Chistes largos

Esto es un niño que se muere nada más nacer. Los padres de Chicho (que así se iba a llamar) fueron a ver al cura para que les diseñase una lápida.

-¿Y qué quieren que ponga en la lápida? -pregunta el cura.

- Lo que usted quiera, padre. Es que nosotros estamos muy afligidos...

Al día siguiente llega el cura con una lápida que pone: "Para Chicho, en recuerdo de sus padres, sus hermanos, sus amigos...".

-¿¡Pero cómo va usted a poner de sus amigos!? ¡Era un niño recién nacido, no tenía amigos!

- Pues si ustedes me dicen lo que quieren poner, yo se la hago bien.

- Nosotros estamos muy tristes, no nos haga pensar. ¡Para mañana hágala bien!

Al día siguiente llega el cura con otra lápida que pone: "Para Chicho, en recuerdo de sus padres, sus hermanos...".

-¿¡Pero cómo va usted a poner de sus hermanos!? ¡Era hijo único!

- Pero si ustedes me dicen lo que quieren poner, yo se la hago bien.

-¡No!¡¡Ya no le admitimos más errores!!¡Mañana tiene que traer la definitiva!

El cura, con un cabreo enorme encima, les lleva al día siguiente una lápida que ponía:

"CHICHO, DEL CHOCHO AL NICHO".


A Mafalda le viene su primera regla estando sola en casa, y va a casa de su amigo Felipe, para buscar consejo.

Le abre Felipe la puerta, y le pregunta Mafalda:

-¿Está tu madre en casa? Es que tengo que hablar con ella de una cosa de mujeres.

- No está, pero dímelo a mí, que yo sé mucho de mujeres.

- No, Felipe. Es un problema de mujeres. ¿Está tu hermana?

- No está, pero dímelo a mí, que me entero mucho de mujeres.

- Que no. ¿Está la mujer de la limpieza, o alguna otra mujer en casa?

- No hay nadie. Pero dímelo a mí, que yo entiendo los problemas femeninos.

Como no le quedaba más remedios, Mafalda se baja la falda, y le enseña a Felipe el montón de sangre.

-¡¡¡Coñó, Mafalda!!! ¿¿¿Te cortaste los huevos???


Manolo se muere y va a las puertas del cielo, donde le atiende San Pedro.

- Manolo, lo siento mucho, pero el cielo está lleno y no cabes.

-¿Y qué será de mí?¿Me va a mandar al infierno?

- No, pero te vas a tener que reencarnar en forma de animal. ¿Qué prefieres: cerdo o gallina?

Manolo se queda pensando un rato, y le contesta que prefiere ser gallina.

Entonces se ve en un gallinero, rodeado de gallinas que están poniendo huevos. Le dice la gallina que tiene al lado:

- Te veo en problemas: si no pones huevos, aquel tipo con pinta de bruto que está en la puerta, te retuerce el cogote.

Manolo se asusta un montón, porque él no sabe poner huevos. Cuando ve que el hombre entra en el gallinero para inspeccionar, le dice la otra gallina:

-¡Pega, pega!¡Haz fuerza pa que salga el huevo!¡Date prisa que viene el hombre!

Manolo empieza a pegar, a pegar... Y nada, que no sale el huevo. Está todo asustado, ya tiene al hombre delante de él...Pega, pega y pega...

-¡¡¡Manolo, despierta que te estás cagando en la cama!!!


Esto es un hombre que está en un bar, y acaba de pedir una bebida. Entonces se da cuenta de que tiene que hacer una llamada urgente.

El hombre empieza a pensar que si se va, le pueden robar la bebida, y no se la quería beber de un trago.

Entonces se le ocurre poner un papel al lado del vaso, y en él escribió: "Escupí en este vaso".

Ya tranquilo porque no le iban a beber de ese vaso, el hombre fue al teléfono. Al llegar, ve escrito en otro papel:

"Y yo también".


Esto es un hombre que se va de viaje, y le deja su querido gato al vecino, diciéndole que lo cuidase mucho, que si le pasaba algo, el se moriría del disgusto.

A los tres días de viaje, le llega un telegrama al hombre, que dice: "Tu gato la palmó".

El hombre se coge un disgusto tremendo, y se vuelve del viaje. Al llegar, le grita al vecino:

-¿¡Tú eres bobo!? ¡Casi me matas del disgusto! No tienes delicadeza para decir las cosas. Primero tuviste que decirme: "Tu gato se subió al tejado" Ahí me empiezo a temer que le pasó algo. Luego tuviste que haberme dicho: "Tu gato se cayó" Así yo me empiezo a temer lo peor, y me preocupo. Y por último me tuviste que haber dicho: "Tu gato se murió" Y yo me lo tomó mejor, y no me entristezco tanto por su muerte. A ver si aprendes para otra ocasión.

Al cabo de un año, el hombre se vuelve a ir de viaje, y a los tres días le llega un telegrama del amigo que dice:

"Tu abuela se subió al tejado"


Estos son dos tíos que están caminando por la calle, y uno empieza a escupir y a decir "pero qué bien conducía el negro".

Esta maniobra la repite unas cuantas veces, y el otro le pregunta con curiosidad que porqué lo hace.

- Pues verás: yo anoche fui de fiesta a la ciudad vecina. A las 3 de la mañana me puse a hacer auto-stop para ver quien me podría alcanzar hasta mi casa. Entonces aparece un negro cubano, con un pedazo ferrari rojo. Para a mi lado y me dice que él me llevaba. Yo acepté y me subía al asiento del copiloto. Y el negro empieza a subir la velocidad. Íbamos a 120 por las curvas, yo estaba todo acojonado en el asiento, todo agazapado. Y de repente el negro, en una curva cerrada, ¡va a adelantar a un coche a 140 cuando venía un camión de frente! Me puse a gritarle todo histérico: "¡¡Negro!! ¿¡Qué vas a hacer!? ¡No seas loco! ¡Negro, no! ¡Negro, que nos matamos! ¡Negro, si salimos bien de esta te la chupo! ¡¡¡Negro, que nos estampamos!!!". ¡PERO QUÉ BIEN CONDUCÍA EL NEGRO!


Esto es una pareja de viejecitos que iban conduciendo un seicientos por la montaña.

De repente se les estropea el motor, y no saben qué hacer. Aparece entonces un tío en un ferrari, y se ofrece a remolcarlos hasta la ciudad más cercana. El hombre ata con una cuerda el coche de los viejos al suyo, y les dice:

- Yo suelo correr bastante. Pero si ustedes ven que empiezo a correr mucho, me tocan la pita para que frene.

Empieza el tío a correr por la montaña en dirección a la ciudad. Cada vez que aceleraba, los viejecitos pitaban.

Llegan a la ciudad y paran en un semáforo, al lado de otro ferrari. A punto de ponerse en verde, los dos ferraris empiezan a poner en marcha el motor. Los viejecitos estaban asustados, porque veían que se iban a picar los dos ferraris.

Se pone el semáforo en verde, y salen los dos ferraris disparados. Pasan volando al lado de dos tíos que iban por la calle.

-¡Alá! ¿Viste a los dos ferraris picándose?

-¿¡Y tú viste a los viejos en el seicientos pitándole para pedir paso!?


Esto es un hombre que cree que es homosexual y va al médico para hacerse un test y saber si es homosexual o no.

El médico le coge un huevo y le dice:

- Diga noventa y nueve.

- Noventa y nueve.

Le agarra la polla y le dice:

- Diga noventa y nueve.

- Noventa y nueve.

Le mete un dedo en el culo y le dice:

- Diga noventa y nueve.

- Uno, dos, tres...


En un examen de zoología, el profesor le entrega a Jaimito una pata de ave y le dice:

- A la vista de esta extremidad, ha de decirme la familia, el género y la especie del animal, así como sus costumbres migratorias.

- Pero maestro... ¿cómo le voy a decir todo eso con solo una pata? Yo no puedo hacer eso.

- Pues entonces está usted suspendido. Dígame su nombre y apellido.

Jaimito se quita un zapato, le enseña el pie desnudo al profesor y le dice:

- A ver, cabrón, adivine...


Un náufrago llega a una isla y allí se encuentra con 80 náufragos más, todos hombres, que llevaban allí mucho tiempo.

Pasan meses y el tío tenía ganas de follar, así que pregunta:

- Oigan. ¿Qué hacen ustedes cuando tienen ganas de follar? Es que yo ya tengo necesidad.

- Pues unos días hacemos unos de tía y otros de tío, y otros días al revés... A ver, ¿tú que quieres ser hoy?

-¡Joder! ¡Yo quiero ser tío!

-¿Sí? Pues vale, ya puedes empezar a comerme el coño.


Una chica confesándose:

- Padre, he pecado.

- Bueno hija, dime

- El otro día, me encontré con un amigo, tomamos un café en su casa e hicimos el amor. Y como yo soy tan FRUGIL...

- Frágil, hija, se dice frágil

- Bueno, al día siguiente me pasó lo mismo con otro amigo, y como yo soy tan FRUGIL

- Frágil, hija, frágil

- Y ayer estaba con mi novio, y fuimos a su casa y como yo soy tan... ¿cómo es esa palabra, padre?

- Puta, hija, puta.


Un avión está dentro de una tormenta.

Los pasajeros gritan asustados, convencidos de que el avión se iba a estrellar y que la muerte era inminente.

En medio de la sacudida, una joven mujer extremadamente atractiva, se para en el pasillo y grita:

-¡Ya no aguanto! No pienso quedarme aquí sentada mientras muero como un animal. Si me voy a morir, quiero hacerlo sintiéndome mujer. ¿Quien se siente lo suficientemente hombre como para olvidar la desgracia en la que nos encontramos, y hacerme sentir mujer?

En eso se para un hombre alto, guapo y musculoso; sonriendo, empieza a caminar hacia ella y mientras lo hace se quita la camisa.

Ella desesperada y sorprendida observa su impresionante abdomen, enormes bíceps, poderosos pectorales e impresionantes músculos.

Él se para enfrente de ella y con la camisa en la mano, le dice:

-Ten, lava y plancha esto


Un día se muere un tipo y se encuentra en el infierno. Cuando ve al diablo empiezan a hablar.

- Actualmente tenemos un montón de diversión aquí en el infierno. ¿Te gusta beber?

- Claro, amo el alcohol.

- Entonces vas a amar los lunes. Los lunes todo lo que hacemos es beber whisky, tequila, vino... bebemos hasta que reventamos y luego bebemos más.

- Je, Je, suena grandioso.

- ¿Eres fumador?

- Más de lo que te imaginas.

- ¡Perfecto! Vas a amar los martes. Conseguimos los cigarros más finos de todo el mundo y fumamos hasta que vomitamos los pulmones... Si te da cáncer, no hay problema ya estas muerto.

- ¡GUAUUU!

- Apuesto a que te gusta el juego.

- Si en realidad, sí.

- Bien porque los miércoles es el día del juego. Ruleta, carreras de caballos, póquer, etc...

- ¡Genial!

- ¿Te gustan las drogas?

-Si, amo las drogas. ¿No querrás decir que...?

-¡Exacto! Los jueves es el día de las drogas. Puedes hacer lo que quieras con las drogas, y si se te va la mano con la dosis, está todo bien... ya estas muerto.

-¡Nunca imagine que el infierno fuera un lugar con tanta onda!

- ¿Eres gay?

- ¡Desde luego que no!

- ¡Uhhhhh...., vas a odiar los viernes!


Esto son tres amigos a cada cual más vagos que se encuentran un día y le dice uno a otro:

- Tío, mira si seré vago que el otro día iba por la calle y vi un maletín lleno de dinero tirado en el suelo, pero por no agacharme a cogerlo pase de él y me marché.

- ¡Bah!, eso no es nada, el otro día iba por la calle y en la otra acera veo una tía buenísima, completamente desnuda e indicándome que vaya, pero por no cruzar la calle no hice nada.

- Pues lo mío fue peor, el otro día fui el cine y me pase toda la película llorando.

- ¿Y eso? - Dicen los otros dos.

- ¡Es que me pillé los huevos con el asiento, y por no levantarme...!.



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