Ha llegado a nuestro e mail un envío de ustedes, del artículo que escribe Paco Arce sobre la situación política actual. En vista de que el compañero hace alusión a un editorial de OPCIÓN, creemos que es necesario dar nuestro punto de vista sobre eso. Les pedimos que por favor nos lo difundan. Gracias.Siempre es una alegría presenciar la irrupción de un nuevo compañero en la lucha contrahegemónica en el Ecuador, en el ámbito de la comunicación, y más si se trata de un amigo como Francisco Arce.
Sin embargo, debo decir que los nuevos momentos implican nuevas formas de leer la política. El hecho inobjetable que se mantiene en el actual escenario es que la presencia de los partidos de izquierda y de las organizaciones populares que apoyan al gobierno, en espacios como los ministerios y algunas secretarías de Estado, muestran que la lucha al interior y fuera del régimen es (y debe ser así) por un proyecto político más ambicioso que una simple administración burocrática del Estado por cuatro años.
Es bueno saber que la izquierda no considera que lo de hoy es ya el poder popular; sería ridículo que así lo hiciera, porque ahí se evidenciaría una traición de los principios. Tan solo se trata de actuar hoy, desde dentro y desde fuera del gobierno por ese objetivo central. Eso es lo que se puede leer de la actitud de la izquierda; dejando de lado, claro, los prejuicios y actitudes naturales de revolucionarismo pequeñoburgués que pueden surgir en el camino.
La derecha ha tomado ventaja al interior del gobierno. Pero esto debería llevarnos a reflexionar el porqué. Una de las razones es no haber podido armar un proceso unitario amplio y fuertemente cohesionado en el bloque popular, que le den confianza al Presidente de la República para emprender en su proyecto de acabar con la corrupción y reactivar la producción, sin tener que ceder espacios a la presión de la derecha y el imperialismo.
Mientras más actitudes oportunistas, sectarias, y hasta racistas se expresen en el bloque popular, menos fuerza tendrá el proyecto de cambio frente a la arremetida de los grupos de poder.
Es triste e indignante leer declaraciones del dirigente de Pachakutik, Miguel Lluco, diciendo, por ejemplo, que si de él dependía, el MPD hubiera quedado fuera de la participación del gobierno. Así no se llega a ningún lado.
También son dañinas actitudes críticas que en su génesis pudieron ser sanas (como creo que es el caso de Francisco Arce) pero que luego se convierten en reaccionarias (que no es el caso del mencionado amigo y compañero), porque enfilan un ataque a las organizaciones que históricamente han venido construyendo en el Ecuador un proceso revolucionario, al que más bien hay que sumarse con ideas y contingente de masas. Le hacen el juego a la derecha, que a través de sus medios de comunicación, trata de llevar estas diferencias al punto del quiebre. Eso les conviene a ellos en su proyecto de mantenerse en el poder.
En todo caso, el reto hoy, para todos quienes nos dedicamos a hacer comunicación desde el espectro popular, es tratar de hacer política más con el cerebro y con el corazón, que con el higado. No es fácil, lo sé, pero los nuevos momentos nos exigen mayor esfuerzo de elaboración teórica y política.
Franklin Falconí
EDITOR DEL PERIÓDICO OPCIÓN