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SEPIA - JIBIA |
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La
sepia o jibia (la Sepia officinalis L.) es
un cefalópodo decápodo como el calamar, pero más rechoncho.
Además de media docena de parientes, tiene ocho brazos rodeando la boca en pico,
y dos tentáculos largos. Puede medir hasta cuarenta centímetros de largo. En
otros tiempos, cuando había muchas jibias pequeñas en las aguas de las
playas, se podían coger al arrastre en la marea baja con una larga red
estrecha, sujeta por unos cuantos amigos, que después escogían los animales
dejando en libertad a los pequeños. |
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Cuando son grandes suelen vivir en aguas más profundas (llegando a los ciento
cincuenta metros) y se cogen con nasas y trasmallos, además de al arrastre.
Tienen la parte ventral blanca irisada y la dorsal de coloración variable
porque son animales miméticos. También poseen una concha, no desarrollada
completamente: el sepión o hueso calcáreo, cubierta
por el manto o saco visceral que es el cuerpo comestible, además de los
brazos. El manto dispone de un borde lateral dotado de movimiento
ondulatorio, que les permite huir a gran velocidad de los depredadores, expilsando también tinta para enturbiar las aguas y no
ser vistos. La
concha tiene dos partes: una delgada e densa, y otra gruesa y con poros. El
apellido de “officinalis” le viene a la jibia por la
concha que, hecha polvo se usó, entre otras cosas, para combatir el bocio y
como dentífrico. También en las casas, con este polvo, se limpiaba el oro. El
que lo tenía. |
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