El cielo a mis pies
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Como no recordar esa noche, que en realidad empezó a la tarde, esa hermosa tarde de verano en que nos quedamos solos en la mansión.


Recorríamos las habitaciones aburridos de tanto silencio y calma. El calor era insoportable, yo no sabia que hacer para sobrellevarlo y tu llegaste casi a desvestirte por su causa.


El sofocante calor te llevo a ponerte un pantalón sumamente corto y ajustado al cuerpo, parecía una malla de natación, y a llevar tu camisa blanca favorita desabrochada.


Cada ves que volteaba a verte, mis ojos se quedaban prendidos en tu torso, en lo torneado de tus músculos bien definidos.


Una ves lo notaste, quizás por que no era nada disimulada mi forma en la que te veía, y sonrojándote esquiabas mi mirada.


Aprovechando las esporádicas brisas de aire fresco que corrían, nos echamos en la terraza que daba al jardín posterior. Las bebidas frías a un costado y tu risa invadían todo el lugar, gracias a las tonterías que yo decía.


La tarde pasaba apacible y muy tranquila, con lo cual llegaste a adormecer un tiempo, las flores llenaban las macetas de la terraza e inundaban el aire con su aroma.


Me di cuenta que tu sueño se volvió mas profundo y trate de asegurarme de ello, con mi mano acaricie tu mejilla y... nada, tu no te moviste, ni distes signo de darte cuenta de mi roce.


Sonreí a la tranquilidad en tu rostro, mientras me levantaba para tomarte entre mis brazos, tenia la intención de llevarte a tu cuarto, pero creo que fui muy brusco, por que despertaste apenas te tome.


Abriste tus ojos somnoliento, refregándotelos con el canto de la mano, mientras enredabas tu otra mano a mi cuello. En esa posición, en mis brazos volviste a ser ese niño que tanto me gusta... si, ya se que no eres, pero si tu solo te pudieras ver, tan inocente, tan puro y tan vulnerable, sabrías que no te miento al llamarte ángel.


Camine los pasillos con tigo en mis brazos, los ventanales estaban abiertos y el ventilador que estaba encendido, pudieron hacer que el ambiente fuera mas soportable.


Despacio y delicadamente te deposite en la cama, pero no quisiste soltar mi cuello, “no quieres quedarte conmigo, Hyoga?”... Que hermosas vos se escucho y que palabras mas ansiadas.


“Claro que si mi ángel”... Mis labios pudieron mas que mi razón, al besarte la frente, mientras me recostaba a tu lado.


Cayendo la noche el calor se fue disminuyendo, y desperté de un sueño maravilloso, sabiendo que tu estabas durmiendo a mi lado, pero cuando abrí los ojos tu no estabas donde yo te imaginaba. Me levanté buscándote asustado, mas al sentirme perdido sin ti, camine hasta llegar a la terraza y apoyado en la baranda te encontré. Tenias la vista fija en el horizonte y me preocupo tu rostro serio.


“Ángel?”... En mi pecho había un nudo, no contestaste mi llamado... “Perdona, estaba pensando” Te disculpaste casi susurrando, e involuntariamente emití un suspiro.


“Y en que pensabas?”. Te pregunte mientras me acercaba, tu no contestaste, solo bajaste la mirada. “solo en un sueño tonto”. No pude creer que el alma mas pura creyera que los sueños eran tontos.


“Shun los sueños no son tontos... tonto es no creer en ellos”. Al terminar de hablar busque tu barbilla con mi mano, y levantándola te sonreí, pero tu no me retribuiste. Me sentí totalmente inútil al no poder cambiar esa tristeza por una sonrisa.


Solo un suspiro escapo de tus labios, volviste a fijar tu vista en el horizonte. “No te creas... yo también pensaba lo mismo, pero ya me he dado cuenta que no es así”... otro suspiro mas pesado aun que el anterior, se emitió de tu boca, antes de seguir ... “Mi sueño es casi imposible... así mismo como hermoso, solo es algo que nunca sucederá”.


Mis ojos quedaron colgados de esas lagrimas que amenazaban con caer de tus ojos y manchar tu delicada piel.

“Entonces... que esperanzas tengo yo... mi sueño es también imposible e igual de hermoso al mismo tiempo, pero no estoy resignado a que sea solo un eso... quiero luchar para que se haga realidad” .


Camine hacia ti y te abrase, aunque estuvieras ausente a mi abraso, sentí como si me pidieras que no te deje de abrasar. “ entonces no es tonto esperar por el verdadero amor... aquel que borre todas las heridas con un beso, y me haga sentir curado de cualquier dolor?”.


“No eso no es tonto, es tener esperanzas de olvidar todos los malos recuerdos en los brazos de la persona a la que amas” . Por que al proferir esas palabras te alejaste de mi?... por que ángel?.


“Eso si es un sueño... que la persona que yo amo este a mi lado es mucho mas que imposible”. El dolor estaba plasmado en tu rostro. Por que aunque lo intento nunca puedo evitar que el dolor te toque?... y en cambio trate de hacerte reír.


“Yo también creí que seria casi imposible de que dios se acordara de mi cuando estaba a punto de morir, pero no fue así. Él envío un ángel a salvarme...”... por fin hice que sonrieras y así mi alma pudo respirar aliviada. Pero me volvo serio y mis labios se empezaron a mover por si solos.


“...Y dime si no es casi imposible , querer que un ser tan bello como un ángel... me ame”


Ohh dios, que hice? Mi corazón latía fuertemente, amenazándome con detener la vida de mi cuerpo... por idiota, por no saber controlar las ganas de confesarte mi amor.


Pero que mas da... ya estaba hecho, y lo termine de decir con todas las letras y sin sobre entendidos.


“Mi ángel yo te amo... Y si tu quieres, yo quiero ser el que borre tus heridas con mis besos” . Con tu mano en mi mejilla y tu rostro todavía mirando el suelo, empezaste a hablar.


“Tenias razón esperar los sueños no es tonto, pero nunca imagine que se cumpliría así”.


No me diste tiempo a reaccionar y tus labios tomaron mi boca como nunca pensé que lo arias, ese beso fue tan esperado por ambos que guardaba tantas ansías y tanto deseo reprimido, pero no por eso dejo de ser pero e inocente.


“Entonces compartíamos el mismo sueño?” Aun escéptico de ver mi sueño cumplido, pedí tu respuesta. Tu solo moviste la cabeza en afirmación y la alegría invadió mi alma, te levante entre mis brazos y reíste junto a mi, en esta felicidad realizada. El momento solo se torno serio cuando volviste a apoyar tus pies en el suelo.


“Me dejaras... intentar curar tus heridas con mi amor”. Volviste a contestar solo moviendo la cabeza y n o dude mas, entre mis brazos volví a acunarte, para llevarte con migo.


La habitación estaba en penumbras, los ventanales seguían abiertos, las cortinas blancas, transparentes a la luz de la luna, danzaban siguiendo el ritmo del viento.


Sobre el lecho suave, deje descansar tu cuerpo ya agitado, sabiendo y esperando lo que va a pasar. Deseoso empecé a quitarte la camisa y seguí con tu pantalón... no había palabras o descripción para tu cuerpo desnudo.


En dos segundos yo también estaba desnudo, pero no había otro objetivo para nuestra vista, que la de los ojos del otro. En los cuales nos perdimos al enredarnos en mas besos.


Y así, entre las suaves sabanas de seda hicimos el amor, en ese momento tome tu cuerpo, y en la oscuridad de la noche solo los quejidos de nuestro acto, superaban el canto de los grillos.


El sueño fue el único que te hizo cerrar los ojos, aun en contra de tu voluntad y del deseo de seguir otra ves mas.


Todo era perfecto, el lecho tibio bajo nosotros, las sabanas frescas, la noche calurosa que acentuaba mas el olor de nuestros cuerpos, de nuestro sudor en uno solo. Los remanentes de tu sabor en mi boca... no hubo lugar de tu cuerpo que no besara o mordiera, como lugar que mi lengua no saboreara.


Ese hermoso cuerpo que a mi se entrego, lo disfruté hasta el ultimo segundo, no hubo tiempo desperdiciado, ni prisas innecesarias... ese, tu cuerpo que ahora yace junto a mi dormido, el que yo tanto miedo de lastimar tenia... quebrar esas delicadas alas, romper la inocencia de tu alma. Pero no fue así, ni mi amor ni la pérdida de tu virginidad, te hicieron anclar a este mundo material, sino que tu amor me abrió las puertas del mismo paraíso.


Aun bajo el grabe pecado de haber osado profanar a un ser elegido por dios, y que nunca debió conocer el placer carnal. Por el que los hombres caemos en pecado.


Un paraíso al que llegué de tus manos y que no podría haber alcanzado de otra forma, mas que agarrado de tu cintura y abrasado de tu alma.


Camino hacia el bacón, me levanté despacio no quería perturbar tu sueño, que debía ser maravilloso, por que tenias tus mejillas sonrojadas, y me fijo en el cielo que esta noche no estuvo tan lejos de mis manos. Lo toque al tocar tu cuerpo, y hasta olí sus nubes en la suavidad de tus cabellos.


Ángel de amor, si alguna ves creí que la vida no tenia sentido, eso fue antes de conocerte y luego de hacerlo, tu eres el único que le da sentido a mi vida.


Ahora eres mi ángel y las puertas del cielo permanecerán
abiertas a nosotros y a nuestro amor....

.....nunca dejare de amarte.


Hyoga.


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