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Lucio Gutiérrez , Coronel del ejército ecuatoriano"Por falta de ambición política perdimos la oportunidad de realizar cambios profundos" |

Lucio Gutierrez en el Congreso Nacional.
Publicado en el diario Expreso el 26 de mayo del 2000
La insurrección del 21 de enero, es
analizada por uno de sus impulsores
Fernando Artieda.- Antes de la jornada del 21 de enero, pocos sabián quien era el Coronel Lucio Gutiérrez.
Cuando entró al Palacio del Congreso para asumir el mando, tras la revuelta popular que liquidó al gobierno de Jamil Mahuad, solo algunos televidentes, identificaron al militar que había acompañado como edecán a los presidentes Abdalá Bucaram y Fabián Alarcón, en representación del ejército.
La proclama reveló a un idealista que tenía claros conceptos sobre justicia social y experiencia acumulada en las barreras que se levantan frente a las aspiraciones de mando.
Tal vez por eso no llamó la atención que, a la hora de las definiciones, haya cedido su posición de conducción y liderazgo a favor del General Carlos Mendoza, entonces jefe de las Fuerzas Armadas.
Ahora está detenido en el cuartel Atahualpa y espera ser juzgado en un proceso en el que, hasta el momento, no se le ha pedido declaración.
Extraño, pues siendo el protagonista de esta nueva experiencia, traumática para la endeble democracia, su testimonio no aporta todavía para dar con la verdad de lo ocurrido.
La imagen de Mendoza es un escudo en el que rebotan las declaraciones judiciales de los generales Carlos Calle y José Lascano. Los testimonios dejan traslucir resentimientos, verdades a medias y extraños vínculos con los círculos del poder político.
De acuerdo a todo lo que se ha venido sosteniendo hasta el momento, las demandas del Coronel Gutiérrez giran en torno a que, si los implicados en el levantamiento del 21 de enero van a ser amnistiados, se lo haga en forma incondicional y sin exclusiones, pues sus compañeros, al solidarizarse con el clamor popular, procedieron de acuerdo a la moral de los militares ecuatorianos.
Según él, la única salida es un plebiscito en el que se consulte a la sociedad civil, pues la participación de todos es la única garantía de la transparencia que se requiere para eliminar la interferencia de unos cuantos actores políticos interesados en su silencio.
El cambio de recinto militar, dentro de la reclusión obligada, no ha limitado la trascendencia de todo cuanto diga o calle el militar insurrecto.
Por eso nos pusimos en contacto. Utilizando teléfono, contactos y amistades.
De acuerdo a nuestras limitaciones de acceso y las difíciles circunstancias por las que él está atravesando, no ha sido fácil recoger las respuestas.
Ahora tenemos el texto y lo podemos publicar, con todo el respeto que se merecen sus opiniones.
AUTORRETRATO DE UN GOLPE
¿Usted convoca el movimiento militar contra Mahuad o se sumó a la convocatoria de otros líderes?.
No fue un movimiento militar, fue un movimiento popular que unió al soldado con el pueblo porque los soldados no podemos disparar contra el pueblo para defender a un gobierno corrupto. Los militares, como parte y producto del pueblo, correspondimos al clamor nacional.
¿Había un movimiento contra el Presidente en el seno de las Fuerzas Armadas al que adhirieron los indígenas o ustedes se sumaron al movimiento indígena para empujarlo al poder?.
De lo que conozco, no había ningún movimiento específico dentro de las Fuerzas Armadas. Lo que había era un gran descontento por los actos de corrupción agravados con el feriado bancario, el congelamiento de los depósitos del pueblo, la libre flotación de las divisas y el salvataje bancario, medidas que, todas juntas, nos empujaron a la peor crisis económica de nuestra historia. Pero nosotros no convocamos al pueblo. Ante las múltiples violaciones constitucionales de Mahuad, se constituyó el Parlamento de los Pueblos del Ecuador que convocó a miles de indígenas, se tomaron Quito y por decreto exhortó a los militares a respetar su acto soberano e impedir que el pueblo sea masacrado. Ante la situación teníamos dos alternativas: Masacrar al pueblo desalojando a los indígenas como pedían Mahuad y Vladimiro Alvarez o proteger la soberanía radicada en el pueblo, primera misión constitucional de un soldado.
¿Pero ustedes estaban conscientes de que pasar por encima del mando de veintitantos Generales pondría a la cúpula militar en vuestra contra?.
Cuando el Parlamento de los Pueblos me designó miembro de la Junta de Salvación Nacional, en mi primer discurso dije que se respetarían las jerarquías del mando militar. Eso le consta a todo el país. Los acontecimientos posteriores implicaron un conjunto de hechos. Se vivía una situación de euforia, de deseo generalizado de cambios profundos. Ante el pedido de 400 oficiales, personal de tropa y del pueblo, el Parlamento decidió la toma del poder, lo que posteriormente no tuvo ningún efecto.
¿Los Generales tenían su propio golpe en marcha o lo encarrilaron a última hora cuando vieron la actitud de ustedes junto a los indígenas?.
Realmente desconozco si ellos tenían un plan. Yo respondo por mis actos. Nuestra decisión fue totalmente ajena a cualquier proyecto del mando militar o conspiración de personas asociadas. Fue una acción ejecutada junto al pueblo llano hastiado de tanta corrupción de élites insaciables, para impedir el caos y la guerra civil.
¿Pero no había un golpe planeado a favor del Vicepresidente Noboa que se estaba malogrando a causa de la movilización de ustedes?.
Se dicen muchas cosas sobre este tema. En todo caso, si fuera así, esa sería una prueba más de que nuestra acción fue espontánea y totalmente aislada de cualquier tentativa golpista.
¿Cree usted que el General Mendoza traicionó el movimiento triunfante de militares e indígenas que ya se habían tomado el poder?.
Será su propia conciencia y la del pueblo quienes juzguen la actuación del señor General Mendoza, más allá de cualquier sanción, más allá de que nos amnistíen o no. Lo que me duele en el alma y muchas veces no me deja dormir es que, por nuestra falta de ambición política y por nuestra inocencia, se perdió una oportunidad histórica para realizar cambios profundos que permitieran refundar la Patria, para meter en la cárcel y hacerles devolver la plata del pueblo a todos los pillos que han saqueado el país.
¿Cuál era la carga ideológica de vuestro movimiento?.
Insisto en que no existió ningún movimiento, pero eso no quiere decir que no tengamos una ideología. Yo la definiría como eminentemente nacionalista, socialmente solidaria y reivindicadora de las aspiraciones populares a las que queríamos aportar con soluciones soberanas.
¿Cómo definiría el acto militar que dirigió contra Mahuad?.
No fue un golpe de Estado porque esos los dan las élites dominantes. Los golpes se arman en conspiraciones, en función de intereses particulares y en contra del pueblo. El 21 de enero fue el encuentro de los pueblos del Ecuador en defensa de la soberanía nacional, en contra de la injusticia social, en contra de la corrupción y la impunidad. Nosotros estábamos totalmente desarmados acompañando al pueblo a defender la Constitución constantemente violada. A la Constitución hay que darle una lectura total y no parcial. En su artículo 1 dice que la soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad es la base de la autoridad. Nosotros acudimos a un llamado insistente del pueblo, no lo hicimos solos. Segundo: la integridad territorial la defendimos en el Cenepa donde quedaron los brazos y las piernas de los que participamos en el 21 de enero. El artículo 3 dice que debemos garantizar la vigencia del sistema democrático no de cualquier gobierno anegado por la corrupción.
ENTRE REJAS
¿Qué anécdotas guarda de ese episodio?.
Que me fui al Congreso a involucrarme personalmente en el movimiento después de dejar a mi mujer donde el médico. También que cuando me presentaron al doctor Solórzano Constantine, él me saludó diciéndome : "Cuánto gusto General Grijalva", confundiéndome con otra persona.. Otro hecho que recuerdo es que cuando íbamos en la marcha hacia el Palacio de Gobierno, la gente nos aplaudía y nos lanzaba flores desde los balcones. Cerca de la Plaza del Teatro, una viejita rompió el cerco de oficiales que nos custodiaban, me puso un crucifijo en las manos y me dijo: "Nunca se olvide del pueblo".
¿Qué opinión tiene del poder político, luego de haber sido edecán de dos Presidentes de la República y haber comandado una insurgencia popular que se tomó el mando de la nación?.
Que no todos los políticos son malos y que la diferencia entre el éxito y el fracaso es directamente proporcional a la habilidad para diferenciar la realidad de la fantasía. Que e problema de nuestra democracia es que no pasa de ser un ciclo de elecciones para cambiar periódicamente de gobiernos y el espíritu de ella está más allá del simple hecho de votar. Que el poder es como la milicia o el sacerdocio: exige mística, entrega, sensibilidad y sabiduría que permitan captar las aspiraciones de nuestros semejantes y satisfacerlas en el menor tiempo posible, al menor costo y con la mayor eficiencia.
¿Cree tener una carrera política posible en el Ecuador de después del 21 de enero?.
Mi objetivo principal es terminar mi carrera militar, me he preparado para eso, soy el primer ubicado de mi promoción. No puede ser que combatir la corrupción, la injusticia y la impunidad sean razones para truncar mi carrera y dejar de lado el alma. Por ahora tengo la obligación de luchar por mi libertad y la de los que participaron en la gesta heroica del 21 de enero, que ya está ligada al destino del pueblo.
¿Pero usted no sabía que participar en esa lucha ponía en peligro su carrera militar, su grado de General y una pensión de retiro más importante?.
Todo acto humano tiene su riesgo pero los hombres de honor necesitamos justificar nuestra existencia y enfrentar los retos del destino. La historia está llena de inmolados, de gente que ama más que los demás a su país, que lo ama más que a su porvenir, que ama más el futuro de la Patria que el suyo propio y el de su familia. La suerte nos dio el privilegio de comandar el sueño de un pueblo por una Patria libre. Hoy creo que el 21 de enero le probó al Ecuador que si es posible realizar los sueños. Yo estoy seguro que el pueblo volverá para hacerlos cumplir.
¿Qué le dirá a la justicia militar para justificar su rebelión?.
Yo no me he rebelado. Lo que hice fue cumplir con mi deber. Primero demostraré que actué en defensa de la Constitución que había sido violada, luego probaré que la soberanía radica en el pueblo y que nosotros acudimos a su llamado, también probaré que el numeral 14 del artículo 97 de la Constitución nos manda denunciar y combatir los actos de corrupción y que eso fue lo que nosotros hicimos. Demostraré que fue una protesta cívica por la vida y la esperanza de nuestros hijos. Insistiré en que la justicia está por encima de cualquier norma jurídica creada por los hombres para proteger lo contrario.
¿Pero si no fue rebelión, ni golpe, ni levantamiento armado, qué cosa fue el 21 de enero?.
Una revolución popular y pacífica, basada en el poder soberano del pueblo y respetada por los soldados en contra de la violación de la Constitución, la injusticia, la corrupción y la impunidad. Una revolución democrática para rescatar la Patria usurpada por los reyes del dinero. Una revolución que si hubiera continuado en el poder ya estaría construyendo un Ecuador signo, soberano, justo y solidario.
¿Participaría en un nuevo movimiento para derribar el orden constituido?.
Nunca lo he hecho ni lo haré. Quienes atentaron contra el orden
constitucional fueron Mahuad y los poderes políticos y económicos que
congelaron los depósitos bancarios, legalizaron la devaluación monetaria con
la libre especulación de las divisas en manos de los especuladores del dinero
para destruir el valor real de los depósitos, etcétera. Creo que es obligación
de todo ecuatoriano, soldado o civil, impedir el desastre de la Patria.
Tomado del diario expreso
http://www.diario-expreso.com/expreso/html/politica/