Ámame
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
· Tu sabes donde está Shun?
· Creo que lo vi en el jardín
Y hacia allí se dirigió. Tenía que encontrarlo, tenía
que saber porque lo esquivaba. Hacía días que notaba su rechazo.
Algo tenía que estar pasándole.
· Shun... por fin te encuentro - le dijo, acercándose.
· Hyoga - respondió el otro visiblemente nervioso - ¿Qué
necesitas?
· Hablar contigo - y acercándose hasta aprisionar el cuerpo
de Shun contra un árbol - ¿qué te está pasando?
Pegó su frente con la de Shun, mirándolo fijamente a los ojos,
haciendo que se sonroje. Se quedaron en esa posición, observándose
en silencio.
La tensión creció entre los dos.
· Respóndeme - le susurró a los labios.
· Na... nada - titubeó, poniéndose colorado.
· Entonces... por qué me esquivas?... ¿temes acaso que
te haga algo? - susurró rozando sus labios con el otro.
Lo miró fijo a los ojos. La tensión creció. Y finalmente
lo besó. Le dio un beso suave, saboreando cada centímetro de
los labios del otro.
Desde ese día Shun no quiso volver a acercarse a Hyoga.
Cada vez que este lo buscaba, él lograba desaparecer. Por algún
motivo no quería estar solo con el cisne. Le asustaba la idea de que
quisiera besarlo de nuevo, aunque aquella vez le gustó. Tenía
miedo.
“¿Por qué tuviste que hacerme esto? ... te odio... despertar
en mi ese sentimiento ya dormido... cuanto te odio... y lo peor es que te
amo... te amo tanto...”
Tan concentrado estaba en sí mismo, que no se dio cuenta que Hyoga
lo estaba observando de cerca.
· En qué piensas... - le dijo al oído -... mi amor -
le susurró.
La cara de pánico de Shun era indescriptible. Por un minuto se le aceleraron
la respiración y el ritmo cardíaco.
· En qué piensas? - insistió el rubio, con dulce voz.
· En nada - respondió, un poco tembloroso, empezando a sonrojarse.
Hyoga se le acercó abrazándolo por la cintura, y le susurró
al oído.
· Tengo algo que preguntarte.
· Si... de que se trata - tembló Shun.
· ¿Por qué estás tan asustado?
· No estoy asustado - respondió sin titubear.
· Entonces... - y acercó su cara a la de Shun - dime que me
amas.
· Qué???? - exclamó con sorpresa.
· Dime que me amas.
· Hyoga...
Llamó suavemente a la puerta.
· Shun... duermes?... - preguntó.
Eran más de las doce de la noche. Hacía rato que todos en la
mansión se habían ido a dormir. Y él esperaba este momento
para hacerle una visita a su amor. Por algún motivo Shun se negaba
a admitir que lo amaba, y él no pensaba quedarse de brazos cruzados,
iba a hacerlo confesar como fuera.
Entró en la habitación. Shun estaba acostado, mirando hacia
la puerta con los ojos asustados.
· Hyoga... que haces aquí?
· Vine a verte, mi amor.
· Vete por favor... - Hyoga se sentó en la cama y empezó
a tocarlo - déjame solo...
· No puedo... - y se acercó cada vez más a los labios
del otro - tienes un imán que me atrae... y tú... mejor que
nadie, sabes que no puedo resistirme...
Y le sonrió. Shun también deseaba eso, pero no lo admitiría.
No podía ocurrir, no quería que ocurriera.
Más Hyoga no quería eso. Ya le había dicho que lo amaba,
y quería que Shun lo reconociera. Veía el amor en sus ojos,
tenía que lograr que él mismo lo viera.
Poco a poco se fue acercando a la cara de Shun, hasta quedar frente a frente.
Hyoga rozó sus labios con los del otro, y sintió el dolor que
esto le producía a Shun. Por dentro se sentía satisfecho. Estaba
seguro que era correspondido. Ahora llegaba el tiempo de disfrutarlo.
Volvió a rozar los labios con Shun; esta vez el niño se estremeció.
· ¿Por qué me haces esto? - preguntó con un hilo
de voz.
· Porque se que me amas... y lo vas a admitir... aunque yo mismo me
lastime...
Y en ese momento se paró y caminó hacia la puerta. Ya en el
umbral, se volvió a mirarlo por última vez.
· Adiós Shun... quédate tranquilo...
ya salieron todos... te quedas solo...
· Gracias Seiya por esperar a que todos se vayan.
· No es nada... para que estamos los amigos.
Y salió de la cocina. Al pasar por el recibidor, se encontró
con Hyoga.
· Listo... se quedan solos... Shun está en la cocina...
· Gracias Seiya, no se como podría pagártelo?...
· De nada... no es nada... aunque si me prestaras por una noche el
departamento...
· Dalo por hecho... cuando quieras...
· Chau... - y con una pícara sonrisa - cuídalo... por
favor...
· Si... chau...
Shun estaba limpiando el comedor, y lavando los servicios. Ni se imaginaba
que no estaba solo. Sonreía tranquilo, escuchando música suave
en la radio. Lo último que sabía de Hyoga es que salió
muy temprano. Por fin descansaría un rato de la presión que
el rubio le infligía. Lo había dejado tranquilo un rato.
Hyoga entró en la cocina sin hacer ruido. Lo observaba esperando el
momento preciso para darse a conocer. Notó que su presentimiento era
correcto, por haber deducido el programa radial que Shun escucharía
esa mañana.
Miró el reloj. “Faltan solo unos segundos”. Tenía
planeado todo desde el día anterior.
“Y eso fue lo último de Shakira... y ahora... un pedido muy especial...
este tema se lo dedica Hyoga a Shun... espero que lo suyo sea eterno...”
Shun quedó petrificado. Hyoga lo miraba con una sonrisa. Y allí
empezó a sonar la música.
VEN A MÍ, DULCE AMOR
AYÚDAME A CAMBIAR ESTE DESTINO
SÁLVAME POR FAVOR
QUE TENGO EL CORAZÓN PARTIDO EN DOS
Hyoga se fue acercando lentamente al estático Shun,
mientras el tema en la radio iba expresando lo que él quería
decirle.
En cuanto sintió que alguien lo abrazaba por la espalda, dio un salto,
tiró lo que aún tenía en las manos, y salió corriendo.
Por instinto supo que era Hyoga.
· ¡¡¡SAL YA MISMO!!!... ABRE LA PUERTA... NO TE PUEDES
QUEDAR ALLÍ TODO EL DÍA - parecía realmente enojado -
ÁBREME SHUN!!!!!
· NO!!!!
Hyoga no dejaba de golpear la puerta. Por algùn extraño motivo
se escuchaba la radio que estaba en la cocina.
AMAME, ACERCATE Y AMAME
REGALAME DE A POCO TU CALOR
ATREVETE A MI AMOR
NO TENGAS MIEDO Y SOLO AMAME
No tenía ganas de abrir la puerta, por más que
el otro estuviera a punto de hecharla abajo con tanto golpes.
De repente el ruido cesó. Tan solo se escuchaba el tema que le había
sido dedicado.
EL MUNDO SE INVENTÓ PARA LOS DOS
NO TIENE LA PASIÓN EXPLICACIÓN
Se acercó lentamente hacia la puerta, y escuchó.
Nada. Silencio. Tal vez se haya ido. No era posible, pero, tal vez...
Estaba a punto de dar vuelta la perilla de la puerta, cuando...
· No te escapes amor...
Se dió vuelta lo más rápido que pudo, y vió al
rubio justo frente a él. Un arápida mirada un poco más
atrás le dijo que había entrado por la ventana.
Hyoga se acercó, lo abrazó y lo besó. Shun trato de resistirse
al principio. No quería que pasara. Se negaba. Pero, poco a poco, su
cuerpo dejó de obedecerle, y fue cediendo a los deseos del cisne.
JUNTO A TÍ, SEDUCCIÓN
ENCIENDES UNO A INO MIS SENTIDOS
QUEDATE CON MI AMOR
Poco a poco fue guiándolo hacia la cama. A Hyoga le
sorprendió que hiciera eso. Así todo, lo siguió, hasta
que quedaron tumbados, uno sobre el otro.
· Déjame... por favor... - Suplicó, en un arranque de
cordura, Shun - déjame... vete... no me hagas esto...
· ¿Hacerte qué? - preguntó el otro entre besos.
Lentamente su mano fue abriendo paso entre la ropa de Shun, hasta llegar a
la piel. Poco a poco fue desabrochandole los tiradores y quitandole la remera.
Shun respondió de igual manera. Y, así, entre caricias y besos,
fueron excitandose mutuamente.
· Pa... ra... por... favor... - suplicó, entre gemidos de deseo.
· Ahora no... déjame hacerte feliz... déjame amarte...
Abrió los ojos y lo observó, aún dormido, alegre. Recordó
lo ocurrido aquella mañana, miró el reloj. Eran las 12.
"En cualquier momento comenzaran a volver los otros... será mejor
que me levante..."
Con el movimiento despertó al durmiente, lo miró a los ojos
y le sonrió. Ya no quedaba nada por decirse; cada uno sabía
lo que necesitaba.
· Dime que me amas... - dijo, acercando sus labios a él.
· Te amo...
VIVIRÉ SIEMPRE ASÍ
ENAMORADO DIGAN LO QUE DIGAN
Y SERÉ PARA TÍ
PORQUE TU ERES UNO EN UN MILLÓN
FIN