No Será Tuyo
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Capítulo 01
Los Invitados.

En la mansión Kido, todo era felicidad...
Saori, la dueña de la casa, estaba contenta, comenzaba a salir con un chico de cabellos azules, ya conocido antes por ella y llamado Julián Solo...
Saori vivía acompañada por cinco particulares caballeros...
Seiya y Shiryu, eran dos chicos enamorados. Solía vérseles juntos en la sala. Shiryu con un libro en mano y Seiya con un control de videojuegos en ella, en las comidas Shiryu era muy tranquilo, paciente y educado al masticar, Seiya era un tanto mas apresurado siempre tenía un especial afán por terminar su comida, para continuar alguna labor “importante” que estuviese haciendo previamente: ver televisión, pasar el próximo nivel de su juego, etc...
Shun y Hyoga, eran la otra parejita de la casa, tenían al igual que Shiryu y Seiya un tiempo ya juntos. A diferencia de los otros dos, ellos parecían estar pegados. Todo el tiempo estaban juntos y haciendo lo mismo. Uno comía cuando el otro lo hacía, uno se iba a dormir cuando al otro le daba sueño, uno veía televisión cuando el otro quería verla, pero siempre terminaban perdidos entre sus cariñitos sin ver ni dejar ver al otro el programa. Pero sin molestarles para nada el perdérselo...
El otro habitante de la casa, se llamaba Ikki, hermano de Shun. Era el mayor de la casa y siempre se hacía notar por su carácter fuerte y algo obstinado. Últimamente se le veía poco en la casa. Los chicos y Saori conocían ya la razón de su ausencia, un chico llamado Shaka, o mejor dicho, su novio llamado Shaka...
Como buen hermano sobre protector Ikki celó mucho a su hermanito Shun cuando este comenzaba a juntarse con Hyoga, temiendo que éste le hiciese daño, pero ahora resultaba al revés y ya que los veía tan juntos, tenía miedo de que por alguna razón se separasen, ya que eso si sería lamentable y fuerte para su prendado hermano.

Una noche a la hora de la cena, Saori le abrió la puerta a su (ahora) prometido Julián, con la intención de presentar de modo formal su relación ante los demás, pues para Saori, ellos eran su familia. Él había aceptado, más sin embargo no llegó solo a la mansión donde vivían, dos caballeros lo acompañaron cada uno a su lado. Ambos también conocidos con anterioridad por los caballeros. El chico de la derecha de Julián Solo, era blanco, alto, de cabellos verdes y un solo ojo del mismo color, ya que carecía del segundo y en su lugar, tenía una inmensa cicatriz, consecuencia de un trágico accidente, su nombre era Isaac. A la izquierda del prometido de Saori, se encontraba otro hombre, de piel grisacea y ojos oscuros, con un rostro esquelético y una sonrisa gigantesca que permitía ver sus afilados y descuadrados dientes, se llamaba Kaysa.
Saori fue quien los recibió en la puerta con una sonrisa, Julián se la devolvió y ella le tomó de la mano para guiarlo a la cocina, seguido por los otros dos caballeros que le acompañaban. Shiryu, Seiya, Shun e Hyoga ya se encontraban sentados en la mesa del comedor esperando a los visitantes.

Buenas noches – dijo Julián con una sonrisa en el rostro.
Buenas noches - le repitió Shun sonriéndole también. Kaysa detuvo su mirada en el chico de cabellos verdosos observando cada detalle de su expresión. Y luego devolvió el saludo cordial.
Hyoga echó su silla para atrás y se levantó, acercándosele a Isaac con una sonrisa no muy exagerada en su rostro. El chico del solo ojo le pareció ver el caminar del caballero del cisne en cámara lenta, tenía mucha gracia en el andar, elegancia, su labio semifruncido le daba ese toque sensual y misterioso que siempre debía de haberlo intrigado. Hyoga extendió su brazo y su mano para estrecharle la suya a Isaac. Este lo observó fijo unos instantes para luego sonreír , estrecharle la mano y abrazarlo en un impulso.

¿Cómo has estado? – Preguntó Hyoga ahora con una sonrisa mas confiada en el rostro, mientras el abrazo se mantenía.
Bien... – dijo Isaac en tono bajo – pero tú has estado mejor..

Shun observó con una sonrisa el reencuentro de esa vieja amistad. Hyoga le había contado todo lo relacionado con ese caballero, sus anécdotas en el entrenamiento, sus riñas, sus buenos momentos, el accidente y la tragedia de Isaac, todo. Kaysa del otro lado de la mesa, se sentaba sin quitar la mirada del caballero de Andrómeda.

A los pocos minutos, el mayordomo y los cocineros de la mansión llevaron a la mesa pollo, papas y ensalada. Isaac había mantenido la sonrisa desde que había visto nuevamente el caminar de Hyoga, esperaba no dejarlo pasar esta vez, esta vez no sería tan tonto y buscaría el modo de no separarse.

Oops!... –
¡No te preocupes yo te limpio! – Se apresuró Hyoga a decir, tomando una servilleta y limpiándole la boca y camisa a Shun, llena de Ketchup.
Gracias Hyoga – le agradeció al terminar con esa sonrisa enamorada inconfundible.
De nada Shun – le respondió él con el brillo intenso en sus hermosos ojos celestes.

Isaac entrecerró los ojos sospechoso y moviendo la mirada hacia el lado derecho de Hyoga, fijando la mirada en el chico del al lado, Shun...
Así que esa era la razón de tanta simpatía, de tanta soltura de parte de Hyoga, alguien se le había adelantado...
Isaac comió de la ensalada masticando en silencio y observando con disimulo a Shun quien comía una pieza de pollo. ¿Qué le vio Hyoga a ese niñito?. Por encima se notaba que debía ser uno de esos chicos ignorantes que no hacen nada mas que estorbar. Uno de esos de los que todos tienen que estar cuidando y ayudando por su incapacidad. Algo así no debía de valer la pena, él podría satisfacer a Hyoga mucho más que un niñito babieco, de eso estaba seguro...
Cuando todos terminaron de comer Saori, les comunicó algo a los caballeros...
- Chicos. Julián y sus dos amigos han hecho un largo viaje para venir hasta acá y lo lógico era que les ofreciera quedarse algunos días. – Saori colocó su mano sobre la de Julián en la mesa. - y pues... ellos han aceptado y se quedaran algún tiempito, solo les comento porque no recordaba haberles dicho, espero que se la pasen muy bien por aquí – dijo Saori viendo a Kaysa e Isaac – cualquier cosa saben que todos nosotros estamos disponibles... – dijo amablemente.

Disponibles y apetecibles... – Pensó Isaac mientras le sonreía amablemente a Saori también.

Después de charlar un rato, Saori les pidió a los chicos que llevaran a Kaysa e Isaac a los cuartos donde dormirían. Tendrían que compartirlos ya que los demás cuartos estarían ocupados por algunos señores de servicio o lleno de objetos sin ordenar. Hyoga y Shun se ofrecieron en guiarlos hasta los cuartos. Subieron las escaleras. Shun decidió caminar un poco adelante para dejar que Isaac se sintiese en confianza y charlara un rato con Hyoga, su amigo. Kaysa veía con disimulo el movimiento en vaivén de los glúteos del caballero de Andrómeda al caminar. Mientras un poco mas atrás Hyoga e Isaac atravesaban el pasillo charlando.

...y estuve... algo deprimido cuando se rompió el último recuerdo de mi madre pero... ya pasó... – le comentaba Hyoga a Isaac en la conversación. Isaac levantó una ceja y lo tomó de la mano deteniéndose y haciéndolo hacer lo mismo.
Hyoga... – le dijo – ya que debemos compartir los cuartos... ¿puedo dormir en tu cuarto contigo? – Hyoga lo miró interesado al detenerlo pero luego bajó la mirada y se rascó la cabeza pensativo.
- Isaac... lo que pasa es que ya me puse de acuerdo en dormir con Shun en su cuarto... – subió la mirada hacia Isaac de nuevo, dejó de rascarse la cabeza y le sonrió – ¡pero tú y Kaysa claro que pueden dormir en mi cuarto! – sonrió sin siquiera imaginar los pensamientos de Isaac – después de todo... no puedo descuidar a mi novio... tu sabes como son las cosas jeje... – dijo pícaramente. Isaac no se molestó siquiera en disimular una sonrisa. La palabra “novio” retumbó en su mente hasta entrar al cuarto de Hyoga. Ya era confirmado. Hyoga tenía algo con ese niñito estúpido y lo peor del caso, es que lo estaba volviendo estúpido a él también.
- Buenas noches. – se despidió de Hyoga con seriedad cerrando la puerta.
- Buenas noches... – dijo Hyoga extrañado, pero sin darle importancia se volteó y se dirigió hacia el cuarto donde Shun lo esperaba.

Capítulo 02
Los sospechosos

A la hora del desayuno del día siguiente, Isaac fue el tercero en levantarse y dirigirse al comedor. Allí encontró a Shun riéndose con los ojos aguados, mientras Kaysa le demostraba su talento para convertirse en distintas cosas: una foca verde, un payaso triste y patético, una avestruz de ojos grandes y saltones. Shun recobró el aire mientras Kaysa volvía su forma original...

- ¡Buenos días Isaac! – dijo con energía al verlo.
- Buenos días. – se limitó a susurrar Isaac.
- Le estaba mostrando algunas cosas a Shun... nunca había visto reír tanto a nadie por mis trucos... – le comentó Kaysa a Isaac, con su voz ronca y sonrisa cínica pero obviamente contento. Isaac levantó una ceja. Solo un estúpido se reiría de semejantes estupideces...se sirvió cereal en un plato que ya se encontraba en el puesto donde se había sentado la noche anterior, le echó leche también puesta sobre la mesa y comenzó a devorar con una cucharilla. Al cabo de un rato, Hyoga apareció en la cocina vestido con un mono y una camisa blanca, corta y ajustada.

- Buenos días. – dijo - ¿Estás listo Shun?...

- Listo. – le respondió Shun sonriendo mientras echaba su silla hacia atrás tomando el plato para llevarlo al fregadero. Él también estaba vestido con un mono de color rojo y una camisa color blanco, corta y ajustada también. – Si nos disculpan, tenemos la costumbre de ir a trotar en las mañanas... – se excusó Shun. Isaac profundizó la mirada.

- Ohh... y yo que quería hablar contigo Hyoga, tenemos muchas cosas pendientes que conversar... – dijo Isaac en tono bajo.
Hyoga se extrañó de ese comentario, Isaac nunca había sido muy hablador...
- Si... bueno, será luego de que llegue del trote con Shun... – le respondió el rubio.
- Si es muy urgente... yo no tengo problema en trotar solo Hyoga – comentó Shun – además, ellos solo estarán un tiempo con nosotros talvez debas aprovechar de pasar tiempo con tus amigos, yo estaré bien...

Bingo – Pensó Isaac. Ese niñito le resultaba cada vez mas estúpido, pero al fin salía algo positivo de él.
- ¿Shun...? – dijo Hyoga volteándose a verlo, preguntándole con la mirada si estaba seguro de querer ir solo, el peliverde le respondió con un gesto de despreocupación en el rostro.
- Los veo mas tarde... – se despidió Shun, saliendo por la puerta de la cocina.

Isaac convenció a Hyoga de que desayunara. Luego de la comida subieron al cuarto del caballero del cisne para charlar. Hyoga entró primero, e Isaac se cercioró de cerrar la puerta con seguro al entrar él.

- Ahh... – suspiró Isaac dejándose caer sentado en la cama del cisne – de verdad que tenemos mucho tiempo sin hablar. Han cambiado muchas cosas... – agregó mientras observaba de espaldas a Hyoga, quien se asomaba por la ventana siguiendo a Shun trotar con la mirada. De verdad que había cambiado el cisne, siempre había sido uno de los chicos mas apuestos en el entrenamiento, pero ahora se había convertido en toda una muestra exagerada del atractivo sexual, al menos para Isaac.
- Si, si han cambiado varias cosas... – dijo Hyoga observándole unos instantes para luego volver su mirada hacia la ventana de nuevo. A Isaac le irritó la poca atención de Hyoga, quien a su vez se sentía incómodo y molesto de no haber podido acompañar a Shun.
- Llevas... ¿mucho tiempo saliendo con él?... – preguntó Isaac. Hyoga volteó su mirada hacia su compañero y levantó una ceja mientras sonreía.
- ¿Se nota mucho?...
- Si... la verdad... – dijo Isaac con un gesto mas de pésame que de alegría. Hyoga no lo notó.
- Oh pues... la verdad si – sonrió – tenemos ya un tiempo saliendo y pues, incluso desde antes de eso ya... ya yo lo apreciaba mucho. Es la persona a quien mas quiero... – dijo tímido mirando hacia el suelo. Isaac levantó una ceja y asintió lentamente haciéndose el entendido, indispuesto a ceder...
- ¿Y antes de él... no has sentido... algún sentimiento grande por alguien? – preguntó Isaac con intención.
- Mi mamá. – Respondió Hyoga sin pensarlo.
- Otra me refiero... – sonrió Isaac como si fuese algo obvio.
- Mi maestro Camus, por su puesto – dijo
- Otro...
- Mi maestro Cristal
- Otro
- Mis amigos...
- ¿Cuáles?
- Seiya...
- No...
- Shiryu
- No...
- Incluso Ikki le he llegado a tomar aprecio...
- - ¡AJA!... – Exclamó Isaac harto, dejando a Hyoga sorprendido ante el tono de voz tan alto y el modo tan molesto de responder.
- ¿Sucede algo? – preguntó Hyoga con mucha curiosidad.
- Nada Hyoga. – dijo bajando el tono ya, había sido muy obvio. – Solo que no me entiendes... me refiero a... si te has sentido atraído por otra persona, además de él...
Hyoga se estuvo un rato en silencio.
- Bueno pues... ya antes me habían gustado algunas chicas... algunos chicos... pero... pero ninguno me había llamado tanto la atención como Shun...
- ¿Y como sabes que Shun es el indicado si no has probado nada con más nadie?... – preguntó Isaac sin él mismo darse cuenta del cambio de su tono de voz. Isaac expandió el ojo ante la pregunta.
- Pues... no lo sé. Solo sé que es así y... y ya... – dijo Hyoga pensativo pero conforme consigo mismo. Isaac colocó una cara triste.
- Hyoga no quiero ser pesimista... pero... las primeras relaciones siempre son así, parecen lo máximo durante un tiempo y luego de que terminan pierden el sentido...
- Mm... no creo que ese sea mi caso Isaac...
- Nadie lo cree. – dijo Isaac – ya verás, que lo que te dice tu amigo es verdad. Y bueno ojalá que... que este no sea su caso. – Posó una mano en el rostro de Hyoga y comenzó a acariciar lentamente su rostro – Si ese chico llegase a lastimarte... no me hubiese perdonado jamás el no haberte advertido... – Hyoga se extrañó, Isaac nunca había sido tan cariñoso. Expandió los ojos aún mas sorprendido cuando acercó su rostro y le plantó un corto beso en la mejilla izquierda. Luego otro segundo y corto beso movido un poco mas a la derecha, luego otro aún mas movido y luego otro...
- Gracias Isaac. – Dijo Hyoga apartándose de su lado antes de que llegase a su boca. – lo tomaré en cuenta. – Se levantó. – Que... pases un buen día.
- Tú también Hyoga. – le dijo Isaac resignado.
El Rubio salió del cuarto, muy consternado ante la nueva actitud de su “amigo”. Y con la semilla de la duda enterrada sin saberlo...

Apenas comenzada la tarde, caía una ligera lluvia como era costumbre desde hace algunos días, cuando Shun llegó de la calle empapado de agua después del trote. Pero no llegó solo...
Hyoga le esperaba en la cocina, extrañado de que no hubiese llegado aún y lo vio entrar por la puerta trasera junto a Kaysa, empapados y sonriendo mucho.
- ¡Te dije que nos íbamos a empapar todos para cuando llegásemos! – le dijo Shun sonriendo. – Cuando el cielo se pone así es porque va a llover, te lo digo yo que vivo acá...
Kaysa también sonreía.
- Jeje... ¡pero estábamos pasando un buen rato!. No quería volver a la casa tan pronto... – le comentó Kaysa entrando detrás de él.
- Hola Shun. – dijo en tono bajo Hyoga, como con ganas de hacerse notar y saludando con un movimiento la cabeza a Kaysa.
- Hola Hyoga – le sonrió Shun.
- No sabía que habían salido los dos. – dijo con tono casual.
- Pues si... – respondió Shun – Como Isaac te pidió que te quedaras, él decidió alcanzarme y trotar conmigo. Es muy agradable él no sabes cuanto me ha hecho reír jaja – dijo contento.
Hyoga trató de ser amable y sonreír.
- ¿Si?. Me alegra mucho... – Toma a Shun de las manos – Perdóname por no haberte acompañado hoy, yo no...
- Tranquilo Hyoga. – le dijo Shun colocándole una mano en el hombro – Tú tenías que atender a tu viejo amigo... y yo... – miró hacia Kaysa – yo tenía que crear un nuevo amigo jeje – Sonrió y Kaysa devolvió la sonrisa. Hyoga sonrió también por amabilidad, pero no le traía buena espina el que Shun disfrutara de la compañía de otra persona... con él nunca había llegado tan contento...

¿Pero que estoy pensando?... – se dijo a si mismo en su mente - ¿estoy celoso apenas porque Shun ha hecho un nuevo amigo?. ¿Celoso porque alguien lo hace reír?... Soy un estúpido...
Se reprendió interiormente a si mismo, pero a la vez esto lo hizo relajarse un poco. No tenía ningún motivo por el cual estar celoso.
- Voy a cambiarme la ropa, sino me voy a resfriar... tú deberías hacer lo mismo Kaysa. Bajo mas tarde Hyoga... – se despidió Shun y salió de la cocina hacia su cuarto.
- Hasta mas tarde Shun... un placer salir contigo... – se despidió Kaysa. Lo que hizo que Hyoga volteara su mirada hacia él... nunca había querido discriminar a nadie por su apariencia, pero este parecía un enfermo. Vio como observó a Shun con atención hasta salir de la cocina, para luego estirar sus brazos y despedirse también de Hyoga, para ir a cambiarse la ropa también.

<<Un placer salir contigo>>

¿Qué modo de despedirse era ese?... ni que fuesen salido a una cena, a una cita, o que se estuviesen apenas conociendo... ¿y qué modo de mirar era ese?, ¿por qué era tan descarado?, ¿será que no solo tenía aspecto sino que también era retrasado mental?. Hyoga no le tenía buenas ideas a Kaysa, pero luego se reprendía a si mismo viéndolo por el otro lado. Shun lo amaba. Shun sería incapaz de hacerle daño. Ya antes se lo había prometido y así sería. Él lo había prometido...

<<... las primeras relaciones siempre son así, parecen lo máximo durante un tiempo y luego de que terminan pierden el sentido...
- Mm... no creo que ese sea mi caso Isaac...
- Nadie lo cree>>

Ignoró ese pensamiento automático que se reprodujo en su cabeza y que lo fastidió repitiéndose una y otra vez en su cabeza a lo largo del día...

Algo mucho mas sospechoso sucedería esa misma noche, cuando el peliverde entró a la habitación de Hyoga...
- Hyoga quería hablar contigo... –le dijo mientras se sentaba a su lado en la cama.
- Dime, bonito. – le respondió Hyoga con una sonrisa.
- ¿te molestaría si.... si Kaysa duerme esta noche en mi cuarto?...
- ¿Y Tú te vendrás para el mío? – preguntó Hyoga con naturalidad.
- No. Me refiero a... si puedo dormir en mi cuarto con él. Me cayó muy bien esta mañana y quiero hablar unas cuantas cosas con él... – dijo el peliverde. Hyoga levantó una ceja. Había algo extraño en los ojos de su pequeño, en esos hermosos ojos que siempre le decían la verdad, esta vez sentía no eran del todo sinceros...
- ¿Sucede algo? – preguntó temiendo la respuesta.
- No. – dijo serio. – Nada – negó con la cabeza y sonrió seguro y con naturalidad.
Hyoga se mojó su labio superior con el de abajo, pensativo. Tenía que confiar en su pequeño. No quería hacerlo sentir presionado, pues temía que si lo apretaba mucho talvez luego querría soltarse. Shun siempre había sido un chico simpático, fácil de querer, pensaba. Además de que era un chico inocente, incapaz de hacerle daño...
- Está bien... – terminó por responder. – Yo... dormiré aquí en mi cuarto con Isaac.
Shun sonrió y lo abrazó.
- ¡Muchas gracias Hyoga! – lo abrazó. Y luego de esto salió apurado del cuarto.
Era demasiado extraño, hasta olvidó darle el beso que siempre le daba de despedida a Hyoga...
Al salir Shun, Isaac entró al cuarto, sonriendo...
- Ya es hora de dormir... – dijo suavemente pero bromista - ¿ya me vas a abandonar acá no?...
- No... – dijo Hyoga tranquilo encorvando las cejas – hoy dormiré aquí contigo. Yo... quiero decir, Shun... me pidió que lo dejase dormir con Kaysa en su cuarto hoy...
- Ahhh – hizo Isaac haciéndose el entendido – ya te cambió... – dijo en broma.
- ¡Claro que no! – dijo Hyoga tomándoselo no tan en broma. – Tan solo que salieron hoy juntos y parece que... se cayeron bien y quedaron en charlar de algo esta noche, no sé...
- Si, si, si, claro. Como si no supiese como es Kaysa... – dijo Isaac. Comentario que hizo voltear a Hyoga rápidamente hacia su rostro. – Él es un casanova, se la pasa buscando con quien acostarse... no sé como pero tiene talento. Siempre lo consigue. – Hyoga levantó una ceja.
- ¿Es verdad lo que dices?... ¿no me estás jugando una broma?...
- ¿Broma?, no... ahí con todo y la... “mala apariencia” que se gasta Kaysa, es uno de los generales mas promiscuos que he conocido, creo que porque los hace reír... – dijo asintiendo con la cabeza y con gesto de resignación.
Hyoga lo miró unos instantes, antes de levantarse de la cama.
- Voy a hablar con Shun...
Isaac lo detuvo colocándole una mano en el pecho.
- Hey, hey, ¿qué vas a hacer?...
- Voy a hablar con Shun...
- ¿Pero de qué?, ¿no fue el mismo el que te pidió dormir con Kaysa?...
- Si, pero él no sabe que Kaysa ya tiene ideas con él...
- ¿Y Cómo sabes que no?...
- Shun no es así. Shun no es capaz de hacerme daño de esa manera...
- ¿Seguro?
- Completamente...
- Entonces, ¿para qué vas a ir a verlo si estás tan seguro de que él te es, y será fiel?...
Hubo silencio. Hyoga se quedó sin respuesta. No quería desconfiar de Shun... no quería, el sabía que su peliverde era incapaz de serle infiel. Entonces... era verdad lo que Isaac le decía. No tenía necesidad de vigilarlo. Shun le sería fiel, aunque Kaysa tuviese malas intenciones, porque Shun lo amaba, él estaba seguro de eso... debía estar seguro de eso...

Isaac sonrió victorioso al ver como Hyoga se quedaba intacto y callado....
- Ven... acuéstate... – le empujó suavemente hacia la cama. – Acuéstate y duérmete... si confías en él no tienes por qué preocuparte. Y si te es infiel... – lo hizo caer en la cama – entonces él no vale la pena...
- Si la vale, Shun no es así, Shun me...
- Shhh....- lo mandó a callar Isaac acariciándole el rostro y sentándose a su lado. – Acuéstate y descansa. Si quieres yo te ayudaré a dormir, pero no te preocupes ahora... – le empujó suavemente hasta acostarlo y colocarle la cabeza en la almohada – descansa...
Hyoga no prestaba atención a las caricias de Isaac. No prestaba atención a los pedidos de descanso y silencio. No hacía falta. Estaba demasiado concentrado en sus pensamientos... Shun no le sería infiel... no podía serle infiel... el lo sabía, debía calmarse, debía confiar en él...

<<... las primeras relaciones siempre son así, parecen lo máximo durante un tiempo y luego de que terminan pierden el sentido...>>
Inconscientemente, debido a no estar haciendo caso a las caricias de Isaac, el sueño fue pegando en sus párpados...
<<... no creo que ese sea mi caso...>>
<<...Nadie lo cree...>>
Sus ojos se fueron cerrando lentamente. Ya era tarde, debía dormir...
<<...Me cayó muy bien esta mañana y quiero hablar unas cuantas cosas con él...>>
<<Un placer salir contigo>>
<< no sabes cuanto me ha hecho reír jaja>>
<< con todo y la... “mala apariencia” que se gasta Kaysa, es uno de los generales mas promiscuos que he conocido, creo que porque los hace reír...>>
Su vista quedó en oscuridad a medida que dejaba de sentir las caricias de Isaac y sus pensamientos se alejaban cada vez más... rogándose a sí mismo el poder dormir, para dejar sus preocupaciones... sus pensamientos fueron mas distantes...
<<...Shun no sería capaz de hacerme eso...>>
<<...Nadie lo cree...>>...

Isaac se retiraba del lado de Hyoga con una sonrisa en los labios. Como le hubiese encantado hacerle de todo en esa cama. Pero debía ir lento y seguro si quería lograr algo. Hyoga estaba profundamente dormido cuando alguien tocó a la puerta. Isaac la abrió lentamente para saber quien tocaba... era Shun.
- Dime... – dijo Isaac de mala gana.
- Hyoga... ¿está ahí? – preguntó Shun.
- Si, aquí está. Pero está dormido, mejor que lo veas mañana. – le dijo Isaac tratando de cortar la conversación.
- ¿Dormido? – preguntó Shun con cara extrañada.
- Si, dormido y deberías hacer lo mismo... hasta mañana. – Sin decir más, Isaac le trancó la puerta con seguro. Resignado y muy extrañado, Shun dio media vuelta y se dirigió a su cuarto para dormir...

Capítulo 03
Los engañados

A la mañana siguiente, Shun fue el último en despertarse. Encontró a Shiryu, Seiya, Hyoga, Isaac y Kaysa desayunando. Ikki, Saori y Julián, ya debían de haber salido, como era costumbre.
- Buenos días... – dijo aún somnoliento.
- Buenos días, Shun. – dijo Hyoga mas serio de lo normal. Había soñado con los mismos pensamientos que tuvo al dormir y sin querer aún los tenía en mente. Hyoga echó su silla hacia atrás. - ¿me permites un momento Shun?, quisiera hablar contigo...
Shun asintió tranquilo. Hyoga lo tomó de la mano y lo sacó de la cocina para hablar a solas...

- Shun.... quería decirte algo con respecto a la junta con Kaysa. No se me hace un chico de fiar...
- ¿Kaysa?. Él ha sido muy atento conmigo. ¿Por qué lo dices?...
- Porque... Isaac me comentó algunas cosas sobre él y pues... no es que no confíe en ti, sino que no confío en él...
- ¿Isaac? – preguntó Shun levantando una ceja. - ¿qué te dijo él de Kaysa?
- Que es un aprovechador...
- Mmm... – pensó Shun – a veces... yo pienso eso... pero de él, de Isaac...
- Vamos Shun. – dijo Hyoga – Isaac lleva mas tiempo conociéndolo, él sabe por qué lo dice...
- Hyoga, anoche cuando yo fui a tu cuarto... yo no quería molestar pero...
- Shh... – lo silenció – ya no importa Shun... yo confío en ti. Así como tu confías en mí... – le dio un corto beso – porque te amo... solo... quería que estés al tanto, no te quiero presionar...
- Yo también te amo Hyoga... pero es que siento que Isaac, está tratando de tener algo contigo... te mira extraño... me mira extraño, no me trata del todo bien y...
Hyoga lo volvió a besar.
- Pero yo te amo a ti. – dijo el rubio – y aunque eso fuese así, no tendrías porque preocuparte, porque yo soy tuyo, solo tuyo. Y sería incapaz de hacerte daño mi pequeño... incapaz...
Shun sonrió de nuevo, mas tranquilo. Se abrazó a él y le depositó otro beso en los labios.
- Yo también soy tuyo. Y sería incapaz de hacerte sentir mal...
Se besaron unos instantes y les fue difícil separar sus cuerpos una vez más. Pero Shun debía comer y su estómago empezaba a hacer huelga. Así, con la fe hacia el otro renovada nuevamente, se separaron esa mañana. Hyoga se dirigió a su cuarto mientras Shun, se unía a los otros para desayunar en la cocina /comedor.

Durante la tarde, Shun se encontraba peinándose en su habitación. Le sonrió al espejo. Estaba contento. Seguía feliz, como lo era desde que Hyoga y él se habían unido en uno solo por primera vez. En los últimos días, le había preocupado el modo en que Isaac veía a su rubio. Pero no quería presionarlo... después de todo, Isaac era su amigo desde pequeño, debía de ser casi como un hermano y él respetaba eso. Pero desde la conversación con Hyoga en el pasillo, sintió una vez más volver la seguridad en su relación. Hyoga le recordaba que aún lo amaba y que no lo cambiaría por otro, sin importar nada. Al pensar eso, fue que sonrió. Era tan bello su novio... ya quería verlo otra vez. Así que entusiasmado, salió de su cuarto, pasó por el pasillo y abrió la puerta del cuarto de Hyoga. Se detuvo al marco de ella. Impactado por lo que veían sus ojos...
Isaac tomaba al rubio por la cintura mientras lo besaba con una salvajidad increíble. Pero lo mas fuerte... él le correspondía al beso. Instantáneamente sintió un nudo en la garganta. Ellos parecían concentrados en su beso, ni siquiera tomaron la molestia de separarse y notar que alguien los observaba. Con rabia y con dolor por hacerlo bajar de una nube tan precipitadamente, Shun se fue corriendo del lugar, azotando la puerta de un trancazo.
Los dos chicos que se besaban abrieron los ojos y voltearon hacia el marco de la puerta. Isaac sonrió.
- Listo... – dijo Isaac satisfecho.
La figura del rubio pareció distorsionarse y mezclarse hasta convertirse en su forma original... Kaysa. Quien sonreía a su manera, ligera y anormal...
- Con eso bastará para alejar al peliverde... falta el otro... – dijo...

Hyoga se encontraba en el estudio revisando los marcos de unos libros. Shiryu le recomendaba leer y Shun también. Oyó unos pasos apresurados bajar la escaleras. Se extrañó mucho, él único que solía bajar así las escaleras era Seiya y no estaba en casa, había salido de compras con Shiryu, alguien debía tener mucha prisa o tener alguna emergencia. Se apresuró a caminar hacia la cocina donde vio la puerta entreabierta. De haberse asomado... habría visto a Shun correr rápidamente, alejándose lo mas que podía del lugar...
Cuando el rubio iba a cerrar la puerta y observar, algo llamó su atención.
- He hemm... – escuchó el aclarar de la garganta de alguien a sus espaldas. Volteó y vio al peliverde parado en el marco de la entrada a la cocina desde el pasillo...
- Shun... – dijo Hyoga al verlo – ¿escuchaste que alguien bajó muy rápido las escaleras?...
- No, no lo escuché, talvez fui yo al bajar, quería decirte algo...
Hyoga levantó una ceja. Otra vez notaba extraño a su pequeño, pero no se preocupaba, estaba confiado debido a la anterior conversación que había tenido...
- Amo a otra persona...
Soltó de una vez el impostor de Shun. Hyoga se sintió rígido como una piedra, mientras un aire frío le corrió hasta sus pies.
- ¿Cómo?... – preguntó sin dar crédito a sus oídos...
- Eso mismo Hyoga. No te amo. Quiero a otro... amo a... amo a Kaysa...
Hyoga expandió los ojos incrédulo. No podía ser. Su pequeño no podía estarle diciendo esto...¡y mucho menos después de lo que había hablado!, ¡de la fidelidad que se habían prometido!...
- No... no... – negó con la cabeza, mientras sus ojos se aguaban – me has de estar jugando una broma, pero... no me gustan las bromas así Shun...
- No. No es una broma – dijo el peliverde serio – Me acosté con Kaysa y me dí cuenta de que somos el uno para el otro. Simplemente... el es mi otra mitad...
Eso fue una punzada directo al corazón de Hyoga. Con su mirada clavada en los ojos del falso Shun, le imploraba que se lo negara en cualquier momento.... que se echara a reír... que dijera que todo había sido una broma y que lamentaba mucho el haberle hecho sentir tan mal... pero hubo silencio y nadie dijo nada...
El caballero del cisne lloró sin poder contenerse, dio un paso hacia atrás... sintiendo miedo... sintiéndose horriblemente derrotado...
- Lo lamento... no eras lo que yo esperaba... – dijo Kaysa.
Hyoga no soportó más y salió de la casa también, casi cayéndose en los escalones que habían en la entrada de la puerta, pero alejándose, alejándose de la casa lo mas que podía. Sintiéndose terriblemente mal, con un dolor inmenso en el corazón que apenas y se podía comparar con el de su verdadero amor... quien se encontraba igualmente destrozado...
Después de que el rubio saliera, Isaac entró a la cocina...
- Ya están listos los dos – Dijo Kaysa sonriendo perversamente aún con el rostro angelical de Shun...
- Bien... pero ten mas cuidado... – le respondió Isaac – ayer Shun fue a nuestro cuarto y si yo no hubiese hecho dormir a Hyoga y le hubiese cerrado la puerta a él, se habrían dado cuenta que fuiste tú el que le pidió dormir en el otro cuarto.. – estiró sus brazos y se sonó los huesos de los dedos. - Ahora... ya sabes lo que tienes que hacer... puedes... aprovechar el momento... que yo aprovecharé el mío... – dijo Isaac. Kaysa asintió con la cabeza, aceptando la idea, o la orden...

Cansado de correr... Shun aligeró el paso...
Había entrado en la zona frondosa que una vez, hace ya algún tiempo, había visitado con Seiya...
Se sentó en la orilla de una pequeña laguna, rodeada por grandes cantidades de árboles de estatura media... las lágrimas brotaban por si solas de sus ojos... su mente, su corazón y todo su cuerpo estaban llenos de una rabia y una tristeza enorme. Él mismo no se reconocía. Pero al recordar una y otra vez las imágenes vistas, la furia y el dolor se intensificaban...
¿Cómo pudo haber sido tan descarado?... ¿Cuándo cambió?... ¿Por qué lo hizo?... él había confiado plenamente en él y ahora se sentía vilmente traicionado y usado.
Dio un golpe con el puño en la arena, molesto, mientras su cara se arrugaba en su llanto...

A la final... todo debía haber sido un cuento. Él quiso haberse hecho el celoso, tan solo para desviar los pensamientos que él tenía de Isaac. Para hacerlo creer... que era algo natural el que se pudiesen malinterpretar esas miradas, ese comportamiento... era un desgraciado...
Shun se alarmó aún mas al recordar la noche anterior, en la que extrañado ya que Hyoga no llegaba al cuarto, salió en su busca e Isaac le atendió de tan mala manera cerrándole la puerta... ¿Qué no habrían hecho esa noche?... con razón Isaac ni siquiera lo había dejado hablar...

<<Pero yo te amo a ti. Y aunque eso fuese así, no tendrías porque preocuparte, porque yo soy tuyo, solo tuyo. Y sería incapaz de hacerte daño mi pequeño... incapaz... >>

Al recordar ese pensamiento, Shun maldijo. Como muy contadas veces lo había hecho. Ahora comprobaba que si del odio al amor había un paso, del amor al odio también...
Se abrazó a sus rodillas mientras veía su reflejo en el agua cristalina del lago. Se observó unos instantes, controlando su respiración y manteniendo el llanto, observándose en el agua... en silencio...
El reflejo de otro hombre apareció en el agua...
- Ka... Kaysa?... – preguntó Shun volteándose. Sintiendo aún el nudo en la garganta... - ¿Qué haces aquí?...
- Te seguí... espero no te moleste – le dijo el hombre con su tono bajo y voz ronca, tratando de disimular esa sonrisa natural en su rostro... – Saliste muy rápido, muy mal... pasaste por mi lado y no te has ni de haber dado cuenta...
- Oh eh... – Shun se limpió disimuladamente las lágrimas del rostro – si...talvez ... debe haber sido eso... discúlpame...
- No es problema pequeño... no es para menos... ha... ha de haber sido muy doloroso encontrar a aquellos dos en pleno acto...
- Si... – asintió Shun. Luego cayó en si. – pero... ¿Cómo supiste?...
- ... – Kaysa suspiró fingidamente - ... pues... yo lo sabía ya desde hace algún tiempo... desde el primer día en que vinimos. Yo los encontré en lo mismo, pero... temí decirte, debía de dolerte mucho. Discúlpame pequeño...
Shun arrugó la cara aún más molesto. Sintiéndose aún más inútil, traicionado y usado...
- Llora si quieres Shun... – dijo Kaysa tomándolo de la cabeza y acercándolo a su hombro – puedes confiar en mí...
- ¡No!. – dijo Shun rotundamente – no voy a llorar más... – dijo – siento... ¡siento una profunda rabia!... ¡No quiero llorar más por él!... ¡no me lo hubieses ocultado!...Yo...!!
- ... no me habrías creído... – se excusó Kaysa. Shun no dijo nada. Era verdad. – Talvez incluso hubieses pensado que eran inventos míos...
Shun volteó la mirada hacia el lago.
- Tienes razón... – le admitió Shun en un susurro. – Perdóname... por... no haberte escuchado, ni haberte visto, salí... y estoy echo un desastre... – observó otros instantes el lago, luego sacudió la cabeza y subió la mirada de nuevo hacia la marina – Y...¿Dónde me viste correr?...
- En el cuarto... – mintió rápidamente Kaysa, no había planificado esa respuesta. – me asomé saliendo del cuarto y te vi a ti salir corriendo desde la habitación de Hyoga...
Shun bajó nuevamente la cabeza, apenado, asintiendo. Pero de momento, sus cejas se arrugaron, ante un pensamiento.
No había nadie en su cuarto en ese momento...
Él se encontraba peinándose en él y en una cuestión de segundos había salido a la habitación de al lado...
Subió la mirada hacia los ojos aparentemente compasivos de Kaysa... viendo un brillo extrañamente especial en ellos...
De momento parecía no haber otro sonido alrededor...
¿Por qué le mentía?... él estaba seguro de que Kaysa no estaba en su cuarto... aunque la pregunta no tuviese importancia alguna... ¿por qué le mentía?... repasó muchas veces los segundos en que se volteó al salir destrozado del cuarto de Hyoga, pero no... Kaysa no estaba en ese recuerdo...
- ¿Pasa algo?... – preguntó el general marino en tono inocente.
- No... no pasa nada... – dijo Shun disimulando su parte. Sumamente intrigado...

Capítulo 04
El Espía.

Al caer la noche, Shun y Kaysa volvieron a la mansión... comenzaba a llover de nuevo, como tenía días haciéndolo, desde la tarde y hasta mas allá de la media noche...
Entraron nuevamente por la puerta trasera que lleva directamente a la cocina. Allí, observaron en la mesa a Shiryu, Seiya, Hyoga, Isaac e Ikki quienes se encontraban cenando...
Shun entró y aunque se había propuesto no mirar a Hyoga. No pudo evitarlo al entrar...
El rubio de igual manera, lo vio entrar, acompañado de él. De Kaysa...
Sintió una gigantesca rabia en su pecho. Aún no creía que su pequeño le hubiese hecho eso y se lo hubiese dicho con semejante descaro... pero así había sucedido, así era... y ahora él estaba con ese sucio que estaba a su lado...
Kaysa echó una silla hacia atrás para sentarse. Pero antes de que lo hubiese hecho, Hyoga ya se había levantado de la mesa. Tiró la servilleta a la mesa y se fue rápido de la cocina...
No tenía por qué soportar eso...
Cuando salió de la mansión en la mañana, luego que Isaac lo había seguido y encontrado, éste le había dicho, que simplemente, debía ignorar al peliverde... pero era imposible contener la rabia, viéndolo junto a ese... “tipo”...
Shun lo vio retirarse de la cocina con atención... no entendía... no entendía por qué. Se supone que él debía de ser el ofendido, el usado, el molesto en este asunto... pero ya desde el bosque y desde el pequeño pille de la mentira de Kaysa, sentía una extraña intriga acerca de todo lo sucedido...
-¿Qué le pasa a Hyoga?... – Preguntó Ikki, queriendo informarse más de la situación de la casa.
- Se siente mal. – le respondió Isaac sin subir la mirada de su plato – Pero ya se le pasará...
Shun había olvidado por segundos la presencia de ese hombre en el comedor. Lo vio como respondía y comía tranquilamente.
Como lo odiaba...
Era un desgraciado que había abusado de la confianza que se le había dado. Shun no era violento, pero en esos momentos, le provocaba ver como se ahogaba con algún pedazo de la comida. Shiryu notó esa mirada extraña en su amigo de cabellos verdes... esa mirada desconocida que nunca le había notado y que ahora observaba viendo con disimulo hacia Isaac...
- ¿No vas a comer Shun?... – preguntó Ikki extrañado también.
- No tengo hambre. – dijo seriamente saliendo de la habitación.
Definitivamente algo le pasaba, pensaba Shiryu. Shun nunca era tan seco...
Al verlo salir del cuarto, Isaac lo siguió con la vista de su único ojo y al verlo salir, volvió a bajar la cabeza cubriéndose parte del rostro con su cabello. Shiryu lo observó y por unos segundos, pudo notar una milimétrica sonrisa que Isaac no pudo contener...

Poco mas tarde, Kaysa echó su silla hacia atrás al terminar de comer. Isaac quien había terminado también hace ya algunos minutos hizo lo mismo.
- Kaysa... ven un momento quisiera hablar contigo... – le dijo Isaac. Éste le asintió en respuesta. – Hasta luego caballeros, espero les vaya muy bien en su paseo... – comentó Isaac con una sonrisa a Shiryu y Seiya quienes habían comentado previamente acerca de sus planes de ir a un parque. – Hasta luego Ikki. – se despidió igual de contento. Los caballeros le respondieron algo extrañados y con menos ánimo que el de su saludo. Seiya y Shiryu, estaban muy extrañados ya que era la primera vez que se le notaba contento desde que llegó. Seiya no le daba importancia, pero Shiryu si se la dio en una intriga por algo aún desconocido...
Ikki, casi no prestó atención y al terminar de comer, salió nuevamente a casa de su amado Shaka.
- Vamos Shiryu. Mejor llegar temprano así no hacemos colas...
- Si quieres... ve parando un taxi Seiya, yo... haré una cosa y ya te alcanzaré... – dijo Shiryu casi sin atención dirigiéndose hacia donde segundos antes habían salido Kaysa e Isaac. Seiya levantó una ceja, intrigado de igual manera.
- Está bien, no tardes...
Le dijo con una ceja levantada. Esperando que luego le contase...

Mientras tanto, Shun se encontraba en su cuarto contemplando con nostalgia las fotos colocadas en una mesa sobre su peinadora. Con su maestro Albiore, con su hermano Ikki, con Atenea, con sus amigos, con “él”....
Observó con detenimiento una foto tomada un nueve de septiembre. Lo recordaba perfectamente. Era su cumpleaños y ambos decidieron tomarse una foto juntos que los inmortalizara tal cual estaban en ese momento... muy felices...
Observó las demás fotos, fotos grupales en su mayoría. En todas aparecía cerca de él, siempre había querido que fuese así y siempre había sido así. En un comienzo, porque tenían un hermosa amistad y luego... porque “creía” tener una aún mas hermosa relación amorosa con él...
Una lágrima cayó de sus ojos, mientras recordaba como sin dudarlo entregaba hasta el último rastro de sus cosmos, por salvar a Hyoga de un frío abominable y fatal... sin importarle aún a si mismo su propia vida. Como dolía... como dolía haberse entregado por completo y ser traicionado de esta manera...

Toc toc tock...
Sonaba la puerta. Shun volteó la mirada, pero al apenas notar el asomo de un pequeño mechón rubio volteó su mirada nuevamente hacia el espejo.
- ¿Qué quieres?. – preguntó de mala gana...
- Solo... quería decirte.... que dejaste esto en mi cuarto... – habló en tono bajo y muy deprimido el rubio. Mientras con su mano extendía un medallón de oro. La curiosidad hizo voltear a Shun, y se impactó ante el recuerdo del medallón...
El único recuerdo que tenía de sus padres...
Que tenía desde pequeño, desde que Ikki mismo lo cuidaba...
Y que en su gran momento de “cursilería” había entregado a Hyoga, como muestra de su gigantesco amor...
- Puedes quedártelo. – contestó Shun de mala gana volteando nuevamente su vista hacia el espejo. A Hyoga le mataba que su pequeño le tratase así...
- No quiero rechazar tu regalo... pero sé que significa mucho para ti y... ahora que... – se detuvo, no podía decirlo – quería devolvértelo...
- Hay cosas mucho mas importantes, que nunca me podrás devolver Hyoga... – dijo el chico de cabellos verdes, volteando por completo su mirada, para que este no notase como se aguaban sus ojos y se sonrojaba de rabia su piel.
El rubio bajó la cabeza. Más fracasado que nunca...
Nunca fue un buen amante y ahí estaba la prueba... Shun le reclamaba el haberle quitado sus primeros pasos... y no habérselos permitido guardar para el propio Kaysa...
Eso era lo que asumía de sus palabras...
Una lágrima cayó al suelo mientras Hyoga se daba media vuelta cabizbajo y hablando de espaldas desde el marco de la puerta le susurró...
- Yo si te quise Shun... lástima que.... todo haya tenido que terminar así...
El chico de cabellos verdes no le respondió. El nudo en la garganta no se lo permitía. Hyoga salió de la habitación, dispuesto a encerrarse en su cuarto hasta morir de envejecimiento...

Debajo de su piso, en el estudio. Isaac tomaba a Kaysa del brazo halándolo...
- Ahora... – le dijo – quiero que mantengas alejado al chico estúpido, de Hyoga... no deben tener mucho contacto, es mejor si dejan las cosas así... un hecho vale mas que mil palabras y eso mismo han de estar pensando ahora... – le sonrió. – Así que... con que no les demos momentos de charlar, aclarar o “reconciliar”, me parece que bastará... – hizo una pausa pensativo – nos conviene que estén deprimidos... durante el hambre es el mejor momento en que se le puede dar comida al pobre... y en el despecho es el mejor momento en que se puede hacer una conquista... – Le afirmó Isaac sonriendo. Kaysa asintió.
- Solo una cosa... – dijo con su voz ronca – no le digas estúpido mientras yo esté presente... a ti no te gusta que yo llame imbécil al rubiecito...
- Es el único modo en el que puedo llamar a alguien que casi me quita la razón de la existencia... – dijo Isaac – mírame... – se señaló el rostro – mira bien... yo sacrifiqué mi futuro, por salvar a ese muchacho cuando era pequeño... perdí mi ojo por rescatarlo a él. Es verdad que durante un tiempo lo odié en silencio... me odié a mi mismo por salir perdiendo al tratar de hacer caridad... razón por la cual nunca más me preocupé en hacerla... pero luego... luego que el comenzó a crecer... que se hizo mas... atractivo... me di cuenta que no podía odiarlo tanto... había dado un gran tesoro de mí por él y no podía odiarlo, podía amarlo, y si... así lo hice, lo amo demasiado como para dejar que un “estúpido” arruine los planes que me he propuesto en una vida entera... – apretó los dientes. – no es lo mismo que tu caso... tú eres un gigoló y veo como lo miras... no es amor... es sadismo, solo te quieres acostar con él...
Kaysa le miró serio.
- Lo tuyo tampoco es amor Isaac... – le dijo este – es una enfermedad, una obsesión...
- Puede ser. – dijo este – puede ser, pero haré y daré todo lo que esté a mi alcance para que Hyoga termine a mi lado. – se acercó mas a Kaysa – No sabes lo que soy capaz de hacerle a ...
Observó rápidamente un movimiento, alguien de cabello largo y negro que se escondía detrás de la pared en la entrada al estudio... alguien que los espiaba. Sonrió y pretendió no haber visto nada para con sus espías....
- A quien quiera interferir en mis planes... – concluyó en tono bajo.
- Descuida. – le dijo Kaysa. – ahora mismo iré con él y no lo dejaré solo... yo nunca voltearé la tortilla, puedes contar con que no te voy a traicionar... – Se sonrieron cómplices, dando por terminado el trato.

Kaysa e Isaac salieron del cuarto lentamente. Kaysa siguió derecho, para dirigirse hacia el pasillo que llevaba a las escaleras, mientras Isaac se detuvo unos instantes mirando de perfil hacia otro pasillo en la derecha, donde observó un pequeño cabello negro oculto detrás de una escultura negra y grande de un mono. Nuevamente fingió no observar nada y caminó derecho. Seguro ya, de que era Shiryu quien los espiaba...

Cuando se alejaron considerablemente. Shiryu salió de detrás de la estatua, pudiendo nuevamente respirar...
- Estos... estos tipos... se quieren aprovechar de la riña de Hyoga y Shun... – pensó para su mismo. - algo me dice... que fueron ellos precisamente, los que causaron esa molestia... Ellos nunca pelean...
- Debo decirles... debo decirles cuando los otros no estén... no vayan a enterarse que los espié. Aún no estoy seguro de que ellos hayan hecho algo directamente ... “malo” como para admitir que los estaba espiando... son muy extraños. Ahora mas que nunca, es que Shun y Hyoga necesitan de verdaderos amigos y ese par no son de fiar... tengo que hablar con ellos...
Se dispuso a ir hacia sus habitaciones pero recordó algo y se detuvo...
- Shiryu. ¿No los escuchaste?... – se dijo a si mismo - ahora mismo han de haber subido a llenarles la cabeza de cizañas, no puedo subir a decirles ahora, tengo que esperar a que estén solos. Hay que ir lento pero seguro, como ellos... y aún no lo estoy... esto puede ser muy delicado, talvez ni me crean... talvez no tenga tanta relación todo como me la estoy imaginando. – Se sopló el cabello – ya en algún momento del día los dejarán solos... ya hablaré con ellos...

Hyoga después de mucho esfuerzo logró dormirse no tan profundo, mientras, en el cuarto de al frente, cerrado con puerta y seguro, el peliverde salía de la mansión a través de la ventana de su habitación. Se ayudaba sujetándose del techo con sus cadenas, usando nuevamente su armadura después de algún tiempo...
Isaac entraba a la cocina nuevamente y sin pensar demasiado, sacó una bandeja y cuatro vasos de las gavetas, los cuales colocó sobre la bandeja. Estaba muy molesto. Buscando rápido entre las gavetas encontró una bolsita de té y con una pequeña jarra se dispuso a prepararlo en la cocina. Lo dejó calentando, mientras comenzó a buscar en las gavetas inferiores de la cocina. Las gavetas de debajo del fregadero. Sus ojos se posaron en frasco rojo que luego tomó su mano...
<<Veneno para ratas...>>
Leyó mentalmente para si mismo.
<<Lo lamento Shiryu... pero ahora me estorbas mas que una rata...>>
Sonrió. Observó con cautela hacia fuera de la cocina por la puerta trasera... no había nadie...
Se asomó por el pasillo, la otra única entrada a la cocina, tampoco había nadie...
Echó un poco en uno de los vasos, luego lo batería con el té...
Guardó de nuevo el frasco rojo en las gavetas inferiores, donde lo había encontrado.
<<Mientras tanto...>> Pensaba buscando ingeniárselas... <<Será mejor que el rubio y el niño estúpido duerman...>> Sacó un pequeño frasquito de su bolsillo y echó un casi transparente condimento en los dos vasos de la derecha. Sonrió. <<que duerman... como yo mismo diré haber dormido, para que no puedan culparme de... nada...>>
Sonrió satisfecho consigo mismo...
Se consideraba demasiado astuto... demasiado inteligente...
Echó el te con poco cuidado en los cuatro vasos...
Saldría de tantos problemas a la vez.... ya pronto no habría mas obstáculos...
La vida le devolvería todo lo que hace tiempo le había quitado... nadie mas se interpondría entre lo que el quería... nadie...

- ¿Qué haces Isaac?...
Terriblemente le espantó esa voz que provenía de la puerta, se volteó asustado y vio a Seiya terminar de entrar cerrando la puerta de la cocina.
- Eh... té... – respondió Isaac volviendo en si después del susto.
- ¿Té?... ¡que bien!, espero me des un poco, voy a necesitar para relajarme con la rabia que acabo de pasar... ¡Shiryu me dejó esperando junto al taxi un buen rato allá y le tuve que pagar sin llevarnos a ningún lado, solo por la espera!...
- Oh... Ohh... que...mal... – dijo Isaac recuperando el aliento.
- ¡Ohh discúlpame por favor! – llegó otra voz desde la otra entrada hacia la cocina. Isaac volteó rápidamente, era Shiryu... –estaba ocupado haciendo unas cosas, creo que me tardé demasiado eh... – Isaac lo miró con supuesto e inocente interés, dando un paso hacia Shiryu – arreglándome... – completó el caballero de dragón. – De todos modos... me imagino ya no vamos a salir...
- No. – dijo Seiya mientras tragaba algo. – Ya no - Isaac no captó el sonido en la garganta de este sino segundos después que volteó en lo que pareció cámara lenta y lo vio tomándose uno de los vasos de la bandeja... su ojo se expandió asustado. - ¿Por qué te lo tomaste?. – preguntó inconscientemente molesto.
- Eh... ¿el té?... – preguntó Seiya señalando el vaso – Eh... ¿dijiste que uno era mío no?....
Shiryu también expandió los ojos terriblemente asustado. No confiaba en Isaac y no quería imaginarse lo que debía tener esa bebida... pero no podía decirlo ahí...
Isaac bajó seguidamente la vista buscando con ella el orden en los vasos, ¿cuál faltaría?...
Se asustó aún mas al verlos desordenados, no estaban en la posición que él los había dejado...
- Los moviste. – volvió a hablar con el mismo tono.
- Ah pues si... perdóname también, es solo que quería ver cual tenía menos té, no quiero mucho la verdad – Sonrió Seiya sonrojándose cual niño tímido...
A Isaac le provocó golpearlo, pero debía calmarse... debía calmarse o se iba a delatar aún más, iba a dañar todo... observó los vasos por arriba y viéndolos de reojo los volvió a acomodar en fila. Uno tenía un color distinto... mas oscuro... Seiya no debía haber tomado el vaso con el veneno, cosa que le relajó mucho...
Tomó la bandeja en sus manos y se volteó hacia Shiryu. Tomó el vaso a su derecha, el de la sustancia oscura y se la ofreció a Shiryu... este lo recibió en su mano.
- Gracias. – Dijo asintiendo sin probarlo. Isaac se estuvo unos instantes parado frente a él. Esperando a verlo probar su vaso, Shiryu trataba de mirarlo inocentemente mas sabía que no debía de probar nada que viniese de Isaac... no confiaba en él...
Después de observarlo durante un rato. Isaac desistió de mirarlo, no quería hacerlo sentir presionado y no quería verse sospechoso.
- Con permiso... – dijo mientras salía hacia el pasillo con la bandeja con dos vasos en mano...
Al este salir, Shiryu botó el contenido del vaso en el fregadero...
- No debiste tomar eso...

Isaac subía las escaleras por instinto, mientras veía nervioso las bebidas...
¿Se tomaría el vaso?...¿Sería tan estúpido?... ¿Sería ese el del veneno?... Debía serlo, debía serlo... trataba de calmarse...
¿Y si resultaba ser un poco de té concentrado?...
Bueno... de cualquier modo... si no mataba a Shiryu, mataría al estúpido... a Shun...
Eso no era de lamentarse... Seiya tampoco le importaba demasiado...
Subió la mirada y se dio cuenta de que había llegado al final del pasillo. Kaysa se encontraba frente a la habitación de Hyoga y entrando...

- ¿Qué haces aquí?... – le preguntó haciéndolo sobresaltar repentinamente. Kaysa se volteo para encararlo.
- El cuarto de Shun está cerrado.... y me preguntaba si estaría con Hyoga... – respondió con su voz susurrada.
- Bueno, ya ves que no. Ahora lárgate y dale esto a Shun... – revisó entre los vasos con detenimiento. Si... Shiryu debía haberse tomado el veneno. De todos modos... el que no arriesga... no gana... le dio el penúltimo vaso a Kaysa. – ten, quiero que se lo des y...
- ¿Pasa algo Isaac?...
Otra voz. Ambos voltearon hacia la cama donde Hyoga se levantaba.
- No. – sonrió Isaac – No pasa nada, Kaysa ya se iba... – Dijo lanzándole una mirada amenazadora. – Y yo... te traje este té, espero te caiga bien...
Así fue que le dio el último vaso al rubio...
- ¿Té?... – preguntó él. – Si, talvez me venga bien... no puedo dormir bien, simplemente... no puedo... – bajó la cabeza.
- Te aseguro que con mi té si podrás dormir... muy bien... – dijo Isaac con doble sentido – mi té es mágico...
Hyoga hizo un intento de sonrisa, antes de beberse de un solo trago el té...

Kaysa salió del cuarto intrigado ante la extraña mirada de Isaac. Ni idea de cual era la prisa. Al salir del cuarto recordó el vaso que tenía en mano. ¿Para qué se lo dio si Shun ni siquiera respondía en su cuarto?... No le dio importancia, así que extrañado, se bebió su contenido...

Capítulo 05
Los Muertos

- Es muy grave lo que dices...
- Si, lo sé. Mas no sé si me crean. Debo decirles ahora... ¡no confío en que se tomen esos vasos!...
- De haberlo sabido antes...
Shiryu se sintió culpable. Debió haber hecho algo.
¡Pero es que ni siquiera aún estaba seguro!
¡¿Cómo Carrizo iba a armar un escándalo y señalar a Isaac como un criminal sin siquiera saber si era cierto?!...
Pensaba para si mismo...
Pero de uno u otro modo, debía apurarse y encontrar el modo, en que sus amigos no tomasen esa bebida....
Eso planeó con Seiya y subieron rápido las escaleras, en ellas se encontraron a Kaysa quien bajaba... Shiryu lo observó de medio lado.
- ¿Saben si Shun salió? – Preguntó Kaysa haciéndolos detener – toqué a la puerta de su cuarto y nadie contesta...
Shiryu no respondió. Se asustó aún más por lo que Shun podría haber hecho estando tan deprimido. Corrió hasta el final del pasillo y tocó fuertemente la puerta. Pero nadie contestó...
- ¡Shun!... – gritó, igualmente sin respuesta. – Mejor hacer esto que no hacer nada... – concentró su cosmoenergía en su puño y de un solo golpe rompió la puerta. Un relámpago sonó, mientras Shiryu veía como la fuerte brisa hacía golpear las ventanas abiertas.
Apresurado, se asomó por la ventana pero no pudo ver mas nada. Había una fuerte lluvia y justo el sol terminaba de dar sus últimos rayos. No se veía nada.
- ¡Shiryu!... ¿Qué pasó? – preguntó Seiya alarmado.
- ¡No está!. ¡Shun no está!. – dijo. – salió por la ventana...
Seiya arrugó y volteó el rostro. No era de Shun hacer cosas así...
- Hay que hablar con.... –
- ¿Hyoga?... – terminó Isaac la frase de Seiya, mientras entraba al cuarto de Shun con paso lento. – Él Está profundamente dormido. No deberían gritar así. – Otro relámpago sonó e iluminó el rostro de Isaac con su luz blanca...
Shiryu lo miró con rabia. No estaba seguro, pero su mirada... su mirada era distinta... enferma. Salió una vez más sin avisar, corriendo escaleras abajo, revisó en el estudio, en la sala, en los baños y por último a la cocina, pero nada, Shun no estaba...
Abrió la puerta que daba hacia fuera pero antes de poder asomarse...
- ¡Shiryu! – le llamó Isaac. Éste volteó a sus espaldas...
Isaac vestía su armadura mientras sostenía por el cuello de la camisa a un Seiya inconsciente. Y sin cuidado, lo dejó caer...
- ¡¿Qué haces?! – Gritó Shiryu desesperado. - ¡¿Qué le has hecho a Seiya?!
- Nada... es a ti a quien le va a pasar algo. – Sonrió cínicamente.
Shiryu lo vio todo en esa sonrisa. Él era el culpable de todo. TODO.
- ¡Desgraciado, ¿qué has hecho?! – lo insultó mientras apretaba el puño. - ¡Mataste a Seiya y has de querer hacer lo mismo con los demás!...
- No... – negó Isaac con la cabeza – Al único que quiero matar, es a ti...
Él debía haberse dado cuenta que lo había espiado. Que lo había descubierto...
- ¡Debo llevar a Seiya a un hospital! – dijo aún desesperado. Debía ayudar a Seiya rápido o... no quería pensar en lo peor...
Corrió hacia Seiya con la intención de cargarlo.
- No. – dijo Isaac con propiedad, mientras su cosmoenergía blanca se elevaba y una fuerte ráfaga de viento helado empujaba fuertemente a Shiryu haciéndolo salir de la casa... hacia la lluvia...
Shiryu cayó de espaldas en la tierra...
- ¡Tú sabes todo y no puedo dejarte ir! – Dijo Isaac mientras salía hacia la lluvia también. Sus cabellos se mojaban al igual que los de Shiryu en el suelo. - ¡Eso es para que veas Dragón!. ¡Nadie puede dárselas de más listo que yo!. ¡NADIE!. – Le gritó. Luego lo miró burlón el suelo y rió – La curiosidad mató al gato Shiryu... quien te manda a dártelas de súper héroe...
Shiryu se levantó más molesto que nunca elevando su cosmoenergía.
- ¡Shiryu espera! – gritó una voz. Que hizo voltear a ambos hacia las espaldas del dragón.
- ¡SHUN!...
- ....!!!
El caballero de Andrómeda miraba fijamente a Isaac, vistiendo su armadura, mientras su cosmoenergía rojiza se elevaba y sus cadenas se movían frenéticamente por atacar al general marino...
- ¡¿Qué haces aquí?! – Preguntó Isaac molesto de sobremanera. Algo había salido mal...
- ¡Vete Shiryu!. ¡Salva a Seiya! – le dijo Shun con seguridad.
- ¡Shun no puedo dejarte solo!.
- ¡VETE! – Le gritó como nunca lo había hecho. - ¡SIEIYA NO DEBE MORIR!...
El Caballero del Dragón sintió un peso en el pecho... era verdad. Seiya... su amor.... no, el no podía morir... ¡no lo podía permitir!...
Asintió resignado, mientras corría hacia la entrada de la cocina donde Isaac se le atravesó.
- ¡¿A DÓNDE CREES QUE VAS?! – Le gritó. Pero en un destello, las cadenas de Andrómeda tomaron a Isaac por los brazos.
- ¡ADELANTE SHIRYU!... – Le gritó. Mientras Shiryu pasaba rápidamente a la cocina...
Isaac expandió los ojos sumamente molesto y volteó su mirada taladrante hacia Shun. Su plan se venía abajo...
- ¡Vas a pagar caro por esto muchachito estúpido! – Le gritó. - ¡Ya no tendré ninguna consideración contigo!. ¡TE MANDARÉ DIRECTO AL INFRAMUNDO!.
Elevó su cosmos y bajó sus brazos de golpe. Haciendo una ola en las cadenas, que se soltaron de sus brazos, Shun detuvo la ola antes de que llegase a sus propios brazos y lo observó en posición de defensa...
- ¡Vas a pagar bien caro el haberme quitado lo que era mío!. ¡Lo que yo sacrifiqué por salvar!. ¡Lo que nunca te ha pertenecido! – le gritó Isaac mientras aumentaba su intenso cosmos blanco. - ¡No eres nadie contra mí caballero!. ¡NADIE!...
La lluvia comenzó a transformarse en granizo. Hielo que caía del cielo...
El frío se hizo presente y se hacia mostrar en las respiraciones de cada uno, hasta del mismo Isaac...
- ¡Eres un traidor Isaac!. ¡El Nunca te ha pertenecido! – gritó Shun. Ahora estaba completamente seguro de lo sucio que era Isaac y tenía una buena excusa para pelear contra él. - ¡Yo no suelo pelear por gusto Isaac!. ¡Yo Peleo, por lo que creo!. ¡Por lo que aprecio!... ¡Y Tú has abusado y has hecho sufrir a los amigos que quiero!...
- ¡CÁLLATE MOCOSO!. ¡TÚ TAMBIÉN HAS HECHO SUFRIR A TUS AMIGOS!. ¡Y A HYOGA CON TU SEMEJANTE ACTITUD!.
- ¡Yo no he hecho nada que le haya hecho daño!. ¡TODO HA SIDO HECHO ENTRE TU Y KAYSA DESGRACIADOS!...
- ¡NO SERÁ TUYO MALDITO!
- ¡Y MUCHO MENOS TUYO SABANDIJA!
Otro fuerte relámpago en el ciego. Isaac le miró con desprecio e intriga...
- ¡Estando en mi cuarto me dí cuenta de lo sucio que debían de habernos jugado! – le gritó Shun. - ¡HYOGA NO ES CAPAZ DE HACERME ALGO ASÍ!...
- Jajajaja, niño ingenuo – Se burló Isaac. - ¡Él es mío y ya es hora de que lo aceptes!...
- ¡NO!...
Shun se quitó los brazos de su armadura. Isaac rió, debía de haber notado que no tenía oportunidad...
El cosmos rojizo del peliverde se elevó hasta mas no poder...
- Despídete Andrómeda... ¡EJECUCIÓN DE LA AURORA! ...
- ¡TORMENTA NEBULAR!...
Ambos ataques salieron de los brazos de los caballeros. Cuyos gritos retumbaron por todo el interior de la mansión y el bosque trasero fuertemente...
- ¡SHUUN!...
Un Rayo fuerte y blanco se dirigía rápidamente hacia el peliverde...
La ventisca fuerte se intensificaba cada vez más alborotando los cabellos de ambos caballeros....
Ambos poderes encarnaban una lucha intensa... sus respiraciones agitadas...
La lluvia se convertía en granizos y hielos aún mas gruesos y de un momento a otro, el viento se intensificó mucho más...
- ¡AHHHHHHHHHHHHHHHHHH!!....
Los granizos de Hielo fueron arrastrados por la fuerte ventisca directamente hacia su objetivo, Isaac....
- ¡NO !...
Fue lo último que pudo decir, antes de que todo los granizos de hielo se incrustaran fuertemente contra su cuerpo y el rayo blanco mandado por si mismo, se devolviera en su contra a causa de la ventisca...

Hyoga observó adormecido desde la entrada de la puerta como su amigo de entrenamiento caía muerto al suelo...
- ¡Shun!...- volvió a gritar tratando de acercársele, pero desplomándose en el suelo a medio camino.
- ¡Hyoga! – dijo este, cansado, aturdido y confundido, pero sin dudar en corres hacia él, al verlo desplomarse en la tierra ya convertida en barro. - ¡Hyoga por favor, ¿qué te pasa?!... ¿Qué te sucede...?...
Decía desesperado, mientras lo ayudaba a levantar apoyándolo en su hombro...
- Todo va.... todo va a estar bien... vas a ver... vas a ver... – decía queriendo convencerse él mismo de sus palabras, mientras jadeaba por el agotamiento de su ataque. Con mucha dificultad ambos se levantaron y lograron voltear hacia la puerta. Donde Kaysa se encontraba parado observándolos...
Pareció haber silencio...
La pareja miró asustados y agitados al general... No tenían fuerzas....
Pero su rostro... su rostro no estaba normal....

- ... – Kaysa se llevó una mano a la garganta, atragantándose una vez más. Mientras delgados hilos de sangre adornaban su boca debido a esfuerzos en vano por vomitar...
Sin alcanzar a decir nada... se desplomó al suelo sin poder respirar... muerto... por envenenamiento...

Shun respiró agitadamente. Sus piernas temblaban... no tenía fuerza y el frío era horrible... su vista comenzó a nublarse...
Volteó hacia lo único que le importaba en ese momento... Hacia Hyoga, quien parecía haberse quedado dormido, pero aún respiraba...
Creyó observar la silueta de alguien asomándose por la cocina... poco antes de nublársele por completo la vista y caer al suelo inconsciente también...
- ¡SHUN!. ¡SHUUUN!....

- Shun... Shun... despierta... – Abrió los ojos lentamente...
Luz blanca...
Un hombre...
- Shun... por todos los Dioses. ¡Estás Bien! –
- ¿Ikki...?...
- Si hermano aquí estoy. ¡Y nunca más volveré a dejarte solo!...
Shun no quería pensar ahora, pero debía así que hizo otro esfuerzo por hablar...
- ¿Y Hyoga...?
Ikki hizo una trompa con la boca y le hizo gesto de que voltease al otro lado. Shun lo hizo...
- Mi pequeño... – le dijo el rubio con ese brillo alegre en los ojos - ... estás bien.... – completó mientras una lágrima caía sin querer de sus ojos...
Shun sonrió también como pudo. Feliz de verle de nuevo... Feliz de que estuviese bien...
- Llegué algo temprano a la cocina, vi la puerta abierta y te vi ahí Shun... – dijo Ikki - ... No sabes que susto me diste... bueno, me dieron... – dijo agregando a Hyoga. – Después de todo... creo que si algo le pasa a uno de ustedes, es como si al otro también...
- Si... – dijo Hyoga sin quitar la vista del peliverde.
Shun asintió suavemente.

La puerta se abrió en un momento. Seiya y Shiryu vieron emocionados a un Shun acabado de despertar.
- ¡Ohh gracias a los Dioses! – Exclamó Shiryu, saliendo de una presión que le había acompañado desde que había abandona a Shun con Isaac. - ¡Me alegra mucho verte despierto de nuevo pequeño!...
- ¡No sabes cuanto nos alegra! – dijo Seiya a la vez.
Shun sonrió al verlo a todos bien. Sanos, felices...
Eso era lo único que necesitaba para él también serlo...

- Saori parece haberse molestado con Julián por haber traído a eso... “DOS”... a la casa. Pero el parece estar sinceramente arrepentido... yo no le creo mucho... pero el tiempo lo dirá... – dijo Seiya, después de unos instantes.
Ninguno ya le dio importancia.
Sabían que el asunto de Isaac... era solo entre él y ellos... era una cuestión de amor...
No...
Era una cuestión de obsesión...

Shun se dejó caer dormido lentamente...
Volteó su mirada una vez más hacia Hyoga mientras cerraba los ojos y le veía sonreír...
Su hermoso ángel... la última imagen que vio antes de dormir...
Se permitió soñar... ya que estaba seguro de que con Hyoga a su lado, todos sus sueños, eran posibles...
Todos...

Fin... ^-^


Menú
Home
Fanarts
Fanfics
Guestbook
Links
Hosted by www.Geocities.ws

1