Guillermo Navarro Jiménez  

Coordinadora de Movimientos Sociales
¿Nueva Izquierda o Vieja Social Democracia?

Quito, mayo del 2001


COORDINADORA DE MOVIMIENTOS SOCIALES
 NUEVA VARIANTE DE LA VIEJA SOCIALDEMOCRACIA 

“Todos tenemos el deber de alejar al proletariado de las asambleas amarillistas y de las “falsas instituciones representativas”. Todos tenemos el deber de luchar contra los ataques y las represiones reaccionarias”

José Carlos Mariátegui

  

Antecedentes

En la lucha política del Ecuador contemporáneo, se observa una clara discrepancia entre la Coordinadora de Movimientos Sociales (CMS), con una serie de organizaciones de masas, de frente amplio, como es el caso del Parlamento de los Pueblos de Pichincha, y con los movimientos y partidos de la izquierda marxista. En el marco de estas disputas, la cúpula de la CMS pretende constituir una suerte de “nueva izquierda”, contraria a la cual se ubicaría la que, según ellos sería la “izquierda tradicional”, constituida por las organizaciones, movimientos y partidos mencionados. 

Ante lo anterior, hemos considerado importante preparar el presente análisis, para desentrañar cual es el origen del pensamiento de la cúpula de la CMS, así como sus alcances y limitaciones, para, a más de reconocer cual es la posición política que defiende, determinar la ubicación que le corresponde en el campo del espectro político de los movimientos y partidos políticos en el Ecuador. 

Finalmente pretendemos ayudar a que los grupos dominados, puedan disponer de un instrumento que ayude a clarificar su pensamiento y, de ser posible, les induzca a un nuevo alineamiento consciente, a una efectiva y conducente militancia en los movimientos y partidos se proponen la transformación del capitalismo, de las relaciones de explotación que le son inherentes, causa fundamental, primaria, de las condiciones de marginalidad y pobreza  en que se halla sumida la mayoría de ecuatorianos. 

En consecuencia con lo antes dicho, este no es un estudio para la discusión académica, no obstante lo cual no olvida mantener la rigurosidad que ello exige. Es un documento de combate de los grupos dominados, contra las propuestas y le pensamiento reformista, social demócrata, que pretende reemplazar a las fuerzas transformadoras, sobre la base de un discurso demagógico como lo demostraremos inmediatamente.   

Documentos utilizados para el análisis  

El presente estudio se sustenta en los siguientes documentos: 

  1. El documento denominado “Rendición de Cuentas”, puesto a consideración, por el Comité Ejecutivo de la CMS, en la reunión de la Asamblea Nacional de la Coordinadora de Movimientos Sociales, realizada en la ciudad de Quito el 6 y 7 de octubre del 2000;
  1. Los estudios contenidos en el periódico “La otra historia. Pensamiento y Acción de la Coordinadora de Movimientos Sociales”, Abril del 2001, Año 1, Nº 1.; y,
  2. El programa de la cúpula de la CMS contenido en el periódico antes citado.

 

Contenidos del estudio

Los documentos antes citados, recogen una serie de conceptos y aseveraciones que es indispensable analizar, a objeto de avanzar en el debate político que permitirá descubrir la base ideológica que subyace en las posiciones de la cúpula de la CMS, el rol real que juega en el marco del proceso político y de transformación de la sociedad ecuatoriana. Para con ello, ubicarla adecuadamente en el escenario político del país. 

A objeto de alcanzar los objetivos mencionados el estudio se divide en los siguientes puntos: 

I.                    La cúpula de la CMS y su comprensión del Frente Amplio;

II.                 El carácter del programa de la cúpula de la CMS;

III.               El problema del poder;

IV.              El análisis social y la alianza de clases propuestos por la cúpula de la CMS;

V.                 Percepción de la cúpula de la CMS sobre el método de conocimiento;

VI.              El concepto de lo democrático de la cúpula de la CMS;

VII.            El posicionamiento respecto a las privatizaciones 

I. La cúpula de la CMS y su comprensión del Frente Amplio 

La cúpula de la CMS pretende constituir un frente amplio, como lo señala la autodefinición que formula  en respuesta a la pregunta ¿Qué es la CMS?, planteada en el artículo “CMS: La diversidad organizada”, incluido en el periódico ya mencionado. Efectivamente, en aquel establece que: “Es una corriente de coordinación social-política-cultural que aporta a la confluencia y unidad programática, estratégica y táctica de las organizaciones sociales y promueve la identidad de cada organización, con el fin de construir diversas formas de poder orientadas a asumir la conducción de nuestra Patria para refundar la República”, definición de la que, para los fines del presente análisis, es necesario resaltar la contradicción entre la “unidad programática, estratégica y táctica de las organizaciones sociales” –se entiende de las que forman parte de la CMS- con la promoción de “la identidad de cada organización”. 

Efectivamente, si se acepta que el Frente Único, como lo define Mariátegui: “No anula la filiación de ninguno de los que lo componen. No significa la confusión ni la amalgama de todas las doctrinas en una doctrina única. Es una acción contingente, concreta, práctica. El programa del frente único considera exclusivamente la realidad inmediata, fuera de toda abstracción y toda utopía”, agregando que: “Dentro del frente único cada cual debe conservar su propia filiación y su propio ideario. Cada cual debe trabajar su propio credo”, por lo que: “Formar un frente único es tener una actitud solidaria ante un problema concreto, ante una necesidad urgente. No es renunciar a la doctrina que cada uno sirve ni a la posición que cada uno ocupa en la vanguardia”[1], hemos de concluir que el frente único tiene las siguientes características: 

  1. No anula la filiación ni el ideario;
  1. No pretende la amalgama de las doctrinas en una doctrina única;  y,
  1. No exige la renuncia ni a la doctrina ni a la posición que ocupa en la vanguardia.

Condiciones cuanto más exigibles e imperativas en el caso de un frente amplio,  el cual, a diferencia del frente único, no se constituye bajo una unidad de clase, como lo propone el segundo. En otros términos, cualquier frente amplio debe respetar la independencia ideológica y doctrinaria de sus miembros, y, en consecuencia, no puede proponer, como lo hace la definición de la cúpula de la CMS, “la unidad programática, estratégica y táctica”, ya que, en tanto los programas, por definición, implican la existencia de un cuerpo conceptual y teórico  único y predeterminado, explícito o implícito, lo estratégico y táctico hacen a lo doctrinario.

Efectivamente, si se acude a las definiciones que sobre programa contiene cualquier diccionario o texto, por elemental que este sea, encontramos que un programa no es más que la suma de subprogramas, proyectos, acciones, cuya ejecución se atiene a lineamientos estratégicos y tácticos, por manera de constituir un cuerpo armónico y concurrente hacia objetivos predeterminados. Acciones, proyectos y subprogramas, cuya ejecución dispone de responsables claramente predeterminados, en el marco de una determinada estructura jerárquica. 

Por todo lo antes dicho, la CMS no constituye, como lo presume y algunos entienden un frente amplio, es un movimiento que aglutina a organizaciones que aceptan y adoptan un programa, una estrategia y una táctica única.  Este es, sin lugar a dudas, el mayor engaño de la cúpula de la CMS, el cual, por cierto, permite el aglutinamiento de las organizaciones que no entienden que lo que se pretende es anular su identidad, y que, sobre todo, no reflexionan profundamente sobre el cuerpo teórico e ideológico al cual adhieren, dejándose cautivar por un discurso ampuloso, meloso, atractivo, principalmente  para la pequeña burguesía, que se ha convertido en el principal componente de la CMS[2].       

 II. La nueva y la vieja izquierda según la cúpula de la CMS

Antes de proceder al estudio y análisis del programa propuesto por la cúpula de la CMS, marco de la unidad del frente amplio que supuestamente proponen como quedó mencionado, es necesario hacer referencia a la actitud que es previsible por parte de la cúpula de la CMS ante el análisis que proponemos, la descalificación mediante la acusación de que en tanto la cúpula de la CMS constituye la “nueva izquierda ecuatoriana”, todos sus detractores no son más que miembros de una izquierda anacrónica, tradicional. 

La cúpula de la CMS afirma que: “a pesar de que hablamos de una nueva democracia participativa, no hemos sido capaces de generarla en nuestros propios espacios. Reproducimos la vieja práctica de la condena moral de las diferencias, en lugar de abrir un debate político de las diferencias”, afirmación que, a más de descubrir una de las causas de la falta de unidad en el movimiento social liberador, permite reconocer que la “rendición de cuentas”no tiene como propósito el enmendar las posiciones  divisionistas. Efectivamente, la inconsistencia del propósito se demuestra por la persistencia que exhibe el Comité Ejecutivo, cuando continua en su política de descalificar posiciones que no le son afines. No de otra manera deben calificarse aseveraciones como las contenidas en la siguiente cita: “Esto fue utilizado por algunos núcleos de la vieja izquierda para buscar controles aparatistas de Parlamentos, como el de Pichincha y Guayas, apuntalados en un discurso radical y en el culto a la personalidad de uno o dos dirigentes medios” (las negrillas son nuestras), cita que exige algunas precisiones imprescindibles. 

El calificativo de “vieja izquierda”, es un argumento exhibido, en el mundo entero, por las fuerzas más reaccionarias y conservadoras, por la socialdemocracia y por los denominados “movimientos sociales” al inicio de su gestión, propuesta que ha variado muy importantemente, como parte del proceso de la propia maduración de los movimientos sociales, lo que ha determinado que actualmente, los sectores más avanzados  reconozcan la necesidad de conformar partidos de izquierda revolucionaria y establezcan los límites de los movimientos sociales. En esa perspectiva se inscriben las declaraciones de, por ejemplo, de Eric Toussaint, director del Comité por la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo (CADTM), con sede en Bruselas, Bélgica,  una de las organizaciones más comprometidas en la reflexión y acción antiglobalizadora neoliberal, quien ante la pregunta de que: “¿Según esa interpretación el surgimiento de estos nuevos actores sociales permitiría pensar en la resolución de la crisis de ideas de la izquierda <tradicional>?”, contesta que:  “No quiero decir eso tan tajantemente. Y no pienso que no se necesiten partidos de izquierda. No es mi conclusión. Simplemente, lo que subrayo, es que hoy por hoy hay movimientos sociales más radicales y más capaces de tomar iniciativas que la mayoría de los partidos de izquierda a nivel mundial. Por ejemplo, siento que el Movimiento de los Trabajadores Sin Tierra de Brasil (MST) es más capaz y tiene más voluntad de tomar iniciativas a favor de los oprimidos que el mismo Partido de los Trabajadores.  Esto sin hablar de las crisis  del Frente Sandinista de Nicaragua, del FMLN salvadoreño o de la URNG de Guatemala, que viven una tendencia evolutiva preocupante”, cita de la que se desprende un reconocimiento expreso de la necesidad de partidos de izquierda, de la llamada izquierda “tradicional”, si se mantiene coherencia con los principios ideológicos del entrevistado. 

Para que no queden dudas respecto a lo antes afirmado por nosotros, debe señalarse que,   en la misma entrevista, Toussaint, ante la pregunta de sí: “¿En este marco de fondo de la reflexión, cuál es el espacio para los partidos de izquierda y cuál el de los movimientos sociales?”, responde: “No tengo una idea acabada al respecto como para adelantar opciones definitivas. Pienso que en algunos países es preciso refundar partidos de izquierda radical a partir de movimientos sociales pero manteniendo una estricta diferencia entre movimiento y partido”, a lo cual adiciona que no cree: “que sea adecuado transformar  los movimientos sociales en partidos. Si no, especialmente, apoyar la formación de partidos de los trabajadores, de los oprimidos, sean éstos campesinos, obreros, maestros etc”, cita que igualmente advierte sobre lo inadecuado y la improcedencia de la decisión de la cúpula de la CMS de iniciar la afiliación de sus miembros como es de conocimiento público, ya que ello hace a la constitución de movimiento político, natural antecedente de una acción política única, lo que, igualmente niega el carácter de frente amplio, como pretende la cúpula de la CMS. 

Más adelante Toussaint agrega que: “Estoy seguro que hay fuerzas de izquierda que, incluso, estarían dispuestas a participar de este proceso sin exigir liderazgos de ningún tipo”, clarificando, más adelante, que: “El movimiento social no tiene el mismo nivel de exigencia que los partidos de izquierda. Sobre todo es diferente la relación de unos y otros con el poder. Un partido político tiene una estrategia de relacionarse o de tomar el poder. Para los movimientos sociales no es la finalidad primera”. Cita última que constituye una crítica expresa para al cúpula de la CMS cuando se plantea construir “el poder desde el poder”, por ejemplo, aspecto sobre el cual volveremos más adelante. 

Insistiendo, entonces, el uso del calificativo “izquierda tradicional” por parte de la cúpula de la CMS, tiene por objetivo descalificar y, principalmente, connotar una supuesta falta de vigencia del pensamiento marxista, con todas sus categorías y conceptos, a más, por cierto, de los partidos de la izquierda revolucionaria que defienden las tesis marxistas. Al respecto, a mas de suscribir la afirmación de Vivianne Forrester cuando establece: “cuantos términos caen en el encanto del desuso: “ganancia”, por cierto, pero también, por ejemplo, “proletariado”, “capitalismo”, explotación”, ¡incluso esas “clases”por ahora impermeables a toda “lucha”!,  ratificamos con ella que: “Sin embargo, su contenido hace necesario rescatar estas palabras del índice, caso contrario su contenido oculto, jamás expresado ni verificado, es prolongado sin fin. Castrado de estos términos ¿cómo podría el lenguaje rendir cuentas de la Historia, que está cargada de ellos y continúa acarreándolos en silencio?, y que: “Si a esos vocabularios, herramienta del pensamiento capaces de expresar los sucesos, no sólo se los declara sospechosos sino que se los decreta faltos de contenido, y si en su contra se esgrime la más eficaz de las amenazas la del ridículo”[3] cita esta última que corresponde, precisamente, a la actitud asumida por el Comité Ejecutivo de la CMS, el que cree que basta el calificativo de “vieja izquierda” para invalidar el pensamiento marxista, decantarlo de contenido, a pesar de las flagrantes evidencias que en contrario  hoy por hoy devela incluso la globalización neoliberal, al poner en evidencia la absoluta validez de la Ley General de la  Acumulación y Concentración Económica, la referida al ejército industrial de reserva mundial, o, la tendencia mundial y nacional de retomar el análisis de la economía política, ante la imposibilidad de encontrar una solución a las desigualdades propias del capitalismo, a las relaciones de explotación, en el marco de las propuestas  de los denominados “movimientos sociales y con la participación de los llamados “actores sociales”, como es fácilmente apreciable si se juzgan, por ejemplo, las inocuas e intrascendentes “propuestas de solución” contenidas en el libro “Como salir del liberalismo”, del principal ideólogo del pensamiento referido a los movimientos sociales, el sociólogo de la derecha francesa, Alain Tourain. 

A mas de nuestra reafirmación, es necesario preguntarnos ¿cuál es la nueva izquierda?, y, vista la afirmación de la cúpula de la CMS, debe concluirse que según el Comité Ejecutivo es el Comité Ejecutivo de la CMS. Si ello es así, vale analizar la esencia del pensamiento propio de la cúpula de la CMS contenida en los documentos ya mencionados, lo que nos permitirá reconocer que el pensamiento no es nuevo ni original, que corresponde a las posiciones ideológicas y políticas de la vieja socialdemocracia, y, a los planteamientos que, desde esa perspectiva, se han planteado en distintos momentos de la historia del Ecuador, a partir de los años 70, como lo comprobaremos fehacientemente.

Para ello valga adelantar que entendemos por posiciones socialdemócratas, con Trotsky,   a aquellas actitudes reformistas en el marco de la sociedad burguesa así como a la adaptación de la legalidad de esta, lo que determina que se eduque a las masas en la idea de la inconmovilidad del Estado burgués, posición que adoptan seudo socialistas que sueñan con que la minoría explotadora se someta pacíficamente a la mayoría explotada[4], gracias, en su entendimiento, a ejercicios de “ciudadanía” demandados por problemas temporales y cumplidos a través de “actores sociales”, sueños que, por otra parte, se originan en el no entender que: “La república democrática es la mejor envoltura política que puede revestirse el capitalismo, y, por lo tanto, el capital, al dominar (. . .) esta envoltura, que es la mejor de todas, cimenta su Poder de un modo tan seguro, tan firme, que no lo conmueve ningún cambio de personas, ni de instituciones, ni de partidos dentro de la república democrática burguesa”[5], supuestos todos a los cuales adscribe la cúpula de la CMS, como puede apreciarse en el análisis de su programa, incluido en el siguiente punto.  

II. El carácter del programa propuesto por la cúpula de la CMS

El análisis del programa, considerado el núcleo de la unidad propuesta por la cúpula de la CMS, es importante para descubrir su real contenido, reconocer cual es su ubicación ideológica, cuales son sus reales objetivos y alcances, desprovisto de toda la ampulosidad del discurso propio de toda la cúpula de la CMS.   

El programa de la cúpula de la CMS expresa, por escrito de uno de sus teóricos Javier Guachamin que: “En lo inmediato, debemos luchar por una sociedad con un mercado regulado por la presencia de un Estado fuerte y armado de políticas redistributivas y visión de largo plazo”, cita sobre la base de la cual puede afirmarse que, la cúpula de la CMS no pretende afectar al capitalismo, dado que acepta la existencia del mercado, elemento crucial para la subsistencia del capitalismo, y reclama un “Estado fuerte”, que cumpla el rol redistributivo, lo que, como es ampliamente conocido, forma parte del recetario social demócrata más recalcitrante, que condujo a la estructuración del llamado “Estado de Bienestar”, modelo de desarrollo capitalista agotado hasta el punto que propicio y permitió, precisamente, la imposición del denominado modelo neoliberal. La cúpula de la CMS, a través de uno de sus teórico, entonces, nos presenta un programa que pretende recrear nuevamente el Estado de Bienestar, cuya caducidad e inviabilidad es irrefutable.  

En la misma línea que Guachamin, y en este caso debemos suponer que corresponde al pensamiento conjunto de la cúpula de la CMS, ya que el artículo no tiene firma de responsabilidad, afirma que: “No se trata simplemente de darle rostro humano al neoliberalismo y al capitalismo, sino de apuntar a un nuevo sentido de la vida, a un nuevo modelo”[6], para inmediatamente luego pasar a enunciar los detalles de su programa, cita de la que se rescata para el análisis “el apuntar a un nuevo modelo”, ya que, el apuntar a “un nuevo sentido a la vida”, no dice absolutamente nada, ni conceptual ni teóricamente, es una simple frase sin contenido, que dice todo pero, al mismo tiempo, no dice nada. 

Veamos entonces cual es el “nuevo modelo” al que apunta la estrategia de la cúpula de la CMS.  

  1. Si aceptamos que un proyecto por definición es un modelo, debemos aceptar que el modelo planteado por la cúpula de la CMS para “refundar la República” no es otro que aquel cuyo objetivo es: “el impulso a un proyecto económico basado en el trabajo y la producción y en la participación de todos los sectores (economía pública, economía privada y economía comunitaria)”, modelo respecto al cual valen formular las siguientes observaciones:

a.         Es admirable, por decir lo menos,  la osadía intelectual que implica promover un modelo económico con la tontería de basarla en el trabajo y la producción, como si fuese posible el hecho económico sin la participación del trabajo y que no tenga por objetivo la producción; y,

b.         La refundación de la República que se propone con la participación de los tres sectores mencionados, no constituye novedad alguna, si se recuerda que esos son, precisamente, los que constan en el texto de la Constitución de la República del Ecuador de 1978, el que si bien agregaba como cuarto sector el de la economía mixta, no es relevante para el análisis si recordamos que aquel se constituye con la participación del sector público y el privado. La cúpula de la CMS propone, entonces, refundar la República del Ecuador en los términos acordados por la sociedad burguesa y capitalista en 1978. ¡Vaya refundación”. 

  1. Ahora bien como el análisis anterior se sustentó en el aceptar que todo proyecto es un modelo, y como la cita corresponde el acápite Visión, lo que podría ser utilizado para descalificar lo antes aseverado, como es táctica habitual, es necesario volver sobre la definición que del nuevo modelo incluye la cúpula de la CMS en los Objetivos del acápite Nueva economía, punto en el cual se expresa que: “vamos a construir un modelo económico orientado a la producción y al trabajo, con la participación de un Estado eficiente y responsable, de una empresa privada con responsabilidad social y ecológica y una economía popular y comunitaria. Una economía autocentrada, que consolide el mercado interno e impulse la unidad andino-bolivariana y latinoamericana, como basamento para la participación en el mercado internacional”, cita, respecto a la cual, deben establecerse las siguientes observaciones:

a.         Se mantiene la tontería de “construir un modelo orientado a la producción y el trabajo”; 

b.         Se insiste en la permanencia de la propiedad privada, en el marco del “nuevo modelo”, lo cual igualmente denuncia, a la vez que comprueba, que el “cambio” de modelo propuesto se restringe al reemplazo de la política neoliberal por otra política económica, ineludiblemente ligada a la formación económica y social  capitalista, toda vez que no se elimina la propiedad privada, por lo que la unidad estructural del capitalismo queda intocada y, en consecuencia, se propugna el mantenimiento del capitalismo que dice combatirse; 

c.         Incluye un elemento adicional a los antes mencionados: el concepto de economía autocentrada, el cual, por cierto, es aún más viejo, en la historia económica del Ecuador, que las áreas económicas propuestas como básicas para “refundar la república”. Efectivamente, ese modelo fue planteado por la dictadura del General Rodríguez Lara, en 1972, como lo comprueban los contenidos del denominado “Plan Nacional de Transformación y Desarrollo” y la “Filosofía y Plan de Acción del Gobierno Nacionalista y Revolucionario”, como es fácilmente aprensible, por superficial que sea la lectura que se les preste. La diferencia, por cierto, radica en que la dictadura militar, con mayor pudor que la cúpula de la CMS no pretendió, ni por asomo, que con su programa se refundaba una nueva República. 

Si bien el análisis anterior, a más de resaltar el rancio abolengo histórico y la fuente de la que devienen las propuestas de la cúpula de la CMS y permitir reconocer el carácter reformista de su modelo, es necesario completarlo con un estudio más minucioso de sus propuestas, el que permitirá reconocer cual su actitud ante los trabajadores, cuales son los destinatarios reales de los esfuerzos que despliega la cúpula de la CMS, e, incluso, las falencias técnicas que presenta, desde la óptica de su funcionamiento del propio sistema capitalista. Las puntualizaciones necesarias son las siguientes: 

a.                       En relación con los trabajadores, la propuesta del programa de la cúpula de la CMS establece que se adoptaría una “Política de salarios y remuneraciones” cuyo fundamento es: “el pago justo y equitativo en base del tiempo de trabajo empleado”  (las negrillas son nuestras), con lo que se alinea, precisamente, con las tesis más recalcitrantes, que esgrimen,  defienden, precisamente los apologistas mayores del capitalismo, ya que, como es conocido, la base de la discrepancia entre los defensores del capitalismo y los marxistas, radica en que en tanto la burguesía plantea que su salario es justo por cuanto corresponde al tiempo trabajado, nosotros sostenemos que aquel debe corresponder al valor generado por el trabajo, el cual incluye, a más del salario de los trabajadores, generalmente identificado con el tiempo del trabajo, la plusvalía generada, la cual, es la base de la explotación de los trabajadores y obreros y la fuente de la acumulación y de concentración del poder económico. En otros términos, la cúpula de la CMS adhiere al concepto que perpetúa, precisamente, las relaciones de explotación capitalista. ¡Vaya forma de combatir al capitalismo salvaje al cual dice oponerse! 

b.                       Si el modelo de la cúpula de la CMS es cicatero con los trabajadores, no lo es con los empresarios, con la burguesía el modelo de la cúpula de la CMS es pródigo. Veamos algunos de los beneficios adicionales que plantea, a más de la propuesta ya mencionada de mantener las relaciones de explotación: 

-                    El programa de la cúpula de la CMS, propone bajar las tasas de interés  afirmando, simultáneamente, que: ‘Tampoco se debería buscar una reducción acelerada del ritmo inflacionario a costa de un nuevo esfuerzo recesivo”, políticas que en consuno, como es ampliamente reconocido en el análisis macroeconómico, crean un mecanismo de transferencia real de ingresos hacia quienes concentran el crédito, esto es hacia los grupos burgueses dominantes.  

-                    Propone: “Elevar la productividad para mejorar la competencia en el mercado mundial” bajo el pretexto de: “no transitar por el camino de la reducción del costo de la mano de obra”, propuesta que merece, mínimamente, las siguientes observaciones. En primer lugar, vale advertir que la elevación de la productividad, si se mantienen las relaciones capitalistas de producción, no significa otra cosa que la elevación del grado de explotación de los obreros y trabajadores, vía incremento de la plusvalía relativa. En segundo lugar, acaso la cúpula de la CMS se ha preguntado ¿para qué sirve en las sociedades capitalistas la competitividad? ¿ Quiénes son los que compiten?, ¿Cuáles los beneficiarios?. Seguramente les son totalmente ajenas las reflexiones que establecen que. “La competitividad sirve de pretexto no solo a los innumerables excesos cometidos en su nombre, sino también a las degradaciones tan crueles, aunque menos espectaculares, de las condiciones de trabajo y de vida. Sirve para presentar esas explotaciones como lógicas, indispensables y por lo demás favorables a los ojos mismos de los explotados”,  pensamiento al que agrega Viviane Forrester, descubriendo el objetivo de la “elevación de la competitividad anunciada por la cúpula de la CMS, que la invocación de aquella: “No tiene otro objetivo que el beneficio, el beneficio a toda costa, cuyo papel continúa siendo ignorado  cada vez, mientras que el conjunto de las poblaciones supuestamente han de acatarlo de manera inconsciente y, so capa de competitividad, otorgarle el derecho a una prioridad absoluta a la cual hay que plegarse de forma a la vez imperativa e irremediable”, cuando de verdad de lo que se trata es de: ”So capa de competencia, se trata de fomentar una carrera hacia un lucro sin límite, de tener por imposible el menor rechazo y por ridícula la menor (. . ) Se trata de presenciar como espectadores esas pruebas en que cada uno de los campeones en liza deberá superar a los demás antes de ser a su vez sobrepasado en la explotación de la mayoría, con el corolario de unas consecuencias dramáticas: tragedias sociales, regresión mundial y relegación de cualquier idea de civilización, primero negada y luego en peligro de ser aniquilada”, sin entender que: “Aquí se revela la impostura general: vemos perfectamente que no existen conflictos reales entre los clubes rivales sino un entendimiento cordial. La competitividad se reduce a esas competiciones organizadas por clubes privados entre sus socios, dentro del club y sin repercusiones extremas. Cierto que cada cual los afronta convencido en su fiebre por ganar, pero la puesta es íntima: cada cual sigue siendo en verdad solidario de todos y todos miran en la misma dirección. Los competidores están unidos entre sí por su común pertenencia al club. Este funciona tanto mejor cuanto que las competiciones, cuyos resultados no influyen para nada en el equilibrio o los desequilibrios ambientales, son parte integrante de su buen funcionamiento”[7]. 

-                    Finalmente valga anotar que la elevación de la competitividad, no puede dejar, en el capitalismo, de pasar por la reducción del “costo de la mano de obra”, sea por despidos o por la política de establecerlo sobre la base del “tiempo trabajado”. Lo primero, se entiende fácilmente si se familiariza con los conceptos de la composición orgánica del capital, si se reconocen los resultados arrojados por la política neoliberal puesta en práctica agresivamente en todos los países capitalistas. En el caso de lo segundo, por el análisis ya incluido al respecto. 

En conclusión, la aseveración de la cúpula de la CMS y de sus teóricos de que lo que se trata es de construir un nuevo modelo, alternativo al “capitalismo salvaje”, son frases hueras, engancha tontos. Su objetivo es la mantención de un capitalismo  acicalado en la retórica, sustentado en una vieja palabrería y propuestas de la social democracia internacional y de la ecuatoriana, inscrita en la “Filosofía y Plan de Acción del Gobierno nacionalista y Revolucionario” de la dictadura militar de Rodríguez Lara, que hoy pretende remozarse con el simple uso de nuevas denominaciones para viejas recetas. 

Sin embargo de todo lo antes dicho, como el teórico de la CMS Javier Guachamin se manifiesta sobre la existencia de una segunda perspectiva temporal, cuando indica que: “En el mediano plazo, el objetivo debe ser, resolver el dilema de cómo construir una alternativa creíble al sistema del capital, a partir de una crítica al mismo en sus formas más salvajes y en el sentido de reinsertar la economía en la sociedad, sometiéndola a los imperativos sociales y ecológicos”[8], es indispensable analizar el contenido de la propuesta para el mediano plazo.

La cita anterior acepta  la existencia de capital y, ante ello propone: “construir una alternativa creíble”, alternativa que, por oposición y dado la supuesta oposición al capital como mencionado, no puede ser el propio capitalismo. 

Bajo este entendido, es necesario incluir un análisis que permita comprobar si el propósito de Guachamin es real, verdadero o si, al igual que lo comprobado respecto al modelo de la cúpula de la CMS no es más que otro recurso retórico y, en consecuencia, falso, decantado de un objetivo real, verdadero. Veamos entonces que entiende Guachamin por un “sistema alternativo creíble”, y cual es la estrategia que propone para construirlo, para alcanzarlo. 

La primera sorpresa que nos depara el propio Guachamin, no es otra que el “sistema alternativo creíble”, supuestamente alternativo al sistema de capital, no es posible de construirlo, dada una supuesta inviabilidad. Efectivamente, Guachamin afirma que: “Si se piensa en términos de viabilidad, hay que anotar que ninguna estrategia que se oriente a combatir el dominio transnacional y a transformar las relaciones mismas que lo sustentan, son viables en el mundo actual” (las negrillas son nuestras). El planteamiento de la cúpula de la CMS, vuélvese entonces claro. Si no hay viabilidad para transformar las relaciones que sustentan el dominio transnacional, que todos sabemos es el dominio del capital, no será posible transformar el capitalismo en procura de alcanzar el sistema alternativo. 

Siendo ello así, es obvio concluir que los alcances que Guachamin otorga a su propuesta de construir un “sistema alternativo”, es cumplirlo en el marco de la formación económica y social capitalista, por lo que y, en consecuencia, debe restringirse al cambio de una política económica capitalista (el neoliberalismo) con otra política económica capitalista (el programa de la cúpula de la CMS), lo que sitúa la propuesta y a  la cúpula de la CMS en el marco del reformismo pequeño burgués, socialdemócrata, posición que, precisamente, en la historia económica y política, se configuró bajo el argumento de la inviabilidad de transformar las relaciones del sistema capitalista que, sin embargo, dicen combatir. 

Por ello,  puede afirmarse que la aseveración de la cúpula de la CMS de que: “No se trata simplemente de darle rostro humano al neoliberalismo y al capitalismo, sino de apuntar a un nuevo sentido de la vida, a un nuevo modelo”, pierde todo sustento, descubriendo además que tal expresión no es más que una frase hueca, un enunciado político sin contenido, sin un objetivo real de cambio en beneficio de los grandes grupos marginados del país. 

Existen, por cierto, otras alternativas que podrían explicar la posición de Guachamin, una primera,  un posible desconocimiento sobre las implicaciones teóricas que encierra y se derivan del uso de la categoría capital y de las exigencias que se reviste entonces un sistema alternativo al capitalismo, o, simplemente, lo hace de forma consciente y, entonces, el  uso de la categoría capital, a más de ser parte de un acto de mala fe,  no es más que un instrumento de una retórica demagógica, a la cual, concientemente se la ha desprovisto de contenido, por lo que solo es utilizado para ocultar, tras las palabras, que el dominio transnacional y las relaciones que lo sustentan corresponden, constituyen un todo único, que son el “sistema del capital”.

En consecuencia con lo antes dicho, el Comité Ejecutivo de la CMS no es la “nueva izquierda” como lo pretende, es la “vieja socialdemocracia” que bajo nuevas formas trata de insertarse en el movimiento popular para castrarlo, para contrarrestarlo, para imposibilitarlo como lo demuestra la historia del movimiento popular de los dos últimos siglos y la historia reciente del Ecuador. 

Obvio es que la explicación anterior no pretende, ni remotamente, que la cúpula de la CMS adopte una posición revolucionaria, que termine con el capitalismo. Solo pretende que cese la proclama de constituir la “nueva izquierda”, constituirse en una incitación para que tengan la valentía de reconocer los límites de su posición reformista, y, de ser el caso reclamar su espacio natural en la IV Internacional, junto a la Izquierda Democrática, como exige la menor honestidad política.  

III. El problema del poder 

A pesar de que el análisis anterior es más que suficiente para descubrir los límites ideológicos y políticos de la cúpula de la CMS, es menester concederla el beneficio de la duda, en procura de reconocer si en el discurso de la cúpula de la CMS, existe una estrategia económica o política que nos explique como pasaríamos, mediante una política económica capitalista (el programa de la cúpula de la CMS), a reemplazar la formación económica y social capitalista objetada. Para ello recurramos nuevamente al pensamiento de Guachamin. 

En primer lugar, vale puntualizar que la primera pista proporcionada por Guachamin es su reconocimiento de que: “La vía institucional tiene a su favor la legitimidad que tienen las democracias formales en el mundo entero”, y que: “Esta es una ventaja que le brinda mayores posibilidades de éxito para: “construir el poder desde el poder”, vía institucional que, a cualquier entendedor promedio, no puede ser otra que la participación en los procesos electorales, lo que al concretarse en triunfos electorales, por más pírricos que estos sean, debería permitir construir el “poder desde el poder”. 

Lo apuntado anteriormente se ve corroborado por la aseveración de la cúpula de la CMS, en el sentido de que: “El proceso profundizó lentamente en la conciencia de la gente, la fe de que es posible vencer. El movimiento indígena y los demás movimientos sociales pasamos a la táctica del voto nulo a la participación electoral, primero a nivel local y luego a nivel nacional. Pasamos de la protesta a la lucha por hacer viva una propuesta”[9], práctica para la cual crearon el Partido Pachacutik.    

La estrategia, entonces, para construir “el poder desde el poder”, no es otra que el participar en los procesos electorales, para lo cual, por  cierto, es esencialmente útil su activa participación en los eventos políticos cuotidianos, mejor conocidos por quienes defienden estas tesis como “movimientos sociales”, actitud que Víctor Hugo Jijón teoretiza cuando señala que: “En cierta forma, cansada de una delegación que no la representa, la sociedad civil organizada intenta  apropiarse de la temporalidad capitalista  -que no es la periodicidad electoral- cuestionándola con su propio protagonismo social y político, lo cual lo convierte en sujeto de otro desarrollo de otra historia”, cita sobre la cual vale advertir el uso del concepto “sociedad civil organizada”, ya que aquel, en definición actual entiende que ante : “La imposibilidad de superar el actual sistema, la política de la ciudadanía trata de convencer a los dueños del poder económico y político a hacer concesiones en nombre de una supuesta presión 'ciudadana', y organiza acciones locales para resolver los problemas, 'sin esperar por la acción del Estado'. Es como si todas las contradicciones del sistema capitalista-imperialista pudiesen ser resueltas mediante la concientización, las aciones locales y el convencimiento por el diálogo”[10].

Esa percepción, común al manejo ideológico de la cúpula de la CMS, por cierto omite: “ Que la sociedad está dividida en clases. Que existen ciudadanos propietarios de los medios de producción y ciudadanos desposeídos. Los intereses de la mayoría explotada no son los mismos de la minoría explotadora. La ganancia de unos significa la miseria de otros. Esa minoría continúa gobernando porque tiene a su favor el aparato de estado, los gobiernos, los congresos, las Fuerzas Armadas, mientras los trabajadores, a pesar de ser mayoría, sólo cuentan con su propia organización y conciencia para reaccionar y luchar”[11]. 

La omisión, la proposición y uso de esta estratgeia política, como la promocionada por Jijón, por cierto descansan en: “La separación –según Marx- entre la arena económica, donde la oposición capitalista-obrero aparece más claramente, y la arena política, donde impera la figura del ciudadano, que no guarda ninguna relación aparente con la esfera económica, es un rasgo fundamental de la concepción de ciudadanía promovida por la burguesía ascendente”, por lo que: “Ciudadanía pasa a ser una categoría abstracta, desligada de la práxis real y de los conflictos inherentes a la sociedad capitalista. Ignora los procesos reales que se dan en la esfera de la producción y de la sociedad para hablar de un hombre abstracto. Por tanto, juega un papel de cobertura ideológica, de capa para los conflictos de clase que atraviesan esa sociedad”[12].  

Pero volviendo al tema, ¿cómo se construye el poder desde el poder?. Guachamin nos aclara esta duda  cuando afirma que para: “La construcción de una fuerza social alternativa capaz de sostener un proyecto político propio que modifique profundamente las relaciones de poder en el país”, será necesario: “plantearnos tanto la construcción, como la conquista del poder. Construcción de un nuevo poder que parte de la sociedad civil. Que alcanza los poderes locales y que apunta a la conquista del poder del Estado central, como un proceso dinámico” (las negrillas son nuestras).  

A la luz de lo antes citado, la estrategia es clara, captar los poderes locales, en un proceso dinámico, continuo (agregamos), hasta alcanzar el poder del Estado central, propuesta definitivamente insostenible a la luz de la historia de todos los procesos que   implican el reemplazo del poder de una clase social por otra. Los paseos sociales hacia el poder solo existen  en la cabeza de la cúpula de la CMS y sus “teóricos”. 

Lo antes apuntado, por cierto, tampoco es novedoso. Este nuevo descubrimiento de la cúpula de la CMS, no hace otra cosa que volver a la vida, resucitar a Martha Hanecker, al tomar como su libro de cabecera y guía de su accionar a “La Izquierda en el umbral del Siglo XXI Haciendo posible lo imposible”, y asumir, como práctica política paradigmática, la del PSOE español, la del Partido Socialista chileno y del PT brasilero, posición sobre la cual vale recordar: 

  1. La propuesta de Martha Hanecker se inscribe en el planteamiento gramsciano de la “hegemonía”, develada y desvirtuada años ha, tanto en términos teóricos como políticos en el marco del debate que sobre el tema se mantuviera en América Latina, debate en el cual la posición esclarecedora del sociólogo marxista ecuatoriano Agustín Cueva fue definitiva. Ese debate, por cierto exigía ciertos refinamientos teóricos, toda vez que se refería a elementos superestructura les, no así el que podría generarse alrededor de esta especie de sumatoria institucional -en que los sumandos son los gobiernos locales  captados-, dada la rusticidad con la que se trata al problema del poder: la agregación de poderes locales que supuestamente debe  conducir al control del poder central; y, 
  1. Que las experiencias del PSOE, del PSCH y del PT nos advierten, del primero que el capitalismo, el imperialismo español fue el que salió robustecido luego de la gestión del capitalismo por parte de ese partido, que las desigualdades se acrecentaron, que la corrupción se continuó; en el caso del segundo, que su inscripción en la gestión de la institucionalidad y la captación del “poder del Estado central”, no significó cambio alguno respecto a la política neoliberal chilena, por el contrario, solo ha servido para profundizarla, terminando por convertirse, incluso, en instrumento de represión, como lo comprueban, por ejemplo, las constantes denuncias del pueblo Mapuche. Tales experiencias y posiciones, entonces, no han afectado en lo más mínimo al capitalismo, por el contrario, lo han robustecido y, con ello, han alejado, por abandono, la opción de construir el socialismo.

 La experiencia del PT, por su parte, indica que su captación de gobiernos locales  y de gobernaciones -en aplicación de una línea social demócrata igual a la propuesta por la cúpula de la CMS- se ha limitado a otorgarles un lugar en la institucionalidad, sobre la base de lo cual les ha conducido, en su gestión, incluso ha reprimir los movimientos populares reivindicativos, convirtiéndose entonces, en mantenedores del satu quo, en sostén del sistema capitalista, sin que ello, por cierto les esté conduciendo a una posibilidad de ascender al gobierno Estatal, como lo comprueba la declinación de la preferencia electoral que ya registra el PT brasileño. 

Si desde otra perspectiva se compara la posición de la cúpula de la CMS con el partido Socialista Chileno,  encontramos una gran distancia en la honestidad y valentía con la que, uno y otro tratan su ubicación política. Efectivamente, en tanto la cúpula de la CMS se empeña en negar su verdadero alineamiento con la social democracia, el PSCH afirma, a través de José Miguel Insulza, actual Ministro del Interior del gobierno de Ricardo Lagos, ante la pregunta: “¿Ud, ya no se reconoce socialista?, que: ”Eso si que es antiguo. Hace mucho que hablo de socialdemocracia”, agregando ante la pregunta de: ¿Cuál es la diferencia hoy entre socialista y socialdemócrata?, simplemente con un: “No sé. El Partido Socialista español es plenamente socialdemócrata y se habla del PS español. El PS de Chile ha evolucionado hasta las posiciones de la socialdemocracia a lo largo de todos estos años y me siento muy cómodo dentro de ella”, para finalmente ante el requerimiento de que: “¿Dónde quedan los socialistas históricos?, responder que: “También evolucionan. Los socialistas alemanes, franceses, españoles, también son históricos. Más antiguos que nosotros y no tienen ningún problema de ser calificados como socialdemócratas”[13], proceso al cual, por cierto, no es también ajeno el denominado Partido Socialista Ecuatoriano. 

Por todo lo dicho, incluso en el supuesto de que Pachacutik lograse triunfar en las elecciones de la Presidencia de la República, lo más seguro es que replicará las experiencias del PSOE español o del PSCH, con lo cual, el capitalismo que dicen combatir quedaría intocado, la explotación de los obreros y trabajadores se profundizaría, las desigualdades sociales se mantendrían, toda vez que el cambio de esa situación solo es posible si se modifica el sistema capitalista, si dejan, si se invalidan las leyes que lo rigen, si deja de tener vigencia la Ley de la concentración y acumulación de capital. De no actuar así, los enunciados de oposición al capitalismo son simple y pura demagogia.   

Finalmente, valga desvirtuar un último argumento utilizado por quienes militan en este tipo de reformismos para justificar su integración a la institucionalidad: el posicionamiento ético que pretenden, sobre la base de lo cual consideran que es posible modificar la realidad capitalista sin cambiar las relaciones de producción y de propiedad, ya que, según ellos, su posición ética sería suficiente para avanzar en su línea de cambios profundos. En otros términos, los socialdemócratas, tratan de ocultar su debilidad por el sistema capitalista aduciendo que ellos no son iguales a los otros, que ellos no actuarán de igual manera. Veamos si ello es posible, a la luz del lúcido artículo: “Nueva Ética, Propuesta del Frente de Mujeres CMS”,  suscrito por Ariadna Reyes Ávila, militante de esa organización. 

Ariadna Reyes mantiene como eje de su reflexión el principio, al que adscribimos, que señala que: “No se puede hablar de ética en al aire o en la eticidad religiosa o en la moralidad mojigata de un sistema de buenos y malos”, acierto que se sustenta en el pensamiento de Marx, que incluye la propia Ariadna Reyes en cita más abajo, pensamiento que enseña que: “La producción de las ideas está directamente entrelazada con la actividad material y el trato material de los hombres, como el lenguaje de la vida real. Los hombres son los productores de sus representaciones, de sus ideas, pero se trata de hombres reales y activos tal como se hayan condicionados por un determinado desarrollo de sus fuerzas productivas”, lo que le lleva a concluir que; “Cada variante del modelo ha desarrollado su propia “ética”, modelo que, si Reyes adhiere al pensamiento marxista como parece ocurrir, inevitablemente corresponde a un modo de producción, o, en el caso que subsistan varios modos de producción, a la formación  económica y social imperante. En el caso del Ecuador, la ética y su conjunto de valores corresponderá, entonces, a la lógica del capitalismo, a los imperativos impuestos por el “mercado”, por la voracidad de la denominada “optimización de beneficios”.  

Si se aceptan las premisas anteriores, la conclusión es evidente: si no se modifican las relaciones de producción que corresponden al capitalismo, es obvio que la ética del sistema no podrá modificarse, en términos del conjunto social. De ahí que no sea posible modificar la ética “capitalista” solamente sobre la base de éticas personales aisladas, las cuales, por otra parte, no parecen ser generales a todos los miembros de Pachacutik, si se recuerdan las razones para la reciente expulsión de su diputado Valerio Grefa, por ejemplo.  

Lo anterior, entonces, solo es posible en el imaginario de la cúpula de la CMS, por una confusión primaria, el adjudicar  a la política económica un sentido abarcante de la totalidad, el convertirla en categoría, el negarla su carácter de coyuntural y transitoria, el identificarla con la formación económica y social, confusión que les conduce a suponer que basta reemplazar la política económica neoliberal con el programa de la cúpula de la CMS, para que sea posible avanzar también en la creación de una nueva ética, para lo cual, vale reconocer, coadyuva la convicción que mantiene sobre una supuesta validez de teoría de la “hegemonía” gramsciana, invocada también por Ariadna reyes, cuando cita que: “El filósofo real no es y no puede ser otra cosa que el político, es decir, que el hombre activo que modifica el ambiente, entendido por ambiente el conjunto de las relaciones  de que el hombre toma parte”, pensamiento que, por cierto, no establece que la modificación de las relaciones capitalistas de producción, es posible mediante el solo cambio de  partes de los productos superestructura les generados por ellas, entre estas la ética.  

En conclusión, por todo lo antes dicho, puede afirmarse que el programa de la cúpula de la CMS es claramente reformista, social demócrata, que la ubica, al igual que a su partido Pachacutik, en el mismo carril que a la Izquierda Democrática, con una sola diferencia, que mientras ésta declara y reconoce públicamente su posición y objetivos socialdemócratas, la cúpula de la CMS y Pachacutik continúan haciendo uso de un discurso anti capitalista, lo que les ha permitido captar a importantes núcleos pequeño burgueses e incluso de un reducido número de organizaciones de trabajadores.  

En el caso de Pachacutik, la participación de las bases del movimiento indígena,  responde a la confusión que propicia un discurso antiimperialista y anticapitalista, revestido por acciones coyunturales cuyo único objetivo es ampliar las bases de votantes para la captación del poder del Estado burgués, la integración a la institucionalidad por parte de los dirigentes de la CMS y de Pachacutik, y no la acumulación de fuerzas para la transformación del capitalismo, reclamada por todo el movimiento indígena, sumido en la peor condición de marginalidad y pobreza, precisamente, por el capitalismo, por las relaciones de explotación que le son propias. 

La posición institucional antes mencionada, incluso ha sido conducido por la cúpula de la CMS ha conspirar contra procesos que afectan a la institucionalidad del Estado, como es el caso de la Consulta Popular aprobada por el Parlamento de los Pueblos del Ecuador, consulta que terminó invalidándose por quienes tenían la responsabilidad de realizar las gestiones institucionales formales, como era la entrega de las firmas acuciosamente recopilada por las bases.

Al respecto valga mencionar que, como lo afirma el propio Comité Ejecutivo: “Los esfuerzos por reactivar la campaña de firmas fueron débiles e infructuosos; chocaron con el destiempo de una participación electoral en donde varios sectores, ligados sobre todo a Pachakutik, veían la consulta como un peligro” (las negrillas son nuestras), cita que permite advertir: 

a.      El Comité Ejecutivo  de la CMS no admite su responsabilidad plena en la “rendición de cuentas”, ya que sugiere una virtual separación con Pachakutik, como si no fuese de conocimiento público que los principales dirigentes del Comité Ejecutivo  de la CMS lo son también de Pachakutik; y, 

b.      Lo que es fundamental para clarificar posiciones, que el Comité Ejecutivo  de la CMS, admitió y actuó a favor de que se privilegie lo electoral contra la movilización popular implícita en la Consulta Popular. 

En segundo lugar debe advertirse que, en este caso, la diferencia de nuestra posición radica en que el Comité Ejecutivo  de la CMS entiende que su participación en las elecciones, privilegiada como quedo mencionado,  tiene como objetivo el lograr instancias que posibiliten, supuestamente, disputar espacios a las clases dominantes mediante la presentación de proyectos alternativos, cual es el caso de la Ley Trole y del Seguro Social, en tanto que nosotros planteamos que la participación en elecciones tiene por objetivo el disponer de instancias de denuncia constante sobre las acciones del poder en contra de los las clases dominadas y los intereses nacionales. 

En tercer lugar, las discrepancias pasan por el papel de la participación en los gobiernos seccionales. La cúpula de la CMS, dado su alineamiento con la posición que pretende que es posible recortar el poder de las clases dominantes, en este caso mediante el control sucesivo y ascendente  de gobiernos seccionales, hasta alcanzar el poder central del Estado (lo que, por otra parte, históricamente nunca ha sucedido  en país alguno), nosotros consideramos que ello únicamente conduce a convertir a los compañeros en administradores de la crisis de las clases dominantes, por lo que más temprano que tarde, ello conducirá a que, en primer lugar,  pierdan la perspectiva del conflicto nacional, en segundo, asuman posiciones puramente reivindicativas, en tercero, incluso adopten políticas privatizadoras o reduccionistas en sus administraciones, para, en cuarto lugar, terminar enfrentándose con las bases, como lo confirman las experiencias en países vecinos y con militantes incluso de partidos de izquierda, cual es el caso del Partido de los Trabajadores en Brasil. A ello se suma que tal participación proporciona armas políticas a las clases dominantes, específicamente al gobierno, principalmente cuando se acentúa el carácter reivindicativo de los gobiernos locales.  

Por todo lo antes dicho, la discrepancia fundamental, radica en que en tanto el Comité Ejecutivo  de la CMS, por inscribirse en el pensamiento social demócrata, considera que los paulatinos triunfos electorales pueden conducir a la toma del poder, nosotros negamos totalmente tal posibilidad, en tanto no se rompa la denominada unidad estructural del capitalismo. La experiencia chilena de Allende y Lagos confirman también nuestra posición, por las razones que quedaron ya explicadas. 

El esfuerzo y el centramiento en lo electoral demanda, por cierto, alianzas poli clasistas transversales, contraria a la horizontal que es propia de los movimientos y partidos populares, subordinados que pretenden afectar verdaderamente al capitalismo, reemplazándolo por una formación económica y social más avanzada, el socialismo. Por ello no debe extrañar la lucha intestina que ya se observa alrededor de las potenciales candidaturas para la Presidencia de la República  que, incluso, puede terminar afectando a la férrea unidad del movimiento indígena, o los acercamientos que son de conocimiento público de los potenciales candidatos con individuos identificados con la extrema derecha ecuatoriana (Álvaro Noboa y Mata, según los medios de comunicación social entre estos la revista Vistazo).  

La práctica antes denunciada no es, por cierto, nueva, inédita en la historia de la social democracia ecuatoriana. Como ejemplo ilustrativo valga citar, por ejemplo, la resolución adoptada en la reunión constitutiva del Partido Socialista-Frente Amplio, del 20 de noviembre de 1995, mediante la cual se aprobó: “Continuar con las negociaciones con vistas a la concreción de una estrategia de alianzas a nivel nacional con los movimientos sociales y/o con las fuerzas que respaldan la candidatura del General Gallardo; y/o del señor Rodrigo Paz Delgado; y/o con el General Frank Vargas; vertebrar una propuesta de participación con candidatos propios que deberá ser ratificada por el Consejo Nacional del Partido, que se reunirá el sábado 16 de  diciembre”, como reza en el numeral 5 de la mencionada resolución, parte de la documentación remitida por Manuel Salgado y Gandhi Burbano, en su calidad de Presidente y Secretario, respectivamente, del Partido Socialista-Frente Amplio, al Tribunal Supremo Electoral, para su calificación.

IV. El análisis social y la alianza de clases
propuesto por la cúpula de la CMS

El Comité Ejecutivo  de la CMS, en el documento “Rendición de Cuentas” afirma que: “La fuerza de la CMS está en la confluencia de diversos actores sociales” (las negrilla son nuestras), afirmando más adelante que: “la CMS es un espacio adecuado tanto para la construcción de la unidad social-política de los actores sociales, como para la construcción de la conducción estratégica”, frases que podrían pasar  desapercibidas si no proviniesen de la cúpula de la CMS y si no se consideran las siguientes implicaciones: 

  1. El P. Eduardo Delgado, sdb, miembro del Comité Ejecutivo de la CMS afirma que: “La sociedad está cambiando permanentemente”, pasando luego a preguntarse: “¿Como explicar los cambios que se producen en las sociedades contemporáneas?, respondiéndose que: “Los sociólogos[14] dirán que es posible entender dichos cambios a través de la categoría <movimiento social>”, pasando luego a afirmar que: “los movimientos sociales son los que dan cuenta de los cambios que se producen en la sociedad”, explicando inmediatamente que: “movimiento social es un concepto que alude a un sector de la sociedad que se convierte en actor social (que emerge en un determinado conflicto social) a través de sus prácticas (acciones colectivas de protesta, manifestaciones, etc) y discursos (valores, ideas) encaminadas a modificar una condición social determinada”[15], citas que permiten advertir que el concepto actor social está ligado a lo temporal, en dos sentidos, por adquirir tal carácter solo ante un determinado conflicto social, y por dejar de ser tal tan pronto se modifique la condición social que permitió su aparecimiento en la escena social. Dada la limitación temporal los actores sociales no responden a la existencia permanente de las relaciones  de explotación propias del capitalismo, por lo que no puede admitirse la identidad que muchas veces se pretende con clase social. Por ello y en consecuencia, el uso del concepto actor social lo que pretende es remplazar al de clase social como el motor de la historia, evitando, igualmente con ello, negar las contradicciones principales de las sociedades capitalistas, privilegiando los denominados “conflictos sociales”, pretensión que igualmente lo confirma la insistencia de la cúpula de la CMS sobre la “superación del gremialismo”, que es una de sus constantes.  
  1. Las definiciones antes incluidas, permite igualmente reconocer que el concepto “actor social”, es de tal manera abarcante, ya que su único límite serán los conflictos sociales que se presenten, que permite la inclusión en su lista de, por ejemplo, al FMI y al Banco Mundial, dado que quienes sustentan estas tesis no  pueden permitirse determinar el carácter de los conflictos sociales de los que emergen los actores sociales, ya que, ello negaría el concepto de actor social que les es tan caro. Es esta la razón por la cual, en innumerables documentos atribuyen a esas entidades la calidad de actores sociales del Ecuador. ¿Acaso no se percata el Comité Ejecutivo  que ello conlleva a cesiones de soberanía, al aceptar su participación activa en la definición de los destinos del país?. ¿Acaso no se percatan que esto apoya a que la globalización sea gestionada por el neoliberalismo? ¿Acaso no se percatan que ello determina la falta de claridad y la pérdida de visión de las clases subordinadas, dado el distinto y múltiple origen de quienes son considerados actores sociales?;
  1. La tercera discrepancia radica en que la aceptación y apropiación del concepto “actores sociales”en lugar del de clases sociales, determina la forma de lucha y de las alianzas políticas. En tanto el concepto actores sociales privilegia las luchas institucionales, puesto que quienes participan de ella son todos actores sociales, nuestra posición privilegia la movilización de las masas, por ser ésta una escuela de aprendizaje, de formación para el combate final por el poder; y,
  1. Respecto a las alianzas políticas, la cúpula de la CMS concluye que estas podrán realizarse igualmente con todos los actores sociales que en determinado momento se manifiesten a favor de los mismos objetivos, indiferentemente de su ubicación en la estructura social, sin considerar su condición de explotador o explotado, la posición que les corresponda en el proceso productivo; a pesar de que la posición de varios de ellas no sea más que circunstancial, determinada por intereses de clase subalternos, cual es el caso de la actual alianza que mantiene el Comité Ejecutivo  de la CMS con parte de la burguesía exportadora, afectada por el tipo de cambio fijo derivada del proceso de dolarización.

Nuestra posición al respecto es clara, los sectores de la burguesía que apoyan nuestras tesis por intereses transitorios, no pueden ser parte de alianzas políticas que agrupen a los dominados, son solo meros acompañantes perentorios de los procesos políticos, mediante acuerdos tácticos Lo contrario es aceptar que varios sectores de la burguesía estarían dispuestos a terminar con el poder de la propia burguesía, que esos sectores tienen una fuerte vocación al suicidio ¡Vaya ingenuidad política!. 

V. Percepción de la cúpula de la CMS
sobre el método de conocimiento
 

La característica básica, central del pensamiento marxista enseña que la realidad determina el pensamiento. En consecuencia, niega la posibilidad de toda suerte de adivinos del futuro. El idealismo, por el contrario, considera que el pensamiento puede condicionar, adecuar la realidad, puesto que esta solo existe en el mundo ideal, posición filosófica en la cual se inscribe el Comité Ejecutivo de la CMS cuando afirma que: “El elemento central fue el planteamiento levantado por la Coordinadora de una Consulta Popular sobre los temas fundamentales (. . . ) En torno a esta estrategia era necesario abrir un período de tregua de seis meses (las negrillas son nuestras) no tanto para el gobierno, sino para reorganizar nuestras fuerzas...”, o que: “Nosotros en el Parlamento Nacional de Guayaquil señalamos que las condiciones podían estar para mediados de octubre”.  

Al respecto vale preguntarse ¿por qué 6 meses?, ¿Por qué no 8 o 4 meses?, ¿Por qué no septiembre o noviembre?. ¿Es que el Comité Ejecutivo de la CMS tiene el don de adivinar? Por cierto que no, su actitud no se explica mas que por su alineamiento filosófico e ideológico con el idealismo, posición que inexorablemente conduce al fracaso a los movimientos sociales, ya que la realidad no atiende a nuestros deseos, se guían por su propia dinámica. Desde esta perspectiva de análisis, la cúpula de la CMS, devela también su posicionamiento con corrientes del pensamiento, estas si viejas, anacrónicas, reaccionarias, abandonadas hace mucho tiempo en el desván de la historia del pensamiento filosófico, corrientes del pensamiento que tienen por objetivo y terminan, siempre, por desarmar, neutralizar al movimiento obrero y de los trabajadores, como lo comprueban innumerables testimonios históricos.       

VI. El concepto de lo democrático de la cúpula de la CMS 

La práctica social demócrata demuestra un divorcio entre el discurso sobre la democracia y la práctica democrática, ya que, mientras el primero magnifica sus alcances, la práctica lo limita, la burocratiza. Lo antes afirmado es fácilmente apreciable en el documento del Comité Ejecutivo de la CMS. Efectivamente, todo el documento refleja que la democracia no tiende a la participación efectiva de las masas, de las bases de las distintas organizaciones.  

No de otra manera pueden interpretarse las siguientes afirmaciones: “La democracia participativa tiene como prueba la rendición de cuentas”, ya que, la rendición de cuentas, por definición, no es otra cosa que informar sobre lo actuado, sobre lo resuelto por las instancias de dirección. La democracia participativa, como lo entienden las fuerzas marxistas, se sustenta en la participación de las masas, de las bases en las decisiones, que es la única forma en que estas participen conscientemente en las acciones que se derivan de las decisiones adoptadas. Desde esta perspectiva, no existe “rendición de cuentas”, sólo cabe la evaluación de las acciones cumplidas por todos y cada uno de los militantes y activistas comprometidos con el proceso de cambio.

En otros términos, los dirigentes no son otra cosa que gestores de las decisiones de las masas, personas que alcanzan tal condición por su capacidad para sintetizar las aspiraciones de los pueblos y que son capaces de conducirles hacia los objetivos reclamados. En el caso del capitalismo, hacia su destrucción, que no hacia su consolidación como lo pretende la cúpula de la CMS.  Los dirigentes populares, entonces, responden por el cumplimiento o no de las aspiraciones de las masas, por su consecuencia en su lucha contra el capitalismo, que no por sus propias decisiones y su cumplimiento, como es propio de la llamada “rendición de cuentas”, que no es más que otra frase de la nueva derecha.

VII.  El posicionamiento respecto a las privatizaciones 

El Comité Ejecutivo de la CMS afirma que: “El apoyo inicial a nuestras propuestas, como en el caso de la Consulta y de la resistencia a las privatizaciones, se va convirtiendo en indiferencia”, adjudicando la indiferencia a que: “Nuestra lectura (del Comité Ejecutivo  por supuesto) fue mecanicista: el proyecto neoliberal, la dolarización agudizan la pobreza; por tanto, el pueblo debe estar dispuesto a levantarse” y a la: “incapacidad de comunicar la visión de los sectores organizados con la visión de los ciudadanos comunes y corrientes: el rechazo a la Trole II no le dice nada al vecino del barrio o al campesino, sino cuando empieza a ver que están en juego sus intereses”, sin incluir elemento alguno sobre la política seguida por el Comité Ejecutivo de la CMS respecto a este tema, lo que no sólo explica el por qué de su contribución a esterilizar la resistencia, sino también permite reconocer la base ideológica de su política.

Lo que no expresa el Comité Ejecutivo  es que la política por él asumida fue la de proponer un proyecto alternativo a la Ley Trole II, el cual incluye la posibilidad de privatizar el patrimonio del Estado, seguramente por qué, como lo afirma su teórico Javier Guachamin: “ninguna estrategia que se oriente a combatir el dominio transnacional y a transformar las relaciones mismas que lo sustentan, son viables en el mundo actual”, posición y  propuesta que contradice el planteamiento mantenido por nosotros: negar totalmente las privatizaciones de las empresas públicas, no obstante las reservas respecto al rol de ese tipo de empresas en el marco del capitalismo[16]. 

Los errores de la política del Comité Ejecutivo  en esta área, son a nuestro criterio los siguientes:

a.         El Comité Ejecutivo  no entiende ni podrá entender que el poner sobre el tapete un Proyecto alternativo a la Trole II a ser discutido en el Congreso, por mas que contenga normas que estipulan que las privatizaciones no podrán concretarse si no media la aprobación de la mayoría de conciudadanos en Consulta Popular, es a más de inviable, dada la correlación de fuerzas al interior del Congreso, un mecanismo de distracción que no permite que las masas comprendan la gravedad del proceso privatizador. No entienden que se recrea en el imaginario de la gente una diferencia únicamente de niveles, de forma, de procedimiento, y que, en consecuencia, de salvarse esas diferencias, el proceso privatizador se valida; 

b.        El Comité Ejecutivo  no entiende ni podrá entender que el establecer el 49 por ciento o cualquier otro porcentaje como posible de transferirse al sector privado, de hecho implica alinearse con la privatización. Este error conduce a que las masas, e incluso a dirigentes aliados a la cúpula de la CMS, como es el caso del Coronel Gutiérrez, por ejemplo, consideren que la privatización se concreta únicamente cuando la venta es igual o mayor al 51 por ciento, por la falta de advertencia, por incomprensión o desconocimiento del Comité Ejecutivo de la CMS que ese nivel es ya una ficción en los actuales momentos del desarrollo económico, en que el control de las empresas es el resultado de la mezcla entre participaciones y concesión de tecnología; 

c.         Lo anteriormente explica la diferencia fundamental con el Comité Ejecutivo  de la CMS y su posición social demócrata. En tanto ellos plantean que el de las privatizaciones debe ser tratado en Congreso Nacional, esto es en el marco de la institucionalidad, nosotros planteamos que sea la movilización de las masas en el marco del Consulta Popular el que decida, consulta que debía concretarse incluso fuera del marco de la institucionalidad. En otros términos, la diferencia se marca en que en tanto el Comité Ejecutivo  de la CMS considera que todos los problemas deben resolverse en el marco de la institucionalidad burguesa, como es el Congreso Nacional, nosotros planteamos que este se resuelva a nivel de las masas movilizadas.  

d.        La diferencia anterior explica el débil apoyo real que prestó el Comité Ejecutivo  de la CMS a la Consulta Popular. Su preocupación fundamental era y fue el apuntalar la acción de los parlamentarios de Pachakutik. Esta posición del Comité Ejecutivo  de la CMS, por otra parte, ha conducido a la actual situación, a saberse, que si el Congreso aprueba la Tole III con contenidos que no satisfagan a la familia Noboa Bejarano, actuales administradores del país, el proyecto sería vetado manteniéndose la vigencia de la Ley Trole II[17], lo que comprueba nuevamente lo erróneo de la posición del Comité Ejecutivo  de la CMS, el pretender enfrentar el problema de las privatizaciones en el marco de la institucionalidad del Estado, ya que ello, conduce inexorablemente al entrampamiento político. 

A FORMA DE CONCLUSIÓN 

El análisis anterior permite aseverar que el pensamiento de la cúpula de la CMS no constituye otra cosa que una nueva variante de la vieja socialdemocracia, que pretende ser renovada mediante un programa económico que recuerda a los planteamientos de la dictadura militar del General Rodríguez Lara de la década de los 70, una estrategia electoral que supuestamente  debería conducir hacia la toma del poder del Estado mediante la captación acumulativa de gobiernos locales, pretendiendo que, si llegasen al poder estatal, la combinación del programa económico reformista y la construcción de una pretendida “nueva ética”, posibilitarían la construcción de un modelo capitalista “igualitario”, “redistributivo”, ”participativo”.  

Para sostener lo anterior, por cierto la cúpula de la CMS debe negar que la ética, por responder a las relaciones sociales, a la estructura económica de la formación económica y social no puede modificarse si no cambian las relaciones sociales que la determinan, y, afirmar que el capitalismo es susceptible de “humanizarse”. 

La estrategia política de la cúpula de la CMS, por cierto, no puede reconocer los límites y las falacias de su pensamiento, por lo que en el discurso, deben adornarse con una serie de citas marxistas, invocar principios de la izquierda revolucionaria, ya que, el descubrir la ideología socialdemócrata que representa les conduciría, inevitablemente, a la deserción de sus filas de las clases sociales dominadas, marginadas, entre estas los grupos indígenas, cuya situación demanda una modificación profunda del capitalismo y no solo su maquillaje, deserción que terminará ineluctablemente produciéndose cuando las clases y estratos dominados tomen conciencia del engaño político del que son objeto. 

Las posiciones ideológicas y políticas antes mencionadas, por cierto, no corresponden  a la CMS en su conjunto, se genera, procede y es una práctica de una dirección burocratizada, interlocutora válida de todos los gobiernos de turno,  como lo comprueban los grandes espacios que le conceden los medios de comunicación o que las fuentes de financiamiento que pagan, sin tapujo alguno, sus publicaciones sean organismos como la UNICEF y el ILDIS[18]., como lo comprueba la lista de entidades que financiaron la publicación del periódico “La Otra Historia”, publicado a propósito de su II Congreso de la CMS. 

El mantenimiento de la cúpula de la CMS en los puestos directivos, por cierto, se explica porque si bien:  “Una dirección se constituye en el curso de los choques entre las diferentes clases o de las fricciones entre las diversas capas en el seno de una clase determinada”, tan pronto como aparece: “La dirección se eleva inevitablemente por encima de la clase y por este hecho se arriesga a sufrir la presión y la influencia de las demás clases”, por lo que, incluso en el caso de las direcciones del proletariado, este: “Puede "tolerar" durante bastante tiempo a una dirección que ya ha sufrido una total degeneración interna, pero que no ha tenido la ocasión de manifestarlo en el curso de los grandes acontecimientos. Es necesario un gran choque histórico para revelar de forma aguda, la contradicción que existe entre la dirección y la clase”[19].   

A lo que se suma el que sólo la experiencia de las propias masas les permite reconocer la dirección más adecuada a sus intereses, situación también retardada por el atractivo discurso sobre la ciudadanía que esgrime la cúpula, el papel de facilitador de conquistas que pretenden los movimientos sociales, e incluso la vanidad pequeño burguesa propiciada por el sentirse considerados por la burguesía y los gobiernos de turno como interlocutores válidos, etc, condiciones que pierden su atractivo ante el brutal embate del capital y, en él, de la política neoliberal en aplicación.   

Este análisis por cierto no debe ni pretende solo cumplir el papel de develar contenidos y denunciar posiciones,  su objetivo principal es actuar como un elemento que permita definir y aunar las fuerzas marxistas, en este caso, en un gran Frente Único de Clase y, en consecuencia, conformado por todos los Partidos, Movimientos y organizaciones  de las clases y los grupos dominados, para avanzar hacia nuestro objetivo: la transformación profunda del capitalismo, su reemplazo por el socialismo. 

Quito, mayo  del 2001



[1] Mariategui, José Carlos: “El primero de mayo y el Frente Unico”, publicado en “El Obrero Textil”, año 5, Nº 59, en Lima, Perú, 1 de mayo de 1924.

[2] Fuera de las dos organizaciones petroleras que son miembros actualmente de la CMS, las restantes son pequeño burguesas, como es el caso, por ejemplo , la de los pequeños comerciantes, también denominados minoristas.,

[3] Forrester, Viviane: “El horror económico”, Editorial Fondo de Cultura Económica, México D.F., México, 1997, página 24..

[4]  Trotsky, León: “Lecciones de Octubre”.

[5] Lenín: “El Estado y la Revolución”, incluido en “Obras Escogidas”, Tomo 2, Ediciones en Lenguas Extranjeras, Moscú, URSS, 1960, página 312.

[6]  CMS: ”La cosecha. Construimos la alternativa”, página 10

[7] Forrester, Viviane: ”Una extraña dictadura”, Barcelona, España, Editorial Anagrama, página 37

[8]  Javier Guachamin: “La reconstrucción de la utopía. Estrategia y Tácticas”, página 4.

[9]  CMS: “Nuestra historia . . la semilla”, publicado en La Otra Historia, página 9

[10]  Welmovicky, José: “El discurso de la ciudadanía y la independencia de clase”, página 10

[11] Welmovicky, José, Op. Cit. página 10

[12]  Welomvicky, José, Op. Cit. página 8

[13]  Diario “El Mercurio”, Santiago de Chile, Chile, edición del lunes 9 de abril del 2001, página C 2.

[14]  Delgado manifiesta ligereza al utilizar el genérico sociólogos, más apropiado hubiese sido que utilice el nombre propio del sociólogo de la derecha francesa que acuño tales conceptos: Alain Tourain, o el genérico de sociólogos burgueses.  Ese tratamiento hubiese, igualmente, permitido excluir del grupo a todos los sociólogos que no comparten esas posiciones, entre estos el eminente sociólogo norteamericano James Petras, por ejemplo.

[15] Delgado, Eduardo: “Iglesia & Movimientos Sociales”, Op. Cit. página 9.

[16] Véase, Navarro, Guillermo: “Ecuador: Corrupción, Política Económica y Gobernabilidad”, Ediciones Zitra, Quito, Ecuador, 2000, páginas 138 a la 144.

[17]  Esta previsión, ulteriormente,  fue plenamente confirmada por los hechos

[18] Las fuentes que financiaron la publicación de periódico “La otra historia”, publicado a propósito del II Congreso de la CMS, fueron, entre otras, las citadas. 

[19] Trotsky, León: “Clase, Partido y Dirección. ¿Por qué ha sido vencido el proletariado español? (Cuestiones de Teoría Marxista)”.

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