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| La Hora,
Quito - Wednesday, October 30, 2002 |
Pachakutik con más de 10
diputados
IPS - LA HORA
Aunque la primera ronda de las elecciones se celebró el 20 de
este mes, el escrutinio encargado a una empresa privada apenas
superó 50 por ciento de los votos. Sin embargo, las tendencias
indican que los candidatos indígenas contaron con más de 12 por
ciento de los votos.
Según el escrutinio primario, el Movimiento de Unidad
Plurinacional Pachakutik-Nuevo País, brazo político de la
Confederación de Nacionalidades Indígenas (Conaie), obtuvo entre
10 y 11 diputados de los 100 que integran el Congreso legislativo.
El Movimiento contribuyó asimismo con el primer lugar alcanzado
por el coronel retirado Lucio Gutiérrez, candidato presidencial
del Partido Sociedad Patriótica, quien logró 20,73 por ciento de
los sufragios.
La Sierra fue clave
Los votos escrutados indican que las provincias serranas de
Pichincha, Cotopaxi, Chimborazo, Azuay, Imbabura y Bolívar
eligieron diputados indígenas.
Pachakutik también espera obtener triunfos en las orientales
provincias amazónicas de Zamora Chinchipe, Morona Santiago, Napo
y Sucumbíos, aunque no todos los candidatos son indígenas porque
el movimiento forma parte de una alianza electoral con
organizaciones sociales y el partido de Gutiérrez.
Sin embargo, el primer candidato presidencial indígena de Ecuador,
Antonio Vargas, ex presidente de la Conaie y líder de la Federación
Ecuatoriana de Indígenas Evangélicos, no recogió más de 0,5
por ciento de los votos.
Al Parlamento Andino
El dirigente Luis Macas, seguramente electo como diputado del
Parlamento Andino, dijo que el avance indígena en el ámbito
electoral es parte del progreso en otras áreas de la vida social,
política y cultural.
Los 25 escaños del Parlamento Andino se dividen en cinco bancas
para cada país miembro: Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y
Venezuela, aunque sólo los electorados de Venezuela y Ecuador han
elegido en forma directa a sus representantes.
"El triunfo de nuestros hermanos en diversas provincias es la
consolidación de una mirada plurinacional del país en la que se
expresa la diversidad cultural y en la que el otro deja de ser
consumidor de política para ser actor'', dijo Macas.
De los 11,5 millones de ecuatorianos, 3,5 millones son indígenas,
repartidos en 11 etnias. La principal es la quechua, que habita la
región de la Sierra y la Amazonia u Oriente.
Los awa, chachi, epera y tsáchila pertenecen a la costa del océano
Pacífico, y los cofán, siona, secoya, huaorani, achuar, shuar, a
la Amazonia.
"Con su lucha, las comunidades han ido ganando espacios en la
vida pública del país y pasaron a tener una presencia importante
en la agenda política, ahora se acerca incluso la posibilidad de
gobernar el país", aseguró Macas.
Buena administración
El dirigente indígena puso como ejemplo de buena administración
y participación equitativa, el ejercicio del poder en alcaldías
y gobiernos provinciales.
Las 27 alcaldías gobernadas por indígenas han sido reconocidas,
en mayor o menor medida, por aplicar proyectos de desarrollo en
colaboración con organizaciones no gubernamentales o agencias de
la Organización de las Naciones Unidas (ONU).
La Organización de las Naciones Unidas para la Ciencia, la
Educación y la Cultura (UNESCO) premió a la alcaldía de
Cotacachi, en la provincia de Imbabura, por su gestión
participativa.
El alcalde, Auki Tituaña, obtuvo en 1996 algo más de 50 por
ciento de los votos, pero en 2000 logró más de 85 por ciento de
los sufragios, atrayendo inclusive a los mestizos, quienes antes
de 2000 no votaban a candidatos indígenas.
En general, los adversarios políticos no critican la gestión
municipal indígena, pero sí el intento de las etnias por lograr
reconocimiento legal a la justicia que aplican en comunidades y
jurisdicciones indígenas, y que pretenden armonizar con las leyes
nacionales.
Protagonismo municipal
Una característica de la gestión indígena es el protagonismo de
las asambleas municipales, donde los representantes de la
comunidad analizan el presupuesto, deciden las prioridades y
controlan las inversiones.
Según Ricardo Ulcuango, diputado electo por el Movimiento
Pachakutik, primero fue la lucha por la tierra, "que nunca se
termina", la educación bilingüe, la cultura, la
nacionalidad y la participación social y política.
"Aunque hemos progresado en todos los ámbitos, incluso el
económico, todavía la mayoría de nuestra gente en el campo y la
ciudad sufre la discriminación económica, y además el racismo
no se ha terminado totalmente en nuestro país'', afirmó Ulcuango.
Otro desafío
A juicio de Macas, fundador de la Conaie y actual rector de la
Universidad Intercultural de los Pueblos Indígenas, la
posibilidad de llegar al gobierno nacional junto a Gutiérrez es
un desafío más.
"Ushay en quechua es poder, que es perfeccionar las
condiciones de vida, la capacidad de desarrollarnos colectivamente,
desde el aporte de los distintos espacios. El gobierno puede ser
una instancia más de construir el ushay", sostuvo.
Para algunos analistas, el pasaje a la segunda vuelta electoral de
Gutiérrez y Noboa manifiesta el rechazo popular a los partidos
tradicionales que han gobernado el país desde la restauración
democrática de 1979.
Gutiérrez, quien protagonizó una rebelión de oficiales
militares e indígenas en 2000, echó por tierra los pronósticos
de las encuestas, que lo ubicaban en tercer lugar.
El 21 de enero de e se año el movimiento indígena y oficiales
militares se levantaron contra el gobierno de Jamil Mahuad y
provocaron su caída.
En la madrugada del 22, los jefes de las fuerzas armadas dieron un
golpe de Estado a favor del entonces vicepresidente Gustavo Noboa.
"Hoy es un día muy duro, un día de lágrimas. Pero la
historia no termina acá", dijo entonces Macas.
El proceso histórico
Para el antropólogo Antonio Rodríguez, director técnico de la
Coordinación de Gobiernos Locales Alternativos que agrupa alcaldías
vinculadas al movimiento indígena y otras organizaciones
sociales, es importante ubicar el proceso histórico de la población
indígena.
"Tenemos que entender a la comunidad como unidad creativa de
la vida cotidiana del movimiento indígena. Es ahí donde se
construye una manera distinta de relacionarse entre los seres
humanos, donde la 'minga' (trabajo colectivo) y la solidaridad se
imponen", aseguró Rodríguez.
El antropólogo explicó que la "historia de rebeldía del
movimiento indígena ecuatoriano" es larga y recordó que en
las primeras décadas del siglo XX se destacaron mujeres como
Dolores Cacuango y Tránsito Amaguaña.
Ellas crearon el primer sindicato agrícola del país, dirigieron
las primeras huelgas campesinas e indígenas, fundaron la Federación
Ecuatoriana de Indios y las escuelas campesinas en las que por
primera vez se enseñó en lengua quechua.
"Tuvo que pasar casi medio siglo para que el movimiento indígena
volviera a irrumpir en la vida nacional, en junio de 1990, cuando
se lleva a cabo el levantamiento del Inti Raymi", dijo Rodríguez,
en referencia a las protestas y movilizaciones sin precedentes de
la Conaie, que se prolongaron durante una semana.
Comienza la historia
• La historia no terminó el 21 de enero del 2000, solo volvió
a comenzar, de acuerdo con Luis Macas. "La historia de las
comunidades indígenas está comenzando cada día", asevera
ahora el dirigente al recordar aquella rebelión.
• La nueva Constitución, en vigor desde 1998, estableció los
derechos colectivos de los pueblos indígenas y el carácter pluriétnico
y multicultural del país.
• Junto a las reformas constitucionales, se ratificó el
Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo, que
reconoce los derechos indígenas.
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