04-06-2000
Quito * Mañana debe presentarse a las 08:00 en el Comando

Lucio Gutiérrez se vistió de civil

Ayer fue el primer día de libertad luego de 130 días de prisión. El coronel se reunió con los oficiales que también guardaron prisión.

El coronel está tranquilo. Dejó su traje de camuflaje para usar un terno negro con rayas blancas y una camisa rosada. Él sabe que no puede pasar desapercibido, sobre todo, cuando la prensa camina sobre sus pisadas.

El coronel Lucio Gutiérrez también luce feliz. No deja de sonreír cuando las personas que lo reconocen se acercan a saludarlo. "Coronel reciba mi admiración; coronel recuerde que el país confía en usted; coronel tenemos que luchar; coronel... coronel". El coronel está en el Colegio Militar e intenta conocer lo que ofrece la casa abierta estudiantil, donde su hija Viviana contará la historia de Cantuña.

Gutiérrez avanza por el gran patio de la institución hacia el museo; su esposa camina a su derecha y cada vez que la gente se aparta de él, ellos se cogen de las manos. Entran a una pequeña sala, donde los estudiantes de sexto curso escenificaron la selva amazónica del Cenepa donde peleó Gutiérrez. En pocos minutos se apaga la luz y se escuchan el vuelo de los aviones, el disparo de los fusiles, el estallido de las bombas, los gritos de los heridos... La voz firme de un estudiante vestido de camuflaje y con un fusil en sus manos cambia la acción. "Aquí está la historia de la patria, aquí están las vidas de 31 héroes que murieron en el Cenepa y de otros como el coronel Gutiérrez que lucharon por nuestro Ecuador...".

Se enciende la luz y Gutiérrez se acerca a felicitarlos, los jóvenes sonríen, se sienten orgullosos, le dicen "gracias mi coronel".

La gente aplaude, el coronel sale y va hasta el galpón donde actuará Viviana, tras él van jóvenes vestidos de traje gris, con el pelo muy recortado y un chupete en la boca. Las maestras de sexto grado lo esperaban para empezar la obra, su hija impaciente le dice "al fin llegas". La actuación empieza y las miradas se alternan entre el indio Cantuña, el diablo y la historiadora (Viviana) con el coronel Gutiérrez. Al final vienen la fotografía del recuerdo y nuevos aplausos. Ximena de Gutiérrez siempre está sonriendo y comenta "como en los viejos tiempos".

Ahora el micrófono y las fotografías son para el coronel. El primer contacto personal y sin control de por medio con el hombre que encabezó la insurrección militar, que -junto a los indígenas- terminó con el Gobierno de Jamil Mahuad.

Gutiérrez insiste en que le gustaría seguir con su vida militar, pero está consciente que las FF.AA. lo van a sancionar, porque en esos términos se aprobó la amnistía. Anuncia que ya tiene una decisión sobre su futuro en el país y lo que a ciencia cierta se conoce "es que el día en que deje la institución militar a la cual tanto quiero y respeto, me gustaría seguir trabajando por mi patria". ¿En un movimiento político? Probablemente sí. Una respuesta concreta es posible que se conozca mañana, cuando el coronel y los otros 16 oficiales -que fueron detenidos- se presenten a las 08:00 ante el Comando Conjunto de las FF.AA.

Los micrófonos salen de la escena, el coronel dice que a las 14:00 se reunirá con los oficiales que también estuvieron detenidos. Hablarán sobre su situación y sobre lo que ocurrirá mañana en el Comando, "pero lo primero que haremos es abrazarnos", porque durante los 130 días de prisión no se comunicaron. A las 17:00 aspira reunirse con toda su familia para ver el fútbol. "Ojalá que Ecuador empate".

Tomado del diario El Comercio 
http://www.elcomercio.com/

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