La Carta
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Capitulo 1:
En la semipenumbra de su cabaña, solamente iluminada por el moribundo
fuego, que luchaba por su supervivencia a costa de un menguante madero, en
aquella vieja y pequeña chimenea, sus rubios cabellos ocultaban su
rostro. Dos perlas rodaron por sus mejillas, llegando a su mentón,
y tras un breve titubeo, cayeron inexorablemente sobre la hoja de aquella
fina daga, que sostenía entre sus manos. Con su dedo suavemente retira
la humedad de la hoja, observando su brillo metálico. Afuera una fuerte
ventisca azota la pequeña y triste cabaña que solitaria afronta
impertérrita al frío temporal de nieve…
***Hoy hace ya cuatro meses que me marche…. Cuatro meses…*** el
joven exhala un suspiro triste de derrota, mientras con su mano, agarra fuertemente
la empuñadura del arma, acercándola peligrosamente a su pecho.
******************************************* Flash Back ***************************************************
En lo alto de una montaña, al pie del acantilado que ante ellos se
presenta magnifico, dos jóvenes presencian un atardecer. Ante ellos
la naturaleza, salvaje en todo su esplendor les inunda con sus sonidos, con
su pureza… El suave viento, acaricia sus rostros bañados por
la suave luz del ocaso, y se enreda en sus cabellos, jugando picaramente.
-Es precioso…- la dulce voz de Shun embriagada por la belleza del lugar
apenas es un susurro.
-Es cierto - Hyoga corrobora sus palabras, con su vista fija en el joven que
esta a su lado. - creo que es la visión más hermosa de la tierra-
Los brillantes y verdes ojos de Shun miran al joven rubio, una sonrisa adorna
su blanca faz – Tenias razón Hyoga… Debimos haber venido
mucho antes…-
El rubio sonríe animado – No te preocupes, vendremos mas veces
si quieres… compartiré este lugar contigo- le dice tiernamente.
El joven peliverde gira completamente y abraza al otro – gracias Hyoga….gracias,
eres un gran amigo – comenta alegre.
El semblante alegre del joven rubio se se entristece por un momento, ocultando
su cara del otro tras el abrazo… ***Amigos……***
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En un elevado acantilado, las olas bravas golpean violentamente
contra el mismo, salpicando grácil mente al joven que se encuentra
sentado en su cima. Shun observa la inmensidad del mar con su mirada perdida
en el horizonte, un suspiro solitario escapa de sus finos labios, mientras
el viento, envidioso de su belleza enreda sus cabellos dejando algunos mechones
caer sobre su cara.
Una mano amiga se posa en su hombro, el joven peliverde gira su cabeza sorprendido
buscando al dueño de esta. Un muchacho de pelo corto y de un curioso
color azulado le mira con dulzura.
-Es tarde, será mejor que regreses…- comenta Ikki observando
esos grandes ojos verdes que le miran interrogantes.
- Ahora iré, no te preocupes- Contesta Shun volviendo a perder su mirada
en el horizonte.
-¿Recuerdas tu promesa?, la que me hiciste en este mismo lugar- Pregunto
Ikki.
-Si hermano, la recuerdo… y mañana tengo una cita con ella…-
dijo el joven triste.
*****************************************Flash Back**************************************************
En el mismo lugar, apenas una semana antes…
- ¿Todavía le esperas?- le pregunta mientras
se sienta a su lado, el otro joven asiente tristemente.
- No deberías hacerlo… - le reprendió dulcemente su hermano,
haciendo que el joven a su lado se entristeciera aun mas.
-Hermano, no puedo evitarlo…- trato de explicar con un fino hilo de
voz
- Maldita sea, ¡Shun! ¿No ves acaso que no le importas lo mas
mínimo?- expeto algo enfadado Ikki, lo que provoco que un par de perlas
brillaran en los ojos de su hermano – Mi pequeño Shun perdóname,
pero no quiero que te hagan daño… no quiero que desperdicies
tu vida por alguien que no te merece,,,- explico algo mas calmado tratando
de tranquilizar al muchacho.
-Lo se Ikki…pero yo…-
- Y esa muchacha, ¿Cómo se llama…?- Intento desviar el
tema…
-Akane…Somos solo amigos- respondió Shun en un susurro
-Solo amigos ¿y por que no le das una oportunidad?… es muy guapa,
y se ve que te quiere…-
-No se hermano… si al menos supiese si el…- respondió a
su hermano ahogando sus ultimas palabras en su garganta, mientras escondía
su rostro entre sus cabellos mirando al suelo.
- Ya veo… - Respondió el mayor de ambos, y comenzó a mirar
al mar..- Y si…escucha, hagamos un trato…- Mirando de nuevo al
joven.
-¿Un trato?- pregunto confundido Shun, observando atentamente a su
hermano.
- Si, escucha… Escribe una carta, donde expliques tus sentimientos,
y yo se la llevare… Si el te quiere regresara…-explicaba Ikki
mientras con su mano limpiaba algunas lagrimas del rostro de su hermano.
-¿Harías eso por mi?-
El mayor asintió con una sonrisa.- Pero si el no te corresponde…-
-si no… ¿que?-
-Si no te corresponde debes prometerme que le olvidaras, y que le darás
una oportunidad a Akane, ¿De acuerdo?- dijo seriamente el mayor.
Shun medito unos segundos la preposición, era coherente… auque
le intimidaba descubrir sus sentimientos, pero era sin duda el mejor modo
de saber si el le amaba… aunque si no era así… Sacudió
su cabeza tratando de desechar esa idea y sonrió…- De acuerdo-
-Entonces, volvamos a casa, que si llegamos tarde, Seiya nos dejara sin cena…-
dijo Ikki mientras se incorporaba, tratando de animar a su hermano, mientras
este reía el comentario, esperanzado.
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-Ya veras como todo sale bien- dio dando un tierno abrazo a su hermano.
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Su camisa entreabierta dejaba ver el fuerte y musculoso torso del joven ruso.
La punta de la daga presionaba ligeramente su morena piel, obteniendo como
resultado una pequeña herida de la que brotaba un fino hilillo de sangre
roja, pero su dolor no provenía de esa herida superficial. Su cabeza
daba vueltas, sin duda debido a la cantidad de alcohol que había ingerido,
su respiración era agitada por el llanto que desde que Ikki se fue
no había cesado… de eso hacia ya una semana.
********************************************Flash Back******************************************************
Era cercana la caída del sol, y en medio de la inmensa estepa, una
figura comenzaba a distinguirse. Hyoga estaba recogiendo leña en el
bosque cercano, alzo su vista y contemplo aquel que se acercaba, tratando
de discernir su identidad, pero su cosmos le delato antes que su vista…
-Ikki… será que por fin…- una sonrisa ilumino la cara del
joven ruso, en su pecho su corazón saltaba de emoción. Entro
rápido a la casa, tratando de ordenar todo antes que su amigo llegara…
Cuando acabo salio a recibirle.
-Ikki…Me alegro de verte-dijo Hyoga poniendo la mejor de sus sonrisas
-Hola Hyoga… ¿Podemos entrar? Creo que de otro modo tendras que
descongelarme- dijo Ikki sonriendo.
-Claro, pasa…-Hizo un ademán invitándole a entrar, ofreciéndole
una silla cerca de la chimenea y sentándose frente a el-dime Ikki,
¿A que has venido?-Pregunto haciéndose el sorprendido.
-Bueno Hyoga, es algo simple… vengo a traerte una carta de mi hermano…-respondió
sacando un sobre del abrigo que portaba y extendiéndosela al joven
rubio.
Los ojos de Hyoga se abrieron de par en par… en ese sobre estaba su
vida… Algo temeroso extendió su mano pero antes de alcanzar el
sobre Ikki lo retiro ofreciendo una sonrisa,
-Hyoga ¿no ofreces nada de beber a tan cansado mensajero?-
-Claro, ¿que quieres tomar?, no hay mucho pero…- dijo Hyoga mientras
se incorporaba en dirección al pequeño habitáculo que
hacia las veces de cocina.
Ikki adopto un semblante serio-lo mismo que tú estabas tomando…–
el rubio puso cara interrogante, a lo que Ikki señalo un pequeño
cubo del que asomaba el cuello de una botella de licor.
Hyoga bajo la mirada, saco una botella de Vodka, dos vasos y los coloco en
la pequeña mesa de madera que estaba al lado, donde los lleno. Tomo
la carta, sonrió al ver su nombre con la letra de su amado, la abrió
y comenzó a leerla… A los pocos segundos su cara de felicidad
se transformó por completo, sus manos temblaban y las lagrimas comenzaron
a tratar de escapar.
Sin levantar la vista de la nombrada carta, extendió el brazo, tomo
el vaso y engullo su contenido de un trago.
-¿Estas bien?- Pregunto Ikki, a lo que Hyoga contesto moviendo la cabeza
negativamente, sus lagrimas habían comenzado a caer sobre el blanco
papel que sostenía, haciendo que la tinta se corriese por la humedad.
-Dame mas Vodka- ordeno el rubio con su voz quebrada al tiempo que extendió
el brazo, sin levantar su mirada.
Ikki obedeció, esa y las demás veces que su amigo se lo pidió…
hasta el termino de la segunda botella, cuando un Hyoga, completamente borracho
estaba siendo consolado por Ikki.
-Tu si eres un buen amigo pero el no me ama… ikki tu hermano no me ama…
ya nada tiene sentido para mi…-balbuceaba casi ininteligiblemente el
joven entre lagrimas, apoyando su cabeza en el hombro de su amigo.
-Hyoga, no digas esas cosas… no es el fin del mundo, debes pensar que
tal vez mi hermano no era la persona adecuada para ti…- Decía
un paciente ikki a su amigo tratando de consolarle.
- Pero yo le amooo…- dijo gritando el joven, volviendo a llorar con
mas fuerza.
-Hyoga, ahora no lo creerás pero es muy probable que algún dia
encuentres otra persona que te haga feliz-
-¿Otra….persona?...-Hyoga balbuceaba mientras poco a poco comenzaba
a perder el sentido por el efecto del alcohol y el llanto.
-Si ya lo veras…- le dijo el fénix susurrándole al oído.
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Se sentía vacío… a pesar de los consejos
de Ikki Hyoga no concebía dejar de amar a Shun, su corazón totalmente
destrozado, dolía. Dolía tanto que en un intento por mitigar
el dolor había tratado de anestesiarlo en alcohol… Pero ni siquiera
eso funcionaba, no dejaba de sentir el lacerante latigazo que recorría
su pecho, y que le dificultaba la respiración… Ante tal expectativa,
solo había hallado una respuesta… Una respuesta fría como
el hielo, cuyo reflejo metálico le hipnotizaba, y que ahora tenía
entre sus manos, frente a su pecho desnudo.
-Iki dijo que volvería… Seria una sorpresa para el encontrarme
muerto…-dijo en voz baja provocándose una sonrisa irónica…
Asió con sus dos manos la empuñadura de la daga con fuerza…
Respiro hondo y cerro sus ojos…
Capitulo 2:
-¿Te gusto la película?- pregunto la joven de
cabellos azabache a su acompañante, a la vez que se acomodaba agarrada
de su brazo.
-Si, aunque fue muy triste… - dijo melancólicamente el joven
de cabellos verdes.
-Si es cierto, no me imagine ese final tan trágico… aunque es
muy bello pensar que mas allá de la muerte, pueden seguir disfrutando
de su amor – comentaba la joven aomodando su cabeza en el hombro de
su novio.
Shun asintió…-¿Cómo se llamaba la película?-
-“EL VOTO”, de H.G. Arkaham- dijo la muchacha
-Bueno ya es tarde, será mejor que te lleve a casa Akane-
-Vaya… que rápido paso el tiempo… no se si aguantare hasta
mañana sin verte- dijo la joven haciendo un puchero.
Shun sonrió, y poniéndole una mano en su cara le dijo-Vamos,
no seas niña…-
-De acuerdo…-respondió Akane no muy convencida.
Akane era una joven agradable, delicada y sin duda muy bella. Ella estaba enamorada perdidamente de Shun, desde el primer día en que se conocieron,… Ambos compartían gustos e inquietudes, disfrutaban de su mutua compañía…, y Shun la apreciaba en gran medida… pues desde que la conoció, poco después de la marcha de Hyoga, ella se había convertido en su mejor amiga, casi una confidente, que atenta le reconfortaba en aquellos momentos de soledad… sin duda era la compañera perfecta… si tan solo la amase.
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Shun en la soledad de su cuarto, tumbado sobre su cama observaba
el blanco techo… mientras su mente volaba… volaba mas alla de
mares y montañas, hasta llegar a una fria estepa helada… un desierto
de hilo en el que sabia sin duda que su amor se encontraba
Unas voces, en el pasillo lo retornaron a la realidad, a su triste realidad……
y una lágrima se fugo de sus bellos ojos verdes para recorrer tan bello
rostro…
-Si, Akane… supongo que tu podras animarle… yo
no se lo que le pasa…- La voz de su hermano se oia desde el pasillo…
-Shun… ¿Puedo pasar?- Akane desde la puerta, pedía permiso
para invadir su soledad, en la que desde hacia tanto el se regocijaba... Rápidamente
se incorporo, limpiándole las lágrimas y tomando un libro que
junto a su mesita reposaba.
-Si, adelante…-
Akane obedecio, y timidamente entro en aquella calida habitación…-Venia
a verte…tu hermano me hadicho que estas algo…-explicaba la joven
de ojos negros, mientras observaba a aquel bello muchacho que sentado en la
cama levantaba levemente su vista de aquel libro.
-Estoy bien… solo estaba leyendo un rato… mi hermano se preocupa
demasiado-justifico el joven con una sonrisa tierna, tratando de ocultar su
tristeza.
-Ya veo…-dijo la joven sentandose a su lado… -En ese caso, ¿porque
estas leyendo el libro al reves?-
Shun retorno la vista al libro, no se habia fijado… habia desarmado
su cuartada… sus mejillas enrojecieron.
-Escucha… si quieres que me vaya lo haré… pero quiero que
sepas que soy tu amiga, y que desde luego a ti te pasa algo…-dijo Akane
posando una mano sobre su hambro…
-Yo, lo se… perdona pero yo…-trato de excusarse el peliverde.
-Es por alguien a quien amas… ¿cierto?- comenzó a decir
la joven comprensivamente
Shun asintió levemente. Ese gesto provoco que el corazon de Akane se
partiese en mil pedazos… -Y esa persona… - trato de continuar
mostrando toda la entereza que pudo.
Shun no contesto, sus lágrimas comenzaron a pasear por su rostro…
Akane le abrazo, tratando de consolarle…
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Llevaban saliendo apenas una semana, cumpliendo la palabra que empeño con su hermano… y aunque trataba de olvidar a aquel del que era preso su corazón, Shun se sentía vil y rastrero, por ignorar sus sentimientos y utilizar para tal fin a esa joven.
Pronto llegaron hasta la puerta de la casa en que ella vivía…
-Antes de marcharte quería decirte una cosa- comenzó a hablar
la joven, bajando su rostro…
-Y que es-le pregunto Shun
Las mejillas de la joven tomaron un cariz rosado, - pues veras yo quería…-
Shun la miraba confundido… se acerco a ella tomándole la barbilla
para así poder ver su cara -¿Si?-
En ese momento la joven paso sus brazos alrededor del cuello de Shun y acerco
su cara a la suya, cerrando sus ojos. Aproximo sus labios a los del joven
y le beso, suavemente, tan dulcemente como se da el primer beso de amor a
aquel a quien se ama…
Una vez se separo de el y sin atreverse ni a mirarle le dijo un breve hasta
mañana y entro en la casa corriendo, algo avergonzada por su impulso
pero feliz de haber besado a quien amaba.
Shun no se movió, si bien se dio cuenta de las intenciones
de la muchacha no quiso o no pudo evitar que ella le besara…Sintió
la calidez de su abrazo, la cercanía de su lozano cuerpo y la dulzura
de su boca y no sintió nada.
Su corazón parecía no querer darse cuenta, e insistía
en latir por una persona, que no le correspondía… sin embargo
había aceptado el hecho de que jamás conseguiría que
Hyoga le amase, había aceptado el hecho de no volver a verle, había
aceptado el hecho de jamás llegar a siquiera a saborear la felicidad.
Ese sin duda era su destino, vivir sin estar vivo, soportar el destino cruel
de amar a quien no se desea y desear a quien no se puede amar...
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Era tarde, tras el largo viaje, por fin había llegado. No le había
dicho a nadie donde iba… aunque de todos modos no era algo extraño
que desapareciese por unos días, ni siquiera para su hermano. Le había
dejado en buena compañía, estaba seguro que Akane le haría
olvidad su amor por Hyoga, para tal fin se la había presentado…
Entro en la cabaña, había regresado para ver como se encontraba
Hyoga… porque aunque le había hecho prometer que no haría
ninguna tontería, no confiaba mucho que en la soledad de aquel lugar…
-¡Hyoga!- Exclamo el fénix al ver a su amigo tirado en mitad
de la sala, boca abajo.
A su lado una botella de Vodka, que todavía asía con su mano,
y en la otra… sus temores comenzaron a cobrar sentido… en la otra
mano una pequeña daga relucía…
Se acerco a el corriendo… le tomo entre sus brazos, estaba inconsciente
y comenzó a revisar su cuerpo, en busca de alguna herida… Pero
lo único que halló fue un pequeño y leve corte en su
pecho, por lo que respiro aliviado.
Opto por cogerlo en brazos y llevarlo a su habitación. Su aliento apestaba
a alcohol, y entre sueños balbuceaba algo, que Ikki no llego a entender…
Lo recostó en la cama y lo tapo con una manta. Parecía tan indefenso,
con los ojos cerrados y sus mechones cayendo por su rostro, en el cual todavía
quedaban restos de sus lágrimas.
Se sentó a su lado y le retiro los cabellos de la cara, acercándose
a el despacio, muy despacio, observando detenidamente su boca semiabierta…
Se acerco tanto que sus labios se rozaban, y finalmente puso fin a la distancia
entre ambos. Le beso profundamente, deleitándose con aquellos labios,
aquella boca perfecta que ahora exploraba y que aunque dominada por el alcohol
conservaba un dulce sabor a miel. Deseo conocer el sabor de su piel, y prosiguió
su exploración por el cuello del joven rubio, dándole pequeños
besos, paseando su lengua por el, deleitándose con el aroma de sus
cabellos…
La respiración del joven ruso se hizo más agitada, escapándose
de su boca pequeños gemidos, mientras el peliazul continuaba investigando
aquel perfecto cuerpo, ahora por su pecho…
-Ss..shun….- balbuceo Hyoga entre gemidos de placer…
El fénix al oír ese nombre se detuvo, se levanto y salio de
la habitación.
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Capitulo 3:
La insistente luz de la mañana se reflejaba en su rostro
empeñada en hacerle despertar. Poco a poco fue recobrando la conciencia
que la noche anterior perdiera. Sus ojos se negaban a abrirse, rojos e hinchados
todavía por el insistente llanto de tantos días atrás…
Trato de incorporarse sobre la cama, bajando sus pies al suelo, apenas lograba
mantener el equilibrio… Su cabeza le dolía severamente, parecía
que le fuera a estallar… Observo la vacía habitación por
un momento… ¿Como había llegado allí?
Trato de hacer memoria, mas su cabeza era un caos total, tras pasarse los
últimos días tratando de olvidar, el ejercicio de hacer memoria
resultaba entupido… su traicionera mente, en lugar de eliminar cualquier
rastro de aquel maldito ángel se dedicaba a elaborar nuevos recuerdos
con los que martirizarle… recuerdos tan dulces como el de anoche…recordaba
ese maravilloso sueño, casi tan real en el que Shun recorría
todo su cuerpo colmándole de besos, dándole placer…había
sido tan real…
Extendió su mano tratando de hallar a su inestimable compañera,
aquella que en los últimos meses tanta compañía le hizo,
facilitándole el hecho de no pensar, ayudándole a recuperar
su valor perdido, de tal modo que ya no se atrevía a estar sin su compañía…
pero no la halló, ¿También ella le abandonaba?¿Donde
la dejo? Trato de recordar que hizo…
Recordaba vagamente sostener aquella pequeña daga, con la que había
decidido poner fin a su insulsa existencia… Sin embargo en el último
momento le falto el valor… No fue capaz ni de acabar con su propia vida,
cayendo de rodillas en el suelo presa del llanto y la desesperación…,
había perdido toda su fuerza, toda su decisión, se había
perdido el mismo… Ya no quedaba rastro de aquel gallardo y orgulloso
caballero del cisne que alguna vez fue, porque sin duda eso debió ser
en otra vida.
Incapaz de seguir pensando sin la ayuda de su inseparable compañera,
fue a buscarla… salio de la habitación tambaleándose,
inseguro del suelo que pisaba… Necesitaba urgentemente un trago. Vigilando
el inquieto suelo, cruzo la sala hacia la despensa en que guardaba sus provisiones,
y allí la halló… La cogio y rápidamente le hecho
un trago largo y decidido, tratando de apagar el fuego que ardía en
su interior con ese maravilloso liquido.
-Veo que tú mismo te has preparado el desayuno…-Una
voz sonó a su espalda.
Despacio se volvió buscando a aquel a quien pertenecía dicha
voz. En realidad poco le preocupaba quien fuera, a estas alturas, recibiría
por igual a amigo, ladrón o asesino… Sin embargo, su sorpresa
fue mayor cuando vio a Ikki sentado en una silla, observándole fijamente,
con su típica sonrisa… Ni siquiera le había visto al pasar.
-¿A que vienes?- contesto de mala gana el joven ruso, volviendo a darle
otro largo trago a la botella.
-Venia a ver a mi amigo Hyoga…- respondió el fénix sin
variar su expresión.
-Pues ya le has visto… ahora déjame tranquilo- volvió
a espetar el rubio, mientras se apoyaba en la pared y seguía tragando
liquido.
-Vaya.. si que estas de mal humor por la mañana… Te aconsejo
que si vas a seguir bebiendo…-trato de hablar Ikki, algo mas tranquilo
-Si has venido a dar consejos, vete a darlos donde quieran escucharlos- le
contesto desagradablemente.
Ikki le miro de arriba a bajo, tenia un aspecto lamentable… totalmente
despeinado, su expresión sombría y ojerosa, apenas podían
distinguirse ya aquellos maravillosos y profundos ojos azules, su camisa a
medio abrochar, totalmente arrugada y descalzo-Estas hecho un asco- le recrimino
Ikki
-Que te jodan- le respondió sin siquiera mirarle a la cara, y volvió
a darle otro trago a la botella.
-Hyoga, déjalo ya… No vas a conseguir echarme-
-En ese caso me iré yo…-dijo mientras salía por la puerta
Ikki se quedo inmóvil… *** ya regresara… en cuanto se acabe
la botella***
Hyoga salio al exterior de la cabaña, el brillante
sol daño sus ojos obligándole a entrecerrarlos. Comenzó
a caminar descalzo sobre la nieve, sin un rumbo fijo, buscando algún
sitio tranquilo sin que nadie le molestara. El frío aire glacial, se
paseaba por su cuerpo y cara, despejando su mente mientras continuaba su camino
sin un rumbo fijo. Por fin llego hasta un pequeño montículo,
alejado de la cabaña y decidió tomar asiento allí, recostando
su espalda sobre el… disfrutando del silencio del lugar, solamente roto
por el silbido del viento al pasar… Observaba el vacío, mientras
apuraba los últimos tragos de la botella…
Hacia frío, y comenzaba a notar sus efectos, pero no deseaba volver
a la cabaña, por lo que encogió sus rodillas abrazándolas
hacia su pecho en un intento por recuperar algo su temperatura… Entonces
noto algo en su olvidado bolsillo, introdujo su mano y lo saco…era la
carta de Shun...
La abrió una vez mas y la miro… La inconfundible caligrafía
de Shun, sobre aquel papel color lavanda que siempre tenia sobre su escritorio…
Sin poder evitarlo, y a pesar de que muchas de sus letras eran inteligibles
debido a las lagrimas sobre ella derramadas, volvió a leerla…
Mí querido amigo Hyoga:
Debes saber que escribir estas líneas, ha sido
una de las tareas más difíciles que jamás he hecho. Después
de encontrar tu carta y leerla, me entristecí mucho, pues jamás
pensé que pudieras traicionar la amistad y confianza que en ti deposite.
Los sentimientos que en ella me descubres no son en ningún caso apropiados,
y me repugna su sola idea, por lo tanto debes rechazarlos.
Si por cualquier motivo, crees que tal cosa no será posible, solo espero
que no regreses y que me olvides como en esa carta prometes.
Sin embargo, siento que nuestra amistad nunca volverá a ser la misma,
por mucho que lo intentes pues ya no puedo confiar en ti como antaño.
Por lo tanto, ruego tomes esta carta como nuestra despedida.
Adiós Hyoga, espero que algún día encuentres la felicidad.
Atentamente
Shun
Lanzo lejos de si la botella vacía, sus lágrimas volvían
a caer, sin control alguno… La crudeza de aquellas palabras se clavaba
como clavos ardiendo en su corazón. Estrujo la carta con su puño
y golpeo al suelo con todas sus fuerzas. Grito expulsando todo el aire de
sus pulmones y tras ello, su lloro se hizo descontrolado.
Capitulo 4:
Al cabo de un buen rato, Ikki comenzó a preocuparse
por la tardanza de su amigo… Había salido casi sin ropa, descalzo
y por muy acostumbrado al clima que estuviese… Se decidió a salir
en su busca.
Comenzó a seguir las pisadas sobre la blanca nieve, y al cabo de un
rato lo encontró… tirado sobre el gélido hielo, encogido,
tiritando por el llanto y el frío que atenazaba sus músculos.
Se acerco a el, amarrándolo por el brazo y trato de levantarlo, pero
Hyoga se resistió empujándolo.
-¡Déjame en paz!- grito
-Venga, déjate ya de tonterías- Le agarro con mas fuerza consiguiendo
levantarle y llevándolo con el. Hyoga desesperado era prácticamente
arrastrado por un impasible Ikki en dirección a la cabaña.
-¡Suéltame!¡Déjame tranquilo!- gritaba sin parar
el rubio fuera de si durante todo el camino, con dificultad para coordinar
sus propios movimientos, mientras Ikki sin inmutarse, seguía su camino.
-Vamos entra… te estas congelando-Se limito a decir
el fénix una vez llegados a la puerta, a la vez que de un brusco empujón
le hacia adentrarse en ella.
El rubio dando torpes pasos, llego hasta la mesa de madera que presidía
la sala, donde tuvo que apoyarse para evitar perder el equilibrio.
-¡¡¡Y a ti que te importa!!! Déjame, y vuelve a Japón
con tu hermanito… márchate y olvídame de una vez…
olvidad que me habéis conocido… olvidadme y dejadme tranquilo….
¡Olvidadme! Y dejad que me ahogue en mi dolor…- Volvió
a gritar con odio, con desesperación y furia, encarando al fénix,
y finalmente cayendo al suelo de rodillas, exhausto y derrotado.
-No puedo…-Dijo Ikki, al tiempo que se agachaba y tomaba su ahora escondida
cara con la mano.
Las lágrimas del rubio caían libres por su rostro, sus enrojecidos
ojos hacían resaltaban el profundo azul que poseían. En ese
momento Ikki tomo sus labios, besándole profundamente
Hyoga, totalmente cogido por sorpresa, abrió sus ojos
al máximo, incrédulo por la acción de su amigo el cual
con su libidinosa lengua exploraba el interior de su boca. Por fin tomo conciencia
de la situación, o al menos la que su embotada mente le permitió
y tratando de recuperar el control, puso sus manos en el fornido pecho del
peliazul intentando apartarle-Basta, Ikki- logro decir, al tiempo que caía
hacia atrás sentado, debido al impulso.
Ikki le miro sorprendido, pero no se iba a dar tan fácilmente por vencido.
Comenzó a eliminar la distancia entre ambos, sin levantarse del suelo…-
No te resistas… se que lo deseas…- le dijo en un tono seductor.
Hyoga trataba de ganar distancia, echándose hacia atrás, pero
Ikki mas ágil, cada vez estaba mas cerca de su rostro, casi encima
suyo…- No es cierto… déjame…- decía casi sin
voz, totalmente desconcertado por la situación…
Ikki sonreía, tenia a su presa bajo sus garras, su pecho rozaba el
cuerpo del cisne, excitándose por tal contacto.-¿Qué
te pasa?¿Acaso no deseas olvidar a Shun? Yo te haré olvidarle…-
Ikki había conseguido eliminar la distancia entre ellos, haciendo contacto
con sus labios en el cuello del otro joven.
La cabeza de Hyoga daba vueltas, cada vez le era más difícil
razonar y sus movimientos torpes, le hicieron presa fácil…- No…
yo… no…-apenas pudo articular, las palabras tropezaban en su boca…
trato en vano de separar su cuerpos, pero el fénix excitado como estaba,
no iba a dejar pasar la ocasión, le tomo las manos fuertemente apresando
con su peso al joven rubio.
Con sus manos fuertemente amaradas y su cuerpo inmovilizado, solo sentía
los labios de su amigo recorrer su cuerpo, inmóvil y con su vista en
el techo de madera, solo era capaz de susurrar penosamente...-Suéltame…
por favor…-
El fénix se irguió un poco, y muy serio miro
al cisne… sabia lo que debía decirle… sabia que le haría
daño… pero sabia que era el único modo…-¿Por
qué te niegas?, ¿todavía amas a mi hermano?… deberías
saber que el te ha olvidado… Shun sale con una chica…-
Esas palabras acabaron finalmente con el… lo que no habían conseguido
todas las batallas, lo que no habían logrado todos sus enemigos…una
simple frase lo consiguió… pues con ella se había esfumado
cualquier mínima esperanza que todavía hubiera albergado su
corazón, pisoteada su alma vilmente por aquella simple frase.
-Déjame a mi…yo te haré olvidarle…- decía
Ikki encendido por el delicioso sabor de la piel del rubio, cuya con su mente
colapsada, perdida entre el alcohol y la angustia imaginaba a Shun con aquella
muchacha compartir lo que el deseaba para si…Y en un intento desesperado
por dejar de pensar, cerro los ojos mientras sus lagrimas volvieron a rodar
por su bello rostro, cedió su resistencia, perdiendo todos sus músculos
la fuerza, quedando inerte y sin voluntad…
Ikki no desaprovecho el momento, y comenzó a desnudarle, mientras continuaba
paseando su lengua por aquella suave piel, excitándose cada vez mas,
apresando aquel cuerpo contra el suyo, devorando cual lobo hambriento su presa.
Un lacerante dolor invadió su cuerpo, un grito ahogado trato de salir
de su garganta, pero con sus dientes mordió su labio impidiéndose
a si mismo quejarse por aquel cruel castigo, mientras su verdugo envestía
salvajemente su cuerpo.
Sobre el duro suelo y como único testigo, el agonizante fuego, recibió
sin oposición alguna aquella desgarradora muerte, hasta que sus sentidos
se apagaron… cayendo por fin inconsciente.
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Shun no pudo pegar ojo en toda la noche. No podía seguir engañando
a Akane, ni engañándose el mismo… Llegando al alba, por
fin había tomado una decisión… Acabaría finalmente
con esta farsa… luego iría a Siberia y después…
***después… solo los dioses saben que ocurrirá después…***
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En medio de la oscuridad, sus ojos cansados se abrieron. Sentía la
calidez de un cuerpo aferrado al suyo y algo pesado sobre su pecho que le
impedía respirar con normalidad. Trato de liberarse con cuidado de
no despertar a quien dormía a su lado…
Con dificultad sentó su dolorido y desnudo cuerpo sobre la cama y entre
las tinieblas de la habitación, pudo distinguir a su acompañante,
al tiempo que los recuerdos y la culpa se agolparon en su mente... Una arcada
le subió hasta su garganta, salio del cuarto sosteniendo su boca con
su mano. Un rato después, algo mas calmado, en el comedor, observo
las ropas desperdigadas por el piso evidenciando lo que horas antes allí
ocurriese…
Se sintió asqueado de si mismo, se había entregado cual ramera
al mejor postor… finalmente había tocado fondo… ya no le
quedaba nada por lo que luchar, nada por lo que seguir… Había
perdido todas sus ilusiones, todas sus esperanzas… había vendido
su alma, había perdido su corazón e incluso el respeto por si
mismo… Ya no quedaba nada… nada más que dolor.
Con lentitud y cuidado tomo sus ropas, vistiéndose de nuevo…
Recogió el resto de las ropas lentamente…pero de una de ellas
algo cayo… observo por un momento el objeto sin mucho interés…
un sobre blanco… su nombre en el escrito… lo recogió…
El sobre era idéntico a aquel que días antes
Ikki le entregara… lo abrió… la letra de Shun… su
letra… leyó línea a línea… Echo su cabeza
hacia atrás…cerrando sus bellos ojos…ya no entendía
nada… ¿Acaso los dos hermanos se habían estado riendo
a su costa?... No… Shun nunca haría eso… Pero… ¿porque
dos cartas idénticas?… con tan distinto contenido…
Finalmente, reacciono…busco algo por los cajones, lo tomo y se sentó
en una silla, con su mirada fija en algún punto en la pared…
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Capitulo 5:
Shun acababa de hablar con Akane… le había explicado
todo… Se sentía tan miserable, por haberla hecho llorar así…
pero ya no había solución.
Hubiese preferido que le partiera la cara, pero no lo hizo, solo le lanzo
una mirada de indiferencia entre todas aquellas lagrimas y se marcho…había
hecho lo correcto, no podía seguir engañándola de aquel
modo.
Ahora en aquel avión, se encontraba algo mas alegre, iba a volver a
ver a Hyoga… casi no podía evitar la emoción por volver
a verle… ¿pero que le diría? Los nervios corrían
por todo su cuerpo… no podía esperar…
La azafata aviso por megáfono que iban a aterrizar… cada vez
estaba mas cerca de el.
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Ikki despertó… a su lado no estaba aquel que esperaba encontrar…
Se levanto, y decidió salir de aquella habitación…
Le encontró una silla, sentado, con su mirada triste, cansada y perdida
en algún punto de la pared… Quieto y solo, en su mano sostenía
algo que le resultaba familiar… muy familiar…
-¿Qué es esto?- Su voz falta de emoción y sentimientos,
sonó tan irreal, que Ikki por unos instantes dudo si era el mismo…
si era aquel hermoso ángel rubio de quien se había prendado
y por el que había traicionado, hasta a su propio hermano…
Se acerco despacio, tratando de averiguar a que se refería… y
en su mano vio la carta… Una extraña sensación le subió
a su garganta, un frió sudor hizo presa de su cuerpo…había
encontrado la carta de Shun… esa maldita carta… le miro a los
ojos, que aun permanecían sin expresión, fijos en el mismo punto…
-¿Hyoga?- Pregunto algo inseguro.
Hyoga se levanto, dejando caer la carta… y con una fría mirada,
tan fría que le congelo la sangre de Ikki, le miro directo a sus ojos…
-¿Qué significa esa carta?- Su voz comenzó a tomar unos
dejes furicos…Unas chispas podían verse relampaguear en sus ojos…
Quería una respuesta y la quería ya.
Ikki comenzó a notar mas frío en la habitación,
a pesar que el fuego estuviese encendido, su aliento podía verse salir
de su boca… -Es una carta que te escribió Shun…-
Hyoga se quedo de nuevo quieto…estaba confundido… ¿como
podía su dulce niño cambiar tan rápido sus sentimientos?...
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Mí querido amigo Hyoga:
Hace bastante tiempo que te marchaste a tu Siberia natal,
con la promesa de un pronto regreso. Sin embargo, desde que así lo
hiciste no hemos vuelto a tener noticias tuyas... y te echamos de menos, sobre
todo yo te hecho de menos.
Deseo que volvamos a estar todos juntos de nuevo, ahora que las batallas han
acabado, quiero volver a disfrutar de nuestra amistad y por eso te ruego que
vuelvas pronto.
Necesito hablar contigo de muchas cosas, tantas y tan importantes que esta
carta no es lugar conveniente para ello. Prefiero hablar contigo cara a cara
como tantas veces hemos hecho, tú y yo.
Sin mas, me despido, deseando volver a verte pronto,
Tuyo,
Shun.
Xxx
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-… ¿Y la otra?- pregunto Hyoga temeroso por la
respuesta….
-La otra carta la escribí yo… - dijo el fénix serio, acercándose
cada vez más a Hyoga y tomándole de los hombros.
Hyoga se quito las manos de sus hombros, estaba furioso, había jugado
cruelmente son sus sentimientos…La habitación cada vez estaba
mas fría…levanto su mano y le dio un puñetazo en la boca
con todas sus fuerzas, haciéndole caer al suelo…
-¡¡¡Maldito seas!!!¡¡No vuelvas a tocarme!!
¿Cómo te atreviste?¿Como has sido capaz de hacerme…?-
No era capaz de decirlo, no era capaz de mencionarlo…
Las cosas comenzaban a aclararse pero todavía había algo que
no entendía, y tenia que saber, deseaba saber…
Ikki todavía sentado en el suelo, recogía con su mano la sangre
que de su labio había comenzado a caer… Le había cogido
por sorpresa, no esperaba esa reacción…escucho sus gritos, y
una sonrisa se formo en su rostro al recordar la noche anterior, recordando
como había hecho suyo a aquel que ahora estaba en frente...
– ¡No seas entupido! Desde hace ya mucho te deseo, deseaba tu
cuerpo, te deseaba a ti… y cuando encontré aquella maldita carta
que le escribiste a Shun…-Ikki miraba al cisne con una sonrisa lasciva,
este le observaba incrédulo…Tenia la desfachatez de confesárselo
a la cara, orgulloso de ello….
Aquella noche antes de partir para Siberia había dejado una carta para
Shun… ¿Pero que pasó? ¿Como lo sabia Ikki?
*************************************Flash Back**********************
Era tarde, en su habitación observaba el cielo desde la ventana…
tan hermoso, tan lejano…
Era su ultima noche en aquella mansión, se había despedido de
sus compañeros explicándoles que tenia asuntos que resolver
en Siberia... Pero lo cierto es que pretendía huir…no podía
seguir ignorando a su corazón, y estar cerca de aquel que amaba, sin
poder demostrarlo, le quemaba por dentro…
No había sido capaz de decírselo, no hubiera soportado ver el
rechazo en su cara… y por eso, por ello había escrito esa carta...
Por unos instantes se quedo viendo la carta, y finalmente, se fue a dormir.
Al amanecer, Hyoga en el vació pasillo, observaba la carta en sus manos,
tras hacer gala de todo su valor respiro hondo y la paso por debajo de la
puerta de Shun… Sin siquiera esperar mas bajo las escaleras y salio
de la casa, perdiéndose entre las calles aun dormidas de la ciudad.
Ikki salio de su habitación, le había visto echar algo bajo
la puerta de su hermano…Llego a la habitación y la abrió
con sumo cuidado de no hacer ruido… y en el suelo vio aquella carta.
La recogió y volvió a cerrar la puerta, silenciosamente.
En aquel sobre blanco, había un nombre, Shun…Pensó por
un momento y finalmente la abrió, leyendo su contenido…
Querido Shun:
Cuando leas esta carta yo seguramente ya estaré
rumbo a Siberia. Perdóname. Perdóname, por que no he sido lo
suficientemente valiente para decirte cara a cara lo que con estas líneas
trato de explicarte, pero soy demasiado débil para continuar en silencio
y cobarde para enfrentarme a tu rechazo. Rechazo hacia lo que mi corazón
siente hacia ti.
Mi querido ángel, desde hace demasiado tiempo llevo en silencio la
culpa por quererte, a ti mi mejor amigo, de un modo que no es el que debiera.
Un fuerte sentimiento invade mi alma cada vez que te veo, y ese sentimiento
es amor, Shun te amo.
Se que probablemente me odies por ello, y que pienses que he traicionado tu
amistad. Pero déjame decirte que he tratado de evitar, negar y borrar
estos sentimientos largo tiempo, pero no lo he logrado.
Por esta razón he decidido marcharme lejos, siento que es lo mejor
que puedo hacer en estos momentos.
Perdóname, jamás he tratado de engañarte ni de hacerte
daño, nunca fue mi intención.
Si ahora que conoces mis sentimientos, consideras que no soy digno de seguir
estando a tu lado, no deberás preocuparte, no volverás a saber
de mi jamás. Nunca volveré a molestarte.
Espero puedas perdonarme algún día.
Tuyo,
Hyoga
Ikki a continuación guardo la carta en su bolsillo y volvió
a su habitación…
Capitulo 6:
La carta que escribiste a Shun… el jamás la recibió.-
le dijo con una sonrisa triunfante el fénix, mientras había
comenzado a cubrir su cuerpo con unos pantalones.
Ikki le acababa de confesar a Hyoga como había robado la carta…
-No es posible…-Hyoga estaba estupefacto ante la desvergüenza
de aquel al que hasta ahora considerase su amigo.
- Que ingenuo eres…pero me encanta… deberíamos repetir
lo de anoche…-Ikki hablaba susurrante, se acercaba de nuevo a Hyoga
con movimientos gatunos…
-¡¡Apártate!!-Grito Hyoga asqueado empujando al fénix.
-No deberías portarte así… no sabes de lo que puedo llegar
a ser capaz…- Ikki le miraba fijamente, su sonrisa se había tornado
en una mueca macabra, y su voz era amenazante…
-Eres un mal nacido… no volverás a tocarme…- Le advirtió
Hyoga
-¿De veras?- dijo antes de lanzarse sobre el cisne para atrapar sus
labios de nuevo, le excitaba esa resistencia en el rubio.
Hyoga trato de retirarse pero no le dio tiempo… Trato de resistirse,
trato de impedir que le besara, pero no puedo… Ikki era más fuerte
de lo que parecía. Lo aprisiono contra la pared, dejándole sin
capacidad de reacción…
Con su mano asió uno de los brazos del fénix, y comenzó
a bajar su temperatura… Ikki golpeo fuertemente a Hyoga en el estomago,
quien dolorido se cubrió con ambos brazos, dejando inacabado su ataque,
pero había logrado congelarle en parte…
Sin embargo su euforia duro poco tiempo, Ikki con su cosmos descongelo fácilmente
el brazo… sin duda en los últimos meses Hyoga había perdido
su forma física de manera alarmante…
Ikki le golpeo ferozmente haciéndole caer al suelo,-Te
dije que no te resistieras-
El agresor se lanzo encima suyo y comenzó a rasgar sus ropas, tratando
de tomar de nuevo aquello que la noche pasada disfruto, pero Hyoga no iba
a permitírselo, no tan fácilmente…
Con habilidad saco su daga de uno de los bolsillos, e intento clavársela
a Ikki, pero este se dio cuenta y tomo su muñeca a tiempo.
Hubo un forcejeo, la daga resplandeciente entre ambos cuerpos, semejaba indecisa
sobre en cual de ambos enfundar su filo… Finalmente, Ikki separo su
mano y golpeándola con fuerza contra el suelo le obligo a soltarla,
para después empujarla lejos…
Hyoga trataba de deshacerse del peliazul, se revolvía, golpeaba, luchaba
con todas sus fuerzas… pero todo parecía inútil, sus ataques
no parecían tener ningún éxito, al contrario que los
del fénix, cuyos golpes, cada vez más fuertes estaban consiguiendo
mermar sus pocas fuerzas…
Exhausto, sangrando y muy dolorido, a penas se veía capaz de poder
detenerle, mientras las imágenes de la noche anterior comenzaban a
pasar por su cabeza a cámara lenta, como preludio a lo que iba a acontecer…
Ikki vio como la resistencia de rubio cedía… Parecía que
nada ni nadie fuera capaz de evitar lo que a continuación iba a suceder…
Pero de pronto la puerta de la cabaña se abrió…
Hyoga vio una sombra en la puerta, pero no fue capaz de distinguir
a quien pertenecía… Atontado por los golpes, apenas era capaz
de fijar su vista.
Ikki manteniendo su agarre, giro para observar al recién llegado…
Su sonrisa se borro, y sus ojos chispearon de furia…-¡Vete!- fue
el saludo que le dio al recién llegado, volviendo inmediatamente su
atención hacia aquel que tenia bajo su poder.
Shun en la puerta estaba estupefacto ante el espectáculo…
La sonrisa que portara durante todo el camino, se había quedado congelada
al ver aquella escena…
Su amado Hyoga estaba en el suelo, sus ropas desgarradas, su cuerpo sangrando
y de su mirada pérdida unas lágrimas caían bañando
su rostro horrorizado… y sobre el, visible artífice del sufrimiento
del rubio, su hermano… Su querido hermano…
El joven peliverde no podía ni articular palabra… no podía
creer aquello, tenia que haber una explicación… Pero, ¿Qué
cosa podría explicar aquel cruel comportamiento? Con su mirada interrogante,
sus ojos acuosos se acerco a su hermano…-Ikki…-
-¡Te he dicho que te marches!- El fénix, parecía
furioso por la intromisión…
-Hermano… Suéltale- aquellas palabras salieron de boca del mas
joven suaves, casi como una petición.
-Cállate, y obedece…- Grito Ikki volteándose hacia su
hermano y fulminándole con la mirada… Shun, asustado y cohibido
por aquellos ojos llenos de furia, retrocedió unos pasos, topándose
con la pared…
Al ver distraído al fénix, Hyoga, en un último y desesperado
intento, trato de liberarse, pero Ikki esperando tal reacción, le golpeo
de nuevo…
El pelivede no era capaz de reconocer a su hermano…Ikki parecía
haber enloquecido, nunca le había visto de ese modo…
Shun observaba asustado, como su hermano abusaba sin compasión de Hyoga,
el cual suplicante le miraba, rogándole ayuda... Pero Shun estaba paralizado,
solo observaba, incapaz de comprender ni de actuar… hasta que por fin
el rubio, cerró aquellos hermosos y tristes ojos azules, totalmente
derrotado, incapaz de soportar aquello por mas tiempo…
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El sol brillaba en el cielo azul, raso y sin nubes. Victorioso,
reconfortaba a todos los seres vivos con su luz y calor.
Un suave y agradable aroma de café llegaba hasta el…-Despierta…-
una melodiosa voz le obligaba dulcemente a despertar…
Suavemente abrió los ojos.
Ante el, sentado en la cama, estaba Shun, sonriente, en sus manos una bandeja
con el desayuno, mirándole con ternura…
Dejo la bandeja a un lado, sobre la mesita y se acerco a el. Suavemente, le
beso… El rubio, respondió al beso, pasando sus brazos alrededor
de su cuerpo y con un pequeño esfuerzo le hizo caer sobre la cama,
a su lado. Comenzó a acariciar su blanco cuerpo bajo la camisa, mientras
besaba su dulce boca y recorría su cuello con infinitos besos…
Podía escuchar la melodiosa risa de Shun, mientras trataba de separarse
de el diciéndole divertido – Ya, ya Hyoga… no podemos estar
así todo el día…-
-Por mi, estaría toda la vida…- le respondía el rubio,
distraído entre sus encantos…-Me encanta que me despiertes así…-
Shun le observaba desayunar, sentado a su lado… La alegría
había retornado a aquellos inmensos ojos color cielo… atrás
por fin habían quedado las dudas y los temores… Atrás
habían quedado las pesadillas y las noches en vela… Atrás
había quedado, todo aquello que una vez significo tristeza y sufrimiento…
Ahora por fin eran felices…
Le observo mientras se perdía tras la puerta del baño…
Escucho el agua de la ducha caer, y sus pensamientos volaron…Por un
momento, su albo rostro se tiño de nuevo con un halo de tristeza…
A pesar de todo, todavía no podía olvidar lo ocurrido aquel
día…
*************************************************************Flash Back ***************************************
Observaba impotente. Hyoga acababa de perder la conciencia…
e Ikki, había comenzado a desbrochar sus pantalones…
Se dejo caer hasta el suelo con su espalda en la pared, y su mano al apoyarse
sobre el firme, toco algo… Desvió su mirada, para ver de que
se trataba y vio una daga…
-Suéltale…-la voz de Shun resonó temerosa
a espaldas de Ikki.
-Márchate de una vez si no quieres que te de una paliza…- dijo
el fénix sin girarse a ver a su hermano y a punto de perder la paciencia…
- Suéltale, ya basta….. ¡Suéltale!- Shun estaba
justo a su espalda, Ikki se detuvo…esta vez iba a hacer callar a su
hermano… por las malas.
En un rápido movimiento, se levanto, giro y con fuerza lanzo un gancho
seguro que el peliverde, no lo rechazaría…
Sin embargo, para su sorpresa aquello no salio como el había planeado.
Un lacerante dolor se extendió por su estomago, mientras incrédulo
observaba como Shun, mecánicamente, había bloqueado su golpe
con un brazo, mientras con el otro…
Se llevo ambas manos al estomago, tratando de contener el
dolor… elevo una de ellas para ver que era aquel tibio liquido que ahora
sentía derramarse desde ese punto. Con sorpresa y estupor, miro a su
hermano, quien sostenía todavía aquel objeto causante de la
herida, con restos de su sangre.
Preto su puño, y alcanzo al joven, quien cayo de espaldas, mas asustado
que sorprendido, seguido por el mismo, incapaz de mantener el equilibrio…
Sintiendo de nuevo el frío metal abrirse paso entre su carne, otra
vez…
Un breve suspiro, fue lo que alcanzo a escuchar Shun…
mientras aquellos ojos, fijos en los suyos, perdían los últimos
brillos de vida…
Cuanto tiempo estuvo así…observando mudo, aquellos fríos
ojos, que todavía continuaban clavándose en el… seria
incapaz de decirlo…
Cuando por fin recupero el valor se acerco a Hyoga… continuaba inconsciente.
Unas horas después, ambos observaban mudos e inmóviles, como el fuego borraba los restos de aquel mal sueño, antes de retomar camino hacia una nueva vida… juntos.
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Volvió a la realidad al escuchar la puerta abrirse. Sonrió al
ver aquel hermoso cuerpo, tan solo cubierto por una pequeña toalla…
El rubio le observo por un momento, se acerco a el y le abrazo.
Beso su frente, le miro a los ojos y le susurro un te amo antes de besar su
boca finalmente.
Sabía muy bien lo que escondía tras aquella hermosa sonrisa…sabia
que había sido difícil para ambos…y sabia bien que olvidar
a su hermano, sin duda iba a ser lo más difícil. Pero sabia
que juntos, algún día, lo lograrían.
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Fin.