La
Receta
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Era
emocionante, lo tenía frente a mi. Era de un tamaño descomunal y ya estaba
ansiosa. Firme y robusto ¡¡Un auténtico ejemplar!! Lo tomé casi con
ceremonia y lo preparé, era bueno en esto y sabía que podía ponerle a
aquello un sabor afrodisíaco.
¡Sí!
Era
capaz de darle el punto exacto.
Aunque
mi boca se hacía agua ante la desesperación sabía que algo de vino era
indispensable, y aunque yo no tomo, el contenido de aquella botella era del
todo necesaria en... la receta, así que lo dispuse en generosas cantidades.
Al
calor del momento, cuando el fuego estaba más alto, con una gran sonrisa en
mi rostro saqué algo de mantequilla que tenia a mano, ya saben de esos que
vienen en pequeños cubos, con envolturas brillantes y paquetitos pequeños.
Era
divertido moverlo todo mientras me aseguraba de que quedara cubierto por
completo. Finalmente no pude resistir probarlo antes de dejarlo sobre la mesa.
Ahora
necesitábamos un postre... mmm algo... muy dulce, así que tomé lo que
necesitaba del refrigerador y le puse algo de crema encima, me asegure de que
nada quedara sin cubrirse y me divertí jugando un poco mientras lo hacía,
sabía que eso le fascinaba, siempre le ha gustado, no más que a mi claro.
Cuando
finalmente había terminado estaba un poco cansado pero muy feliz por mi menú.
¡Sí,
champiñones a la brandy con mantequilla! Nada maás exquisito al paladar.
Si
tan solo fuera tan fácil con Hyoga.
Al
menos él probará esta exquisita receta de hongos portabela, los champiñones
más grandes, robustos , firmes y sabrosos que haya preparado.
Y
deliciosas fresas con crema de postre.
En
fin dicen que el camino al corazón de un hombre es por el estómago.
Fin