La Historia de Andrómeda,
un cuento de hadas
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Capitulo Uno. La vanidad de Casiopea
Había una ves, un reino llamado Etiopía, tenia abundancia y
prosperidad como en todos los reinos de cuentos de hadas, esta tierra era
gobernada felizmente por su rey Cefeo Albiore y su reina Casiopea. El rey
y la reina estaban contentos con sus dos hijos quienes, pensándolo
bien eran tan bastante diferentes como la noche y el día, y ambos preciosos
para el reino.
El mayor de los dos, Ikki, era claramente guapo y fuerte y todo lo que un reino deseara en su heredero. Su cabello era obscuro, como sus ojos, era un guerrero poderoso, entrenado por uno de los maestros mas poderosos que el reino podía ofrecer. Era tan poderoso que muchos se referían a él como el eterno Fénix, que como el ave se alzaba de cada batalla mas fuerte que antes.
El hijo menor era bastante diferente de su hermano. Su nombre era Shun, y él era tan hermoso que a menudo era confundido por una princesa por los visitantes del reino. Su cabello era largo como seda fina, su piel era pálida como alabastro, y sus ojos azul-verde brillaban como si los mares estuviesen contenidos dentro. Su belleza de rostro no tenia comparación, solo eclipsado, por su gentil y pacifico espíritu, Como resultado, muchos del reino le llamaban Andrómeda, un nombre significante para la verdadera belleza. Era delicado, un alma gentil quien verdaderamente odiaba pelear como si esto pudiera ser útil. Y esto usualmente podía ser útil, pero solo por el bien de su propia autodefensa, aun que requería por lo menos un poco de entrenamiento de combate.
Sin embargo su hermano mayor era sobre protector con él y rehusaba permitir al dulce niño entrenar con el mismo maestro. El insistía que su maestro era muy duro con sus estudiantes, y que Shun podría únicamente ser herido si él intentaba entrenar con una persona viciosa . Asi fue que Cefeo en persona quien enseño a su querido Andromeda, con mucha calma , la forma mas tenue del arte.
Como avanzamos en la historia, es el trezavo cumpleaños del príncipe y los problemas del reino estaban solo por empezar....
.........
Las olas rompían pesadamente en las rocosa playa, enviando un rocío de espuma varios metros en el aire, el viento se apuraba en grandes ventiscas, soplando el agua marina adentrándola en tierra firme y llevando la escénica de sal hacia las rocas.
Él forcejeó para mantener sus ojos abiertos en contra del rocío, pero lo encontró casi imposible, especialmente desde que no pudo moverse de ese punto. No estaba seguro de donde estaba o que estaba haciendo allí, pero no podía moverse y decididamente se sintió mal de su estomago.
"ayuda...." oyó su propia voz susurrar a las olas " por favor......, alguien ayudeme..... yo no puedo liberarme...."
huvo un alarido proveniente de las olas. Su cabeza se alzo, los ojos le temblaron de miedo, algo estaba llegando.... algo estaba LLEGANDO......
Forcejeó, mas fuerte esta ves, pero no pudo liberarse de lo que sea que le estaba reteniéndole. Quería gritar, su voz quedo atrapada en su garganta. Una sombra se dibujo enfrente de él, alcanzándolo y jalándolo salvajemente, sacándolo físicamente desde la pared.
Grito dolorosamente, sintiendo sus articulaciones empezar a salir de lugar. Dolía dolía dolía DOLÍA
Hubo otro tipo de grito, esta vez mas acogedor. La sombra amenazante ante él retrocedió con gritos de lo que pudiera haber sido dolor, alejándolo y devolviéndolo hacia las violentas olas del océano.
Un brillo fugaz de una ave blanca como la nieve fue lo único que vio de su salvador....
Shun despertó bastante confundido, parpadeando ante la luz del sol entrando por las blancas cortinas. Bostezo, pero no se sentó, estirándose en las sedosas almohadas, jalando las suaves sabanas hasta su barbilla como tratando de recodar la ultima parte de su sueño. El mismo sueño que había tenido por semanas.
Trato soñoliento de recordar que clase de ave le había rescatado al final, pero una ves mas, el pensamiento exacto le eludía. Solo pudo asumir que era el Fénix, su hermano, viniendo a rescatarlo como siempre había hecho desde su infancia. Pero ¿Qué era el peligro en el que estaba? ¿Estaba el sueño tratando de advertirle acerca de algo?
Se sentó, abriendo las cortinas con un bostezo. Sus pies desnudos tocaron el frío piso de piedra, lentamente cuidando su camino hacia abajo disfrutando el primer contacto de la mañana.
El hermoso príncipe cruzó hacia la ventana a través del cuarto, jalando las pesadas cortinas permitiendo la luz del nuevo día. Había suaves almohadones en la gradilla de la ventana, en los que se sentó y tomo un profundo respiro de claro aire primaveral.
El reino de Etiopía se extendía ante él, el mercado se extendía justo debajo de su ventana, gente bullía en una tienda en una de las esquinas del palacio. Desde la orilla de los muros de roca, las finas casas y calles de la ciudad capital se estrechaban alrededor de todos los lados, terminando justo en una hermosa playa de arenas blancas. En dicha playa terminaba una serie de riscos escalonados, en donde se sentaba un oráculo de los dioses, y debajo la espuma del mar podía ser vista.
Shun suspiro, disfrutando el aroma del agua marina llevada desde los riscos, mezclada por las especias siendo vendidas en el mercado y las lilas colgantes que crecían justo fuera de su ventana. Junto sus piernas y abrazó sus rodillas, jalando su bata de lino hacia sus tobillos y reposando su cabeza en una almohada.
Estaba el sonido de cascos de caballo en el camino pavimentado justo debajo. Su cabeza se alzo excitado y se apoyo fuera de la ventana, mirando abajo al camino principal fuera de la ciudad. Media docena de caballos galopaban hacia la muralla, un jinete muy familiar a su cabeza.
-¡Ikki!- gritó entusiasmado, entonces saco sus talones fueras de las cámaras reales y bajo hacia el palacio principal.
........
El rey Cefeo Albiore estaba en la gran escalinata del palacio, usando un vestido azul obscuro y una cálida sonrisa en su rostro. A su lado, la Reina Casiopea vestida en sus vestidos verdes, un chal azul rodeaba su hombro, su cabello obscuro atado en un largo moño.
La pequeña caravana de caballos galopó a través del mercado, trotando alrededor para parar en frente de las grandes escalinatas. El jinete líder cercano salto, su yegua marrón fue llevada por dos mozos de cuadra.
Dicho jinete alto y fornido, sacudió su obscuro cabello de sus ojos azul obscuro. Estaba vestido en una túnica corta, hecha para viajar, con pesadas sandalias atadas a hasta sus rodillas.
-Príncipe Ikki, el Fénix de Etiopía- anuncio un guardia parado en la puerta, aunque la introducción era innecesaria. Casa uno en el reino podía reconocer al gran guerrero.
Cefeo sonríó, abriendo sus bazos -Bienvenido de regreso Ikki- saludo a su hijo - Tomo que el camino desde Atenas fue favorable.-
-Bastante- una hermosa sonrisa cruzó la cara del joven.
Casiopea vino desde atrás poniendo sus brazos alrededor del cuello de su hijo -Bienvenido a casa, mi querido Fénix - dijo alegremente, acariciando su cabello -parece un poco mas largo desde la ultima ves que te vimos-
-Es bueno estar en casa, madre - dijo forzadamente el príncipe, soltándose y estirándose. -¿Pero me pregunto donde esta.... ?
-¡Ikki!
De pronto apareció el joven príncipe en la puerta, bajando rápidamente la escalinata del palacio con los pies descalzos. Él aun estaba vestido en la holgada bata blanca en la que dormía, su cabello colgaba libremente alrededor de sus hombros, su cuello, brazos y piernas desnudas.
Corrió entusiasmado arrojando sus brazos alrededor del cuello de su hermano en un alegre saludo -¡Oh Ikki estoy tan feliz de que estés de regreso! Aclamo -Te extrañe tanto-
-Y yo a ti hermanito- Ikki abrazo a Shun por la cintura, levantándolo unos centímetros del suelo antes de dejarlo de nuevo en sus pies -te traje algo, los sacerdotes en Atenas lo envían-
Busco entre sus bolsillos y jalo un pendiente de oro, colgado de una cadena dorada. Shun tomo el adorno en su mano, trazando con sus dedos la figura del búho de ojos abiertos -es hermoso-
Ikki sacudió los cabellos de su pequeño hermano, deslizando la cadena por sobre su cabeza -los sacerdotes dijeron que mientras uses esto, Atena te brindara su protección- dijo gentilmente, dejando que el pendiente colgara alrededor de su cuello. Una pequeña sonrisa surgió de sus labios -Es bueno verte como siempre, juraría que cada vez que vengo a verte te pones más bello-
Shun se sonrojo con un delicado color rosa con el cumplido, sus dedos acariciaron el regalo -gracias Ikki-
Casiopea aclaro su garganta, poniendo una mano sobre el hombro del joven príncipe "mi pequeño Andromeda, tu mejor nadie sabes como venir en tu ropas de noche así- regaño -vamos dentro, dejá que te arregle-
Shun suspiro, mirándola sobre su hombro -si madre- dijo obligadamente, y comenzó a seguirla hacia del palacio. Se volteo después de un momento mirando a su hermano -vas a contarme todo ¿verdad?
Ikki sonrío -claro-
Shun sonrió aun más, entonces giro para seguir a su madre hacia el palacio.
. . . . . . . . .
Casiopea tenia mucho orgullo de su propia apariencia y aun tenia mas orgullo en la apariencia de su precioso hijo. No había duda porque todo el reino le llamaba Andromeda, su nombre de belleza. Aun a esta joven edad, él podía tener a casi todas las damas en el reino así como rendir a unas o dejar embozaladas a otras . Esto también se aplicaba a algunos infortunados importantes visitantes, quienes rápidamente sufrían la pena de pedir la mano de otro hombre.
Ella enroscó un pedazo de seda alrededor de sus dedos, recorriendo con los dedos todo el cuerpo de un cepillo. -¿sabes cuantas mujeres en este reino matarían para tener un cabello como el tuyo, querido? Ella suspiro - es realmente hermoso-
Shun se movió, ansioso por salir -como digas madre-
Ella acaricio una mejilla amorosamente, delizando por un uno de los lados -Shun, cariño- no estés así. Eres hermoso, aun mas que las princesas que te buscan-
El chico volvió a moverse, el realmente no le gustaba estar enredado así, él solo quería terminar de arreglar su cabello del modo en que a ella le gustaba dejándolo ir para escuchar las historias de su hermano.
Casiopea sonrío, entretejió unas cuantas flores en las largas trenzas - lo dije antes, como hoy a los visitantes que escoltaban a tu hermano desde Atenas. Tu eres mas bello que cualquier hermosa ninfa del mar, quienes deben ocultar su rostros en mascaras para evitar que los marineros las sigan a las olas del mar. Tal ves no sea esta la razón, quizá sea porque no pueden comparar...-
Mas color pinto las mejillas del pobre chico. Su madre una vez mas acaricio gentilmente su cabello, atando el ultimo adorno, entonces se acerco y beso su mejilla. -Listo querido, terminado-
Shun no pudo salir de ahí lo suficientemente rápido.
. . . . . . . . . . .
Si hay algo que no debes nunca hacer en el mundo de los mitos griegos, es pretender que tienes mas poder, habilidad o especialmente belleza, mas que cualquiera de los dioses.Cualquiera. Significa que a ti y los tuyos no les importe nada excepto un montón de angustias y aun así gente como Casiopea están haciéndolo constantemente de cualquier modo.
Ahora las nereidas, las ninfas que viven en el mar del lado de a frontera de Etiopía, no eran diosas importantes como para devolver insultos, pero su amo y señor, Poseidon ciertamente lo era. Él además era un dios que fácilmente se sentía insultado, él tenia un mal temperamento como las tormentas marinas que enviaba. Así cuando las ninfas oyeron la conversación con el embajador de Atenas, ellas sabían exactamente con quien ir.
La primera en entrar fue una peliverde fresca llamada Shaina, claramente enfadada aun con su mascara firmemente en su lugar -¿como se ATREVIO esa, esa mortal? Exclamo fuertemente, atajando casi al momento la atención del dios.
Poseidon se sentó mas derecho en su trono empuñando su tridente con una mano -¿mortal? Mi querida nereida, ningún mortal puede compararse a ti. ¿Ese que no es esa razón por la que usas tu mascara, para que ningún hombre mortal no se ahogue persiguiéndote?
Shaina volteo sus ojos enmascarados hacia el dios conforme entraban. Enfadándose aun mas -hay alguien quien cree que puede compararnos- grito enfadada -¡¡y lo peor, ella presentó a su hijo como alguien con mas belleza que cualquiera de nosotras!
Poseidon se enderezó, rígido con ira -¿es verdad? -bufaba, la sangre comenzaba a hervir -¿Y quien reclama ser mas bello que las mas hermosas de los dioses puedan presentar?
-Casiopea, Reina de Etiopia- clamo una voz, una Nereida pelirroja conocida como Marin, adelantándose a lado de Shaina -reclamando a su hijo menor, el Príncipe Shun quien algunos llama Andromeda-
Poseidon estrecho sus ojos en furia -La mujer deberá pagar caro por
su vanidad- dijo con un gruñido -¿y que
con este príncipe suyo?
-Él es aun muy joven, apenas tiene trece- Marin continuo -Pero puedo verlo alejándose de la mas bella mujer mortal que venga por él, la mas rica y poderosa princesa de tierras extranjeras. Hay muchos que claman que él cree ellas no son lo suficiente para él, sino que su objetivo es una semi-diosa para si mismo-
La ira de Poseidon puso a hervir el mar alrededor de él -He oído suficiente - dijo, poniéndose de pie -¡La reina Casiopea y su preciosa belleza de su hijo pagaran caro por esta ofensa! El Kraken se encargará-
Los gritos alegres de cincuenta Nereidas que pertenecían y se reunían en su corte se elevaron. Bueno cuarentinueve de cincuenta, una de ellas se escapo sin ser notada y desapareció entre las olas.
Verán esta Nereida conocía al joven príncipe personalmente, había platicado con él en varias ocasiones, en la playa de blancas arenas en la frontera del país. Su nombre era June y ella lo consideraba como un amigo cercano.
Ahora June comprendió que la vanidad de Casiopea podría algún día traer problemas al pobre chico, pero ella nunca soñó que, un observador extranjero podría etiquetarlo como vanidoso, era verdad, Shun había mandado a volar a cada mujer rica y pobre, quienes venían muy lejos, él no era rudo con ellas, no lo hacia por falta de capacidad, él no tenia interés en mirar los riquezas o las tierras que le presentaban, no porque no viera el paraíso en ellas. Ellos simplemente no eran lo que él andaba buscando.
Una ves él hablo del tema, justo después de que su hermano mayor anunciara su compromiso con la hija de su maestro de lucha. Esmeralda. Ella era pobre, pero amable e Ikki se había enamorado de ella rápidamente. Como Shun le contó a June ese día, él quería lo mismo que su hermano y casarse por amor, amor puro y nada mas.
No era vanidoso o arrogante entre líneas, para un príncipe, él era simplemente un romántico empedernido
Pero vocear esas opiniones ante la ira de la corte de Poseidon, incluso para una ninfa y por lo tanto diosa por si misma, solo podría ponerla en problemas y traer a su amigo grandes problemas. Solo había un lugar a donde ir, otro dios.
Mas precisos, con la sobrina de Poseidon, la hija menor de su hermano. A guardiana de Atenas y Troya, diosa de la sabiduría y las batallas, la de bellos ojos grises, Atena.
Ella solo podía pedir a esta diosa para que pudiera ser graciosa lo
suficiente para asistir.
Capitulo 2: El Kraken trae la ira de Poseidon
El sol comenzaba a bajar en la distancia, hundiéndose lentamente sobre
las murallas del palacio. El mercado comenzaba a plegarse y los mercaderes
se dirigían a casa con sus familias
Los suelos del palacio eran considerados lujosos, eran un campo abierto, dotado con algún ocasional árbol dando una agradable sombra. Fue en uno de esos arboles que los príncipes de Etiopía, sentados, uno recargado contra el tronco y su hermano desparramado en el pasto, que se sujetaba de cada palabra.
-¿Es realmente Atenas tan avanzado como dicen?- Shun pregunto a su hermano, sintiendo el medallón ahora constantemente colgado de su cuello -Escuché que ellos tienen un reloj que da la fecha del año, las estrellas y todo, ¿es verdad?
Ikki se río entre dientes -Es impresionante- concedió, recargándose para mirar las ramas del árbol. -Las sacerdotisas de la Acrópolis nos lo mostraron una docena de veces. Están muy orgullosos, sabes. Dicen que es prueba de que la sabiduría de Atena cuida la ciudad-
-wow- Shun se giro sobre su espalda para mirar al cielo, pintado con naranjas, rojos y oro. Cerro sus ojos tratando de imaginar todos los engranajes y péndulos que tenia una maquina como esa para trabajar -desearía poder verlo, oh pero madre jamas me dejaría salir de la ciudad-
Ikki se agacho y empuño una espada del pasto atrás de la oreja de su hermano -no te preocupes hermanito. Algún día te sacare y te mostrare todo-
Shun sonrío -Si es que no te pierdes primero con Esmeralda- se burlo. La boda del hermano mayor había sido retrasada otros 3 meses hasta que la novia tuviera dieciséis, e Ikki ya había hechos planes para llevársela por el océano en su noche de bodas.
Ikki hizo una cara, se abalanzo sobre su hermano haciéndole cosquillas en las costillas. Shun reía y se retorcía tratándose de liberarse, pero su hermano era mas rápido y con mas entrenamiento.
Mas, de pronto, las puertas del palacio fueran abiertas de par en par dejando pasar aun jineta a caballo. Los dos hermanos miraron al caballo encabritado, su jinete brincó la escalinata y corrió.
-Ikki, ¿no ese Seiya?- Shun pregunto confundido -¿No se supone que debería estar vigilando a esta hora del día?-
-Es él - Ikki sonó preocupado, se paro deprisa jalando a su hermano con él -algo esta mal, vamos-
Los dos corrieron a la habitación de su padre mientras el joven soldado recuperaba el aliento. Seiya era de la misma edad y altura que Shun, pero su constitución era mas de combate, pues había sido entrenado para eso. Su piel ligeramente tostada, su cabello y ojos eran cafés y estaba a punto de explicar lo que había pasado.
-algo .......se acerca...... desde el océano - dijo sofocado, entonces tomo un profundo respiro y se compuso a si mismo -no estamos seguros de que es, pero es algo muy grande, no es un barco, es una especie de monstruo y se dirige directo a nosotros-
Cefeo Albiore le miro preocupado -¿estas seguro?
-positivo - Seiya asintió - nos estamos preparando, pero no estoy seguro que lo detengamos. Esta... cosa .. es inmensa, señor. Y no sabemos que es-
Hubo un gran estrepitoso sonido, como el de olas contra la laya, pero mas fuerte. El palacio tembló con la fuerza, de lo que fuera. Casiopea se sujetó a uno de los brazos de Albiore y Shun se abrazo así mismo a su hermano.
-¿qué fue eso? -Chilló la reina
Ikki, Shun y Seiya fueron directamente a la ventana más cercana, pero lo que vieron no fue muy agradable.
La principal calle de la ciudad estaba inundada por una gran ola, alzándose sobre la orilla de los ricos por lo menos 3 metros, y de los riscos un nuevo terror llegaba, una inmensa, criatura gris que parecía vagamente una cruza entre un sapo y un dragón, arañando para salir del océano y de la playa. Pudieron ver las flechas de los guardias y atacantes disparadas, pero pareciera que estas rebotaban sin ningún efecto.
-¿qué es eso?- pregunto Shun con suave voz, no queriendo conocer la respuesta.
-Un Kraken- susurro Ikki, sonando mas conmocionado -una serpiente marina, una de las bestias de Poseidon-
De pronto se erguió, dirigiéndose a la puerta -Vamos Seiya, tenemos que hacer todo lo que podamos para detener esa cosa, necesitaremos a todos-
-¡Ikki!- Exclamo Shun
-¡Shun, tu no vas! -Gritó Casiopea corriendo a poner sus brazos alrededor e su hijo menor.
-Madre tiene razón - El hijo mayor se giro mirándolo directo a los ojos -Shun, tienes que quedarte donde estés a salvo, ¿comprendes? Es muy peligroso-
-¡Pero Ikki!
-Quedate- Su hermano puso sus manos en sus hombros, mirándolo gentilmente -me mataría si algo te llegara a pasar, por favor quédate-
Shun le miro a los ojos, lentamente llenándose con lagrimas, y accedió -Se cuidadoso Ikki-
El hermano mayor asintió, entonces se dirigió junto a Seiya y salieron para defender el reino.
........
La diosa Atena vio todo esto desde su palacio en lo alto del Olimpo. Vio al Kraken llegar a la playa por orden de su tío, vio al reino de Etiopía con sus guerreros valientemente peleando contra la gran bestia, también vio que poco efecto tenían los guerreros, incluso su gran Fénix siendo gravemente herido.
-Oh tío- suspiro, haciendo atrás su largo cabello obscuro -¿Deben los inocentes pagar por la mala conducta de una sola persona?
La Nereida que había llegado aun seguía arrodillada en el suelo,
mirándola, con preocupación oculta tras la mascara -Señora
Atena, por favor haga algo- suplico -El Señor Poseidon esta actuando
con ira, si no hace nada, Shun y otros serán asesinados-
Atena estaba tranquila, moviendo su báculo a su otra mano, June sintió
la tensión bajo la mascara, tratando de sacar lagrimas de sus ojos
enmascarados.
-Él no merece esto - urgió -fue su madre quien causo la ofensa y no Shun, él nunca pensaría de si mismo en ese modo, es solo un muchacho, él.. no, No se merece esto-
Atena permaneció en silencio un momento - tienes razón, no lo merece-
June le miro esperanzada, la diosa se puso de pie mirando tranquilamente un gran mapa colgado en la pared. Había varias marcas, diferentes animales moviéndose sobre el mapa, a diferentes velocidades, algo que no tenia sentido para June, pero para la Diosa era perfectamente comprensible.
Ella lo estudio un momento y luego sonrío -Si, creó que lo tengo -ella se fijó, puso un dedo en un cisne blanco moviéndose rápidamente sobre el océano - de cualquier modo, necesita algo a que sujetarse por un rato mas -
Ella se giro con una agradable sonrisa en su rostro -June, si fueras tan amable de llamar a Hermes y Eros, creo que seremos capaces de resolver esto-
. . . . . . .
Tras la furiosa batalla, el Kraken desapareció en las olas, dejando una ciudad inundada y una docena de guerreros muertos y alrededor de sesenta heridos gravemente, incluyendo al noble Fénix
Shun atendía a su hermano preocupado, aun con los constantes reclamos de su hermano Ikki de que estaba bien y solo necesitaba un poco de descanso, el hecho era que el hombro derecho estaba terriblemente herido, su tobillo izquierdo estaba seriamente torcido y podía tener una herida en la cabeza. Ambos, hermanos y prometida estaban preocupados por él, atendiendo las heridas hasta que finalmente quedo dormido.
Dejando a Esmeralda al cuidado de su hermano, Shun salió lentamente y bajo a la cámaras principales. El sacerdote del oráculo vino con el veredicto de los dioses, sabría que hacer.
El sacerdote era un hombre muy espiritual de nombre Shiryu, su cabello jamas había sido cortado, así que era muy largo y sedoso, negro, sus ojos como las sombras. Shun se asomó por las pesadas cortinas que separaban el salón del trono, él sacerdote se acerco al rey y la reina con una respetuosa reverencia -Sus majestades-
-Sacerdote -Cefeo sonó un poco mas preocupado -Perdona nuestra falta de hospitalidad, pero estamos ansiosos. ¿qué es lo que significa este ataque?-
Shiryu estuvo quieto un momento, entonces miro seriamente -Me temo, Rey Cefeo, que mis noticias no son buenas- dijo tranquilamente -Fue su vanidad Reina Casiopea la que trajo al Kraken hasta nuestro reino, y solo la renuncia el origen de esto puede evitar su regreso-
Hubo un gran silencio, Casiopea se cubrió su boca con su mano, mirando horrificada a Cefeo quien frunció las cejas -Por favor, explicate-
Shiryu continuo mirando seriamente -el Kraken regresara en tres días, cuando lo haga, puede permitir que destruya la ciudad-
-¡Inadmisible! Cefeo insistió
-o sacrificar a su hijo menor, aquel al que la gente llama Andromeda-
El rey se paralizo en su lugar, la reina soltó un grito horrorizada. Shun estaba escuchando detrás de las cortinas, un trozo de su vestimenta le evitaba llorar.
Después del silencio desolador, el Rey se acomodo de en su trono, sus dedos cruzaron su cara, reposando los en su frente -¿No hay otra forma?-
-No mi señor- Shiryu negó -Los dioses han hicieron claras sus demandas, solo la vida del príncipe apaciguara la ira del Kraken, si el sacrificio no se hace, el reino será destruido-
Casiopea oculto su cara en el hombro de u marido, sollozando. Cefeo bajo su cabeza, sus manos ocultaron sus ojos -Mi reino o mi mundo- susurro tristemente - Los dioses son muy severos -
Shun mordió su labio, lentamente abrió las cortinas, avanzo lentamente y se arrodillo enfrente del trono del rey, tomando su mano y acariciando su mejilla tiernamente -padre-
El rey miro abajo, sorprendido -Sh-Shun ...- susurro -¿Escuchaste?
El muchacho asintió lentamente, mirando a su padre con una extraña mirada, una especie de miedo y amor, sus labios se abrieron decididos y con suave voz habló.
-iré - susurro -No quiero que nadie mas sea herido, Ikki, Seiya y los otros, no puedo soportaria verlos heridos de nuevo -Cerró sus ojos, unas cuantas lagrimas rodaron -estaría feliz de dar mi vida para evitarlo-
Casiopea tomo otro sollozo entrecortado, tomando entre sus brazos a Shun, abrazándolo -Mi bebe -Sollozó -Mi dulce, dulce pequeño niño. Todo esto es mi culpa, lo lamento tanto-
-Madre -murmullo suavemente, dejando que su madre peinara su cabello por un momento, acercándose aun mas. Entonces se soltó y miro de nuevo a su padre
-Mi hijo -Cefeo alzo su otra mano acariciando su mejilla amorosamente -Perdóname
por lo que tengo que hacer-
Capitulo 3: Cisne encuentra su parte en esta historia
Cuando Hyoga, conocido por algunos como Cygnus, aterrizo en las afueras de
Etiopía, no estaba seguro que esperar, después de todo, el reino
era grande y en general, una prospera nación, conocido por sus hermosas
vistas del océano y su amigable gente. Pero para este héroe,
era solamente una parada en su camino de regreso a su madre y el reino de
Serifos.
Reviso rápidamente su alforja a su costado, asegurándose de que su recompensa aun seguía allí, era la cabeza cercenada del monstruo Medusa por orden del rey Polidectes, a salvo y silencioso en la alforja mágica.
Esta alforja también tenia un par de sandalias aladas que le hacían volar, su espada especialmente forjada y un yelmo obscuro que hacia al portador invisible, a salvo en bolsa separadas, todos regalos de Atena y Hermes. Por una razón u otra ellos decidieron ayudarlo así que él se figuro que podría honrar el pedido que los dioses le hacían de pararse en este reino en su camino de vuelta.
Se quito las sandalias aladas al tocar tierra cambiándolas por su par normal para caminar en la ciudad. Lo que vio, fue un poco inquietante.
La gente del reino vestía de negro, todos ellos. Caminaban con sus cabezas gachas en pena, incluso la mas alegre conversación tenia un aire de depresión, como si todo el reino entero estuviese de luto.
Cygnus lo encontró un poco desconcertante. Para una familia estar en luto por la perdida de un niño era normal pero para todo un reino en pena era casi alarmante.
Paro a un anciano justo dentro de la ciudad para preguntar -Si pudiera decirme, ¿por quien toda la ciudad esta de luto? -
El anciano le miro tristemente, si bien por su edad sus ojos no podían enfocar bien -Viajero, nuestra perdida es en verdad terrible, nuestra bella Andromeda es por quien el reino se lamenta-
Hyoga frunció el ceño -¿Andromeda?
-si - el anciano suspiro- La gran belleza en esta o en cualquier otra tierra, una flor pura inmaculada por manos de hombres, hay su madre, nuestra reina, es demasiado orgullosa, apenas hace dos tardes la gran bestia de Poseidon arrasó nuestra ciudad, atacando e hiriendo a nuestros grandes guerreros. Y lo hará de nuevo a menos que nuestra princesa deba ser sacrificada, y la dulce criatura se ofreció incondicionalmente a......-
Hyoga le dejo en este punto, avanzando por las calles encharcadas, Atena también era conocida por proteger a las doncellas, quizá este fue la razón por la cual fue traído hasta aquí. Lo supuso, le debía un favor a la diosa de la batalla.
-Muy bien- murmuro mientras se acercaba al castillo -busquemos a esta tal Andromeda-
......
La víspera del regreso del Kraken había llegado muy pronto, la noche había sido puesta, junto con Selene y sus estrellas mirando al reino a obscuras, ella miraba con una luz especial, el joven príncipe de Etiopía lentamente bajaba a la playa.
El camino que uso Shun desde el castillo era poco frecuentado, poca gente lo recorría puesto que conducía a un único lugar, una pequeña playa desierta, oculta de todas las vistas, desde lo alto, lo cubrían riscos, un lugar de soledad, para limpiar los pecados y para aquello a lo que había mandado.
Bueno, parcialmente. Habían pasado dos días sin que nadie informara a Ikki, sin ligar a su hermano con los últimos sucesos, Ikki no era estúpido y él sabia que lago preocupaba a la familia. Cefeo Albiore probablemente les estuviera dando las noticias en estos momentos y pensaron que lo mejor era que Shun saliera del castillo, solo para que no tuviese que oir los terribles gritos de su hermano llenos de ira. No podría dicir que sin embargo no podría oírlos resonando contra las rocas aun desde esta distancia.
Se quito sus sandalias, permitiendo a sus pies descalzos hundirse algunos centímetros en la suave arena blanca. Poco después, lentamente se fue quitando el resto de sus ornamentos, dejándose solo una blanca túnica que le cubría el pecho y alcanzaba hasta las rodillas, sus brazos y piernas estaban desnudos, se adentro en el agua salada, lavando sus talones y salpicando las rodillas.
Se arrodillo con un suspiro, tomando un poco de agua entre sus manos para derramarla en sus brazos, miro anhelante a la luna llena, deseando que le llevara con ella cuando el sol llegara.
Un suave sonido provino detrás.
El príncipe se tenso de repente, lentamente se puso de pie, se volteo mirando hacia el camino -¿quien esta ahí?-
No hubo respuesta, de las rocas provino un sonido como si alguien se quitara un yelmo, se giro, tensando los músculos automáticamente tal y como el entrenamiento de su padre le decía.
-Se que esta ahí - llamo vacilando -salga, muéstrese-
Hubo otro sonido directamente detrás de él, mas cercano. El príncipe dejo escapar un ligero grito girándose y tirando un puñetazo con su mano derecha.
Su puño fue sujeto firmemente antes de dar en el blanco, sus ojos verdes se encontraron mirando en unos brillantes ojos, azul cristalino, brillando detrás de unos rubias mechas doradas, una sonrisa apareció en los labios del extraño, una muy parecida a la de su hermano.
-Asi que, tu no eres la princesa desvalida que la gente cree-
Shun golpeo con la mano izquierda tratando de liberar su mano derecha pero también fue interceptada. El extraño rubio sostuvo sus dos muñecas fuertemente en frente de el, cruzados la uno sobre la otra.
-tranquilo, no voy a lastimarte-
-deje... deje que me vaya -El príncipe trato de jalar sus brazos para liberarse del fuerte apretón, pero el recién llegado era muy fuerte -he dicho que me dejé-
-¿o que? - el rubio pregunto coquetamente -Es obvio que no puedes pelear contra mi-
Shun peleo aun mas duro tratando de liberarse una vez mas, hecho su cabeza hacia atrás para pedir ayuda mas el extraño era rápido. Cambio rápidamente ambas muñecas a un sola mano dejando libre su mano izquierda con la que cubrió la boca del príncipe.
-Si gritas, esos guardias en el palacio vendrán corriendo - dijo con voz baja casi amenazando -Ellos puede que te salven esta noche, pero mañana te llevaran en cadenas. ¿Es eso lo que quieres?
Un pequeño murmullo provino del chico peliverde, ni de miedo o ansiedad. El extraño se acerco un poco mas, susurrando en su oído -voy a dejarte ir. No grites, ni pelees o te escapes, solo quiero hablar contigo. ¿De acuerdo?-
El príncipe dio una afirmación vacilante. El extraño sonrío liberando sus muñecas y quitando su mano, Shun dio unos pasos atras, poniendo distancia entre ellos -¿Quién es usted?
-mi nombre dado es Hyoga -dijo el rubio con una ligera reverencia -Si bien algunos escogen llamarme Cygnus-
-Cygnus...-Shun considero -¿El gran cisne?
-Como dicen -Hyoga sonrío ampliamente un poco- ¿Y tu, puedo preguntar por tu nombre real?
-Es Shun-
-Shun- Cygnus sonrío de nuevo -Asi que, tu eres aquel que la gente llama Andromeda - se ladeo un poco, estimando, entonces sacudió su cabeza -no eres exactamente lo que esperaba-
-¿que quiso decir?
Cygnus amplio la sonrisa -Me dijeron que eras una princesa-
Shun se puso rojo -¿Y quien le dijo eso?
-Aparentemente alguien con escasa vista- Hyoga afirmo -A pesar de tu buen aspecto, no tienes el busto de una princesa-
Shun se sonrojo aun mas, notando la mirada del hombre bajando a su pecho. Rápidamente se revolvió para recoger su vestimenta que usaba sobre la túnica y poniéndosela.
Hyoga río entre dientes con el espectáculo. El príncipe miro por encima de su hombro -¿y que es lo que quiere?- Pregunto con un puchero en sus labios -¿Qué cree que estaba haciendo, espiándome de esa manera?
-Yo no espié - Hyoga se encogió de hombros
-Ciertame no vino por el camino -Shun farfullo, girándose y un extraño pensamiento se le ocurrió -No le había visto, ¿como es que llego hasta aquí?-
-Volé- Hyoga contesto apunto de reír con la mirada escéptica en la cara del otro -bien, no me creas, solo pasaba por aquí-
Shun giro su cabeza hacia él, atando su cinturón en su vestimenta. Hyoga se callo un momento, entonces hablo de nuevo -Me parece extraño, que un hombre pudiera entregar la vida de su hijo-
-Mi padre esta simplemente haciendo lo mejor para el reino- Shun dijo suavemente, sin hacer contacto visual -El... es responsable de la seguridad ed la gente después de todo-
-¿........... y que hay de ti?- Se acerco Hyoga, con las manos tras de si, sin amenazar -¿es tu responsabilidad morir por esa gente?
Shun estuvo callado, poniendo sus brazos en su pecho, como protegiéndose del frío -No quiero que nadie mas salga herido- murmuro- si eso significa entregar mi propia vida, entonces que así sea-
La mirada del rubio era honrada y seria -¿pero realmente deseas morir por ellos?
Un ligero espasmo fue a través del príncipe, por detrás no podrías adivinar si fue de miedo o ira - No quiero que nadie mas salga herido- dijo una ves mas, firme esta vez.
-No fue lo que pregunte- Hyoga le tomo por el hombro, girándolo gentilmente para enfrentarlo, mirarlo a los ojos -Te pregunte: ¿Quieres en verdad dar tu vida por esa gente? ¿Morir de ese modo?-
Por un momento Shun no pudo hablar, se encontró a si mismo contemplando los ojos azul cristalino del extraño, como si estuviese hipnotizado por esa simple mirada. El único sentimiento provenía de la mano sobre su hombro, firme apretón amigable que se regaba desde ese punto. Una nueva emoción le inundo mientras se miraban el uno al otro, seguridad, calidez que el solo había sentido en presencia de su familia. Era como si conociera a este hombre de toda su vida.
Sus manos comenzaron a temblar un poco, y las puso aun mas cerca de su pecho tratándola de calentar -no- susurro, unas cantas lagrimas recorrieron azarosamente por sus mejillas -yo... yo no quiero .... no quiero morir...-
Hyoga asintió, sin alejar sus ojos de la forma llorosa. Shun talló sus ojos, mas lagrimas recorrieron su cara como ríos de agua salada -Pero tengo que hacer esto, mi hermano esta herido y.. esa cosa, no puedo dejar que nadie mas sufra, no si puedo hacer algo, pero...no puedo-
De pronto, sintió un viajera caricia en sus mejillas, que le limpiaba las lagrimas y le levantaba el rostro, Shun miro ligeramente, maravillado del sentimiento de esta caricia poco familiar, de algún modo lo sintió perfectamente normal.
-Es todo lo que necesitaba oír -dijo quedamente el rubio
Entonces se acerco y beso gentilmente al pequeño muchacho en una mejilla
Shun de pronto se puso rígido mientras Hyoga se alejaba. Una ligera sonrisa pintó sus labios mientras retrocedía -Lo siento, solo quería ver si esa piel era tan suave como se ve-
Se giro y dio una graciosa, mas que pomposa reverencia -que tenga noches príncipe- Dijo alegremente como si la conversación nunca hubiese pasado, y desapareció en una arbusto tan de pronto como llego.
Shun le contemplo en blanco por un momento, luego alzo una mano hasta tocar su mejilla donde había sido besado. Aun se sentía cálido, y agradable, realmente agradable.
Mentalmente se cacheteo, era un completo extraño y después
de todo, ¡era otro hombre!. No podía estar pensado de esa manera,
no ahora. Y con un suspiro, comenzó a recorrer el camino al palacio
para esperar el amanecer.
Capitulo 4: El rescate del príncipe encadenado.
Las calles de Etiopía estaban desiertas poco después del amanecer,
nunca antes habían irradiado un sentimiento de vacío. Ni un
alma caminando en el sucio camino, ni siquiera un simple animal, las ventanas
crujían al ser abiertas ligeramente. El reino entero estaba en completo
silencio.
El único movimiento provenía de un pequeño desfile en la mitad del camino principal, pero entre ellos no había alegría, sino una aptitud mas como de procesión fúnebre.
A la cabeza Shiryu, el sacerdote del oráculo y su correspondiente en número, la sacerdotisa Shunrei quien manejaba el Sagrado Corazón en el centro del pueblo. Ambos vestidos de blanco y muy serias y calculadoras miradas. Podrías ver un pequeño rastro de lagrimas en los ojos Shunrei. Detrás de ellos dos guardias escoltando lo importante de este séquito en forma de un prisionero encadenado.
El joven príncipe estaba vestido atractivamente, en un largo vestido blanco que colgaba flojamente. Su cabello colgaba libremente alrededor de su hermoso rostro, miedo enmascarado por una gentil expresión de gentil resignación, y sus ojos esmeralda enfocados en la calle bajo sus pies.
Varios metros detrás, dos pares de escoltas, estaba el rey y la reina, vestidos en colores obscuros. Negro no, pero muy parecido, Casiopea tenia su cara cubierta por un velo delgado, aun con el cual podrías ver arroyos de lagrimas en su cara. Sus escoltas , aun el usualmente valiente y despreocupado Seiya, estaban con la expresión fría y muy serios
Ikki aun estaba recostado, herido en sus habitaciones acompañado fielmente por su querida Esmeralda. A causa de la pugna que tuvo la noche anterior porque él quería poner sus manos sobre el monstruo que atrevió a herir a su hermano menor. Cefeo le pidió a la chica mezclar un poco de hierba en su medicina de para tenerlo a raya mientras el sacrificio terminaba.
Nadie dijo una palabra mientras andaban por toda la ciudad, ya en la playa de blancas arenas y en el malecón la marea estaba baja, apenas sobre los tobillos, y las rocas eran lamidas con agua salada y algas.
Shiryu paró un momento en la orilla del muelle, girándose hacia la procesión "sus majestades" dijo un una pequeña caravana "Me temo que no puedo permitir que se acerquen mas"
El rey asintió lentamente, moviendo a Casiopea. Los guardias que sostenían las cadenas de Shun las soltaron un momento, permitiéndole girar y verle.
La reina sollozo entrecortadamente, arrojando sus brazos alrededor del cuello de su hijo una ves mas. Ella peinó su cabello y le beso la frente amorosamente, susurrando en su oído. "mi bebe, mi pequeñito, deseo tanto poder retirar todo lo que he dicho en contra de los dioses, lo siento"
"Madre " murmuro, advirtiendo las lagrimas, cerró sus ojos y disfruto de la sensación del abrazo por un poco mas, después se alejo con un llanoto apenas contenido de dolor.
Cefeo Albiore se adelanto, sus ojos azul obscuro nublados, por un momento no dijo nada, se veía afligido por el príncipe encadenado, entonces se acerco lentamente y tomo las manos encadenadas "Mi hijo..."
Shun le miró, unas cuantas lagrimas luchaban pos salir, Cefeo sonrío tristemente, tallándolas y alejandolas. "Cuando naciste, fue uno de los días mas felices de mi vida " dijo el rey "sabía desde el principio que tu serias bello como tu madre, pero nunca soñé que te convertirias en un joven tan noble y comprensivo" Revolvio el cabello alborotado de su amado hijo "Estoy orgulloso de tenerte como hijo"
Las lagrimas comenzaron a fluir abundantemente de los ojos esmeralda del príncipe "p-padre" jadeo, entonces puso su cabeza en el hombro del rey y lloró. Cefeo puso sus brazos alrededor, enredado sus dedos en los largos mechones.
Los sacerdotes y los guardias esperaron, mirando. Seiya apretó sus manos en pucho, y girándose, ignorando la punzada de dolor en su brazo derecho roto que se gano peleando contra el monstruo, Shunrei seco sus ojos tristemente.
Shiryu se aclaro la garganta, haciendo notar el lugar del sol. Cefeo sostuvo a su hijo firme una ultima vez, después le soltó y se alejo "Adios"
Shun dio a ambos una solemne afirmación, los guardias se aproximaron de atrás tomando de nuevo las cadenas. Shiryu y Shunrei saludaron respetuosamente a sus gobernantes y sus escoltas, giraron y guiaron el camino hacia el océano.
El rey y la reina los vieron por un momento. Casiopea sostenido el brazo de Cefeo. Luego ellos y sus escoltas, lentamente regresaron al palacio.
Había una serie de rocas largas justo en la orilla de la playa. Muchas de ellas desaparecían bajo la marea alta, levantándose cuando esta retrocedía. En la mera orilla de este grupo de formaciones estaba la mas larga de todas, cuya punta sobresalía de la superficie aun cuando las olas eran muy altas.
Era aquí, que los dioses habían especificado el sacrificio.
Shunrei se adelanto, sosteniendo un largo y delgado tazón. Llenado con las cenizas del Sagrado Corazón, tomo un poco con su mano y gentilmente frotó con ellas la frente de Shun "Nuestras bendiciones estan contigo" dijo tratando de ocultar las lagrimas que crecían en sus ojos "y que los dioses te perdonen en este acto, que........ nos perdonen a todos"
Él le sonrío "gracias sacerdotisa" susurro, después empezó a avanzar para encontrase con su destino.
Había una ligera inclinación de un lado, por el cual ellos escalaron hasta la punta. Los puños estaban separados y atados por cadenas aun mas largas, traídas por uno de los guardias. Shunrei permaneció de pie mientras los guardias terminaban su tarea con pésame. Él no peleo una sola vez, y cumplió con cada movimiento que ellos le pedía.
Terminaron atando el ultimo cabo asegurándolo en su lugar. Grilletes en muñecas y tobillos atados a la roca, y mas cadenas enredadas en su cintura pecho, brazos y piernas para detenerlo firmemente. Su cabeza, no tenia ninguna atadura y podía moverla libremente.
Shiryu añadió el ultimo de los cabos con un pesado candado, guardando la llave en un lugar seguro. Retrocedió, mirando al príncipe tristemente "que los dioses tengan piedad de esta alma inocente"
Y así lo dejaron solo.
. . . . . . .
El mar estaba muy tranquilo, aun cuando la marea comenzó a alzarse
mas y mas. El rocío lavo su rostro sin misericordia, la sal escarzaban
sus ojos, lagrimas se formaban en ellos y resbalando pos sus mejillas, manteniendo
las órbitas parcialmente húmedas y parcialmente fuera de miedo.
"así que esto era lo que el sueño trataba de decirme" pensó, probó las ataduras mientras miraba al océano "pero no hay Fénix que me salve"
La marea ahora estaba lamiendo sus dedos de los pies con cada ola. No faltaba mucho para que alcanzara la línea de marea, el punto mas alto y el kraken aparecería, no faltaba mucho..
Por alguna razón se encontró pensando en el viajero rubio que había conocido en la playa anoche, Hyoga se había llamado a si mismo o Cygnus. Era un pensamiento agradable, se sentía contento en la presencia del otro hombre, pero era algo al azar. Pensaba nostálgicamente en el completo extraño frente de sí siendo comido por una rana gigante, se estaba volviendo loco.
El mar lamió sus tobillos, el resto de sus pies bajo el agua, la línea de la marea ya no estaba a la vista, era marea alta.
Hubo un ruido sordo, se puso rígido contra las cadenas, mirando ansiosamente alrededor. El mar en frente de si comenzó a agitarse y burbujear, como si alguien pusiera un poco de fuego bajo una tetera. Entonces la espuma empezó a apartase, alzándose el Kraken
Era aun mas terrible y feroz de frente, como cuando ves un como caimán a escala con cuerpo delgado, cada lamida de fuego retumbaba en sus ojos hundidos y cada en una de sus garras y sus arranca carne dientes.
Sus rojo sangre ojos miraron alrededor confusamente por un momento, moviéndose en direcciones contrarias, cuando se posaron en la indefensa figura encadenada ante él, sus ojos instantáneamente se enfocaron en Andrómeda. Una especie de sonrisa de satisfacción apareció en los labios del monstruo acercándose para tomarlo con sus inmensas y delgadas garras.
Shun apretó sus ojos para no tener que verlo, ni si quiera se molesto en gritar, nadie vendría a rescatarlo, por mas asustado ni un quejido se escapo. Se preparo mentalmente para el dolor, el dolor que comenzaría de las pesadas cadenas que lo aseguraban, después siendo rasgado en tiras por esos horribles, rechinantes dientes cuando el monstruo lo acercara rápidamente.
De pronto se dio cuenta del cambio del flujo del aire, no pudo sentir mas el caliente y fétido aliento del monstruo contra su cuerpo, alguien se había parado frente de él
"¡Polvo de Diamantes!"
Los ojos de Shun muy abiertos justo para el rubio que había estado suspendido en el aire enfrente de él, envistiendo con altos y poderosos golpes, él no estaba apuntado hacia el monstruo, oh no, él estaba apuntado hacia el mar alrededor, parecería en balde para cualquiera, pero cada lugar que él atinaba repentinamente se congelaba como hielo sólido.
Brinco atrás, volando alrededor del Kraken hábilmente, Shun abruptamente se dio cuenta de que él estaba volando, y que lo hacia muy fácilmente, parecía como si él simplemente corriera con esas sandalias aladas, así como tu correrías por una colina.
Regreso planeando alrededor, deteniendose a varios metros en el aire para observar su trabajo. El kraken, forcejeando, confundido y el océano alrededor convertido en sólido hielo, atrapado en un solo lugar. El rubio río entre dientes, contento de u trabajo "¿nada mal, eh?"
Shun encontró su voz" H-Hy...Hyoga"
El rubio se giro hacia él con una sonrisa, bajando a su nivel "príncipe" el dijo a modo de saludo.
Shun boquiabierto en blanco "¡C-Como....P-Porque?
El Kraken rugió, alcanzando con su única garra libre, Hyoga esquivo, manteniéndose alerta y asegurándose que no iba por Shun "Explicaciones después" grito enderezándose "Tengo una rana que despellejar"
Se movió rápidamente, sacando su espada de su cinturón golpeando de lado a la bestia en el brazo, después asestando poderosamente en el hombro, haciendo una cortada profunda. El Kraken hecho atrás su cabeza rugiendo mas con ira que con dolor, por un pequeño humano que vuelaba fácilmente a su alrededor y lo golpeaba a voluntad.
Shun encontró difícil quitar ojos de él, por un lado, estaba asombrado por su espada que podía herir al monstruo cuando los mejores intentos de hermano no. Segundo, simplemente no podía quitar los ojos del portador de la espada, de su cabello flotante salvajemente alrededor, de sus ojos concentrados, de sus bien formados músculos en sus brazos desnudos moviéndose fluidamente en cada poderoso golpe.
Rápidamente decidió que todo ese el rocío tenia que haberle hecho algo a su cabeza.
Hyoga planeo en el aire por un momento, observando su trabajo con el ceño fruncido. Su espada fue un regalo de Atena, fue hecho firme y podía romper fácilmente la piedra sólida sin rasgar la hoja. Pero la carne de este monstruo era muy gruesa como para seguir así.
"Andrómeda" llamo, entonces sacudió su cabeza aclarando sus pensamientos "Shun, cierra tus ojos y mira a otro lado, ahora"
El chico le miro en sorpresa "¡Hazlo ahora!" Hyoga gritó "Cierra tus ojos, ya mismo, ¿entiendes?"
Shun trago y rápidamente obedeció, cerrando sus ojos y girando su cabeza tan lejos a la derecha como pudo. Sus mejillas presionadas contra la fría, suave y húmeda roca.
"Muy bien, feo" murmuro "¡mira esto!"*
Tiro de la cabeza de Medusa fuera de la bolsa plateada, girando al mismo tiempo su propia cabeza. El monstruo soltó un furioso chillido que lentamente fue muriendo por ruido bajo de grietas.
Hyoga guardo la cabeza dentro de la bolsa, mirando el daño.
El kraken de pie, con la garra alzada para atacar con un ojo enfocado a Hyoga mientras el otro mirando a Shun. Completamente quieto convertido en sólida roca.
Hyoga sonrío, blandió su espada. Avalanzandose y golpeando en la base del cuello de la criatura, provocando una gran grieta. Esta se extendió por toda la base hasta que la cabeza cedió completamente, estrellándose en el océano.
El rubio estaba bañado de manchas de sangre llevadas por el rocío, entonces colgó su espada libremente y voló hacia el muchacho aun atado a la roca. Shun tenia sus ojos cerrados y estaba temblando ligeramente a pesar de las ataduras.
"ya puedes abrir tus ojos" dijo gentilmente poniendo una mano en el hombro "se acabo"
Shun abrió sus ojos y le miro, parpadeo un momento, una mirada confusa en su rostro que, el rubio tenia que admitir, lo hacia muy adorable. Entonces noto el cuerpo de roca del Kraken detrás de él y mordió su labio para ocultar un grito, este salió suave como un susurro.
"Esta bien" Hyoga urgió gentilmente comenzando con las cadenas de sus tobillos "ya todo termino"
"Es....es...de piedra" Shun susurro, conmocionado "¿c-como...como...?" Hyoga se enderezo, acabado con las cadenas alrededor de la cintura y alcanzando las de su pecho " cuando termine con estas, tendrás que abrazarme, de otro modo caerás"
Shun asintió comprendiendo, tragando. Hyoga deslizo su espada bajo la siguiente cadena derecho hacia el grillete. Shun jadeo y asió los brazos estrechando el cuello del héroe volador.
"atrapado" Hyoga lo sujeto con un brazo alrededor de la cintura, devolviendo la espada a su gavilla. Sujétate fuerte, te llevare de regreso a tierra firme.."
Shun le miro aun en blanco, aun sin comprender "tu... tu salvaste mi vida"
Hyoga simplemente sonrío "creo que lo hice "
Y empezó el regreso hacia las playas de blancas arenas de Etiopía.
Capitulo 5: todo bien, termina bien.
El palacio de Etiopía estaba mortalmente quieto, había guardias
en cada nivel de la puerta, con la expresión fría y silencioso
en su guardia. El rey y la reina sentados en sus aposentos personales, escuchaban
el terrible jaleo que empezaba afuera.
Casiopea estaba llorando en el hombro de su marido, sollozando incontrolablemente. Cefeo tenia una apariencia muy seria en su cara, había lagrimas deslizándose en sus mejillas mientras oían el terror de los últimos momentos de su hijo.
El monstruo soltó varios alaridos, graves y agudos, con lo que asumieron que eran los gritos de victoria y deleite. Casiopea se aferro fuerza al brazo del rey cuando se oyó el ultimo chillido agudo, seguido de un sonido quebradizo fuerte.
" Se acabo" Él murmuro severo, gentilmente peinando el cabello de ella.
En el siguiente aposento, Ikki había venido solo paro oír el sonido de afuera, miro mareado antes de darse cuenta de lo que había pasado. Unas cuantas lágrimas se escaparon de sus ojos en el grito final. Esmeralda se tapaba sus ojos con su blanca ropa, extendida y sujetada por su mano.
Muy de pronto, la puerta del cuarto del rey se abrió de golpe. Seiya se apuro, jadeando y respirando y los ojos muy abiertos con mas asombro que la primera ves que el Kraken apareció. "¡sus majestades! Grito sofocado "¡N-no van a creer esto!"
"¿Qué es?" Cefeo se puso de pie, Casiopea permaneció en la cama un poco mas asustada.
Lo que fuera que había pasado afuera, Seiya tenia muchos problemas de explicarlo, finalmente el simplemente se movió de la puerta y condujo a la pareja real fuera del palacio, Y estaba en lo correcto, ellos no lo creyeron.
Había una nueva roca en el océano, un cuerpo gigante con una mano alzada sobre su el cuello cercenado. La cabeza, piedra también, del cual solo se podía ver la punta sobre las olas del océano.
"no...no...puede ser" Casiopea grito, los guardias alrededor también estaban estupefactos.
Cefeo como siempre, permaneció en calma "La bestia ha sido destruida, total y completamente ¿Qué mas podríamos pedir?"
La reina entonces grito, mirando alrededor salvajemente "¿Pero.. que... pero que hay de...?"
"¡Miren!" Seiya exclamo, apuntando hacia el mar, no, estaba apuntado encima a dos figuras que parecían estar volando hacia ellos. Aterrizaron en la playa, varios metros lejos pero aun a la vista.
Casiopea jadeó. "¡Es él!" Exclamo y corrió por el camino como si las Furias estuviera pisándole los talones, Cefeo y los guardias estaban dos pasos tras ella.
Hyoga toco primero suelo, siendo quien estaba haciendo la cosa del vuelo. Sus sandalias tocaron la arena blanca y se hundió algunos centímetro, luego puso a Shun en sus propios pies. "Aquí estamos" suspiro "Hogar, dulce hogar"
El príncipe vacilo dejo ir los hombros de su héroe si bien incierto él estaba en suelo sólido. Tropezó un poco entonces miro al rubio con ojos curiosos.
"Gracias" susurro vacilante.
Hyoga sonrío "Creó que alguien quiere verte"
Apunto detrás del príncipe peliverde. Shun se volteo para encontrarse con su madre, su padre y algunos de los guardias del palacio corriendo a través de la arena hacia ellos.
"¡oh Shun!" Casiopea exclamo arrojando sus brazos alrededor de él. "Oh gracias a los dioses, gracias Zeus o Atena o quien haya sido responsable por regresarnos nuestro pequeñito"
"mamá, estoy bien, de veras" Shun sintió sus orejas calentarse con un furioso sonrojo, se libero del abrazo de su madre tropezando.
Hyoga río entre dientes, sujetándolo por el brazo "tranquilo" dijo alegremente. Shun le miro agradecidamente.
Cefeo Albiore dio unos pasos adelante, mirando al rubio cuidadosamente "joven" dijo lentamente "Ha sido usted quien nos libro del monstruo y rescato a mi hijo"
Hyoga abrió su boca para responder, pero Shun le gano "él es" el jovencito insistió, acercándose y poniendo una mano en el hombro del rey "Padre, Hyoga salvo mi vida"
"ya veo" Cefeo sonrío, dando unas palmaditas en la cabeza de su hijo, se volteo hacia el recién llegado, con una cálida y acogedora sonrisa en su cara. "entonces Hyoga entérate que tu y tu familia serán bienvenidos en mi reino mientras rija esta familia"
El rubio dio un ligero caravana "gracias señor"
El rey, para sorpresa de su guardia, devolvió el gesto. Se enderezo y con una, aun mas amplia sonrisa en sus labios "ahora, creo que tenemos una razón para celebrar"
. . . . . . . . .
En su palacio bajo del mar, Poseidon esta en un ataque de ira.
¿Cómo? ¿Cómo pudo un mortal dejarlo en ridículo, convirtiendo a uno de sus mas grandes y poderosos monstruos en estatua? ¿Y como ese pequeño peliverde despojo de humano logro escaparse de las garras del Kraken?
Huvo una suave y femenina risa detrás de él. El dios de mar s giro, la pieza faltante de su rompecabezas mental adecuaba cuando vio a su visitante.
"Atena" gruño "Tenia que saber que tenias algo que ver con esto"
La diosa de la batallas simplemente sonrió "¿Si las Parcas establecieron que tu castigo procediera, mi intervención nada le habría valido, verdad?"
Los ojos de Poseidon se llenaron de un furioso fuego "Aun no he terminado con ese despreciable reino" Hablo bruscamente "Mandare otra bestia y otra hasta que ese chico este muerto o la nación entera este en ruinas!"
"Y estoy segura que a mi padre le agradara saber cuantas vidas inocentes planeas tomar por el error de una mujer " Atena lo menciono íntimamente " sin mencionar que demandas el sacrificio humano, sabes como se siente tu querido hermano por eso"
Poseidon paro, la mirada feroz en su cara creció aun viciosa por un segundo. Solo haba un dios que los otros temían y obedecían, Su hermano, el poderoso Zeus, gobernante del Monte Olimpo y señor de los cielos. La ultima ves que se cruzo con él, el dios de los mares trabajó como mortal al lado de Apolo por 50 años construyendo las poderosas murallas de Troya.
"Bien" chasqueo, girándose "el reino de Etiopía será dejado en paz"
Atena sonrío de nuevo con una ligera caravana "Entonces me despido sin mas....tío"
. . . . . . . . . .
Cuando el rey dice 'celebrar' es porque él va a celebrar.
El reino estaba iluminado con fuego y pirotecnia, música tocando en las calles, risas llenando cada hogar. Ya no había Kraken, el reino estaba a salvo y su precioso príncipe había sido rescatado.
El héroe del día fue traído al castillo, rápidamente atendido por sirvientes, se le dio un baño y ropas limpias, y un lugar en la mesa justo al lado del príncipe que había rescatado quien se encariñó mucho con su salvador.
Dicho príncipe y su familia lograron aprender de este joven: el hecho de que él era natural de Serifos y que había nacido en Argos de la hija del rey, el cual justamente lo hacia príncipe justo como el que había salvado. Pero las parcas habían estado de malas, ya que su abuelo había oído del oráculo que cualquier hijo nacido de su hija algún día lo matarían. Y así, cuando la mujer y su infante fueron descubiertos, ambos fueron encerrados en una cesta y arrojados al mar.
Hay fue cuando las parcas fueron mas amables, guiando la cesta hasta las playas de Serifos y a las redes de un pescador, él llevo, a la chica y su hijo a su hogar y cuido de ellos hasta que Hyoga fuera lo suficientemente mayor para ayudar. Así el rey de Serifos, Polidectes, había notado a su madre un día y parecía quererla s su lado. Para acabar con los acosos del Rey, Hyoga bajo sus ordenes tuvo que ir y cercenar la cabeza de la Gorgona Medusa, la cual yacía dormida en su bolsa.
La celebración duro toda la noche, mediante la cual el Héroe rubio regreso al cuarto que había sido preparado para él. Se paró en el balcón, mirando la ciudad como si danzará, llena de vida y luz, y el océano reflejará la felicidad del reino.
Unos momentos después, oyó unos pasos detrás de él, giro su cabeza ligeramente, tensándose un poco "quien anda?"
Una tímida, cabeza peliverde asomo por la orilla de la columna "soy yo"
Hyoga sonrío, relajándose acercándose al chico, asintió ligeramente como caravana "príncipe"
"No me llames así" el joven objetó, sonrojándose ligeramente "después de todo, fuiste tu quien me rescato"
"¿Aun pensando en eso no? Hyoga río.
"aun sigo sin entender" Shun murmullo, recargándose en la orilla del balcón para observar el océano "¿Por qué?"
"¿Por qué que?" Hyoga pregunto
Shun giro un poco su cabeza para verle "No tenias que viajar todo este camino. Y si lo hicieras, no tenias necesidad de ayudar a alguien que no puede protegerse así mismo. ¿entonces porque lo harías?
Hyoga le miro sinceramente por un momento, luego sonrío "tuve curiosidad" dijo simplemente "y además.... seria una pena dejar que semejante belleza se desperdicie"
Shun se sonrojo ligeramente, sintiendo su corazón comenzar a latir con mas fuerza girando de nuevo hacia el océano. No comprendía realmente lo que estaba pasando, esta pedida de aliento, esta sangre corriendo por su cabeza haciéndolo sentir mareado, todas esas cosas que solo pasaban en la presencia de este hombre. Lo hacían sentir incomodo pero al mismo tiempo le hacían sentir cálido por dentro, casi como si.....
"¿. . . Hyoga?"
"¿Si? - el rubio se giro.
Shun le miro a los ojos que se veían aun mas inocentes que antes "yo.... Hyoga,... creo.. creo... que... yo......t-"
"¡Shun!" La voz de su madre lo interrumpió. Ella había entrado a sus los aposentos reales por la siguiente puerta y estaba acercándose por el momento "Shun, querido, ¡ven aquí por favor! Me gustaría hablar contigo"
Shun casi muerde su lengua, mirando al suelo con una indudable cara roja "voy madre" llamó, mirando a Hyoga mientras comenzaba a alejarse.
El héroe rubio le dio una sonrisa y una despedida con la mano, entonces se volvió a mirar las festividades. Shun suspiro y fue a ver que quería su madre.
. . . . . . . .
La celebración de la derrota del Kraken duro tres días. El reino estaba rebosante de alegría, arrojando serpentinas y bailando y tocando música alegre. Pero como los días pasaron, Shun se vio a si mismo, pasando mas y mas tiempo solo con cierto príncipe héroe rubio, y también descubrió que su cabeza giraba cada ves que miraba en esos profundos, fríos, azul cristalinos ojos, si bien era muy agradable, tenia que sentarse si quería hacerlo por mucho tiempo.
Cual fue su sorpresa en la tercera tarde, al oír su anuncio privado.
"¿Te marchas? Pregunto en blanco, sentándose en el taburete del salón de su huésped.
"sip" Hyoga estaba empacando los regalos de Casiopea y Cefeo en una bolsa grande que se colgaría en los hombros "Me pongo en camino esta noche, ya es hora que regrese con mi madre"
Shun miro hacia abajo, tratando de ocultar su desilusión "Si, estoy seguro que esta muy preocupada por ti. Ella se alegrará de ver que estas bien"
Se paro, fue hacia la puerta " te dejare que empaques entonces.."
"Esta bien"
Shun se paro en la " siento como si.... tengo que agradecerte de nuevo"
Hyoga le miro "¿por que?"
"por.... por estar aquí" el peliverde dijo, poniéndose un poco rosa " y por salvarme de nuevo.."
La sonrisa de Hyoga se amplio "como dije, no hay problema"
Shun asintió, después desapareció regresando a su habitación. Se sentía vacío de algún modo. Sentía verdadera pena al ver a Hyoga irse, no esperaba eso, pero tampoco se había esperado ese horrible sentimiento de vació.
Se marchaba, este hombre, quien era una parte importante de su vida desde que llegó, se marchaba. Y le dejaba, probablemente nunca regresaría, nunca le volvería a ver.
Se dejo caer en la suave cama lujosa, jalando las cortinas y enterrando su cara en las almohadas. Ya no solo era vacío, dolía como el infierno. Se sentía como si su corazón fuera rasgado en tiras.
¿qué podía decir para que regresara, para hacerlo que se quedara? 'por favor solo unos días mas, aun no quiero que te vayas, por favor no me dejes aquí....'
Una loca idea apareció en su cabeza. Realmente loca. Se sentó, parpadeando en la obscuridad de la cama con cortinas. Él no podía, era loca, no podría hacer algo como eso, era un príncipe, tenia responsabilidades aquí, tenia que volverse, tenia..
Tenia un vacío, un hoyo en su corazón, un sitio vacante que solo una persona podía llenar.....
. . . . . . .
Hyoga estaba parado en el balcón, mirando el litoral de Etiopía una ultima ves. Estaba sereno ahora que la celebración había terminado, la gente apagaba sus lamparas y se preparaban para el sueño.
Suspiro, tomo un profundo respiro del aire fresco del mar, entonces se agacho y aseguro sus sandalias aladas. Era una noche perfecta para planear lejos sin ser notado, nadie sabia que se marchaba, pero..
"¡Hyoga, espera!"
Se giro hacia la voz de Shun, alzando una ceja en sorpresa. El joven príncipe
estaba vestido en una túnica corta hecha para el viaje, también
llevaba una obscura capa hasta los tobillos. Había una muy pequeña
bolsa colgada de su cintura, ni siquiera medio llena.
"Shun" dijo bajamente "¿qué estas haciendo?"
El peliverde vacilo, cuando pareció resuelto por una decisión y miro al rubio. "por favor Hyoga, llévame contigo"
Hyoga parpadeo en sorpresa "¿que estas diciendo?
"Quiero ir contigo" Shun dio otro paso adelante, parecía asustado y esperanzado al mismo tiempo "Por favor, Hyoga, no quiero.... no quiero estar sin ti. No sé porque, solo siento como si......" Le miro, una delgada lagrima en sus ojos "como si no pudiera estar en cualquier otro lugar sin ti...."
Hyoga le miro por un momento, después sonriendo limpiándole la una única lagrima antes de que esta escapara. "¿Lloras por cualquiera que salva tu vida, o solo soy afortunado?"
Shun río a pesar de si mismo, mirándole con esperanza. Hyoga suspiro, no lucia reacio sino un poco embarazado, antes de que pudiera responder alguien mas interrumpió.
"Pense que algo así iba a pasar"
Shun salto a un pie, girándose "¡Ikki!"
El alto, de cabellos azules se deslizo sin palabras alrededor del pilar, con brazos cruzados en su pecho y una ilegible expresión en su cara. Se paro solo por un momento, busco y alzo un pendiente dorado de donde el corazón de su hermano había colgado, recorrió con sus dedos la figura tallada del búho.
"Te prometí que te mostraría el mundo" Suspiro sacudiendo su cabeza con una pequeña sonrisa "Pero, tal veas no sea yo quien lo haga. Te cubriré con mamá y papá"
Shun sonrío alegremente, entendiendo el mensaje de su hermano y lanzo sus brazos alrededor del los hombros del mayor "eres el mejor"
Ikki sonrío ligeramente, luego miro al rubio "Hey, cisne, tengo una advertencia para ti" Hyoga alzo una ceja curiosamente "si oigo que mi hermanito es lastimado bajo tu cuidado, no descansaré hasta darte caza y te arrancaré miembro por miembro, ¿comprendes?"
"Debidamente anotado" Hyoga asintió, y luego se giro para ver la luna "Así que, ¿ nos vamos a cualquier hora de la noche o que?"
Shun asintió, diciendo una ves mas adiós a su hermano. El ultimo abrazo de Ikki duro un poco mas que el primero, finalmente lo dejo, retrocediendo un poco dentro del edificio, Shun fue hasta el rubio, ahora un poco confundido, ¿Cómo pudieron ellos dos...?
Hyoga sonrío un poco y lo recogió estilo novia. Shun soltó un ligero "eep" e inmediatamente hecho sus brazos alrededor del cuello del héroe.
"¿Todo listo?" El rubio sonrío
"Creo.."
"¡Muy bien pues!" con lo que Hyoga preparo un pie en la orilla de la verja, saltó hacia la cielo de la noche.
Shun se abrazó mas fuerte hasta que dejaron muy atrás las luces de Etiopía. Entonces se relajo ligeramente, confiando en Hyoga y cerrando sus ojos. Acomoda su cabeza en los hombros del rubio con un pequeño bostezo.
Hyoga río "¿Cansado?"
"No" Shun alzó su cabeza y miro hacia la estrellas "Es magnifico aquí"
"si" Shun se dio cuenta, después de un momento, que Hyoga no estaba viendo a las estrellas, Shun bajo su cabeza un poco con un ligero sonrojo.
"nunca pense que dejaría el reino" suspiró "espero que no te importe Hyoga"
"para nada" Hyoga río "Además, estoy seguro que has oído esas historias"
"¿Historias?"
"Los cuentos de hadas" Hyoga le miro "Ya sabes, un príncipe sale por razones personales a una búsqueda y por el mismo camino se cruza con una damisela en desgracia que simplemente él no puede sacar de su cabeza. Así que la rescata de cualquiera que sea el riesgo en que esta, descubre la verdadera gran persona que es, cae locamente enamorado de ella y los dos vivieron felices para siempre"
Shun abrió su boca para preguntar que estaba insinuando, pero solo un suspiro se escapo cuando Hyoga se inclino y le beso, un muy gentil beso derecho en los labios.
Fue tal la sensación que jamas había sentido, esta calidez y presión y la ligera chispa cada vez que la lengua otro se deslizaba sobre sus labios. El joven estaba muy sorprendido como para hacer algo aparte de ver al rubio romper, una tímida sonrisa apareció en su cara.
"No me importaría cambiar algunos pronombres ¿no crees? Pregunto engreídamente.
Shun se sonrojo, mirando hacia abajo, vacilando mientras el color rojo cereza se esparcía en sus mejillas. Hyoga peino gentilmente los mechones lejos de sus ojos "¿Que esta mal? Lo estoy mal interpretando, ¿no?"
"No" Shun devolvió la mirada tímidamente "no es eso, es que, nadie me había besado antes"
Hyoga sonrío ampliamente "En verdad que eres inocente, ¿no es así?" Dijo besando su mejilla.
Shun se sonrojo un poco mas, acucurrucandose a un lado del cuelo del héroe. "Creo, que puedo amarte" susurro dulcemente.
El rubio sonrío y colocó su cabeza contra la del príncipe cariñosamente "Creo que el sentimiento es mutuo"
Y así, cada uno en la historia termino con lo que se merecían.
-Dos meses después, Ikki finalmente se caso con su amada Esmeralda y su unión fue destinada a ser largamente feliz.
-June regreso al mar, mas que contenta con la parte que le toco en el salvamento de su humano favorito, incluso si eso significaba perderlo con otro mortal.
-El reino de Etiopía pasó otros 10 años bajo el gobierno del rey Cefeo, durante los cuales creció gloriosamente prospero. Cuando Ikki tomo el trono justo antes de la muerte de su padre, se convirtió en una poderosa y pacifica nación recordada con todos los honores para los dioses.
-Nuestros príncipes regresaron a Serifos justo a tiempo para salvar a la madre de Hyoga de Polidectes, convirtiéndolo a él y su corte entera en piedra. Ella estaba lo suficientemente feliz como para dar la bienvenida a Shun en su familia, y lo tomo como un segundo hijo.
-El rey de Argos, oyendo las heroicas hazañas de su nieto, corrió por su vida, con miedo de que Hyoga pudiera regresar a cumplir la profecía del oráculo. Aun así Hyoga no sentía enemistad hacia su abuelo y lo siguió para intentar reconciliarse con él. Desgraciadamente, durante unos juegos funerarios en los que participo, Hyoga arrojo un disco que giro fuera de rumbo y golpeo a su abuelo quien estaba en la multitud, muerto al instante. Y así el oráculo se completo.
-Afectado por el giro de los eventos, Hyoga regreso a Argos a toma el lugar de su abuelo, como los dioses lo demandan. Shun estaba esperándolo ahí y pocos meses después ellos formalmente proclamaron sus afectos en frente todo el reino. Esto fue un poco controvertido, pero la mayoría de Argos estaba feliz aceptando a su nuevo Rey y su Príncipe.
Y así, al final, al parecer todos ellos finalmente fueron capaces de vivir felices por siempre.