Ser uno mismo

 

Jaime Barylko

 

Charles Morris

 

Paul Valéry

 
 
       
   En Busca de uno mismo    

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

     Es tiempo de ser. Simplemente. No de ganar, ni de ganarle a nadie. Ganar, en cambio, el minuto, el momento, el estallido de lo imprevisto. Claro que esto supone arrojo, valentía y sobre todo, fe. Uno mismo es un loco que cree.

   La rutina, la costumbre, los caminos trillados son cómodos y confortables. La libertad, en cambio, es una aventura. Ser natural y auténtico es todo un trabajo. Exige asumir la responsabilidad de soñar los propios sueños, de pensar por si mismo y salirse de la vía señalada por los demás.

     Hay una cultura, abierta, la del uno mismo, la del crecimiento, que es rampa de lanzamiento para la aventura personal y creadora. La propuesta, en síntesis, es dejarse fluir, aprender a elegir y recuperar la alegría del que se va descubriendo en los avatares del tiempo. 

      Hoy en día, la libertad es un peso. La masa, el ser entre todos, como todos, es una liberación de la libertad, del pensamiento y de la responsabilidad de tomar decisiones por cuenta propia.

       Nacemos con alas. Luego la sociedad y la cultura nos reducen, nos dan nombres, nos marcan caminos. Eso justamente es lo que da seguridad a la vida, pero también es lo que impide vivir en uno mismo, en la autenticidad.

       Uno mismo es el hombre abierto. Uno mismo se busca entre hojas secas y escombros de afirmaciones rotundas. Desconfía de respuestas taxativas; las preguntas, en cambio, lo cautivan. Cuanto menos te etiquetas, tanto más eres tú mismo, es decir, ser libre, abierto a las interminables posibilidades. Así se enamora uno. Abriéndose al otro. Así se compromete uno en una causa, en una empresa, en la realización de un valor. Tomándose y arrojándose. Jugándose.

 

 
   

Jaime Barilko

 
     

 

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