Los Cuatro Dogmas Marianos

 

Dra. Deyanira Flores

 

 

III. La Inmaculada Concepción de la Virgen María

 

 

1.         ¿Qué quiere decir "Inmaculada Concepción de María"?

 

            Quiere decir que en el instante mismo de su concepción en el vientre de su madre, Santa Ana, María fue preservada de toda mancha de pecado original y fue colmada por el Espíritu Santo con la gracia santificante. En ese momento María fue "como plasmada y hecha nueva criatura por el Espíritu Santo" (LG 56), toda pura y bella.

 

 

2.         ¿La Inmaculada Concepción es un dogma de fe en el que debemos creer?

 

            Sí. Este dogma fue definido solemnemente por el Papa Pío IX, el 8 de diciembre de 1854, con la Bula Ineffabilis Deus. El texto de la definición dice así:

 

"La doctrina que sostiene que la beatísima Virgen María, en el primer instante de su Concepción, por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en vista de los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original, ha sido revelada por Dios y, por tanto, debe ser creída firme y constantemente por todos los fieles" (DS 2800-2804).

 

            El hecho de que se definiera en 1854 no quiere decir que la Iglesia comenzó a creer en la Inmaculada Concepción hasta esa fecha, sino que fue hasta entonces que el Espíritu Santo iluminó a la Iglesia a declarar oficialmente como dogma algo en lo que ya creía hacía siglos.

 

 

3.         ¿La Biblia habla de la Inmaculada Concepción?

 

            No explícitamente pero sí implícitamente. Por ejemplo en los siguientes textos:

 

- Gen. 3,15: "Pongo perpetua enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; ésta te aplastará la cabeza, y tú le acecharás el calcañal". El texto bíblico presenta a "la mujer", que es María, íntimamente unida a "la descendencia", que es Cristo, el Redentor, en la lucha absoluta y total contra el demonio y contra el pecado.

 

- Cant.4, 7: "Eres del todo hermosa, amada mía; no hay tacha en ti". La Tradición ha aplicado este texto a María, afirmando que ella es "del todo hermosa", porque no tiene ni siquiera la mancha del pecado original.

 

 

- Cant.4, 12: "Eres jardín cercado, hermana mía, esposa; eres jardín cercado, fuente sellada". Una interpretación de la Tradición de este texto bíblico es que María es "jardín cercado y fuente sellada" porque en ella nunca tuvo entrada el demonio, ni siquiera por medio del pecado original.

 

- Lc.1, 28: un texto muy importante es el saludo del ángel a María, en el que la proclama, por orden de Dios, "total y permanentemente transformada por la gracia" (kecaritwmevnh). Tal plenitud y perfección de gracia divina en María va plenamente de acuerdo con la preservación del pecado original en el momento mismo de su concepción.

 

- Lc. 1, 42: otro es el saludo de Isabel a María: "bendita tú entre todas las mujeres"; esa bendición especial de la que es objeto por parte de Dios y que la distingue de todas las demás mujeres incluye su Inmaculada Concepción.

 

- Lc.1, 49: en el Magnificat María proclama: "grandes cosas ha hecho en mí el Poderoso"; una de esas grandes cosas es su Inmaculada Concepción.

 

- Ef.1, 3-14: María, como nadie, "fue bendecida por el Padre con toda bendición espiritual, eligida antes de la constitución del mundo para que fuera santa e inmaculda ante Él, predestinada a la adopción filial, hecha grata en el Amado, redimida; Dios derramó superabundantemente su gracia sobre ella, y le dio a conocer el misterio de su voluntad" de manera única (cf. RM 8; CIC 492). Ella, como nadie, fue "conocida de antes, predestinada a ser conforme con la imagen de su Hijo, llamada, justificada y glorificada" (cf. Rm.8, 28-39).

 

- Apoc.12, 1-17: es un texto que está en paralelo con Gen.3, 15; habla de la lucha contra el dragón (el demonio) y la victoria total del Hijo y de la Mujer sobre él.

 

 

4.         ¿En qué se diferencia María de nosotros?

 

            En que a nosotros Dios nos borra o lava el pecado original, y nos da el regalo de la gracia santificante, que es lo que nos hace hijos de Dios, no en nuestra concepción, sino en el momento del Bautismo. A la Virgen María, en cambio, Dios la preservó de contraer el pecado original (evitó que nunca lo tuviera, ni por un instante) y la llenó de gracia santificante desde el instante mismo de su Concepción Inmaculada.

 

 

5.         ¿A qué se debe esta diferencia?

 

            A que María había sido escogida por Dios desde toda la eternidad para la vocación más excelsa que haya recibido ningún ser humano: ser la Madre del Hijo de Dios y su fiel sierva y compañera en la obra de la Redención. Para una misión tan especial se requería una preparación muy especial, que empezara desde su misma concepción, y una santidad única, pues iba a llevar en su vientre a Jesucristo, el Santo, el Redentor de la humanidad.

 

 

6.         ¿María fue redimida por Cristo?

 

            Sí, María fue redimida por Cristo como todos nosotros los seres humanos, pero de manera más sublime, porque iba a ser la Madre de Jesucristo Redentor.

            Hay dos maneras de redimir: levantando al caído, o evitando que se caiga. Cristo redimió a María evitando que se cayera; a nosotros nos redimió ya caídos. A ella la preservó, por gracia inmensa, de contraer el pecado original; a nosotros nos lo borra ya contraído.

            Todos nosotros somos concebidos por nuestros padres con el pecado original, que se borra en el Sacramento del Bautismo. La Virgen María, porque iba a ser la Madre de Dios, en el instante mismo en que fue concebida, fue preservada de la mancha del pecado original para que no la contrajera del todo.

            Ella recibió "por adelantado" los frutos de la Redención obrada por Cristo con Su Encarnación, muerte en la Cruz y Resurrección. Por eso dice el dogma que fue preservada "en vista de los méritos de Cristo", y que "fue redimida de manera más sublime". Previendo esos méritos, fue la primera en recibirlos. Su redención fue más sublime, porque fue preservativa y no liberativa.

 

 

7.         ¿María fue concebida como nosotros?

 

            Sí, María fue concebida normalmente por sus padres, San Joaquín y Santa Ana, como nosotros somos concebidos por nuestro padre y nuestra madre. La única diferencia está en que Dios la preservó, en el momento mismo de su concepción, de contraer el pecado original.

 

 

8.         ¿Es lo mismo Inmaculada Concepción que Concepción Virginal?

 

            No. La Inmaculada Concepción se refiere a la concepción de María en el vientre de su madre, Santa Ana. La Concepción virginal se refiere a la concepción de Cristo en el vientre de su madre, María. Mientras la concepción de María fue normal, por sus padres San Joaquín y Santa Ana, la concepción de Cristo fue milagrosa, porque María lo concibió por obra del Espíritu Santo, sin concurso de varón, ya que el Hijo que estaba concibiendo en su vientre era el Hijo de Dios, la Segunda Persona de la Santísima Trinidad.

 

 

9.         La Virgen María cometió pecados personales durante su vida?

 

No. Por gracia especial de Dios y respuesta suya personal, María nunca cometió pecados personales, ni siquiera veniales, durante toda su vida (Trento: DS 1573). En todo momento amó a Dios sobre todas las cosas y cumplió siempre Su Santa Voluntad.

 

 

10.      ¿Cuándo celebra la Iglesia litúrgicamente la Inmaculada Concepción de María?

 

            La Iglesia celebra la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre (nueve meses antes del 8 de Septiembre, que es su Natividad o cumpleaños). A esta celebración litúrgica la Iglesia le da el rango más alto, llamado "Solemnidad". La Inmaculada Concepción es una de las solemnidades de precepto, o sea, que es obligación ir a Misa ese día. (La Solemnidad de la Concepción Virginal de Cristo o Encarnación del Verbo se celebra el 25 de marzo, nueve meses antes del 25 de diciembre, Solemnidad de la Natividad del Señor).

 

 

11.      ¿Desde cuándo celebra la Iglesia la Concepción de María?

 

            La Iglesia celebra litúrgicamente la Concepción de María desde el siglo VIII en Oriente, y el siglo IX en Occidente.

 

 

12.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre Dios Padre?

 

- Nos muestra la omnipotencia de Dios. Para Dios no hay nada imposible (cf. Lc.1, 37); Dios Creador es capaz de crear esta criatura toda bella y perfecta.

 

- Nos muestra el amor de Dios. Dios ama primero (1Jn.4, 19); la iniciativa parte siempre de El, luego viene nuestra respuesta. El amó primero a María, con un amor tan grande que le concedió el don de su Concepción Inmaculada. Sólo por amor y gratuitamente la colmó de gracias y dones. Luego María supo responder plenamente a ese amor inefable.

 

- Nos muestra las maravillas que hace Dios. "El Poderoso ha hecho en mí maravillas" (Lc.1, 49). La Inmaculada Concepción es un ejemplo sublime de las maravillas que hace Dios en sus criaturas. Las hace para gloria Suya y para el bien de todos, no sólo de la persona beneficiada. Todos nosotros nos beneficiamos con la Inmaculada Concepción de María. "Dios la amó y obró en ella maravillas; la amó por sí mismo, la amó por nosotros; se la dio a sí mismo y la dio a nosotros" (MC 56).

 

- Nos muestra la santidad de Dios. Dios exige que seamos santos como Él es santo (Lev.11, 44-45; 19, 3 Mt.5, 48). Él sólo puede habitar en lugares santos (Ex.3, 5; 19, 9-25). Él santifica con Su presencia.

 

 

13.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre Dios Hijo?

 

- La Divinidad de Cristo. "Por el honor del Señor" (San Agustín, De nat. et grat. 36, 42). María se convierte en la verdadera Madre del Hijo de Dios en Persona que vendrá a su vientre virginal para tomar de ella la naturaleza humana y habitar allí durante nueve meses. Para recibir al Verbo eterno del Padre y tener una intimidad tan grande con Él, lógicamente se requiere una preparación muy especial. María se convierte en Tabernáculo, Arca, Templo, Ciudad Santa, donde habitará el Hijo de Dios. Por eso su Inmaculada Concepción: para prepararla, para que ella tuviera la santidad y pureza necesarias para semejante vocación. Jesucristo es el único hijo que es al mismo tiempo el Creador de Su Madre; Él mismo se la escogió y preparó. "La Sabiduría se ha edificado su casa" (Prov.9, 1); ¿qué casa se contruiría semejante Arquitecto?

 

- La potencia de la Redención obrada por Cristo. La potencia de Su Redención y el valor de Sus méritos son tales que "en vista de ellos" María pudo ser redimida en modo más sublime. La Inmaculada Concepción nos indica que la potencia de la Redención de Jesucristo no está circunscrita a tiempo o espacio. Él, en la Cruz, abraza a todos los hombres de todos los tiempos. Sólo a María se le conceden los frutos de la Pasión de Cristo "por adelantado", antes de que tenga lugar el evento pascual, y sólo a ella se le concede, no el levantarla ya caída, sino el preservarla de caer. Este es un privilegio concedido a María por su misión de ser la Madre del Redentor, que nos muestra precisamente esa potencia de la Redención de Cristo.

 

- La cooperación de María en la obra redentora de Cristo (Socia Christi). María fue llamada por Dios a cooperar "de forma enteramente impar a la obra del Salvador con la obediencia, la fe, la esperanza y la ardiente caridad con el fin de restaurar la vida sobrenatural de las almas" (LG 61). Tal como lo indica Gen.3, 15, ella está siempre al lado de Cristo, desde el momento de la concepción virginal de Cristo hasta su gloriosa Asunción, que la conforma plenamente a su Hijo para siempre (cf. LG 57-59). Estando a Su lado comparte con Él la enemistad y la victoria contra la serpiente, o sea, la lucha y la victoria constante contra el demonio y el pecado. Por esta íntima e indisoluble unión con su Hijo Divino como Madre y compañera del Redentor (cf. LG 53), por las gracias infinitas que recibió de parte de Dios, y para ser modelo de santidad para todos nosotros, la Virgen María brilla como la criatura más santa y bella que jamás haya existido ni existirá.

 

 

14.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre Dios Espíritu Santo?

 

- Es el Espíritu Santo el que ha plasmado a María y la ha hecho nueva criatura (LG 56). Ella es toda santa e inmune de toda mancha de pecado gracias a la acción del Espíritu Santo en ella, que la enriqueció desde el primer instante de su concepción con el resplandor de una santidad enteramente singular (cf. LG 56).

 

- María nos muestra las maravillas que obra el Espíritu Santo en una criatura. Ella es la obra maestra del Espíritu Santo. "Fue confiada eternamente al cuidado del Espíritu de Santidad" (RM 8). María nos muestra de manera maravillosa lo que el Espíritu Santo puede hacer en los que son totalmente dóciles y se dejan conducir por Él. Ella es la criatura nueva, toda colmada por Sus dones. Es Su sagrario viviente y siempre digno de Su Divina presencia, en la que el Divino Espíritu puso su estable morada (cf. MC 26).

 

 

15.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre la Virgen María?

 

- Indica su radical preparación para ser la Madre de Dios. Como ya dijimos, María necesitaba una preparación especial y radical para poder recibir a la Segunda Persona de la Santísima Trinidad y convertirse en Su Madre para siempre.

 

- Indica su dignidad de Madre de Dios. La Inmaculada Concepción nos muestra su gran dignidad por ser la Madre de Dios. Es más, María tiene una unión inefable y única, no sólo con el Hijo de Dios, sino con las tres Personas de la Santísima Trinidad, como "Madre de Dios Hijo, hija predilecta del Padre y sagrario del Espíritu Santo" (cf. LG 53).

 

- Muestra que es la "llena de gracia" (Lc.1, 28). La Inmaculada Concepción nos muestra muy bien esa plenitud de gracia que Dios le concedió a la Virgen María desde el instante mismo de su concepción, y en la que fue creciendo cada día más hasta alcanzar un grado absolutamente inexpresable de gracia, al que corresponde el grado de gloria incomparable que ahora goza en el cielo. María nunca conoció el estado de pecado original; poseyó la vida divina de la gracia desde el primer instante de su vida, por puro don de Dios, para que pudiera convertirse en la Madre del Hijo de Dios y en la mediadora universal de todas las gracias para todos los seres humanos, sus hijos.

 

- Nos muestra al ser humano plenamente realizado. María, con su santidad incomparable, alcanzó la realización máxima a la que puede aspirar un ser humano. Ella supo corresponder perfectamente a las gracias de que Dios la hizo objeto. Cumplió en todo momento con la voluntad de Dios y recibió el premio de la gloria plena y de manera anticipada, pues goza ya de la glorificación en cuerpo y alma.

 

- Es la aurora de la salvación. Con su Inmaculada Concepción se anuncia la llegada de Cristo Redentor; la llegada de la nueva creación, de los tiempos nuevos, de la Gracia y la Verdad que nos trae su Hijo.

 

 

16.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre la Iglesia?

 

- Recuerda la vocación primordial de la Iglesia de llegar a ser la Esposa "sin mancha ni arruga" (Ef. 5, 27). En María la Iglesia contempla ya la perfección a la que ella está llamada (cf. LG 65). Le recuerda la pureza y santidad que debe tener la Esposa de Cristo, y su vocación de luchar siempre contra el pecado. Le recuerda que debe dar una voz de segura esperanza al hombre sobre la vocación maravillosa a la santidad que tenemos todos, y el triunfo que alcanzaremos en Cristo como María. Que debe purificar constantemente por medio de los Sacramentos y la predicación de la Palabra a sus miembros para hacerlos cada día más santos.

 

- La Inmaculada y el Bautismo. Lo que María recibió en su concepción (ser preservada de la mancha original), nosotros lo recibimos en el Bautismo (ser lavados de la mancha original). Así nos recuerda el Señor la gratuidad absoluta de la salvación.

 

 

17.      ¿Qué nos enseña la Inmaculada Concepción sobre nosotros?

 

- Nos recuerda la vocación a la santidad a la que estamos llamados todos. Ninguno de nosotros es concebido sin pecado original; ninguno alcanzará el grado excelso de santidad que alcanzó María, pero todos estamos llamados a ser santos y perfectos (Mt.5, 48). Los santos se le acercan mucho a María. El ver un modelo de santidad tan perfecto (el modelo más perfecto después de Cristo), nos mueve a desear imitarla y luchar por ser santos nosotros también. María no es diferente a nosotros por los dones que recibió, sino por tenerlos desde el principio y de manera incomparable. La Inmaculada Concepción no la aleja de nosotros, sino que nos la acerca. "Con el don de una gracia tan extraordinaria ella aventaja con creces a todas las criaturas, celestiales y terrenas. Pero a la vez está unida, en la estirpe de Adán, con todos los hombres que necesitan salvación" (LG 53). María ocupa en la Iglesia, después de Cristo, "el lugar más alto y a la vez el más próximo a nosotros" (LG 54). Su Inmaculada Concepción nos recuerda también cómo debemos preocuparnos por prepararnos lo mejor posible para recibir a Cristo menos indignamente en la Eucaristía.

 

- Nos recuerda la vocación al amor sin límites, total, eterno. María amó a Dios cada instante de su vida. El pecado nos aleja de Dios, nos enemista con El, y nos disminuye o quita la gracia; María estuvo siempre unida a El, fue siempre "llena de gracia" (Lc.1, 28). El pecado nos pone obstáculos al amor total; cada pecado es un acto de desamor a Dios; María, libre de este obstáculo, pudo amar totalmente.

 

- Nos da la posibilidad de un "sí" total. María, libre de pecado, "pudo abrazar de todo corazón y sin entorpecimiento de pecado alguno la voluntad salvífica de Dios". Pudo consagrarse totalmente "como esclava del Señor a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo al misterio de la Redención con Él y bajo Él con la gracia de Dios omnipotente" (LG 56). El pecado nos hace esclavos; María con su santidad tuvo la libertad plena de los hijos de Dios, sin ataduras, para dar un "sí" libre, total, constante, consciente. El pecado nos ofusca y no nos deja decir sí; introduce el "sí, pero ..."; la duda, el miedo, la entrega a Dios no total con plena confianza y seguridad como debería ser.

 

- Nos muestra la conjunción perfecta entre la gracia de Dios y la cooperación del hombre. Todo es gracia de Dios, pero Él también quiere nuestra respuesta cotidiana a Su gracia. Dios da el 99%, pero quiere que el hombre ponga el 1%. María recibió gracias inauditas por puro amor de Dios, pero ella no fue una muñeca, sino que tuvo que responder libre y responsablemente a las gracias y talentos que Dios le regalaba. A la que más le dio, más le pidió.

 

- Nos ofrece su ayuda eficaz en nuestra lucha contra el pecado. María nos comprende y nos ayuda como nadie, después de Dios, en nuestra lucha contra el pecado, del que siempre fue victoriosa. Dios le ha concedido el poder para ayudarnos e interceder maternalmente por nosotros hasta que alcancemos la patria bienaventurada (cf. LG 62). El demonio la teme, y nada puede contra los que se refugian en ella.

 

- Demuestra que el inicio de la vida de todo ser humano es importante para Dios. El inicio de la vida de todo ser humano es importante y preestablecido por Dios con amor. A todos ofrece Su amor redentivo y Su fidelidad. A todos abraza con Su amor infinito desde el primer instante de su existencia. Esto es muy importante de recordar en la lucha contra el aborto.

 


 

 

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