Y de pronto llegó el momento.

Ya había vivido demasiado. O por lo menos él tenía esa impresión. Pero de cualquier forma, creer que se ha vivido demasiado, y haber vivido demasiado son realmente equivalentes. Lo que cuenta es lo que percibe el alma, y el cansancio que ocasiona.

Es curioso ver hacia atrás, mirar lo que has hecho y sentirte orgulloso. Y al mismo tiempo sentirte recorrido por un dejo de tristeza al notar lo mucho que has cambiado. Opusiste en su momento resistencia a como eras y te hiciste la firme convicción de arrojarlo a un lado y cambiar.

Y ahora que has cambiado lo lamentas.

¿No es acaso posible tener lo uno y también lo otro? ¿Es necesario dejar de lado una cosa para obtener la otra? Y si es así, ¿cómo podemos saber cuál vale más? Debemos estar atentos a los llamados de nuestro corazón.

Hosted by www.Geocities.ws

1