Bratislava
Un avión. En vuelo.
Una mujer camina por el
pasillo. Lleva una gabardina. No es una azafata.
De pronto, se abre el gabán
y lo tira al suelo.
Está completamente desnuda.
Inexplicablemente —o muy
explicablemente—, el avión se ladea en ese preciso instante, y los pasajeros
tienen que agarrarse de sus asientos doblemente asombrados. Primero, por la
súbita aparición de una mujer desnuda entre ellos —y bastante guapa, por
cierto— y, segundo, por los giros y convulsiones que sufría el avión por las
manos despistadas del copiloto.
Cuando el avión recobró un
poco la estabilidad, ella continuó su camino hacia la cabina. Su nombre,
Bratislava, una espía rusa que en su desnudez había encontrado su mejor arma.
Los periódicos al día
siguiente contarían de la desaparición del vuelo de American Airlines 7472 del
espacio aéreo estadounidense, y de cómo había sido secuestrado y conducido a una de esas naciones rusas que
aparecen y desaparecen constantemente.
Definitivamente los rusos
habían encontrado una nueva arma secreta...