente a las fronteras de Grecia, Bulgaria y Turquía-
Los tres santos se quedaron mirándose unos a otros mudos, tratando
de discernir si alguno de ellos había entendido el discurso del físico…
Finalmente, y viendo que todos se hallaban en similares condiciones de incomprensión,
miraron interrogantes a Saori, quien a duras penas había comprendido
los expuesto…
-Entonces, si he entendido bien… Shun se encuentra en algún lugar
entre esos tres países… ¿cierto?- Inquirió Saori
algo dubitativa.
-Si, pero debe entender, que hasta que todos los parámetros no hayan
sido determinados, no podremos ofrecerles una información mas precisa…
en unas horas podré darles mas datos-aclaro el científico.
-De acuerdo, muchas gracias por su esfuerzo señor Kurukawa, espero
que me avise en cuanto sepa algo mas.-despidió Saori al científico,
quien tras una educada reverencia salio de la estancia.
Los tres santos estaban algo perplejos…¿Shun
estaba en Europa?¿Por que le habían llevado allí?
La reencarnación de Athena mostró un gesto grave, ya no había
duda… -Ahora estoy segura… todos corremos un grave peligro...
no solo Shun- inquirió Saori exponiendo sus temores.
-¿Qué quieres decir?-Pregunto Hyoga preocupado.
-La zona descrita por el científico, se trata del lugar donde se aposentaba
el antiguo reino de Ares… la antigua Tracia- Explico Saori-Lo que significa,
que Ares es quien esta detrás de todo…y lo que nos brinda una
única explicación para el secuestro de Shun…- Todos la
miraban expectantes -Ares pretende revivir a Hades…-
El shock para los santos fue tremendo… ¿Hades? ¡No podía
ser cierto!
-Pero Hades murió… yo…-Dijo un dubitativo Seiya tratando
de aceptar lo que ahora ocurría.
-Seiya, Hades es un dios… por tanto, es inmortal-Replico Saori.
La habitación se sumió en un terrible silencio… Hyoga
observaba el suelo perdido en sus pensamientos..*** ¿Hades? ¿Por
qué otra vez el? No creo que pueda volver a pasar por ello…***
-¿Por qué….?¿Por que Shun de nuevo?-exclamo Hyoga
con una voz ahogada por las lagrimas que pugnaban por abrirse paso entre aquellos
bellísimos ojos azules.
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Ikki había sentido el cosmos de su hermano y ahora se dirigía
hacia el lugar tan rápidamente como le era posible… Debía
de ser cauteloso… no sabia que o quienes podrían estar esperándole…
aunque todos ellos correrían el mismo destino.
Llego a un inmenso bosque que rodeaba a un oscuro castillo medieval, altivo
y muy cuidado,,, de tal modo que a la vista de dicha fortificación,
cualquiera pensaría haber retrocedido en el tiempo hasta la edad oscura…y
nunca mejor dicho.
Despacio comenzó a andar por el bosque, tratando de ser lo mas sigiloso
posible.
----[Crack]----
Una rama sonó detrás de la hilera de árboles a su izquierda,
sin duda allí había alguien esperándole…
--------------------------------------------------------------------------------
-En ese caso… ¡no podemos seguir esperando mas tiempo!- Exclamo
Hyoga
-Pero Hyoga no sabemos realmente en que lugar se encuentra… estamos
hablando de miles de kilómetros cuadrados para revisar- intento convencerle
Saori.
-No me importa… le encontrare, cueste lo que cueste…- dijo Hyoga
totalmente convencido.
-No hay forma de convencerte, ¿verdad?... en ese caso haré los
preparativos para que mañana un jet os lleve al lugar…yo desde
aquí os transmitiré los nuevos datos- Dijo finalmente Saori
con una sonrisa benevolente, que fue correspondida por los tres muchachos.
*** Amor mío, resiste, pronto estaré contigo***
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Todo estaba muy oscuro y frió… su cabeza le dolía tanto
que pensaba le iba a estallar… Se encontraba en un suelo de piedra,
lo podía deducir por la tenue luz que entraba por una de las rendijas
de la puerta. Intento ponerse en pie, pero se dio cuenta que estaba encadenado…unas
fuertes argollas asían sus muñecas y pies…Intento elevar
su cosmos para deshacerse de ellas… pero fue inútil, su cosmos
no respondía, había perdido toda su fuerza…
En ese momento se abrió la puerta y la luz que se entro radiante cegó
sus ojos obligándole a cerrarlos, nunca pensó que la claridad
pudiese resultar tan molesta… Unas figuras entraron e iluminaron la
mazmorra con teas, tras lo cual volvieron a salir todas. Todas excepto una
que se había quedado observándole, frente a el.
-¿Ya has despertado?-dijo una terrible y conocida voz
Shun por fin pudo abrir esos maravillosos ojos esmeraldinos, acostumbrándose
a la luz, para ver a su interlocutor, el cual sonreía de una manera
siniestra. Al verle, trato de lanzarse contra el con toda su furia y fuerza,
pero el intento solo le lastimo sus muñecas haciéndolas sangrar…
El gesto del muchacho pareció divertir a Ares, quien maléficamente
le dijo mientras se aproximaba a el.
- No lo intentes muchacho, por experiencia se que estas cadenas impiden cualquier
movimiento… Fueron forjadas de un regalo que Hefesto* me hizo por andar
jugando con su mujer…- dijo mientras estando ya frente al muchacho,
cogio con una de sus manos el bello rostro del chico-Y ahora que dices…
¿todavía deseas hacer las cosas por las malas?- pregunto divertido
al joven que le miraba incrédulo, con una mezcla de odio, rencor y
furia dentro de sus grandes y claros ojos.
-¡Nunca me doblegare ante ti!- Respondió Shun valientemente.
- Eso lo comprobaremos en breve…-dijo Ares divertido, la citación
le parecía deliciosa, aquel joven y bello muchacho estaba a su entera
disposición… e iba a disfrutar pisoteando su alma…
Shun algo aterrorizado, solo pudo fijarse en la pequeña cicatriz que
Ares tenia en su limpia cara -¿Qué tal esa herida de la cara?,
¿sangro mucho?- le pregunto el joven con sorna.
Ares enfureció por el comentario del peliverde y sin pensarlo dos veces,
comenzó a propinarle una espectacular paliza.
Shun tras los primeros golpes, no tuvo mas remedio que encogerse de dolor,
arrodillándose en el duro suelo… y poco a poco, vio la sangre
de su boca y nariz pintar el grisáceo suelo de un vivo color rojo,
y en un intento de escapar a los golpes, acabo refugiándose en la esquina.
Cuando Ares pareció calmarse, observo al indefenso muchacho totalmente
derrotado, intentando todavía cubrirse de los golpes. Ares se acerco
mas a el, agachándose… con sus manos cogio una de las ensangrentadas
muñecas, apartándola para observar su cara.
El chico estaba algo temeroso, pero cuando vio a su enemigo tan cerca, una
idea cruzo por su mente. Antes de que Ares pudiese reaccionar, Shun le había
lanzado un golpe con su puño libre directo a la cara, haciendo que
el labio del dios sangrara.
Este casi perdió el equilibrio, pero no fue así, y con su mano
recogió el tibio líquido que se extendía desde su labio.
Lo observo detenidamente y de sus ojos parecían brotar chispas, había
vuelto a hacerle sangrar.
Ares empujo a Shun contra el suelo de bruces, y mientras con una mano sujetaba
sus muñecas a la espalda, con la otra agarro sus verdes cabellos, haciéndole
elevar la cabeza. El dios acerco su cara al oído del santo y le dijo
con gran aspereza– Ahora vas a empezar a aprender respeto- soltando
al tiempo su cabeza que golpeo duramente el suelo el suelo.
Shun esperaba comenzar a recibir de nuevo una lluvia de golpes, pero se sorprendió
cuando Ares rasgo la túnica que el chico todavía llevaba puesta,
no se podía ni imaginar cuales eran sus crueles intenciones.
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*Aclaracion, para aquellos que no conozcan la historia... Afrodita estaba
casada con Hefesto... Pero Hades y ella, estaban liados a espaldas del mas
que cornudo marido... Sin embargo Hefesto se entero e hizo una malla y los
atrapo in fraganti con ella, en pleno acto... luego de eso los expuso por
todo el Olimpo todavia enredados en la malla, de la que se decia tenia la
propiedad de inibir el poder de quien estaba sujeto por ella... Por eso las
cadenas fabricada a partir de esta malla no permiten a Shun el uso de su poder...
Shun continuaba inmovilizado boca abajo en el frío
suelo, por más que tratara de moverse, le era imposible. De pronto
aquel que tenia encima, se levanto tranquilamente, y saco un pequeño
dedal plateado, que poseía una afilada punta en su extremo. Con cuidado,
y sin dejar de observar con una mirada lasciva, al casi desnudo chico que
trataba de deshacerse de las cadenas, e intentar ponerse en pie, ajusto a
su dedo pulgar la mencionada pieza. Hecho esto se desabrocho ligeramente la
túnica y acerco a Shun quien luchaba por soltarse las cadenas.
Shun veía aterrorizado como se le acercaba de nuevo, cargado de confianza,
y con esa mirada que le traspasaba completamente. En un intento desesperado,
trato de defenderse lanzándole un golpe, pero el dios lo esquivo fácilmente,
volviendo a cogerle del pelo, y con fuerza estampo su cabeza contra la pared,
hecho tras el cual Shun cayo al suelo de nuevo, con otra herida en su hermosa
frente.
Todavía atontado por el tremendo golpe, no opuso mucha resistencia
a aquel que comenzaba a acariciar la piel de su espalda con el dedal, tras
haber terminado de desgarrar por completo su túnica…
Ares dibujaba en la hermosa espalda del santo líneas de sangre, despacio,
deleitándose con los guturales sonidos de dolor que escapaban de la
garganta del muchacho.
Shun sentía que, por allí por donde Ares pasaba su lacerante
dedo, la piel de su espalda se abría generosa como traspasada por miles
de cuchillas, dejando escapar su sangre. El dios al observar aquellos finísimos
hilos de sangre correr libres por la blanca espalda del muchacho no pudo contener
el deseo de probar con su lengua tan preciado licor.
Shun sintió como la lengua de Ares quemaba su espalda con el contacto,
la cual recorría insaciable cada una de las líneas antes dibujadas.
El odio de Shun crecía sin medida, cada segundo que pasaba su corazón
perdía una parte de su innata inocencia. Odiaba sobremanera a aquel
dios, notaba la lascivia con la que recorría su cuerpo provocándole
arcadas… Deseaba vengarse de el, descargar toda su furia sobre su cuerpo,
quería cerrar sus manos sobre aquel cuello y presionar, y presionar…
hasta matarle, sin duda acabar con el y con todo a lo que le rodeaba…
Ares sentía como las emociones del peliverde se desataban, el odio,
la furia… sin duda sus preferidas… Mientras todo lo que tan solo
un día antes ese chico representaba, se iba quemando en su interior,
con el fuego de la venganza, y así, de este modo, abriendo el camino
para Hades en el.
Sin embargo… todo acababa de comenzar. A Ares le excitaba el hecho de
destruir la inocencia de un ser tan puro, de ultrajar ese perfecto cuerpo,
de destruir esa limpia alma cargada de dones… y sobretodo, sabiendo
que se trataba de uno de los santos de su mas que odiada hermana Athena…
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Ikki, con grandes dificultades, había logrado terminar con aquella
mujer que le había atacado… Sabía que se encontraba en
el lugar correcto, puesto que coincidía con la descripción que
Shiryu le había dado de aquellos que atacaron la mansión. ***
He de darme prisa siento que mi hermano esta en un grave peligro…***
Pensaba para si, mientras avanzaba por el frondoso bosque de camino al castillo.
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Hyoga, Shiryu y Seiya se hallaban en un jet de la fundación de camino
a la zona que suponían era donde Shun estaba. Hyoga no podía
parar de golpear con sus dedos el brazo del asiento ansioso, tenía
un mal presentimiento sobre este viaje, y aunque no se había recuperado
totalmente, no hubiera podido esperar más tiempo sin ir en busca de
Shun.
Shiryu volvía de la cabina del piloto, Saori acababa de transmitirles
las coordenadas exactas del lugar donde habían detectado el cosmos
de Shun. El dragón se encontraba preocupado por las circunstancias…
Iban en busca de Shun los tres solos, y… aunque sus fuerzas sobrepasaban
las de los santos dorados, y ahora contasen con armaduras divinas, Hyoga todavía
estaba convaleciente, no tenían el apoyo de los dorados, Athena no
los acompañaba, e Ikki no sabían donde estaba… Y en este
caso se iban a enfrentar a un dios… si es que no resultaban ser dos.
Sin lugar a dudas la situación era preocupante.
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Ares ebrio por el sabor de la sangre, arranco los últimos restos de
ropa que todavía cubrían al muchacho… Este trato de resistirse,
forcejeando por liberarse del peso que había sobre el, pero eso no
le valió de mucho…
-Si… así me gusta, resistente, pelea- decía sádicamente
Ares excitado aun más por la resistencia del santo.
- Suéltame…maldito seas…- decía Shun desesperado…
Ares con una mano sujetaba de nuevo las manos del chico a la espalda, mientras
con la otra terminaba de quitarse su propia túnica que aun le cubría,
dejando ver su perfecto y escultural cuerpo, sin duda digno de un dios. Se
acerco lentamente al oído del joven, recargando su cuerpo sobre este
– y ahora vas a gritar para mi…- dijo susurrándole mientras
aspiraba la fragancia de sus verdes cabellos.
El suave contacto de la piel del santo, salpicada por la sangre, le hizo excitarse
todavía mas haciendo que Shun notara su erección sobre el.
Shun sintió un escalofrió recorrer todo su cuerpo al escuchar
esas palabras…le cruzo fugaz una terrible idea por su mente, acaso iba
a ser capaz de…
No tuvo tiempo para poder considerarlo, Ares con sus piernas abrió
bruscamente las del chico al máximo y con un fuerte movimiento introdujo
su miembro con fuerza en el.
Por mas que Shun forcejeo, no fue capaz de impedir lo que sucedió…Trato
de ahogar el dolor dentro de si, pero un grito desesperado salio de su garganta
al sentir como le penetraba violentamente, el intenso dolor se extendió
raudo por su cuerpo instalándose en su cerebro, donde le martilleaba
sin compasión, al son del rítmico y furioso movimiento con que
Ares golpeaba su cadera contra el, desgarrando su interior sin ningún
miramiento.
Shun no podía soportarlo mas, el dolor, la rabia, la humillación,
el odio… toda clase de sentimientos se agolpaban en el con una intensidad
que le ahogaba, deseaba despertar de tan amarga pesadilla, deseaba perder
el conocimiento y no despertar, deseaba que todo terminase, deseaba la muerte
como dulce fin a todo el sufrimiento que ahora soportaba.
Ares disfrutaba con los gritos de angustia del muchacho, que apretaba sus
puños inmóviles bajo la férrea sujeción del dios.
Este sin detener su frenético baile, se acerco de nuevo a su piel para
saborearla. Cada vez le penetraba con mas furia, alentado por las suplicas
y gemidos del joven que había comenzado a llorar por la rabia y el
dolor. Shun comenzó a ceder su inútil resistencia, sus gritos
comenzaron a apagarse, y terminaron convirtiendose en pequeños gemidos
de dolor, que automáticamente salían de su garganta provocados
por Ares cada vez que profundizaba en el. Ares notando la falta de reacción
del chico, libero sus manos, tomándolo por las caderas para facilitar
sus movimientos…
Finalmente, y evidenciado por unos espasmódicos movimientos de aquel
que le sometía, noto un tibio liquido derramarse en su interior, tras
lo cual y sin ninguna delicadeza, Ares salio de el tan bruscamente como había
entrado. Se levanto tomando su túnica y vistiéndose de nuevo,
pero antes de marcharse, quiso observar el resultado de su obra… Y levantando
ligeramente la angelical cara del joven, le observo por unos segundos…
No había ninguna expresión en su rostro, sus antes verdes y
cristalinos ojos, lucían apagados y sin vida, mirando a algún
punto en el infinito mientras algunas lagrimas, rodaban silenciosas atraídas
hacia el suelo… definitivamente Shun ya no estaba. Se incorporo y tranquilamente
se marcho dejando al santo tumbado, derrotado e inmóvil en el suelo.
Ahora solo debía esperar…
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Ikki por fin había llegado al castillo. Parecía
desierto. Comenzó a adentrarse en el con el máximo cuidado…
Sin previo aviso, una sombra salio de la nada, era un joven moreno y muy bello,
el cual le observaba detenidamente, con una mirada maléfica y curiosa…
-Y tu, ¿Quién demonios eres?-Pregunto el joven moreno
Ikki se disponía a responder cuando una voz surgió de las sombras
–Fobos!... Este me lo dejaras a mi, creo que es el turno para que yo
me divierta, ¿no crees?- al momento se unió a ellos el dueño
de esta, un joven idéntico al anterior, que observaba con un brillo
de maldad al primero…
*** Estos deben ser Fobos y Deimos…*** Pensó Ikki mientras tomaba
la posición de combate...
-De acuerdo hermano… pero me dejaras mirar…-Respondió Fobos,
mientras se alejaba discretamente con una sonrisa dispuesto a disfrutar del
espectáculo.
El jet acababa de aterrizar en un claro cercano al castillo, sin
esperar mas tiempo los caballeros vestidos con sus armaduras salieron de el
dispuestos para el combate… El castillo no estaba muy lejos.
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Mientras tanto Athena, hablaba en la mansión, con un bello joven que
vestía una clámide vaporosa.
-Athena, es la voluntad de Zeus- explicaba el joven con una melodiosa voz.
-Hermes, no puedo permitir que la tierra caiga en manos de Ares… -Le
dijo Saori a modo de respuesta.
-Pero son solo hombres… su vida carece de valor comparada con la de
un dios… Hades debe retornar, el inframundo es un caos sin su control…-Continuaba
el joven intentando convencerla.
-No voy a dejar que mis caballeros luchen solos…-dio Athena desafiante.
- Zeus ha sido tajante, no debes intervenir… aquellos que osaron levantar
su mano contra un dios, deben morir…- dijo el joven apenado.
Saori le observo durante unos minutos, ¿que podía hacer?...
no podía revelarse contra la voluntad de su padre, pero tampoco podía
dejar morir a aquellos que tantas veces habían luchado por ella, abandonándolos
a ellos y a la tierra a su suerte…
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-Dime donde esta mi hermano… y es posible que no te mate- dijo arrogantemente
Ikki.
-¿tu hermano?... Entonces tus eres el caballero del Fénix…
deberías preocuparte más por ti que por el…- dijo Deimos
divertido ante la amenaza recibida.
-¿Donde esta?- volvió a preguntar Ikki, y sin esperar respuesta
lanzo uno de sus mas poderosos golpes.
Deimos, con algo de dificultad, consiguió esquivarlo… Le había
cogido por sorpresa. Aun así se preparo y golpeo al fénix con
toda la fuerza de su ataque dándole de lleno, y enviándolo contra
una de las altísimas columnas de castillo…
Ikki cayo atontado al suelo… ***si no fuera por la armadura divina…
estaría muerto***pensó mientras intentaba ponerse en pie. Sin
embargo antes de que pudiera erguirse, Deimos había comenzado de nuevo
a atacarle, golpeándole sin piedad, por todo el cuerpo… hasta
que, cediendo por los golpes, le volvió a hacer caer… el fénix
parecía derrotado.
-¡Vaya!, y estos son los caballeros que acabaron con Hades en el inframundo…
no puedo entender como se dejo vencer tan facilmente- dijo Fobos decepcionado
por la corta duración del combate.
Deimos satisfecho por su fácil victoria... se acerco a aquel que todavía
estaba en el suelo, le observo y una cruel idea cruzo por su mente…
girándose hacia Fobos comenzó a hablar…-¿No crees
que seria muy cruel que no pudiese ver a su querido hermano antes de morir?
deberíamos levarle con el…- dijo malévolamente.
Fobos sonrió ante la propuesta… sin duda seria interesante ver
su cara… y sin esperar mas, Deimos cogio de uno de los brazos al fénix
y comenzó a arrastrarlo por el castillo camino de la mazmorra de Shun
y seguido por Fobos.
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Los tres compañeros iban cruzando el bosque rápidamente, cada
vez estaban mas cerca de su objetivo… de pronto una onda de energía
derribo a Seiya, y dos Keres aparecieron ante ellos.
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Comenzó una pelea entre los dos santos que todavía estaban en
pie y las Keres…
-¡Hyoga!-Llamo Seiya que se acababa de levantar molesto por haber recibido
semejante golpe sin haberlo visto…-tu ve por Shun… de estas nos
ocupamos nosotros-
Hyoga asintió, dejando que Seiya ocupara su lugar en el combate, y
marchando rápidamente hacia el castillo.
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Fobos sintió el cosmos del joven cisne acercarse al
castillo… se detuvo en su avance, y le dijo a su hermano con una sonrisa
de satisfacción– creo que han venido a hacerme una visita- tras
lo que se dio la vuelta en dirección al lugar en que momentos antes
habían estado.
Deimos no se sorprendió por la actitud de su hermano… y sin responder
siguió su camino arrastrando a Ikki.
Una pequeña luz al final del tunel
-Lo siento Hermes- dio Saori, manteniendo la mirada en el joven dios.
-¿No puedo hacer nada para persuadirte?-dijo Hermes seriamente a Athena…
-En ese caso…-Comenzó de nuevo mientras una amplia sonrisa aparecía
en su rostro- Toma esto, lo necesitaras…-
Saori miro interrogante al dios mientras este sacaba un bulto del suave zurrón
blanco que portaba.
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Ikki, continuaba siendo arrastrado por los pasillos de aquel inmenso y oscuro
castillo. Al llegar a una puerta de madera se detuvo, y tras mirar por la
pequeña ventanita que esta tenia, sonrió de nuevo maléficamente.
Abrió la puerta, y elevando al fénix de su brazo le propino
un intenso golpe lanzándolo al interior de la mazmorra.
-¿no querías a tu hermano? Ahí lo tienes…-dijo
irónicamente, mientras una cruel risa salía de su boca.
Ikki, levanto su cabeza en busca de Shun. Pero, en la semipenumbra
de la húmeda celda, la cual solo estaba iluminada por una débil
antorcha, no pudo distinguir nada… Trato de incorporarse, sus manos
notaban un pegajoso suelo, y un pesado olor a sangre llegaba hasta el. Deimos
observando la escena desde la puerta, sonreía, sus ojos brillaban cruelmente.
El suave tintineo de unas cadenas se escucho en el interior de la mazmorra,
Ikki, ya de pie se giro en la dirección en que provenía. Todo
estaba muy oscuro, tomo la antorcha que vacilante iluminaba la parte en la
que el se encontraba, y lentamente, se acerco al origen de aquel sonido.
Un pequeño bulto parecía arrinconarse contra la pared tratando
de fundirse con ella,
Ikki se acerco mas, allí sin duda había alguien…-¿Shun?-
Llamo vacilante… Pero no hubo respuesta.
Lentamente, la débil luz de la antorcha comenzó a iluminar aquel
pequeño rincón… A su luz, primero aparecieron unos blancos
pies, descalzos, amarrados con grilletes en los tobillos. Ikki se acerco mas,
comenzando a distinguir parte de la figura, un grito se ahogo en su garganta
ante la imagen que ahora mismo se mostraba ante el.
Shun con su cara escondida en el rincón de la pared, se afanaba por
recluirse lo mas posible en ella, encogido y dejando a la vista su dañada
espalda. Entre sus manos agarraba un trozo de tela con la que apenas cubría
su total desnudez, dejando a la vista las contusiones, restos de sangre y
demás evidencias de lo sucedido.
-Shun…-Un hilo de voz apenas audible, salia dolorosamente de los labios
del fénix, mientras su corazón totalmente destrozado por la
desgarradora escena, apenas conseguía seguir latiendo. Bajo su mirada
al frío suelo, incapaz de continuar observando el lamentable estado
de su querido hermano, y descubriendo en este más restos de la sangre
que pocas horas antes se vertiera, en el. Miro su mano, y en ella también
observo el rojo elemento, mientras un escalofrío recorrió su
fuerte espalda. *** ¿Qué te han hecho?**** Pensaba el fénix
tristemente, mientras sus lágrimas corrían libres por su rostro,
corriendo a reunirse con la seca sangre del suelo, en un intento vano por
limpiar los restos.
-Shun…- Trato de acercarse al chico para reconfortarle, mas ante el
leve roce de una de sus manos en la dañada piel del muchacho, un grito
desgarrador inundo la estancia.
-No mas… ya basta… ya basta… no mas…-Gritaba entre
sollozos el joven santo, histérico sin reconocer a quien a su lado
estaba.
-Shun… soy ikki-la voz suplicante de Ikki, sonaba triste, llorosa, apenada…
-Déjame ya…- gritaba Shun con voz quebrada, insistiendo en fundirse
con aquel recio muro.
Una estertórea risa sonó en la sala, Deimos disfrutaba del dolor
de ambos muchachos –No te preocupes… todavía no hemos acabado
con el- dijo cruelmente, antes de que una onda de energía lo enviara
violentamente contra el muro que se hallaba a su espalda.
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Hyoga entro en el castillo, cautelosamente, sabia que alguien lo observaba
desde las sombras.
-Veo que me has encontrado… me empiezo a sentir alagado-sonó
una voz que ya conocía… Mientras entre las sombras observo una
figura moverse.
Sin pensarlo dos veces corrió tras la sombra… corría por
los pasillos siguiendo a ese fantasma, lo seguía aun a sabiendas de
que estaba a punto de caer en una trampa.
De pronto aquel a quien perseguía entro en una estancia. Hyoga, rápidamente
le siguió, entrando en lo que era una imponente sala, grande, oscura
y vacía. Despacio, comenzó a adentrarse en ella, agudizando
sus sentidos para encontrar a aquel que allí se escondía. Un
fuerte sonido a su espalda le obligo a darse la vuelta, y recargado en la
puerta, la cual se había cerrado de golpe se encontraba Fobos.
Hyoga no medio palabra alguna y lanzo su polvo de diamantes contra este, quien
sorprendido no lo esquivo, golpeándose contra la puerta y viendo como
su cuerpo relucía por el hielo que le cubría.
El cisne preguntó con voz dura -¿Dónde esta Shun?-. Pero
la respuesta que obtuvo no fue la esperada, una risa diabólica salio
de la boca de Fobos, resonando por toda la habitación.
-¿Buscas todavía al peliverde? Pues es una verdadera pena, porque
no creo que quede mucho de el… -dijo irónicamente, aquel cuyo
cuerpo todavía estaba congelado por el golpe recibido.
-¿Qué le habéis hecho?- dijo un furioso Hyoga
-Nada…-volvió a reír – Tan solo ha disfrutado de
la ardiente compañía de Ares…- Dijo malévolamente
mirando a Hyoga.
El cisne, comenzaba a acercarse a Fobos, todavía congelado. Estaba
rabioso, furico… habia comprendido exactamente las palabras de aquel
monstruo, y aunque quería creer que tan solo se trataba de una mentira,
la risa del joven moreno comenzaba a desquiciar a Hyoga, quien no entendía
porque en esa clara situación de desventaja, continuaba de tan buen
humor.
***Voy a borrarte esa sonrisa de la cara*** Pensaba Hyoga mientras su cólera
continuaba aumentando.
Fobos seguía riendo, *** Así, así rubito… ya eres
mío***
En un momento dado, Hyoga comenzó a notar como sus
miembros empezaban a ser mas pesados, viendo impotente como perdía
la capacidad de moverse, y observando como aquel que creía derrotado,
se deshacía del hielo que lo inmovilizaba y comenzaba a acercársele…
Fobos, tomo con una mano su cara y con una lasciva mirada le dio un profundo
beso en la boca, recorriendo con su ardiente lengua el interior. Hyoga de
nuevo sintió esa repulsiva sensación en su interior, mientras
una terrible sensación de haber vivido este momento se instalo en su
mente.
Antes de separar sus labios, el moreno joven, mordió el apetitoso labio
inferior del cisne haciendo que un pequeño hilo de sangre brotara,
para ser succionado por el al instante.
-mmmm… -dijo Fobos pasando su lengua por sus labios y recogiendo los
restos de saliva que en el quedaban.
Tranquilamente, se dirigió al cinturón de su armadura, sacando
un dorado objeto y liberándolo de la funda que lo guardaba.- ¿La
recuerdas?... Ella a ti si… y te ha echado muchísimo de menos-
dijo lascivamente, mientras el filo de la brillante daga, comenzaba a pasear
por el bello cuello del cisne.
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Shiryu y Seiya se dirigían hacia la entrada del castillo. La pelea
contra las Keres había sido dura, pero de habían deshecho de
ellas finalmente, ahora solo restaba encontrar a Shun lo mas pronto posible.
De pie en la puerta, una voz les llamo por sus nombres… la sorpresa
se dibujo en sus caras, cuando al girarse en la dirección de la que
provenía, reconocieron a aquella persona que ahora se les acercaba
lentamente.
Ikki había atacado a Deimos con toda su fuerza, mientras este
ni siquiera había visto venir el golpe, y ahora se encontraba en el
suelo siendo golpeado violentamente por un furioso Ikki, que fuera de control
le estaba deshaciendo a puñetazos y patadas varias.
Finalmente, cuando Ikki había descargado toda su cólera, se
quedo observando al joven moreno, que se encontraba en el suelo inmóvil
e inconsciente. Le arranco la capa que llevaba puesta y con ella se dirigió
de nuevo a donde Shun estaba, cubriéndole cuidadosamente.
Shun ante el frío tacto de la prenda se estremeció, pero después
acepto la misma, relajándose un poco.
Ikki tomo la mano del muchacho y con un golpe abrió la argolla que
le sujetaba, siguiendo el mismo ejemplo con las restantes. Una vez libre,
Ikki tomo la cara de Shun obligándole a mirarle, sin embargo, quedo
horrorizado. Aquella bella y limpia cara, se encontraba ahora llena de golpes.
Y en su antes clara y brillante mirada, solo pudo ver unos vacíos ojos
sin apenas expresión.
-Shun…- Le llamo dulcemente mientras trataba de limpiar su rostro…
Y como contestando a aquel llamamiento, Shun poso su vista en el, mientras
con una mano aparto de si aquella que le estaba limpiando el rostro.
Ikki, sorprendido por la reacción miro a su hermano interrogante, mientras
este dibujo una extraña sonrisa en su rostro.
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Hyoga estaba en serios aprietos. Fobos estaba disfrutando con la cara del
cisne, había comenzado a pasear su daga por el cuello dejando un pequeño
hilo de sangre brotar, estaba extasiado ante la idea de tener a ese bellísimo
rubio para el solo.
Hyoga se reprendía a si mismo por no haber sido mas cauteloso, por
haber sido tan impulsivo… Había caído directamente en
la trampa… Se sentía estupido y asqueado al sentir el tacto lujurioso
de Fobos en su piel… *** Shun…*** Su mente comenzó a divagar
ante la idea de haber dejado a Shun a su suerte, en manos de un ser tan repugnante
como el que ahora se dedicaba a quitarle la armadura para poder proseguir
explorando el resto de su cuerpo…
Una oleada de indignación llenaba su cuerpo, mientras las lágrimas
comenzaban a pugnar por salir de sus bellos ojos azules. Su mente, solo era
capaz de pensar en la angelical cara de Shun durmiendo a su lado, tras esa
maravillosa noche juntos. Recordaba sus caricias, sus besos y el intenso sentimiento
que le unía a el, el amor. Ese amor por el que tanto tiempo había
esperado. Ese amor que le hizo capaz de tocar el cielo, y por el cual daría
gustoso su vida, con tal de poder verle de nuevo, esos ojos, esa mirada dulce
y pura.
Con todos estos sentimientos en su interior, no pudo evitar petar sus puños,
ante la idea de perder a Shun para siempre…
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Shun salía de la mazmorra cubriéndose con la capa de Deimos,
que todavía continuaba tirado en el suelo.
Mientras Ikki yacía inconsciente en el suelo.
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Shiryu y Seiya estaban totalmente sorprendidos… Saori se acercaba a
ellos vestida con su armadura y portando un objeto cubierto por un paño,
entre sus manos.
- ¿Vamos? Se hace tarde…- Dijo Saori mirando a ambos muchachos
- Pero Saori, puede ser peligroso…- dio un preocupado Seiya
-Si, es cierto… pero no podía dejaros solos en estas circunstancias
– respondió convencida.
-¿Qué es eso?-Pregunto Shiryu señalando el objeto oculto.
-Un regalo de Hermes- dijo sonriendo Saori. Y sin esperar más, se interno
en el castillo.
Shiryu y Seiya se miraron confusos, pero rápidamente marcharon tras Saori.
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Hyoga se dio cuenta de su capacidad de movimiento y comprendió…
Rápidamente le lanzo un puñetazo a Fobos alejándole.
Se limpio las lágrimas del rostro, mientras observaba algunos de los
cortes que le había producido el moreno con su daga.
-¿Como…? ¿Como es posible? ¿Porque puedes moverte?-
pregunto un confuso Fobos, que había borrado su sonrisa.
El rubio levanto la vista - Porque mi corazón esta lleno de amor…-Dijo
sencillamente, mientras Fobos sin comprender le miraba extrañado. -No
importa… Nunca lo entenderías…Prepárate-Termino
Hyoga y adoptando la posición de ataque, ejecuto su “Ejecución
de la aurora”.
Luego recuperando las partes de su armadura que continuaban en el suelo salio
de la estancia, dejando a un Fobos congelado en el suelo.
La lucha final
Ares recostado en su sillón favorito, frente a las llamas
del hogar, en la penumbra que tanto le agradaba… Notaba como los acontecimientos
iban tomando un cariz mas apasionante…-Athena…- Susurro a la vez
que sus labios formaban una mueca similar a una sonrisa…
-Ares…- una voz firme y dura llamo al dios por su nombre desde la puerta…
-Has tardado mucho… Athena esta a punto de llegar… será
mejor que te pongas algo mas presentable que eso -dijo Ares sin girarse
La figura de la puerta avanzo hasta el sillón en que se encontraba
en dios, permitiendo que parte de su cuerpo pudiera ser visible… Sus
ojos verdes, brillantes observaron a aquel que todavía estaba en sentado.
Le tendió su mano y este la acepto acariciándola-Yo nunca llego
tarde…- dijo con una voz amenazante.
Ares por fin se giro hacia aquel, observando su ahora oscurecida cabellera
verde…-Lo se… pero Athena ha llegado… te esperare aquí-
le dijo con un leve cambio de tono en su voz, haciéndola parecer algo
mas suave.
Aquel que segundos antes había entrado, se volvió a marchar,
perdiéndose por una de las puertas de ese inmenso castillo.
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Saori continuaba caminando decidida, por todos aquellos corredores, seguida
de cerca por Seiya y Shiryu, que estaban en completo silencio. De pronto una
de las puertas que salpicaban aquel largo pasillo en el que estaban, se abrió
de improvisto… Los tres se giraron rápidamente, tomando posición
de defensa, y observando atentamente quien por ella salía…
-Seiya…-Hablo el dragón- atento, no sabemos quien o que puede
aparecer por esa puerta.
Seiya asintió echando un ojo a Saori, la cual imperturbable vigilaba
del mismo modo el lugar.
Una sombra comenzó a hacerse visible tras el marco de la puerta. La figura, comenzó a atravesar el umbral lentamente, primero un pie. Luego parte del cuerpo, hasta que por fin unos mechones rubios se hicieron visibles a los expectantes muchachos y su diosa.
-Hyoga-Grito Seiya muy contento
El joven que acababa de salir por la puerta, sorprendido ante la presencia
de los otros tres les miro con una cara algo extrañado.
-¿Has encontrado a Shun?-pregunto Shiryu, obteniendo como respuesta
un movimiento negativo de cabeza por parte del cisne.
-No y temo que le hayan…- No pudo terminar la frase, no quería
pensar que esos monstruos hubieran podido dañar a su adorado ángel.
-Tranquilo, Hyoga… Vamos a buscarle –dijo Saori, girándose
de nuevo y retomando su camino… Parecía saber exactamente a donde
se dirigía.
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Ikki algo aturdido, comenzó a despertar en aquella fría mazmorra,
con dificultad se puso en pie… Notaba un intenso dolor en su estomago,
y algo de sangre se descolgaba de su labio inferior.
Miro a su alrededor, luego hacia la puerta donde Deimos seguía inconsciente,
pero no había rastro de Shun… *** ¿Qué ha pasado?
Estaba con Shun y…*** de pronto un escalofrió recorrió
toda su columna… ¡Shun le había atacado!, su dulce hermano
le había golpeado… apenas podía recordar exactamente como
había ocurrido… ***Estaba mirando su cara, con esa extraña
sonrisa, cuando de pronto se abalanzo sobre mi y…todo se oscureció…
Podrá ser que…***
Sacudiendo fuertemente su cabeza trato de desechar esa idea de su mente…
Pero no pudo borrar esa sonrisa tan extraña en del rostro de su hermano…
esa sonrisa cruel… ¿Cuando le había visto antes esa sonrisa?
Y entonces lo recordó…
*** No, no es posible… Hades no podía haber vuelto, estaba muerto…***
Rápidamente, como tratando de huir de sus pensamientos salio de aquel
lugar en busca de aquello a por lo que había venido…En busca
de su hermano.
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Finalmente, Saori se detuvo ante una puerta… y con un gesto suave, llamo…
Los tres muchachos observaban incrédulos, ¿Sabia donde iba?…
Finalmente, la joven de cabellos lilas, abrió la puerta y entro. De
inmediato los demás la imitaron.
En aquella sala oscura parecía no haber nadie, nada
se movía y el silencio invadía por completo la estancia. Solo
un fuego que crepitante, daba la sensación de estar vivo, ante un sillón,
que frente a el parecía vigilar que no osara escaparse de su encierro
en aquella gran chimenea.
-Vaya Athena… después de tanto tiempo por fin te has dignado
a hacerme una visita, aunque algo imprevista, diría yo- una voz fuerte
y segura salio de detrás de aquel sillón.
-Ares, si tal vez me hubieses invitado, no tendría porque haber venido
tan de improvisto- dijo Athena siguiéndole el juego al dios…
Ares se incorporo, poniéndose en pie y dando su cara a los recién
llegados…-Deja que te vea mejor- dijo el dios y con un movimiento de
sus manos, los candelabros que adornaban la estancia prendieron fuego al unísono,
iluminando adecuadamente la estancia.-Y ¿a que debo el honor de tu
visita?-
-Vengo a buscar a uno de mis caballeros, Shun de Andrómeda… Se
que esta aquí-dijo Saori muy seria.
-¿Shun de Andrómeda?... y ¿para que querría yo
a un simple mortal?-dijo irónicamente mirando con desdén a Saori
–No todos somos como tu… yo no les encuentro a estos insectos
ningún interés- termino la frase.
-Ares, se que esta aquí… y también se porque-Dijo Athena
sin inmutarse.
-Athena, creí que eras mas inteligente… debiste haberle hecho
caso a Hermes…no he hecho sino cumplir la voluntad de nuestro padre…
ya no tienes autoridad- Dijo Ares triunfante.
Saori no respondió… pero Hyoga, que hasta el momento había
observado la escena sin decir nada, no pudo retenerse un segundo mas, para
el, estaban perdiendo el tiempo-¿Donde tienes a Shun?-dijo duramente
y algo alterado por la situación.
El dios miro al muchacho con curiosidad, y se acerco hasta donde el estaba…
-¿y tu quien eres insecto?- dijo el dios con desprecio.
-Soy Hyoga del Cisne… pero no has respondido… ¿Donde le
tienes?- Respondió Hyoga secamente y apretando los puños.
-¿De verdad tanto te importa?- dijo el dios mirando a los ojos al rubio,
con una mirada furica como tratando de atravesarle con ella.
-Si-fue su breve pero clara respuesta.
-Entonces lo siento por ti… porque no creo que nunca mas le vuelvas
a ver- dijo Ares con un tono de fingida pena, rematándolo con una carcajada.
Sin embargo Hyoga, decidido comenzó a acercarse a el con intención
de obtener la respuesta que deseaba, ya fuera de un modo u otro…-Contéstame
de una vez, o si no…-grito el muchacho rubio.
Ares, observo al rubio, sin duda alguna no iba a permitir ese comportamiento
tan irrespetuoso, y menos de un mortal… -O si no que…pequeño
insecto- dijo desafiante – Voy a enseñarte lo que es el respeto…
al igual que hice con tu amigo-
En instante desde la puerta, una voz hizo que todos dirigieran su atención…-¡Cuanto
tiempo!-
El rostro de Hyoga se ilumino cuando vio aquellos ojos verdes de nuevo…-¡Shun!-
dijo contento de volver a ver a su amado, y sin apenas pensar se acerco a
el.
-¡Hyoga detente!-dijo la voz de Saori a su espalda, pero el joven rubio
no se detuvo…
-Shun, yo…- Alcanzo a decir, mientras notaba como sus azules ojos se
iban llenando de lagrimas por la emoción de volver a ver a su ángel…
-Hyoga, ese no es Shun- grito Saori, Hyoga giro su cara hacia ella con una
expresión de incomprensión… y al retornar sus ojos azules
a mirar a aquel que tanto amaba, entendió su error… Esa sonrisa
cruel… sus oscuros cabellos y ese odio en la mirada… ese no era
Shun… aunque muy tarde había comprendido.
Hyoga, no pudo esquivar aquel golpe que le lanzo contra una de las columnas
de la estancia, e impotente desde el suelo vio como Hades cruzaba la estancia,
en dirección al otro dios.
Sin detenerse y lanzando una mirada al joven ruso que seguía en el
suelo y paso una mano por el hombro de Ares. Acerco su cara a la del dios,
besando los labios de este con ansia, con hambre, con una pasión desmedida…
y sin dejar de mirar a Hyoga, quien con lágrimas en los ojos, esta
vez de rabia, tuvo que apartar la mirada, para evitar que su corazón
se partiese en mil pedazos, por la escena que Hades le dedicaba.
-Creo que ahora, deberías marcharte… y llévate
a tus mascotas- dijo Ares a Saori.
-¡No!- respondió Hades – Creo que tengo algo pendiente
con ellos…- dijo en un tono de voz talmente amenazante, mientras pasaba
una mirada de odio de Saori a Seiya.
En ese momento comenzó una fiera batalla entre los
caballeros y ambos dioses…
Seiya ataco a Hades, quien a su vez evitando su ataque lanzo al joven contra
una de las paredes de la estancia. Shiryu por su parte había comenzado
por atacar junto a Hyoga a Ares, quien fácilmente consiguió
detenerlos a ambos. Hyoga quedo paralizado por el poder del dios, su rabia
al ver la escena le había servido en bandeja a Ares tal control. Shiryu
trataba en vano de alcanzarle con alguno de sus golpes, pero era prácticamente
imposible…
Mientras tanto Athena observaba la lucha con su báculo en una mano
y el misterioso objeto que Hermes le entregara en la otra.
Seiya seguía atacando a Hades, a pesar de que cada vez que lo intentaba
acababa en el suelo, no se rendía… Su testarudez no tiene límites.
Hyoga, consiguió liberar se del dominio del dios del mismo modo que
hiciera antes con Fobos, mientras Shiryu con dificultad había conseguido
propinarle un par de golpes a Ares, aunque este parecía no notarlos.
Finalmente ambos fueron enviados al suelo del mismo modo que Seiya.
En ese instante, hizo aparición Ikki guiado por los
cosmos de sus compañeros… sus peores pesadillas se habían
hecho realidad, su hermano, su queridísimo hermano estaba de nuevo
poseído por esa bestia infame.
-¡Levantaros! ¿No os iréis a dejar vencer tan fácilmente?-
dijo Ikki mirando a sus compañeros-Le vencimos una vez y de nuevo lo
haremos… Recuperare a mi hermano cueste lo que cueste- les animo el
joven fénix, a lo que sus compañeros reaccionaron poniéndose,
no sin dificultades, de nuevo en pie.
Athena se acerco hasta sus caballeros y les dijo – Así será…-
y dirigiéndose a Hyoga- necesito que me ayudes con Hades, los demás
atacad a Ares-
-Saori, yo no puedo…-trato de decir Hyoga, no se veía capaz de
golpear a Hades mientras poseyera la apariencia de Shun, le era imposible..
-No te preocupes, confía en mi… no le dañaremos…-atajo
Saori conociendo los temores del joven –tu solo haz lo que yo te diga…-comenzó
a explicarle el plan al muchacho
De ese modo la batalla continuó, Saori y Hyoga se dirigieron
contra Hades, quien impaciente los esperaba. Mientras tanto los otros tres
se lanzaron contra el otro dios.
-¿Serás capaz de atacarme? ¿De atacar a tu querido ángel?-
Hades sonreía cruelmente, sabia que Hyoga no seria capaz de atacarle…
Hyoga haciendo de tripas corazón, lanzo un golpe, que sabia le dolería
mas a el que al propio dios que lo recibió de lleno, sorprendido por
la acción y sintiendo congelando parte de su cuerpo…
Por otra parte sus compañeros, habían hecho retroceder a Ares,
quien comenzaba a verse en serias dificultades contra los tres santos.
-¡Shun! Se que me oyes, por favor… lucha, lucha con todas tus
fuerzas..- la voz de Hyoga se rompía por la emoción del momento…
pero siguió intentándolo…
-JAJAJAJA-reía Hades-No lo intentes, quien tu buscas ya no esta…Ares
hizo bien su trabajo-
-Shun… por favor…- las lagrimas del cisne brotaban sin cesar,
mientras su voz se quebraba con cada palabra…-yo cumplo mi palabra…
no te abandonare…-
En ese instante, el cabello de Hades comenzó a adquirir
un tono mas claro… y el cosmos de Shun comenzó de nuevo a brillar…
Athena sabía que ese era el momento... y acercándose al dios
mostró por fin el contenido de aquello que Hermes le diera antes de
partir…
Ares había recibido un fuerte golpe de Ikki, y ahora
trataba de ponerse en pie. Shiryu aguardaba el momento para volver a atacar
y Seiya se acababa de levantar después del último golpe recibido…
El dios observo como Hyoga trataba de hacer reaccionar a Shun, y como el cosmos
de aquel que supuso había exterminado, comenzaba a brillar de nuevo
en su cuerpo, ocupado ahora por Hades. Podía sentir la feroz batalla
que se libraba en el interior de aquel frágil y hermoso cuerpo, al
igual que todos los presentes, cuya atención ahora estaba fijada en
el peliverde.
Observo a Athena desenvolver algo, miro curioso… ¿Qué
podía estar planeando? Su instinto le advirtió que sin duda
ella todavía no había destapado todas sus cartas y que ahora
iba a enseñar su última baza.
Y no estaba equivocado… Athena había destapado
un odre de cuero.... Ese odre ya lo había visto antes… los grabados
y adornos que poseía lo delataban, era el odre donde Zeus guardaba
los vientos…¿Cómo lo habia obtenido? Acaso Athena pretendía…
Pero antes de que pudiese hacerse siquiera esa pregunta, Athena con voz clara
y firme, ordeno a Hades entrar en el odre.
El poder de semejante objeto comenzó a arrastrar el alma del renacido
Dios a su interior, obligándole a abandonar el cuerpo de Shun, el cual
cayo inconsciente al suelo. Una vez en su interior Athena lo cerro, y con
una sonrisa observo el objeto.
Ares enfureció. Como había osado a interrumpir
de nuevo sus planes. Su aura se extendió aterradora, golpeando con
fiereza a todos aquellos que estaban a su paso.
La lucha se recrudeció al instante, pero los santos no estaban dispuestos
a permitir que saliera victorioso tras tamañas maldades…
La lucha fue cruel, pero finalmente un herido y cansado Ares que estaba viendo
como iba a tener que renunciar a sus propósitos, ante los cuatro santos
que todavía y a pesar de sus heridas continuaban en pie ofreciendo
cada vez mayor resistencia.
Por fin Athena decidió poner fin a la contienda, abriendo de nuevo el odre y encerrando en el también a Ares, quien herido como estaba no pudo oponerse a su poder.
De nuevo los santos, sintiendo que todo había acabado
pudieron por fin relajarse. Hyoga corrió hacia donde estaba Shun, todavía
algo atontado, tomándolo en brazos con ternura y ayudándolo
a ponerse en pie.
Sus miradas fijas el uno en el otro, sin intercambiar ninguna palabra, describían
el intenso amor que ambos se profesaban, y que lentamente dieron paso a un
torrente de emociones contenidas en un largo y apasionado beso, olvidándose
de sus heridas y de todo lo ocurrido.
Todos observaban emocionados aquella escena. Sin embargo Ikki, quien todavía
no era capaz de admitir el amor que su hermano sentía por el rubio
santo, se acerco a ellos dispuesto a separarlos sin contemplaciones. Y así
lo hizo, ante la mirada horrorizada de su dulce hermano, comenzó una
discusión entre ambos compañeros.
Los demás santos trataron de contener la violencia
del fénix, y a penas lo conseguían. Parecía volver a
repetirse la escena del hospital, con un impotente Hyoga que veía como
tras superar las más crueles pruebas, un nuevo obstáculo le
impedía alcanzar la felicidad. Shun se acercaba a el de nuevo, lentamente,
le observaba con esa maravillosa y pura mirada esmeralda con la que siempre
le obsequiaba.
Tal era la situación, que ninguno de ellos pudo advertir la presencia
de aquel que ahora estaba en la puerta, y que con agria voz escupió
unas palabras que jamás Hyoga podría olvidar…- Habrás
acabado conmigo… ¡pero no permitiré que lo disfrutes!-
El grito hizo que todos se giraran para observar a aquel que a duras penas
se mantenía apoyado en la puerta, y que con unos ojos inyectados en
sangre, observaba lleno de odio e ira a Hyoga. Fobos había lanzado
su fina daga, con el último aliento de vida que le quedaba, y mostrando
su sonrisa cruel, cayó muerto en el suelo.
Las lágrimas de Hyoga atravesaban su cara, mientras la sangre se escurría entre sus manos, incapaz de detener la abundante hemorragia. La daga había acertado de lleno, notaba como su corazón se desgarraba, mientras aquellos verdes ojos comenzaban a entre cerrarse. Le escucho decir un te quiero, tan débil como sus piernas que ahora cedían ante el peso de su cuerpo, y que Hyoga trataba de sujetar con fuerza intentando en vano de impedir que se separara de el.
La daga enviada directamente al corazón de Hyoga no
pudo llegar a su destino, el frágil cuerpo de Shun se había
interpuesto, recibiendo el impacto del mortal objeto. Pero Hyoga sin duda
sentía que le había herido mas gravemente, de lo que habría
conseguido si Shun no se hubiera interpuesto
-Shun, quédate conmigo-fue lo único que atino a decir Hyoga
mientras las fuerzas abandonaban el cuerpo exhausto del peliverde.
-Te quiero-un débil susurro de Shun salio de sus labios antes de cerrar
los ojos finalmente
-No, Shun, no…… ¡Athena no respira!- fue
el ultimo y lastimero grito del joven rubio que presionaba contra su pecho
el cuerpo de su amado.
Promesa cumplida
Cada mañana el cielo se despierta temprano, y acaricia el nuevo sol
que como siempre renace brillante. Desde esta ventana veo como la ciudad poco
a poco despierta, y como con la misma rutina de ayer y antes de ayer y los
días precederos todo vuelve a la vida.
Como cada día, el amanecer me sorprende con su claridad, tratando de
alegrar mi triste y apagado corazón. Caritativamente me tiende sus
rayos luminosos, acariciando mis cansados ojos y mi entumecido cuerpo.
Como todos los días te observo, tratando de discernir si será
hoy el día en que mi corazón regrese a la vida o por el contrario
si me arrastre con el, a las tinieblas de la muerte.
Veo cada mañana tus ojos cerrados, tu blanca y tranquila cara me hace
creer por un momento, que tan solo se trata de un sueño, y que de un
momento a otro despertaras. Que tus profundos y puros ojos, enmarcados por
tu verde y brillante pelo, volverán a mirarme, devolviéndome
la alegría y la vida que siento, se me escapan a cada minuto. Pero
como cada día, desde ya hace tanto tiempo, solo hay silencio y de nuevo
siento que mis ojos se humedecen, al pensar que soy yo y no tu quien debiera
estar en esa fría cama, alejado del mundo que vive y siente.
Me reprendo interiormente, día tras día, sabiéndome culpable
de tu estado…
Aquel nefasto día, en que conocí de nuevo la felicidad, al sentirte
otra vez entre mis brazos, conocí también el mayor de los dolores
al ver impotente como tu vida se escurría entre mis manos, incapaz
de devolverte lo que una vez tú me dieras, en el interior de la casa
de Libra… ¿Por qué no me dejaste morir allí? Encerrado
en aquella tumba de hielo, donde mi corazón jamás hubiese conocido
el sufrimiento de ver como pasas inánime los días yaciendo conectado
a esas maquinas. Pero se, que si no lo hubieras hecho, jamás habría
conocido la felicidad que sentí contigo, aquella que tan solo unos
pocos alcanzan durante el lento transcurrir de sus vidas y que a mi, ignorante,
me fue regalada, sin siquiera merecerlo.
Los médicos rutinariamente, vigilan tu estado…
-Sin cambios- es la monótona frase que siempre me dedican mirando con
lastima a este pobre ser que junto a tu cama pasa día y noche, esperando
que despiertes, y que para el cual el termino horario de visitas carece de
sentido. Ellos por fin lo han comprendido o al menos lo han tolerado.
A veces pienso, que este es el destino que merezco por haberme enamorado de
un ángel, y egoístamente haberlo retenido a mi lado. Por haber
privado a la luna y las estrellas de la luz que tus ojos desprenden, guardándola
solo para mi, por eso es que el cielo celoso de mi suerte, se venga ahora
de tan cruel manera.
Otra vez esa pregunta, ¿desde cuanto hace que no duermo?,
se que les preocupo, pero no lo se y tampoco me importa….
Ya han pasado seis meses, como siempre recibo las visitas de nuestros amigos
que vienen a verte, esperando algún cambio… ellos me animan,
me aseguran que despertaras… Incluso tu hermano, aquel que una vez trato
de evitar que estuviéramos juntos, se queda algunos días a mi
lado, reconfortándome. Si tú supieras que se ha convertido en
mi gran apoyo. Si tan solo abrieses los ojos, lo verías. Pero tú
no despiertas… ¿Por qué no despiertas? Yo no he roto mi
promesa…
A veces pienso, con el transcurso inexorable de las horas,
en las que asiéndote de la mano te acompaño en silencio, que
con gran facilidad podría acabar con este tormento… Si, lo he
pensado… He barajado todas las formas posibles, como y con que facilidad
podría dar termino a mi vida… todas las formas… desde la
mas rápida en indolora hasta la mas lenta y cruel, que sin duda es
la que merezco… pero solo una cosa me retiene, y eres tu y la promesa
que un día te hice de no abandonarte nunca mas. Incluso en los momentos
en los que mi frustración e impotencia me hacen delirar, he pensado
en seguir el consejo de los médicos y apagar esas maquinas, dejándote
morir en paz… para después poder seguirte, tranquilamente…
a los Eliseos donde por fin podamos disfrutar de nuestro amor eternamente…
Pero no puedo, te amo tanto que no podría soportar ese momento…
Perdóname, a veces pienso que estoy enloqueciendo. Solo desearía
poder dejar de sufrir esta tortura.
Como tantas noches observo, tu sueño tranquilo, y como tu respiración, acompasada por el trabajo de esas maquinas, sube y baja tu pecho. Y comienzo a soñar, que una vez mas tus esmeraldinos ojos se abren, para a continuación buscarme por toda la habitación hasta al fin hallarme. Sueño de nuevo con una sola de tus miradas, con el tibio tacto de tu sedosa piel, con tu el inconfundible aroma de tus cabellos, con tu calido aliento en mi boca y tu dulce voz en mis oídos… pero solo sueño…
No lo puedo evitar, mis lágrimas vuelven a recorrer mi rostro, paseándose sobre los surcos que las anteriores han dejado… Ya conocen el camino, ya lo tienen marcado, y mientras hundo mi triste cara sobre tu inerte mano, ellas mojan impenitentes tu sedosa piel y entre tanto rendido y agotado por el llanto, me dejo caer en los brazos de Morfeo.
Sin duda creo que he alcanzado la locura. Ahora tengo la sensación
de que tu mano acaricia mi cabeza… No me atrevo a levantar mi rostro,
no quiero que esta maravillosa sensación acabe, no quiero descubrir
que de nuevo mi mente me ha gastado una mala pasada, pero esa insistente mano
me obliga a encarar la realidad.
No puedo moverme, veo de nuevo tus cristalinas pupilas observándome
y tengo miedo hasta de parpadear. Si me he vuelto loco que me dejen con mi
locura, y si tan solo es un sueño no quiero despertar.
Pero al fin reacciono, y dando gritos llamo a la enfermera.
Después de unos minutos de confusión y sorpresa, veo que todos
a mi alrededor han sucumbido a mi locura… observo incrédulo como
te liberan de todos los artificios, ya innecesarios, que te amarraban a la
vida. Impaciente de poder estar contigo a solas…tengo tanto que decirte.
Por fin, tú y yo solos de nuevo, las palabras no salen de mi emocionada garganta, me acerco lentamente para disfrutar una vez más de mi suerte, rozando tus labios y besándote profundamente, mientras mis traicioneras lágrimas de nuevo mojan tu faz, como gotas de rocío que saludan el nuevo amanecer desde los pétalos de tus sonrosadas mejillas. Ahora se, que pase lo que pase, siempre estaré a tu lado...
FIN.