Los once pisos del edificio de La Serenísima sobre la céntrica
avenida Leandro Alem están vacíos. El ascensor llega directo
al doce. Allí atiende su dueño, Pascual Mastellone, 72 años y todo un
mito en la industria lechera: hace 50 años que conduce la firma que
fundaron sus padres.
El lugar simboliza el ajuste tras ajuste que se practica en la
líder de los lácteos, que debe 330 millones de dólares. Esa cifra
es mucho más de lo que factura anualmente, unos US$ 220 millones.
El último miércoles, La Serenísima, que controla el 50% del mercado
de la leche larga vida y el 60% de la leche fresca, firmó una tregua
con el Gobierno: dio marcha atrás con un aumento del 7% en el sachet
y congeló ese precio hasta el 28 de febrero.
—¿Que va a pasar en marzo?,
le preguntó Clarín a Mastellone.
-Estimo que en marzo-abril posiblemente aumente la leche otra vez porque
a nosotros nos faltarían 200.000 litros por día para abastecer el mercado
interno en esa fecha. El precio de la leche va a seguir aumentando entre
un 6 y 7% al productor sin que eso signifique un aumento proporcional
al consumidor.
—¿Por qué les falta leche?
—La producción cayó alrededor del 15% en todo el país, y en la
provincia de Buenos Aires, un 20%. El productor cobró precios muy bajos
y el país dejó atrás los 10.000 millones de litros de leche anuales
que produjo en 1999.
—¿Cuánto tiempo se tardará para llegar
de los 7.000 millones de litros actuales a aquellas cifras?
—Llevará cuatro o cinco años. Lo que se destruyó es difícil reconstruirlo.
Pero en este momento el productor recibe un precio que cubre sus costos.
—¿Mejoraron los precios al productor?
-El precio estaba en 15 centavos y hoy está cercano a los 37-38 centavos.
Este mes lo llevaremos a 40 centavos.
—¿Cómo impacta esa mejora en el precio final al consumidor?
—La leche es un producto de muy poco margen. Los supermercados
trabajan al 9% y cuando tienen la leche en oferta la venden debajo del
costo. El sistema de calidad que poseemos también influye porque diariamente
hacemos análisis en cada tambo. Además hemos puesto estaciones intermedias
para calificar la calidad de la leche. Esto significa un doble costo
de recolección. Lo que a nosotros nos cuesta 4 centavos, al resto de
la industria le sale 1,5 centavos. También gravita el transporte y la
distribución y los envases. Un envase de cartón, por ejemplo, cuesta
lo mismo que un litro de leche al productor. A eso hay que agregarle
los impuestos: un litro de leche a 1,30 pesos lleva entre 35 y 39 centavos
de impuestos.
—Desde la devaluación hay muchas pequeñas
y medianas industrias lácteas que están reabriendo sus puertas...
—La industria se había concentrado en los 90. De 1.100 fábricas
quedaron 800 y ahora hay casi 1.300 fábricas elaborando productos. Muchas
trabajan en negro.
—¿Qué cambió para su empresa con este
nuevo mapa?
—Entre lo que se redujo la producción de leche y lo que perdimos
en manos de la competencia, nosotros hemos dejado de captar un millón
de litros de leche por día. Es el 20% de nuestro volumen total. Tengo
que reconocer que como empresa nos demoramos en implementar una suba
de precios al productor.
—¿Están exportando más, gracias a este
dólar?
—Hoy el dólar es bueno para exportar y los precios internacionales
han subido por la sequía en Australia, dificultades en Nueva Zelanda
y un mayor consumo en Asia. La cotización creció de 1.100 dólares la
tonelada de leche en polvo a los 1.600/1.700 actuales. Eso hace suponer
que habrá mucha demanda de leche en el mercado argentino este año. La
Serenísima tiene una gran capacidad instalada para exportar pero como
hemos perdido el 20% de nuestro volumen estamos retirados de la exportación,
salvo que la venta en el mercado interno caiga mucho. Además, para vender
en el mercado interno tenemos 2.400 personas, si destinamos la leche
para la exportación nos alcanzaría con 100 personas. Y esa no es la
intención de una empresa en la que los accionistas invirtieron 500 millones
de dólares en los últimos años. Destinamos el dinero obtenido al vender
la mitad de nuestra distribuidora y el negocio del yogur a reforzar
el negocio de la leche pensando en una actividad que crecía al 7% por
año. Otros 300 millones los tomamos del mercado internacional.
—¿Están próximos a llegar a un acuerdo
con sus acreedores?
—Hubo un acercamiento amistoso. A fin de mes tendremos una nueva
reunión en Nueva York. Esperamos avanzar.
Silvia
Naishtat, Clarin, marzo de 2003
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"La Serenísima tiene una gran capacidad
instalada para exportar pero como hemos perdido el 20% de
nuestro volumen estamos retirados de la exportación, salvo
que la venta en el mercado interno caiga mucho. Además, para
vender en el mercado interno tenemos 2.400 personas, si destinamos
la leche para la exportación nos alcanzaría con 100 personas.
Y esa no es la intención de una empresa en la que los accionistas
invirtieron 500 millones de dólares en los últimos años"
PASCUAL
MASTELLONE CONDUCE LA EMPRESA DESDE HACE MEDIO SIGLO. (Foto:
Pepe Mateos)
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