La Identidad Profesional del Comunicólogo.
por Ulises Márquez Mino
egresado de la Licenciatura
en Ciencias de la
Comunicación
A lo largo de mi recorrido por la carrera
en ciencias de la comunicación, me
percaté de que existían muchas dudas con respecto a lo que debíamos estudiar
los comunicólogos, que no se sabía especificar bien a bien cuál era la labor de
nosotros si mucho de nuestro trabajo podían desempeñarlo personas de cualquier
carrera. ¿Cuál es el campo de acción del comunicólogo? ¿El cine? No somos
cineastas. Y sin embargo, estudiamos cine. ¿La locución? Para eso existen
cursos rápidos de locución. Y sin embargo, conducimos programas de radio.
¿Hacer televisión? Hay muchos que hacen televisión sin ser comunicólogos. ¿La
literatura? No somos literatos y sin embargo hablamos y analizamos la
literatura. ¿Qué somos entonces?
Primero que nada habría que hacer una
distinción que considero importante, y que aunque podría parecer una simple
diferenciación mediante el uso de las palabras, creo que designa bien los dos
grandes tipos de Licenciados en Ciencias de la Comunicación que existen. Unos
son los comunicólogos y otros los comunicadores. Entre ambos existe una
diferencia sustancial: unos son los estudiosos de la comunicación per
se (ahorita aclararemos lo que representa este estudio) y otros los ejecutores,
los que utilizando las herramientas y técnicas aprendidas estudiando la
comunicación, comunican.
Aclarémoslo:
El comunicólogo es aquel que estudia los
fenómenos de la comunicación: la comunicación interpersonal, social, política,
organizacional, de masas, etc. También estudia los medios de comunicación, sus
características, influencias, funciones y utilidad, y dentro de estos, se
encuentran obviamente el cine, la televisión, las publicaciones, el radio,
internet, e inclusive aquellos medios no masivos, como la palabra escrita, los
carteles, las obras artísticas y todo aquel medio que sea capaz de comunicar un
mensaje —es decir, casi cualquier cosa—. Por último, es capaz de estudiar los
mensajes, y en esto el campo es gigantesco, pues lo mismo puede hacer un
análisis sobre una película, una obra literaria, un artículo de periódico, un
programa de televisión, etc. Así pues, el campo de acción del estudioso
de la comunicación, del comunicólogo es bastante amplio.
El comunicador, en cambio, es considerado
de rango inferior, aunque no necesariamente tiene que serlo. El comunicador es
aquel personaje capaz de comunicar, es quien realiza una película,
escribe un artículo, divulga una noticia, genera una campaña de publicidad o
traza un cartel. No sólo los conductores de televisión y locutores de radio son
comunicadores, sino todo aquél que comunica como profesión. Y en este sentido,
podemos concebir dos clases de comunicadores: los que conocen las herramientas
teóricas de la labor y las aplican, son quienes tienen las ideas, y los que
ejecutan, los que se encargan del cúmulo de actividades conducentes a que
aquéllos puedan comunicar. Un ejemplo para aclarar: un cineasta es comunicador,
comunica, expresa, pone en común con el espectador, es quien tiene la visión de
lo que desea transmitir, quien posee el esquema mental en conjunto de lo que ha
de hacer. Es el Comunicador, con mayúscula, el principal motor de la
comunicación —en este caso, al realizar una película—. En cambio, el productor
de la cinta, el director de fotografía, el director de arte, etc., son
comunicadores, con minúscula, por que colaboran en la realización del mensaje,
pero no son quienes lo crean, sólo participan, pero con los conocimientos inherentes
a su especialidad. Y aún podríamos distinguir
a los que igualmente contribuyen en la realización de todo este proceso,
pero sin fundamento teórico de la comunicación, y aquí encontramos a todos los asistentes, técnicos,
administradores y distribuidores de la cinta. No precisamente tienen que
desconocer los aspectos teóricos de la comunicación, pero no es un requisito
indispensable para su labor.
Además de todo esto, puede parecer que
muchos comunicadores, como los periodistas, carecen de una identidad
profesional como tal, ya que su función es servir de vehículo entre los
distintos sectores de la sociedad. No son ellos quienes participan, quienes
protagonizan, sino los encargados de contar lo que hacen aquéllos. Los medios
de comunicación por eso son llamados medios: median, no protagonizan. Y en este
sentido, carecen de identidad, pues en cada momento han de adoptar las
ideologías del otro para transmitirlas —aunque no necesariamente las comparta—.
Los medios de comunicación, en particular en la rama del periodismo, no deben
pasar de ser eso, medios, aunque en la actualidad veamos que hasta éstos se han
convertido en protagonistas, se habla de los pleitos entre televisoras o se
trata a los periodistas destacados como personalidades y sujetos noticiosos.
El profesional de las ciencias de la
comunicación, cualquiera que sea su rama, debe conocer los fundamentos de su
disciplina, quizás no como argumentan algunos para aplicarlos específicamente
en su labor como comunicadores, pero como elementos que le den una visión más
grande de aquello que están desempeñando. De ahí la importancia de los estudios
a nivel licenciatura y a nivel teórico. Quizás no los utilices en la práctica
cotidiana, pero de su conocimiento te hará percatarte de la complejidad en que
está inserta la actividad que desempeñas.