Plan Colombia:
Agresión criminal contra los pueblos

Cuando el Congreso de los EEUU  autorizó la suma de 1300 millones de dólares los que completarán los 7500 millones financiados por países europeos, se inició un plan de intervención en la región bajo el  pretexto de  enfrentar  la  producción  y  tráfico de  coca, afianzar  la democracia  y promover  los DD.HH en  Colombia. 

Del paquete económico destinado para la invasión, entre el 70 y 80% se destina para fines militares, -y de estos más del 60 %  se reparte en la  industria bélica norteamericana-. En  fin, con el  uso de una sofisticada tecnología militar norteamericana, la denominada «Guerra del Sur», inició en los   departamentos colombianos del Putumayo y Caquetá.

El doble discurso norteamericano quiso ocultar las verdaderas intenciones del Plan Colombia. Por un  lado, se ha promocionado la lucha contra el narcotráfico, y por otro, pocos son los resultados que  presenta  el gobierno  de norteamérica  respecto  de la sanción y educación a los consumidores, y del control de  los más de cien mil millones de dólares provenientes del narcotráfico que cada año se inyectan en  la economía  norteamericana. Como si no fuera suficiente, los nuevos monarcas yanquis, se encuentran considerando la intervención directa de su ejército ante el inminente fracaso frente a las organizaciones guerrilleras de Colombia.

La verdadera intención es la «erradicación» de los movimientos insurgentes y sociales de  América  Latina que constituyen un  obstáculo para  la implementación del modelo neoliberal que saquea y privatiza los recursos naturales y los servicios públicos  a  favor  de las Empresas Transnacionales  en  su  mayor  parte norteamericanas.

La   alianza  entre  Ejército  y Paramilitares, advertida por organismos  de Derechos Humanos, ya ha  provocado el éxodo de cerca de dos millones de campesinos que se  refugian en áreas urbanas, donde  no existen políticas de protección para ellos y sus familias. Aunque la justificación del «Plan Colombia» es la lucha contra el narcotráfico, «la  ofensiva que respalda EEUU, no se dirige contra áreas controladas por paramilitares y narcotraficantes. Los objetivos del «Plan Colombia» en  Colombia son los guerrilleros y su base social, pues el conflicto ha frustrado el acceso a los invaluables recursos de Colombia. 

Impactos en Ecuador

Los  impactos sociales, políticos, humanitarios, económicos y ambientales ya están en la región andina y particularmente en nuestro país, Ecuador. Por la aplicación del llamado Plan Colombia, empiezan a  sentirse con  fuerza en las provincias fronterizas con  Colombia. 

Según la  perspectiva  de  numerosos analistas  la conflictividad social  de la región  se agrava, no sólo  por la fragilidad social y política que en general vive la región andina, sino también por la  dramática crisis humanitaria por la que atraviesa la población que está siendo desplazada y  masacrada. El desplazamiento y las masacres de la población de Colombia por sus dramáticas dimensiones (un  millón quinientos mil colombianos  desplazados en su propio territorio, según algunas fuentes)  son la segunda mayor tragedia del mundo, después  de  Kosovo  y  por  los  graves  impactos  bélicos  y  ambientales, desbordará  inevitablemente hacia  las provincias  fronterizas ecuatorianas.

Hasta el año de  1998, Ecuador no estaba dentro de los planes de la DEA para combatir al narcotráfico, y  es a partir de que toma forma la iniciativa del Plan  Colombia del  gobierno colombiano,  en su versión  norteamericana, que Ecuador ingresa en la estrategia antidrogas.

El  gobierno ecuatoriano  a  espaldas del pueblo, entregó a los E.E.U.U. la Base de Manta que está convirtiéndose en un puesto de inteligencia electrónica y de comando del Plan Colombia.

Además de  los problemas originados por la concesión de la Base aérea, que según el Crnel. Carlos Brito, le ahorra al gobierno norteamericano alrededor de ocho mil millones de dólares (que es el costo de mantener un portaviones en operación en alta  mar) existe el riesgo de irreparables  daños ambientales por efecto de la expansión de los agentes  biológicos utilizados en el  exterminio de los cultivos de  coca.

Sobre el uso  del hongo Fusarium se  han producido graves denuncias respecto de los daños que puede producir en otras plantas y en las personas.

Los ecuatorianos dueños de fincas se están sumando a los desplazados de Colombia, en su  mayoría  mujeres y  niños, provenientes  de las  veredas y municipios del Bajo Putumayo colombiano:  Orito, Puerto  Asís, Valle  del Guamues, La Dorada y Puerto Leguízamo. Pues, existen  indicios  de que grupos paramilitares y de narcotraficantes  que operan en Colombia están comprando tierras e intimidando a los que no quieren venderlas y creando áreas  de control dentro de  las zonas limítrofes ecuatorianas. Las ciudades de las provincias fronterizas se están convirtiendo en sitios de  llegada de las bandas paramilitares, no existe el día en que no se escuche de ajusticiamientos, o extorsiones. 

 

*Tomado del periodico En Marcha 1081

 

 

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