Los Cuatro Dogmas Marianos

 

Dra. Deyanira Flores



II. La Virginidad Perpetua de la Virgen María

 

1.         ¿Que´quiere decir que María de Nazaret es "Virgen"?

 

            Quiere decir tres cosas: Primero, que María concibió a Cristo virginalmente, sin concurso de varón, por obra del Espíritu Santo. Segundo, que María dio a luz a Cristo virginalmente, sin perder su virginidad y sin dolor. Tercero, que María siguió siendo virgen por el resto de su vida y nunca tuvo otros hijos además de Jesús.

 

 

2.         ¿Es un dogma de fe que María de Nazaret sea siempre virgen?

 

            Sí, es un dogma de fe que María concibió a Cristo virginalmente, lo dio a luz virginalmente, y permaneció virgen durante toda su vida. Este dogma fue definido por el Concilio Lateranense del año 649. El texto dice así:

 

"Si alguno no confiesa, de acuerdo con los santos Padres, propiamente y según verdad por Madre de Dios a la santa y siempre Virgen e intacta María, como quiera que concibió en los últimos tiempos sin semen por obra del Espíritu Santo al mismo Dios Verbo propia y verdaderamente, que antes de todos los siglos nació de Dios Padre, e incorruptiblemente le engendró, permaneciendo inviolada, aun después del parto, su virginidad, sea condenado" (Canon 3: DS 503).

 

 

Por tanto, como dogma de fe que es, todos debemos creer firme y fielmente en la virginidad de María.

 

 

3.         ¿La Iglesia ha creído siempre en la virginidad de María?

 

            Sí. Aparte del testimonio de la Sagrada Escritura, al que nos referiremos dentro de poco, la verdad sobre la virginidad de María fue fuertemente profesada y defendida por todos los Padres de la Iglesia sin excepción, comenzando por el primero de ellos que habla de la Virgen María, San Ignacio de Antioquía (+ c.110). También aparece confesada en todos los credos locales que mencionan a María (que son prácticamente todos), en el Credo Niceno-Constantinopolitano, fruto del Concilio de Constantinopla I del año 381, y en todas las subsiguientes profesiones de fe y documentos del Magisterio de la Iglesia, ya sea por el solo hecho de llamarla "Virgen", "santa Virgen", "siempre Virgen" María, ya sea refiriéndose específicamente a algún aspecto de su virginidad.

            A modo de ejemplo, veamos nada más los siguientes textos:

 

            - Credo Niceno-Constantinopolitano (381): "Creo ... en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios ... por nosotros los hombres y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre ... " (DS 150).

 

            - Tomus I a Flaviano del Papa San León Magno (449): "... Fue después concebido del Espíritu Santo en el seno de la Virgen Madre, que lo dio a luz permaneciendo intacta su virginidad, tal como con intacta virginidad lo concibió ... " (DS 291).

 

            - Profesión de fe del Concilio de Calcedonia (451): "... engendrado del Padre antes de los siglos según la divinidad, y en los últimos días, por nosotros y por nuestra salvación, engendrado de María Virgen, la Madre de Dios, según la humanidad ... " (DS 301).

 

            - Constitución "Cum quorumdam hominum" del Papa San Pio V (1555): (condena a los que dicen que) "... nuestro Señor ... no fue concebido según la carne en el vientre de la beatísima y siempre Virgen María por obra del Espíritu Santo, sino, como los demás hombres, del semen de José ... o que la misma beatísima Virgen María no es verdadera Madre de Dios ni permaneció siempre en la integridad de la virginidad, a saber, antes del parto, en el parto y perpetuamente después del parto ..." (DS 1880).

 

            - Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Lumen Gentium n. 57 (1964): "Esta unión de la Madre con el Hijo en la obra de la salvación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal de Cristo, hasta su muerte ... Y en el nacimiento, cuando la Madre de Dios, llena de gozo, presentó a los pastores y a los Magos a su Hijo primogénito, que, lejos de menoscabar, consagró su integridad virginal".

 

            - Catecismo de la Iglesia Católica (1992): "496. Desde las primeras formulaciones de la fe (cf DS 10-64), la Iglesia ha confesado que Jesús fue concebido en el seno de la Virgen María únicamente por el poder del Espíritu Santo, afirmando también el aspecto corporal de este suceso: Jesús fue concebido "Absque semine ex Spiritu Sancto" (Cc. Letrán, año 649; DS 503), esto es, sin elemento humano, por obra del Espíritu Santo. Los Padres ven en la concepción virginal el signo de que es verdaderamente el Hijo de Dios el que ha venido en una humanidad como la nuestra ...

497. Los relatos evangélicos (cf Mt.1,18-25; Lc.1,26-38) presentan la concepción virginal como una obra divina que sobrepasa toda comprensión y toda posibilidad humanas (cf Lc.1,34): "Lo concebido en Ella viene del Espíritu Santo", dice el ángel a José a propósito de María, su desposada (Mt.1,20). La Iglesia ve en ello el cumplimiento de la promesa divina hecha por el profeta Isaías: "He aquí que la Virgen concebirá y dará a luz un hijo" ...

498. ... La fe en la concepción virginal de Jesús ha encontrado viva oposición, burlas o incomprensión por parte de los no creyentes ...; no ha tenido su origen en la mitología pagana ni en una adaptación de las ideas de su tiempo. El sentido de este misterio no es accesible más que a la fe que lo ve en ese "nexo que reúne entre sí los misterios" (DS 3016), dentro del conjunto de los Misterios de Cristo, desde su Encarnación hasta su Pascua. S. Ignacio de Antioquía da ya testimonio de este vínculo: "El príncipe de este mundo no conoció la virginidad de María y su parto, así como la muerte del Señor: Tres clamorosos misterios que se realizaron en el silencio de Dios" (Eph.19,1; cf 1Co2,8).

499. La profundización de la fe en la maternidad virginal ha llevado a la Iglesia a confesar la virginidad real y perpetua de María (cf DS 427) incluso en el parto del Hijo de Dios hecho hombre (cf DS 291; 294; 442; 503; 571; 1880). En efecto, el nacimiento de Cristo "lejos de disminuir consagró la integridad virginal" de su Madre (LG 57). La liturgia de la Iglesia celebra a María como la "Aeiparthenos", la "siempre virgen" (cf LG 52).

500. A esto se objeta a veces que la Escritura menciona unos hermanos y hermanas de Jesús (cf Mc.3,31-55; 6,3; 1Co.9,5; Gal.1,19). La Iglesia siempre ha entendido estos pasajes como no referidos a otros hijos de la Virgen María; en efecto, Santiago y José "hermanos de Jesús" (Mt.13,55) son los hijos de una María discípula de Cristo (cf Mt .27,56) que se designa de manera significativa como la "otra María" (Mt.28,1). Se trata de parientes próximos de Jesús, según una expresión conocida del Antiguo Testamento (cf Gen. 13,8; 14,16; 29,15).

501. Jesús es el Hijo único de María. Pero la maternidad espiritual de María se extiende (cf Jn.19,26-27; Ap12,17) a todos los hombres a los cuales Él vino a salvar: 'Dio a luz al Hijo, al que Dios constituyó el primogénito entre muchos hermanos (Rm.8,29), es decir, de los creyentes, a cuyo nacimiento y educación colabora con amor de Madre' (LG 63)".

 

 

4.         ¿Por qué es tan importante el dogma de la virginidad de la Virgen María?

 

            Porque si negamos que María concibió y dió a luz a Cristo virginalmente, estamos negando también que Cristo es Dios; y si negamos que Cristo es Dios, negamos asimismo la realidad de nuestra salvación. La virginidad de María es garantía y signo concreto de la Divinidad de Cristo. Precisamente porque el Niño que es concebido y nace es el Hijo de Dios, su concepción y parto son virginales. Jesucristo es concebido virginalmente, por obra del Espíritu Santo, sin concurso de varón, porque Él tiene solamente un padre, que es Dios Padre. (San José es solamente Su padre adoptivo). El parto virginal de María es "el primer milagro de Cristo", como lo canta bellamente el Himno Bizantino Akathistos (estrofa 3); demuestra nuevamente la Divinidad del Niño que nace, y Su amor hacia Su Madre inmaculada. María es la única mujer que ha unido en sí las dos prerrogativas más grandes de una mujer: ser virgen y madre al mismo tiempo. Ella es y será siempre un caso único, y el motivo es que ella fue escogida por Dios para convertirse en madre y dar a luz no a un niño cualquiera, sino al Hijo de Dios, que se hacía hombre en su vientre virginal para venir a salvarnos.

 

 

5.         ¿Está escrito en la Biblia que María concibió a Cristo virginalmente?

 

            Sí, en varios pasajes de la Sagrada Escritura se dice claramente que Jesucristo fue concebido virginalmente. Entre ellos citamos los siguientes:

 

- Is.7, 14: el profeta Isaías predice que el Mesías prometido, el Emmanuel o "Dios con nosotros", será concebido y nacerá de una virgen. Es Dios mismo el que quiso darnos este signo, para que cuando sucediera, creyéramos. Todos los Padres de la Iglesia, empezando por San Justino (+ 165) y San Ireneo (+ 202), enseñan que este texto se refiere en sentido literal inmediato a Cristo (el Emmanuel) y a María (la Virgen que lo concibe y da a luz).

 

- Mt.1, 22-23: San Mateo confirma que la profecía de Isaías se cumple en Cristo, que es el Emmanuel nacido de la Virgen María.

 

- Mt.1, 16: corte en la genealogía ("Abraham engendró a Isaac ... Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo"), para indicar que nace sólo de la Virgen María.

 

- Mt.1, 18 y 20: dicen específicamente que María concibió "por obra del Espíritu Santo" dos veces. Esta explicación se le da precisamente a José, su prometido.

 

- Lc.1, 35: el ángel le explica a María que concebirá por obra del Espíritu Santo, luego de que ella le pregunta: "¿Cómo será ésto, pues no conozco varón?" (Lc.1, 34).

 

 

6.         ¿Por qué María concibió a Cristo virginalmente?

 

            La Virgen María concibió a Cristo virginalmente, sin concurso de varón, por obra del Espíritu Santo, porque Cristo, su hijo, es el Hijo de Dios. Jesucristo tiene sólo un padre desde toda la eternidad que es Dios Padre. Para salvarnos a nosotros del pecado y de la muerte, quiso tener en el tiempo una madre, que es la Virgen María. Dios Padre y María comparten el mismo Hijo, Jesucristo. En Su infinito amor y misericordia, quiso Dios elevar a la Virgen María al honor incomparable de convertirse en Madre del Hijo de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica (1992) nos enseña que: "503. La virginidad de María manifiesta la iniciativa absoluta de Dios en la encarnación"; es Dios el que desde toda la eternidad quiso enviarnos a Su propio Hijo nacido de una Virgen; sólo Dios puede hacer que una Virgen conciba y dé a luz un hijo, que es nada menos que el Hijo de Dios encarnado; ya desde el inicio de la Obra de nuestra Redención, por tanto, se ve claramente que sólo Dios podía hacerlo, que nosotros no podíamos por nuestros propios medios procurarnos un salvador. Sólo ese Hijo de Dios hecho hombre nos salva. "Jesús no tiene como Padre más que a Dios (cf Lc2.48-49). La naturaleza humana que ha tomado no le ha alejado jamás de su Padre ... ". La concepción virginal nos muestra muy concretamente cómo Jesús es propiamente el Hijo de Dios, Dios como Su Padre desde toda la eternidad, que quiso por amor nuestro hacerse hombre como nosotros, asumiendo de María nuestra naturaleza humana (cf. DS 619).

 

"504. Jesús fue concebido por obra del Espíritu Santo en el seno de la Virgen María porque Él es el Nuevo Adán (cf 1Co.15,45) que inaugura la nueva creación: 'El primer hombre, salido de la tierra, es terreno; el segundo viene del cielo' (1Co.15,47) ... ". Cristo, el hombre nuevo, nace de una forma nueva (virginal), para indicar ya desde Su misma concepción y nacimiento virginales que Él es el que realiza la nueva creación prometida (cf. Rom.5, 12-21; 2Cor.5, 17; Gal.6, 15; Ef.1, 9-12; 2, 10; 4, 24; Col.1, 13-23).

 

"505. Jesús, el nuevo Adán, inaugura por su concepción virginal el nuevo nacimiento de los hijos de adopción en el Espíritu Santo por la fe ... ". O sea, Jesús, concebido y nacido de la Virgen María, nos indica que nosotros renacemos a la vida eterna también concebidos y dados a luz por la virgen Iglesia, por medio de la predicación y el Bautismo. Tanto la Virgen María (cf. Lc.1, 34) como Nicodemo (cf. Jn.3, 9) se preguntan cómo será ésto, y la respuesta es: por obra del Espíritu Santo. La Virgen María concibe y da a luz a Cristo por obra del Espíritu Santo. La virgen Iglesia concibe y da a luz a los cristianos por obra del mismo Espíritu Santo. Como Cristo nació de la Virgen María, así los cristianos renacemos de la virgen Iglesia.

 

 

7.         ¿La concepción y el parto virginales hacen a Cristo "menos humano "?

 

            No, de ninguna manera. El hecho de que la concepción y el parto sean milagrosos, porque Dios hace que, contra las leyes de la naturaleza, una mujer virgen pueda concebir un hijo, y que lo pueda dar a luz sin perder su virginidad, en nada afecta la verdadera naturaleza humana que ese Hijo asume de María, en todo igual a la nuestra menos en el pecado.

Como bien explicaba el Papa San León Magno (+ 461):

 

"Quizá (Eutiques) consideró que nuestro Señor Jesucristo no tuvo nuestra naturaleza ... (porque fue concebido virginalmente) ... ¡Como si, puesto que la concepción de la Virgen fue obra divina, la carne del concebido no hubiera sido de la naturaleza de la que concibió! Mas aquella generación singularmente admirable y admirablemente singular no hay que entenderla en el sentido que a través de la novedad de la creación se haya quitado la peculiaridad del género: el Espíritu Santo dio la fecundidad a la virgen, la verdad del cuerpo en cambio fue tomada del cuerpo, y 'edificándose la Sabiduría una casa' (Prov.9, 2) 'el Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros' (Jn.1, 14), es decir, en aquella carne que tomó del hombre y que el espíritu de la vida racional (el alma) animó. Quedando, pues, a salvo la propiedad de una y otra naturaleza (la divina y la humana) y uniéndose ambas en una sola persona (la Divina) ... En naturaleza, pues, íntegra y perfecta de verdadero hombre, nació Dios verdadero, entero en lo suyo, entero en lo nuestro ... " (Tomo a Flaviano: DS 292-293; cf. DS 299: "En efecto, el nacimiento del Señor según la carne, aunque tenga peculiaridades que lo hacen trascender los inicios de la condición humana, sea porque sólo Él fue concebido y nació sin concupiscencia (por obra del Espíritu Santo) de la inviolada Virgen, sea porque salió del útero de la madre de modo que la fecundidad diera a luz y permaneciera la virginidad; con todo, su carne no era de naturaleza distinta de la nuestra ... ").

 

 

8.         ¿Está escrito en la Biblia que María dio a luz a Cristo virginalmente y sin dolor?

 

            Sí, lo encontramos en varios textos, entre otros en tres profecías de dos grandes profetas del Antiguo Testamento: Isaías y Ezequiel:

 

- Is.7, 14: no sólo profetiza que la Virgen concebirá, sino también que dará a luz.

 

- Is.66, 7-8: profetiza que antes de ponerse de parto, habrá parido; antes de que le sobrevengan los dolores, dará a luz a un varón; algo nunca antes oído.

 

- Ez.44, 1-3: se refiere a la Virgen María con la imagen de la "puerta cerrada", por la cual entrará y saldrá Yavé dejándola cerrada; y ningún hombre entrará por ella, porque Yavé ha entrado por ella y permenecerá cerrada.

 

 

9.         ¿Por qué María dio a luz a Cristo virginalmente y sin dolor?

 

            María dio a luz a Cristo conservando intacta su virginidad y sin dolor por varios motivos; entre ellos mencionamos los siguientes.

Porque el parto virginal es un signo sensible y concreto de que el Niño que nace no es un niño cualquiera, sino el Hijo de Dios hecho Niño. Es signo y garantía de que Cristo es Dios.

Porque en el momento en que nace el Mesías Redentor, todo es gozo y alegría; ya después vendrán momentos de dolor terribles; de hecho, casi toda la vida de María fue un continuo martirio. El único dolor que el Señor le ahorra a Su Madre es el del parto: en el nacimiento del Hijo de Dios todo fue gozo. Los dolores de parto que no sintió al dar a luz a Cristo en Belén, los sentirá al darnos a luz a nosotros en el Calvario.

Porque Jesucristo quiso concederle éste, Su primer milagro, a Su Madre purísima, que ya desde antes de saber que iba a ser la Madre de Dios había deseado y hecho voto de consagrar su virginidad a Dios. El Hijo Divino le custodia intacta la virginidad a Su Madre al nacer de ella. Es otro regalo más de Su amor.

La virginidad en el parto es el puente que une la concepción virginal – siendo ambas, concepción y parto virginales, fruto de la acción milagrosa de Dios - con la virginidad que María libremente conserva por el resto de su vida por amor a Dios y fidelidad a su inefable vocación de Madre del Hijo de Dios.

 

 

10.       ¿Está escrito en la Biblia que María permaneció virgen por el resto de su vida?

 

            La Sagrada Escritura nos lo enseña de dos maneras: primero, nunca se dice en toda la Biblia que María haya tenido otros hijos además de Jesús. Cuando se habla de "los hermanos del Señor", nunca se dice que sean hijos de María o de José. Segundo, en Jn.19, 25-27 se nos narra que Jesús desde la Cruz, cuando estaba a punto de morir, confió a Su Madre al cuidado de su discípulo, San Juan. Si Jesús hubiera tenido otros hermanos y María otros hijos, Jesús no la hubiera dejado al cuidado de un extraño, cuando había otros hijos que seguramente se hubieran hecho cargo de ella. Si recurre a San Juan es porque ciertamente Ella quedaba sola, sin nadie que velara por Ella.

 

 

11.       ¿Quiénes son entonces "los hermanos" de Jesús de que hablan algunos pasajes de la Escritura?

 

            Las personas a las que la Escritura llama "hermanos" de Jesús no eran hermanos de sangre, sino sólo parientes del Señor. Los llama hermanos porque en los idiomas que hablaban en la época de Jesús, el hebreo y el arameo, no existían palabras para "tío", "primo", "cuñado", etc., sino que todos estos grados de parentezco se indicaban con la palabra "hermano". Tenemos muchos ejemplos de ésto en el Antiguo Testamento también.

Además, la Escritura nunca dice que sean hijos de María o de José. Es más, nos da el nombre de cuatro de ellos: Santiago, Josés, Simón y Judas. De Santiago y Josés, la misma Escritura que los llama "hermanos" de Jesús, nos dice que eran hijos de "otra María", posiblemente la esposa de Alfeo. Y sobre Simón y Judas, tenemos un testimonio del siglo I, del autor Hegesipo, citado por el historiador Eusebio de Cesarea, que nos indica que estos dos eran hijos de Cleofás, que era hermano de San José. Por tanto, no eran "hermanos" de Jesús, ni es cierto que fueran hijos de la Virgen María.

 

 

12.       Además del argumento de "los hermanos", hay varios otros textos de la Escritura que los hermanos separados usan para negar la virginidad de María. ¿Cómo se pueden explicar esos textos?

 

            Todos esos textos han sido explicados por la Tradición de la Iglesia. Una explicación muy buena la encontramos en la obra Contra Helvidio de San Jerónimo (+ 419) (Una traducción al español de esta obra ha sido realizada por la Editorial Ciudad Nueva de Madrid, España). En la misma, San Jerónimo explica las siguientes expresiones:

 

- "antes de que convivieran" (Mt. 1, 18): no significa necesariamente que después sí convivieron carnalmente; sólo indica que María se encontraba en la primera etapa del matrimonio judío, ya comprometida, pero todavía viviendo en su casa;

 

- "prometida - esposa" (Mt.1 20.24): al llamarla así no indica necesariamente que pasó de prometida a esposa en el sentido carnal;

 

- por qué concibió como virgen comprometida y no soltera: para garantizar la descendencia davídica – José era de la casa de David –; para proteger la reputación de María, y para que Jesús y ella gozaran de la protección y cuidados de San José;

 

- "no la conoció" (Mt.1, 25): en la Sagrada Escritura, además de relación matrimonial, por "conocer" se entiende también conocimiento intelectual;

 

- "hasta que": en la Sagrada Escritura puede significar también tiempo indefinido (por Ej. Dt.34, 5-6; Sal.110, 1; Is.46, 4; Mt.28, 20; 1Cor.15, 25); o sea, que significa nunca la conoció carnalmente;

 

- respeto absoluto de San José a la Virgen María; este hombre justo (Mt.1, 19), escogido e instruido por Dios para tan alta misión, jamás "habría osado tocar el templo de Dios, la morada del Espíritu Santo, la Madre de su Señor". San Jerónimo rechaza las fantasías de los Apócrifos, según las cuales San José era un anciano viudo, con hijos de una primera esposa, y afirma tajantemente que San José también se mantuvo virgen durante toda su vida como María, totalmente dedicado a cuidar "del Niño y de su Madre" (cf. Mt.2, 13-14.20-21), como Dios se lo pidió.

 

- "dio a luz a su primogénito" (Lc.2, 7): "primogénito" no significa que después tuvo más hijos, solamente significa que es el primer hijo que nace; un primogénito puede ser hijo único, y no por eso deja de ser primogénito. Hay ejemplos de esto en la Sagrada Escritura (Ej. Num.18, 15-17; Ex.12, 29).

 

- quiénes son los llamados "hermanos" del Señor: Los textos que mencionan a los "hermanos" de Jesús son: Mt.12, 46-50; 13, 55-56; Mc.3, 31-35; 6, 3; Lc.8, 19-21; Jn.2, 12;.7, 3-5; He.1, 14; 1Cor.9, 5; Gal.1, 19. Como ya dijimos, nunca son llamados hijos de María, la Madre del Señor. En cambio, tenemos textos en los que se nos dice que dos de ellos son hijos de otra María diferente: Mt.27, 56.61; 28, 1; Mc.15, 40.47; 16, 1-2; Lc.24, 10; Jn.19, 25. Precisamente porque María no tenía otros hijos, fue confiada por Jesús al cuidado del apóstol Juan (Jn.19, 15-27).

San Jerónimo explica los cuatro sentidos que tiene la palabra "hermano" en la Sagrada Escritura: "hermano" según la naturaleza (Esaú y Jacob, Andrés y Pedro, etc.); según la raza (todos los judíos) (cf. Dt.15, 12; 17, 15; 22, 1-2; Rm.9, 3-4); según la parentela (Abraham y Lot, su sobrino (Gen. 12, 4-5; 13, 8; 14, 14.16), etc.); según el afecto (todos los cristianos) (Jn.20, 17; 1Cor.5, 11). En el caso de Jesús, el término "hermano" debe entenderse en el sentido de parentela.

 

 

13.       ¿Por qué la Virgen María no tuvo otros hijos?

 

            Porque Dios la escogió para la misión sublime de convertirse en la Madre del Hijo de Dios y Madre de todos los hombres que Jesucristo venía a redimir con Su muerte en la Cruz. María se consagró por completo "a la Persona y a la Obra" de su Hijo (LG 56), viviendo sólo para Jesucristo, entregándole toda su vida y su amor y acompañándolo en todo momento desde la cuna hasta la Cruz. Después de la Resurrección y Ascención del Señor al cielo, María continuó en la tierra su misión de maestra y guía en favor de la Iglesia primitiva. Y luego de su Asunción, desde el cielo sigue su misión en favor de la Iglesia y de cada uno de nosotros, intercediendo por todos, cuidándonos, guiándonos y protegiéndonos como verdadera madre nuestra. Si no tuvo más hijos biológicos después de Jesús, sí tiene millones de hijos espirituales que Cristo desde la Cruz le confió a su cargo, pidiéndonos a su vez a nosotros que la recibamos como Madre nuestra (Jn.19, 25-27).

            Su virginidad perpetua es signo concreto de su entrega total y radical a Cristo para toda la vida. Es también tipo y figura para la Iglesia, llamada como ella a ser virgen y madre de Cristo: "la Iglesia se convierte en madre por la palabra de Dios acogida con fe, ya que, por la predicación y el bautismo, engendra para una vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por el Espíritu Santo y nacidos de Dios. Tanbién ella es virgen que guarda íntegra y pura la fidelidad prometida al Esposo" (LG 64).

Con su virginidad perfecta, María es modelo de todo cristiano, llamado a la "virginidad espiritual", que consiste en la fidelidad absoluta a Cristo y a Su palabra; y es modelo de aquéllos que son llamados por Dios a consagrarle también para siempre su virginidad física en la vida consagrada y el celibato sacerdotal.

 

 

14.       ¿Hizo la Virgen María un voto de virginidad antes de saber que sería la Madre de Dios?

 

            Dos Padres de la Iglesia sumamente importantes, uno de Oriente y el otro de Occidente, San Gregorio de Nisa (+ 392) y San Agustín (+ 431), así lo afirman. Fueron seguidos por toda la Tradición. Su fundamento bíblico es Lc.1, 34: "¿Cómo será ésto, pues yo no conozco varón?". Tomando en cuenta que María estaba ya comprometida con San José, la única manera lógica de entender esta pregunta es afirmar que Dios le había inspirado el deseo de pertenecer por completo a Él, por amor, y había aceptado su propósito o voto de permanecer virgen toda su vida. Cuando Dios le pide la maternidad, María se pregunta cómo conciliar esas dos cosas: virginidad y maternidad.

San Agustín nos lo explica muy bien:

 

"La virginidad de María fue ciertamente muy apreciada y cara al Señor ... Ya antes de haber sido concebido quiso escoger, para nacer, a una Virgen consagrada a Dios, como indican las palabras con las cuales María respondió al ángel que le anunciaba su inminente maternidad: '¿Comó podrá suceder tal cosa, dijo, si yo no conozco varón?'. Y ciertamente no se hubiera expresado de ese modo si antes no hubiera hecho voto de virginidad a Dios. Ella se había comprometido porque la virginidad todavía no había entrado en las costumbres de los hebreos; pero se había escogido un hombre justo, que no hubiera recurrido a la violencia para quitarle lo que había votado a Dios; y más bien la habría protegido contra toda violencia. Aunque en su respuesta ella se hubiera limitado a decir: '¿Cómo sucederá esto?' y no hubiera agregado: 'Porque no conozco varón', también en ese caso sus palabras no hubieran sido una petición de información sobre cómo habría traído al mundo al Hijo que se le prometía, si se hubiera casado para tener relaciones conyugales.

La obligación de mantenerse virgen podía también serle impuesta desde afuera, para que el Hijo de Dios asumiera la forma de siervo con un milagro digno del evento. Pero no fue así: fue ella la que consagró a Dios su virginidad cuando todavía no sabía a quien habría concebido. De esta manera sería un ejemplo a las santas vírgenes y ninguno habría pensado que la virginidad sea una prerrogativa exclusiva de aquélla que ha merecido la fecundidad sin el concurso de varón.

De esta manera, esta imitación de la vida celeste por parte de personas revestidas de cuerpo mortal y frágil, comenzó a existir por la fuerza de una promesa y no de una imposición; de un amor que escoge y no de una necesidad que esclaviza. Y Cristo, naciendo de una Virgen que había decidido de permanecer así cuando todavía no sabía quien habría nacido de ella, prefirió aprobar la santa virginidad en lugar de imponerla. Y por eso quiso que también en la mujer de la cual asumió la forma de siervo, la virginidad fuera libre" (De Virg.4,4: PL 40, 398; cf. Sermo 225, 2: PL 38, 1096-1097; Sermo 291,5-6: PL 38, 1318-1319)."

 

            El voto de virginidad, por tanto, es parte de esa preparación radical que María necesitó para convertirse en la Madre y Compañera del Redentor; nos muestra muy bien la grandeza de su amor y su entrega a Dios, y el respeto exquisito de Dios a su libertad personal.

 

 


 

 

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