Relato 1




"...Al minuto, el joven de la radio vio acercarse una gran mancha blanca hacia �l. Cuando estuvo cerca de �l, pudo ver que era un perro. Un perro con la boca abierta, dejando escapar espuma y con los dientes de carnicero al aire. Cuando estuvo m�s cerca le lanz� la radio, errando el tiro. Vio sus ojos rojos clavados en su yugular. El perro salt� sobre �l, y no le qued� m�s remedio que tirarse al suelo. Al caer, el dogo pas� por encima. Ante su asombro, el perro no se par� a por �l, sino que sigui� corriendo. Al levantarse vio acercarse a �l a un hombre corpulento. Cuando estuvo cerca, lo reconoci� como el due�o del perro. Ya los hab�a visto juntos m�s veces. El hombre dijo:

- Has visto a mi perro y no lo has parado. Tienes lo ojos muy torpes. No los necesitar�s m�s.

El joven se dio cuenta de que aquel hombre estaba loco, o algo peor. No le dio tiempo a huir. El hombre penetr� sus dedos coraz�n e �ndice en los ojos del chico. El humor v�treo se desparram� manchando su camisa. Al sacar los dedos, los ojos estaban enganchados a ellos. Se los meti� en la boca al tiempo que escuchaba los gemidos del joven. Mastic� los ojos hasta hacer de ellos una pasta con nervios. Escupi� esa pasta sobre las cuencas oculares. La v�ctima volv�a a tener ojos. Coloc� sus manos sobre su cabeza y apret�. Apret� hasta que se oy� el sonido de un huevo al romperse. Ten�a el cr�neo lleno de agujeros. Meti� un espicho por uno de ellos, sacando una sustancia gris�cea, presumiblemente el cerebro. Lo us� a modo de l�tigo para abrirle la barriga. Una vez abierta, cogi� el intestino y empez� a sac�rselo. Una vez que estuvo fuera, se lo enrosc� al cuello. Posteriormente agarr� el p�ncreas y se lo introdujo en la boca. La gl�ndula empez� a manar jugo pancre�tico. La pasta de ojo se le hab�a ca�do y reposaba sobre su nariz. El hombre sigui� sacando todos y cada uno de los �rganos del joven, y una vez que hubo acabado, lo ahorc� en un �rbol. Lo ahorc� usando como cuerda su intestino. Todos los �rganos reposaban al pie del �rbol, sirvi�ndole de abono. As� fue como lo encontraron las gentes de la barriada al d�a siguiente..."


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