Entrépita
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De lo que uno se entera en estos días...
¡Que bárbaro!, es impresionante como ha cambiado la gente, el
mundo, la cultura, ¡Los valores!, ¡Todo!, ¡Todo eso como
que se ha perdido!, pero en fin... no es de eso de lo que te iba a hablar,
aunque sea lamentable, te iba a hablar no de esa cosa... sino de una situación
en especial... una situación con los vecinos... No, es que hay cada
cosa!... en fin:
Estaba yo trotando de lo mas normal (tu sabes, como hago yo
todas las mañanas con mi amigota, tu sabes pa’ rebajar los kilitos
de má’ ). Ando trotando con ella de lo mas normal, hablando sobre
una cuestión que nos incumbía a todos los vecinos, que eran
las inmoralidades de la vecina de la esquina, ¡Cuando veo que pasa un
carrote!, ¡Pero perrro!, ¡Tremendo carrote!... Uno de esos...
¿Melcedes Vens?, si de esos, tu sabes que yo no sé mucho de
esas liturgias y palabras de moda y coño!, nos quedamos con la jeta
abierta (me disculpas la vulgaridad pero uno tampoco puede quedarse con las
cosas por dentro), tremendo carraso debía de ser de alguien rico. Bueno,
Virginia y yo nos detuvimos y nos maquillamos un poco (eso no se lo digas
a nadie eh?, pero uno tiene que aprovechar los momentos! Y mas con una cuerda
de vagos como son nuestros maridos!)... en fin... nos maquillamos y nos detuvimos
allí en medio de la calle cuando vimos que el carro se detiene en casa
de mi vecino... Ay papá, ni te imaginas...
Un muchachito, recién mudado él, soltero, pequeñito no
ha de tener ni unos 20 años, que quien sabe por qué se fue de
la casa. Bueno, eso piensa cualquiera, pero a mí nadie me engaña,
es obvia la razón de la porque lo botaron de allá, pero en fin...
te decía que el carro se detuvo, lo apagaron y tal y Virginia y yo
ya íbamos a preguntarle de muy buena intención (¡claro!
¡Si nosotras somos tremendas ciudadanas!) , si era que se había
perdido y había parado acá en el barrio...
Cuando mi vecino, el niñito de pelo verde salió...
¡Pero tu lo vieras visto como salió!... Carajo!, esmollejao el
muy interesao!, ¡Claro con tremendo carraso a cualquiera se le pela
el diente!, bueno en fin... se bajó todo apurado y abrió la
puerta y salió a recibir a su “amigo”...
El tipo se bajó del carro. Bueno... el muchacho, porque la verdad era
otro carajito, nomás poquito mayor que él, pero otro carajito
a la final. Ay... si yo lo hubiese visto en mis tiempos, o al otro también!,
¡chica!... no me hubiese casado con ese Pedro, flojo, desgraciado...
Bueno, pero en fin chica!... El tipo también se bajó con una
sonrisa de lo mas “rarita” en la cara...
- Ay papá!
Le dije yo a Virginia. Pa’ mí que ahí había gato
encerrado, es que si yo te digo que si el perro es negro es porque tengo los
pelos en la mano!. ¡Cuánto tu vas yo ya vine dos veces, me tomé
un chocolate y ando tejiendo en la mecedora!. Pero en fin....
No vayas a decirle a Virginia, le juré que no iba a decir nada, pero
es que hay cosas que tu sabes que no se deben callar, tu sabes que yo soy
una mujer de palabra y que no me gusta andar hablando paja de las personas...
¡Pero esa Virginia!... ¡Viene y dice que el hombre está
bello!, ¡Que le quiere echar los perros, tu sabes no?!...
Una cosa es que sea bien parecido, o guapo así como yo soy hermosa
(al natural cabe destacar), pero de ahí a andar con eso!. No vale,
nosotros no estamos para estros trajines.
Bueno el punto fue que no nos dio chance ni pa’ preguntarle
como se llama, sino que el muchachito (mi vecino) lo tomó del brazo
y se lo llevó pa’ dentro de la casa.
¡Claro!, ¡Cuando nos vio nos saludó!. ¡Bien Hipócrita
el muchachito!, pero yo no me quedo con esa... ¡Yo también lo
saludé!...
A mi no me venga con esas de hipocresía.
Al muchachito se le nota por encimita que era de esos sifrinitos, o chicos
Náis del alto copete (tu sabes como son esa gente...)...
Bueno en fin...
¡Eso estaba muy rara chama!, esas sonrisitas, ese carraso, esa salidera
rápido.. Ujummm... ¡A mí no me engañan!, le dije
a Virginia y bueno y fuimos pa’ mi casa ahí de corridita, no
por metiches ni nada de eso sino que... ¡Mija!, ¡Uno tiene que
saber lo que pasa por la casa!...
Bueno, nos metimos en la casa ahí y subimos la escalera y pasamos por
el pasillo, hasta el cuarto de la sala pero no se veía nada, así
que nos tuvimos que ir pal otro cuarto, pal de atrás, ahí si
que estaba buena la cosa... ¡Justico vi cuando los muchachitos entraban
en el cuarto!, ¡Qué bárbaros!... ¡Y hasta con la
ventana abierta!, ¡Después se quejan cuando las gente los ve
haciendo sus marramucias!...
Y Bueno hablando de marramucias, ¡Como yo me imagine
Mana!, ¡Los tipitos besándose así de los mas apasionados!,
¡De los mas descarados! ¡Los muy vulgares!...
Es que te digo yo, que Virginia y yo teníamos tiempo sin sentir esos
calorones (no, no es la menopausia, lo mío es un retraso de 3 meses,
mas nada...) pero bueno!, ¡Con esas escenitas!, ¡A cualquiera
le pegan los calorones y se le sube la tensión!...
¡Presos es que deberían ir!, ¡Así se puede matar
a una gente!...
Pero en fin.... ¡LA COSA NO TERMINA AHÍ CARAMBA!... AGÁRRATE
PORQUE LO QUE VIENE ES ENEA...
¡Y Fíjate que son dos hombres!, ¡No me quiero imaginar
a una mujer en esas cosas!... Bueno, ¡Aunque igual mija!, ¡Las
inmoralidades que hacían compensaban el que no fuesen mujeres!, ¡Pero
para mal!, Uy no que bárbaro...
El tipo rubiecito vino y lo agarraba por la cintura y bajaba y subía
y bajaba y subía y bajaba mas allá y agarraba con fuerza y el
otro también ahí, ¡Fajao!, haciendo lo mismo y yo no ví
cuando pero ¡Zuas!, le sacó la camisa de una y la tiró
lejos... el rubiecito vino y se lo llevó hasta allá, ¡hasta
el fondo del cuarto y lo echó en la cama!...
A nosotras nos iba dando un Patatus, ¡Tuvimos que agarrar los binoculares
que me compré por ahí (menos mal que lo hice), para poder ver
lo demás!...
¡Mija si tu los vieses!...
El Rubiecito lo seguía manoseando y vino y le terminó de sacar
la camisa a mi vecino, la tiró bien lejos también. Así
estuvo un rato besándolo ahí y metiéndole mano según
vi (que desgracia con Virginia que me quitaba los binoculares, vieja bruja
debería comprarse unos ella!, ¡Quien la manda a casarse con otro
pelagato!, pero bueno, soy un alma de buena fe y muy cristiana así
que se los presté de vez en cuando).
Bueno se los quité cuando vi que el catirito, si, si ¡el rubio!,
se colocaba de rodillas en la cama mientras se quitaba el pantalón.
Agarró a mi vecino por detrás de la cabeza, y lo empujaba suavecito
hacia su cintura...
El tipo ya todo desnudote, ¡Wow!... ¡tu tenías que ver
esa madre de tiburón!, Bueno porque, por mas que sea... una tampoco
es ciega jeje... ¡Una sabe la tentación pero no por eso cae en
ella!, Uff... si el Pedro tuviese uno así... jaja...
Bueno, vino y empujó al muchachito y el “Bien, Gracias”,
vino y se metió el miembro a la boca. Pero que... ¡Intenso!...
O sea... el muchachito le echaba unas....!!... ¡Eso no tiene palabras!.
Ahí tuve que patear a Virginia pero esa inmoralidad había que
observarla. El Rubiecito tenía una carota... echaba el cuello hacia
atrás mientras movía la cintura. Y mi vecino que se estaba de
lo mas concentrado con los ojos cerrados, acariciándole por debajo
suavecito, saboreándole hasta el último centímetro digo
yo... ¡Chupándole hasta el alma!...
El Rubio como que paró, nosotras jurábamos que hasta ahí
habían llegado por los gestos que le hacía, ¡que había
reaccionado!, Pero noooo!!! Que va!!!... ¡Si te digo que esos no tiene
vergüenza... El vecino cuando se incorporó hasta le sonrió,
se acostó y dejó que el tipo le quitara los pantalones!. Los
tiró para el piso, ¡Le quitó la ropa interior! (Uy mi
madre, pero si el del vecino hasta estaba mas grande...), ¡Vino le abrió
las piernas...!, ¡Y Se lo cojió!...
Y Empezó y dale y dale... moviendo de aquí a acá las
caderas, así lento y con una carita de sufrimiento diría yo...
pero que infierno tan sabroso... digo tan, ¡Inmoral mija!, y los glúteos
que se le iban de acá palla, tenía tan buenas nalguitas el catirito...
¡Lástima!...
Mi vecino gimiendo!... ¡Uy!, ¡Es que no lo oíamos porque
la ventana estaba cerrada, pero segurito que andaba gimiendo durísimo!.
Bueno no era para menos, Al tipo se le notaba que le estaba costando llegar
al final...
Y Siguieron.... ¡Y Siguieron!, y el tipo le colocó la mano en
el miembro a él y comenzó a moverla de arriba abajo, así
como cuando uno bate los jugos de cartoncito, ¿Sabes?. Y mi vecino
puso otra carota... ¡Ay Dios!, Yo luego pensé que estaba suplicando...
Gemía... “Ahmm AHMMM SIIII...”
Bueno Virginia dice que decía “Hyoo jaaaa... nooo jaaaa....”,
pero esa tiene mas mala la vista que bueno...
Y Pusieron otra carota así aún mas concentrada que la otra y
PAFF!!... El muchachito se le salieron unos chorritos de “eso”...
tu sabes, no te hagas la paisa... y le cayó en todo el pecho y el abdomen...
El catirito seguro le pasó lo mismo, porque temblaba así lentito
y en un momento, lo soltó de la cintura por donde lo tenía y
se dejó caer a su lado en la cama...
¡MIJA!... le decía yo a Virginia, ¡Las cosas que uno tiene
que ver!... ¡Cualquier vecino!, ¡Cualquier alma inocente que viviese
al lado derecho de ellos, se asomara desde el segundo piso de su casa con
unos binoculares los vería perfectamente!...
¡Me quedé intrigada!, Ya le iba a quitar los binoculares de nuevo
cuando...
- MARIIIAAA MIJAAA.... TENGO HAMBREEE.... – Sí, así mismo
de exagerado fue. ¡El Flojo de Pedro!... ¡Uy ese desgraciao será
que piensa que tiene cachifa en la casa!...
¡Ya yo le iba a decir lo que estaba pasando con los vecinos!, (tu sabes
todo de una manera constructiva para ayudar a la sociedad, a botarlos de aquí),
pero no... ¡ese poco delicado!, ¡Siempre me está diciendo
“MIRA ENTRÉPITA, DEJA DE MIRAR CON ESO Y VEN A SERVIRME LA COMÍAAA”...
Comía desgraciao... Y el “bien gracias” rascándose
las pelotas...
¡Y Qué entrépita ni que entrépita chica!, EN-TE-RA-DA
que es muy distinto...
“YA VOOOY”, le dije, porque si le digo que no, Ay papá
eso si es candela, pero bueno eso es otro cuento, yo vengo así y volteo
pa’ que mi vecino y...
- ¡Coño e la madre!, ¡Taparon con las cortinas!...
Los desgraciados como que se habían dado cuenta de que eso estaba abierto...
¡La pinga chama!, me tuve que quedar con la curiosidad...
¿Tu has visto?... ¿SEMEJANTE GROSERÍA?... Porque eso
si es una grosería déjame decirte...
¡Claro que es una grosería Mija ya te dije que
si yo digo las cosas es por algo!...
..........
¡¿Cómo que yo digo las cosas sin saber?!... ¿Sin
haber probado?....
¿Tu estás como que frita?...
..................
AJA.... ¿Y tú si estás muy segura verdad?...
¿SI?...
¿SII?...
¡¡¿SI?!!!....
No te creo... Bueno!, ¡Aunque mas que el ninfómano ese de Pedro
que nunca se cansa creo que cualquiera lo puede hacer!...
¿Tu sabes hacer eso?....
¿Segura mija?...
¿Y Si llega Pedro?... Bueno, ese ya se debe haber dormío otra
vez, es sendo flojo...
¡Date pues pero dale rapidito porque yo no soy mujer de estas cosas
y tu lo sabes así que.... UUUUUyyy.... Mijaa!!....
....¡MIJAAAA!!!....
¡BERRRO TEN CUIDADO HAYÁ ABAJO!...
...!!!....
UYYY....¡Esto si da calor!!!...
ARGHHHH!!!!.....
..............................
¿Y Bien qué?....
Está bien....
Si.... Tienes razón....
No es tan malo.... ¬¬
Fin.