El coronel Lucio Gutiérrez asegura que la misión encomendada por la
Constitución del Estado al soldado ecuatoriano ha sido fielmente cumplida, no
obstante dice que el militar es pueblo y como tal siente hambre, necesidades y
el peso de la crisis como el resto de ecuatorianos.
Pero descarta que con los hechos del 21 de enero la institución haya quedado
vulnerada, fraccionada o carente de disciplina. En consecuencia no cree que la
democracia esté en peligro por una nueva y eventual reacción militar.
Justifica la actuación de oficiales y algunos soldados de tropa en los sucesos
del 21 de enero, indicando que la soberanía radica en el pueblo, cuya voluntad
es la base de la autoridad. "Acudimos a un llamado clamoroso del pueblo
ecuatoriano. Cumplimos la misión constitucional de las Fuerzas Armadas",
agregó.
"Seguiremos defendiendo los altos intereses nacionales, acataremos las
disposiciones del mando militar y tomaremos las decisiones que más convenga a
nuestros intereses y a nuestras familias, y por su puesto a nuestro
pueblo", destacó Gutiérrez, quien lideró la asonada golpista que dio
como resultado el derrocamiento de Jamil Mahuad.
Todavía no piensa en el retiro de las Fuerzas Armadas, pero cuando lo haga dice
que se dedicará con fuerza a "luchar por los altos intereses nacionales,
por la liberación de la pobreza, la corrupción, la injusticia social y la
impunidad".
¿Gutiérrez candidato?
Algo que se da por descontado es la incursión de Gutiérrez en la vida
política, con el auspicio de partidos y movimientos, así como organizaciones
de la centro izquierda.
Analistas afirman que su presencia en la arena política podría darse en las
elecciones presidenciales del 2002, porque al parecer el pueblo quiere gente no
contaminada con la política ni con los partidos políticos. Con esas características,
hace poco el guayaquileño Humberto Matta dio dura pelea al reelecto prefecto
del Guayas, Nicolás Lapentti. Hace unos cuatro años, el productor de televisión
Freddy Ehlers salió del anonimato político y alcanzó un tercer lugar en una
contienda presidencial.
Lucio Gutiérrez, poseedor de una brillante hoja de vida militar, desde ya tiene
la mirada puestas en la actividad política. El martes pasado, aprovechando una
salida del Fuerte Atahualpa por autorización médica, se reunió por varios
minutos con dirigentes sociales de diferentes organizaciones, en un lugar
clandestino, en que habría confirmado su vocación por servir a la Patria desde
la trinchera política.
Libre y como político
El coronel Lucio Gutiérrez abandonó el viernes las
instalaciones de la Primera División Shyris del Ejército Nacional, sin vestir
el traje militar de camuflaje que tradicionalmente llevó durante un anterior
arresto de 131 días por la insubordinación.
Fuera del cuartel, el coronel recibió el saludo de familiares y decenas de
amigos, con quienes emprendió una caravana en vehículos que se encaminaban
hacia su casa, localizada en el barrio del Batán Alto, norte de la ciudad.
"Tarde o temprano, todos (los militares) tenemos que retirarnos. El vestido
militar es como la muerte", agregó el oficial, dejando entrever la
posibilidad de que solicitará su "disponibilidad" al mando castrense
para pasar voluntariamente a retiro.
"Yo pienso que será mucho más temprano que tarde", dijo Gutiérrez
sobre su retiro del servicio activo militar y apuntó que el próximo lunes
informará la decisión que al respecto tomará conjuntamente con otros
uniformados que se vieron involucrados en la insurrección del 21 de enero.
De esa manera, Gutiérrez salió al paso al anuncio del Ejército de Ecuador de
que realiza un proceso de separación del servicio activo de 22 uniformados de
un total de 280 que estaban sindicados dentro de un juicio militar por la
insurrección que derivó en el derrocamiento de Mahuad.
Tomado de la Hora
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