 |
.. |
Diario El Clarín (Buenos Aires)
Domingo 22 de octubre de 2000
GUERRA ANTIDROGAS EN
COLOMBIA
Los vastos poderes del
"agente verde"
EE.UU. exigió que las cocaleras
fueran fumigadas con un hongo mortífero. El plan se suspendió por la protesta de
académicos y ambientalistas, que afirman que es un arma biológica.
GUIDO BRASLAVSKY. De la
Redacción de Clarín.
Pocas veces en la historia un hongo despertó tantas polémicas. Pero el Fusarium
oxysporum no es un hongo cualquiera, sino el elemento central de uno de los proyectos más
ambiciosos en la guerra contra las drogas que los Estados Unidos llevan adelante en
Colombia. Desarrollado por científicos británicos, el Fusarium es un hongo asesino de
las plantas de coca y hasta hace poco su empleo formaba parte de las condiciones
explícitas del Plan Colombia, por el cual Washington desembolsó 1.300 millones de
dólares para combatir el narcotráfico. Pero las aguas quedaron rápidamente
divididas. Para los Estados Unidos y para el Programa de Control de la Droga de las
Naciones Unidas (UNDCP), que lleva adelante el proyecto, se trata de "control
biológico" de los cultivos de coca. Para las organizaciones ambientalistas,
científicos y académicos que alzaron la voz en su contra, es lisa y llanamente una
"guerra biológica" contra la selva, que pone en peligro la biodiversidad y
la vida de los animales y las personas, además de violar el Convenio contra Armas
Tóxicas y Biológicas. Lo han apodado "agente verde", trazando una analogía
con el "agente naranja", el defoliante empleado por los Estados Unidos durante
la guerra de Vietnam.
Los gobiernos de Perú y Ecuador -cuyas fronteras lindan con el sur colombiano, blanco
principal del proyecto- fueron los primeros en rechazar el empleo del hongo en sus
territorios. Sometido a fuertes presiones, a fines de julio el gobierno colombiano
también rechazó el Fusarium, argumentando que es "un agente biológico externo a la
ecología de nuestro país".
Aunque sin renunciar al hongo, a finales de agosto los Estados Unidos tuvieron que dar
marcha atrás. A través de la determinación presidencial 2000-28, Bill Clinton
suspendió la condición que el Congreso le impuso a Colombia de aceptar la
experimentación con micoherbicidas, admitiendo que su uso suscita cuestionamientos
sobre proliferación de armas biológicas. Así, Clinton pudo anunciar el desembolso de
los fondos para el Plan Colombia durante su visita a Cartagena.
El Fusarium segrega una toxina que actúa sobre las raíces de las plantas hasta forzar su
muerte. El uso de este hongo fue rechazado enfáticamente en los Estados Unidos, "el
primer productor mundial de cannabis (marihuana) ilícito", según señala un
documento de Sunshine Project, una ONG que actúa sobre los abusos en biotecnología y
critica el plan hacia Colombia. Para el Departamento de Protección del Medio Ambiente del
estado de Florida, en EE.UU., "es difícil, si no imposible, controlar el traspaso
del Fusarium a otras especies. La mutación del hongo puede enfermar a muchos cultivos,
como tomates, ajíes, flores, maíz y viñedos". Y remata: "Para los
agricultores es una peste, antes que un pesticida".
El Fusarium ya fue experimentado en Uzbekistán, Tajikistán y Kirguistán, países que
integraban la ex Unión Soviética. En su plan global de guerra contra los cultivos de
drogas ilícitas, los Estados Unidos sólo encontraron el apoyo de Gran Bretaña, que
aportó módicos 150 mil dólares al proyecto, que desde 1998 está formalmente bajo el
control de la UNDCP.
El científico inglés Mike Greaves aparece como el cerebro del programa de desarrollo del
Fusarium. Desde el Instituto de Genética de Uzbekistán, ahora trabaja en un tipo de
hongo (el Pleospora) que acaba con los cultivos de opio.
Quien quedó en situación incómoda es el UNDCP, al conocerse un cable de la secretaria
de Estado, Madeleine Albright, que le pedía conseguir soporte económico de otros
gobiernos para "evitar la percepción de que la iniciativa (de erradicar los cultivos
por esta vía) es sólo estadounidense".
Ante las acusaciones de estar motorizando una guerra biológica en Colombia, el jefe de la
UNDCP, Pino Arlacchi, insistió en un comunicado con el concepto de "control
biológico" y lamentó "las simplificaciones y distorsiones" de la prensa.
La contrapropuesta colombiana al Fusarium es encontrar una "alternativa criolla"
al hongo, según dijo el ministro de Medio Ambiente de ese país, Juan Mayr. Mientras Mayr
busca 7 millones de dólares para financiar la investigación, hay analistas que lo
critican por su idea de crear "un Frankenstein made in Colombia".
Desde los Estados Unidos, Edward Hammond, de Sunshine Project, le dijo a Zona:
"Control biológico es proteger y cuidar los cultivos, no crear plagas y epidemias
para matarlos. Eso es guerra biológica. Hay que ver esto en un contexto global, porque
los Estados Unidos están desarrollando otros agentes patógenos contra la amapola y la
marihuana. Deben retirarse explícitamente de estos proyectos, igual que el gobierno
colombiano, que dijo no a una cepa del Fusarium pero sigue buscando alternativas".
En Colombia hay cultivadas unas 103.500 hectáreas de coca y otras 6.500 de amapola.
Mientras se discuten métodos más novedosos, siguen siendo regadas con glifosato. Sólo
en el primer semestre de este año se esparcieron 439.445 litros de este químico. Pero
según los estadounidenses, el glifosato sólo es efectivo en un 27 por ciento. Y quieren
ir por más.
|
.. |