María una persona inculturada en Latinoamérica
Padre Antonio Larocca S.M.C. de Venezuela
International Mariological Symposium
Dayton, OH, 29 de julio del 2006
Introducción.
Vamos a presentar a la Virgen María en su proceso histórico inculturado que es expresión de la evangelización de todo un continente y trataremos de comprender un poco más este misterio de amor maternal presente a lo largo y a lo ancho y en lo profundo del espíritu latino americano y que hace parte de la propia identidad que lo caracteriza.
El cristianismo
viene en parte a descodificar el momento mitológico religioso precolombino para
luego reedificarlo y recodificarlo en sentido soteriológico cristológico devolviendo
la conciencia de la gracia y del pecado, hecho que ciertamente ocurrió en parte
para la justificación de la eclesialización del territorio dentro del acuerdo
del Patronato Regio establecido entre
Hay muchas etnias
diferenciada a lo largo y a lo ancho del territorio de Meso América y del
Caribe y de de
En la historia de
La figura de la
mujer a pesar de las condiciones que vive frente a los modelos familiares
tradicionales negativos que buscan de rebajarla y marginarla en el contexto,
influyen paulatinamente en el proceso de dignificación personalizante
eclesializante y socializante de la mujer en Latino América hasta la
recuperación de la figura completa de la familia nuclear totalmente de acorde
con el modelo ético moral y espiritual de la familia cristiana y la
implementación del modelo eclesial de
Se puede encontrar
un significado inculturado de las mariofanías guadalupanas y coromotanas dado
que ambos acontecimientos presentan
elementos similares de conjugación sinóptica de los caracterizan:
Estos acontecimientos históricos producen dos efectos mariológicos marianos:
Esto fue creando desde el comienzo de nuestra historia una mentalidad inculturada y evangelizadora: de que María es realmente una persona viva y inter-actuante entre nosotros cuyo influjo maternal frente a las necesidades espirituales y materiales siempre se percibe más allá de un simple sentimentalismo o endiosamiento de su figura, como ocurre en ciertos casos de sincretismo religioso popular de nuestros pueblos.
La inculturación además de asumir corrige la presencia del pecado, purifica exorciza los anti-valores de la cultura de la muerte y fortalece y profundiza según el Evangelio los valores de la cultura de la vida presentes en cada pueblo (P 405). Al mismo tiempo realiza un transvasamiento del mensaje evangélico, como paso de un envase a otro de otra forma pero con la misma capacidad de recibimiento, acogida, tomando en cuenta el lenguaje antropológico y los símbolos de la cultura en la que se inserte (P 404). En Latino América se entrecruzan la culturas amerindias, precolombinas, las africanas con las europeas íbero lusitanas (P 409-411). Emerge un perfil propio cultural religioso, social y personal. La religiosidad de nuestros pueblos es penetrada por hondo sentido de la trascendencia y de cercanía a Dios, con rasgos populares contemplativos que se expresa en la manera de convivencia con la naturaleza y el ambiente ecológico y los demás hombres, con un sentido del trabajo y de la fiesta, de la solidaridad de la amistad y del parentesco (P 413). El método mental más que acercarse al sistema lógico por deducción o inducción, pareciera moverse en un plan analógico, colateral que favorece las artes y la capacidad sensibles y sensitivas afectivas del corazón y de sus intuiciones (P 414-15-169), pero que tampoco incapacita en lo racional y lo científico, sino que lo hace más elástico, dinámico y adaptable a las circunstancias.
Lo más difícil y
complejo para la realidad de
Es la respuesta de restauración escatológica basada en la presencia pneumatológica de María que está unida al mismo misterio de personificación de la redención y su sucesiva eclesialización que produce una semilla de una encarnación del Verbo a partir de una mariofanía que coincide con el proceso fundacional histórico de una Iglesia local en territorio de misión a nuevos mundos desconocidos y no pertenecientes a lo conocido.
La inculturación además de asumir corrige la presencia del pecado, purifica exorciza los antivalores de la cultura de la muerte y fortalece y profundiza según el Evangelio los valores de la cultura de la vida presentes en cada pueblo (P 405). Al mismo tiempo realiza un transvasamiento del mensaje evangélico, como paso de un envase a otro de otra forma pero con la misma capacidad de recibimiento, acogida, tomando en cuenta el lenguaje antropológico y los símbolos de la cultura en la que se inserte (P 404). En Latino América se entrecruzan la culturas amerindias, precolombinas, las africanas con las europeas íbero lusitanas (P 409-411). Emerge un perfil propio cultural religioso, social y personal. La religiosidad de nuestros pueblos es penetrada por hondo sentido de la trascendencia y de cercanía a Dios, con rasgos populares contemplativos que se expresa en la manera de convivencia con la naturaleza y el ambiente ecológico y los demás hombres, con un sentido del trabajo y de la fiesta, de la solidaridad de la amistad y del parentesco (P 413). Sería no sol el ser y el hacer Iglesia sino también el Sentire Ecclesiam sentirse Iglesia que propone V.Balthasar para explicar mejor los movimientos eclesiales[7]
El Documento del Tercer Encuentro latino americano del CELAM en
Santo Domingo, por el cuatricentenario de la primera evangelización en el
encuentro de dos mundos 1492-1992, hizo un interesante labor de análisis histórico
pastoral objetivo sobre luces y sombras de la historia de la Iglesia Latinoamericana.
Encuentra en la realidad de la presencia de los elementos primordiales proto
evangelizadores de las semillas del Verbo un elemento de gran potencialidad ya
en parte desarrollada y todavía a seguir madurando. Nos dice al respecto:
(SD n. 17): La presencia
creadora, providente y salvadora de Dios, a pesar de las dificultades y errores
históricos que se pudieron cometer, acompañaba ya la vida de estos
pueblos. Las semillas del Verbo,
presentes en el hondo sentido religioso de las culturas precolombinas,
esperaban el fecundo rocío del
Espíritu. Tales culturas ofrecían en su
base, junto a otros aspectos necesitados de purificación, aspectos positivos
como la apertura a la acción de Dios, el sentido de gratitud por los frutos de
la tierra, el carácter sagrado de la vida humana y la valoración de la familia,
el sentido de solidaridad y la corresponsabilidad en el trabajo común, la
importancia de lo cultural, la creencia en una vida ultraterrena y tantos otros
valores que enriquecen el alma latinoamericana.
Esta religiosidad natural predisponía a los indígenas americanos a una
más pronta recepción del Evangelio,
aunque hubo evangelizadores que no siempre estuvieron en condiciones de
reconocer esos valores… .
La Iglesia parte en su evangelización de
aquellas semillas esparcidas por Cristo y de estos valores, frutos de su propia
evangelización (SD n. 403). En todo el continente a partir de este profundo
proceso de Nueva Evangelización, Inculturación y Promoción Humana como propuso
el Documento del CELAM de Santo Domingo 1992.
Sin romper la caña quebrada y sin
extinguir la mecha humeante, la Iglesia acepta con gozo y respeto, purifica e
incorpora al orden la fe, los diversos “elementos religiosos y humanos” (GS n. 92)
que se encuentran ocultos en esa religiosidad como semillas del Verbo (AG n.11)
y que constituyen o pueden constituir una “preparación evangélica” (LG n.11).
Los documentos de la distintas Conferencias Episcopales desde Rio de Janeiro hasta Santo Domingo y mirando hacia la próxima en Aparecida 2007 han progresivamente puesto en evidencia esta relación profunda entre María, inculturación, encarnación y evangelización en nuestro continente. Vamos a recordar en especial Puebla y Santo Domingo.
El Documento de Puebla (1979) muestra a María tal como está presente en la fe del pueblo de Dios y en la doctrina de nuestra Iglesia en Latino América. Hemos escogido algunos puntos más sobresalientes y significativos:
El documento de
Santo Domingo 1992 presenta a María como modelo de la mujer latino americana:
Se puede decir que el Magisterio Latino Americano desde su experiencia eclesial y pastoral percibe una profunda importancia en la relación entre María mujer, esposa y madre persona cultural, su modelo antropológico que no permanece invariado sino que progresa en el caminar de los tiempos y que sigue tendiendo influencia en la tipología de lo femenino y de lo religioso en cada circunstancia. Esto se debe esencialmente al designo de Dios sobre María y a la característica histórica de sufrimiento religioso y social de nuestros pueblos, como en definitiva ocurre en todos los que viven las mismas condiciones de marginalidad espiritual debido a los procesos históricos correspondientes.
María signo
maternal escatológico de
El modelo antropológico predominante de la actual cultura
venezolana es la familia matricentrada. Siendo esta la forma familiar más
presente entre nosotros desde remotos tiempos históricos, ha acabado por
convertirse en un componente cultural. Esta realidad de familia tiene, por
tanto, consecuencias antropológicas, psicológicas y sociales que cualquier
proyecto de evangelización tiene que tomar en consideración, por constituir el
sustrato humano sobre el que la palabra evangélica ha de operar. La estructura
matricentrada de la familia, por su componente cultural, se ha convertido en
una forma de vida y tiene repercusiones en la personalidad o en la manera de
ser de la mayoría de los venezolanos para quienes este ha sido el ambiente en
que se han formado.
En el seno de la familia
matricentrada se forma un tipo de mujer y de varón profundamente marcados por
la función de madre y la función de hijo, respectivamente. La mujer, desde
niña, aprende a percibirse e identificarse con la función materna, así como el
varón se forma e identifica como hijo, con las dificultades psicológicas y
culturales para su identificación con la función de padre y ejercer a plenitud
la paternidad. Igual dificultad existe en la mujer para permitir en el varón el
ejercicio de esa paternidad, favoreciendo así el machismo.
A parte de estas dificultades propias del modelo antropológico cultural que implica en las relaciones interpersonales, la familia matricentrada presenta unos elementos positivos como ¨la transmisión de la fe, y el refuerzo de la identidad cultural que da especial relevancia a lo afectivo, la acogida, la capacidad de llegar a acuerdos, a la comprensión y solidaridad, a lo relacional por encima de lo individual, lo que conlleva a grandes dosis de sacrificios¨ (Concilio Plenario de Venezuela, Documento sobre Iglesia Familia: presente y futuro, Agosto del 2002, n. 11). Este ejemplo implica todo un reto de trabajo de nueva evangelización donde la figura de María tiene que motivar la valorización cultural antropológica de figura de la mujer reubicado en su verdadero contexto de modelo de familia cristiana nuclear.
La dimensión mariana del proceso continuo de inculturación para Latino América tiene una importancia fundamental desde los orígenes de la misma evangelización en el continente. También María es modelo de evangelización de la cultura: así como mujer judía representa su pueblo, así también acompaña a los apóstoles y se hace presente en la evangelización de los pueblos (SD 229) y de esta forma el proceso de inculturación es conducido desde el interior de cada pueblo con la mediación del lenguaje y de los símbolos (P 243).
Esto ha llevado a una búsqueda de acciones y
de dialogo con las religiones afro-americanas y de los pueblos indígenas,
dispuestos a descubrir en ellas las semillas del Verbo, con verdadero
discernimiento cristiano, ofreciéndoles el anuncio integral del Evangelio y
evitando cualquier sincretismo religioso (SD138) y purificando esa parte de
religiosidad popular que no coincide con los valores cristianos. Pero al mismo
tiempo no significa caer en la tentación de un racionalismo de la fe que
esteriliza la devoción mariana y empobrece al Pueblo de Dios de su alma
espiritual.
Se plantea que aún
en
El Cardenal Kasper
en su discurso en el acto de regreso del ícono Nuestra Señora de Kazan a Rusia[9]
cuyo valor semántico religioso por su historia y lo que representa es símbolo
de la profunda unidad de Oriente y Occidente (Ibid., de la oración compuesta
por Juan Pablo) afirma que este ícono es un símbolo y un punto de referencia
para
Esto es valido para
todos los pueblos del mundo y es en grandes rasgos la dimensión mariológica y
mariana para este tiempo de peregrinación escatológica e histórica de los
hombres. Latino América, mientras vive desde el comienzo de su historia y
todavía una desgastante Pascua de Liberación y Reconciliación está también a la
espera de que se cumplan las promesas, como el pueblo de Israel, de una
sociedad cristiana perfecta en libertad, justicia y paz para todos y proclama
como María el Magnificat de las grandes cosas que ha hecho, está haciendo y
hará en nuestros pueblos, historias, culturas.
María de Guadalupe, Coromoto, Aparecida, Luján, Chiquinquirá entre otras, en Latino América, sigue estando presente como signo vital y actuante entre los hombres y las mujeres que la acogen, y Ella intercede maternalmente introducida en el misterio trinitario para los hijos adquiridos en la sangre de su Hijo en la obra de la redención. Sigue motivando el proceso de unificación integradora, comunión, participación, corresponsabilidad, de la persona en la figura de los pobres, de los jóvenes, de los indígenas, de los emigrantes, de los que sufren, de los perseguidos políticos, los marginados y de los incomprendidos, de los esposos, las familias, las mujeres, los niños abandonados, los no nacidos, los ancianos desatendidos. Esto plantea unos retos y desafíos dentro de una pastoral mariana de conjunto:
Frente a un proceso histórico cada vez más fuertemente ubicado en la
globalización política socioeconómica de una sociedad que apunta hacia una
cultura mundial,[10] la evangelización para el
siglo XXI puede encontrar su propuesta de desarrollo a partir de los elementos
bíblicos de un Magnificat que responde a
Vamos a agregar la presentación de la invitación para el primer encuentro latino americano de Pastoral mariana a realizarse en México en este año: “En camino hacia la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe que se llevará a cabo, Dios mediante, en mayo de 2007 en Aparecida, Brasil, realizaremos este Encuentro Continental de Pastoral Mariana, que quiere poner de relieve y acoger vivamente el amor y la piedad de nuestros pueblos hacia la Sma. Virgen María, Madre de Jesús y de sus discípulos. La intención de este Encuentro es profundizar, mediante la devoción mariana, el encuentro con Jesucristo vivo y el vínculo de pertenencia a la Iglesia, vivificando la vida litúrgica, la formación catequética, la vida comunitaria, la acción misionera y solidaria, la evangelización de la cultura, es decir, todas las dimensiones de la vida cristiana. Se desea que se sigan abriendo caminos al amor que nuestros pueblos profesan a la Sma. Virgen María, gran riqueza que hemos recibido de Dios, de manera que los Obispos, los sacerdotes, los agentes pastorales y todos los miembros del pueblo de Dios sepan cultivarla, y ella dé todos sus frutos” (Tomado del proceso de inscripción y presentación para el evento cuya fecha es desde el 27 de septiembre al 1 de octubre del 2006).
Con María la evangelización aprende a sentirse Iglesia y a enseñar sentir la Iglesia, hasta que a uno le duela. Puede ser que en un mundo cada vez más difícil de entender, las psicologías de masas y las pastorales de masas habrá que entenderlas, no como una actividad con un conglomerado humano, que está reunido al mismo tiempo, en el mismo lugar, realizando el mismo acto, sino como miles de personas difusas y regadas por el mundo, en sintonía con el Espíritu y en sincronía con la acción de la Caritas Christi, operante desde la conciencia hacia los compromisos solidarios y ciertos para los demás que sufren y son marginados. Y María sigue cantando las maravillas del Señor hechas en nuestra vida. María es maestra de la santidad de Cristo escondida presente, actuante, perseverante para que El reine en los corazones del mundo, hasta que vuelva con su evangelización definitiva: la del amor que no se acaba. ¨María, la Virgen, la Madre, nos enseña qué es el amor y donde tiene su origen, su fuerza siempre nueva. A ella confiamos la Iglesia, su misión al servicio del amor¨.[13] Al inicio del Tercer Milenio estamos abriéndonos a un hecho siempre nuevo y novedoso en sus formas, modos y métodos, la Iglesia Latino Americana, profundamente identificada con María que acompaña el misterio del Hijo y de nosotros sus hijos en el Espíritu, se encuentra entre dolores de partos de una nueva época,[14] que nos desafía y nos propone un camino de procreación y de generación por el Espíritu y en la Gracia de Cristo, un itinerario de discipulado y un compromiso de misionero con connotaciones ascéticas y pedagógicas donde María madre de Dios y madre de la Iglesia es Madre discípula y maestra espiritual. Encomendemos a Ella esta gran misión continental para la Iglesia Latino Americana “de vida nueva en Cristo”[15] que nos hace, en calidad de hijos, de hermanos (Gal 4, 4-5) y de amigos de Dios, partícipes con María, mujer amiga, esposa y madre, de la naturaleza divina (2 Pe 1,4) para poder decir mirando hacia delante: “Pero la Jerusalén de arriba es libre: esa es nuestra madre” (Gal 4, 26). ¡Nuestra Pastoral de la Esperanza!
[1] Marina Warner, Sola fra le donne Mito e culto di Maria Vergine, Palermo 1980, 402-403
[2] The Magnificat, Luther´s Commentary transleted
by A.T.W. Steinhaeuser, 1967
[3] I Simposio Mariológico del Centro Mariano o.s.m., México 1989, Juan M. Sperman V. O.SM., Expresiones maternales en la religión Nahuatl, 137-156
[4] Víctor Codina, Creo en el Espíritu Santo, ensayo de Pneumatología narrativa, Sal Terrae, 1994, 213-215
[5] Carta Pastoral Colectiva de
[6] I Simposio Mariológico, Centro Mariano O.S.M.1989, México, Walter M. Brennan, OSM, La cuestión de los arquetipos en la devoción mariana, 105-135; Juan M. Spermán V., OSM, Expresiones maternales en la religión Nahuatl, 137-155
[7] Brendan Lealy, Il principio Mariano sulla Chiesa, Cittá nuova Roma 1999, 201
[8] Kart
Rahner, Theological investigations,
vol. XXIII, 1992, cap.
11, Courage for devotion to Mary, An
antropological approach, 131: “Should
some one say that the veneration of Mary is a continuation of the cult of
mother divinities of pre Christian religions, we should no consider this, if is
rightly understood, an objection to veneration to Mary. At most it proves the
wonderful fact that in its religiosity Christianity does not omit a single
human dimension, that it is no afraid of points of contact, that it does not
consider the loftiness of its relation to God through grace to be endangered
when Christian existence becomes earthly, carnal, full blonded, willing to
assume what ever is human. If today when compared with its past, devotion to
Mary seems to have become abstract and anemic, then discovering human
influences in the ancient cult is a challenge for us today. 130 the weakness of
the veneration of Mary is basically the result of a human weakness in us”
[9] Roma 25 de agosto 2004: The Marian Library
Newsletter n. 49-50 Summer 2005, 1-3
[10] Concilio Plenario de Venezuela, documento sobre La proclamación
profética del Evangelio de Jesucristo en Venezuela, Febrero del 2002,
52-53; CELAM, Aparecida 2007: Documento de participación, Hacia
[11] Pontificia Comisión para América Latina, Actas de Nueva
Evangelización en América Latina, Ciudad del Vaticano 2003, Mons. Jorge
Enrique Jiménez Carvajal, Obispo de Zipaquirá, Presidente del CELAM. Los
desafíos a
[12] CELAM, Documento de Participación Aparecida 2007, Bogotá 2006
[13] Benedicto XVI, Deus Caritas est, 25 de diciembre del 2005, n. 42
[14] Documento de Participación Aparecida, 94-158
[15] Documento de Participación, Aparecida 163