¿Qué son los desgarros?
Son roturas del tejido muscular, más o menos
extensas (la gravedad depende del área afectada).
Puede ocurrir en cualquier músculo, pero de
cara a la práctica de las artes marciales, la
bestia negra en todas aquellas en las
que se dán patadas altas es la rotura de los
musculos de la cara interna del muslo (el famoso
estirón). En la figura se muestran los
musculos candidatos más probables a sufrir roturas.
En cuanto a disciplinas, los practicantes de
Karate, Tae Kwon Do, y estilos similares son
los más propensos.
Síntomas.
Dolor repentino, agudo e intenso (cualquiera
que lo haya sufrido alguna vez lo identifica
inmediatamente: parece una puñalada), localizado
en un punto muy concreto. Desde el momento en
que se produce resulta muy doloroso, cuando
no imposible, hacer cualquier movimiento con
ese músculo.
En los casos leves (roturas pequeñas), el dolor
es la única señal. En casos más graves (desgarro
de todo un músculo), se produce también un hematoma
bastante aparatoso, debido a la hemorragia interna.
Si el dolor es muy intenso puede aparecer un
componente de shock, con mareo y sudor
frío, pero esto es menos frecuente.
Qué los causa.
Causas directas:
Las causas generales son contracciones violentas
del músculo, o estirones súbitos y bruscos.
También se puede producir cuando se somete a
éste a una carga excesiva cuando está fatigado
o no se ha calentado lo suficiente. Los músculos
que han sufrido recientemente lesiones de cualquier
tipo, que aún no están curadas del todo, tienen
también bastantes posibilidades de sufrir una
rotura. Causas externas, como golpes o caidas,
también pueden originar esta lesión.
Causas indirectas:
La sudoración origina pérdida de líquidos y
sales en el organismo. Los músculos van perdiendo
elasticidad al perder hidratación, por lo que
tras un ejercicio prolongado aumentan las probabilidades
de sufrir tirón.
Otro factor que aumenta las posibilidades es
tener agujetas. Si no se calienta lo suficiente
como para "fundirlas", el musculo tiene en su
interior pequeños cristales de ácido láctico,
lo que en la práctica resulta como tener alfileres
dentro del músculo. Un movimiento que
en condiciones normales (músculo sin agujetas)
no causaría problemas, puede hacer que estos
cristales corten pequeños haces de fibras. Puede
ocurrir en todo el cuerpo, pero principalmente
lo sufren los abdominales inferiores (en especial,
al día siguiente de una sesión particularmente
intensa de flexiones).
En Artes Marciales:
Lo dicho anteriormente se refiere a roturas
musculares en general, y pueden suceder en cualquier
músculo del cuerpo. Referente a los músculos
de las piernas antes indicados, hay dos causas
principales:
- Mal entrenamiento de la elasticidad.
- Intentar dar patadas laterales o circulares
lo más alto posible, sin tener en cuenta
nuestras limitaciones físicas.
Esto se explica con más detalle al final de
la página, al hablar de la prevención y lo que
no se debe hacer.
Qué se debe hacer cuando ocurre: Primeros
auxílios y convalecencia.
Mucha gente, si el estirón no es muy doloroso,
se limita a interrumpir el entrenamiento por
ese día (incluso algunos continuan la clase).
Esto es una "machada" que no tiene sentido.
Un estirón mal curado puede hacerte perder en
5 minutos la elasticidad conseguida con mucho
esfuerzo durante meses de entrenamiento. Y además
queda una lesión mal curada, que puede repetirse
más adelante. Es mejor "perder un poco de tiempo"
en el momento, y tomarse el descanso necesario,
antes que echar a perder muchos meses de trabajo.
Esto es lo que hay que hacer:
- Lo primero de todo, aplicar hielo sobre
la zona dolorida. A veces no es posible
tener hielo en el gimnasio, por lo que se
tratará de enfriar el músculo lo mejor posible
(toallas empapadas en agua fría, una lata
de refresco si hay una máquina dispensadora,
lo que sea... lo más frío que se encuentre).
Esto reducirá la inflamación y disminuirá
o cortará la hemorragia si existe. Ha de
mantenerse el frío durante unos 10 o 15
minutos.
- Colocar un vendaje compresivo alrededor
del muslo y hasta la ingle. En todos los
gimnasios debería de haber un botiquín,
y contener vendas elásticas (las que no
se estiran no sirven). Después de unos 20
minutos se quita el vendaje, se deja descansar
5 minutos, y se vuelve a poner.
- No se debe aplicar calor. Esto
aumenta la hemorragia.
En estirones leves (la grán mayoría) esto es
suficiente. Además, por supuesto, de reposar
al menos una semana, antes de reanudar el entrenamiento
(y por supuesto, abstenerse de dar patadas altas
en un par de semanas más). No hay que tener
prisa por entrenar al día siguiente, a la larga
se ahorra tiempo y problemas con un descanso
que permita la curación. El que puedas salir
por tu propio pié del gimnasio, 20 minutos después
del estirón, no significa que no haya pasado
nada.
Los casos más graves son muy fáciles de identificar:
la persona lesionada no puede ni caminar, y
el dolor apenas se reduce después de usar el
hielo y las vendas. Esto ya sale del ámbito
de estas páginas: manteniendo el vendaje y procurando
no mover ni tocar la zona dolorida, se debe
acudir al médico. De entrada se puede anticipar
que la recuperación será larga, así que conviene
tomarselo con calma y obedecer las instrucciones
que dé el traumatólogo.
Aunque no se llegue al extremo de no poderse
mover, si 24 horas después continúa la inflamación
y el dolor fuerte, conviene ir al médico (atención:
dolor fuerte. Es normal tener la zona
ligeramente dolorida durante un par de días).
La prevención: Cómo evitar que nos ocurra.
- Los momentos más delicados son al comienzo
y al final de las clases. Al principio,
porque el músculo aún no se ha calentado
lo suficiente. Al final, porque el cansancio
y la deshidratación pasan factura.
- Siempre hay que calentar bien antes de
comenzar el entrenamiento. Y no se deben
practicar patadas circulares o laterales
justo después de calentar. Conviene empezar
con otras técnicas para que el movimiento
lleve a los músculos al punto óptimo.
- En frio, no se debe intentar lanzar patadas
de estos tipos buscando la mayor altura
posible. Además, eso de buscar "patear la
cara del contrario" debe reservarse para
el gimnasio, para pulir la técnica y aumentar
el control y el equilibrio. En una situación
de defensa personal callejera, es más práctico
limitarse a patear rodillas (¡y más efectivo!).
No tiene sentido dejar K.O. al agresor rompiendose
una pierna.
- Un fallo común entre novatos es que después
de practicar elongaciones (entrenamiento
de elasticidad, normalmente hecho al final
de las clases), y asombrados por tener las
piernas abiertas casi 180º, cuando se levantan
piensan: "voy a patear, a ver hasta donde
llega la patada, ¡tiene que quedar de cine!".
Lo que queda de cine es el aullido de dolor
que lanzan al rasgarse los músculos del
muslo. Una cosa es ir abriendo las piernas
milímetro a milímetro, durante varios minutos,
y otra patear de golpe. Además, después
del estiramiento forzado mientras se hacen
elongaciones, el músculo está más frágil
que un papel de fumar.
- Si se suda mucho, conviene beber algo
durante la clase (mejor si son bebidas isotónicas),
para mantener la hidratación.
- Por último, pero no menos importante,
practicar las técnicas correctamente.
Existe una forma correcta de pegar ciertas
patadas, y para eso se vá al gimnasio, para
aprenderla. Es mejor pegar patadas bien,
aunque bajas, que no forzar la posición
para que suban más alto, y hacerlas mal.