Esta pintura fue realizada por el Padre Antonio Larocca SMC,
durante un tiempo de inspiración profunda y de oración, para poder expresar en
él el Carisma de la Corredención.
La idea de este cuadro surge con
el regalo por parte del responsable de Adveniat de un rosario con una cruz que
tenía el motivo parecido a este cuadro. Esta cruz a su vez fue elaborada por un
artista brasileño y luego tomada como motivo para la fundación alemana de
Shoensten.
Asumimos también nosotros esta cruz para nuestra
Asociación y el Padre Antonio tomó una copia del rostro de la Virgen de
Guadalupe para la figura de la Virgen y en computadora se giró el rostro para
hacer el de Jesús, que seguramente se parecía al de su madre María.
De esta forma se realizó la obra dándole el sentido propio del carisma y
haciéndolo de una manera actualizada, para tener un lenguaje que llegue al
hombre de hoy.
Actualmente se encuentra en la capilla de nuestra
sede en Barquisimeto.
Esta pintura representa a Jesús, muriendo en la Cruz, está vivo,
eternamente vivo, y a su lado, muy cerca de Él, se encuentra María, recogiendo
la sangre que mana de su costado, sin dejar perder una gota.
María
representa a la Iglesia, Esposa de Cristo que nace de su costado, como nació Eva
de Adán, y cuya esencia de Esposa es vivir el amor del Esposo.
La
Iglesia asume la Redención, como Gracia y como Tarea, acompañando a Jesús en su
suerte y ayudándolo a realizar su Obra en la historia humana.
La
esencia de la Iglesia es vivir el amor de Jesucristo, y desde ese Amor, llevar
adelante todo el proceso de fermentación de la historia de los seres humanos.
Transfigurar la historia humana en Historia de Salvación.
Compartimos como Iglesia la suerte de Jesús y no queremos ser más
privilegiados que Él; estamos de su lado, acompañando a todos nuestros hermanos
que sufren en la tierra, para ayudar a transfigurar nuestra historia con la
fuerza de la Redención de Jesucristo.
La esperanza del Amor y de
la Paz, de la Salvación, se da por medio de la Iglesia, que sigue realizando la
unión de la Nueva Alianza entre Dios y los humanos; fiel hasta lo más profundo a
Dios y al mismo tiempo fiel hasta lo más profundo a la humanidad.
La Iglesia es la Nueva Creatura de Dios, donde los humanos pueden irse
configurando cada vez más profundamente con Cristo, recuperando su semejanza.
Por eso tenemos que amar a la Iglesia, ese Nuevo Ser que salió del mandato de
Jesucristo, que nació de su Corazón, que brotó de su costado. La Iglesia que
creó Jesucristo.
Amar a la Iglesia es amar a quien la fundó, es
amar a Jesucristo, es amar a Dios Uno y Trino, es amar a la humanidad.
La Iglesia es el corazón de la humanidad, que le muestra el camino del
verdadero amor, como ocurrió con la Madre Teresa de Calcuta. Aunque la Iglesia
también esté afeada por sus pecados, por sus arrugas, por sus manchas; sin
embargo justamente por eso debemos amarla más, para ayudarla a recuperar su
hermosura y prepararla como la Novia al encuentro con el Esposo...