EL DISCURSO DEL MIEDO

Por Eduardo Martí

"Ninguna prueba, ninguna rectificación ni desmentido puede anular los efectos de una publicidad bien hecha".

La invasión a Iraq -también- nos muestra lo relativo del pensamiento arriba expuesto, cuando se encuentra con la consciencia del no miedo, escenario en el que el rol de los medios de comunicación queda al descubierto, como el tinglado que usa el poder imperial, para implantar en la mente de los vulnerables a él, la imagen psicoterrorista del miedo, mensaje con que se fabrica virtual e imaginariamente al otro.

Si bien la guerra, con su variedad de argucias técnicas, económicas, bélicas, comunicacionales, humaneras, psicológicas, raciales, culturales, etc., como fuente de existencia, cuenta con la psicosis de miedo u odio impuesto en la persona, emoción que enajena su discernimiento. Cada individuo tiene el poder soberano de ceder o no ante este juego perverso, mediante su insustituible actitud de paz o guerra; opción que retroalimenta o extermina de raíz, la violencia de quien dice luchar por la paz, sin ser paz en su vida personal, familiar, laboral, social e institucional. Dicotomía que gesta una sociedad reproductora y expansora de la farza de valores sin autenticidad; sociedad preocupada por las condiciones materiales de vida, sin sumar la ocupación por las condiciones espirituales de ella; sociedad interesada por los recursos naturales del planeta, sin incorporar el interés por los recursos internos -adormecidos- de los seres humanos.

Coincidimos en rechazar el odio, la violencia, la guerra, la injusticia,  la opresión, más, la metodología que elegimos usar para transformar el actual estado de las cosas, muestra de forma contundente la DIFERENCIA de quien elige no reeditar lo mismo desde la orilla de su libertad, o de quien elige hacerlo desde la orilla de su esclavitud vestida de excepciones y conveniencias. "Mientras sigamos encontrando el demonio, el infierno y el mal en el otro. No habremos aprendido a asumir las consecuencias y responsabilidad de nuestras acciones", Jean Paul Sartre.

Entonces, el sistema de muerte podrá tener arrodillados ante sí los intereses que le sirven, sin jamás doblegar al individuo que  forja, ejerce, apuesta y defiende un sistema de vida en el que el principio de solidaridad con el prójimo, no de competitividad con él, impulsa el espíritu de lucha por el bienestar común.

Somos testigos de cómo, en lo social, económico y político, históricamente:

El discurso del miedo, como instrumento del y de poder, mantiene una bien estructurada red de perseguidores, recordadores y activadores de odio y fanatismo contra el pensamiento, hecho, persona o membrete prontuariado de amenaza. Montaje dialéctico con el que se distrae y confunde, al extremo de convertir la mentira en verdad, lo equivocado en correcto, lo malo en bueno. 

El discurso del miedo,  cuenta con aliados que, desconectados o alienados de su centro psíquico, multiplican el eje o tarea temática de gritar "ahi viene el cuco", procedimiento con el que se criminaliza y fomenta el rechazo y miedo al pobre, al marginal, al estigmatizado, al que no piensa igual. Erigiéndolo como peligro para el orden constituido. 

El discurso del miedo, enciende el horror de una seguridad coercitiva que legitima el asesinato, como mecanismo intimidador que frena la "avalancha" venida de ranchos, suburbios, fabelas y barrios urbano marginales -recuerdo de su sistema de avaricia e iniquidad-; sociedad de excluidos con el adjetivo de delincuentes, de quienes -dicen- son el peligro que arrasaría el patrimonio usurpado por una minoría de sus arregladas ciudades, casas y propiedades de Caracas, Buenos Aires, Lima, Bogotá, Santiago, Guayaquil, Quito, La Paz, Brasilia, etc., a la mayoría de ellas. 

El discurso del miedo,  lucra y medra del juicio, prejuicio y perjuicio sembrado, mismo que aúpa el desprecio y desvalorización de quien, según su concepto, es peligroso por inmoral, delincuente, no domesticable o pensante.

El discurso del miedo, con el insano despropósito de mantener privilegios matando principios, moviliza e inmoviliza, según pida el INTERÉS programado, el miedo o conveniencia de la masa manipulada. Para lo que amedrenta y mercadea con "dinero, especie o cuerpo cierto", lo comprable de cada individuo, dirigente o, líder de tal o cual organización política, social, comunicacional, gremial, etc. 

El discurso del miedo, tiene terror ante la transparentación de su dualidad de genocidios y ayuda humanera, doble  moral legitimada y exhibida como la encarnación del bien, misma que al perder el efecto de imagen moral facilitadora del bloqueo mental y conciencial de su submundo; revela la depredación causada por manos poderosas, con el encubrimiento y complicidad de medios de comunicación, articulistas, editorialistas, banqueros, empresarios, aburguesados de nivel económico alto-medio-bajo-marginal, periodistas, movimientos sociales, elites sindicales, partidos políticos, ongs y sociedad civil.

El discurso del miedo, utiliza la ficción de prosperidad traída por la  modernización y demás, para saquear la mente y tecnología interna del individuo, culturas y riquezas naturales. Tramoya con la que seducen, inmovilizan y sectarizan organismos de derechos humanos, movimientos sociales y demás elites  de la red popular, amenazada por  la delincuencial avaricia del poder humano que aceptan servir, al elegir defender los privilegios personales y gremiales de dirigentes y  asociados; dogma mental que reproduce la naturaleza excluyente del espíritu patriarcal del poder que dicen combatir. "Yo estoy bien, tú estás mal. A mi modo, o no hay modo"

Quizá en solitario, desde el ejercicio coherente de ser-decir-hacer,  millones de individuos, son testimonio vital de la capacidad de accionar, desde la convicción  de Patria libre y soberana, al no aceptar sustituir principios por privilegios otorgados por el poder y su discurso de miedo.

- ¿Cuánto más tarda en aparecer -de forma articulada- la acción de la sociedad civil, que desenmascare el engaño inferido al pueblo, que sobre la base de la toma de conciencia, muestre la real intención de dominio omnimodo de la codicia, envidia, mala voluntad y espíritu de posesión del poder económico ante el que -aún- se subyuga y reedita de forma consciente o inconsciente, conocida o ignorante, miedosa o conveniente, la red gremial sobreviviente ?.

- ¿ Cuánto más tarda en aparecer la autoridad de un poder organizado y alternativo, que evite se siga descalificando, violentando y usurpando el anhelo y espera de una lucha que DEFIENDE desde la no reproducción de aquello que combate, la reafirmación del derecho libre y soberano a edificar un modo de vida participativo y en paz, como el reflejo auténtico de una construcción interna, a partir de la cual se modifica lo exterior y no al revés; estado de conciencia que ha superado el nivel decadente de viejos moldes radicales, de supuestos opuestos de extrema ?.

Lo que el discurso del miedo ignora es que, ni violando la Ley que  prostituye y adultera a su antojo, doblega el coraje de un pensar y sentir sapiente en convicciones, ideas, principios y acciones. 
Modelo de Vida que ASUME la responsabilidad social de saber, sentir y pensar acerca de la FORMA en la que el poder, sus medios de comunicación y demás sucursales del pensamiento depredador de la especie, elige CONTAR su interesada versión de los hechos; nivel de conciencia que DISCIERNE  el interés de libre empresa -no de libre expresión- que representan y defienden, mediante el implante del miedo paralizador que se nutre de las tinieblas del corazón de quien o quienes le hacen la corte. "El único sonido en las tinieblas, viene de las cascadas de los desagües putrefactos de la inconsciencia" 

"La información está ahí y nos da conocimiento. El cambio está en el interior de cada individuo y nos da sabiduría".


Eduardo Marti  
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